Disclaimer: Undertale no me pertenece, es propiedad de Toby Fox.


SoulTale
Jasminum Officinale

「La historia de un fantasma 」

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Capítulo XXV
Hospital
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El primer ataque terrorista causado por un monstruo resultó con tres heridos, uno de los cuales es Frisk Dreemurr, representante de los monstruos ante la embajada, y otro de ellos es el mismísimo terrorista; otro de los resultados es el cierre temporal del centro comercial central de la ciudad Ebott. El líder de los monstruos, Asgore Dreemurr asegura que el ataque no ha sido motivado por ninguna fuerza superior de los monstruos. En este momento el presunto atacante se encuentra en custodia de la policía y bajo la custodia de las autoridades de los monstruos. Hemos tratado de contactarnos con Frisk Dreemurr, no obstante lo único que hemos podido conseguir son entrevistas con su representante legal, las autoridades afirman…

Apagó la televisión, habían dado la noticia al menos cuatro veces en ese día por el mismo canal y continuaban diciendo lo mismo, no comprendía cómo podían sacarle tanto jugo a una sola premisa.

—Tienes visita —llamó la enfermera en la puerta con una sonrisa.

La puerta se abrió, dejando ver a Frisk sosteniendo la maceta que contenía a Flowey. Frisk le miraba fijamente, sus manos, su rostro y las máquinas que le rodeaban, sus ojos se humedecieron pero se esforzó por sonreír y saludar con la mano.

—Hola, fantasma.

—Hola Flowey, hola Frisk —saludó Yūsuke con calma, sentándose correctamente en la camilla.

Frisk lentamente se acercó y se sentó en la silla que estaba al lado de la camilla de la chica, silla que usaba Carmen siempre cuando eran las horas de visita; quería decir algo pero las palabras no salían y tampoco quería usar señas, Yūsuke se merecía que le hablara.

—¿Estás bien? —Yūsuke tomó la iniciativa, Frisk levantó la mirada encontrándose con los ojos azul oscuro de la mayor, estaba tranquila, seria y parecía preocupada. ¿Cómo era que aún podía preocuparse por otros cuando ella estaba en una camilla?

—… perdón —susurró Frisk mordiéndose el labio inferior—, que estés aquí… es…

—Oh, eso es lo que te inquieta —le cortó Yūsuke abriendo un poco los ojos, su rostro siempre inexpresivo fue marcado con una muy leve sorpresa y alivio—, no te preocupes, no te culpo por nada.

—Déjale hablar —le dijo Flowey molesto, esforzándose por no gritar, sabiendo ya que la enfermera le había informado que Yūsuke debía mantenerse en total calma.

Yūsuke cerró la boca mirando a Frisk nuevamente. Mientras ella estaba en una camilla con algunas vendas en la cabeza y torso, Frisk no estaba mejor, tenía moretones en el rostro y unas banditas pegadas en las mejillas, la pelea nocturna en el centro comercial ciertamente los había dejado mal, pero claramente ella se había llevado el peor trozo del pastel, después de todo casi había muerto esa noche, si Makoto no hubiese estado ahí para donarle sangre posiblemente no habría vivido para contarlo.

O al menos eso era lo que le contó Keichi.

Comprendió entonces, recapitulando lo que había ocurrido que ciertamente Frisk debería estar sintiéndose bastante culpable, después de todo el ataque fue para cazarle. Posiblemente estaba llevando una carga muy pesada, Yūsuke comprendió que Frisk necesitaba desahogarse.

—Lo siento —se disculpó cerrando los ojos—. Entiendo que necesitas hablar y disculparte, pero no puedo permitirte hacer eso —Frisk le miró con confusión, Yūsuke abrió los ojos, completamente calmada—. Primero debes saber que nada fue tu culpa, si estoy aquí es por mi propia culpa.

—¡N-no es así! ¡Si yo hubiese peleado en lu-lugar de correr tal… tal vez…! —Frisk dejó de hablar en cuanto sintió una mano en su cabeza.

Yūsuke le estaba acariciando suavemente.

—Eres una persona con un gran corazón, Frisk —le dijo suavemente, Frisk se quedó sin palabras—. No te conozco de mucho, pero creo que a estas alturas es fácil adivinar que no te gusta luchar, ¿no es así? Y aunque eres bastante fuerte prefieres no hacerlo —Yūsuke hizo una pausa antes de tomarle por el hombro y acercarse un poco, haciendo que le viera fijamente a los ojos—. No debes avergonzarte por eso, trataste de hacer lo correcto, simplemente las cosas no salieron como querías.

—Tú no sabes nada —dijo Flowey molesto llamando su atención—. Mira nada más dónde estás, sabes perfectamente que Frisk tiene que enfrentarse a cosas peores que esa loca de caperuza. No le digas que no luchar está bien.

Frisk bajó la mirada, Flowey tenía razón, Yūsuke lo sabía también.

—Es… cierto —admitió Yūsuke suspirando un poco—, pero un poco de amabilidad también puede ayudar mucho —Frisk la miró nuevamente—. Te agradezco por preocuparte, también te agradezco por pelear por mí, me han comentado que fuiste muy valiente protegiéndome… incluso si no te gusta pelear… también me enteré que no tuviste que lastimar a esa chica. Hablaste con ella, ¿no es así?

Frisk asintió con la cabeza lentamente.

—Frisk, lo que Flowey dice es cierto, habrán veces en las que vas a tener que pelear —la voz de la chica cambió a una más seria, más gruesa—, y aun así… pelear no significa lastimar.

Y entonces todo se detuvo, Flowey abrió la boca un poco impactado y Frisk parpadeó un par de veces. Pelear no significa lastimar. Jamás había pensado en eso, era como si repentinamente le cayese un balde de agua fría ante la realización.

Yūsuke río. Frisk levantó su cabeza para verle sonriendo levemente, su sonrisa era delicada y llena de diversión.

—No pensaste en eso —adivinó con humor.

—La hora de visita se acabó —informó la enfermera tocando la puerta.

Frisk asintió torpemente con la cabeza antes de levantarse con algo de vergüenza, Yūsuke se acomodó nuevamente en la camilla.

—Me darán de alta en un par de días, no tienes que seguir preocupándote —le dijo antes de que saliese— y Frisk… gracias por visitarme.

Frisk asintió lentamente, sonriendo un poco también.

—Flowey —Yūsuke volvió a hablar, esta vez la flor le miró con indiferencia—, no seas malo con Frisk.

—¡Tú no me das órdenes! —le gritó Flowey colérico antes de que Frisk se lo llevara con prisas fuera de la habitación.

Yūsuke escuchó los gritos de Flowey a lo lejos, entonces suspiró un poco, recostándose. Se sentía tan bien tener amigos.

.-

—Estúpido fantasma… ¡y yo que me tomé la molestia de venir también! —se quejó Flowey de mal humor—. ¡¿Y por qué no dices nada?!

Frisk parpadeó un par de veces y se disculpó silentemente de Flowey. No había esperado las palabras de Yūsuke. Sabía que era muy amable, pero como casi nunca hablaba y cuando lo hacía era cortante jamás había esperado escuchar palabras tan cálidas, menos un consejo. Se había sentido como si estuviese hablando con su madre, además…

Se tocó la cabeza por instinto, donde Yūsuke le había acariciado con afecto recordando sus palabras.

—¿Eh? ¿Por qué pones esa mirada tímida? —preguntó Flowey con desprecio.

—Eh… —Frisk bajó su mano y sonrió con un poco de pena— pensaba en que… Yūsuke es un chico realmente amable… se ve bien cuando sonríe…

Sonrió un poco al recordarlo, como siempre estaba tan serio no había sido capaz de verle sonreír, una sonrisa en su rostro le quedaba bien.

—Ah, sí, olvidé que no lo sabías —dijo Flowey con indiferencia—. Es chica.

—Flowey, no es bueno que hables mal de… —pero a medio sermón Frisk se detuvo, como había esperado un comentario grosero de parte de la flor se había preparado para responder, pero al escuchar aquella revelación se quedó de piedra… ¿una chica?

—Sí, nos mintió el bastardo… —murmuró, aún no acostumbrado a referirse a Yūsuke como ella.

Una chica… Frisk de repente sintió un poco de vergüenza, afortunadamente Yūsuke no parecía haberse dado cuenta que no le había confundido con un chico, de lo contrario tendría algo más por lo que disculparse con ella, después de todo era grosero que confundieran tu género…

Suspiró un poco. Haber visitado a Yūsuke le había aliviado bastante, una carga menos en la espalda, pero eso no significaba que era todo lo que había que hacer, aún tenía muchos asuntos entre manos, empezado por ruedas de prensa que Toriel estaba tratando de controlar y terminando por Red.

—Oh, Frisk, Flowey, están aquí —Carmen se acercó con una sonrisa cansada, la mujer no se había tomado un descanso desde que su hija fue internada en el hospital—. ¿Ya viste a Yūsuke? —Frisk asintió con la cabeza, preparándose para disculparse con ella, la mujer al comprender sus intenciones le detuvo— No digas nada, creo que tu madre ya se ha disculpado de sobra conmigo, solamente venía a saludarte, me alegra que Jazmy tenga amigos que la visiten.

—Como sea, tenemos que irnos —dijo Flowey rápidamente—. Recuerda, tienes una reunión.

Frisk asintió con la cabeza, recordando.

—¿A dónde van? —preguntó Carmen con curiosidad.

—La cárcel —dijo Frisk, Flowey le miró inmediatamente, no creyendo que estaba hablando por su propia voluntad—, tengo… que visitar a alguien…

—Entiendo —asintió Carmen sonriendo—, en ese caso no te detengo más. ¡Ah! Y si quieres puedes venir a nuestra casa, haremos una pequeña celebración por la salida de Jazmy del hospital.

Frisk asintió agradeciendo, Carmen se aproximó y le dio un beso en la cabeza antes de irse a la habitación de Yūsuke.

—¿Qué fue eso? —preguntó Flowey. Frisk entendió inmediatamente que estaba consternado por su iniciativa al hablar.

—Intento hablar —respondió Frisk con una pequeña sonrisa avergonzada, la cara de Flowey reflejaba un perfecto "no me digas"—, e-es que… la última vez con Red —su expresión apenada cambió a una de seriedad— no fui capaz de hablar con ella, incluso si era para decirle algo tan sencillo. No quiero que me pase de nuevo.

—Bueno… ¡al fin! —exclamó Flowey— Ya era hora de que empezaras a madurar, ¡ja! Y solo tomó dos heridos y una loca asesina para hacerte ver eso.

—Flowey, eso no es amable —dijo Frisk frunciendo un poco el ceño.

—Yo no soy amable.

Frisk negó con la cabeza riendo un poco.

—Vamos, mamá debe estar esperándonos —dijo Frisk mientras se dirigía a la salida.

.-

Esos días habían sido muy agitados, desde el ataque de Red y la intervención de la policía los medios habían estado como locos, lo que se suponía debió haber sido secreto ahora era noticia global, todo había sido por la intervención de Toriel esa noche, quién había decidido llamar a la policía como refuerzos para el rescate de Frisk, el único que le reprochó fue Flowey.

Esa noche habían tomado presa a Red y Yūsuke fue enviada inmediatamente al hospital, sus heridas al haber sido causadas por un arma física no podían ser curadas con magia, ninguno de sus familiares los culparon, Frisk pensó que quizás la familia de Yūsuke eran las personas más generosas y amables que había conocido en toda su vida, casi no parecían humanos.

Las cosas se volvían cada vez más complicadas, con las ruedas de prensa y con la presión social, algunos humanos especulaban que era un ataque terrorista de parte de los monstruos, el inicio de una rebelión que terminaría con una guerra en búsqueda del control total de la superficie; Toriel y Asgore hacían lo mejor que podían para controlar a las masas, al menos hasta que Frisk estuviese en condiciones para hablar a los medios.

Aun así, dentro de todo ese caos Frisk pudo encontrar algo positivo. La noche en la que había salido del centro comercial y se encontró con los autos policiales, las cámaras y todos sus amigos cansados y heridos pudo ver nuevamente a su madre, el abrazo que le dio Toriel había sido tan confortante que por fin sentía que todo estaba en su lugar. Desde entonces, Toriel no se había vuelto a separar de su lado, cosa que alegraba a Frisk en sobremanera, no era como si no disfrutara de la compañía de sus amigos esqueletos, pero no podían compararse con la presencia de su mamá.

—¿En serio quieres hacer esto? —le preguntó Toriel por décima vez desde que se habían bajado del auto.

—Sí —asintió Frisk con seriedad.

—Si quieres puedo quedarme contigo —propuso la mujer, pero Frisk negó con la cabeza, sonriendo.

—Tengo a Flowey y a Sans —dijo señalando a la flor que estaba sobre la mesa y al esqueleto que estaba a su lado.

—no te preocupes tori —dijo el esqueleto sonriendo mientras guiñaba un ojo—, todo saldrá de huesos.

El pequeño mal chiste consiguió sonsacar una sonrisa a la mujer y un gruñido a la flor, quién parecía murmurar maldiciones sin sentido.

—Está bien, pero estaré justo al otro lado de la ventana en caso de que ocurra algo —dándole un beso en la cabeza a Frisk, Toriel se despidió de los tres y se marchó de la sala de visitas.

Frisk tragó, en realidad no le habría gustado que Toriel dejara la habitación, pero Flowey le había dicho algo muy importante acerca de Red.

Ella también recordaba las demás líneas de tiempo.

Para mayor seguridad Sans se había ofrecido a acompañar a Frisk en la visita a la chica de caperuza, visto que el asunto de las líneas temporales no eran ningún secreto para él.

La puerta se abrió y Red apareció, no llevaba su máscara y estaba esposada, dos guardias de seguridad humanos la acompañaron hasta la silla que estaba vacía al otro lado de la mesa y luego se retiraron. Red no parecía sorprendida con la presencia de Frisk ni Flowey, pero se mostró incrédula al darse cuenta que Sans estaba ahí también.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Red.

Sans se encogió de hombros.

—alguien tiene que tener un ojo sobre ustedes, ¿no es así? —respondió con calma— ahora, te recomiendo que escuches lo que frisk te va a decir, así nos libramos de problemas innecesarios.

Red no tenía más opción ahora que escuchar, tenía grilletes en las manos y piernas además de que estaba segura de que habían guardias humanos vigilándola desde alguna parte. Frunció el ceño y Frisk se dispuso a hablar en señas.

"Sólo quiero solucionar las cosas" Frisk ignoró la risa sarcástica de Red "¿Quién eres? ¿Qué te he hecho para que estés tan enfadada conmigo?"

—¿Qué quién soy? —preguntó Red indignada— ¿Continuarás fingiendo ignorancia…?

—¡Escucha, ya me tienes harto! —gritó Flowey sobresaltándola— Ninguno aquí sabe quién eres o por qué haces esto, deja de decir que Frisk está fingiendo no conocerte porque si lo haces nuevamente te voy a matar. ¡Sigues diciendo el mismo diálogo una y otra vez, ¿no te cansas?!

Red no se mostró feliz con las palabras de Flowey, las cuales a pesar de ser sumamente molestas no fueron contradichas ni por Frisk ni por Sans, los dos estaban de acuerdo en cierta forma.

—Digamos que no me conoces —susurró Red lentamente aceptando seguirle el juego a Flowey—. Soy Red. Miembro de la guardia real, aprendiz de la señorita Undyne —tomó aire— y tú… eres quién mató a todos mis amigos, y ahora los tienes bajo alguna especie de hechizo para que no me recuerden —terminó al final con rencor mirando de reojo a Sans.

—ciertamente debió ser un hechizo súper poderoso porque no tengo ni la menor idea de quién eres, roja —dijo Sans asintiendo con la cabeza.

Frisk miró a Red fijamente. Efectivamente parecía que recordaba las líneas temporales, pero en ningún momento Frisk la conoció a ella, en ningún momento Frisk "los mató a todos", jamás había matado a Papyrus, nunca le tocó un pelo a la guardia canina así que no comprendía a lo que se refería.

"No tiene sentido," dijo Frisk moviendo sus manos "jamás maté a Papyrus… jamás te maté a ti."

Red abrió los ojos.

—¡Mataste a Papyrus! —gritó ella iracunda, acusándole. Sans hizo una pequeña mueca al escucharla hablar y Flowey volteó a ver a Frisk rápidamente— ¡Mataste a la señorita Undyne! ¡Los mataste a todos! ¡Todos! ¡Me mataste con una maldita sonrisa en el rostro, no puedes negar eso!

Mientras más la escuchaba hablar, Frisk sentía que la cabeza le dolía más y más, tenía toda la seguridad de que definitivamente no había matado a Papyrus, sí, mató a otras personas pero nunca en la misma ruta. Frisk no los había matado, ¿no es así? Hizo una mueca agarrándose la cabeza, escuchó a Flowey gritar su nombre y a Sans preguntar si estaba bien.

¿Los había matado?

[*No, no los mataste.]

Una voz en su cabeza resonó, calmándole al instante. De nuevo, ¿quién era…?

—frisk —Sans volvió a llamarle, esta vez su mente estaba más clara y se permitió levantar una mano en muestra de que estaba bien.

Frisk miró a Red a los ojos con determinación, ella se encogió un poco en su lugar con sorpresa.

—No te maté —le dijo con firmeza—. Y a los demás, tampoco. Te doy mi palabra… no sé de qué hablas.

Unas palabras tan sencillas dichas con tanta seriedad consiguieron desarmar a Red, los ojos de Frisk no eran los mismos ojos inyectados de sangre de aquel día en el que se enfrentaron en la escuela, no eran los mismos ojos de la persona que mató a sus amigos frente suyo. No era… sencillamente, no era la misma persona.

—Pero… tienes que ser tú —susurró, en sus recuerdos solamente estaba Frisk, solamente estaba ese humano asesino.

—No sé lo que pasó —continuó Frisk—, pero lo siento mucho.

—¡No quiero una disculpa! —ladró ella inmediatamente agarrándose su cabeza, ¿qué debía hacer ahora? No sabía si estaba cayendo en sus artimañas o si genuinamente estaba atacándole sin razón alguna.

—hey, roja —dijo Sans, ella lo miró a los ojos—. dices que me conoces, ¿no? bueno, o soy yo quién tiene recuerdos falsos o eres tú, así que hagamos una prueba, ¿dónde vivo?

—Snowdin —dijo ella inmediatamente, acertando—. Con tu hermano Papyrus en la ridícula casa llena de luces navideñas…

Sans asintió con la cabeza.

—¿dónde vive la capitana de la guardia real?

—Waterfall, Undyne vive en Waterfall —respondió frunciendo el ceño, ¿a qué se debían esas preguntas?

—bueno, nos dijiste que frisk aquí te mató —ella asintió con la cabeza—, bueno, espero que no nos causes problemas con un apocalipsis zombi ni nada por el estilo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Red frunciendo el ceño, jamás le habían gustado los juegos de palabras de Sans.

—porque, no me entiendo cómo estás aquí si frisk te mató.

Hubo un silencio colectivo, Red sintió una descarga eléctrica al escucharlo. No lo había pensado, ¿cómo estaba viva si la habían matado?

—Lo último que recuerdo… —susurró en shock— era… que estaba de repente en la superficie y que… todos vivían felices, pero nadie me recordaba. Una persona… me dijo que todo era su culpa —señaló a Frisk, pero ya no había odio en sus ojos, sino que parecía casi espantada. ¿Qué estaba pasando?

—¿De qué persona hablas? —preguntó Flowey frunciendo el ceño.

—No lo sé, no me dijo su nombre —dijo Red tocándose la frente—. Tenía… cabello castaño y vestía de amarillo y verde.

Flowey sintió como si un balde de agua helada cayera sobre él, la sorpresa llegó a Frisk también. Una persona que vestía de amarillo y verde… un flash de fotos y dibujos cruzaron su cabeza, las fotos que había visto en los álbumes de Nuevo Hogar antes de ir a enfrentarse a Asgore.

Esa persona… era Chara.

.-

Frisk recibió el chocolate caliente que Acedera le extendió con una sonrisa desganada, no se sentía de humor en ese momento y la joven pareció entenderlo.

—¿Estás bien? —le preguntó con calma mientras se sentaba a su lado en la banca— ¿Ocurrió algo en la visita?

Negó con la cabeza, no porque no hubiese ocurrido nada sino porque aún no entendía del todo lo que había pasado. Después de que se dieron cuenta de que Red conocía a Chara la situación cambió, Flowey llamó a Toriel y le pidió que lo dejara a solas con Sans y la chica de la caperuza, Frisk no lo entendió pero aparentemente Sans estaba de acuerdo con Flowey (cosa que nunca pasaba) y Red no se quejó, simplemente se quedó en silencio como si comprendiera algo que Frisk no.

Había sido tan… frustrante.

Toriel le sacó de allí tal y como pidieron, aparentemente Flowey le había pedido que llamara a uno de sus amigos para que le entretuviera y la primera persona que había aparecido en su lista de contactos era Acedera (claramente por orden alfabético) así que ahí estaban, en el parque en una banca bebiendo chocolate caliente mientras Toriel compraba algo de comer.

Hacía frío, pero la bufanda de Yūsuke le calentaba. En sus pensamientos cruzó la sonrisa de la chica, quién tenía graves heridas, ¿sería un impedimento para ella pasar la navidad así? Quizás debería haberle comprado un regalo…

Y entonces, repentinamente todos sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió un escalofrío en la espalda y algo congelado en su nuca, Acedera le miraba con sorpresa. Frisk se tocó la nuca con una mano dándose cuenta que había nieve ahí.

—¡Le diste, Kouhei, le diste! —gritó una voz con alegría— ¡Ahora me toca a mí!

—¡Rose, por amor a Dios, eso es una roca, le vas a matar!

—¡Así tendré más precisión!

—¡Deténganla!

Frisk se dio la vuelta inmediatamente al reconocer esas voces, detrás de ellos estaban sus cuatro amigos: Monster Kid, Kouhei, Rose y Feli. Monster Kid y Kouhei estaban sobre Rose mientras Feli parecía luchar contra la niña para quitarle una roca que tenía en la mano.

—¡Ah, miren, es Frisk! —exclamó Rose con diversión debajo de los dos niños— Hey, me hubieran dicho que era Frisk, ¡hubiese buscado una roca más pequeña! ¿Qué si le lastimaba?

Todos sudaron una gota gorda al escucharla, Rose en serio era… un caso especial.

Pero saliendo de la sorpresa Frisk se levantó de la banca y siendo seguido por Acedera se acercó a sus amigos, los que una vez seguros de que Rose no lanzaría nada, se levantaron para saludarle.

"¿Qué hacen aquí?" preguntó Frisk con sorpresa.

—¡Vinimos a subirte los ánimos! —exclamó Monster Kid con alegría.

—¡Sí! ¡Kouhei nos llamó! —asintió Rose con la misma energía. El susodicho abrió los ojos y con un pequeño sonrojo le hizo una señal a Rose para que se callara, pero ella empezó a canturrear pensando que se trataba de un juego.

—Las noticias dijeron que estuviste en una situación peligrosa —comentó Feli con un poco de preocupación—. ¿Estás bien?

"Estoy bien…" movió sus manos, sonriendo un poco, sentía sus ojos arder pero no lloró, aunque fuesen lágrimas de alegría no quería preocupar a nadie "estoy feliz de verlos."

—No sé nadita de lo que dice —dijo Rose mientras miraba Monster Kid.

—Dijo que está feliz de vernos —le explicó el niño con una sonrisa—. ¡Nosotros también estamos feliz de verte!

—¡Sí, sí yo también estoy feliz! —saltó Rose aplaudiendo—. ¿Entonces? ¿Vamos a jugar? ¡Kouhei dijo que íbamos a jugar mucho!

—¡Y-ya has silencio! —pidió Kouhei apenado.

—¡No! ¡Ya me cansé de jugar a eso! —se quejó Rose cruzándose de brazos, entonces alegre nuevamente miró a todos— ¡Ya sé qué vamos a jugar! ¡Atrapadas! ¡Kouhei la lleva!

—¿Qué? —preguntó el niño, pero antes de darse cuenta todos habían escapado de él, a excepción de Frisk— ¡Hey, eso no es justo! —se quejó al darse cuenta de lo que había ocurrido, pero no reprochó demasiado ya que Frisk llamó su atención.

"¿Los llamaste a todos?" preguntó con una sonrisa.

Kouhei se rascó un poco la mejilla.

—Bueno… no tenía nada que hacer hoy —y era la verdad—. Además… pensé que… eh… sería bueno que te divirtieras un poco, has estado pasando por momentos muy duros, ¿no? —comentó mirándole a los ojos con seriedad, Frisk no dijo nada pero Kouhei ya podía adivinar la respuesta— Tienes demasiadas cargas, pensé que sería bueno recordarte que aún somos niños.

"Eso es muy maduro de tu parte" dijo Frisk dándole una mirada sugerente, Kouhei solamente enarcó una ceja ante su mirada coqueta.

—Muy bien, contaré hasta cinco antes de empezar a tratar de agarrarte. Uno…

Con eso, Frisk tuvo suficiente y salió corriendo. Una vez Kouhei llegó hasta cinco miró a Acedera de reojo, ella le sonrió con calma y Kouhei asintiendo de forma confidente se unió al juego.

—Es lindo ver que Frisk se divierte tanto.

Toriel llegó, posicionándose al lado de Acedera antes de extenderle un croissant. Acedera lo aceptó con una sonrisa mientras asentía.

—Sí, creo que había pasado un tiempo desde que le veía divertirse así —comentó la chica de cabello castaño.

—Por cierto, gracias, fue amable de tu parte llamar a Kouhei para que trajera a todos aquí —dijo Toriel sonriéndole con agradecimiento.

—No tiene que agradecerme, señora Toriel —dijo Acedera negando con la cabeza—. Solamente…

—Querías que Frisk se sintiera bien de nuevo, lo sé —rio la mujer—. Gracias.

Ella asintió lentamente con un pequeño rastro de vergüenza en su rostro, Toriel la miró enternecida mientras le señalaba la banca en la que estuvo sentada con Frisk, invitándola a sentarse.

—Creo que será bueno dejarles jugar —le propuso Toriel, Acedera la acompañó con quietud—. Me alegra poder verte nuevamente, creo que te veía más a ti en la secretaría que a Dalia.

Mientras Toriel rio de forma afable Acedera trató de reír también, aunque sus risas eran nerviosas e incómodas. Cuando la mujer se detuvo la adolescente se quedó en silencio mirando al suelo, Toriel miraba a Frisk jugar con sus amigos.

—Sabes, tengo la sensación de que te incomoda un poco mi presencia —comentó Toriel repentinamente, Acedera levantó la cabeza abriendo los ojos.

—¡Oh cielos, no señora Toriel! —exclamó Acedera negando con la cabeza repetidamente— Es solo que… es un poco extraño hablar con usted es… es decir no creo que sea extraña —se corrigió inmediatamente, Toriel le miró con curiosidad poniéndola más nerviosa—. Es decir —repitió— usted es muy amable y es como una figura materna a la que no estoy acostumbrada.

—Tu madre…

—¡Mi madre es buena! —dijo repentinamente Acedera queriendo disipar cualquier malentendido— Pero… no es tan comprensiva es más como una dama de guerra —comentó al final en voz baja.

Toriel asintió comprendiéndola, sonriendo calmada.

—Eso es bueno, me alegra que me veas como una figura materna, porque me siento realmente cómoda cerca de ti.

Acedera respondió con un suave "gracias". Tal y como había dicho, tenía sentimientos encontrados por la señora Toriel, si bien en momentos era estricta la mayor parte del tiempo sonreía, aconsejaba y sermoneaba con amor, trataba a todos como si fueran sus hijos incluyéndola a ella. Acedera amaba a su madre, por lo cual se sintió un poco contrariada al sentirse feliz escuchar las palabras de Toriel y al darse cuenta que como ella había dicho, se sentía más cómoda cerca de la directora que con su propia madre.

.-

—¿En serio quieren hacerme creer que no sabe nada? —preguntó Red mirándolos con desconfianza— ¿Qué me asegura que no les ha lavado el cerebro?

—Sí, definitivamente está loca conoce a la pez —suspiró Flowey.

Habían tenido que explicarle toda la situación a Red. Sorprendentemente aunque la chica era bastante poderosa una vez le quitabas cualquier objeto corto pulsante y sus bombas resultaba ser nada más que una niña con un carácter fuerte. Una vez Frisk se fue se había relajado a tal punto que pudieron hablar con ella sin ser interrumpidos con palabras mordaces o comentarios malintencionados.

—Saben lo que hizo —susurró con un rostro desfigurado en confusión e incredulidad—, ustedes dos fueron de los últimos a los que se enfrentó —miró a Sans de forma intensa—. ¿Cómo puedes defenderle?

—justo porque fui su "jefe final" creo que debe ser más creíble que yo le defienda, ¿no lo crees? —le comentó, dejándola sin palabras—. pero digo la verdad cuando digo que no recuerda nada, no es el mismo genocida.

—¿Y quién es Chara entonces? No me digan que es como un ente que poseyó a Frisk y le obligó a matarnos a todos

—yup.

Red se quedó en blanco y Flowey procedió a hablar.

—Creemos que Chara toma el control de Frisk cuando está en situaciones críticas, quizás cuando se altera se le hace más difícil controlar —su tono suave cambió repentinamente a uno de disgusto—. La cosa es, loca de rojo, ¡debes dejar de perseguir a Frisk! Si sigues hablando de idioteces quizás le hagas recordar todo y si lo hace… no… no sabemos qué puede pasar.

—además que se supone que estamos en tiempos de paz y has creado el último escándalo diplomático del siglo —agregó Sans con indiferencia.

Ella les miraba fijamente con impotencia, era como el rostro de alguien que no sabía qué hacer, le recordó el rostro de cierto niño que había perdido a su mejor amigo se encontró solo en un jardín de flores. Odió ese rostro.

—¿Entonces… qué se supone que debo hacer? —preguntó bajando los hombros, al parecer por fin les creía— Nadie me recuerda… todos creen que soy una asesina sin razón… ¿cómo pueden explicar esto? ¿A quién debo culpar de que nadie se acuerde de mí? ¿A quién culpo por haberme arrebatado todo lo que me importaba?

En serio parecía como si deseara que alguien le respondiera, Sans no pudo sentir más que pena por ella y Flowey… bueno, Flowey no podía sentir nada.

—escucha, a veces lo mejor es dejar ir las cosas —le dijo el esqueleto.

—Lo dices porque eres demasiado flojo como para molestarte en pensar demasiado en tus problemas —murmuró Red cubriéndose el rostro con ambas manos.

—Sí, te conoce —comentó Flowey.

Sans rio un poco mientras se acercaba a la chica de cabello rosa y le palmeó en la cabeza como si fuese un cachorro, ella levantó la mirada.

—bueno roja, ya veremos qué hacer contigo, hay que investigar por qué no podemos recordarte, pero para eso no podemos dejarte en prisión —dijo ganándose una mirada consternada de parte de los dos.

—¿Qué estás pensando, basura sonriente?

—ya verás —dijo mientras buscaba a Undyne en sus contactos.

.-

«Minutos antes de que Mettaton hubiese llegado en ayuda a Frisk, él y Undyne se habían encontrado con un obstáculo que de verdad no habían esperado encontrar: el guardia de seguridad.

El hombre se había aproximado a ellos apenas entraron al centro comercial, gritando espantado y rogando por socorro, si bien en un inicio Undyne y Mettaton pensaron dejarlo de lado al escuchar gritos y ruidos de batalla no muy lejos de allí, tuvieron que detenerse al escuchar el sonido más chirriante y espantoso que habían oído jamás.

¡Ya viene! —gritó el guardia.

Justo en ese instante una enorme criatura apareció, Undyne reconoció la runa Delta en aquella abominación que parecía la mezcla de un robot y una de las mezclas blancas y babosas que titilaban apareciendo y desapareciendo con cuadros a su alrededor.

¡¿Qué está pasando en este lugar?! —preguntó Undyne invocando una segunda lanza.

El enemigo disparó un láser oscuro, Mettaton se apresuró a tomar al guardia en brazos antes de esquivar el ataque, Undyne hizo lo mismo saltando a un lado e invocando varias lanzas que se dirigieron como balas a su objetivo, al cual atravesaron de lado a lado, quedándose atoradas en éste, entonces, las lanzas empezaron a ser absorbidas por la criatura y después volvieron a ser disparadas, esta vez contra los dos monstruos y el humano; Mettaton se elevó en los aires con los propulsores de sus botas, Undyne saltó a un lado esquivando el ataque.

¡¿Qué es esa cosa?! —preguntó Undyne mirando al guardia de seguridad.

¡¿Usted cree que yo sé?! ¡Apareció de la nada! —le gritó de vuelta, aferrándose fuertemente al cuello de Mettaton, quién disparó unas cuantas bombas a su oponente antes de aterrizar al lado de Undyne.

Creo que será mejor que salga —le dijo Mettaton al hombre soltándolo, éste cayó al suelo—, las cosas se van a poner un poco explosivas.

No hizo falta decir nada más, el guardia de seguridad salió corriendo disparado del centro comercial, era claro que en ningún entrenamiento de vigilante le enseñaron a lidiar con batallas de monstruos.

¿Qué es esta cosa? —preguntó Undyne nuevamente, invocando otras lanzas más al ver que la criatura estaba quieta preparándose para su siguiente ataque, esta vez Mettaton entendió que le estaba hablando a él.

No lo sé —admitió el robot mientras cambiaba a su forma original—, se parecen a los centinelas que Alphys estaba desarrollando, pero definitivamente no eran así.

La máquina empezó a lanzar esferas oscuras contra ellos, parecían enormes bolas de vacío, ninguno de los dos estaba dispuesto a averiguar qué pasaría si las tocaban. Mettaton fue el primero en tomar acción, convirtiendo una de sus manos en un cañón, disparó varias bombas con forma de mini-Mettaton que se pegaron a éste y luego explotaron, creando un gran agujero en la máquina que empezó a convulsionar.

Undyne no se molestó en preguntar si había funcionado o no, inmediatamente invocó miles de lanzas por encima de la máquina, flechas que le atravesaron de arriba abajo haciendo que se quedara inmóvil.

¿Eso fue todo? —preguntó Undyne con cuidado.

Mettaton no alcanzó a responderle cuando la máquina empezó a brillar nuevamente, apareciendo y desapareciendo de forma frenética, varios cubos blancos se movían a su alrededor y luego de repente dejaron de verla. Había desaparecido totalmente, incluyendo las lanzas.

¡¿A dónde fue?! —preguntó Undyne mirando a todos lados alerta.

¡Arriba! —exclamó Mettaton.

La ex capitana levantó su rostro encontrándose con la máquina a unos metros de ella, éste disparó las mismas lanzas que ella le lanzó instantes atrás; rápidamente, Undyne desvió todas las lanzas usando otra de ellas como escudo, al mismo tiempo, Mettaton disparó un cañón contra la máquina, que nuevamente desapareció de su vista y reapareció a sus espaldas, estuvo a punto de lanzar otro láser, pero fue interrumpido por otra lanza que le atravesó nuevamente, esta vez, Undyne la sostenía del otro lado.

¡Mettaton, ve por Frisk! —le ordenó mientras que tomando impulso pateaba la máquina mandándola a volar varios metros de distancia— ¡Yo me encargo de esta cosa!

Mettaton no estaba en posición para negarse, lo ideal habría sido ir los dos contra la chica de caperuza, pero ese pequeño inconveniente había alterado todos los planes, no había tiempo de discutir.

¡No seas muy cruel con él, cari! —le gritó mientras activaba sus propulsores y desaparecía entre los pasillos del centro comercial.

La máquina no se molestó en seguirlo, preparó el siguiente ataque para confrontar a Undyne, ella preparó una lanza más, comprendiendo que todo lo que le lanzara se lo iba a devolver con la misma fuerza, el plan era sencillo: molerlo a golpes. Le habría encantado tener un plan más elaborado pero en esos momentos no tenía mucha cabeza para pensar en una táctica sofisticada.

Undyne estaba al límite. Mientras esquivaba y atacaba no podía evitar sentir el cansancio de esas semanas sobre sus hombros, había tenido que fingir que todo estaba bien frente a sus compañeros de trabajo y también frente a sus alumnos (en especial Frisk), pero trabajar como maestra de educación física y a la vez tratar de abrir nuevamente la guardia real en secreto con ayuda de los reyes no era trabajo sencillo.

Quizás se estaba oxidando, pensó con amargura, no había pasado tanto tiempo desde que dejaron el subsuelo, no obstante la paz trae consecuencias y entre ellas estaba que sus sentidos de alerta se habían ablandado un poco. ¿Pero quién podía culparla? Su vida había pasado de vigilar todo un reino y comandar toda una guardia a sencillamente ser la maestra de educación física en una modesta escuela, su mente había sido inundada por niños problemáticos y había adaptado su propia rutina de tranquilidad en una vida pacífica que había planeado mantener hasta el día de su muerte.

Ese ideal había sido destruido repentinamente por ataques sinsentido de enemigos desconocidos.

La máquina casi la aplastó, consiguió esquivar a último minuto pero eso no lo hacía menos preocupante, había estado tan estresada que ahora ni siquiera podía concentrarse en la batalla, golpear a esa cosa no iba a ayudar a desfogar su frustración por tener que estar haciendo doble trabajo y mantenerse mintiéndole a Frisk, esa odiosa máquina no parecía ser afectada por sus golpes.

wow, el que sea que haya construido eso debe haber maquinado un muy buen plan.

Una voz habló a sus espaldas, Undyne se giró e inmediatamente sintió una ráfaga de viento pasarle a un lado, miles de huesos azules se clavaron en la máquina haciéndola convulsionar.

mmm… entonces se trata de una máquina fantasma —Undyne volvió a ver al interlocutor, encontrándose con Sans, el esqueleto tenía ambas manos en los bolsillos y tenía la misma mirada floja de siempre.

¿Qué haces aquí? —preguntó Undyne sorprendida.

hey, soy los refuerzos —respondió Sans guiñando un ojo.

En eso, la máquina que había estado convulsionando con anterioridad ahora empezaba a derretirse, parecía un río de lodo cuyos fluidos desaparecían al tocar el suelo. Al final, ya no estuvo más ahí.

Qué asco —murmuró Undyne con desprecio antes de ver a Sans—, ¿lo mataste…?

Pero en ese momento, Undyne vio algo en los ojos de Sans que no había visto antes, ¿estaba frunciendo el ceño? El esqueleto miraba fijamente los huesos azules que en un momento aprisionaron al centinela, entonces, con un chasquido de dedos los desapareció y miró a Undyne.

vamos, Frisk nos espera.

Sabes algo —murmuró Undyne al comprender su mirada—. Sabes… ¿sabes qué era esa cosa, Sans? —él se quedó en silencio— ¡Responde!

je, nope, no sé nada de nada, capitana pez —respondió el esqueleto con gracia—. pero en este momento creo que deberíamos estar en otro lado, ¿no es así?»

Undyne era más perspicaz de lo que quería demostrar, sabía que Alphys había estado muy nerviosa últimamente, también había escuchado una que otra vez la voz de Sans en la casa a altas horas de la noche mucho antes de que esos dos hubiesen decidido contarle la verdad a todos. Undyne sabía también que esas bestias (y la creatura con la que había luchado aquel día) tenían un horroroso parecido con las Amalgamas, sencillamente había hecho la vista gorda porque no quería presionar a Alphys, pero las cosas estaban saliéndose de control.

Demonios, incluso Mettaton parecía estar más enterado de los proyectos de Alphys que ella, con quién estaba viviendo desde que llegaron a la superficie.

Pero Sans… Sans estaba inquietándola más de lo que había esperado, él sabía cosas que ellos no pero no les había comentado nada al respecto, incluso había estado investigando con Alphys sobre las almas humanas antes de que ellos se hubiesen enterado de todo el desastre que había detrás de ello. Sabía que Sans había trabajado un tiempo en los laboratorios del Subsuelo, pero se había retirado, se suponía que habían cosas que él ya no debería saber, cosas como la situación actual de las almas o qué demonios era esa cosa que Mettaton había llamado centinela.

—Undyne, ¿estás bien? —preguntó Alphys con discreción.

Undyne miró a su amiga, había olvidado por un momento que estaban almorzando.

—Lo siento, Alphys, no tengo hambre —dijo en un suspiro.

—¿Pasó algo? —preguntó nuevamente mirándola de forma inquisitiva.

—Sí, es algo que me ha estado molestando hace un rato —admitió Undyne mirándola con cansancio, Alphys asintió con la cabeza atenta—. ¿Has escuchado sobre los centinelas?

—Oh… es eso… —susurró Alphys bajando un poco la voz, Undyne esperó su respuesta— Mettaton me dijo que se enfrentaron a un enemigo con la forma de mis centinelas —le dijo con suavidad—, yo… ese era un proyecto que abandoné… estoy segura de que no pueden ser los mismos centinelas de los que estamos hablando, cuando Mettaton me dijo de ello, fui a mi laboratorio a confirmar si seguían ahí.

—¿Y?

—Sí —asintió Alphys—, estaban iguales, no los había terminado … ¿por qué preguntas?

Undyne suspiró dejando de lado su cubierto, la mirada de Alphys expresó más y más preocupación.

—Estos días han sido un desastre —le dijo cubriéndose los ojos con ambas manos—. Esas cosas estaban tras Frisk… no hemos avanzado nada en la investigación y ahora todo está en manos de la policía humana. Encima… siento que Sans esconde algo.

Alphys miró a Undyne con sorpresa.

—¿Por qué crees eso? —preguntó. Alphys y Sans ya les habían dicho todo lo que sabían, no había más razón para desconfiar.

—Es un presentimiento —susurró Undyne cansada.

—Si es así… creo que deberías hablar con él —le propuso mientras le ponía una mano en el hombro—. Quizás solo es un malentendido… no sería bueno si discutiéramos entre nosotros en estos momentos…

Undyne la miró y tomando su mano sonrió un poco, agradeciéndole.

—Tienes razón, hablaré con ese saco de huesos.

Como si lo hubiesen invocado, el teléfono de Undyne empezó a sonar, era una llamada de Sans. Ella miró el celular con confusión, Sans no era el tipo de persona que se tomaba el tiempo de darte una llamada a no ser que fuese por algo importante o para una broma ridícula.

—¿Sans? —contestó poniendo en altavoz.

hey undyne, ¿qué tal nadas?

¡Deja las estúpidas bromas y habla bien! —se escuchó a alguien de fondo, Undyne reconoció a Flowey.

tu humor está de espinas.

—Sans, por amor a… ¡habla ya! —pidió Undyne empezando a hartarse.

parece que el humor del yerbajo te ha envenenado —Undyne y Flowey gruñeron—. bueno, como decía… ¿conoces de algo a la rojita?

—¿La chica de caperuza? —preguntó Undyne enarcando una ceja, Alphys la miró intrigada— No, de nada, ¿por qué?

ella afirma conocerte muy bien, ¿no te suena de nada el nombre "red"? —preguntó nuevamente—, ¿y a alphys?

—¿No es el personaje de un videojuego? —preguntó Alphys curiosa.

heh —Sans se rio, nadie entendió a qué venía su risa—, ya sé, pero no creo que es el mismo juego que tenemos en mente.

—Sans, ¿qué quieres? —preguntó Undyne molesta ya de preguntas sinsentido.

estaba confirmando algo nada más, undyne, ¿podrías venir? creo que esta chiquilla está explotando de emoción por verte, hasta hueso.

Colgó.

—¿Qué fue eso? —preguntó Undyne mirando el celular con extrañez—. ¿Conocer a esa loca?

—B-bueno… ¿no es extraño? Eres la capitana de la guardia real… y se supone que conoces a todos, pero ella…

Undyne abrió los ojos, tenía sentido. Ahora recordaba alguno que otro balbuceo de esa niña de caperuza, sus ojos de sorpresa al verla, no la recordaba pero era obvio que ella la conocía de alguna forma…

—Me voy.

—¿A dónde vas? —preguntó Alphys siguiéndola hasta la puerta.

—Iré a la comisaría, hay algunas cosas que necesito saber, nos vemos en la cena —se despidió Alphys con una sonrisa mientras salía.

—¡Buena suerte! —gritó Alphys mientras la veía alejarse, una vez estuvo sola bajó la mirada.

Todo estaba volviéndose un desastre, Undyne tenía razón en eso pero debían trabajar duro para que al menos los problemas fuesen menores, Alphys ya no tenía nada más que ocultar, lo de las almas, lo de las amalgamas y sus demás trabajos habían sido descubiertos, quizás su mayor secreto era Flowey… pero ese era un secreto que se iba a llevar consigo hasta su tumba.

Pero Sans… las palabras de Undyne la habían inquietado, no sabía si Sans estaba ocultando algo, pero le daba miedo que era así fuese algo peligroso, ella mejor que nadie sabía lo terrible que era soportar una carga en soledad.

Suspiró. Definitivamente iba a hablar con Sans, pero por el momento tenía una fiesta navideña que organizar.

.-

Flowey todavía no podía creer lo que estaban haciendo.

—¿En serio vamos a dejarla ir? ¿Así como así? —preguntó la flor con molestia.

—yup, no es como si pudiésemos hacer algo más, además, undyne seguro hará que se sienta como un pez en el agua.

—¡Ugh! ¡Deja ya tus estúpidos chistes!

—no deberías gritar, nos pueden escuchar.

Habían decidido apelar a casa por cárcel para Red, como Sans había dicho era bastante incómodo trabajar en su caso estando ella en prisión; habían llamado a Undyne para que ésta firmara con la persona que sería responsable del cuidado de la caperucita roja, claramente todo el asunto estaba tratándose con cuidado y habían tenido que llamar a Asgore para que ayudara a la causa. Si lo que Sans estaba pensando era cierto, entonces Red podía ser una pequeña pista para encontrar un misterio aún mayor.

Afortunadamente nadie (además de Flowey) le estaba preguntando por sus razones, tenía demasiada flojera como para pensar en una buena excusa.

Ahora, con Flowey en manos estaban caminando por los pasillos del hospital, estaba oscuro y desolado, Flowey recordó aquellas historias de terror que Chara le contaba por las noches con intenciones de no dejarlo dormir, aunque ahora como flor, todo ese miedo se desvanecía, lo más aterrador en ese lugar era Sans.

—Entonces deberías dejar de hacer chistes de tan mal gusto —espetó de mala gana.

—lo siento, yerbajo, sin chistes no hay sans como sin mal humor no hay flowey.

—¡Que mi sentido del humor no sea estúpido no significa que no lo tenga! —se defendió.

—y gritos. sin gritos no hay flowey.

La flor empezó a gruñir con irritación a punto de gritarle sus cuatro verdades al molesto esqueleto, pero en ese instante algo más llamó su atención. Una sombra delgada se movía lentamente a ellos, no podía ver bien pero por una de las ventanas se filtraba la luz de la luna permitiéndole ver un rostro delgado, pálido y sombrío, en bata blanca que cojeaba hasta ellos.

Muy bien, eso sí que había conseguido espantarlo.

—¡¿Q-qué es eso?! —gritó llamando la atención de Sans, que volteó a ver en dirección del pasillo.

—yo no veo nada —dijo el esqueleto con calma—, ¿se te subió la clorofila a la cabeza?

—¡Deja tus estúpidos chistes y…!

—¿Flowey? —habló el fantasma, su voz era familiar—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Flowey tuvo el impulso de querer golpear a Yūsuke con fuerza, ¡lo había espantado! Aun se preguntaba con seriedad si Yūsuke era en serio humana o no.

—wow flowey, llamar a una chica "eso" no es muy amable, ¿no? —bromeó Sans, ganándose una mirada asesina.

—Usted… ¿no es Sans? —preguntó Yūsuke acercándose a ellos, más de cerca ya dejaba de parecer un fantasma, solamente era una chica con ojeras que parecía bastante cansada—. ¿Qué hacen aquí? ¿Cómo los dejaron entrar?

—¿Qué haces aquí? —preguntó Flowey de vuelta— ¡Deberías estar en tu camilla!

—Me despertaron unos chillidos bastante conocidos —comentó Yūsuke con un tono que le daba a entender que hablaba de él—, ¿y ustedes? Si necesitabas hablar conmigo podías venir mañana.

—las charlas nocturnas son más agradables, niña —dijo Sans—. es mejor así, porque quizás podamos endulzar un poco el tema del que vamos a hablar.

Yūsuke se quedó en silencio observándolos a los dos.

—Frisk está bien, ¿cierto? —preguntó de primeras, Sans asintió—. Entonces, vamos a hablar de por qué tengo un alma verde, ¿no?

Sans no preguntó cómo era que Yūsuke lo sabía, él ya sabía que Flowey le había comentado un par de cosas a la muchacha creyendo que era un fantasma real. Qué bueno, así se ahorraban un buen rato de explicación.

—qué bueno sabe que estás enterada —dijo Sans—. en ese caso, ¿qué tal si vamos a un lugar menos fantasmagórico? estaremos hablando por un buen rato.

Sans le ofreció una mano, Yūsuke dudó un momento, ¿y si alguna enfermera se levantaba a revisar si estaba en la camilla? No obstante, ella sabía que no iba a ocurrir algo así, normalmente las enfermeras olvidaban que ella estaba interna en el hospital así que si ella no las llamaba nadie venía en su ayuda. Asintió con la cabeza mientras tomaba la mano del esqueleto.


Notas finales de capítulo: ¡Hola a todos, un placer leerles! Me sorprendo realmente de cómo soy capaz de subir esto cuando estoy en mitad de exámenes finales XD
Espero les haya gustado el capítulo y muchas gracias por apoyar la historia, lamento mucho la poca continuidad que he podido darle y espero que no se hayan perdido (yo me perdí y tuve que leer los últimos capítulos del arco). ¡En fin! Este ha sido el final del arco de la Amabilidad, espero poder tener el epílogo pronto para poder empezar con el siguiente arco. ¡Muchas gracias por leer, espero poder leerlos pronto!


Guest: ¡Hola! Un gusto leerte. Oh cielos, si alguien me hubiese dicho que le habría gustado que Frisk besara a Red lo hacía, en serio, la forma de coqueteo máxima (?). No tengo ninguna intención de abandonar el fanfic, ya tengo planeado cada arco e incluso el final, pero el tiempo que tengo para escribir es muy limitado, lamentablemente u.u.
¡En cuanto tenga tiempo leeré el fanfic y te comentaré qué tal me pareció! Gracias por comentar y leer, ¡mantén tu determinación!

Riel. : Muchas gracias por leer y por comentar, me alegra saber que te gusta la historia y espero hayas disfrutado de este capítulo. ¡Nos leemos pronto!


Siguiente capítulo: Epílogo III
La razón de ser amable.