EPÍLOGO
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En la pequeña y tranquila ciudad de Green Hill, Vector y Vanilla se encontraban en una cafetería. El cocodrilo tomaba una gran taza de café negro con un pedazo de pastel, mientras que la coneja bebía de una pequeña taza de té, acompañada de una porción de tarta de manzana.
— … Entonces, la señora llamó a la oficina para echarnos en cara que el marido la dejó — dijo el cocodrilo conteniendo la risa — Pero Charmy le dijo: "No tenemos la culpa de que sea tan fea. ¿Podría pagarnos en efectivo?"
Vanilla rio animadamente mientras Vector se tranquilizaba y bebía un nuevo sorbo de café. Luego, su mirada se perdió en la gente que caminaba por la calle, viviendo sus propias vidas. La coneja lo observó y sonrió de lado.
— ¿Sucede algo? — le preguntó.
— No, es solo que… Bueno, hoy se cumplen dos meses desde que terminó la guerra, y se siente extraño… — dijo el cocodrilo — Por un lado, es casi como si nunca hubiese sucedido. Pero por el otro, una parte de mi mente no puede dejar de pensar, día tras día.
— Es lo normal. Me ha pasado muchas veces — dijo Vanilla, bajando la taza de té — Pero Cream me ayuda a pensar en lo importante.
— Sí, supongo que sí… — murmuró el detective, y luego la miró, sonriente — Bueno, mejor hablemos de algo más alegre.
— Sí. Cuéntame cómo están Mighty y Honey. ¿Ya empezaron a salir?
— ¿Qué si empezaron a salir? Lo primero que hicieron fue entrar en noviazgo. Ni siquiera pasaron por la etapa de las citas — ambos rieron — Pero se los ve bien juntos. Hacen una bonita pareja.
— Y que lo digas. Imagino que Ray debe sentirse algo solito, pobre.
— No te creas. Ray y Honey son casi como hermanos. El pequeño pasa mucho tiempo con ellos. Aunque ha empezado a frecuentar mi agencia para ver a Charmy. Los dos se han hecho amigos.
— Me alegra mucho oírlo — dijo la coneja con una sonrisa sincera — Cream y Marine se han hecho buenas amigas también, aunque lamentablemente no puedan verse muy seguido.
— Marine es un caso perdido — rio Vector — Igual que Sticks y Charmy…
Vanilla terminó su té y posó su mentón sobre sus manos, mirando por la ventana. Había un dejo de nostalgia en sus ojos.
— ¿Sabes? Las situaciones muy trágicas, como las guerras, siempre generan división — dijo ella — Pero al ver ahora, luego de este tiempo de paz, a todos nuestros amigos juntos… Siento que nos ha fortalecido mucho más como grupo. Siento que ahora somos una gran familia. Y eso me pone muy feliz…
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En Angel Island, sobre el Altar de la Esmeraldas, reposaba majestuosamente la Esmeralda Maestra. Debajo, sentado sobre uno de los escalones de la escalinata de roca, Knuckles miraba perdidamente el horizonte. Con la cabeza descansando sobre su puño izquierdo, el equidna reflexionaba y reflexionaba. Una voz tras de sí llamó su atención.
— ¿Por qué tan solitario? Deberías estar celebrando.
—Ah, hola Rouge.
La murciélago se acercó y se sentó a su lado. Su mirada no era seductora ni nada que se le parezca. Sino, más bien, algo preocupada.
— ¿Sabes? He estado pensando mucho últimamente — dijo el equidna, mirando el cielo — Durante toda mi vida han existido amenazas que ponían en peligro a la gema que mis ancestros me encomendaron proteger. Nunca había pensado en algo más que servir a la Esmeralda Maestra, aun si esto significaba entregar mi propia vida. Pero ahora que ya no hay más peligros, no sé qué hacer.
— Supongo que estás aburrido — dijo ella con una sonrisa.
— No, no es eso… Es diferente. Siento que por primera vez puedo pensar en vivir mi vida. ¿Y sabes qué? Creo que alguien me ha dado otra oportunidad para hacer las cosas diferentes esta vez.
— ¿A qué te refieres?
El equidna se levantó y miró a la Esmeralda Maestra, que brillaba sobre su altar.
— Como ya sabes, Shade fue elegida para ser la nueva jefa de la colonia Nocturnia — dijo Knuckles — Le he pedido… Bueno, le he dicho que, si lo desea, puede traer a todos los habitantes de Nocturnia a Angel Island.
— ¿Qué? — preguntó la murciélago, incrédula por lo que acababa de oír — Pero nunca has dejado que nadie más se acerque a la esmeralda. ¿Por qué ahora…?
— Lo sé, lo sé. Pero creo que ya es tiempo de que mi deber como guardián no me impida vivir. Confío en Shade y en los demás equidnas de Nocturnia, porque no son como los seguidores del viejo Ix. Sé que harán un buen trabajo mientras no estoy.
— ¿Planeas irte?
— De vacaciones. Quiero conocer el resto del mundo — dijo Knuckles mirando el horizonte — Hay multitud de maravillas que no han sido descubiertas aún, y como cazatesoros que soy, tengo mucha curiosidad. Y sé que tú también.
La chica se levantó de un salto y miró al guardián con ojos incrédulos.
— ¿Te gustaría venir conmigo? Sé que es un poco precipitado y eso, pero…
Rouge no lo dejó terminar y se lanzó sobre el equidna. Ambos cayeron al suelo, pero se sentaron inmediatamente después.
— Lo siento… — dijo ella avergonzada — ¡Claro que me gustaría ir! Ahora no hay mucho que pueda hacer en GUN más que informes, informes y más informes… ¿Cuándo saldremos?
— En cuanto Shade tenga la Esmeralda Maestra asegurada. Lo cual supongo que sucederá dentro de un par de días.
— Suena bien para mí. Tendré tiempo de guardar mis zapatos y maquillaje.
— Entonces conseguiré un camión para tus valijas.
La chica fingió cara de enfado y luego rieron animadamente.
— ¿Sabes? Me gusta esta versión de ti — dijo Rouge, acercándose peligrosamente.
— Oye, no me presiones. No es fácil para mí cambiar.
— ¡Es verdad! — dijo ella alejándose y sonriendo — Deberíamos reunirnos con el resto del grupo. Para recordar viejos tiempos.
Knuckles miró al cielo felizmente, y dejó que los pensamientos fluyeran.
"Chicos… Les debo tanto, a todos…"
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Era una sala grande, completamente blindada y aislada de campos electromagnéticos. Había un pedestal en el centro. Las numerosas cámaras de seguridad apuntaban hacia él. La única puerta del lugar se abrió hacia un lado de manera automática, revelando dos figuras que ingresaron: Shadow y el Comandante Tower.
El erizo negro tenía algo en su mano. Se acercó al pedestal y lo depositó suavemente. El Rubí Fantasma coronó el sitio, y una vez que Shadow alejó su mano, los sensores de movimiento y láseres se activaron.
— ¿Está seguro de que esta es la mejor alternativa? — preguntó el erizo con su frialdad característica.
— No podemos enviar al Rubí Fantasma al Null Space porque no sabemos dónde podría terminar — dijo el humano — Así fue como el resto de tus compañeros acabaron en la Celda del Crepúsculo, después de todo. Tampoco debemos intentar destruirlo, porque podría absorber la energía cinética, calórica o eléctrica que le apliquemos y revivir a Mephiles. Y nadie quiere que eso ocurra. Hasta que alguien encuentre la manera de destruir la gema, se quedará aquí, en una cámara aislada y alejada de todo tipo de energía, en la instalación más segura del mundo.
— Cada vez que se dice esa frase, algo malo termina sucediendo — dijo el erizo sin dirigirle la mirada, cruzándose de brazos.
— Espero que esta vez te equivoques — dijo Tower riendo — Además, siempre podremos contar con la ayuda de la Forma de Vida Suprema en caso de que a algún listillo se le ocurra hurgar donde no debe. ¿No es así?
— Hmph. Haré lo que sea para proteger al mundo, pero no se confunda. No estoy del lado de nadie — dijo Shadow, volteando, y comenzando a caminar hacia la puerta.
— Extrañaba tu sentido del humor. Por cierto, no olvides visitar a tus compañeros. Recuerda que has vuelto a la vida gracias a ellos.
— ¿Y para qué he vuelto a la vida, exactamente? — preguntó con frialdad.
— ¿Para vivir, tal vez?
El erizo se detuvo en seco y agachó levemente la mirada. Cerró los ojos para reflexionar.
Shadow, te lo suplico… Dales la oportunidad… De ser felices…
"¿Será que yo… También debería darme esa oportunidad?"
— Lo intentaré… — murmuró el erizo, antes de volver a caminar y dejar la sala.
— Nunca cambiará… — murmuró Tower, con una ligera sonrisa de lado — Al menos sigue siendo Shadow.
El erizo se marchó, dejando atrás una enorme fortaleza subterránea, con todas las medidas de seguridad imaginables.
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Más tarde
El cementerio de Green Hill estaba casi vacío. Por esas fechas, casi nadie visitaba a sus difuntos. Otoño solía ser bastante deprimente como para recordar el dolor, pero aun así, Vanilla y Cream estaban apostadas delante de la lápida. En ella se podía leer:
"Scone Haresti. Piloto ejemplar, gran amigo y amado esposo"
La pequeña Cream se encontraba con la mirada casi perdida. Una lágrima asomaba por uno de sus hermosos ojos color miel. Se agachó y dejó una pequeña rosa blanca sobre la tierra. Su madre no pronunció ni una palabra, ya que no era necesario. El silencio era lo mejor para ambas.
A unos cuantos metros se encontraban Amy, Tails, Gamma y Vector. Los observaban con respeto y algo de tristeza marcada en sus rostros. El viento barría con las hojas resecas de los árboles.
De pronto, Cream se abrazó a su madre, dio media vuelta y se marchó para encontrarse con el resto de sus amigos. Vanilla se quedó plantada al pie de la lápida.
— Sé que estarías muy orgulloso de ella — dijo con dulzura — Te amo y siempre te amaré. Pero ahora comienzo a entender… Cuando me dijiste que continuara con mi vida. Ahora creo tener la fuerza para hacerlo, y espero que no te moleste. Nunca habrá nadie que pueda reemplazarte, pero necesito seguir adelante. Sé que lo entenderías. Te veré en algún lugar, algún día, mi cielo…
Pronto abandonaron el cementerio y continuaron caminando. De regreso al pueblo, Vector rompió el silencio para cambiar los aires.
— Entonces… ¿Rechazarás la oferta de unirte a GUN, Gamma?
— Así es. Ahora que me he reencontrado con Amy, no quiero volver a alejarme de ella — respondió el robot.
— Basta, me haces sonrojar — rio la eriza.
— Me recuerdas a Gemerl — dijo Tails con algo de pena — Él era igual de devoto.
— Sí, lo vamos a extrañar mucho — dijo Cream con tristeza.
— Oye, no te lamentes tanto por él — dijo la eriza — A lo mejor también ha guardado su memoria en algún disco duro secreto y en un futuro reaparezca, igual que Gamma.
— ¿Tú crees? — preguntó la conejita, con los ojos llenos de ilusión.
— ¡Claro! Gemerl era muy listo. Casi tanto como yo — dijo Vector — Oigan, ¿de qué se ríen? Lo decía en serio.
— Si lo que dice Amy es cierto, debería poder encontrarlo — dijo Tails con una mano en el mentón — A lo mejor pueda buscar ese supuesto disco rígido. Si los Chaotix me ayudan, será pan comido.
— ¿Harías eso de verdad? — preguntó la conejita.
— Claro que sí. No tengo dudas de que lo encontraremos — dijo Tails con las mejillas sonrojadas.
— Veo que todos tienen sus metas bien definidas — dijo Vanilla — ¿Y tú, Gamma? ¿Qué es lo que quieres hacer?
El robot no dudó en responder:
— Quiero proteger a Amy y a quienes la rodean. Ese es mi deseo.
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Sobre una colina de hierba verde, Silver observaba cómo el sol se fundía en el inmenso mar azul. Detrás de sí caminaba Blaze, contemplando también el atardecer.
— Es hermosa, ¿verdad? La vista, el paisaje… — dijo Silver.
— Sí que lo es — dijo Blaze, y se tomó unos momentos para preguntar — Entonces, ¿qué harás? Supongo que quieres regresar.
— Bueno, me encantaría ver cómo quedó mi mundo. Sin Eggman, el apocalipsis se evitó. Al fin ganamos... ¿Puedes creerlo?
El erizo sonrió de auténtica felicidad. Al verlo, su amiga no pudo evitar imitarlo.
— Pero… lo cierto es que no quiero dejar este lugar — admitió Silver — He hecho tantos amigos aquí, y el mundo en el pasado es tan bonito.
— Puedes venir a visitarnos cuando quieras — dijo ella — Marine y yo vendremos a este mundo con frecuencia, eso te lo aseguro.
— Sí, supongo que es una buena idea. Ser el viajero del tiempo y el espacio… No está nada mal — sonrió con orgullo.
— Tampoco seas presumido — bromeó Blaze, y ambos rieron.
La pequeña Marine, que había estado descansando sobre la rama de un árbol, escuchó las risas y se acercó dando saltitos. Dio un brinco y abrazó a ambos por detrás, cruzando sus brazos alrededor del cuello de sus amigos.
— ¡Oigan! ¡No se pongan melancólicos! Hoy será una noche de fiesta. ¡Todos van a asistir! — dijo ella — Vendrás, ¿verdad, Silver?
— No me lo perdería por nada — dijo el erizo, divertido.
— Y hablando de todo un poco… ¿Por qué no formalizamos nuestro equipo? ¡Necesitamos un buen nombre! — dijo la mapache — Mmm… ¿Qué tal Team Guardian?
— ¿Y eso por qué? — preguntó Blaze.
— ¿Cómo que por qué? ¡Es muy obvio! Tú eres la guardiana de las Esmeraldas Sol. Silver es el guardián del futuro. Y yo… Bueno, soy la fundadora del equipo, y creo que con eso basta, ¿verdad?
— ¿Qué te parece esto? Marine, Guardiana de los Océanos — dijo Silver — ¿Te gusta?
— ¿Que si me gusta? ¡Me encanta!
Blaze sonrió y volvió a mirar el mar. Las gaviotas pasaban volando sobre el agua, pescando su alimento. La felina podía sentir cómo la vida volvía a fluir con armonía. Sus amigos se quedaron observándola.
— Mañana volveremos a nuestro mundo, Marine — dijo de pronto — Todavía nos queda mucho por hacer, y por aprender.
— Eso es lo grandioso de la vida — dijo Silver — De lo contrario, ¿qué gracia tendría?
— ¡Están volviendo a ponerse melancólicos! — dijo Marine en todo burlón — ¡Todavía nos queda mucho qué explorar, muchas aventuras qué vivir, compañeros! ¡Mucha emoción por delante! ¡No nos detendremos hasta tocar el cielo! — dijo señalando hacia las nubes.
— ¡Claro que no, Capitán! — dijeron Silver y Blaze en tono formal.
La pequeña mapache solo pudo echarse a reír y abrazarlos con fuerza una vez más.
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POV Sonic
Es extraño cómo suceden las cosas. Pasé muchos años de mi vida luchando contra el cara-huevo, y ahora que ya no está, es como si… Como si una parte de mí se hubiera ido también. Es estúpido, lo sé. Incluso es indignante. Quiero decir, con todas las personas que ha matado el doctor, ¿cómo puedo llegar a pensar una cosa así? Es como si necesitara de un némesis para saber en qué dirección no debo moverme.
Todo está muy tranquilo últimamente. Sin el Doctor Eggman y su compañero Nega, las cosas en nuestro mundo están mejor que nunca. Al menos ya nadie tiene miedo. En el mundo de Blaze es igual. Me enteré que a Marine la ascendieron a Aspirante a Oficial por haber vencido a Lyric, ¡con tan solo 9 años! Vaya, esa niña tendrá una carrera espectacular.
Tails se ha dedicado a ayudar en Empire City. Está fabricando todo tipo de máquinas automáticas para la reconstrucción. Creo que Wave les está dando una mano, aunque solo un poco. No he tenido muchas noticias de los Babylon Rogues desde ese día. El día que ganamos la guerra. Creo que quedará marcado a fuego en mi memoria.
Vector me habló de lo que hicieron Nack y sus chicos. Realmente me conmovió, y estoy algo triste por eso. La pasé bien con esos tres locos, en su momento. Desearía que todo hubiese sido diferente.
La mayoría de mis amigos están trabajando duro en la reconstrucción. Pero ya sabes, yo prefiero la acción. Correr y buscar aventuras es lo mío. Y eso es lo que he estado haciendo desde entonces. Aunque ninguno de los que he enfrentado se compara al Doctor Eggman; casi siempre son villanos de poca monta. Entre nos, estoy empezando a desear que aparezca algún nuevo "digno oponente", porque esto se está poniendo muy aburrido. ¡Pero no se lo digas a nadie!
Esta noche tendremos una reunión. Toda la pandilla se reencontrará de nuevo, y habrá risas y momentos serios. No suelo decirlo, pero francamente no sé qué haría sin ellos.
Quiero terminar esto diciendo que estaré siempre de tu lado. No importa el mal que aparezca, Sonic the Hedgehog siempre aparecerá para luchar contra él. Y sé que mis amigos estarán ahí para apoyarme.
Porque somos más que un equipo. Somos una gran familia.
