Golpe tras golpe, los pasos de Sana Arashi resuenan en las escaleras metálicas mientras baja a la primera planta del almacén, el lugar comienza a quedarse sin iluminación mientras el sol se esconde afuera y la única que está presente es la jovencita apodada 'Data' quien está metida en su computador hasta que escucha dichos pasos. Cuando ve a la otra chica bajar su rostro se ilumina con una sonrisa puntiaguda, su cara adornada con coletas cambia de una seria a una chica adolescente completamente feliz.

Sana ha notado esto, no solo hoy sino durante toda la semana, la pequeña Data parece estar más feliz con ella alrededor, tal vez porque ambas son chicas o tal vez porque la considera más cercana que Breakdown y Crystal, de algún modo. Aunque a la morena le gusta denotar que tan poco profesionales son los otros dos no tiene más que cosas agradables para decirle a Data, se acerca a ella para refregar su cabello amistosamente.

Incluso si las separan unos pocos meses de edad, la estatura y la mentalidad de Data la hacen sentirse como una hermana menor más que una compañera de trabajo.

- Sola ¿Eh? ¿Dónde han ido todos? Hoy es mi última noche aquí, pensé que haríamos una fiesta –

- ¡Oh! Pues Breakdown salió, no dijo a donde iba ni se llevó su transmisor así que… hay que esperarle –

- ¿No dijo nada sobre mí? –

La morena se inclina sobre Data y la chica de coletas rasca su barbilla pensativamente.

- Nada ¿Por qué? –

- Así que no dijo que tenía que quedarme en el techo ¿Verdad? –

La posibilidad de estar una noche fuera de ese techo le llena de emoción, por un momento temió que pasaría su última noche como pasante en una agencia de héroes cuidando un estúpido techo. En respuesta Data parece considerar realmente lo que dice, después de analizarlo se encoje de brazos.

- No dijo nada de eso –

- ¡Entonces saldré un rato! –

Rápidamente, antes de que alguien objete, vuelve a encarar las escaleras, irá al techo pero para saltar al siguiente y así salir a ejercitar un rato, con suerte hasta encontraría algún crimen que detener.

- Sana… -

Pero una voz la detiene, Data habla sin su efervescencia usual, Sana voltea con su mano metálica tomando el barandal de la escalera y haciendo un fuerte ruido con ella.

- ¿Podrias… ir a buscar a Crystal? –

- ¿Crystal ha salido? –

- Hm… - Un gruñido de preocupación seguido de un movimiento de cabeza para indicar que sí.

Eso explicaría por qué el galante héroe rubio no está caminando tras ella para evitar que vaya a hacer lo que quiere, ya le parecía todo muy silencioso sin él actuando como una versión menos divertida y graciosa de Breakdown.

- Pues es un chico grandecito, puede cuidarse solo – Pero la cara de Data no indica lo mismo, sus ojos grandes y redondos parecen estar mojados y cerca de las lágrimas - ¿Algo pasó? –

- N-no… pero él ha ido al hospital y… no me gusta ese lugar –

- ¿El hospital? ¿Y por qué? Es un lugar de curación no de peligro –

- No puedo decirte –

- Data, si quiere que vaya… -

- ¡Prometí a Breakdown no decir a nadie sobre el hospital! –

Su grito es repentino, se nota agitada y nerviosa, asustada por encima de todo lo demás.

Sana baja de las escaleras y se acerca a la chica cabizbaja, ambas manos en sus hombros dándole unas palmadas para tranquilizarla, cuando esos dos ojos tristes suben encuentran una amplia sonrisa que no es común en la tigresa blanca.

- Está bien, no tienes que decírmelo, iré por él y lo traeré sano y salvo… ¿De acuerdo? –

- S-sí ¡Gracias! –

Y un abrazo le llega alrededor de su pecho, un rostro que se aprieta contra su traje de color oscuro buscando confort, Sana mantiene su sonrisa mientras le sigue dando palmadas en la espada o la cabeza, levanta su mirada y la pone en una de las ventanas, el sol casi desapareciendo en el horizonte.

La oscuridad se posa sobre Maul, ocultando a sus pecadores para que actúen tranquilos…

¿Qué clase de monstruo habita el hospital si Breakdown no quiere que se le nombre?


Capítulo 28: La voz de la muerte


Sana no tuvo mucha opción más que seguir las indicaciones de Data para llegar al hospital, no sabiendo bien donde se encuentra dada su poca experiencia con la ciudad. Caminó por debajo de un sol poniente y cuando llegó al gran edificio se detuvo frente a él, alzándose varios pisos sobre el pavimento con sus luces blancas y un cartel en verde que apenas se prende indicando que, efectivamente, es el hospital general de Maul. Una ambulancia arriba pocos segundos después y bajan a alguien herido en una camilla, los paramédicos entrar rápidamente empujando de la misma mientras uno de ellos grita comandos al resto.

A pesar del alboroto la morena sube la mirada por detrás de su máscara que apunta lentamente hacia arriba hasta alcanzar el cielo, el viento sopla jugando con la larga tela atada a su cadera, un moño de tinta roja que se dibuja en la oscuridad creciente de la noche que se acerca.

Negando con la cabeza, sacando cualquier pensamiento que Data podría haberle contagiado, Sana camina hacia adelante y las puertas automáticas de la recepción le dan la entrada cortésmente.

Frente a ella hay una sala de esperas como cualquiera, con dos personas allí a pesar del horario, tres contando al niño acompañando a la mujer sentada con cara de fastidio, la tercer persona es un hombre que lee el diario y no tiene ni el menor interés en la nueva visitante. Sana camina lentamente hacia el recepcionista, en el entorno estéril y callado del hospital escucha al niño decir algo con respecto a ella, señalándola a sus espaldas por su traje negro y su máscara blanca, no es raro considerando cuanto sobresale.

- ¿Cómo es esto territorio enemigo? – Se pregunta a ella, del otro lado de la radio Data ha quedado callada optando por apagar las comunicaciones para no intervenir con la pacifica atmosfera del hospital.

El joven recepcionista levanta la cabeza, vestido en un atuendo de ordenanza color celeste, deja de escribir en su computadora y su cabeza retrocede unos milímetros con cara de sorpresa cuando ve, inclinada sobre el escritorio, una falsa figura felina salida de una vieja historia de guerreros asiáticos.

- Disculpe, soy… Bai Hu, heroína, busco a mi compañero que ha venido hace rato ya –

- ¿Era su compañero? Creí que era una chica… - El joven dice en un murmuro, no muy sutil.

- Rubio, de color blanco y celeste, rostro al que dan ganas de darle un buen golpe –

El pequeño chiste le cae bien al novato recepcionista – Pues no sé si lo tercero pero si, recuerdo al rubio que pasó hace rato… yo soy nuevo en esta posición, transferido hace una semana después de que la anterior recepcionista desapareció… ¿No sabrá nada de eso? –

Es lógico preguntar a un héroe o heroína sobre el tema, por supuesto él no sabe que Bai Hu no es una heroína profesional con licencia todavía, no sabe que ambos están haciendo algo que es prácticamente ilegal, pero ella no dice nada y decide usar su máscara para disfrazar su falta de cara de póker ante la situación.

- Estamos trabajando en eso, por eso vengo a buscar a mi compañero… -

- ¡Claro! Disculpe, no quise tenerlo esperando – Asintiendo el joven apunta hacia un pasillo a la derecha – Por allí va a la escalera, suba al segundo piso y busque la oficina del Doctor Okita, su compañero se reunió con el Doctor allí –

- Gracias –

Y con ese último saludo ella se interna en los pasillos blancos del hospital, por detrás escucha murmullos entre el recepcionista y los visitantes, hablando de la identidad de la misteriosa heroína que acaba de pasar.


Las escaleras son subidas como recomendó el muchacho, y pronto Sana se encuentra vagando por pasillos buscando las oficinas, el segundo piso del hospital sintiéndose aún más solitario que el anterior, apenas y se escuchan ruidos y esos provienen de abajo, el número de personal durante las noches ha bajado por la desaparición mencionada o, al menos, eso fue lo que Data le dijo mientras se acercaba caminando al lugar.

Camina entre una serie de muros y largas ventanas que dejan entrar la oscuridad de la noche, las habitaciones de pacientes están silenciosas por vacías. El lugar por donde pasa, siendo el largo pasillo junto a la ventana, se encuentra particularmente dejado y poco cuidado, las paredes faltas en pintura y los paneles del techo desacomodados con algunos cables colgando, trabajos a medio terminar de instalación de luces, cables que Sana esquiva sin problemas. Mas avanza y menos hay rastro de la oficina que mencionó el muchacho, y tampoco puede pararse a preguntar a nadie, toda esta preocupación por Crystal… si alguien no va a desaparecer misteriosamente será él.

Un paso, no de ella.

Bajo las únicas luces que funcionan hay una figura parada, brazos cruzados detrás de la espalda y una larga bata cubriendo su cuerpo, un distintivo propio de un doctor, Sana se acerca notando que el hombre es muy alto, ella lo es para una chica de su edad y sin embargo él debe llegar casi hasta los dos metros de altura.

¿De dónde ha salido este doctor? ¿Y que hace por aquí? Los cables y los paneles movidos no son lugar para alguien como él, debería atender pacientes o estar tomando un descanso en la sala designada para ello. Según Data el hospital está renovando su segunda planta y es por eso que la mitad de esta no se utiliza por el momento… entonces ¿Qué…?

Un destello blanco en la distancia.

El gran hospital no tiene 'vecinos' a su alrededor hay zonas de aparcamiento dejando una buena cuadra antes de que cualquier edificio pueda verse, y sin embargo allí, parado sobre el tejado como si el viento lo jugase con su larga túnica, hay un fantasma y un fantasma es un decir, no existe tal cosa. Sana se detiene cerca del doctor mirando hacia el mismo lado, la ciudad y sus luces en la cercanía parecen oscurecerse alrededor de la silueta enmascarada de blanco, esta solo se queda allí parada mirando fijo, pareciera como que les devuelve la cortesía, un cruce de miradas a una distancia que lo hace imposible.

- ¿Qué es…? –

- Un héroe aparece en este hospital, de colores oscuros pero mascara blanca, de lejos noté tu indumentaria jovencita y… representas perfectamente los de tu clase –

Palabras escapan a la boca del doctor, palabras despectivas en su significado pero sin ningún tono en ellas, la respuesta de la morena se hace escuchar dándole todo su desprecio al doctor por tratarla como 'alguien de una clase'… excepto que no pasa. Sana abre su boca frunciendo el ceño pero nada sale, solo un quejido acallado por la superficie de su máscara, cada palabra fuerza su garganta y hace que se mueva pero ningún sonido sale, ningún movimiento de labios se manifiesta, ni sus ojos pueden moverse.

Está paralizada, las pupilas negras detrás de su máscara quedan fijas en la bata blanca del doctor junto a ella, él no parece moverse tampoco, aunque sus palabras indican que no siente la misma parálisis.

- Una figura envuelta en la oscuridad pero que mira con una luz blanca cegadora, una luz de esperanza falsa y deseos de paz que nunca se cumplirán, esa máscara de luz sigue atada a un cuerpo oscuro, manchado de negro y rojo – El doctor aprieta sus manos detrás de la espalda, el leve sonido de su piel restregándose hace que los oídos de Sana zumben, mas quejidos escapan a su boca sin poder moverse – No entiendo esa fascinación con la luz sobre la oscuridad, los colores y la actitud idealista y positiva ante un mundo que no lo es… es algo que escapa a mi comprensión, y es por eso que los héroes son personas tan interesantes ¿No lo cree Arashi? –

Su nombre, él sabe su nombre y lo ha dicho de una manera hipnótica, cada silaba de su estúpido monologo retumba en la cabeza de la morena quien comienza a inclinarse más y más hasta que una de sus rodillas toca el suelo.

Su cuerpo pesa y no puede moverse, sus ojos siguen fijos en la figura que no la ve de frente, incapaz de identificar su rostro, sus oídos van a reventar en cualquier momento y su cabeza late como un corazón agrandándose con cada bombeo de sangre, buscando abrir una grieta en su cabeza. Sus ojos se llenan de lágrimas involuntariamente cuando un olor invade su nariz, un olor penetrante a carne podrida de un animal que no conoce, sus conductos nasales queman abriéndose más para respirar con más fuerza, detrás de su máscara hay un rostro de puro terror.

Y el hombre sigue hablando.

- La gente corre, se esconde de la oscuridad pensando que nos persigue y nos abraza para sofocarnos pero… es a la luz a la que deberían temerle, a lo portadores de la falsa luz como usted – Dice en un tono sin emoción alguna – La luz nos llena de pasión, emoción, esperanza por un futuro que nunca veremos, porque esa luz divina se aleja de nosotros cada vez que nos movemos hacia ella… es la oscuridad quien está allí siempre –

Sana siente el frio del suelo en sus dedos, una mano ha llegado hasta ahí mientras el otro apéndice metálico, su pierna y rodilla derecha se resisten a hacer lo mismo que la otra mitad.

El sudor cae por detrás de la máscara mojando su traje, su cabello estorba y quiere arrancárselo en un arrebato, sus dientes se aprietan dejando salir un sonido desagradable, hace lo que puede para mover lo poco que le queda a su mando porque sabe una cosa de toda esta experiencia extraña:

Si deja de resistirse morirá.

Un instinto, si los humanos son capaces de tenerlos, si deja de recordarse que su cuerpo es suyo entonces sucumbirá ante el doctor y todo habrá acabado, Sana Arashi no será más… será libre de toda necesidad de pensar y moverse por su cuenta. Y por cada segundo, cada palabra, su mente se corrompe más, diciéndose a sí misma que dejarse ir es aterradortentador, que todo será mejor así, podría dejar todo atrás y cerrar l̸o̶s̴ ̸o̶j̴o̷s̷ ̸para s̶i̷e̴m̴p̷r̵e̴

¿De qué demonios habla? ¿De qué demonios habla el doctor?

- La oscuridad nos enseña a temer y nos hace fuertes, nos enseña a sobrevivir cuando la luz no está, nos acompaña todo el camino hacia la eternidad y aprendemos de ella. La oscuridad nos enseña quienes somos en realidad, nuestros más secretos deseos y nuestras verdades más ocultas, desearle la muerte al prójimo… enojarse por cosas mundanas… deseo de venganza… todo es oscuridad cuando la luz artificial desaparece –

¿̸D̴e̷ ̶q̴u̴e̷ ̷ habla?

Le habla a alguien pero no hay nadie allí ¿Está hablando solo? Murmura le nombre Sâ̴̱nA en algún momento pero ella no sabe de dónde lo ha sacado.

Ë̶̝́s̶̱̅ ̴̗̐u̵͎̍n̷̡̑ ̷̨̎l̶̺̈́i̸͍͑n̵͎͠d̷̫̔ò̸̩ ̶̥́n̷͘͜o̸̭͗m̴̡̽b̶͙̄r̶̻̍e̷̲͠.̴̬̒

La figura se ha volteado hacia ella, lo único que la chicamarioneta puede ver es una cruz plateada, símbolo de un dios extraño que no se conoce en Japón, con un brillo tan hermoso que la deja sumamente feliz mareada hipnotizada inútil

- ¿Quién es el malo entonces? ¿El que muestra lo que la oscuridad hace y fortalece a los que puede resistirla? ¿O tal vez el que lleva la falsa luz de la esperanza lejos del hombre promedio? – Una mano aterriza en su hombro - ¿Arashi? –

A̶̝͋r̸̗͘à̷̼s̴̫͝h̵̫̐ỉ̶ͅ

Es un lindo nombre.

¿̴Q̵u̶i̵é̷n̴ ̴e̴s̵ ̸e̶s̷a̸?̸ ̷ ̵

¿̵̢̨͖͖̋̍̌̈̒̀̉̏̊̕Q̶̱̥̈́̈́̾́̉ȗ̷̢̡͚̙̙̬̪̩̼̣̼̜͋̊̆͊͑̓͌̚i̴̘͓͕̹͈̐̓́͂ë̶̢̼̘̠̗̙̠͉͙̫̱̰ņ̴̩͙̱̩̟̌̈́̐̕ͅ ̷͚̎̈́̊̕ȅ̸̻̹̳̻́̀̓͛͂̋̎̃̕͝s̷̡̱̗͖͈͚̳̫͉̹͈̾ ̸̡͔̹̺̹̥̗͓̥͇̝̈́̽̀̎̎̆͂̋S̶͚̲̬̗͔͈̱̩̑ą̷̥͍͍̫̬̮̞̹̱̳̋̽̅͐̇̔ņ̷̧̖̤̱̞͉̗̟̣͇̜̇̀͆̈́̂̈́̾̃̊̊̽ā̷̛̛̘̓̆̓̅̓͜͠͠ ̵̹̼́̌͝Ä̴̛̤̙̪͈̝́̏̅́̾́̕͝r̷̡͉͔̙̭̠̈́͐̆̈́͝a̸̩̞͒͆̐̏͒̉̄̋͌̕s̶̲̩̖̬̘̋̽̒̔̉̃͝h̴͍͔̻͉̪̱̻͕͕̓ḭ̷̟̬́̉͐̚?̴̛̼̱̠̰̭̞̻̊̿͗͐̔͗́͆̇̀͘

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..-. .- ...- - .-.

.- -.- ..- -.. .- .- - .

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..

- ¡SANA! –

Un grito y un golpe la arrancan de su sueño, una mano la toma por el hombro desocupado y la jala fuera del trance hasta que cae de espaldas a varios metros del doctor que dejó de hablar. La morena tarda solo segundos en apoyar sus codos y dar pataleos para alejarse del hombre de bata blanca aún más en genuino terror.

Su espalda choca contra alguien que la detiene por los hombros, manos cálidas y gentiles que le ayudan a pararse, con su corazón corriendo a velocidad record ella levanta la mirada para encontrar el rostro pálido y la hermosa cabellera rubia del chico que vino a buscar, Crystal. Sus ojos celestes y su expresión de desgano cambiados por una de odio hacia el doctor frente a ellos, el cual solo se queda mirando a donde solía estar su marioneta.

Una mirada seca y sin alma, anhelando algo que no pudo obtener.

- ¿Estás bien Sana? –

- Q-q-que… ¿Qué… demonios… fue eso? –

Crystal la mantiene parada mientras la calma con palmadas en su espalda - Tranquila, cierra la boca –

- ¡Oye doctor loco! ¿¡QUE CARAJOS ME HICISTE!? –

Al fallar en mantenerla quieta el chico rubio aprieta el agarre alrededor de la interna, al menos debería mantenerla lejos del hombre.

Finalmente la mirada del doctor sube, su reliquia colganote aterriza entre sus dedos y juega con su superficie brillante mientras su rostro neutral inspecciona cada parte de la chica que acaba de salvarse, la muerte todavía está en el aire, el olor sigue dando asco a Sana y el miedo en su mente no va a calmarse por un rato.

Ha fallado pero logró entregar un mensaje, ahora toca retirarse.

- Sabía que Breakdown sería un problema de nuevo –

- Gustafson, vamos, ven y atácame… - El rubio musita, no quiere nada de eso pero sería la perfecta oportunidad para defenderse legítimamente del aterrador doctor.

- No perderé mí tiempo con alguien tan aburrido como usted, pero si nos volveremos a ver, eso es irrefutable –

- ¡No me ignores bastardo! ¡Te hice una pregunta! –

Sana intenta detenerlo pero su cuerpo sigue temblando, muy débil, su energía está baja como si hubiese resistido un maratón, apenas y puede mantenerse en pie gracias a la ayuda de Crystal, lo único intacto es su carácter. Gracias a él, de nuevo, logran salir del hospital sin mayor incidente mientras intenta acallar a su compañera por unos minutos hasta tomar distancia del mismo.


A través de la noche de Maul avanzan dos figuras, en una retirada patética para ellos pero que nadie más puede notarlo, Sana tiene su brazo alrededor del muchacho rubio quien la lleva a regañadientes ayudándole a caminar lo más rápido posible. Atravesaron varias calles para alejarse del hospital, la chica llevada cuestas teniendo que hacer el esfuerzo a pesar de que su energía quedó baja por tanto forcejeo con lo desconocido, mientras se alejaban miró hacia atrás y podría jurar que alguien los observaba desde lo alto de lo edificios cercanos.

No hay señales de ningún ataque enemigo y Crystal decide parar con su huida, ayuda a la interna a sentarse entrando ambos en el callejón entre dos edificios, una luz blanca ilumina una puerta frente a ellos y, por tanto, a ellos también.

- ¿Qué… demonios… pensabas? –

- Oh, aquí vamos, al menos déjame cargar en algún lado así puedo golpear esa estúpida cara tuya – Las palabras están arrastradas y los parpados de Sana se ven pesados, forcejeando para cerrarse, el resistirse le llevó mucho más que un poco de su energía… esto no pasaría, sin embargo, con una persona normal.

- Maldita sea –

Sin más que hacer, temiendo un poco que la morena se desmaye después de haber sido salvada, se hace a un lado cruzando los brazos revelando, tras él, una caja de fusibles correspondiente al edificio con la luz sobre ellos. La chica arrastra su espalda contra la pared de ladrillo y luego se abalanza contra dicha caja, apoyándose para no caerse, la tapa abierta y cable en mano su cuerpo se ilumina ligeramente con blanco.

Por supuesto siente la mirada que la juzga desde atrás, Crystal golpea el suelo con su pie repetidamente solo para demostrar que tan enojado e impaciente está ahora mismo.

- De nuevo ¿Qué demonios pensabas? –

- ¡Data me envió a buscarte! Dijo que había alguien peligroso en el hospital ¡Nunca pensé que sería el maldito director del lugar! – La tigresa responde furiosa, su máscara haciendo ruido atada a su brazo metálico cuando se mueve tan bruscamente - ¡Perdona por casi morir! –

- ¡Pusiste en peligro meses de investigación! ¡NADIE TE LLAMÓ! –

- ¡¿Y que debía dejar a Data llorando en la base porque tú fuiste a hacer el héroe solitario?! –

- ¡Escúchame insolente…! –

En un arrebato Crystal intenta tomarla por el hombro pero ella, ya mejor cargada, da la vuelta y detiene su mano alzándola en el aire, un dedo metálico se entierra en el pecho del rubio antes de que pueda seguir hablando.

- ¡NO TU ESCUCHAME A MÍ! – Ella dice, sus pupilas oscuras tiemblan y su cara está cubierta de sudor seco todavía, su voz es de terror y enojo, ambos a lo desconocido – Acabo de ser atacada, sentí que iba a morir, por momentos olvidé quién demonios era… así que mejor empieza a decirme quien cojones es este director o te romperé la nariz aquí mismo -

- Eres una ignorante y cabeza dura estudiante, todavía no entiendo que criterios la U.A tiene para elegir a sus 'Futuros héroes'… – Pero el mordaz Crystal no retrocede, su mirada todavía condescendiente a pesar de las amenazas – Te explicaré, aunque probablemente eres muy bruta para entender la delicadeza de nuestra situación –

- Tch –

Un tenso silencio, seguido de un suspiro cuando Sana suelta la mano que logró apresar y retrocede para cerrar la tapa de la caja de fusibles con fuerza. Detrás de ella Crystal se limpia su mano y su traje antes de alejarse caminando, por miedo a mas reacciones poco amables de su subordinada, todo mientras adopta una altanera posición de espalda recta y mirada condescendiente de nuevo.

A su tono de voz no le falta enojo tampoco.

- El Doctor Charles Gustafson fue quien te atacó, un renombrado doctor Noruego que fue trasladado aquí hace un par de año, conocido en toda Europa por su trabajo literario en el capo de la medicina con respecto a Quirks y las enfermedades que estos pueden causar – Dice, asintiendo – Nadie sabe por qué ha venido tan al este, nadie lo cuestiona, fue una orden legitima después de que el anterior director del hospital murió de una sobredosis… -

- Ahórrame la explicación de enciclopedia, casi me fríe el cerebro ese bastardo con su quirk –

- No tiene quirk, no oficialmente – Sana deja su actitud negativa y cambia su cara de desinterés por una de sorpresa, su cabeza choca contra la pared detrás y sus ojos se ensanchan de solo pensar que todo lo que experimentó fue sin un quirk – En todos sus archivos dice que él nació sin uno, sin embargo… tú puedes comprobar que eso no es cierto –

- N-no puede haber hecho eso sin un quirk ¿Verdad? –

- Lentamente comenzaste a olvidar tu identidad y a cuestionarte sobre entregarte a él enteramente, un miedo indescriptible se apoderó de ti y… creíste que morirías ¿No? –

- ¿Acaso tú…? –

- Hemos tenido un encuentro antes, afortunadamente Breakdown estaba allí para sacarme, eso fue cuando apenas comenzamos a trabajar juntos, hace un año –

- ¿Y por qué no lo han denunciado? –

- No tenemos pruebas, Breakdown ha intentado convencer a los del departamento de policía para realizar una búsqueda pero nunca accedieron a ello, en la comunidad local el Doctor Gustafson es muy bien tratado lo cual solo empeoró las relaciones entre Breakdown y las fuerzas policiales. Desde entonces intentamos no meternos con él, esperando a que cometa un error, intentando que olvide de nosotros… hasta hoy –

Ahí está esa mirada de nuevo, una de desaprobación, esta vez llega a una heroína joven que baja la cabeza comprendiendo la gravedad de la situación. El tipo es una amenaza, lo ha sentido de primera mano, y podrían haberlo atrapado si él hubiese bajado la guardia, ahora que la ha visto estará alerta por Crystal y Breakdown vigilándole.

El chico rubio nota la cabeza baja y el suspiro depresivo, niega con la cabeza apartando la mirada de Sana.

- No es tu culpa, Breakdown intenta mantener este asunto en secreto y… ni Data sabe, solo él y yo, si algo debía pasar entonces iba a pasar – Las palabras para 'animarla' hacen que la chica suba la mirada de nuevo, encontrando a Crystal cruzado de brazos con una mueca de disgusto por solo decir esas cosas – No le diré nada a Breakdown –

- ¿No crees que debería saber? –

- No por ahora, ha estado encargándose de otros asuntos como para volver a prender el torrencial fuego que es su enemistad con Gustafson… -

- Debe de haber caído en su hipnosis también –

- Eso… no es exactamente lo que pasó –


Antes de contratarme a mí Breakdown solía trabajar solo completamente, fue en una de sus patrullas donde encontró algo peor que Gustafson… los Demonios Blancos.

Encontró a cuatro siluetas de blanco, cada una con su propia mascara distinta al resto, intentando llevarse a alguien a la fuerza. Intentó detenerlos, por supuesto, pero uno de ellos se fugó con el secuestrado mientras los otros tres se quedaron a combatir, tres quirks distintos que se complementaban bien, según dice él, uno con cadenas puntiagudas, otro que disparaba arcilla y un tercero con mucha fuerza física.

No me contó exactamente como fue pero le vencieron, apenas pudo escapar de las cadenas de uno de ellos que marcaron todo su torso…. Esto lo marcó, prometió entregar a la justicia a quien sea el responsable de los Demonios y sus secuestros.


- Creí que los Demonios Blancos eran solo una leyenda urbana de Maul –

- No lo son, y Breakdown cree que tiene relación con el Doctor Gutafson, ya que ambos aparecieron relativamente al mismo tiempo en la ciudad –

- Y la manera en que nos atacó solo lo confirma… -

- Exacto, y si tengo que guardar información para que Breakdown esté más tranquilo, lo haré. Entonces volveremos a esperar, Gustafson no puede ser perfecto, bajará la guardia algún día… –

Crystal se separa de la pared y se aleja de ella, saliendo del callejón, su esbelto cuerpo entra en la luz de la calle que se refleja en su blanco y celeste trae, su cabello rubio volando al compás del viento. Sana le mira, le sigue por detrás, un escalofrió la atraviesa mirándole, se siente más segura escuchándole hablar así, una sensación calurosa que le vacía de cualquier miedo que tenía causado por el quirk del doctor.

Es el aura de un héroe anunciándose, a pesar de su juventud y su actitud repelente, tiene esa manera de hablar, esa sed de justicia y esa rectitud en su pose.

- Es un héroe, aunque me pese – Sana le sigue por la acera mientras el rubio en frente anuncia que volverán a la base por lo pronto.

Antes de seguir con su camino vuelve su rostro al cielo nocturno tras ella, detrás de los autos y la gente incapaz de darse cuenta de la situación, detrás de la agradable atmosfera de una noche de fin de semana, se alza allí en el horizonte un inofensivo hospital, hogar de una oscuridad mucho más grande que cualquier aura que un Héroe pueda emitir.

Un astuto Zorro europeo que vigila desde su castillo, una posición invencible por ahora, un poder oculto capaz de tomar a cualquiera y eliminarlos con el solo poder de la palabra, una máscara de muerte que solo unos pocos pueden ver.

Charles Gustafson mira desde la ventana de su oficina, varias calles frente a él, unos héroes que no debería poder ver en la distancia.

Sobre los edificios varias figuras blancas se esconden en la noche, gárgolas centinelas alrededor de un lugar de curación manchado por el terrible villano.

Está claro que su próxima visita a este hospital no será tan pacífica.


Una gran sombra se hace presente, salido de tierras lejanas con habilidades difíciles de combatir, una torre en el escenario de una guerra por venir.

Gracias por leer ¡Espero les haya gustado! Recuerden dejar comentarios debajo y seguir la historia si les gusta.

Nos vemos!