Cap. XXVIII

Una historia del pasado

Al día siguiente todo iba como de costumbre en el hotel hasta la noche que Sesshomaru se dispuso a retirarse y se topó con Kagura en el vestíbulo

Sesshomaru: buenas noches señorita

Kagura: buenas noches señor Taisho

Sesshomaru: (esbozó una ligera sonrisa) por favor llámeme por mi nombre, no hace falta tanto formalismo

Kagura: como diga señor Sesshomaru, con su permiso me retiro

Sesshomaru: ¡disculpe que le pregunte! ¿Se dirige usted a su domicilio?

Kagura: si, mi turno ya termino

Sesshomaru: permítame llevarla

Kagura: (0.0) señor, por favor no hace falta, no quiero molestarlo

Sesshomaru: no me molesta señorita, acepte por favor, me sentiría más tranquilo sabiendo que llego a salvo hasta su destino

Kagura: ¡uhm! ¡Está bien pero con una condición!

Sesshomaru: ¿condición?

Kagura: acepto que usted me lleve hasta mi casa, si usted acepta que le invite un café o un postre en mi cafetería

Sesshomaru: muy bien, acepto el trato.

Jaken los llevo hasta el local de Kagura, que se encontraba en el primer piso del mismo edificio donde ella vivía.

En la cafetería…

Kagura: buenas noches papá, traje un invitado conmigo ¿recuerdas al señor Sesshomaru?

Naraku: buenas noches hija, buenas noches caballero, sea usted bienvenido

Sesshomaru: buenas noches señor y gracias

Kagura: ¡por favor tome asiento! ¿Qué desea que le sirva? Tenemos jugos de frutas, batidos de leche de diversos sabores, todo tipo de cafés y gran variedad de postres.

Sesshomaru: un café americano estaría bien

Kagura: le sugiero que pruebe la tarta de frutas, es la especialidad de la casa, la prepare yo misma esta mañana

Sesshomaru: estaré más que encantado de probar lo que usted haya preparado

Kagura le sirvió el café y una porción de tarta.

Mientras que Naraku se había ido a sacar la basura por la parte de atrás del local…

Cuando 2 hombres de aspecto poco confiable se le acercaron de manera amenazadora.

Hombre 1: ¡veo que sigues con vida! Hitomi Kagewaki o ¿debería llamarte Naraku?

Naraku: ¿otra vez tú? ¿Qué demonios deseas ahora?

Hombre 2: ¡oh! ¿Pero por qué tan agresivo? Si nosotros solo queremos que nos pagues lo que nos debes…Hitomi

Naraku: Juromaru, Kageromaru, ¿De qué demonios están hablando ustedes 2 par de bastardos malditos? ¡Yo, ya no tengo deuda con ustedes, ni con el estúpido de su jefe!

Juromaru: ¡vaya, vaya! ¡No te falla la memoria para recordar nuestros nombres! ¡Pero si para recordar que a nuestro jefe aún le quedas debiendo y mucho!

Naraku: ¡yo ya le pague mi deuda hasta el último centavo, no le debo nada! ¡Ahora lárguense de mi propiedad!

Kageromaru lo tomo de los hombros y lo lanzo con fuerza hacia la pared. Aquel ruido llamo la atención de Kagura que se encontraba dentro del local

Kagura: disculpe señor Sesshomaru, en un momento regreso.

Se fue a ver qué estaba pasando en la parte de atrás y vio a su padre tirado en el suelo y siendo amenazado por aquellos 2 hombres que ella reconocía a la perfección

Kagura: ¡papá! ¿Estás bien?

¿Otra vez ustedes por acá? ¿Pero qué es lo que quieren esta vez? La deuda de mi padre ya ha sido saldada, por favor déjennos en paz

Juromaru: ¡pero miren nada más quien está por acá! la preciosa Kagura, la mujer por la que muestro jefe nos ordeno venir

Kagura: ¿qué? ¿De qué estás hablando?

Kageromaru: ¡vaya, vaya! ¡Cómo has crecido preciosura, el jefe estará más que complacido con verte! tú eres el último pago, para que tu amado padre pueda vivir tranquilo.

Naraku: (desde el suelo) a ella no la toques, si no soy capaz de matarte

Kageromaru: (Sujetó fuertemente por la cintura a Kagura) ¡así! ¿Crees que un pobre decrepito como tú me va a poder detener? Esta chica es por lo que el jefe nos ha enviado y no nos iremos sin ella

Kagura: (gritando) ¡suéltame! ¡Te he dicho que me sueltes, yo no voy a ir a ningún lado con ustedes primero muerta!

Kageromaru: tranquila preciosa, no te resistas que será peor.

Una voz ronca se escucho en medio de la discusión

Sesshomaru: ¿no oíste a la dama? dijo que la soltaras en este preciso instante.

Empujo con gran fuerza a Kageromaru, estampándolo contra la pared, haciendo que este soltara a Kagura, lo cogió fuertemente con sus manos casi ahorcándolo sin dejarlo respirar y en cuanto Juromaru trato de ayudarlo, Sesshomaru con una rápida reacción lo golpeo dándole un codazo en la laringe dejando al hombre sin oxigeno.

Sesshomaru: les aconsejo que no se metan con la señorita y su padre ¡si es que valoran sus pobres vidas!

Kageromaru: (casi sin aliento) ¡tú! ¡Tú, eres Sesshomaru Taisho!

Sesshomaru: ¡qué bueno que me reconozcas, para que sepas bien que, jamás hablo en vano!

Kageromaru: si quieres que dejemos a la señorita en paz, primero debe pagar su deuda

Kagura: Yo no les debo nada

Juromaru: eso es lo que tú crees, pero tu padre aún nos debe y mucho

Kagura: ¿es eso cierto papá?

Naraku: no los escuches hija

Sesshomaru: muy bien engendro, solo dime ¿Cuánto es? Y lárguense de acá (soltando a Kageromaru)

Kageromaru: (sobándose el cuello) nuestro jefe desea como pago a Kagura.

Sesshomaru le lanzo una mirada fulminante, como advirtiéndole, que si valoraba su vida era mejor que se olvide de ello.

Juromaru: está bien, está bien, paga la deuda y nos iremos de acá

Sesshomaru: no me hagan perder el tiempo y de una buena vez pongan una cifra a sus asquerosos chantajes

Kagura: por favor señor, no caiga en sus juegos

Sesshomaru: (sacando una chequera de su abrigo) y bien dilo de una vez asquerosa rata

Kageromaru: 20 millones de yens (260 mil dólares aproximadamente)

Sesshomaru: aquí tienen su asqueroso dinero y no vuelvan, porque la próxima vez no seré tan generoso, la próxima me cobrare con sus vidas.

Ambos hombres se fueron lo más rápido que pudieron.

Del mundo de donde ellos venían sabían que la familia Taisho era casi intocable y si estaban recibiendo una amenaza como esa no era una broma.

Sesshomaru: señorita ¿se encuentra usted bien?

Kagura: si muchas gracias, no tenía porque hacer ello

Sesshomaru: era mi deber, no podía permitir que la trataran de esa manera

Naraku: Señor Taisho estoy en deuda con usted de por vida

Sesshomaru: usted no me debe nada

Entraron al local y con el escándalo que se había armado, los pocos clientes se habían ido.

Naraku se aseo el rostro y las manos que las tenia manchado por la tierra del suelo, mientras Kagura lo miraba con preocupación.

Naraku: señor Taisho, no tengo palabras para agradecer lo que usted hizo por nosotros esta noche; Por favor acepte el título de propiedad de mi local como pago (le dio un sobre con la documentación del local)

Sesshomaru: señor Sakasagami, yo no vine acá a hacer negocios, ni a apropiarme de su local, ya le dije, usted no me debe nada.

No podía permitir que aquellos hombres se aprovecharan de una dama como es su hija, era mi deber protegerla, eso fue todo.

Kagura: muchas gracias señor, pero esto no se puede quedar así, usted ha dado una fuerte suma de dinero que no le correspondía y es mi deber devolvérsela.

Sesshomaru: no hace falta, su seguridad, no tiene precio

Naraku: discúlpeme un momento por favor, voy a cerrar el local

Sesshomaru: comprendo e de retirarme

Naraku: no, me mal interprete señor, deseo conversar con usted y no quisiera que fuésemos interrumpidos

Sesshomaru: entiendo

Naraku, cerro el portón de metal que daba a la calle, lo aseguro con candados y se sentó en la misma mesa que Sesshomaru para conversar, en lo que Kagura les servía café para ambos

Naraku: señor, después de lo ocurrido esta noche, permítame al menos explicarle el porqué de lo sucedido, es lo menos que puedo hacer

Sesshomaru: no es necesario que me dé explicaciones de ningún tipo, pero si ese es su deseo adelante no lo interrumpo

Kagura: padre, me retiro voy a ver a mis hermanos un momento y luego regreso

Naraku: muy bien hija estaré esperando a que bajes

Kagura: permiso señor (se retiro)

Naraku: lo que usted acaba de ver hace unos momentos tiene que ver con mi pasado y mi presente, el cual involucra a mi hija, es por ella señor Taisho que me atrevo a pedirle que esta conversación quede solo entre nosotros y que por favor me ayude a cuidar de mi hija, sé que es demasiado lo que pido y no debería pero estoy desesperado, solo quiero el bienestar de mi familia

Sesshomaru: descuide, si está en mis manos lo que usted me pide lo hare, de lo contrario no me comprometo a nada.

Naraku: ok. Vera mi verdadero nombre es Hitomi Kagewaki, tuve que cambiarlo por el de Naraku Sakasagami, que era el apellido de mi esposa.

La historia de Naraku…

Hace muchos años yo fui un gran apostador, por lo cual me metí en muchos problemas de deudas y termine enredado con una mafia de prestamistas que cobraban altos intereses, pero era tal mi vicio por el juego que sin importarme nada aceptaba todas las condiciones que me ponían.

Así fue hasta que un día vi amenazada mi vida, fue entonces cuando conocí a Yura, mi difunta esposa, ella me dio un refugio, cariño, comprensión y un hogar, gracias a ella deje de apostar y con su ayuda pude ir pagando mis deudas, pero para poder huir de la mafia que quería mi cabeza en pago, tuve que hacerme pasar por muerto y fue entonces cuando cambie de nombre y demás, hasta aquí Kagura está al tanto de todo.

Lo que ella no sabe es que hace 3 años cuando su madre enfermo gravemente, tuve que involucrarme nuevamente con esta mafia de prestamistas, yo amaba a mi esposa y me dolía demasiado verla sufrir por el terrible mal que la acogía, los tratamientos eran sumamente costosos y los medicamentos igual, era capaz de dar mi vida por ella y fue así como me hice de un préstamo impagable, estuve pagando todo aquello que me pedían, pero un día…luego de que mi esposa falleció… el dueño de esta mafia vio a Kagura y desde entonces se obsesionó con ella, la quiere para él, para tenerla trabajando en uno de sus tantos locales de perdición y yo no quiero eso para mi hija, fue por ello que la mande a estudiar lejos de Tokio, pero ahora que ha vuelto, su vida corre peligro nuevamente.

Sesshomaru: entiendo, despreocúpese señor, a su hija no le pasara nada, por mí cuenta corre que ella este a salvo

Naraku: se lo agradezco enormemente señor, seré su fiel esclavo si usted lo desea

Sesshomaru: no necesito un esclavo, descuide solo necesito que proteja a su hija y que no se meta en más líos, eso es todo.

Me retiro, estaré viniendo seguido por acá

Naraku: este local es ahora suyo señor, puede usted disponer del cuándo lo desee.

Se levanto y fue hasta su auto donde lo esperaba Jaken, este le abrió la puerta del auto y se puso en marcha rumbo a la mansión.

Sesshomaru: ¡Jaken! ¿Has estado atento a todo lo acontecido verdad?

Jaken: si amo bonito ¿qué desea usted que haga?

Sesshomaru: consigue un guardaespaldas que proteja a la señorita Sakasagami las 24 horas, sin que ella se entere y averigua a que organización pertenecen ese tal Kageromaru y su cómplice

Jaken: si señor a la orden.

¿Podría preguntarle? ¿Por qué tanto interés en la señorita Sakasagami?

Sesshomaru: tú solo sigue mis órdenes y no hagas preguntas estúpidas

Jaken: como diga señor

En el departamento de Kagura…

Naraku: hija ¿y tus hermanos?

Kagura: ya se fueron a dormir ¿y el señor Taisho?

Naraku: ya se retiro

Kagura: es una pena quería despedirme de él, no comprendo bien el porque nos ayudo esta noche, pero… su valentía es algo de admirar… ¿no crees papá?

Naraku: si hija, eso y su gran generosidad, lo que ha hecho por nosotros esta noche no tiene precio ni nombre

Kagura: no comprendo porque su interés por defenderme… pero creo que me ha comenzado a interesar (sonrojada)

Naraku: ya es tarde hija, ve a descansar que mañana hay mucho por hacer

Kagura: si padre, hasta mañana descansa tranquilo, ya nunca más nos volverán a molestar esos tipos.