Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.


A SEMESTER IN THE SMOKE

Capitulo veintiochoDiana

Estudiar. Absolutamente la peor parte de cualquier experiencia universitaria. Pasas el semestre y luego, ¡BAM! Tienes cuatro o cinco exámenes en cuestión de días.

La cantidad astronómica de horas que pasé leyendo, escribiendo resúmenes o memorizando fórmulas o hechos en la pasada semana y media no solo había llevado a mi reciente adicción a la cafeína, sino también al hecho de que apenas había visto a Edward. Después de ese día en que peleamos, solo le había visto tres veces. Él sabía que tenía que enfocarme en mis estudios, cosa por la que estaba agradecida ya que lo necesitaba pero, al mismo tiempo, secretamente quería que me secuestrara y monopolizara mi tiempo.

Mi examen de economía del lunes fue bien. Le di mi hoja de respuestas a la Dra. Stein como me habían dicho que hiciera y me marché. El Dr. Alexander no intentó pararme o decirme algo. De hecho, me ignoró completamente. Vi a Lisa, pero ella solo entró, hizo el examen y se marchó. Fue un gran alivio terminar finalmente esa clase.

La tarde del jueves, acababa de terminar mi último examen cuando llamé a Edward mientras dejaba la London Business School por última vez.

"Edward Cullen," respondió al teléfono del trabajo.

"¡He terminado!" exclamé entusiasmada. "¡Tal vez ahora pueda dormir toda una noche!"

"Eso es genial," le oí contestar feliz. "Y ahora puedo verte más."

"Totalmente," estuve de acuerdo. "Así que, ¿que vas a hacer esta noche? Te he echado tanto de menos que es ridículo."

"En realidad voy a ir a cenar esta noche, así que te veré cuando salga del trabajo."

"¿De verdad?" pregunté sorprendida. "Maravilloso."

"Sí," Edward estuvo de acuerdo. "¿Qué tal ha ido tu examen?"

"Me siento bastante confiada, pero nunca se sabe. Normalmente, cuando creo que me ha salido bien, termina saliendo peor de lo que había esperado," expliqué. "¿Qué haces en el trabajo?"

"Estoy haciendo llamadas a algunas de las otras oficinas europeas. Es bastante aburrido. Tengo que pedir un código y luego meterlo en el ordenador."

"Bueno, entonces probablemente necesites tu teléfono," dije a regañadientes. "¡Pero te veré esta noche!"

"Te veré esta noche," confirmó. "Te amo."

"Yo también te amo," dije, colgando.

Cuando volví a la casa de los Cullen, me sorprendí al ver que la casa no estaba vacía como lo estaba normalmente. Esme estaba en la cocina cocinando por alguna razón.

"¡Bella!" exclamó cuando entré por la puerta de la cocina. "¿Qué tal ha ido?"

Me encogí de hombros. "Bien," contesté, dejando mi mochila en la encimera. "¿Qué haces en casa? Y, ¿qué estás cocinando? Huele increíble."

Esme sonrió en respuesta. "Bueno, es una sorpresa para ti. Es idea de Edward, en realidad. Yo simplemente pensé que era brillante."

"¿Cuál es la sorpresa?" pregunté con curiosidad.

"Hoy es el Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos, ¿verdad? Edward pensó que estaría bien si lo celebrábamos contigo. Así que, tengo un pavo en el horno y luego voy a hacer algo de maíz dulce, relleno, puré de patatas con salsa, bollos de pan y luego pastel de calabaza de postre," explicó feliz.

Estaba increíblemente sorprendida. No solo porque había olvidado completamente que hoy era Acción de Gracias, sino también porque se habían preocupado mucho para que yo pudiera celebrar una tradición americana.

"Wow," contesté, todavía en shock. "Esme, no teníais que hacer todo esto."

"Queríamos hacerlo," contestó. "Y podemos considerarlo una experiencia cultural."

"Bueno, gracias. Supongo que esto significa que debería llamar a mis padres más tarde esta noche," murmuré. "Creo que voy a echarme una siesta. Solo dormí unas cuatro horas anoche."

"Vale," contestó Esme. "Duerme bien."

Subí a mi habitación, dejé mi mochila en el suelo y colapsé en mi cama exhausta.

- . - . - . - . -

5:31 PM, decía el reloj cuando finalmente me desperté de mi siesta y abrí los ojos. No podía creer que hubiera dormido durante más de cuatro horas.

Me senté, limpiándome algo de baba que había escapado de mi boca mientras dormía. Me miré en el espejo y vi una imagen horripilante. El maquillaje que me había puesto esta mañana en los ojos se había colocado debajo de mis ojos y tenía profundas marcas de la almohada en el lado derecho de mi cara. Mi pelo también se veía terrible y mi top estaba arrugado. Gemí.

Sin embargo, nuevo maquillaje y un cepillo del pelo combatieron el problema y tras un buen rato, me vi normal de nuevo. Me quité la camiseta que llevaba puesta y la reemplacé por mi sweater verde antes de dirigirme al piso de abajo.

Llamé a la puerta de Alice, preguntándome si estaba dentro.

"Entra," escuché desde el otro lado de la puerta blanca de madera. Giré el pomo y la abrí. Alice estaba sentada en su escritorio, mirando un enorme libro de texto.

"¿Estudiando?" pregunté.

Alice rodó los ojos. "¡Solo uno más mañana y luego soy libre!"

"Yo ya he terminado," sonreí satisfecha.

"Y yo te odio por ello," soltó antes de sonreír. "He oído que hoy tenemos una cena especial por ti."

"Aparentemente. Pero tu madre no debería estar haciéndolo. Me había olvidado completamente de Acción de Gracias. Me habría parecido completamente bien no celebrarlo."

"Estamos siendo buenos anfitriones, supongo. Acomodándonos a tus diferencias culturales y todo," bromeó Alice.

"Sí, porque nuestras diferencias culturales son enormes," comenté sarcásticamente. "¿Cuándo termina Jasper sus exámenes?"

"Oh, en Oxford no tienen exámenes finales al final del año. Tienen algo así como un enorme grupo de exámenes cuando terminan de estudiar allí. Creo. Él tendrá que hacer los suyos este verano antes de graduarse. Pero termina sus clases la semana que viene," explicó Alice, o lo intentó, al menos. Yo ya me había hecho a la idea de que nunca entendería completamente el sistema universitario británico.

"Bien. Bueno, te dejaré volver a tus estudios. Buena suerte," le dije, moviéndome hacia la puerta.

"Gracias. Te veré cuando comamos," contestó, volviendo a su libro de texto.

Cerré la puerta detrás de mí cuando me marché y seguí hasta el piso de abajo. Una vez más, encontré a Esme en la cocina.

"¡Esme, esto huele increíble!" le dije mientras entraba en la aromatizada habitación.

"Gracias," contestó mientras removía algo en una cazuela. "¿Qué tal la siesta?"

"Genial. Larga."

"Bueno, estoy segura de que la necesitabas."

"¿Puedo ayudarte?" le pregunté. "Siento que has estado esclavizada por mi culpa."

"¿Quieres decir que no has elegido de profesión tirana?" escuché la voz de Edward detrás de mí.

Sonreí compulsivamente y me di la vuelta para encontrar al hombre más guapo de la tierra en el umbral de la puerta.

"¿Acabas de llegar?" pregunté.

"Hace solo un segundo," respondió. Edward vino hacia mí y me besó en la mejilla. Me valdría por ahora.

"Así que, supongo que tengo que culparte a ti por todo esto," comenté, haciendo un gesto hacia Esme y toda la comida que estaba preparando.

"¿Culpar?"

"Bromeaba. Gracias. No puedo creer que hayas recordado Acción de Gracias," le dije.

Edward se encogió de hombros. "Solo soy así de considerado."

Resoplé. "Luego no intentes ser modesto," dije, golpeándole juguetonamente en el brazo. Me volví a girar hacia Esme. "Pero en serio, ¿puedo ayudarte en algo?"

"Puedes remover el puré mientras yo saco algo de comida del horno," contestó Esme, dándome la gran cuchara de madera.

Veinte minutos más tarde, toda la comida estaba en la mesa y toda la familia estaba reunida a su alrededor.

"Normalmente, ¿qué hacéis primero, Bella?" preguntó Carlisle. Wow, realmente se estaban asegurando de hacerlo bien.

"Erm... comemos," contesté.

"¿No vais turnándoos alrededor de la mes y diciendo porqué estáis agradecidos?" preguntó Alice.

"¿Has visto eso en una película? Supongo que hay gente que lo hace. Mi familia no," expliqué. "Pero podemos hacerlo si queréis."

"Bueno, siempre está bien bendecir," contestó Esme. "Empezaré yo. Estoy agradecida por mi cariñoso marido y mis dos hermosos hijos. Estoy agradecida por mi vida. Y estoy agradecida porque Bella decidiera estudiar en el extranjero y que terminara en nuestro hogar." Me sonrió cariñosamente.

"Vale," siguió Alice. "Estoy agradecida por mi familia y mis amigos. Bueno, mis buenos amigos. Estoy agradecida porque este trimestre casi haya terminado. Y estoy agradecida por Bella."

Carlisle se aclaró la garganta. "Estoy agradecido por mi esposa y mis hijos. Estoy agradecido por poder darles todo lo que necesiten."

"Me uno a vosotros diciendo que estoy agradecido por mi familia y amigos. Por mi trabajo. Estoy agradecido porque os apuntarais en el programa para acoger estudiantes de intercambio y estoy agradecido por haber encontrado finalmente a Bella. Ella ha hecho que me convierta en un hombre mejor," expresó Edward.

Me sonrojé por la vergüenza mientras toda la familia me miraba y me sonreía. "Umm... Estoy agradecida por mi familia. Los echo mucho de menos. Estoy agradecida por los amigos que tengo en casa y los nuevos que he encontrado aquí. Y estoy agradecida por todos vosotros. Por abrirme vuestro hogar. Y por Edward," añadí rápidamente. Estaba realmente agradecida por él, pero era desconcertante decirlo frente a toda su familia. "Así que, comamos."

El pavo fue trinchado y la deliciosa comida distribuida en nuestros platos. Me sentí de vuelta en Washington durante unos segundos.

"¿Hay alguna historia de Acción de Gracias?" preguntó Alice con curiosidad mientras comíamos.

"Umm... sí. Bueno, no sé lo certera que será históricamente, pero hay una que nos contaban cuando éramos niños," dije. "Cuando los Peregrinos dejaron Inglaterra para ir a América, tuvieron algunos problemas con los Nativos americanos que vivían allí. Pero eventualmente hubo una ofrenda de paz o algo y los Indios llevaron maíz y otros nativos cultivos. Así que todos se sentaron y comieron para dar gracias por lo que se les había dado. Creo. En realidad hace más de diez años que no leo la historia."

"Y, normalmente, ¿qué hace tu familia para celebrar?" preguntó Esme. Me sentía rara contestando preguntas que normalmente eran algo que se sobreentendía en los Estados.

"Bueno, normalmente nos levantamos muy pronto, ya que mi madre empieza a cocinar muy pronto. Normalmente comemos alrededor de las dos de la tarde los días de fiesta. Así que nos levantamos y luego encendemos la televisión para ver el Desfile de Macy's del Día de Acción de Gracias en la Ciudad de Nueva York. Vemos los globos, los número musicales, hasta que Santa Claus aparece al final. Luego vamos a la casa de mis abuelos o ellos vienen a la nuestra. Pero a veces van a visitar a otros miembros de la familia, así que no siempre están con nosotros. Y luego comemos. Luego vemos fútbol. Fútbol americano. Y, si hace buen día, en realidad salimos a jugar al fútbol. Y luego, el día de después, podemos empezar a decorar para la Navidad y escuchar música de Navidad."

"¿Juegas al fútbol americano?" me preguntó Edward.

"Sí. Es solo lanzar la pelota adelante y atrás o, si hay más personas, jugamos a toques. No es como si me fueran a placar o algo," expliqué. "Papá no tuvo hijos, así que mi hermana y yo tuvimos que aprender algunas cosas de chicos mientras crecíamos."

"Nunca lo habría esperado," contestó Edward.

La comida sabía tan deliciosa como olía y para cuando comimos el pastel de calabaza, estaba más que llena.

"Vale. Nuestra siguiente tradición es que yo friego los platos," anuncié cuando todos terminaron de comer.

"No vamos a dejarte fregar los platos, Bella," protestó Carlisle.

"Vosotros queríais que esto fuera una fiesta de Acción de Gracias tradicional. Yo limpio después," contesté.

"¿Limpias tú sola?" preguntó Edward.

"Bueno, normalmente lo hacemos mi hermana y yo. Pero ella no está aquí. Por favor, ¿me dejáis?" pregunté. Quería hacer algo para agradecerles su consideración.

Eventualmente gané y llevé todos los platos al fregadero mientras Carlisle, Esme y Alice dejaban la cocina. Edward se quedó atrás.

"No pienses que no voy a ayudarte," me avisó, rodando las mangas de su camisa hasta sus codos.

"¿Recuerdas la primera noche que estuviste aquí y me ayudaste con los platos?" preguntó Edward mientras lavaba.

"Sí. Me avergoncé muchísimo a mí misma frente a ti."

"¿Por qué?" preguntó con curiosidad.

"Google, ¿recuerdas?"

Edward sonrió y rió. "¡Oh, sí! Dijiste que me habías buscado en Google y que ya sabías algunas cosas sobre mí. No sabía que eso fuera vergonzoso."

"Uh, sí. Lo fue," confesé. "Estaba bastante segura de que ibas a pensar que era una loca acosadora."

"Bueno, no lo pensé. La idea no se me había pasado por la cabeza... hasta ahora. ¿Me has estado siguiendo?" preguntó bromeando.

Rodé los ojos y seguí secando los platos recién lavados.

"¿Quieres ir a tomar algo más tarde?" preguntó Edward cuando terminamos.

"Sí, totalmente," contesté, girándome hacia él. "Ya sabes, tu madre no está aquí ahora."

"¿Y?" preguntó confundido.

Decidí no responder. En su lugar, di un paso hacia él, poniéndome de puntillas, y le besé, lanzando mis brazos alrededor de su cuello. Le sentí sonreír contra mis labios antes de que los moviera con los míos, bajando su mano por mi espalda.

"Gracias por ser un chico tan genial," le dije, alejándome del beso.

"Mmm, gracias por ser la chica perfecta," contestó Edward.

Sonreí. "No soy perfecta. No me pongas en un pedestal."

"¿No lo eres?" preguntó Edward, fingiendo sorpresa. "Por favor, dime cuales son esas imperfecciones."

Lo pensé un momento, frunciendo mis labios mientras lo hacía. "Uno de mis ojos es un poco más pequeño que el otro. Odio mis pies. Tengo el mal hábito de morderme las uñas. Como mucha comida poco saludable. Cuando estoy en casa, veo demasiada televisión. Me muerdo nerviosamente mi labio inferior. Yo, uh, tengo un problema con mi orgullo a veces. Y soy una perfeccionista, lo que irónicamente es una imperfección. También soy agresiva al volante. Y eso es todo lo que estoy cómoda con decirte ahora mismo," expliqué. "Hay más, pero todavía me da miedo asustarte y que te marches." Sonreí satisfecha, terminando mi diatriba.

Edward rió. "Eso es muy aleatorio, Bella. Pero vas a necesitar más que eso para que escape asustado."

"Bien, bien. Así que, ¿vamos a salir?"

"Sí. ¿Estás lista?" preguntó, volviendo a bajarse las mangas por sus brazos.

"Solo déjame cambiarme," contesté, mirando su atuendo del trabajo.

"Te ves genial," protestó Edward.

"Solo voy a cambiarme la parte de arriba. No voy a llevar este sweater."

Corrí al piso de arriba y me quité el sweater verde, eligiendo un holgado top negro de chiffon de manga corta para ponérmelo con mis vaqueros oscuros. Combinando el conjunto con mis zapatos planos negros y mi abrigo negro, estaba lista.

Edward y yo caminamos por la fría noche hasta uno de los pubs locales.

"Oh, ¿te importa si llamo a mi familia mientras andamos?" pregunté, recordando de repente que debería llamarlos.

"No me importa," dijo, cogiendo mi mano mientras marcaba el número en mi teléfono con mi otra mano.

El teléfono dio dos tonos antes de que mi hermana contestara.

"¿Hola?" respondió Sophie, sonando bastante animada para lo pronto que probablemente era en la costa Pacífica.

"¡Hey! Soy Bella. ¡Feliz Acción de Gracias!" le dije.

"¡Hey, hermana! ¡Jesús! Hace mucho que no hablo contigo. ¿Cómo estás?"

"Genial. He tenido mi último final esta mañana, así que he terminado la parte de la escuela. Ahora, puedo relajarme el resto del tiempo aquí."

"No es justo. A mí todavía me quedan tres semanas más de escuela hasta las vacaciones de Navidad. ¿Qué estás haciendo ahora?" preguntó. "Es Bella," le oí susurrarle a alguien.

"Estoy caminando por la calle con Edward," respondí.

"Genial. Mamá y papá están aquí. Voy a ponerte en el altavoz. Espera." Un momento después, escuché la diferencia del sonido mientras estaba en el altavoz.

"¡Hey Bella!" escuché a mi madre decir al fondo. Papá también dijo hola.

"Hey mamá, papá. Así que, ¿cuáles son vuestros planes para el día?"

"Tu hermana está viendo el desfile en televisión mientras que tu padre navega por la web de ESPN," contestó mi madre. "Y yo estoy cocinando las judías verdes y los macarrones con queso para esta tarde. Vamos a ir a casa de los abuelos más tarde. Tu tía, tío y primos de Carolina del Sur están de visita."

"Por supuesto, tenían que ir de visita cuando yo no estoy en el país," me quejé. "Bueno, diles que he dicho hola."

"Lo haremos," contestó mi madre. "Así que, me encontré con Patricia el otro día. Me dijo que Matt va a-"

"Mamá," dije, haciendo que dejara de contarme cotilleos. "Tengo que irme. Solo quería llamar y hablar con vosotros."

"Bueno, ha estado bien oír sobre ti. Te quiero, cariño."

"Yo también te quiero. A todos. Llamaré en otro momento. Adiós," dije, colgando.

Acabábamos de llegar al pub The Old Goat.

"Siento eso," le dije a Edward. "Hacía mucho que no hablaba con ellos."

"Bueno, no has estado mucho rato hablando."

"Podría haber estado más, pero todo lo que habría oído serían cotilleos locales sobre a quién han arrestado por fraude o cual de mis viejas compañeras de clase ahora está embarazada o comprometida. Puedo ponerme al día con eso cuando vuelva."

El cálido refugio del pub estaba lleno de una gran cantidad de clientes que celebraban el final del día.

"¿Qué quieres beber?" me preguntó Edward mientras nos aproximábamos a la barra.

"Lo que tomes tú," contesté, encogiéndome de hombros.

Llevando nuestras dos pintas de cerveza, Edward y yo eventualmente encontramos una mesa con unos taburetes en los que sentarnos.

"Así que, has terminado," comentó cuando nos sentamos.

"¡Sí!" exclamé feliz. "No tengo ni idea de lo que voy a hacer ahora con mis días."

Edward sonrió satisfecho. "Estoy seguro de que eso no será un problema para ti."

"Tienes razón," estuve de acuerdo. "Sé exactamente lo que voy a hacer. Voy a dormir durante el día todos los días. Probablemente Alice me arrastre de compras con ella un poco más. Finalmente puedo ponerme a leer Lo que el viento se llevó. Y luego puedo actualizar mi biblioteca de iTunes cuando esté aburrida." Reí. "Y luego estaré contigo."

"Eso es lo que echo de menos de estar en la escuela – las vacaciones," explicó Edward. "Ahora solo tengo los fines de semana y diez días de vacaciones al año. Eso y los días de fiesta nacionales."

"Sí, eso es algo que definitivamente no estoy deseando después de graduarme y tener que trabajar en realidad para vivir," dije, levantando mi vaso y dándole un sorbo a la cerveza caliente.

"¿Has pensado en qué tipo de trabajo buscas?" preguntó. "Las finanzas es un campo muy amplio."

Me estremecí. "Todavía no estoy segura. Pero, todavía tengo muchas clases que tomar. Así que veré que me gusta más e iré hacia eso, ya sea en el campo de las empresas, inversiones o los bancos. No lo sé. Todavía tengo algo de tiempo, supongo."

"¿Un año y medio?"

"Un año y medio," confirmé.

"¿Sabes jugar a los dardos?" preguntó Edward de repente.

"Tenemos una diana en el sótano de nuestra casa. Pero no sé como va lo de los puntos," contesté.

"¿Juegas conmigo? Yo te enseñaré," dijo, levantándose y cogiendo nuestros vasos.

"Vale," acepté, siguiéndole hacia una diana que acababa de quedar libre.

Edward cogió los dardos de la diana y me dio tres a mí.

"Así que, ¿sabes lanzarlos?" preguntó.

"Sí, eso creo. Hice diana una vez mientras practicaba en casa, pero mi padre dijo que no contaba porque nadie lo había visto," contesté con una risita.

"Tengo que estar de acuerdo con él," me tomó el pelo Edward. "El sistema de honor no va a funcionar aquí."

Rodé los ojos y sonreí.

"Vale, normalmente se empieza con una puntuación de 301 o 501. Desde ahí, intentas bajar tu puntuación tan cerca de cero como sea posible," empezó a explicar.

"Así que, ¿voy a tener que recordar mis habilidades para restar?" gimoteé juguetonamente.

"Sí," contestó Edward, asintiendo. "Los puntos de las zonas blancas y negras son los números que rodean la tabla. El anillo exterior son puntos dobles y el anillo interior son el triple. La diana verde exterior vale 25 puntos y la diana roja interior vale 50 puntos. ¿Entendido?"

Pensé en los números un par de segundos. "Así que, ¿no hay manera de llegar a cero? ¿Por qué empezar con una puntuación tan alta cuando es imposible con tres dardos?"

"Para responder a tu primera pregunta, puedes 'doblar' y bajar tu puntuación hasta cero lanzando tu último dardo en el anillo doble o en la diana interior. Sin embargo, yo no soy tan bueno, así que simplemente veremos quien tiene la puntuación más baja. En cuanto a tu segunda pregunta, no tengo ni idea," confesó. "¿Lista para jugar?"

"Déjame terminar primero mi bebida," dije, volviendo a donde habíamos dejado las bebidas. La mía estaba por la mitad, así que decidí terminármela. Me llevé el vaso a los labios y eché la cabeza atrás, permitiendo que la cerveza cayera en mi boca. No era el mejor sabor del mundo, pero no era malo.

"Dios, Bella. Prácticamente has engullido esa cosa," comentó Edward cuando terminé. "Tal vez no haya sido la mejor idea ya que vas a necesitar buena puntería para este juego, y una buena visión."

Sacudí la cabeza, volviendo hasta Edward y cogiendo mis dardos. "Mi puntería mejora con el nivel de alcohol en sangre," expliqué. "Al menos lo hace en el beer pong (n/t. No le he encontrado un nombre en español. Se juega normalmente por equipos y consiste en lanzar una pelota de ping-pong a través de una mesa y hacer que caiga en un vaso de cerveza o agua. El equipo perdedor tiene que beberse la cerveza que quede en los vasos del equipo vencedor)."

"No puedo decir que alguna vez haya jugado al beer pong," contestó.

"Deberías hacerlo alguna vez. O tal vez no. Puede ser muy antihigiénico. Y apenas puedo imaginarte realmente jugando a ese juego," dije, empezando apenas a sentir los efectos de mi bebida. Maldita sea, era muy débil. "Vale. Yo empiezo."

Fui hasta la línea que estaba a unos siete pies de la tabla. Colocando mi pie derecho frente a mí, tomé el primer dardo en mi mano, levantándolo al nivel de mis ojos. No estaba apuntando a ningún número en particular. Solo quería que el dardo cayera en la tabla. Hice volar el dardo hacia delante, esperando que no volara en otra dirección y apuñalara a alguien en el ojo. Eso no estaría bien. Milagrosamente, aterrizó cerca del centro, en la sección que valía 16 puntos.

"Buen trabajo," me felicitó Edward. "Así que, ¿cuál es la puntuación? Empezaremos en 301."

"Erm... 301 menos 16... 291, así que 285," murmuré para mí misma. "285."

Lancé el siguiente dardo y, aunque golpeó la tabla, fue fuera del área de juego.

"Mierda. Todavía 285."

El último lanzamiento fue incluso peor, golpeando la pared de madera detrás de la tabla. Mi mano voló a cubrir mi boca para no estallar en risas.

"Lo siento mucho," le dije a una pareja mayor que estaban sentados muy cerca de esa pared.

"¿Todavía 285?" preguntó Edward.

Estreché los ojos. "Veamos como lo haces tú," contesté, haciéndome a un lado.

Por supuesto, Edward me ganó. Por más de 50 puntos, también. Mi lado competitivo me estaba ganando lentamente, haciéndome sentir determinada a ganar al menos una partida.

"Revancha," le dije, volviendo a coger los dardos en mis manos. "No has ganado todavía."

Lancé el primer dardo, esperando algún buen resultado. Pero no pasó. El dardo golpeó la tabla en el centro pero saltó en los separadores. Gemí de frustración y lo intenté de nuevo. El dardo cayó dentro de la tabla, pero en la sección de un punto. Miré furiosa a la tabla y luego miré a Edward. Me estaba mirando con la diversión escrita en su cara.

"Me alegro de que encuentres esto tan divertido."

"Estabas mirando furiosa y gruñéndole a la diana, Bella."

"Está en mi contra," expliqué como si fuera completamente obvio.

"Ven, déjame ayudarte con este," dijo, caminando hacia donde estaba yo.

Edward se puso detrás de mí y, aunque todavía no nos estábamos tocando, podía sentirle ahí. Empecé a darme la vuelta pero él me paró, colocando sus manos en mis hombros para mantenerme de frente a la diana. Se puso directamente detrás de mí, su pecho tocando mi espalda. Aunque no tenía mucho frío antes, la calidez que sentí fue muy satisfactoria. Su pie movió mi pie derecho un poco hacia delante, sus piernas estaban justo detrás de las mías en el mismo lugar. Podía sentir su aliento en mi nuca, haciendo que mi pelo se pusiera de punta y mi cuerpo temblara compulsivamente. Su mano derecha bajó lentamente por mi brazo derecho hasta que cogió ligeramente mi mano, levantándola con la suya al nivel de mis ojos. El dardo todavía estaba en mi mano. Su mano izquierda se puso en mi cadera.

"Ahora, tienes que sujetarlo así," susurró en mi oído mientras sus dedos arreglaban mi agarre en el dardo.

Cerré mis ojos un momento y tragué. Parecía que el tiempo se había parado y que todos los ojos estaban en nosotros. Abriendo mis ojos, sin embargo, me di cuenta de que nadie nos prestaba atención.

"La gravedad afectará a la trayectoria, así que tienes que recordar lanzarlo un poco más alto de a dónde estás apuntando," siguió susurrando suavemente en mi oído.

Yo asentí en silencio como respuesta. Esto se estaba convirtiendo en el mejor juego de dardos que había jugado.

"Practica tu puntería con tu mano unas cuantas veces," susurró, moviendo mi mano de adelante a atrás un par de veces. "Y luego liberalo."

El dardo salió volando de mi mano y fue a parar a la diana, cayendo justo en el centro de la diana interior roja.

"Diana," susurró antes de que sintiera sus labios en mi oreja. Mis ojos estuvieron cerca de rodar dentro de mi cabeza por el toque. "¿Quieres salir de aquí?"

Una vez más, todo lo que pude hacer fue asentir tontamente. A regañadientes, me alejé de su cuerpo y cogí mi abrigo del respaldo de una silla en que lo había puesto. Edward le dio otro trago a su cerveza antes de irnos.

"¿Dónde vamos?" susurré. La electricidad entre nosotros era tan fuerte que temía hacerla desaparecer y perder el momento.

Aparentemente, Edward estaba pensando algo parecido. "Tu habitación," contestó sencillamente, cogiendo mi mano y dirigiéndome fluidamente por la calle hasta la casa de su familia.

El camino fue silencioso, pero nunca había estado más consciente de su proximidad. Era como si hubiera una fuerza gravitatoria entre nosotros. Edward era la luna y yo era la marea.

Cuando llegamos a la puerta principal, Edward sacó sus llaves para abrir la puerta. Entramos y escuchamos a Carlisle y Esme hablando en la sala de estar. Yo me dirigí directamente hacia las escaleras.

"Hola," les dije rápidamente cuando nos vieron a mitad de camino del primer piso de escaleras, pero seguí moviéndome, con Edward siguiéndome.

Entramos en mi habitación y Edward cerró la puerta detrás de él, poniendo el cerrojo.

Mi corazón latía frenéticamente dentro de mi pecho como resultado de subir todas las escaleras y por la anticipación de lo que venía.

Edward fue hacia mí, cerrando rápidamente el espacio entre nosotros. Cerré los ojos cuando sus manos agarraron ligeramente cada lado de mi cara, subiendo mis labios hacia los suyos. Sus deliciosos labios se movieron contra los míos en un sensual ritmo. Agarré las solapas de su chaqueta, acercándome a su cuerpo. Me quité los zapatos con los pies y apenas los escuché caer en alguna parte de la habitación. Todavía besándole, solté su chaqueta y dejé que mi abrigo cayera al suelo detrás de mí. Las manos de Edward dejaron mi cara de repente. Abrí un ojo y vi que se había quitado su chaqueta y que estaba desanudando la corbata que antes colgaba de su cuello. Sonreí contra sus labios y lancé mis brazos alrededor de su cuello. Sentí su lengua en mi labio inferior, señalando que quería entrar. Abrí mi boca, permitiendo que se deslizara dentro. Éxtasis.

Empecé a caminar de espaldas, tirando de Edward junto a mí, hasta que mis rodillas dieron con el borde de la cama. Edward envolvió sus brazos alrededor de mi espalda y me tumbó en la cama suavemente, siguiendo con el beso. Casi me mareo por la falta de oxigeno en mis pulmones, así que alejé mis labios para tomar aliento. Sin embargo, él siguió besándome, moviéndose a mí mandíbula y subiendo a mi oreja. Mis ojos estaban cerrados y mi respiración se hacía pesada. Una de mis manos todavía estaba en su cuello mientras que la otra subía y bajaba por su espalda.

Nunca me había sentido tan amada. Edward. Él se estaba convirtiendo rápidamente en todo para mí. Las dudas empezaron a aparecer en mi mente sobre esperar hasta el matrimonio. Pero ese no era el asunto real en este momento. Sabía que todavía no estaba lista para tener sexo, sin importar si la línea estaba antes o después de decir "si quiero". Las dudas reales eran mucho más preocupantes inmediatamente.

"No puedo marcharme," pensé en voz alta de repente, sin avisar.

Edward dejó mi oreja y se sentó. "¿A qué te refieres?" preguntó serio.

"No creo que pueda dejarte. Sé que no quiero, pero no puedo," dije nerviosa, apoyándome en mis codos para mirar sus penetrantes ojos esmeralda.

"Así que, ¿te transferirías a una universidad aquí?" preguntó.

"Podría. Bueno, muchos de mis créditos no se transferirían. He tenido que dar muchísimas optativas. No creo que ni siquiera alguna de mis clases de negocios se transfieran," dije, pensando en voz alta una vez más. "Sería prácticamente como empezar de cero. No creo que pueda hacer eso otra vez. Pero mucha gente vive sin un graduado universitario. Podría servir mesas o algo. Podría ser recepcionista. Los negocios necesitan recepcionistas y el hecho de que tengo la mitad de un graduado de negocios debería darme una ligera ventaja en el mercado de trabajo. Sí, podría trabajar y luego-"

"No puedes hacer eso, Bella," dijo Edward, cortándome.

"¿No quieres que me quede contigo?" pregunté antes de poder pararme a mí misma. Sabía que la respuesta era no, pero aún así salió.

"No es eso para nada. Quiero que te quedes conmigo para siempre. Te amo con todo mi corazón, pero no puedo dejarte renunciar a tu educación así. Aunque tal vez te haga feliz a corto plazo, tengo la fuerte sensación de que te arrepentirías rápidamente de tu decisión y luego tal vez empezarías a guardarme rencor o algo por permitirte hacer eso. Tal vez yo podría mudarme a los Estados contigo," sugirió.

Suspiré. "Yo tampoco puedo dejarte hacer eso. Tienes un buen trabajo y la economía es una mierda ahora mismo. Al menos eso es lo que dicen los periódicos. No hay garantías de que vayas a encontrar trabajo en Seattle. Y tienes que pedir un permiso de trabajo. Además, no quiero quedarme en los Estados después de graduarme."

"Bueno, entonces solo parece haber una opción viable. Esperaremos separados."

"¡Pero es un loco año y medio!" exclamé con desánimo.

"Llevas aquí, ¿qué? ¿Tres meses? Han pasado muy rápido. Así que sería como tu tiempo aquí multiplicado por seis," dijo Edward, intentando ponerlo con mejores palabras y fallando.

Gemí. "¡Eso parece incluso más tiempo!"

"Nena, escucha," dijo, cogiendo mi mano en la suya. "Dije que te visitaría en navidad, ¿cierto? Así que solo será un año sin vernos. Y el tiempo pasa muy rápido. Antes de que lo sepamos, será la próxima navidad."

Me sentí un poco aplacada. "Y si voy a encontrar un trabajo aquí, voy a tener que venir para las entrevistas la próxima primavera. Tal vez durante mis vacaciones de primavera y eso es en Marzo. Y luego me graduaré a principios de Mayo," dije, haciéndome sentir un poco mejor. Mayo de 2010 iba a estar aquí pronto.

Edward me levantó y me abrazó. Yo puse mi cabeza en el hueco de su cuello, inhalando su intoxicante esencia.

"Haremos que funcione, ¿si?" preguntó retóricamente, su mano acariciando mi pelo. "Tú lo eres todo para mí y no voy a dejarte ir tan fácilmente."

"Te quiero mucho," susurré, mis ojos cerrados, intentando guardar este momento en mi memoria a largo plazo. Era un momento que nunca querría olvidar.


Hola!

Como me identifico con Bella en este capitulo, estudiar es la peor parte de cualquier experiencia universitaria, jeje. Afortunadamente para mí, la parte de los examenes ya termina y, afortunadamente para vosotros, la proxima semana ya tendreis una actualización de God Love Her, volviendo con ello a actualizar con normalidad.

Bueno, también quería comentaros que me han pedido que traduzca una historia, When the missing come home de nails233 y había pensado en buscar a alguien que me ayude con ella, así que los interesados mandadme un PM o también podeis encontrarme en twitter (el link está en mi perfil).

Alguien me ha preguntado cuando actualizo Lessons in Forbidden Love, bueno, esa actualización vendrá cuando la autora actualice y yo traduzca el capitulo.

Muchas gracias por todos vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis y muchas gracias también por haber aguantado la falta de actualización en God Love Her.

Tened una buena semana y disfrutad de Eclipse. Nos vemos el sabado.

-Bells, :)