Hola! Qué tal?^^

Siento la tardanza, pero este fin de curso me está consumiendo poco a poco, y el calor no ayuda, la verdad jajajajaja Ya quiero mis vacaciones de verano! T-T

Así pues, gracias por la paciencia! Y muchas gracias por tomarse la molestia de leer y comentar! Me ayudan a sobrellevar este estrés jejeje :P Espero que les guste este capi!

Disfruten leyendo!^^

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Capítulo XV: Pájaro liberado, pájaro enjaulado.

-Estaré bien, Mikasa.

-¿Seguro?-no se la veía muy convencida.

Eren esbozó una pequeña sonrisa, para intentar tranquilizarla.

-Seguro. Es…parte del trato para que me dejaran permanecer en la Legión, así que… Estaré bien-repitió-La Líder Hanji es un poco excéntrica, pero es buena persona. No creo que pase nada malo.

-Si tú lo dices, Eren…

-Nos vemos luego.

Tras el desayuno, aún bajo miradas perfiladas y palabras contenidas por parte de muchos soldados, Eren salió del cuartel a sus alrededores, cubiertos por un manto de árboles con varios claros, muchos de los cuales se usaban para entrenar, no solo a los reclutas, sino también para practicar formaciones de batalla para futuras expediciones.

Tal y como le habían indicado, Hanji le estaba allí esperando, y con un poco de sorpresa, vio que también Levi, si bien es verdad que no debería sorprenderle, dado que ahora pasaba a estar bajo su supervisión. Sintió un pinchazo en el pecho al pensarlo.

-¡Hola, Eren!-saludó Hanji, con su energía habitual-¿¡Estás listo!?

Eren contuvo el impulso de encogerse de hombros; no es como si pudiera negarse y/o quejarse al respecto. Se limitó a devolver el saludo como correspondía y a asentir con la cabeza.

-Bien. Haremos aquí los experimentos para intentar desentrañar el poder de la sangre de demonio-señaló en dirección al bosque y alrededor-Se ha establecido un perímetro de seguridad. Habrá guardias apostados, rodeando ese perímetro. También hay un pozo, que podría sernos útil en caso de que hubiera que reducirte; podría considerarse algo así como un salvo conducto, también para mí en caso de peligro-rio.

Eren apretó los labios en una fina línea, y no dijo nada, como tampoco dijo nada al ver que Levi llevaba puesto el equipo de maniobras tridimensional.

-Así que, sin más dilación, ¡empecemos!-exclamó Hanji, que parecía una niña con un juguete nuevo.

-¿Qué tienes en mente, cuatro ojos?-cuestionó Levi, que no se le veía muy cómodo con la situación.

-Bueno… La verdad es que no tengo mucha idea-la mujer volvió a reír-Eren-se dirigió a él-¿Qué eres capaz de hacer?

-Mm… No lo sé…

-¿Podrías repetir lo que pasó en la expedición, cuando salvaste a Armin?

-Puedo intentarlo.

Pero no sabía ni siquiera cómo intentarlo. En aquella ocasión, simplemente, había ocurrido, sin que él fuera consciente de ello.

Eren cerró los ojos. Tenía que concentrarse. Pero notaba que, lo que fuera que era aquello, se le escapaba de las manos, y no emergía del escondrijo que había encontrado en su cuerpo. Sacudió la cabeza.

Hanji pareció notar lo perdido que se encontraba.

-¿Cómo crees que lo puedes usar?

-No… No lo sé-repitió, frustrado, mirándose las manos.

-Lo plantearé de otra forma, ya que tenemos que ver cómo se puede manifestar-le miró fijamente-¿Qué sentiste cuando el poder salió de ti?

Eren no sabía explicarlo con palabras; no sin expresar claramente lo que fuera que cohabitaba en su interior. Era como notar que había algo ajeno a él, y aun así, formaba parte de su cuerpo. Se retorcía, lo notaba por todo el cuerpo, como sangre fluyendo. Y le hacía que tuviera ganas de dejarse llevar. La furia y el dolor lo alimentaban, y parecía solo querer contribuir a la destrucción. Pero formaba parte de él. Entonces, ¿era él el que quería sembrar el caos? Sentía que empañaba su mente y juicio. Era nauseabundo.

Ante la falta de palabras de Eren, Hanji volvió a preguntar; no con insistencia, sino con tono amable, paciente, algo que le recordaba a Eren en cierto sentido a su madre, cuando quería explicarle algo que no era capaz de entender cuando era pequeño.

-¿Qué pasó cuando fuiste a salvar a Armin?

-Nada-respondió Eren, categórico-Solo… Solo quería ayudarle, y… Y simplemente…salió.

-Mm…-Hanji se mostró meditabunda-Quizás necesitas un objetivo concreto, focalizarlo de algún modo. ¡Bien! Eren-alzó el brazo y señaló con dramatismo-¡Ataca a ese árbol!

Quizás en otra situación, Eren se habría reído. Pero ahora tan solo podía mostrarse confuso.

Eren miró el árbol. Luego desvió la mirada a Levi, que parecía a punto de matar a Hanji con la mirada.

-…De acuerdo.

Cerró los ojos, como la vez anterior. Sabía dónde estaba el árbol, la distancia que los separaba.

Si fuera un enemigo. Si fuera un demonio. Si intentara hacer daño a alguien, como con Armin, Eren no dudaría ni un segundo en destrozarlo.

Fue entonces cuando lo sintió. La liberación. Como adrenalina mezclada con euforia al salir de su cuerpo, su sangre borboteando y gritando de júbilo.

Para cuando abrió los ojos, el árbol destrozado descansaba en el suelo, junto con todos los árboles colindantes.

La pequeña humareda, levantada ante las bandadas de aire dadas por su propio poder, ondas negras que aún ondulaban alrededor de su cuerpo, así como por los troncos caídos, hacía que le picaran los ojos

-Ah…-se frotó los ojos y miró a sus dos superiores.

Vio la inquietud en los ojos de Levi. La emoción en los ojos de Hanji. Una vez más, Eren se sintió nauseabundo.

Por mucho que, por tan solo un instante, el poder se hubiera manifestado a su voluntad, no hizo lo que quiso. Destruyó más de lo que pretendía, y por otro instante, se sintió bien al ver tanta destrucción causada por él. Pero, ¿y si no se tratara de una arboleda? ¿Y si no se tratara de demonios? ¿Y si…? ¿Y si hubiera herido a Levi o Hanji?

Su convicción fallando, notó cómo el poder demoníaco emergido se alteraba, haciendo que los oscuros halos que le rodeaban se curvaran así mismo, y afilados como cuchillas, incluso le hacían pequeños cortes por todo su cuerpo.

-Eren-escuchó que le decían, pero sus ojos no paraban de seguir las ondas oscuras, mientras notaban cómo rasgaban ropa y piel; se preguntó si serían capaces de trocearle si no era capaz de controlarlo en absoluto-Tienes que calmarte. ¿Me oyes?

Eren alzó la vista, y vio que Levi se empezó a acercar a él. Eren retrocedió, pero Levi siguió avanzando hacia él. No tenía las armas desenvainadas, y Eren no sabía si eso era lo mejor dada la situación.

-N-no… No se acerque-al ver que le costaba hablar, fue consciente de que había empezado a hiperventilar-N-no quiero…hacerle d-daño.

-Entonces, cálmate. Tienes que tranquilizarte, Eren. Respira.

Trató de regular su respiración, pero se veía incapaz, y las cenefas negras, que aparte de adornar su piel, también bailaban a su alrededor, se agitaban, violentas, jubilosas. La cabeza le empezaba a doler. Se quedó petrificado en el sitio, sin saber qué hacer.

-Eren.

Entonces tuvo a Levi justo frente a él. Eren ahogó un grito.

"No"

Y con un espasmo, las ondas danzantes se contrajeron y desaparecieron. Eren exhaló, y las piernas le fallaron, cayendo de rodillas al suelo. Notaba un sudor frío recorrerle el cuerpo. Escuchó gritar al monstruo de su interior, enjaulado una vez más.

-Ey. Respira, respira…

Una vez más, Eren se obligó a regular su respiración, con las técnicas que le había enseñado Hanji tiempo atrás.

Alzó la vista, y vio que Levi se había arrodillado delante de él. Parecía estar bien. No le había herido. Eren exhaló un suspiro de alivio.

-Lo has controlado. Bien hecho-le felicitó.

Pero Eren no quería que lo felicitara. No había controlado una mierda. Si había conseguido detenerse, aun sin saber cómo lo había hecho exactamente, era porque…

-…No quería hacerte daño-musitó.

Levi le revolvió el pelo.

-Esa es razón suficiente-le dijo.

-Eren-le llamó esta vez Hanji, ahora algo más preocupada y pensativa que emocionada con el experimento-¿Puedo?-dijo, señalando sus manos.

El muchacho la miró con confusión, pero bastó un vistazo para saber a qué se refería.

-Mm… Claro.

Se incorporó, al igual que Levi. Eren se quitó la chaqueta del uniforme, y se remangó ambos brazos de la camisa. El negro teñía su piel como alquitrán, aunque de manera irregular. Levi contuvo un improperio al verlo.

-Fascinante…-comentó Hanji, mientras lo tocaba-No veo cambio de textura con respecto a la pie normal al tocarlo… Y, según he podido ver, se extiende cuando estás alterado, como ahora mismo. Pero, al empezar a calmarte, se retrae, como las ondas…-llevó una mano al cuello de Eren al ver que también negro había llegado ahí; Levi le dirigió una mirada furibunda-¿Qué?-le cuestionó Hanji.

-Nada-se limitó a decir, pero no le gustaba que toqueteara tanto a Eren, aun a sabiendas de que no tenía otro propósito que el de investigar; además, no es como si no conociera a Hanji. Aun así. Se odió un poco por sentirse así.

Tal y como había dicho Hanji, ahora que Eren se encontraba más tranquilo, con el veneno dentro de él y no fuera como un peligro expuesto, el negro iba desvaneciéndose de su piel. Era tan…antinatural. Tan…poco humano.

-Te tomaré unas muestras de sangre-siguió diciendo Hanji-Y creo que por hoy es suficiente. Más bien, como primer intento, ¡ha sido muy instructivo!-rio, como queriendo quitarle hierro al asunto-Además, tus compañeros de escuadrón me han dicho que, en la última expedición, los demonios parecían ser atraídos por ti. Quisiera saber si eso tiene algo que ver con la sangre de demonio mezclada con la tuya…-parecía que ya hablaba más para sí que para los demás-¡Por cierto! Eren, ¿qué tal con tus alucinaciones?

Eren parpadeó un par de veces, sorprendido y confuso a partes iguales. Se había olvidado por completo de ellas.

-Hace mucho que no tengo-dijo.

-¿Oh? ¿Y eso? ¿Desde cuándo?

Eren hizo memoria.

-Pues… Creo que…desde la última expedición.

-Interesante… Ahí fue cuando se manifestó tu poder por primera vez. Quizá ya no te afecta de la misma manera a la mente, ahora que puedes liberarlo…-teorizó Hanji.

Eren no sabía qué decir. Si bien era un alivio que las alucinaciones no le estuvieran atormentando desde hace días, eso no significaba que la alternativa dada fuera mucho mejor. Esa sangre de demonio le estaba consumiendo de otro modo ahora, estaba seguro.

-Y esos pequeños cortes que te has hecho tú mismo… Ya están sanando. ¡Es imposiblemente increíble!

Aquello solo hacía a Eren sentirse peor, aunque no es como si fuera culpa de Hanji.

-¡Bueno!-exclamó Hanji con aire de finalización-Eren, en cuanto puedas, vente a mi laboratorio para esas muestras de sangre. Pero por ahora, descansa un poco, ¿de acuerdo?-le sonrió-Estaré allí haciendo un informe sobre el experimento de hoy.

-S-sí, Líder Hanji.

Ésta asintió, y después de avisar a uno de los soldados apostados en las puertas del cuartel de que avisara de que podían abandonar sus puestos los soldados que estaban en el perímetro de seguridad del experimento, que ya no había peligro, se perdió en el interior del edificio.

Cuando estuvieron solos, Levi no pudo evitar mostrar su preocupación.

-¿Estás bien?

-Sí.

-A mí no me engañas, mocoso. Pareces de todo menos "bien".

Eren suspiró.

-Entonces, ¿para qué preguntas?

-Oye…-le dijo Levi, golpeándole ligeramente el pecho, como a modo de advertencia de que no le hablara así. Solo estaba preocupado por él. En realidad, estaba jodidamente preocupado, después de todo lo que había visto. ¿Y si aquel poder terminaba por devorar a Eren? Levi no quería ni pensarlo.

Entonces, Eren hizo una mueca de dolor ante el contacto.

-¿Qué pasa?

Eren se bajó el cuello de la camisa. Levi vio, no por primera vez, aquella llave que siempre llevaba a modo de colgante. Siempre quiso preguntarle por ella, pero hasta ahora no lo había hecho. Hasta ahora, cuando vio que le había provocado ligeras laceraciones en el esternón.

Se la arrancó del cuello y estuvo a punto de tirarla al suelo, cuando se dio cuenta de que era una llave normal y corriente, que no le quemaba al tacto.

Pudo ver la comprensión de Eren de la situación, aunque él no, pero eso solo hizo que la expresión apesadumbrada de Eren se acentuara.

-Era…era un talismán de mi padre-murmuró.

Un amuleto contra los demonios. Y le quemaba la piel a Eren. Levi apretó la llave con fuerza en la palma de su mano.

No es como si pudiera desecharla, no si era el único recuerdo que Eren tenía de su padre, de su familia, de su antiguo hogar. Además, la herida parecía haberse curado ya, aunque dejara marca, como las otras pequeñas cicatrices, evidenciando que, ahora mismo, no le provocaba daño. Quizás solo fuera cuando la sangre de demonio se manifestaba físicamente…

Levi sacudió la cabeza. Depositó la llave en la mano de Eren, que la cogió sin problemas, sin causarle ningún daño.

-Si te hace daño, guárdala.

Eren se limitó a asentir con la cabeza, cabizbajo.

Levi era consciente, como la noche anterior, que debería decirle algo, algo que lo tranquilizara, que le hiciera sentirse mejor, pero no sabía qué hacer, no con todo lo que había visto y con el pronóstico de futuro que le esperaba a partir de ahora a Eren. Por lo que se limitó a darle un ligero apretón en la mano, antes de recordarle que se pasara por el laboratorio de Hanji.

Un montón de cosas pasaban por la mente de Levi, igual que en la de Eren, aunque el otro no lo supiera, y se sentía frustrado por no saber qué hacer para proteger a Eren. ¿Cómo protegerle de los demás soldados que le miran como si fuera un monstruo? ¿Cómo protegerle de los demonios que le habían hecho eso y que le habían arrebatado todo ya en una ocasión? ¿Cómo…? ¿Cómo iba a protegerle de sí mismo? Se sentía tan inútil, tan impotente, como cuando Eren yacía retorciéndose de dolor en la cama justo después del envenenamiento.

"¿Qué puedo hacer para tenerle siempre a mi lado…?"

Eren le vio entrar en el cuartel de la Legión, intentando obviar la punzada que notó en su pecho, mientras se ponía en marcha para seguirle, para después ir a ver a Hanji, quien le hablaría de más pruebas y experimentos, para ver si podía controlar algo que ahora formaba parte de él, por mucho que quisiera negarlo.

Porque Eren lo sabía. Él ya no era el mismo. Levi parecía comportarse de acuerdo a eso, igual que todos los demás, cada uno a su modo. Con desprecio, miedo, o preocupación y otra clase de miedo por parte de sus amigos.

Porque Eren lo sabía. Y sabía que lo que había pasado aquella mañana, era solo el principio.

Y que aquel solo era el primero de muchos experimentos.

*.*.*

-¡Hola! Eres Eren Jaeger, ¿verdad?-la mujer sonrió-Ya nos hemos visto varias veces desde que entraste en la Legión, pero… Técnicamente nunca nos hemos presentado-amplió la sonrisa-Yo soy Petra Ral, encantada-se giró para mirar a sus compañeros-Y estos son…

-Gunther Schultz-se presentó el hombre que tenía al lado.

-Y yo Erd Gin-sonrió otro hombre.

-Yo soy…-no se le entendió el nombre debido a que se mordió la lengua.

Petra suspiró, para luego volver a tomar la palabra, y por sus gestos, Eren diría que lo que acababa de pasar pasaba con quizás demasiada frecuencia.

-Él es Auruo Brossard-le presentó Petra en su lugar; sonrió una vez más-Somos el escuadrón del Capitán Levi.

-Y ahora tú formas parte de él-añadió Erd.

Eren sintió algo extraño ante aquella afirmación. Si bien hasta ahora no había conocido de manera personal al escuadrón liderado por Levi, Eren sabía que solo lo conformaban personas fuertes y con gran capacidad estratégica, no por nada habían sido elegidos por aquel considerado el soldado más fuerte de la humanidad.

Eren siempre quiso ser así. Alguna vez había soñado con formar parte de un escuadrón junto a Levi, luchar codo con codo, aun cuando sus fuerzas no pudieran compararse ni mucho menos. Pero ahora que eso se hacía realidad, las condiciones de esa misma realidad hacían que se lo replanteara. El único motivo por el que ahora le habían asignado a ese equipo es porque Levi tenía que estar vigilándolo prácticamente en todo momento.

No formaba parte del equipo. Solo era una carga a proteger, y una carga que nadie quería que les explotara en la cara.

-…Encantado.

Intentó no pensar en su antiguo escuadrón. Y no el liderado por Armin, sino el liderado por él. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que Mina, Marco y los demás habían muerto…?

-Oye tú, mocoso-Eren frunció ligeramente el ceño al escuchar a Auruo hablarle de aquella manera-No te lo tengas tan creído solo porque ahora estés bajo la supervisión del Capitán. No te creas especial ni nada por el esti…-se trabó al morderse la lengua nuevamente.

-Vamos Auruo, no te metas con el chaval-intervino Erd.

-Cierto-fue secundado por Gunther.

-Y deja de imitar al Capitán-le reprobó Petra-Das grima.

-Hmp-se hizo el ofendido Auruo.

-Además, tras la caída de Shiganshina, el Capitán Levi estuvo cuidando de él, así que, por supuesto que es especial para el Capitán-añadió Petra.

Eren contuvo el impulso de soltar una risita. Ah, si ellos supieran la relación que tenía con Levi… Claro que…

"¿Aún la tenemos?", con el paso de los días, Eren cada vez lo dudaba más, dado el comportamiento de Levi, y los experimentos tampoco ayudaban en ese aspecto, si bien es verdad que Eren creía que empezaba a tener cierto control con su poder, pero aun así, eso no hacía más que socavar su estado de ánimo, ya de por sí bastante lacónico desde que parte de él se había convertido en un engendro.

Al menos, aquellas cuatro personas no parecían mirarle de mala manera, es más, casi parecía que realmente le veían como un compañero más. Era de agradecer. Realmente parecían buenas personas.

-Dejaos de charla-una voz imponente se alzó entre ellos-E id a por vuestros caballos.

Los cuatro adultos se cuadraron al instante. En sus ojos, solo había pura devoción y respeto.

-¡Sí, Capitán!

Eren los vio marcharse, para luego desviar la mirada a Levi. Se mordió el labio inferior.

-Capitán…-empezó a decir.

Levi se acercó a él.

-Cuando salgamos ahí fuera, no te separes del grupo-le advirtió-Y recuerda que, a no ser que se trate de una situación de emergencia, no puedes usar tu poder. ¿Ha quedado claro?

Hablándole así, era su superior, no Levi. Eren se mordió la lengua.

-…Sí, Capitán.

Dio media vuelta, y se dirigió a los establos con el resto de su nuevo escuadrón.

*.*.*

-Eren, por favor, ten cuidado.

-Lo tendré, Mikasa. No te preocupes.

En otros tiempos, la habría dicho que se preocupaba demasiado.

-Eren tiene razón, Mikasa-intervino su amigo Armin-Ahora está en el escuadrón del Capitán Levi, y estará en la posición más segura de toda la formación, así que puede que ni siquiera tenga que luchar.

-Cierto-convino Eren, aunque no sabía si eso le alegraba o no. Tras todo lo acontecido, deseaba descargar adrenalina. Ya que no había podido participar de la misma manera en los entrenamientos, y por supuesto pasó tiempo hasta que le dejaran volver a salir en una expedición.

Se despidió de sus amigos, se apeó en su caballo y fue hacia su posición.

Levi le miró con ojos serios.

-Recuerda lo que te he dicho.

Eren apretó los labios en una fina línea.

-Sí, Capitán.

No le iban a dejar participar en lo más mínimo, si podían evitarlo. Entonces, ¿para qué le llevaban? Eren solo quería ser de ayuda, quería demostrar que seguía estando de parte de la humanidad, que su único propósito era matar demonios.

-Ahora eres un as bajo la manga, Eren. Una pequeña esperanza de la humanidad. No te pondremos en peligro bajo ningún concepto a no ser que sea necesario. Tus poderes solo se utilizarán en caso de verdadera necesidad. ¿Lo has entendido?

Eso es lo que le había dicho el Comandante Erwin antes de dejarle formar parte de aquella expedición. Y Levi se lo había recordado después.

-¡En formación!-se alzó la voz del comandante-¡Avanzad!

Eren espoleó su caballo y salió tras Levi, con los otros miembros del escuadrón rodeándole.

Era extraño. Pensó que se sentiría mejor, liberado, al salir de su confinamiento, pero solo sentía la sangre hervir.

Por otra parte, era la primera vez que veía a Levi así. En el campo de batalla. Su espalda, su capa ondeando al viento. Sentía que se alejaba, aun a pesar de estar tan cerca.

Y tal y como esperaba de un grupo de veteranos, se movían, hablaban y analizaban la situación de una manera que hasta resultaba fácil. Eren deseó ser como ellos. Nunca había deseado nada más.

Su sueño siempre había sido unirse a la Legión de Reconocimiento, y ser uno de los mejores soldados. Pero ese sueño se vio truncado, como su vida misma.

De pronto, Eren sintió un escalofrío.

Miró a su derecha. No había nada. Sólo árboles.

Notaba los pelos de la nuca erizarse, y la nariz le picaba por un extraño olor. No sabía explicarlo, pero podía jurar que…

-Eren, ¿pasa algo? Tienes mala cara-le preguntó Petra, alzando la voz para que se le oyera por encima del galope de los caballos. Parecía realmente preocupada.

-No, es… Solo…

-¿Qué ocurre?-intervino Levi, poniéndose a la altura de su caballo.

Eren tragó saliva, y aunque sabía que estaba a punto de sonar como un completo loco, lo dijo de todas formas.

-…Creo que se acercan demonios por la derecha.

Todos giraron la cabeza hacia la derecha, pero solo veían el paisaje pasar.

-¿Estás seguro? Yo no veo nada…

-¿Tú ves algo?

-Mm… No es como si…lo "viera"… Sino más bien, como si lo "sintiera".

Sus caras lo decían todo y Eren deseó no haber dicho nada. Sin embargo, ninguno dijo nada en ese momento.

Fue entonces cuando los oyeron venir. Demonios se acercaban a su grupo, reptando por entre las sombras de los árboles. Desde la derecha.

-¡Desplegaos!-ordenó Levi.

Y sin mediar una palabra, los otros cuatro adultos lo hicieron.

Por inercia, Eren fue a desenvainar sus armas.

-Tú no. No te separes de mí-le ordenó Levi.

Estuvo por replicar, pero, ¿qué ganaba con eso? Se mordió la lengua y siguió cabalgando, mientras veía como los otros soldados despachaban a los demonios con una agilidad y una maestría que solo daba la práctica, dejando a Eren con la boca abierta. Por eso, no mucho después, volvieron a montarse en sus caballos.

-Vaya, eso ha sido de gran ayuda. ¡Gracias, Eren!-le agradeció Petra con una sonrisa.

Eren no supo qué decir. Sacudió la cabeza.

-Desde luego, es increíble que puedas sentir a los demonios incluso antes de que podamos verlos-comentó Erd.

-Quizás sí que puedas ser útil en algo.

-¡Auruo!-le reprendió la mujer.

Más demonios se cruzaron en su camino, y tal como habían sospechado, parecían atraídos por Eren, por la sangre de demonio, pero todas esas veces se encargaron de ellos Petra, Erd, Auruo y Gunther. No había siquiera necesidad de que luchara Levi, y por supuesto, mucho menos Eren, el cual, a pesar de no estar luchando, intentaba mantener controlado esa parte dentro de él que le gritaba que saliera a matar. Lo que fuera. A quien fuera.

Aunque creía haber salido, en realidad, Eren seguía enjaulado.

*.*.*

Eren se sentía exhausto. Notaba la tirantez de las fibras de sus músculos, la respiración errática, el sudor resbalarle por la piel, al igual que la tinta negra.

-Bien, bien… Veo que el radio de alcance puede variar-escuchó a Hanji decir no muy lejos de él-Eren, ¿puedes seguir? Me gustaría saber qué límite puede alcanzar si lo proyectas en una determinada dirección.

Eren quería decir que estaba cansado. Que la cabeza le daba vueltas y que la sangre de demonio parecía estar asfixiándole.

-Y con esto acabaríamos-añadió Hanji.

Asintió con la cabeza.

Levi no dijo nada, como en la mayoría de los experimentos que llevaban hasta ahora. Eren ni siquiera sabía para qué seguía viniendo a presenciarlos.

"Oh, claro, me tiene que tener vigilado", porque, ¿y si se descontrolaba por completo…?

Entonces pasó. Lo notó enseguida.

Quería dirigir la ráfaga de poder oscuro en la dirección que había lanzado el último ataque, por petición de Hanji, pero en cuanto quiso liberar solo una fracción, es como si su cuerpo entero hubiera cedido, y se liberó por completo, como en aquel primer experimento. Pero Eren sabía que no era igual que aquella vez. No, esta vez era peor. Mucho peor.

El pecho le ardía. Las entrañas gritaban agónicas.

Se llevó las manos al pecho y apenas fue consciente de desplomarse en el suelo de rodillas, rodeado de halos negros cortantes, haciendo un escudo mortal a su alrededor.

Le pitaban los oídos. Podía jurar que alguien le estaba diciendo algo, pero era incapaz de oír nada más allá de ese pitido y de los fuertes latidos de su corazón.

"Quema. Quema. ¡Quema!"

Lo notaba, pujando por salir más.

De pronto, el dolor en el pecho fue igualado e incluso sobrepasado por el dolor que empezó a notar en la espalda. Era su demonio interno pujando por salir al exterior.

Por encima del pitido de oídos, escuchó un ruido atronador, y cuando el dolor en su espalda se acentuó, supo que era él mismo, gritando de dolor a pleno pulmón.

Entonces se liberó.

El dolor incesante cesó, dejando solo remanentes de un dolor intenso. La garganta raspada, el cuerpo extenuado, dejó caer las manos al suelo.

Vio el negro en sus manos. Los halos habían desaparecido.

Sus sentidos, agudizados, captaron un olor y un sonido que no habían estado ahí antes.

Olor a metálico. Un sonido de goteo.

Era sangre. Estaba sangrando.

Por el dolor que aún quedaba, supo que era la espalda. Pero, ¿qué había pasado?

Alzó la vista del suelo, y cuando por fin pudo enfocar la vista, vio a Hanji y Levi, con cara horrorizada, mirando directamente a él.

Fue entonces cuando lo notó. Más allá del dolor, notaba algo en la espalda.

Confuso, giró la cabeza para mirar por encima de su hombro y, por una vez, fue incapaz de contradecir a todas aquellas voces que le habían llamado monstruo desde aquel día; incapaz de contradecir a esa parte de él que aún quería pensar que era humano.

¿Cómo hacerlo, cuando un par de alas negras membranosas brotaban de su espalda ensangrentada?

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Espero que les haya gustado! Dejen sus comentarios para que sepa su opinión!

Ays… Mi pobre Eren, por qué le hago sufrir tanto? T-T (Porque te gusta el drama, y lo sabes XD).

Aun a pesar de haber vuelto a la Legión, por supuesto que nada es igual, y Eren lo está pasando mal, porque le cuesta aceptarse a sí mismo, dado que se está convirtiendo en aquello que más detesta. Y aun habiendo personas que le quieren y le apoyan, por supuesto que hace una gran diferencia el hecho de que Levi, aquel a quien consideraba más importante, parece estar ignorándole más allá de su deber como su superior. Ay, Levi, si tan solo hablaras un poco con Eren, esto podría haberse solucionado… -.- ¿Qué pasará ahora entre estos dos? (De verdad que yo solo quiero que estos dos sean felices juntos, eh? Aunque no lo parezca XD).

Pero ahora Eren ha manifestado algo de su poder demoníaco que lo hace parecer más demonio y por tanto menos humano. Unas alas que en vez de liberarle solo parecen apretarle más el cuello. ¿Qué pasará a partir de ahora…?

Pues nada, si quieren saberlo, ya saben, dejen sus reviews (y algún helado de chocolate también estaría bien XD).

Como siempre, muchas gracias por leer y comentar! Es por eso que esta historia sigue ;)

Nos vemos en el próximo capi!

Bye~!^^