DISCLAIMER: Harry Potter y todos los demás lugares y personajes pertenecen a J. K. Rowling.
Capítulo 28 – Cascabeles Plateados y Celdas Negras
Damian siseó de dolor cuando se dio contra el duro suelo. Movió el hocico para quitar los últimos restos del paquete. Sus pupilas se dilataron cuando la pantera examinó la oscuridad que le rodeaba para tratar de localizar donde estaba. Rápidamente empezó a darle un ataque de pánico cuando esencias que le eran desconocidas le llegaron. La jaula estaba desolada y olía a tierra removida. La única luz que venía de la rendija bajo la puerta que guardaba la salida. Rodando lentamente, el gato se agazapó en el suelo, mostrando los colmillos mientras oía el sonido de unas botas acercándose a su prisión. Deslizándose hacia las sombras más densas, Damian observó la puerta silenciosamente, esperando que se abriera en cualquier momento. El sonido de las botas se acercaba pero pasó de largo sin pararse en su jaula.
Gruñendo, se giró y fue arriba y abajo siguiendo la pared de la celda, usando los bigotes para guiarse con perfecta precisión. Volviendo a agazaparse, se levantó en sus patas traseras, usando las delanteras para golpear frenéticamente la piedra. Sus garras chocaron contra la piedra oscura de la pared, haciendo saltas piedrecillas y arena suelta en una desesperanzadora señal de inutilidad. Deslizándose lentamente hasta el suelo la pantera abrió el hocico y llamó suavemente. Sus orejas se esforzaron para escuchar una respuesta. Su magia se reunió y dio vueltas, mientras el enlace trataba de llegar a su punto de máximo poder. Hilos se estiraron y tiraron, tratando de tomar poder y magia de la segunda parte del enlace. Hubo un pequeño 'crack' y la pantera retrocedió, meneando la cabeza por el dolor que sentía en el hocico. Dolorido y miserable, el gato se tumbó en un rincón y se acurrucó, levantando una última vez el hocico para soltar un fuerte aullido. Reinó el silencio en la oscura habitación; el único sonido era el constante gotear de agua desde el techo.
"¡Harry!" Gritó Draco. El grito agudo resonando por la sala común y rebotando hacia los dormitorios de Slytherin. Alumnos asustados se giraron, con los ojos llenos de miedo mientras oían los atormentados gritos de su Príncipe. Las escaleras temblaron bajo los Slytherins cuando bajaron de sus habitaciones para investigar qué pasaba.
"¡Harry!" Repitió Draco, silencio reinó en la sala mientras el grito se desvanecía. La casa de Slytherin estaba quieta en la sala común, todas las miradas centradas en el rubio. Colapsando sobre sus rodillas, Draco se echó a llorar y agarró la alfombra desesperadamente. Lágrimas se deslizaban por su cara mientras trataba de llamar a su pareja de nuevo. Las palabras se encasquillaron en su garganta cuando unos brazos le rodearon firmemente.
"Cálmate Draco." Susurró Blaise suavemente. Pasando una mano tranquilizadora por la espalda de Draco mientras miraba a los estudiantes acumulados por la habitación y alrededores.
"¿Qué ha pasado?" Exigió saber, buscando con los ojos por una señal de que alguien supiera algo. La única respuesta que recibió fueron encogimientos de hombros y desviaciones de mirada.
"Harry ya no está." Dijo Draco con voz ronca. Esas palabras travesaron los corazones de los Slytherins acumulados en la sala.
"La escuela es muy grande, seguro que está en alguna parte." Trató de calmarlo Blaise, levantándose y tirando de Draco para que se levantara con él. "¡Escuchad! Quiero que aviséis a las demás casas de que Harry ha desaparecido. ¡Crabbe! ¡Goyle! Vosotros dos id a Gryffindor y mirad si está allí. A lo mejor está allí haciendo lo que sea que hacen los Gryffindors en su tiempo libre." Poniéndose al mando, ayudó a Draco hasta una de las sillas al lado del fuego de la sala común.
Las serpientes se pusieron en acción de inmediato. Sacaron las varitas y chequearon Slytherin antes de salir por el portal, todos y cada uno de ellos esperando que Harry realmente estuviera con sus amigos Gryffindors. La pared se cerró tras ellos, dejando a Draco y a Blaise delante las calmantes llamas del fuego.
"Voy a buscar a Snape." Murmuró Blaise, dándole un golpecito en la espalda a Draco una última vez antes de marcharse rápidamente. Ese no era el momento adecuado para dejar al mago solo.
Draco miró las llamas danzantes, su suave siseo calmándole y haciéndole entrar en un trance. Naranja, rojo, amarillo, y el más pálido de los azules bailaban en la calidez de la llama. Sintiendo como su corazón iba más lento, miró distraídamente como las llamas tomaban forma. Crujiendo cuando una pantera gruñó furiosa y de un lado a otro a través de los troncos ardientes. Jadeando ante el sonido resonando en su cabeza, meneó la cabeza y volvió a mirar las llamas, solo para darse cuenta que la imagen había desaparecido. Cerró los ojos fuertemente y deseó que alguien llegara con noticias de Harry. Deseando contra toda lógica que el enlace estuviera equivocado y que Harry estuviera dando vueltas por los pasillos.
Severus Snape apartó la vista del libro que tenía en la mesa delante de él cuando alguien llamó frenéticamente en su puerta. Gruñendo con enfado, agitó la varita y vio como la puerta se abría lentamente antes que una mano le diera un fuerte golpe. Blaise Zabini estaba delante del hueco de la puerta con varita en una mano mientras la otra descansaba contra la puerta.
"Harry ha desaparecido." Dijo el joven mago, mirando por encima de su hombro mientras un primer año de Slytherin corría por el pasillo hacia la Sala Común.
"¿Ha desaparecido?" Preguntó Severus, buscando con sus ojos oscuros en la habitación tras él.
"Si, ha desaparecido. Como en desaparecido, se ha ido, no está." Gruñó Blaise, pasando los dedos por la madera caliente de su varita buscando confort.
"¿Dónde está Draco?" Soltó, cogiendo un grueso volumen de la pila de libros y metiéndolo en un saco de ropa mientras su mirada buscaba algo más que pudiera necesitar.
"En la Sala Común." Respondió suavemente Blaise, entrecerrando los ojos mientras miraba el título del segundo libro que fue a para a saco. "¿Qué vas a hacer?" Exigió saber. Cogió mejor la varita mientras se preparaba para una posible batalla con su Jefe de Casa.
"Lo que crea necesario." Murmuró suavemente el Maestro de Pociones, agitando la varita en una rápida y sin esfuerzo. Blaise ni siquiera vio venir el hechizo. Estaba congelado en el hueco de la puerta, con la varita apuntando a Snape con la boca abierta. Pasando por el lado del joven mago, Severus se paró y le empujó dentro de su despacho, haciendo una mueca cuando Blaise se cayó de cara al suelo. "Y no toques nada mientras no estoy." Gruñó antes de cerrar la puerta e ir rápidamente hacia la Sala Común.
"Vaya sorpresa." Dijo una fría voz. Damian levantó la cabeza y mostró los colmillos mientras mataba con la mirada a los Mortífagos que miraban dentro de su celda. Gruñendo cabreado ante su tratamiento y por la situación, saltó y enterró sus garras en la madera de la puerta. Siseando fuertemente, su cola se agitó y sus orejas se pegaron a su cabeza mientras daba vueltas por la celda, con los ojos fijos en los hombres enmascarados que le miraban.
"Se suponía que mi hija iba a capturarle a mi Señor un Dragón, pero en lugar de eso le ha traído una pantera. No dudo que va a estar contento. Lleva mucho tiempo buscándote Señor Potter." Dijo suavemente el Mortífago, siguiendo con los ojos el movimiento de la pantera. Rugiendo enfadada, la pantera se tiró contra la puerta y escupió a los ojos a los mortífagos. La saliva voló y se quedó colgando de sus colmillos cuando trató de morder a sus carceleros.
"Pobre pequeño gatito. No te preocupes por tu amante el traidor, estoy seguro que no tardará a unirse a ti en el 'más allá'." El mortífago se rió y cerró la portezuela en las narices de la pantera. Retrocediendo, Damian siseó de dolor y dio un zarpazo. Sus garras dejaron profundas marcas en la madera. Con la cabeza baja y los ojos brillando con odio y dolor, la pantera empezó a ir lentamente de un lado a otro, esperando impacientemente por el momento en que iba a enfrentarse a la persona que le había metido allí.
El Gran Salón estaba lleno de estudiantes, todos mirando alrededor y susurrando ruidosamente. Los estudiantes se habían reunido en el gran Salón tan pronto como había sido confirmado. Harry Potter había desaparecido de Hogwarts. No se había estado entreteniendo con los Gryffindors, ni estaba en el campo de Quidditch. Hagrid no le había visto desde su última visita y nadie le había visto persiguiendo cuervos en el patio. Susurros y lloriqueos resonaban mientras los profesores miraban como el último cerrojo se cerraba en las casi impenetrables puertas. Cada thunk y thud resonando por la habitación.
"Silencio por favor." Exclamó Dumbledore, levantando las manos en un gesto de guardar silencio mientras miraba los estudiantes. "Mucho me temo que debo informaros que Harry Potter ha desaparecido. Creemos que ha sido capturado por el Lord Oscuro." Los estudiantes se pusieron a gritar y llorar mientras miraban alrededor incrédulamente. Todo el mundo buscaba por el salón el alumno que era capaz de verificar si el chico-que-vivió realmente había desaparecido. Draco Malfoy estaba sentado en la mesa de Slytherin, con los ojos rojos y despeinado mientras miraba la mesa de los profesores ante él. Blaise, con una mueca y la nariz rota estaba a su lado asesinando con la mirada al Profesor Snape quien estaba pasando las páginas de un pequeño libro desde su asiento.
"Como algunos de vosotros habréis notado, hay varias personas que no son de aquí. Estos aurores han sido traídos para mejorar la seguridad y la protección de Hogwarts en caso de ataque. Hasta que tengo más información me gustaría que todos os quedéis quietos y estudiéis u os entretengáis." Alejándose de la tarima el viejo director fue a parar al lado del Maestro de Pociones.
"¿Y bien?" Preguntó el anciano, tirándose de la barba y mirando los alumnos moverse nerviosamente por el salón.
"¿Bien qué?" Ladró el Profesor Snape de vuelta, frunciendo los labios y acercándose más el libro. Meneando la cabeza con disgusto volvió a concentrarse en buscar respuestas en el libro. Encogiéndose de hombros el viejo mago se alejó, a lo mejor a jugar al snap explosivo con varios primeros años.
Draco miró la oscura madera bajo sus manos, pasando los dedos por la madera. Blaise estaba murmurando algo sobre el maltrato de Snape hacia él. Draco se pasó una mano por la cara, los ojos le escocían y el pecho le dolía. Ignoró las miradas y susurros que le rodeaban, sabiendo que la mayoría eran sobre él. No quería las condolencias de la gente o sus susurros de asistencia en caso que lo pidiera. Su Harry estaba ahí a fuera y él no sabía dónde. Su mano se levantó y pasó los dedos por el pequeño cascabel de plata que colgaba esperanzado de su collar, el suave tintineo le llamaba, pidiéndole y urgiéndole a llamar el nombre de su familiar. Su mano se cerró fuertemente alrededor del pequeño cascabel y abrió la boca.
Damian rugió y movió la cabeza frenéticamente mientras forcejeaba con la gruesa cadena enganchada a su collar. El Mortífago rió y tiró del grueso metal, sonriendo cuando la pantera siseó de dolor y se tiró hacia delante tratando de arañar al hombre que le atormentaba. Ásperas voces hablaban pero el gran gato estaba ciego y sordo a todo. Había estado descansando en un rincón cuando la puerta se abrió de golpe, le tiraron una manta sobre la cabeza seguida de un torrente de hechizos mientras trataban de encadenarlo. La magia había sido reflejada por una cuenta de su collar, haciendo que los hechizos se disolvieran tan pronto tocaban su pelaje. La manta estaba fuertemente envuelta en su cabeza, forzándole a jadear profundamente en un esfuerzo de hacer llegar aire a sus pulmones. Había estado igualmente poco preparado para la fuerza de varios cuerpos pesados aterrizando sobre él mientras un par de cadenas se enganchaban a su collar.
Rugiendo en ultraje, se tiró hacia atrás y trató de desgarrar la cadena. Se dio en la cabeza descuidadamente mientras trataba de liberarse. La baba colgando de sus colmillos estaba llena de sangre, y un colmillo estaba un poco roto por un fuerte golpe al hocico. Gruñendo encolerizado, corrió hacia delante y se tiró a la derecha. El mortífago de atrás de él perdió el balance, perdiendo el equilibrio y cayendo de rodillas al lado de la pantera. Sus colmillos se clavaron a través de ropa y carne, tratando de mantener el mortal agarre mientras mantenía el otro mortífago de atacarle. Una bota le dio en el morro, que ya le dolía, forzándole a soltar en mortífago que tenía mordido. Temblando de dolor y cólera, estaba tirado en el suelo jadeando. Las cadenas se apretaron de nuevo sintió que le arrastraban por el frío suelo de piedra. Las pequeñas piedrecitas y picos que sobresalían del suelo desgarrando su pelaje de terciopelo. Apretando los dientes, se puso en pie y cojeó hacia delante, ignorando las amenazas susurradas mientras avanzaba. Su magia burbujeaba y hervía pero decidió que era mejor conservar sus fuerzas. Iba a necesitarla en las horas que le esperaban.
El olor a lavanda le dio en la cara a Draco. Su boca se cerró y se levantó de golpe del banco. Sus ojos se abrieron como platos mientras trataba de recordar donde había notado ese olor. Moviendo la cabeza alrededor, observó los alumnos que poblaban el Gran Salón. El olor le cosquilleaba los sentidos, y parecía que se hacía más fuerte a cada minuto. Inhalando profundamente, hizo una mueca mientras su cerebro se llenaba de información. Su magia ronroneó con vida, dando vueltas y cambiando mientras le empujaba. Confundido, abrió la boca para hablar con Blaise pero tembló y se atrabancó. Algo gateaba dentro de él, arañando para escapar. Meneando la cabeza miró los confusos ojos de su padrino de su padrino cuando el mago mayor apareció a su lado.
"Draco, ¿Qué pasa?" Preguntó Severus, ignorando los jadeos y gritos asustados de los alumnos que miraban lo que pasaba. Draco negó con la cabeza y se alejó de Severus, su nariz le guiaba. Se congeló cuando el olor se intensificó, travesándose con un fuerte olor a licor. Puso una mano en el hombro de la chica delante de él. Cuando se giró, se vio cara a cara con Pansy Parkinson.
"¿Tu?" Siseó, ojos brillando con ira. "¿Qué has hecho?" Pansy gritó y forcejeó para retirarse pero se encontró con el paso cerrado por varios alumnos, todos llevando el símbolo y los colores de Slytherin.
"¡Nada! ¡No he hecho nada!" Gritó, tratando de liberarse de las manos que la aprisionaban. Draco gritó encolerizado, con los ojos brillando suavemente mientras avanzaba.
Blaise siguió a Draco mientras éste atravesaba el salón, y se sorprendió cuando vio a Severus a su lado. Sonriendo malévolamente levantó un pie y pisó la capa del mago mayor, frunciendo el ceño cuando el sonido de tela rompiéndose no causó ninguna reacción. Gruñendo por su fallido intento de venganza se apresuró tras Draco y Severus, parando cuando Draco giró a Pansy y le empezó a gritar. Sus ojos se abrieron a más no poder cuando Draco empezó a avanzar aún más hacia la asustada bruja. Pareció que todo se paraba un momento antes que un flash y un gran poder echara los alumnos y profesores al suelo.
"¡Vamos a morir todos!" Le gritó una Hufflepuff de tercer año a la oreja mientras trataba de quitársela de encima. Haciendo una mueca cuando sus manos se cerraron en el caro cuello de su capa, forcejeó frenéticamente para hacer que lo soltara. El grave gruñido hizo que cayera el silencio en el salón. Blaise se levantó lentamente y miró en la dirección de la que venía el sonido, soltando un grito ante lo que vio.
Un leopardo estaba en el centro del salón. Sus ojos brillaban con un azul cristalino mientras miraba la sollozante bruja ante él. Su pelaje era del más pálido de los dorados, casi plateado bajo la brillante luz que emitían las docenas de velas flotantes. Manchas negras marcaban la brillante plata, haciendo que el gran gato pareciera aún más peligroso. Cambiando un poco de postura, el leopardo empezó a avanzar con paso de caza. Sus orejas se movían mientras su cola iba de un lado al otro. Alrededor de su cuello un pequeño cascabel de plata tintineaba suavemente con cada uno de sus precisos movimientos. Siseando suavemente, el leopardo dio un paso más antes de saltar. Sus colmillos se hundieron profundamente en el pálido brazo que se había alzado en un inútil intento de protegerse del animal. Meneando la cabeza, desgarró tanto la carne como el hueso. Gruñendo, soltó su presa y miró mal a las brujas y magos que le apuntaban con la varita.
"Tranquilízate Draco… uh gato, um gato grande." Susurró Snape, apuntando la varita a la violenta bestia. El leopardo gruñó y enterró sus colmillos en la carne, ronroneando ante el agudo grito de dolor que salió de Pansy. Snape negó con la cabeza y miró como el leopardo bajaba la cabeza y clavaba los colmillos lentamente en la garganta de la bruja. Levantando la varita le tiró un hechizo al leopardo, dando un salto de sorpresa cuando el leopardo saltó hábilmente fuera del alcance del hechizo. Siseando enojadamente por haber sido privado de su presa, el gato empezó a ir de un lado al otro infelizmente. Parando súbitamente levantó el morro y rugió fuertemente, haciendo que todo el mundo se encogiera de miedo. Sus orejas se movieron mientras el gato miraba alrededor, moviendo también los bigotes cuando el leopardo rugió de nuevo. Severus tembló ante el grito, notando que debería hacer algo para parar el sufrimiento del animal. Con un último rugido, el leopardo se desvaneció con un pop y un flash de luz. Mirando el lugar donde el leopardo había estado, casi se cayó al suelo de cara cuando alguien le dio una palmada en la espalda.
"¡Magnífico! Un leopardo, ¿te lo puedes crees? ¡Debes estar muy orgulloso!" Le gritó Blaise en la cara, cogiéndole una mano y estrechándola fuertemente. Mirando sin expresión la cara excitada del joven mago, frunció el cejo ligeramente. Ciertamente un leopardo no estaba nada mal.
"¿Cómo crees que deberíamos llamarle? Quiero decir, personalmente le llamaría Punto pero no creo que eso sea algo que le pueda llegar a gustar a Draco" Murmuró Blaise pensativamente, mirando la bruja que seguía sangrando tirada en el suelo ante ellos. Severus negó con la cabeza y se preguntó que le iba a decir a Lucius.
N/T: Ya he corregido los capítulos del 1 al 10 y los demás están en proceso. Me gustaría agradecer de nuevo a todos los que me habéis dejado comentarios, realmente me animan mucho . Bien nos leemos pronto ^^
