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Capítulo 28, El juicio

El sol empezó a salir por el horizonte y me quedé observándolo maravillada. Era precioso el inicio de un nuevo día.

De, tal vez, mi último día.

Había pasado la noche en la playa, no había habido objeciones porque ya parecían comprender que no iba a huir. Aunque por si acaso tenían a diez hombres, tanto vampiros como licántropos, vigilandome de cerca, pero por mí estaba bien. Al menos me habían dejado disfrutar de mi posible última noche en la tranquilidad de la playa y la soledad.

En las casas se había estado decidiendo quién sería el juez y quiénes el jurado, había oído algo de que el jurado serían mitad vampiros y mitad licántropos. Tras mi juicio la alianza acabaría para siempre y todos se marcharían a seguir con sus vidas.

Uno de los que me había estado vigilando toda la noche se acercó para decirme que había llegado la hora.

Me levanté y me sacudí la arena de mi ropa antes de seguirle hacia donde harían el juicio.

Cuando entré ya todos estaban sentados en sus sitios, habían organizado toda la sala como si de verdad se tratara de un juicio de verdad y estuviéramos en los juzgados.

Vi al que sería el juez de "mi caso", Billy Black.

Y si no recordaba mal era el padre del novio de Nessie, pero que su nuera me apreciara no quería decir que él sintiera lo mismo, más bien era del grupo "Muerte a Bella". Así que no era de extrañar que hubieran decidido que él fuera el juez, muchos no podían con las ganas de verme muerta de una vez.

Pero tampoco me importó, no sé, era extraño. Desde que sentía que todo había acabado me sentía libre, como si al fin todo lo que había pasado hasta ahora hubiera merecido la pena con tal de haber acabado con los Vulturis.

Sentía que ya había hecho todo lo que tenía que hacer en esta vida y si decidían que debía morir no me importaba, sentía que el haber terminado con los Vulturis equilibraba la balanza hacia las cosas buenas.

No del todo, pero al menos había algo en la balanza de las cosas buenas, no como antes... y eso me traía una paz reconfortante que había necesitado desde hacía muchos años.

El jurado estaba compuesto por seis vampiros y seis licántropos.

El juicio empezó y los testimonios no se hicieron esperar. Uno a uno fueron pasando al frente de la sala y narrando a todas las personas que les había matado. En este juicio no hacía falta pruebas, todos sabían que era culpable de esas muertes.

Los Cullen se mantuvieron durante todo el juicio callados en las filas de detrás, sabía que habían querido hablar conmigo antes del juicio, pero yo había preferido estar sola, lo necesitaba.

De todas formas ya habría tiempo para hablar, tanto si me declaraban culpable como inocente. Si me condenaban a morir me dejarían despedirme de ellos antes de ejecutarme.

º º º

El juicio había comenzado hacía más de dos horas y aún seguía saliendo gente a contar cómo maté a sus seres queridos. Pero se estaba produciendo un fenómeno extraño. Muchos decían que, aunque habían llegado a desear mi muerte, ya no sentirían paz con ello. Afirmaban que lo que les había dado paz era haber acabado con los Vulturis.

Pero obviamente esos eran sólo unos pocos, la mayoría seguía pidiendo mi cabeza en una bandeja de plata.

Y cuando subió Leah pensé que sería de este último grupo, pero sus palabras fueron las que me sorprendieron de verdad de entre todas las personas que habían subido a hablar del daño que les había hecho.

—Sé que yo era la primera que quería ver a Isabella muerta, no me malentendáis, la sigo odiando y la odiaré hasta el día de mi muerte. Nunca le podré perdonar lo que le hizo a mi familia —aclaró y mi pechó se oprimió con dolor—. Pero... mientras luchábamos contra los Vulturis me di cuenta de que Isabella nunca había sido mi enemiga, ni la mía ni la vuestra. Y lo mismo con los guardias que matamos, los verdaderos enemigos y causantes de las muertes de nuestra familia fueron los Vulturis y ya están muertos.

—¿Qué quieres decir con eso? ¿qué debemos perdonarla y que siga con su vida? ¡Te recuerdo que por su culpa nuestros familiares están muertos! —exclamó uno de los licántropos presentes, enfadado por lo que estaba diciendo Leah, pero Billy le mandó callar y Leah continuó.

—Lo sé, yo mejor que nadie sé lo que hemos sufrido por su culpa. Pero que levante la mano quien no vio odio en la mirada de Bella mientras mataba a los Vulturis —nadie levantó la mano porque todos sabían cuánto les había odiado—. ¿Veis? Bella no era una Vulturi, Bella era esclava de ellos, que es diferente. Y lo mismo con los guardias que matamos para poder matar a los Vulturis, eran esclavos, no enemigos. Si la matamos a ella deberíamos hacer un juicio también para todos nosotros, para ver a cuántos esclavos matamos... porque mientras matábamos a guardias vi a muchos de ellos cambiar de bando y unirse a nosotros. Sólo estaban esperando una oportunidad para rebelarse, porque si eran asesinos no era por placer, sino por obligación, como le pasó a Isabella. La misma Isabella que durante la batalla me salvó la vida, habría muerto si no hubiera sido por ella y a pesar de saber que yo la quería muerta ella no dudó en salvarme. Por lo que si me pedís mi opinión Bella no merece morir, merece tener una segunda oportunidad.

Algunos abuchearon a Leah, otros empezaron a aplaudir y yo me quedé descolocada por lo que estaba sucediendo.

¿Estaba pasando lo que parecía?

¿Leah Clearwater me estaba defendiendo para que no me mataran? ¿la misma Leah a la que yo había matado a toda su familia? ¿esa Leah? ¿cómo podía pensar en perdonarme la vida?

Era cierto que la había salvado cuando la esposa de Aro iba a matarla, pero nunca pensé que utilizaría eso a mi favor en el juicio... estaba sin palabras.

El juicio continuó, pero sin Leah, la cual abandonó la sala tras decir esas palabras a mi favor. Era como si no quisiera estar presente en este circo, había dicho lo que sentía y se había ido por donde había llegado.

Y no pude evitar sentir admiración por ella. No por el hecho de que me hubiera defendido, sino por el hecho de lo valiente y fuerte que era. Había perdido a su familia, había perdido a su pareja, había perdido todo lo que le importaba en esta vida y casi pierde la vida en la batalla, y a pesar de eso era capaz de mirar más allá del rencor y ver las cosas con claridad. Era la única en esa sala que se había dado cuenta de una cosa que no eran capaces los demás de ver.

Que los guardias de los Vulturis nunca habíamos sido enemigos voluntarios, sino esclavos. Y esa era una diferencia que marcó un antes y un después en el juicio.

º º º

Ya todo había sido dicho, el jurado estaba deliberando en un lugar apartado.

Los Cullen habían estado conmigo desde que el jurado se había ido a deliberar, estábamos recordando viejos tiempos. Sabía que lo hacían para que no pensara en lo que estaba pasando. Querían que, si este era mi último día, me fuera feliz. Y lo estaban consiguiendo.

Recordamos entre risas aquella carrera de coches que hicimos en aquel descampado, recordamos cómo Emmett se convirtió en la cenicienta de la casa.

Recordamos también todas las tardes de chicas que pasé con Esme, Alice y Rosalie.

Recordé las conversaciones con Carlisle, aquellas conversaciones en las que me hacía sentir querida y que no era un monstruo como todos me decían.

Recordé las tardes de videojuegos con Emmett y Jasper.

Recordé las clases de piano con Edward.

Recordé aquella vida feliz que me dieron los Cullen durante los mejores meses de mi vida.

Y agradecí a la vida que hubiera puesto a esta familia en mi camino. Ya no importaba que me hubieran adoptado sólo por trabajo, porque lo que empezó como un trabajo se convirtió como un nacimiento más a esta familia y es que yo nunca había dejado de ser una Cullen.

Por mucho que hubiera renegado de ese apellido era el mío. Porque esa era mi familia y ese siempre había sido mi lugar.

Y si hoy moría no moriría ninguna Vulturi ni ninguna Swan, si hoy moría alguien sería una Cullen.

º º º

—Bien, ¿cuál es el veredicto? —preguntó Billy una vez volvimos a llenar todos la sala.

Lina Gletch, uno de los miembros del jurado, se levantó para decir lo que habían decidido.

—Sabemos que Isabella ha causado mucho dolor, pero también sabemos que a ella también le han causado mucho dolor. No tratamos de justificar con eso todos los asesinatos, pero sí de comprender y entender lo que llevó a Isabella a terminar trabajando como una asesina para los Vulturis. Leah nos hizo ver que, aunque fuera Isabella quienes matara con sus manos a nuestros familiares y amigos, ella sólo fue la mano ejecutora, los que de verdad los mataron fueron los Vulturis — se empezaron a oír murmullos por toda la sala, Billy mandó guardar silencio—. Esos eran nuestros verdaderos enemigos y ya están muertos. Y no podemos obviar que, sin la ayuda de Isabella y su poderoso don, habría sido imposible vencerles. Por lo que este jurado ha decidido que Isabella quede libre de todos los cargos y sea puesta en libertad.

Algunos salieron de la sala enfadados y gritando que era injusto, otros se quedaron en silencio, otros respiraron aliviados y otros hasta aplaudieron.

Pero yo era de los que me había quedado en silencio.

Sorprendida.

Me estaban dando una oportunidad de vivir.

Mientras aún seguía en shock y todos empezaban a salir Lina se me acercó y puso una mano en mi hombro.

La miré.

—Todos merecemos una segunda oportunidad y ahora que al fin todos hemos encontrado la paz con la muerte de los Vulturis es hora de que empecemos a vivir nuestras vidas. De nada sirve guardar odio y rencor, ya ha habido suficientes muertes, así que no desperdicies esta oportunidad y vive la vida que siempre has soñado ¿de acuerdo? —me dijo con una pequeña sonrisa forzada.

Sabía que no estaba siendo falsa, de verdad pensaba eso, pero aún necesitaba tiempo para poder olvidar. Pero dejar atrás el odio y la venganza era el primer paso y gracias a Leah muchos de ellos se habían dado cuenta.

Leah Clearwater era la responsable de que me hubieran declarado inocente. Habían sido sus palabras las que me habían salvado la vida.

Cuando los Cullen vinieron a mi lado me empezaron a abrazar aliviados y contentos, diciéndome que a partir de ahora todo sería diferente. Me empezaron a hablar de todo lo que haríamos a partir de ahora, pero... yo ahora necesitaba tiempo.

Tiempo para precisamente dejar el pasado atrás y empezar a sanar. Quería hacer justamente lo que me había dicho Lina Gletch, vivir la vida que siempre había querido.

Pero antes que nada tenía que aprender a perdonarme, a equilibrar la balanza y eso llevaría su tiempo.