Por si alguien de pura casualidad sigue leyendo esto, supongo que lo continuaré hasta el final. Espero que no se noté demasiado el cambio en cuanto a la narrativa, puesto que ha sido un largo tiempo desde que dejé de escribir. (cuestiones personales nada importantes que no tiene caso mencionar)
Por cierto, amé la película de Reflection, tuve la oportunidad de verla en el cine los dos días en los que se proyectó, es una lástima que no haya llegado a más países de latinoamerica, mucho de ello debido al fandom que se excusaba en que no podía ir o que el boleto estaba muy caro blabla, pero bueno. Esperemos que con Detonation, si la traen, no pase lo mismo.
Capítulo 27
POV FATE
Hasta ese momento habíamos pasado una velada muy amena, disfrutando de una deliciosa cena con una conversación cotidiana pero elocuente, agradable de escuchar y de formar parte de ella. Ese buen ambiente se vino abajo en el instante en el que mencionamos que teníamos algo que discutir o, mejor dicho, "informar", aunque era más que obvio que todos los presentes eran conscientes del tema que estábamos a punto de tocar.
Primer, el porte de Shiro Takamachi pasó de relajado a uno más serio, se enderezó recargando completamente su espalda en el respaldo de la silla, tragué saliva, ese sutil movimiento había resultado, de algún modo, intimidante hacia mí, en especial por la mirada difícil de leer en sus ojos; su voz profunda pero calmada pidió a Nanoha que hablaran en privado. Mi querida prometida no podía reaccionar de una manera más exaltada, protestando que no había necesidad de ello, que sólo bastaba con escuchar lo que teníamos que decir y eso era todo.
Los demás casi quedamos ajenos a su intercambio de palabras, no éramos más que espectadores incapaces de poder intervenir, puesto que la discusión se volvió entre padre e hija. No fue hasta que el hombre imponente puso en duda los sentimientos de Nanoha que ésta no pudo contener más su temperamento y se levantó bruscamente de la silla, azotando la mesa con sus manos, causando un sonido estridente, para luego salir corriendo hacia su habitación, no sin antes dedicarle una mirada de rabia y dolor al Sr. Takamachi. Estaba por demás exaltada, su padre la llamó intentando frenarla, pero lo ignoró, a nadie pareció sorprenderle aquel repentino arrebate, excepto a mí. Me preocupó tanto verle de ese modo, pero debido a lo sucedido era comprensible. Suspiré profundamente, quería ir tras ella, sin embargo, opté por permanecer en mi lugar y terminar de hablar con sus padres. Sus hermanos se excusaron y se retiraron del comedor, gesto que agradecí, aunque no me importaba que se quedaran y escucharan, pero el ambiente ya era demasiado incómodo, si fuera ellos, también me hubiera ido; su madre igual prefirió dejarnos a solas, acarició mi hombro en signo de apoyo antes de dejar la habitación.
La expresión del Señor Takamachi había decaído, y un pesar comenzó a decorar su rostro.
Pasó su mano por su frente y la restregó con ligereza.
—No me siento con el derecho de decir nada. —exhaló. —Disculpa mi actitud anterior. —dijo tras un breve silencio.
—No tiene porqué disculparse, o en todo caso, no conmigo. —repuse de manera comprensible.
Yo no era quién para señalarle o reclamarle nada, no me había hecho nada a mí, sólo había actuado como él lo creyó pertinente, aunque quizás no fue la mejor manera de hacerlo.
—Eres amable y educada, eso me pone en una incómoda situación ¿sabes? —bufó con ironía y sin muchos ánimos.
—Con el atrevimiento... —comencé a decir. —Amo a su hija, señor. —confesé convincente y de manera firme, aunque mis manos estaban temblorosas, mostré seguridad en mis palabras, porque no eran más que el reflejo de lo que sentía en verdad.
—Sí, lo sé. —exhaló derrotado. —Pude darme cuenta por la forma en la que la miras, se miran, ambas.
—Entonces... ¿Por qué reaccionó así? —cuestioné confundida, hace no mucho había puesto en duda nuestros sentimientos, y ahora decía esto, necesitaba entender. —¿Hay algo que le preocupe?
Cruzó sus manos y se inclinó hacia adelante, colocando sus codos sobre la orilla de la mesa y dejando reposar su barbilla sobre ellas, entonces me miró directamente.
—Que mi niña ya no es más mi niña. —dijo esas palabras con un dejo de melancolía en su tono de voz. —Al terminar el contrato, ella volvería a casa, se supone que fuera así, no iba a ser más que un tiempo, pensé detenidamente en eso, y me convencí de que no habría de nada de qué preocuparme, a final de cuentas, fue debido a mí, a la familia, que ella accedió… pero ahora ha encontrado otro lugar al cual llamar hogar. —cerró los ojos por un breve instante. —No imaginé que algo así pasaría.
Me conmovió a sobremanera el cómo se expresaba, podía notar cuán amada era Nanoha por su padre.
—A ella le encantaría escuchar todo esto.
Meneó la cabeza hacia los lados.
—Pensará que solo soy un viejo sentimental que está exagerando las cosas. —se rio.
—Dudo que sea así. —froté mis manos. Había pensado mucho en qué decir, pero al final nada parecía ser suficiente. —Yo... Voy a hacer feliz a su hija, a Nanoha, quiero conocer la felicidad con ella, quiero que me permita tener una vida con ella.
Si bien lo pensaba no eran las palabras más maravillosas que pude haber dicho, en su lugar incluso sonaban un tanto torpes y carentes de sentido, pero fue lo que salió de mí en ese momento.
No voy a olvidar la mirada que me dedicó, como si me diera la total aprobación de hacerlo, como diciendo, adelante, confío en ti.
—Ve con ella... —asentí, le agradecí y me disponía a salir cuando su voz me detuvo. —Y Fate, cuídala, por favor.
—Lo haré, señor.
Diciendo eso me dedico una sincera sonrisa, me excusé y fui a la habitación de Nanoha.
Toqué ligeramente dos veces a su puerta, diciéndole "soy yo", aunque no sabía si me lograría escuchar.
—Nanoha, ¿Puedo pasar?
No demoró mucho en abrirla, apenas lo hizo se abalanzó sobre mí apretándome en su fuerte agarre, sus brazos estaban temblorosos, podía sentir lo agitado de su respiración, había estado llorando. Rodeé su cintura con una mano mientras que con la otra acariciaba suavemente su cabeza, intentando confortarla; aprecié lo delicada que era.
Estuve con ella hasta que logró quedarse dormida, me ponía mal el verla así de afectada, pero tenía la seguridad de que mañana todo mejoraría, tan solo necesitaban tener una verdadera conversación padre a hija.
Bajé sus cosas de la camioneta y las metí a la casa, iba a subirlas hasta su habitación, pero su padre insistió en que él mismo lo haría.
—¿Segura que no prefieres quedarte aquí? —me preguntó su madre con su cándida voz.
—Gracias, pero ya he aceptado la oferta de Arisa, y creo que así es mejor.
—Entiendo. —se acercó a mí y depositó un beso en mi mejilla. —Conduce con cuidado.
—Sí. Con permiso, que tengan linda noche. —me despedí y salí de la casa.
Arisa había guardado su dirección en el GPS, por lo que no tuve inconveniente en llegar.
Estacioné la camioneta y suspiré, Incluso si ella dice casa, esto es más una enorme mansión.
El jardín delantero era bastante extenso, el verde pasto cubría todo a su alrededor, salvo por la parte del camino recto por el cual se tenía acceso al lugar. La arquitectura sin duda resaltaba, tenía un toque moderno, pero los cimientos ya contaban una historia, probablemente ha pasado por generaciones, los ventanales cristalinos resaltaban su elegancia y ese enorme balcón que tenía en el centro era perfecto para pasar la noche viendo el cielo estrellado, especialmente porque en esta parte de la ciudad no había muchas luces que se interpusieran para apreciarlas a plenitud.
Toqué el timbre, la puerta de madera se abrió, mostrando a dos jóvenes mucamas que me recibieron con una sonrisa plasmada en su rostro y una muy notable amabilidad.
—Me preguntaba cuando llegarías. —apareció Arisa.
—Disculpa si ya es algo tarde. —incliné un poco la cabeza, avergonzada.
Era una invitada y no había medido el tiempo que demoré con Nanoha, aunque no me importaba mucho, era descortés de mi parte el no haber considerado la hora de llegada a la casa de Arisa.
—No por eso. —rodó los ojos. —Creí que podrías haberte perdido.
Sonreí.
—Hasta yo sé bien cómo seguir el GPS, igual aprecio tu preocupación. —dije con un tono burlesco, pero educado.
—Nunca se sabe. —encogió los hombros. —Aunque mi preocupación es más por mí que por ti, no quiero ni imaginar lo que Nanoha-chan me haría si le digo que no llegaste a casa. —bufó. —¿Has cenado ya?
—Sí, gracias. —respondí sin hacer algún tipo de comentario sobre lo que había dicho antes.
—Samejima, por favor haz que lleven su equipaje a una habitación.
—Lo que ordene, señorita.
Supuse ese debía ser su mayordomo, era un hombre alto, algo mayor, pero en buena condición, el gris en sus cabellos y la voz profunda lo delataba, llevaba unos lentes circulares pequeños, algo peculiares, pensé.
—Acompáñame, por favor. —se dirigió a mí.
Asentí sin decir nada y la seguí.
Las paredes a lo largo de los pasillos estaban decoradas por cuadros, y otras por fotografías, sin duda sus padres debían ser admiradores del arte. Llegamos a una habitación espaciosa, el cuarto de entretenimiento, podría decir, había una pantalla gigantesca frente a un enorme sofá, en el cual se sentó y me invitó a que lo hiciera también.
—Así que, ¿cómo fue todo?
Eché mi cabeza hacia atrás y sonreí.
—Pudo ser peor. —dijo con picardía.
—En ese caso, creo que bastante bien. —mordí mi labio inferior. —Nanoha se exaltó...
—¡Oh! Bueno, no me sorprende. —se giró para verme. —Pero me parece que a ti sí. Nunca la habías visto así, ¿cierto?
Negué con la cabeza.
—Nanoha puede llegar a tener el carácter fuerte, ¿sabes? Ella incluso llegó a abofetearme una vez.
Abrí mis ojos, incrédula de lo que acababa de escuchar.
—Sé que reacciona impulsivamente, inclusive me ha golpeado en el hombro más de lo que puedo recordar, pero... ¿Una bofetada? —pregunté sin disimular mi asombro.
—Tal como oyes, con todo el impulso y fuerza de su mano. Creo que hasta me la dejó marcada en la mejilla por días. —comenzó a reír. —Me la merecía, sin embargo. ¿Tomas algo?
—No soy muy de tomar alcohol. —repuse con una media sonrisa.
—Tonterías. —rodó los ojos. —Preparo unas bebidas exquisitas, una no te caería mal.
Se levantó del sofá y fue a la barra que estaba en una de las esquinas de la habitación.
Mezcló varias cosas en una coctelera y comenzó a agitarla de un lado a otro, tomó dos vasos de vidrio y sirvió la bebida en ellos.
Debo admitir que lo que sea que contenía el vaso que me entregó, sabía delicioso.
Comenzamos a hablar sobre nada en particular, de vez en cuando sacaba una anécdota de Nanoha en el pasado y yo encantada la escuchaba, me daba mucha curiosidad el saber cómo era ella antes, qué clase de cosas solía hacer, cada pequeña cosa.
A pesar de los tragos, ambas estábamos perfectamente sobrias, había algo que todavía me desconcertaba, quizás era yo quien le prestaba demasiada atención, pero la manera en la que hablaba de ella... después de todo estuvo enamorada de Nanoha.
—¿Cómo lo hiciste? —había lanzado esa pregunta sin pensar, quizás con el impulso del efecto del alcohol.
Me miró confundida.
—Superar tu enamoramiento por Nanoha. —apenas y había logrado terminar esa oración sin que me temblase la voz.
Su rostro se volvió serio. Colocó el vaso de cristal sobre la mesa y se levantó, caminando hacia la ventana. Luego se volvió hacia mí.
—En realidad, la sigo amando.
Tensé mi mandíbula y desvié mi mirada.
—Eres como un libro abierto ¿te lo han dicho? —comenzó a reírse. —Puedes relajarte, mi amor por Nanoha no es más que el de una amiga, inclusive una hermana. —suspiró. —Si bien, es cierto que estuve enamorada de ella, pero eso fue hace años, ni siquiera estoy segura de cómo fue, pero un día simplemente acepté que mi lugar en su vida no era ese. No fue difícil, ni doloroso, quizás debido a que era ella, también mucho tuvo que ver Suzuka, creo que gracias a eso fue que nos acercamos tanto y ahora estamos juntas. Fue una bella ironía, ¿no te parece?
Me dediqué a escucharla, sus palabras no podían sonar más sinceras.
Eres muy afortunada de tener una amiga así, Nanoha, pensé.
—Pero hablo en serio, no sé qué le diste o qué hiciste para traerla así, porque nunca fue del tipo enamoradiza. No recuerdo siquiera que mirara a alguien de la forma en la que te ve a ti, y cielos, cómo se expresa de ti. —exclamaba. —No pensé que la vería así algún día.
Me ruboricé.
—Podría decir lo mismo de mí, aunque he tenido varias relaciones, jamás experimente ni la mitad de lo que siento estando con ella.
—Pongamos pausa y bajemos un poco a la melosidad, ¿de acuerdo? No estoy acostumbrada a esto.
Reímos.
—Hablando en serio, ella puede llegar a ser bastante reservada, aunque parezca fácil de tratar, muchas veces se encierra en sí misma y no te permite ir más allá. —suspiró profundamente. —La mayoría de nuestras discusiones son por lo mismo, tú quieres ayudarla, pero ella no se deja, entonces le recuerdas que no está sola, pero no parece importarle... haciéndote sentir insignificante. —su mirada se quedó perdida, como si un recuerdo doloroso se hubiera hecho presente en sus pensamientos.
Ese lado de Nanoha, no lo había conocido aún, y cuando llegara el momento de hacerlo, no lo iba a evitar.
—Lo siento, me fui. —revolvió sus cabellos frenéticamente. —Mira que me ha causado unos buenos dolores de cabeza.
—Y aun sigues siendo su amiga.
—¿Quién más la soportaría si no?
La noche se nos fue rápido, no creí que pudiera hablar tan plácidamente con Arisa, pero la conversación simplemente fluía. Fue muy amable de su parte el haberme permitido quedarme en su hogar, y brindarme esa hospitalidad, sobre todo el haber compartido conmigo a una Nanoha que todavía desconocía.
Esa idea me entusiasmaba tanto como me asustaba, querer conocer más y más a la persona que amas, ¿es eso normal, cierto? Pero... ¿Qué tal si había una Nanoha a la cual yo no le gustara?
Por mi mente también pasó el pensamiento de una Nanoha que no correspondía mis sentimientos, de ser así, ¿podría yo ser capaz de aceptarlo como Arisa? La sola idea había hecho que mi pecho ardiera un poco.
Con esa clase de pensamientos inquietantes y un poco revoloteados mis sentimientos, fui a dormir.
Amaré cada parte de ti, mi querida Nanoha.
POV NANOHA
Mis ojos se sentían pesados y estaban cubiertos por pequeñas lagañas, los froté suavemente con mis manos, extendí mi brazo hacia el otro lado de la cama, como buscando algo, pero no había nada, o mejor dicho, nadie. Alcé un poco mi cuerpo, coloqué otra almohada sobre la que ya tenía y me recargué en ella. Aún no tenía muchos ánimos de levantarme, así que me quedé en esa posición sin hacer nada más que observar hacia el techo, aunque mi mente no estaba enfocada en él, sino en los acontecimientos de la noche anterior.
Rasqué la parte trasera de mi cabeza, no podía creer que hubiera tomado una actitud tan fuera de mí, me dejé llevar y me puse muy emocional, me sentía avergonzada por cómo había reaccionado...
Y pensar que Fate me vio así...
Suspiré.
Pero la actitud de mi padre, más que nada sus palabras... Espabilé, no tenía caso darle vueltas a lo mismo, lo correcto sería hablar más calmadamente con él.
Obligué a mis piernas a levantarse y tomé una ducha, fue mucho más larga de lo que hubiese planeado, pero a la vez había ayudado bastante a que mi estado de ánimo mejorara, bueno, a que me relajara.
Salí de la ducha, sequé mi cabello y aún con la bata de baño volví a recostarme.
Tomé mi celular, en el cual tenía una notificación de un mensaje de Fate.
Espero que hayas descansado y amanecido mejor. Llámame en cuanto despiertes.
Y eso hice, apenas terminé de leer su mensaje seleccioné la opción de llamada.
—"Al fin me concedes el placer de escuchar tu voz, dormilona." —respondió de inmediato, sonreí.
—Lo siento, tuve un largo momento de meditación con la almohada y luego con la ducha. ¿Has dormido bien?
Escuché ligeramente su risa.
—"Descuida, sí, dormí bien, ¿qué tal tú?"
—Me alegra, yo tuve un sueño muy lindo.
—"¿Acerca de…?"
—No recuerdo mucho, la verdad.
—"¿Cómo sabes que era un sueño lindo entonces?"
—Estabas tú en él.
Se quedó en completo silencio, quise creer que podía escuchar los latidos de su acelerado corazón, aunque solo era mi imaginación.
—"De pronto sentí unas inmensas ganas de estar junto a ti en este momento"
—Siempre estás conmigo, aunque no estés a mi lado, ¿lo sabes, verdad?
—"Y tú conmigo, pero ahora mismo iré a ti"
—En realidad… Me gustaría hablar con mi padre primero, siento que se volverá más complicado si dejo pasar el tiempo.
—"Entiendo."
—No tienes que preocuparte. ¿Está bien? Lo sé por tu tono de voz, gracias por estar conmigo anoche.
—"No hice nada."
—Yo creo que hiciste mucho, soportar mi berrinche, conformarme mientras lloraba, permanecer conmigo hasta que me quedara dormida… ¡Cielos! Ahora que lo pienso, no sé cómo podré mirarte a los ojos. —me sentí avergonzada.
—"Sólo tienes que mirarme de la misma forma en la que siempre me miras, yo te miraré de la misma manera."
—Gracias. —no son las palabras que en verdad quería decir.
—"Te veo más tarde, Nanoha"
Finalizó la llamada y bajé buscando a mi padre.
Entré a su despacho, no llamé a la puerta, quizás ni siquiera estaba ahí, pero estaba. Respiré profundamente, golpeé suavemente para llamar su atención, alzó la vista hacia mí, sorprendido.
—¿Podemos hablar?
—Por favor. —se levantó se la silla detrás del escritorio y se sentó en un sofá que tenía frente a un enorme librero.
—Papá, yo… —sin poder decir más me interrumpió.
—Hija, perdona mi actitud de anoche, mi reacción fue más la de un hombre de negocios que la de un padre, te hice sentir mal, y eso es lo que menos quiero. Mi único deseo es que seas feliz, y si tu felicidad está con Fate, yo no tengo nada que decir al respecto. Solo quiero que pienses bien en lo que harás cuando finalice el contrato.
Todo iba bien hasta que dijo esas últimas palabras, exactamente ¿a qué se refería? No quise preguntar.
—Si te soy sincera, no lo sé, me enamoré de Fate antes de poder recordar que había un contrato de por medio, creo que las únicas veces que siquiera lo recordamos es porque alguien más lo menciona. —inhalé. —La amo, y quiero poder amarla sin que eso se interfiera.
—No va a ser fácil.
—Lo sé, pero aun así quiero estar con ella. No quiero preocuparme por nada más, al menos no por ahora.
—¿Crees que podríamos pasar la tarde juntos?
—Claro que sí, papá.
Me acorruqué en su abrazo protector, tan cálido, por un instante volví a ser la niña pequeña que anhelaba los brazos de su padre.
POV FATE
—¿A qué hora vendrá, Nanoha? —me preguntó Arisa.
—No vendrá. —respondí.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Va a pasar tiempo con su familia, después de todo, por eso estamos aquí, para que esté con ellos.
—¿Entonces por qué viniste tú?
—Porque no quiero estar sin ella.
—Pues ahora mismo estás sin ella.
Me limité a sonreír.
POV NANOHA
Pasé gran parte del día con mis padres y mis hermanos, no es como que hiciéramos actividades familiares muy seguido, pero siempre lográbamos tener tiempo para organizarnos.
Fue una tarde muy agradable que disfruté mucho, pero no completamente, o al menos no del modo en el que antes lo hacía. No es como que prefiriera estar con Fate en lugar de mi familia, sino que me hubiese gustado que ella también estuviera con nosotros, después de todo, Fate se estaba convirtiendo en parte mi familia.
