Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a JK Rowling y la historia original a Luckei1.

Capítulo 28: Donde se extiende la luz.

Regresaron dos días después. Hermione estaba en la cocina, preparando más pociones para la misión de un mes que se avecinaba. Tenía seis pociones hirviendo y estaba cortando unos ingredientes. Escuchó la puerta y voces, pero no podía bajar el cuchillo y saludarlos, tenía que terminar de cortar.

–¡Hey chicos! –gritó. –Estoy en la cocina.

–¿Hermione? –dijo una conocida e incrédula voz.

Hermione se congeló y lentamente se giró hacia la puerta de la cocina, fallando en los sesenta segundos que tenía para cortar el ingrediente. Este se prendió en llamas azules y desapareció.

–¡Maldición! –dijo. –¿Ron? ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó, insegura sobre si estar feliz o no.

–¡Te podría preguntar lo mismo! –dijo, claramente frustrado.

Justo entonces, Ginny entró a la cocina.

–¡Ginny! –exclamó Hermione. –¿Qué está pasando?

Entonces Harry asomó la cabeza y le sonrió plácidamente a Hermione.

–¿Sorpresa?

Hermione se giró hacia Harry, con cuchillo en mano.

–¡Harry Potter, más vale que me digas que está pasando aquí! –demandó, sacudiendo el cuchillo hacia él sin darse cuenta.

Sintió a alguien más detrás de ella, pero antes de que pudiera moverse, una mano cubrió la suya y gentilmente alejó el cuchillo de ella.

–Eso está mejor. –vino la voz de Draco. –Nadie necesita un cuchillo ahora, y menos tú.

Hermione lo observó mientras ponía el cuchillo en la mesa. Estaba tan aliviada, tan feliz de verlo bien, que casi brincaba a sus brazos. En su lugar, simplemente dijo:

–Estás bien.

Él la miró, frunciendo el ceño ligeramente.

–Sí. Dos onzas, cada cuatro horas, por dos días, ¿cierto? –Hermione sólo asintió. –Mi última dosis es en… tres horas, creo.

–Okay. –dijo Hermione tranquilamente.

Draco continuó mirándola, preguntándose que había en sus ojos que los hacía verse tan brillantes. Y entonces comprendió que ella había estado preocupada por él. Y sólo él. No Harry, no ambos. Nunca antes su preocupación había estado dirigida solamente a él y estaba este… extraño sentimiento, en su pecho, casi como si sus pulmones estallarían si tomaba otro respiro. En verdad Hermione había estado preocupada por él. Lentamente le sonrió, y sus ojos se encontraron.

Harry se aclaró la garganta, rompiendo el momento. Hermione miró hacia la puerta de la cocina para encontrar a Ron haciendo muecas y a Ginny sacudiendo la cabeza como si oficialmente lo hubiera visto todo.

–Uhm, creo que deberíamos ir a la sala. –dijo Harry. –Es mejor que nos pongamos cómodos para esto, y tan lejos como podamos de las armas peligrosas.

–Harry. –dijo Ginny, cansada. –¿Qué está pasando? Dímelo ahora o ya sabrás.

–¿Sabrá qué? –dijo Ron.

Ginny le sonrió a Ron.

–Oh, él sabe de lo que estoy hablando.

Harry intentó sonreír, pero terminó pareciendo como si estuviera pasando por un gran dolor.

–Muy bien, todos, sala. –dijo Draco pacientemente. –Este va a ser un viaje agitado, así que entre más rápido empecemos más rápido terminaremos. Tengo hambre y estoy cansado.

Al principio nadie se movió. Finalmente Hermione cruzó la cocina y fue a la sala y se sentó en el sofá.

Ginny la siguió, sentándose en el sofá con Hermione. Después Ron, aun haciendo caras, Harry y finalmente Draco. Harry se sentó en la silla, y Ron al otro lado de Hermione; Draco se quedó de pie.

–No haré nada mientras él esté aquí. –dijo Ron.

Draco rodó los ojos.

–No estoy precisamente emocionado de verte aquí, sabes. ¿Sentado en casa con un montón de Gryffindor? No es precisamente mi idea de un buen rato.

Ron jadeó.

–¿ casa? –dijo incrédulo. Entonces miró a Harry. –¿Qué estamos haciendo en su casa?

–Es una larga historia, Ron. –dijo Hermione pacientemente. –Estoy segura de que todas tus preguntas serán respondidas.

Ron frunció el ceño y se cruzó de brazos, fulminando a Draco con la mirada, pero sin decir nada.

–Tal vez debería esperar afuera. –dijo Draco.

–No. –insistió Harry. –Esto nos involucra a ambos. Necesitan aceptarlo.

Ron abrió la boca sorprendido.

–¿Tú y Malfoy? ¿Qué, estás loco?

–Ron, sólo cállate y escucha, ¿sí? –exclamó Hermione.

Ron la miró molesto, pero no dijo nada.

Harry les dijo a Ron y a Ginny rápidamente lo que estaba pasando. Que estaban viviendo en esa casa, trabajando para derrotar a Voldemort, que Hermione les estaba ayudando, y que estaban a punto de terminar y que se iban a ir por un largo tiempo.

–¿A dónde irán? –preguntó Ginny, preocupada repentinamente.

–A una misión, Gin. Una larga. Una importante.

Ginny sólo pudo asentir.

–¿Qué misión? –preguntó Ron. –¿Por qué soy el único que parece sorprendido por esto? ¿Y por favor alguien podría decirme porque este mortífago bueno para nada está en la habitación, desarmado y sin que nadie lo hechice? –preguntó Ron, obviamente bastante frustrado. Cuando nadie dijo nada, miró a Harry. –Déjame entender esto. ¿Tú y Malfoy están la misma misión juntos? Malfoy. El Malfoy. El hurón. El que odiamos. ¿Ese Malfoy?

Hermione rodó los ojos.

–Sí, Ron. Él.

–Hey. –dijo Draco, mirándola un poco herido.

Hermione lo miró.

–Ya sabes que no te odiamos. –dijo ella.

–¿Por qué no? –preguntó Ron molesto. Hermione lo miró duramente. Él continuó. –Cómo sea, ¿Hermione tu aceptaste ayudarlos?

–Sí, Harry me hubiera borrado la memoria si no lo hacía.

–Para protegerte, Hermione, no como amenaza. –dijo Harry rápidamente.

–Lo sé. Aun así, Ron, tenía la opción de regresar a mi trabajo que odiaba y buscar mortífagos sin Harry o ayudarlo a en verdad HACER algo para deshacernos de ese monstruo. En realidad no había opción.

Draco sonrió para sí mismo ante su apasionada defensa.

–¡Pero… ÉL! ¡Él es malvado!

–Ron… intenta entender. –respondió Hermione. –Él fue quien desarrolló el plan, las ideas, la manera de lograr nuestra meta. Y… –Miró a Draco. –Lo que sea que haya sido en el pasado, él… ya no es esa persona. Sí es que alguna vez lo fue.

El comentario de Hermione silenció la habitación. Draco miraba abiertamente a Hermione, quien le regresaba la mirada, por primera vez su máscara de indiferencia estaba ausente, y una genuina expresión sorprendida estaba en el rostro de Draco. Harry miraba a Hermione sorprendido, y ella se negó profundamente a mirar a Ginny o a Ron.

Nadie habló por unos minutos, y en el pesado silencio, Hermione sintió el peso de lo que había dicho finalmente aterrizar. Su corazón dio un vuelco, y alejó la mirada de Draco.

–Draco ahora está con nosotros. –dijo Harry firmemente después de unos momentos. –No estaríamos aquí si no fuera por él.

–Pero… –comenzó Ron.

–Oh, cállate, Ron. Supéralo. –suspiró Ginny pesadamente. –Hogwarts terminó hace años. Si Harry y Hermione dicen que está bien, entonces deberías confiar en tus dos mejores amigos. No se han vuelto locos, ambos están bastante sanos y él no les ha hecho daño. Ya supéralo.

Ron parecía estar a punto de protestar, pero en su lugar hizo una mueca.

–Ginny, tú no te ves tan sorprendida como yo. ¿Por qué?

Ginny miró nerviosamente a Harry, quien sólo se encogió de hombros.

–Ron, he sabido desde agosto que Harry estaba trabajando en un proyecto secreto que necesitaba que desapareciera. No sabía nada sobre los detalles, Malfoy, o Hermione, hasta hoy.

–¿Por qué Harry te diría a TI y no a MÍ?

–Ron, tenemos algo que decirte. –dijo Harry, moviéndose para tomar la mano de Ginny. Ron abrió los ojos sorprendido. –Nos casamos. Lo hemos estado desde hace dos años.

–¡¿QUÉ?! –gritó Ron, brincando de su asiento. Draco estaba disfrutando esta escena inmensamente. –¿Qué? –Ron repitió. –Por qué… cómo… yo… –Entonces pareció incapaz de mantenerse en pie y se dejó caer en el sofá.

–Lo siento, Ron, no le dijimos a nadie, en serio. Malfoy se enteró y…

–¡¿Qué?! –exclamó Ginny, mirando a Draco.

–… y lo mencionó frente a Hermione, así que tuve que decirle.

–¿Cómo se enteró? –demandó Ginny.

–Oh, no te lo dirá. –le aseguró Hermione. –No por diez años. O algo así. ¿Aún estamos en diez? –preguntó, mirándolo.

Draco sólo asintió. Ron los miró sorprendidos.

–¡El pergamino que recibiste en navidad! ¡Era de él!

–Sí, Ron.

La miró perplejo, intentando recordar.

–¿Qué era eso del sello del pájaro?

Draco finalmente habló.

–Era un recordatorio de algo que aún tenemos que discutir.

Ron sacudió la cabeza.

–No entiendo.

–Ron, queremos que tú y Ginny se queden aquí con Hermione mientras nosotros no estamos. De otra manera, ella estará sola el mes completo, y se supone que ella no debe de salir, así que Draco sugirió dejarlos a ustedes dos venir en secreto, dado que esto está por terminar, para que no esté sola.

Hermione miró a Draco, quien miraba al piso intensamente. Al principio estuvo sorprendida, pero no del todo. Había sido su idea la de traer a Ron y a Ginny, y lo había hecho por ella.

–¿Por qué no puede salir? ¿Vamos a ser prisioneros aquí? –preguntó Ron.

–No, claro que no. Es sólo que, Hermione es un blanco, y… –comenzó Harry, sabiendo que terminar la oración enojaría más a Ron.

–Lucius la atacó cuando fue a su departamento en enero. –dijo Draco.

Ron al principio no podía hablar. Su rostro se estaba tornando rojo y sus nudillos blancos.

–¿Qué dijiste? –susurró.

–Lucius la atacó cuando fue… –Draco comenzó de nuevo.

Te escuché, Malfoy. –contestó molesto. –¿Qué quieres decir?

Draco rodó los ojos.

–¿En serio, Weasley, qué es lo que crees?

–¿Tú padre lastimó a Hermione?

El enojo de Draco pareció comenzar a salir.

–Sí. Lo hizo. Pero Harry y yo pudimos evitarlo antes de que llegara a más.

Ron lo fulminó con la mirada.

–Tú y tu asquerosa familia merecen ser torturados cada maldito día de sus vidas, y después asesinados en la manera más dolorosa posible, y sus cuerpos abandonados para que los pájaros carroñeros se coman su carne mientras se pudren.

–¡Ron! –exclamó Hermione, sorprendida del arranque lleno de odio de su amigo.

Hermione podía ver la ira de Draco nadando en sus ojos. Malfoy miró a Ron tan fieramente, que eventualmente Ron se estremeció. Entonces Draco habló suavemente.

–¿Crees que no sé eso, Weasley? ¿No crees que sé eso cada minuto de mi miserable vida? Me gustaría matar a mi padre por lo que hizo sino fuera por ella, probando con ello que tienes razón.

Nadie habló por unos minutos. Ron continuó mirando molesto a Draco, quien le regresó la mirada de igual manera.

Finalmente, Hermione habló.

–Ron, estoy bien. Harry y Draco me salvaron, y no me hicieron nada. No dejes que eso te moleste.

–¿Qué no deje que me moleste el hecho de que Lucius Malfoy te atacó? ¿Cómo se supone que haga eso?

–Déjalo ir. Está en el pasado. No me lastimará de nuevo.

–Y yo nunca dejaré que pase de nuevo. –dijo Draco firmemente mirando a Hermione a los ojos. Ella le dio una pequeña sonrisa.

–¿ no lo permitirás? –dijo Ron. –¡Probablemente tú la metiste ahí en primer lugar!

Ahora Draco estaba bastante enojado y fue incapaz de controlarse.

–Yo nunca, nunca, nunca, permitiría que Hermione fuera lastimada, y haré todo lo que tenga en mi poder para prevenirlo. Y continuaré haciendo todo en mi poder para prevenirlo en cualquier ocasión. ¡Todo! –Estaba gritando para el final de su arranque, dándole a Ron una mirada que incluso hizo que Hermione tuviera miedo de él.

Hermione sólo lo miró. Nunca lo había escuchado hablar tan fuerte sobre ella, nunca. Los otros lo miraron también, Ron lentamente se calmó.

–Draco. –dijo Hermione, rogándole silenciosamente porque lo dejara ir. Al escuchar su voz, él la miró y sus facciones se suavizaron ligeramente.

Draco se tranquilizó y de nuevo miró al piso.

Nadie habló por unos minutos. Finalmente, Ginny rompió el silencio.

–¿Será peligroso? –preguntó Ginny suavemente.

–Sí, lo será, Ginny. Pero es un riesgo para el que me he estado preparando. Estamos listos.

Ella pareció pasar de miedo a enojo y de enojo a resolución en tan sólo unos segundos.

–Está bien, Harry. Me quedaré, claro que me quedaré. Sólo… ¿ten cuidado, si?

–Tú sabes que tengo toda la intención de volver a ti. –dijo dulcemente. Hermione no pudo evitar pensar que tal vez Harry si tenía una idea de lo que era el romance.

–¿Ahora qué pasa? –preguntó Ginny. Harry le dijo que se irían un mes, tal vez más, para primero encontrar y matar a Lucius, el horrocrux final y después encontrar y matar a Voldemort en la batalla final.

–¿Pero por qué tomará tanto tiempo?

–Porque se está moviendo constantemente. –dijo Draco. –Lleva tiempo navegar entre esos canales para encontrarlo, y aunque deserté hace tiempo, él no lo sospecha. O al menos que yo me haya dado cuenta. Aún tengo la habilidad de detectar esos canales. La duración de tiempo solo es estimada. Será un lento y arduo viaje.

–¿Pero estarás con Harry todo el tiempo? –preguntó Ginny.

–Claro. Me aseguraré de que llegue a salvo frente al Señor Tenebroso. Y estaré a su lado mientras pelean, y haré lo que sea necesario para asegurarme de que Harry salga victorioso.

La finalidad con la que habló alarmó a Hermione. ¿Qué significaba "todo lo que sea necesario"? ¿Ofrecería su propia vida por la de Harry? Se estremeció ante el pensamiento y se después se molestó consigo misma por preocuparse más por Draco que por Harry, aunque fuera solo por un segundo.

–¿Entonces, por qué no me dijiste antes, Harry? ¿Hermione? ¿Huh? –dijo Ron, bastante molesto. –Se supone que estamos en esto juntos, y ahora te has ido y me has reemplazado con Malfoy. –Escupió el nombre con tanto veneno como le fue posible.

–Ron. –comenzó Harry. –Sabía que esto te molestaría. Pero sólo podía escoger a uno de ustedes dos. Malfoy insistió. Hermione trabajó en algo completamente diferente de nosotros. No hubieras querido esa tarea, hubieras querido entrenar con nosotros, y necesitábamos la tarea de ella también.

–¿Por qué Malfoy tuvo que decidir? ¿Por qué te hizo escoger entre tus amigos?

–Porque, Weasley, es mi plan. Sin mí, Potter no tendría nada. Mis reglas fueron seguidas. Todo el tiempo; sin excepciones. Si quieres culpar a alguien, es a mí, no a Harry. Él tomó la decisión correcta.

–Draco. –dijo Hermione. Él la miró y ella le sonrió alentadoramente. –Te pido que recuerdes que nosotros hicimos lo que dijiste porque lo escogimos, no porque tú lo demandaste.

Malfoy parpadeó y entendió a lo que ella se refería; al final, después de todo lo que ella había dicho y hecho, ella y Harry escogieron trabajar con él, escogieron confiar en él. Sabía que Hermione lo había hecho con ninguna otra razón más que porque Harry lo hacía. Ahora, ella confiaba en él por su cuenta.

Hermione se giró hacia su amigo.

–Ron, Harry necesitaba algo en lo que soy buena y disfruto haciendo; investigaciones. Eso fue lo que hice todos estos meses. Además, fui a San Mungo a aprender sobre hechizos de sanación para que, en caso de ser necesario, sanara a Harry y a Draco… ha sido de bastante ayuda.

Ginny dejó salir un pequeño grito y miró a Harry.

–Sólo yo, Ginny. –dijo Draco.

–Bien. –dijo Ron, aun molesto. –Probablemente te dieron lo que te merecías.

–¡Ron! –gritó Hermione. –¡No digas eso! ¡No tienes ni la menor idea! No hubieras querido hacer las tareas que a mí me dieron. Y Harry sólo podía arriesgar a uno de sus amigos ser expuesto a los peligros de esta misión.

–¿Peligro? Hermione, he estado en cada paso del camino, al igual que tú. No puedo creer que estuviste con él todo este tiempo, peleando contra Voldemort, sin mí.

–Ron, por favor. –dijo Hermione, rogando, casi al borde de las lágrimas al querer que entendiera. –No he estado peleando con Harry. He estado sentada aquí, investigando, haciendo pociones, y cosas parecidas. No peleando junto a Harry. ¡Ni una vez!

–Pero Malfoy sí. –dijo oscuramente. –Escogió a Malfoy. Sobre mí.

–Ron, eso es estúpido. –dijo Ginny. –Él no escogió a Malfoy sobre ti. Eso es simplemente absurdo.

–Draco me escogió, Ron, no yo a él. Él vino a mí, me ofreció esta oportunidad. Y la tomé.

–De nuevo, cúlpame a mí, Weasley. Sí debes culpar a alguien. Harry no tenía otra opción si quería la información y el entrenamiento que le ofrecí. Él te hubiera tenido aquí si pudiera, no tengo duda de eso. Y no es como si él y Hermione estuvieran todo el día juntos tomando el él. Apenas y nos vimos en estos últimos meses. Así que deja de estar quejándote sobre haber quedado fuera de esto. Ahora lo estás, supéralo.

Hermione vio que Ron estaba a punto de protestar, sólo por el simple hecho de que Draco había hablado. Lo interrumpió antes de que comenzara.

–Bien dicho. ¿Estás dentro o no?

Ron la miró sorprendido.

–¡Claro que estoy dentro! ¡No me voy a ir ahora, debería estar loco!

Hermione lanzó sus brazos alrededor de Ron y le dio un largo y fuerte abrazo. Él se sonrojó, pero eventualmente regresó el abrazo. Los celos de Draco comenzaron a crecer y tuvo que recordarse a sí mismo de que ella ya había intentado eso, y no había funcionado. Aun así, ella nunca lo abrazaba a él así. Y tampoco lo haría, pensó. Suspiró y miró a Harry, cansado.

Harry asintió.

–¿Tienen más preguntas?

Ron y Hermione se separaron, Hermione con lágrimas en los ojos.

–No. –murmuró Ron.

–No. –dijo Ginny.

–¿No más preguntas? –preguntó Hermione una vez más. Nadie habló. –Bien, tengo una poción que terminar, y después de eso, una cena que preparar.

–Yo puedo cocinar. –ofreció Harry, feliz.

–¡No! –exclamaron Hermione y Draco al mismo tiempo. Se miraron uno al otro y alejaron la mirada rápidamente, para no reír.

Harry hizo una mueca.

–Bien.

–Yo cocinaré. –dijo Draco, y sin mirarlo, Hermione asintió.

–Muy bien. Ron, tú puedes tomar mi habitación. Prefiero dormir afuera. Ginny, supongo que tú estás con Harry.

–¿Qué? –gritó Ron.

–¿Están casados, recuerdas? –dijo Hermione pacientemente.

Ron frunció el ceño.

–Oh, cierto. ¿Cómo podría olvidarlo? ¿Tú también estás casada, Hermione? ¿Con ese tipo de la librería? ¿Tienes algún niño por aquí? ¿Algo más que quieras decirme?

Hermione se sonrojó al sentir la mirada de Draco en ella.

–No, Ron. Deja de ser tan terco. Lleva tus cosas arriba. Es la primera puerta a la izquierda.

La cena pasó tranquila. Después de todos comieron, Harry limpió la mesa.

–¿Alguien quiere postre? –preguntó Hermione. –Tengo helado.

Ron le sonrió.

–¿Nuez?

–Naturalmente. –dijo, sonriéndole de vuelta.

Harry, Ron y Ginny optaron por el helado, pero Draco declinó.

Se excusó de la mesa y salió al porche. Dejó salir un suspiro de alivio cuando por fin se alejó de los demás. La tensión había sido casi tangible, y odiaba sentirse tan expuesto y vulnerable. También sabía que Ron y Ginny sólo estaban esperando una oportunidad para estar a solas con Harry y Hermione, lo más probable para hablar de él.

Consideró escuchar la conversación, dado que deseaba saber lo que Harry y especialmente Hermione dirían de él. Pero se dio cuenta de que ya no podía hacerlo sin sentirse… culpable.

Draco sonrió, pensando que Salazar Slytherin estaría revolcándose en su tumba ante de la idea de que uno de los suyos se sintiera culpable por escuchar una conversación ajena. Suspiró y se sentó en el lugar de Hermione, conjurando un libro.

Tan pronto como Draco cerró la puerta, Ginny lanzó un hechizo silenciador en la habitación.

–¿Entonces cómo es? –preguntó seria. –¿Es insoportable?

–No, ya no. Generalmente es bastante agradable. ¿No crees, Harry?

Él asintió, con la boca llena.

Ginny abrió la boca sorprendida.

–¿Es él, no es así?

–¿De qué hablas? –preguntó Hermione. ¿Él quien?

–¡Él! ¡El chico de las pociones!

Ron también la miró sorprendido.

–¡Sabía que querría golpear al idiota!

–Sí, pero Ginny, Ron, ¿recuerdan lo que les dije? ¿Qué había estado equivocada respecto a él?

–Pero te gritó y te hizo llorar. –dijo Ron molesto.

–Eso es verdad. –aceptó Hermione. –Él… lo ha hecho un par de veces.

–¡Él mató a tus padres! –dijo Ginny, en un horrible susurro, como si lo acabara de recordar.

Hermione cerró los ojos y tomó un par de respiros.

–Lo sé. Es… todo está bien. Lo he perdonado.

Ron la miró con la boca abierta.

–No puedes estar hablando en serio.

–Lo estoy. –dijo testaruda. –Ha cambiado.

–Sí, claro. –dijo Ron. –La gente como él no cambia. Ellos mienten.

–Hey. –dijo Harry serio. –Draco no está mintiendo.

–¡Pero aun así! ¡Están tan seguros! Después de todo, Hermione. Él te llamó de maneras horribles y dijo las peores cosas sobre ti. Y Harry, él te odio desde el principio y te trató horrible.

–Ron, es como Ginny dijo. Hogwarts terminó hace años. Una vida, parece. Esos días en los que lo peor que podía hacer era decir una horrible palabra y convertir tus piernas en gelatina. Ahora vivimos en un mundo donde los mortífagos matan bebés. Ahora… todos hemos crecido, todos hemos cambiado. ¿Es tan difícil de entender que él puede cambiar también?

Ron la miró y vio una pieza de su Hermione, la que peleaba fervientemente por los derechos de los elfos y de la bondad de Snape, brillando en sus ojos; una convicción tan grande que encendía el fuego en sus ojos, de su alma. Sonrió.

–Supongo que no, Hermione. Lo… lo siento.

Hermione lo miró molesta.

–Es a él a quien debes decirle eso, Ron.

–De ninguna manera. –dijo sonriendo.

–Así que cuéntanos sobre tu plan. –dijo Ginny después de un momento de silencio. Cuando Hermione le dio una mirada agradecida, Ginny sonrió.

Harry los puso al corriente, diciéndoles todo sobre el plan del inicio al fin.

–Déjame entender esto. ¿Esta última misión es para encontrar y matar a Voldemort? –preguntó Ginny cuando terminó.

–Sí. –respondió Harry.

–Sólo que tienen que matar a Lucius Malfoy primero.

Harry asintió lentamente.

–He intentado buscar información sobre cómo revertir el proceso de la creación de un Horrocrux. –dijo Hermione. –Pero no he tenido éxito.

Harry la miró incrédulo.

–¿En serio? ¿Por qué?

–Para ustedes dos. Es decir, Lucius es su padre.

Harry frunció el ceño.

–¿Por qué yo? Entiendo porque quieres eso para él, ¿pero por qué para mí no?

–Porque tú lo has sabido desde que tienes 15 que tendrías que enfrentarte a Voldemort, y posiblemente matarlo. Él mató a tus padres, mató en numerosas ocasiones y es el mago más malvado de nuestro tiempo. Tú te has acostumbrado a la idea de matarlo, estás preparado para ello. Tú has aceptado que esa es tu realidad para poder terminar con su reinado de maldad y terror.

–Lucius es algo completamente nuevo. Claro, él también es malvado, pero tú no tienes nada personal contra él como lo tienes contra Voldemort. Él claramente no es Voldemort; él es un seguidor, alguien que disfruta ser cruel y horrible, pero sólo bajo la túnica y la máscara y la protección de alguien más cruel que él. ¿Podrás matarlo tan fácil como Voldemort?

Harry se movió en su asiento y continuó frunciendo el ceño ante el plato vacío.

–¿Harry? –dijo Ginny, tomando su mano. –¿Qué es?

Miró a Hermione.

–Estaba esperando no tener que pensar en ello.

–Lo siento, Harry. Pero me ha estado molestando.

–A mí también. –gruñó. –Tal vez Draco podría hacerlo.

–No. –dijo Hermione firmemente.

–¿Por qué no? –preguntó Ron. –Lo ha hecho montones de veces, ¿Qué importa una más?

–Primero que nada, es su padre. Segundo, él ya no mata. Tercero, es su padre, Ron. ¿Cómo podrías pedirle a alguien que mate a su propio padre?

Ron bufó.

–No entiendo porque te preocupas tanto por lo que él piensa. ¿Y quién dice que ya no mata, huh?

–Es verdad. –dijo Harry.

–¿Y le crees? –preguntó Ron.

–Sí, lo hacemos. –Suspiró Harry. –Mira, nos tomó algo de tiempo estar en este nivel de confianza con él. A Hermione le tomó más tiempo que a mí. Y no esperamos que confíen en él porque nosotros lo decimos. Pero por favor, confíen en nosotros.

Ron suspiró.

–¿Estoy aquí, no es así? Confío en ustedes, chicos. Pero es Malfoy. Merlín, lo odiamos por años.

–Sí, lo hicimos, Ron. –aceptó Hermione. –Y ahora ya no lo hacemos.

Ron sacudió la cabeza.

–Me tomará algo de tiempo.

–Dime, Hermione. –dijo Harry, esperando salir del volátil tema de conversación que era Draco. –¿Qué has investigado en el tema? No sabía que estabas investigando sobre los horrocruxes.

Hermione le dio una cansada sonrisa.

–Desde que me di cuenta de que Lucius era el horrocrux, he estado intentando de encontrar maneras de atacar al horrocrux sin dañar al recipiente. O de sacar al horrocrux del recipiente para poder eliminarlo de esa manera. Pero no te tenido suerte. Sólo hay dos libros en toda la biblioteca del Ministerio que mencionan los horrocruxes y no son del todo informativos.

–Esta es magia oscura, y requerirían escritos muy oscuros sobre el tema. Ni siquiera Dumbledore sabía mucho del tema. Así que intentar encontrar a alguien que no sólo hubiera creado uno, o haya visto el proceso de creación, sino que también haya intentado revertir el hechizo… –sacudió la cabeza. –Eso estaría en el libro más oscuro, del rincón más oscuro de la biblioteca de un mago.

–¡Bueno, estás de suerte! ¡Tienes uno viviendo aquí! –dijo Ron.

–Él no sabe nada sobre ellos, Ron. Al menos no lo que estoy buscando. No crees que si ya hubiera escuchado que fuera posible revertir un horrocrux, ¿ya lo hubiera intentando? ¡Ni siquiera he encontrado el hechizo que los crea!

–Apuesto a que sabe más de lo que dice. –dijo Ginny suavemente.

Harry miró a Hermione.

–¿Le has preguntado?

–¡No, Harry, no lo he hecho! Y ni siquiera creo que semejante cosa sea posible, y no quiero mencionarlo para después tener que retirar la opción.

–¿Qué opción? –la voz de Draco vino desde la puerta.

–¿Qué sabes sobre los horrocruxes, Malfoy? –preguntó Ron acusatoriamente.

–No mucho. ¿Por qué? –preguntó, entrando en la habitación.

Ron miró a Hermione, quien le daba la espalda a Draco.

–Hermione piensa que tal vez el proceso pueda ser revertido.

–No se molesten. –dijo Draco. –Él tendrá lo que se merece.

Hermione quería protestar, preguntarle cómo se podía atrever a decir semejante cosa de su padre, pero supo por la mirada en su rostro que no quería hablar del tema.

–¿Y qué hay de ti?

–¡Ron!

Draco lo miró no precisamente molesto, pero tampoco inofensivamente.

–Yo también lo tendré, Weasley. –dijo suavemente. Ron miró a Harry, y Draco se giró hacia Hermione. –Granger, va a llover esta noche. Aunque no muy fuerte.

Ella asintió, y Draco salió de la cocina y subió las escaleras, donde pronto escucharon la puerta de su habitación cerrarse.

–¿Por qué te dijo que iba a llover? –preguntó Ginny, incapaz de pensar en algo más que decir.

Hermione suspiró.

–Para que ponga una pantalla. ¿Dormiré afuera, recuerdan?

–Hermione, puedes quedarte con tu habitación. –dijo Ron. –No me importa dormir en el sofá.

–Gracias, pero no. En verdad me gusta dormir afuera. –le sonrió a sus amigos. –Ron en verdad estoy muy contenta de que estés aquí. He te extrañado terriblemente.

–Yo también. –dijo él con una sonrisa, y Hermione supo que también se refería a Harry.

Le sonrió de vuelta y después a Harry.

–Es bueno ser nosotros de nuevo.


¿Esa no se la esperaban cierto? Apuesto a que no. Draco ha cambiado mucho, y me alegra el que Hermione salga en su defensa. Pero también hay que entender a Ron, él no ha pasado el proceso que han tenido Harry y Hermione, y será algo díficil para él aceptar esta nueva idea de que su archienemigo es en realidad una buena persona. ¡La batalla final se acerca! ¿Qué opinan?

Muchas gracias por sus lindos reviews y favoritos, me alegra mucho saber que les está gustando la historia, ese es el punto de traducir, el compartir con ustedes mi amor por este fic. Respondí algunos reviews, pero no todos por falta de tiempo. Pero quiero que sepan que aprecio todos y cada uno de ellos. GRACIAS!

Nos leemos la próxima semana.


PD, AQUÍ LES DEJO UN AVANZE:

–¿Por qué? –preguntó Hermione.

–¿Por qué moriría por Harry?

Ella asintió.

Draco continuó.

–Porque es lo correcto. Es una expiación por todos los crímenes que he cometido. Es ayudar a un amigo. Es ayudar a asegurar que el mundo será libre de terror. –La miró. –Es lo correcto.

Hermione alejó su rostro, no queriendo que viera sus lágrimas.

–Además, no es cómo si el mundo fuera a lamentar mi pérdida. Estarán felices de que esté muerto. Claro, él murió salvando a Harry, pero es un alivio que se haya ido. –Draco bufó. –Nunca podré ser parte de la vida. Me rendí ante esa idea hace mucho tiempo, y ahora sólo estoy intentando darle vida a la gente para que puedan disfrutarla sin miedo.