Nota de EugeBlack: ¡Feliz año a todos mis queridos lectores! Finalmente terminé la traducción de este capítulo, ya estamos en la recta final, Lord Silvere todavía no ha actualizado, y la última noticia que he recibido es que NO TIENE CONTACTO CON UNA COMPUTADORA.
¿A DÓNDE COÑO SE FUE? ¿A UN RETIRO ESPIRITUAL EN EL TIBET? ¿AL YOSEMITE? ¿AL PICO MÁS ALTO DE LOS ANDES? ¿GRAN CAÑÓN? ¿DESIERTO DE NUEVO MÉXICO? ¿LO LLAMARON PARA LA RESERVA DE IRAK? (Dios permita que no) ¿DÓNDE COÑO ESTÁ QUE NO TIENE ACCESO A UNA PC?
Bueno, ya que ventilé mi frustración, también podremos suponer que todavía está vivo… por lo menos ;;
Espero que este chap les guste, es lo último que publicaré antes de entrar en los espantosos parciales la semana que viene. ¡Y luego los exámenes finales! ¡Qué horror! Pero bueh, luego de que todo termine, habré pasado al quinto semestre, si Dios quiere.
Para los que estén interesados en buenos fics Dark Harry y Azkaban Harry en inglés y español, tengo un grupo C2 con varias recomendaciones.
Muchísimas gracias a Hombre del Saco, Utena-Puchiko-nyu, Kaito Seishiro, saku, Vicky, sosaku, Sandy0329, Aykasha-peke, NorixBlack, Heero Ainur, FeFiiiTTah Malfoy Potter, Pedro I, Anaelisa, Sabela, Kat Klauffman, Bellatrix Black, victor black, jorgemtz88, flo
Aykasha-peke, dedicado especialmente para ti, semi regalito tardío de cumpleaños. TQMM wapa. Hey ya tienes 18, ya eres grande!
Previamente:
"Oh." Dijo Harry, el significado de sus palabras todavía no se había registrado en su nebulosa mente. No pasó mucho tiempo para que entendiera. "¡Oohhhhhh! ¿Quieres decir que… que estás embarazada?"
Harry vio como la sonrisa más grande aparecía en el rostro de Bellatrix mientras ella lo abrazaba fuertemente y lo besaba una vez que él regreso el abrazo. "Sí, estoy embarazada. Vamos a ser padres durante las Navidades o a comienzos de enero. No estoy segura de cuándo fue la fecha exacta de concepción, pero cada cálculo y hechizo ha indicado que ésa será la fecha."
"Eso es maravilloso." Dijo Harry con una pequeña sonrisa. Iba a ser padre. ¿Acaso todo hombre se sentía así cuando se enteraba de que iba a ser padre? Esperaba que fuera así. "¿Te sientes bien? ¿Hay algo malo?"
Bellatrix sonrió conocedora. "Otra cosa que vomitar como desgraciada, el resto está todo bien. Malestar matutino no es nada nuevo para las futuras madres. Nada de qué preocuparse en el departamento de salud."
"Bien." Dijo Harry antes de abrazarla más fuerte y besarla.
Pasaron el resto de la mañana en la cama, sosteniéndose y comtemplando silenciosamente este nuevo desarrollo. Bella estaba descansando su cabeza en el pecho de su esposo, escuchando el latir de su corazón. Con todas las corridas del baño a la cama, la ayudaba a tener algo en que pensar para apartar sus pensamientos de su desordenado estómago.
Mientras ella hacía eso, Harry pensaba en todas las cosas que podía hacer con su hijo. Harry estaba determinado en que su hijo tendría todas las cosas que él nunca tuvo. Bella sonrió mientras Harry le daba pequeños besos en su rostro, hasta que él se sintió tan feliz por su futura paternidad que capturó los labios de su esposa. Bella estaba disfrutando toda la atención que Harry le daba en este momento tan tierno. Sonrió felizmente y mentalmente se alegró mientras pensaba qué había hecho en su vida para merecer esto.
& & &
El Conde del Norte
Lord Silvere
Capítulo #28
Después de un pacífico y calmado almuerzo, Harry y Bellatrix decidieron mutuamente que necesitaban separarse para que él pudiera hacer sus respectivos asuntos y ella trabajar en sus variados proyectos y estudios.
Cuando Harry entró a su oficina tarareando una animada canción, encontró que una carta de Cuthbert Mockridge lo estaba esperando. Harry rápidamente tomó asiento y rompió el sello que hacía que el pergamino permaneciera cerrado. Abrió la carta y leyó.
Querido Sr. P-
Mi esposa y yo hemos decidido que su generosa propuesta será beneficiosa para todas las partes pertinentes, por lo que acepto. Evite usar una lechuza hasta nuevas noticias. Para trabajar en los detalles necesarios, siéntase libre de llamarse durante las altas horas de la tarde o en cualquier noche.
'B' M
Harry sonrió mientras arrugaba la carta y con un movimiento de su mano lo incineró. Era bueno saber que Mockridge era inteligente y lo suficientemente cuidadoso para saber que una lechuza podría ser interceptada. Aunque él dudaba que cualquier carta llevada por el único y diferente sistema postal de Nair'icaix pudiera ser interceptada, tenía que admitir que lo mejor era no tener secretos escritos en papel.
& & &
"¡Eso es maravilloso!" gritó Narcissa, reaccionando como si fuera una mujer mucho más joven mientras abrazaba a su hermana, quien apenas había llegado a su nueva y mucho más confortable habitación. Había pasado bastante tiempo desde que había estado envuelta en un embarazo de algún miembro de la familia. "¿Qué dijo Harry cuando le contaste?"
Bellatrix sonrió feliz, se sentó en la esquina de la cama de Narcissa y se dejó caer hacia atrás. "Estaba bastante sorprendido. Después de todo, ¿cuántos hombres de su edad de enteran que sus esposas están embarazadas? Lo primero que me preguntó fue si yo me sentía bien. ¡Después nos besamos y nos mimamos durante toda la mañana!"
"Desearía estar casada con un hombre que me tratara de esa manera. Cuando le dije a Lucius que estaba embarazada, lo primero que me preguntó fue si sería o no un varón. No sé qué hubiera hecho si Draco hubiera resultado ser una niña." Dijo Narcissa mientras se unía a Bellatrix en la cama.
Bellatrix sonrió y dio una respuesta vaga, debido al hecho de que todavía estaba disfrutando del tiempo que ella y Harry habían disfrutado en la mañana. "Probablemente hubiera rechazado a la criatura y te hubiera embarazado de nuevo, tan pronto como fuera posible."
"Posiblemente." Narcissa estuvo de acuerdo. "Por supuesto, esta reacción es mejor de la que hubieras recibido de parte de Rodolphus. Me imagino que él hubiera estado enormemente perturbado ante el prospecto de paternidad."
"Sí, lo hubiera estado." Indicó Bellatrix con tono triste. "Pero ahora tengo a alguien que, al igual que yo, quiere tener hijos." Bellatrix pausó cuando de nuevo llegaron lágrimas de alegría a su rostro. "Todavía no puedo creer que él quiere tener hijos conmigo… y que vamos a ser padres. Voy a ser mamá."
Narcissa simplemente sostuvo a su hermana mientras permanecían en silencio, contemplando el tema hasta que la hermana rubia decidió hablar. "Soy una madre, pero una que no es muy buena."
"No te eches la culpa de lo que ha pasado con Draco…" empezó Bellatrix a decir lentamente. "Realmente Lucius nunca te dio el chance de ser una verdadera madre."
"Quizá tengas razón." Narcissa suspiró. "Pero nunca lo sabré, ¿o sí? Hablemos de temas más felices. ¿Has pensado en algún nombre?"
& & &
Mockridge entró a su sala de estar e hizo una mueca cuando vio que Harry estaba sentado en una silla localizada en una oscura esquina. "No me va a dar una oportunidad de cambiar mi opinión, ¿o me equivoco?"
"No," empezó a decir Harry. "No lo haré. También quiero que empecemos a realizar los planes lo más pronto posible. El tiempo jugará un papel importante en cómo las cosas se desarrollan. Si salvas el día demasiado pronto, no apreciarán tanto tus esfuerzos. Por el otro lado, si el banco no abre pronto, ¿cuál es el punto?"
"Está bien." Aceptó Bert. "Su razonamiento es bastante válido."
"¿Dónde está tu esposa?" inquirió Harry.
Bert se encogió de hombros mientras se sentaba. "Ella ha decidido que será mejor si se mantiene ignorante de nuestros planes. Posible negación, si lo quiere ver de esa manera. Por supuesto, tengo la impresión de que todavía sospecha de usted."
"Naturalmente." Murmuró Harry. Él entendía la actitud de la esposa de Mockridge, pero igual molestaba. Ser tratado como una paria de la sociedad por gente por la que él había tenido un respecto básico, le dolía.
Mockridge inmediatamente se lanzó a la discusión de los planes que tenían que hacer. "El Ministerio, o mejor dicho Fudge, controla los medios de comunicación. WWN siempre ha estado bajo el control del Ministerio, y la Crónica del Ministerio ha asumido la entrega de los periódicos a los antiguos suscriptores de El Profeta. Si el banco abre, como usted cree que puede arreglar, ¿cómo le vamos a comunicar al público que 'fue gracias a mí'?"
"Ese es un obstáculo difícil." Dijo Harry tranquilamente mientras pensaba el problema. "Tendremos que comunicarlo directamente y esperar que lo que digamos corra de boca en boca."
Bert sacó su varita del bolsillo de su túnica y conjuró un plato de galletas. "Entonces una multitud tendrá que estar reunida. Debe ser algún tipo de evento público o conferencia. Pero para que se reunan deben tener alguna motivación. ¿A quién escucharía una cantidad de gente?" ponderó Mockridge en voz alta mientras comía unas galletas y le indicaba a Harry que hiciera lo mismo.
"No creo que seas capaz de atraer a tanta gente como lo sería el Jefe de la Oficina de Enlace de Duendes." Dijo Harry en tono sardónico mientras agarraba el plato de galletas.
"Cierto." Confesó Mockridge.
Harry sonrió. "Me atrevería a decir que los duendes podrían hacerlo. Actualmente Gringotts tiene a todo el mundo mágico agarrado por las gargantas, a través de sus cuentas bancarias. La gente irá a Gringotts si el banco tiene algo que decir, especialmente si hay la posibilidad de que el banco abra."
"Está bien." Asintió Bert. "Si su influencia es tan amplia como usted clama, no debería ser ningún problema para usted convencer a los duendes encargados del banco para que llamen a algún tipo de conferencia. La Crónica no podrá ignorar este tipo de anunciamiento, y aunque lo hiciese, Gringotts enviaría cartas a todos sus clientes."
"Siguiente pregunta: ¿cuándo tendrán su conferencia los duendes?" preguntó Harry lentamente. "¿Sería sabio anunciar que tu estás empezando las negociaciones, o simplemente anunciar que has 'negociado' la reapertura el día antes de la conferencia?"
Mockridge se encogió de hombros. "Supongo que algo medio. Si el evento es algo que ellos han estado esperando, entonces mi 'logro' no sería tan apreciado y Fudge tendría tiempo para clamar que era su idea y que había estado trabajando duro para apoyarme. Por el otro lado, si es anunciado el día antes, ellos tendrán su dinero y no pensarán más en mí."
"¿Qué tal si anunciamos que se ha logrado un acuerdo y que el banco reabrirá una semana antes de la fecha en que realmente abrirá?" sugirió Harry. "De esa manera, ellos todavía estarán molestos por su dinero, y esperarán ansiosamente el día en que abra de nuevo y sí recordarán al hombre que salvó el día."
"Asumiendo por supuesto que no enloquezcan con su dinero guardado, y al mismo tiempo olvidando la presente situación e ir al banco y sacar más dinero como si nada hubiera pasado." Bert sonrió. "Eso es lo que mi esposa haría y yo también, si me gustara ir de compras."
Harry mordisqueó una de sus galletas de forma reflexiva mientras consideraba el punto válido que Mockridge había hecho. "Ahí es en donde el tiempo correcto entra en acción. Tenemos que esperar a que la gente no tenga más dinero para gastar. Todos necesitan estar a pocos milímetros del final de la línea."
"¿Y cuál sería el final de esa línea?"
"Si la cruzamos, lo sabremos." Dijo Harry, sonriendo ante su humor fatalista. "Tú estás envuelto en el Ministerio y estás más calificado para hacer juicios acerca de la sociedad que yo, ya que de alguna forma yo estoy removido de todo lo que está pasando. Yo, por el otro lado, estoy más conectado con los duendes, los cuales son expertos de economía. Ambos necesitaremos tener nuestros oídos abiertos a cualquier cosa."
"¿Y qué tal si minamos la opinión pública de Fudge?" preguntó Mockridge.
Harry se levantó, comunicando que su conversación estaba casi terminada. "Me encargaré de eso. Cuando llegue el momento de anunciar la reapertura de Gringotts, empezaré a hacer uso de cierta… información que mi esposa consiguió gracias a las conexiones de su hermana."
"¿Y qué pasa con un acuerdo actual con los duendes? Luciría mejor si hay algún tipo de documento que tenga mi firma, y el Ministerio técnicamente necesita negociar algunos… procedimientos con los duendes."
"Te dejaré saber cuándo puedo arreglar una reunión favorable con todos. Sería mejor si no te dejo caer sobre los duendes antes de que ellos sepan." Dijo Harry.
Bert hizo una mueca cuando se levantó. "Sí, ellos no aprecian las sorpresas. ¿Y la comunicación entre nosotros? ¿Me seguirá visitando para saber lo que he aprendido de la situación?"
"No," dijo Harry mientras sacudía su cabeza, "demasiadas reuniones podría provocar que descubrieran nuestras conexiones. Mediremos el estado socioeconómico de la sociedad en una escala del cero al diez. Diez es ahora, y cero indicará el momento apropiado para reabrir el banco. Cuando sientas que las cosas han empeorado ligeramente, mándame un correo con un número nueve escrito."
"Es una buena idea. ¿Qué pasará cuando le mande un cero?"
Una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de Harry. "Fudge sufrirá un golpe final. Mis seguidores o yo cordinaremos las cosas contigo en algún momento. Me mantendré en contacto para informarte de la reunión con los duendes."
"Está bien." Dijo Mockridge, mostrando por primera vez su incomodidad ante el plan perpetuado. "Simplemente esperaré a que me contacte y tendré un ojo puesto en la situación."
"Has eso." Dijo Harry mientras saca de su túnica la varita de ceniza negra. "Que tengas buenas noches."
Con un suave sonido, dejó solo a Cuthbert Mockridge con sus pensamientos. En un instante, Harry estaba parado afuera de la habitación principal de Nair'icaix. Era bastante tarde, por lo que cuando entró, vio que su esposa ya se había ido a la cama.
Una sonrisa pacífica cruzó su rostro mientras rápidamente cambiaba su ropa por un short y una franela muggle. Se sentía bien llegar a casa y encontrarse con una amorosa esposa y futura familia. Subió a la cama tan suave como pudo para no perturbar a Bellatrix, pero descubrió que sus esfuerzos habían sido inútiles.
Ella lo había estado esperando, mientras yacía en la cama como si estuviera dormida. Sin decir nada, se giró hacia él y enterró su rostro en su hombro y se pegó lo más posible a él, mientras suspiraba tranquilamente.
& & &
Una ola de excitación y decepción recorrió el cuerpo de Hermione mientras respondía la última pregunta del examen final de Historia de la Magia. Los exámenenes finales habían terminado y en pocos días, los estudiantes de Hogwarts realizarían el camino a casa… asumiendo que todavía estuvieran vivos.
Irónicamente, el éxamen había cubierto el tema de las rebeliones de los duendes. Con el pasar de las semanas, se sentía claramente el efecto del cierre del banco, y el Ministro Fudge había sido incapaz de hacer algo. Los ataques en el norte habían continuado y Fudge había intentado rescatar su decreciente popularidad al soltar fieras promesas de atrapar al Señor Polairix y hacer justicia, aunque realmente era incapaz de hacer algo en contra de Harry.
El pequeño proyecto de Hermione de intentar atrapar a Harry en el acto se había puesto en pausa debido a los exámenes y otros proyectos. Aunque Fudge no había perdido tiempo y le había preparado un traslador especial, Hermione no había tenido tiempo de darle buen uso.
Esa era la razón de su excitación y decepción acerca del final de los exámenes. Normalmente ella amaba realizar los exámenes y mostrar sus conocimientos para recibir la aprobación de los instructores, pero ese sentimiento normal había sido contraatacado por sus planes de visitar una potencial villa de ataque en la noche del último ataque.
Ese sentimiento había sido ampliamente magnificado por el hecho de que cada villa atacada había estado en su lista de potenciales ataques. Ahora lo que necesitaba era un poco de suerte. Por mas insensible que fuera admitirlo, las villas atacadas que habían sido sacadas de su lista dejaba un mayor chance de conseguir más pronto la villa correcta.
"¡Hermione!"
"¿Qué?" respondió automáticamente la chica, mientras salía de los pensamientos en los que se había sumido. Aparentemente Ron había intentado obtener su atención durante varios minutos.
"Me estaba preguntando si querrías ir al lago por un rato de descanso y relajación." Le explicó Ron de forma impaciente.
Hermione miró su reloj y suspiró. "Lo siento, Ron, pero tengo un compromiso esta noche y no tengo suficiente tiempo para ir al lago. ¿Quizá mañana?"
"Está bien." Ron suspiró. "¿Entonces nos vemos más tarde?"
"Quizá." Dijo Hermione, evadiendo sus verdaderas intenciones. "Entonces nos vemos mas tarde." Entonces, para prevenir que Ron hiciera mas preguntas, aceleró su paso y llegó a la Torre Gryffindor, en donde dejó las notas con las que había repasado antes del examen.
Rápidamente cambió sus túnicas por otro atuendo que la ayudaría a fundirse entre los habitantes de la villa escogida, e inmediatamente sacó de su armario el cubo de madera que servía como traslador especial.
Sin desperdiciar ni un momento más, murmuró el código de activación y después de un corto jalón, se encontró de pie en un discreto callejón en una de las villas aleatorias. No estaba segura cuál era, porque en realidad no importaba la primera vez.
Respondiendo al gruñido de su estómago, Hermione salió del callejón y caminó por la calle, en dirección al primer bar que encontró. Los clientes la miraron de forma extraña debido a que no era del área, pero en términos generales la ignoraron.
¿Ocurriría un ataque ahí? Se preguntó Hermione. ¿Esa noche? Esos pensamientos provacaron que temblara levemente. Cuando el hombre brusco que estaba detrás del mostrador le pregunto qué quería, replicó de forma inconsciente. "Pescado y papas fritas, y una cerveza de mantequilla, por favor."
"¿Una qué?" preguntó el hombre.
Hermione quizo golpearse. ¿Cómo podría lidiar con un posible ataque si ni siquiera podía ordenar comida normal en un bar muggle? Aparentemente los exámenes la habían agotado más de lo esperado. Recobrando sus sentidos, rápidamente cambió su orden. "Solo agua, por favor."
El hombre la miró sospechosamente, pero de todas maneras cumplió la orden. Pocos momentos después, se encontraba en una mesa vacía masticando de manera mecánica su comida. Podría haber estado masticando la comida más asquerosa, pero no se habría dado cuenta.
Miró su reloj. 6:07. Los ataques usualmente comenzaban entre las seis y las diez. El último había sido alrededor de las nueve, y el anterior a ese alrededor de las ocho y media. La lógica dictaría que el siguiente sería entre las nueve y media y diez. Pero Harry era lo suficientemente inteligente para saber que era malo ser predecible. Por lo tanto, atacaría antes. Quizá. Ya eran más de las seis.
Hermione sacudió sus pensamientos y se sorprendió al ver que ya no quedaba mas comida. Hasta se había tomado el agua, aunque no se había dado cuenta. Antes de volver a hundirse en sus reflexiones, una explosión sacudió la villa. Aparentemente, no iba a decepcionarse.
& & &
Draco rió mientras veía a los muggles que momentos antes habían tenido un día pacífico. Ahora, sin embargo, estaban corriendo y gritando, inseguros acerca de quiénes eran sus atacantes, o porqué estaban siendo bombardeados.
"Concentren sus ataques en las casas y tiendas muggles." Siseó en voz alta Voldemort a los Mortífagos que estaban vestidos de gris en vez del tradicional negro. "Las fuerzas del Conde de Trazkaban contraatacarán en unos quince minutos como mucho. El Ministerio en veinte minutos. Debemos irnos antes de que los Aurores lleguen."
Draco siguió a Voldemort a través de las pintorescas calles mientras los Mortífagos empezaban a conjurar explosivos en dirección a las casas, y en ocasiones en dirección a la gente. Aunque Voldemort siempre disfrutaba torturar a cualquiera, sangre pura, mestizo, Mortífago, No Mortífago, o Muggle en cualquier momento del día, ahora simplemente se dedicaba a hacer lo necesario, dirigir el ataque de sus Mortífagos.
Aunque él también era un Mortífago, Draco estaba evitando conjurar maldiciones. Voldemort le había prohibido realizar magia de ningún tipo. Malfoy pensaba que quizá era porque el Señor Oscuro sospechaba que Dumbledore había colocado secretamente hechizos trazadores en las varitas de los estudiantes, después de que Potter había sido arrestado. Aunque Draco creía que era poco probable, Voldemort estaba a cargo.
Sin embargo, cuando giraron en una esquina, la oportunidad de hacer algo más que observar se le presentó. Una sonrisa malvada apareció en el rostro del rubio Slytherin mientras veía a nadie más que a Hermione Granger. "Milord, creo que hay alguien que le debería presentar."
& & &
Hermione sacó la varita de su bolsillo y salió a la calle. Con un poco de esperanza, podría llegar a Harry antes de que él y sus seguidores desaparecieran o antes de que ella se hiriera fuertemente. Tan pronto como salió del edificio, vio a los hombres vestidos de gris, lanzando maldiciones por todos lados.
Todos lucían abrigos del exacto color que Harry y sus seguidores vistieron durante la confrontación que hubo después del primer ataque. Dudas acerca de la culpabilidad de Harry abandonaron su mente. Ahí estaba la prueba.
Con coraje hizo lo mejor que pudo para disminuir el daño que estaba siendo inflingido y prevenirlo a través de una lucha con los guerreros. Sus hechizos aturdidores no estaban ayudando mucho. Tan pronto como uno caía, era inmediatamente revivido por algún compañero. Era como si la meta principal fuera prevenir muertes o capturas, en vez de destruir.
De repente escuchó una voz que congeló su sangre y huesos. "Hola, sangresucia."
Hermione se dio la vuelta y se encontró con la mueca de Draco Malfoy y con el mago que todos temían… Lord Voldemort. "Draco… ¿qué haces aquí?" jadeó, absolutamente horrorizada.
"¿Qué más? Arruinando la reputación de Potter." Se mofó Draco.
"¿Qué quieres decir?" susurró Hermione, la verdad acerca de la inocencia de Harry apenas estaba empezando a entrar en su cerebro.
Voldemort se dirigió al muchacho, ignorando la presencia de Hermione. "¿Y esta es la bruja más brillante de tu generación, Draco?" preguntó Voldemort con un tono de asco. Ni siquiera esperó por una respuesta. "No tenemos tiempo para esto. Lidiaremos con ella después."
"¿D-d-después?" tartamudeó Hermione.
"¿De verdad crees que voy a permitir que le digas a todo el mundo quienes atacaron 'realmente' esta villa?" inquirió Voldemort, con un toque de desdeño en su voz.
Hermione simplemente sacudió la cabeza, incapaz de pensar claramente mientras un torrente de ideas corría por su mente. Harry, Azkaban, Hogwarts, la Orden, los Weasley, sus padres, y Ron. Estaba tan confundida que ni siquiera levantó su varita en señal de autodefensa cuando Voldemort siseó un oscuro conjuro. Sus confusos pensamientos fueron apartados completamente cuando la oscuridad la clamó.
"Fin de Capítulo"
¡REVIEWS!
