Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes, pero si mis Oc y ésta historia.
Bueno, me cabe decir que tuve varias dudas al respecto por éste capitulo, pero para los que queráis saber qué ocurrió exactamente entre Xac y Amanda, éste capitulo cuenta lo qué sucedió en su relación.
Espero que lo disfrutéis.
NOTA: para los curiosos, escribí éste capitulo escuchando Kryptonite, de 3 Doors Down. Lo digo porque puede que os ayude a visualizar ciertas escenas.
:))
LIFE NOTE
Amanda habia sido siempre una chica discreta. No le gustaba resaltar demasiado por encima de los demás y prefería observar desde las sombras todo lo que transcurría a su alrededor.
Aquella mañana de Mayo, en la que el Sol se ocultaba esporadicamente entre varias nubes de algodón que cubrían el cielo, no tenia especial ilusión por ir al instituto. La misma rutina de siempre comenzaba a agobiarla y, de hecho, sólo iba allí para escuchar lo que un adulto decía, apuntar y obedecer en lo que se le exigía. No era muy distinto a como iban las cosas en su casa.
Pero tuvo un presentimiento. Algo le decía que aquel día tendría que ser diferente y, consultando su horóscopo, confirmó sus sospechas.
-Encontrarme con alguien que cambiará mi forma de ser...- Murmuró camino al instituto.
Gracias a aquella premonición se habia arreglado sútilmente más que de costumbre. Sus tejanos más ajustados, su camiseta que mejor le sentaba... y hasta se habia hecho la raya de los ojos, aunque era consciente de que nadie lo notaría.
Y aquellas sospechas se confirmaron al entrar en classe. Nadie le dirigió la mirada, salvo un par de chicas que habian estado cuchicheado, provablemente sobre ella al observar las caras de ciscumstancias que traían consigo. Las ignoró y se sentó en su lugar, detrás de Albert, el ligón de classe.
Éste se giró un momento para pedirle algo. Una goma, creyó entender, pero la verdad era que estaba demasiado interesada en observar la ventana como si fuera a aparecersele un mesías o algo parecido. No le interesaba para nada lo que aquel rubio pudiera pedirle o decirle. No al menos hasta que mencionó su nombre.
-Amanda.- Debería de ser la tercera vez que la llamaba. Giró su cara y se topó con la mirada más sexy que vió en su vida.- ¿Te has hecho la raya de los ojos?
Sin disimular su asombro, asintió con la cabeza. No era sólo que él hubiera dicho su nombre, sinó que habia notado algo diferente en sus ojos.
Durante el resto del día, estuvo sin decir nada, tan solo observando la cabeza llena de cabello rubio que tenia delante con una mirada interrogativa, esperando a que le contestara mentalmente a todas sus preguntas.
...
Aquella misma tarde, al salir del instituto apresuradamente para regresar pronto a casa (pues las nubes de aquella mañana se habían intensificado y tenia todo el aspecto de querer llover de un momento a otro) se resbaló con una roca del suelo y cayó en brazos de alguien.
¿Mi encuentro predestinado?, se preguntó.
Alzó al vista asustada y vió a alguien que conocía, pero solo de vista. Creía que se llamaba Jack, o Iac, o algo terminado en "ac". Un nombre extraño, tal como el de su hermana, que iba con ella a classe. Era algo alto, tenía el pelo castaño oscuro alborotado y vestía una sudadera negra con unos tejanos del mismo color. Y su mirada era penetrante, intensa...
-¿Estás bien?
Ella sólo asintió con la cabeza y se despegó tan rápido como pudo del cuerpo extrañamente atrayente de aquel chico.
Aunque no pudo pasar mucho tiempo despegada de él.
Intentó intimar un poco con Cala, pero ésta se mostraba bastante rehacia. Intentó ir a los mismos lugares que él, pero era menor. Intentaba toparse con él por la calle "casualmente", pero nunca tenia la oportunidad.
Al final, se rindió. Si era de verdad su encuentro predestinado por las estrellas, no entendía por qué motivo no le correspondía.
Pensó en algo para llamar la atenión del chico, y pronto cambió radicalmente. Vestía ropas provocativas, escuchaba música a todo drapo y se maquillaba en exceso. Intentaba parecer sonriente y amable, hablar con todos y llevarse bien con todos los posibles, a fin de toparse con él pronto.
Tal i como sucedió.
Dos meses después de su primer encuentro, Xac y Amanda coincidieron en un local del pueblo, siendo ya fiesta mayor y una noche de verano de aquellas que no se olvidan. Nunca.
Xac se habia fijado en ella, aun sin reconocerla, y habiendose topado furtivamente con ella un par de veces ese dia.
-¿Eres Amanda?- La habia seguido cuando se alejó de la multitud y quedó en medio de un pequeño aparcamiento, sola, perfectamente consciente de que aquel chico al que llevaba buscando durante los últimos dos meses la seguiria.
Ésta se giró con una sonrisa y asintió.
-Quería decirte algo.
Xac, que inevitablemente era muy enamoradizo, enrojeció ante la bella imagen de la pelinegra que tenia delante. Un escote no demasiado revelador, unos pantalones cortos y una fina chaqueta que caía con gracia por su hombro derecho le sentaban tan bien... ni siquiera podia compararla con la chica de entre las sombras que era antes.
-¿El qué?- La respiración del chico se habia vuelto algo más entrecortada a medida que Amanda avanzaba con pasos sauves y sensuales hacia él.
-¿Recuerdas nuestro primer encuentro, aquel día nublado?- Lo tomó por la mano y lo condujo hasta un banco cercano, mientras él asentía entre confundido y embobado.- Caí en tus brazos...- Soltó una pequeña risita y se sentaron el uno junto al otro.- Desde entonces he estado enamorada de ti.- Bajó la mirada, consciente de que aquel chico con el que habia soñado innumerables veces estaba delante de ella y acababa de escuchar su confesión.
-¿Y sigues estándolo?
Aquella pregunta sorprendió a Amanda y, cuando levantó la vista, no dudó ni un instante en besarlo. Él continuó su beso.
...
Un par de meses después, la pelinegra comenzaba a cansarse del castaño. Hablar casi todos los días, encontrarse casi todos los días, que le regalara una rosa cada semana o que simplemente quisiera conseguir uno de esos "te quiero" que hacia tanto que ella habia dejado de decirle.
Fue por eso que cortó con él, pero le hacía daño decirle la verdad. Decirle a Xac que era un pesado, que no podia soportar que a cada minuto quisiera estar con ella o hablarle, y el no poder enrollarse con nadie más en las fiestas de los sábados.
Claro que, por su parte, Xac no era tan pesado. Tal vez iba un poco a la desesperada, pues estaba enamorado de una chica que hacia semanas que habia dejado de hacerle caso, y deseaba conseguir otro de sus besos, o otra de sus palabras de amor.
Amanda cortó con él con la primera excusa que se le vino en mente, y era que habia encontrado a otro chico y le gustaba muchissimo más que él, por lo que deberían dejarlo.
Xac, abatido, fue por primera vez a aquel bar llamado "La cueva" y empezó a sociabilizar con Eric y Paul hasta que, meses después, apareció Meritxell en su mente. Lástima que seria la última chica que le daría un beso acompañado de un "te quiero", como tantas veces soñó que hizo Amanda.
Aqui tenemos la peculiar relación de Xac y Amanda, aunque tal vez el final ha quedado más deprimente de lo que pensé...
En todo caso, espero vuestra opinión.
