No poseo las obras de J.R.R Tolkien y no gano dinero con esto.
Capítulo 27:
Sin pensarlo dos veces y con el mediano aun en su espalda Thorin se lanzó tras el horroroso artrópodo, la comunidad completa no dudo un segundo en seguirle. Por el túnel aún se escuchaban los sollozos de Rowan llenando de desesperación al grupo.
Un sonoro grito y luego el silencio sepulcral les pusieron los pelos de punta, avanzaron con rapidez temiendo lo peor, el túnel zigzagueaba por la cordillera, en su andar encontraron otras varias salidas hacia el callejón que iba a la torre de los orcos.
-Ahí esta…- Bramo Dwalin blandiendo su hacha en alto. Los arqueros empezaron a disparar simultáneamente dando en el cuerpo de la araña, esta huyo por el túnel. La pequeña hobbit yacía inconsciente en el piso.
-Ori… pon a Rowan a salvo, el resto síganme…- rugió el rey hundido en su profunda ira- vamos a cazar ese maldito bicho- y echó a andar dando grandes zancadas mientras los demás le seguían.
El escribano tomo en brazos a la castaña y retrocedió hasta una de las salidas encontrando un poco de la nublada luz de mordor. La recostó con cuidado en el piso, pasando sus manos por el cuello tratando de sentir su pulso.
-No…- las manos le temblaron y desesperado busco su muñeca y luego su cien teniendo el mismo resultado, no había latidos. Pidiéndole perdón tímidamente puso la oreja sobre su pecho, pero nada, tampoco había respiración, y un par de feos agujeros amoratados se veían en su muslo izquierdo-No…- soltó con ira abrazándola mientras contenía las lágrimas, aun los demás no regresaban, tal vez Athelas tenía razón y la araña era más peligrosa que los mismos Nazgul. La tez de la chica perdió color y sus labios empezaron a ponerse purpura al tiempo que su temperatura descendía. La puso con cuidado en el piso y se levantó- esto no se va a quedar así- limpió sus aguados ojos con la manga y avanzó sin pensar hacia el túnel.
Para cuando alcanzo a la comunidad la araña ya no daba batalla, tenía más de 20 flechas clavadas entre cabeza y abdomen, cuatro patas cortadas y el rey parecía haberse ensañado apuñalando al horrendo artrópodo en la cabeza. Dwalin y Nori cortaron las patas restantes del ser que ya no se movía. El grupo se volvió hacia él y un grueso nudo se hizo en su garganta mientras sus ojos se llenaban de lágrimas de nuevo.
-Ori que pasa?...- Kili puso una mano en su hombro tratando de llamar su atención.
-La señorita Bolson…- bajó la cabeza tratando de ahogar un sollozo y el grupo abrió los ojos con terror, Athelas avanzo hacia el poniendo ambas menos en sus hombros obligándolo a mirarle.
-Que pasó?...- susurró suavemente.
-Tenía unos picotazos morados en la pierna… y no tenía signos vitales yo… creo que ella…- pero la chica la abrazó mientras le acariciaba la cabeza maternalmente.
-Tranquilo, es solo el veneno de Ella Laraña, no está muerta sus pulsaciones y respiración bajan tanto que así parece, pero se pondrá mejor en unas horas… vamos a buscarla…- tomó al enano de la mano guiándolo hacia la entrada más cercana, Fili soltó un gruñido de frustración al ver las atenciones de la chica para con el escribano.
Al salir la chica busco con la mirada el cuerpo de la hobbit sin hallarlo por ningún lado.
-Ori donde esta Rowan?- Athelas apretó los dientes frustrada.
-Yo… la había dejado aquí…- el tímido enano señalo el lugar donde había visto a la castaña por última vez- será posible que ya estuviera bien y nos esté buscando por los túneles?...
-No… el veneno dura un tiempo en el cuerpo…- usando los dotes aprendidos en los últimos ocho años, la montaraz evaluó el terreno con detenimiento, puso su oreja en el piso escuchando con atención y estudió varias huellas de pisadas que encontró- orcos…-escupió con asco- probablemente pensaron que estaba muerta y se la llevaron para robar sus pertenencias o quien sabe qué barbaridad, vamos por aquí… hay que encontrarla pronto.
A paso veloz siguieron a la chica por el pedregoso sendero, adentrándose cada vez más en las entrañas de mordor.
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Cuando la castaña abrió los ojos se encontraba atada a la pared, con un par de orcos hurgando en sus vestiduras.
-Es mía yo la encontré así que yo la usare primero…- el orco más delgado empujo de mala manera a su compañero.
-Pero yo la traje así que es mía…- espeto el más corpulento empujándolo también, forcejearon, el delgado saco una daga tratando de cortarle el cuello al otro pero este fue más ágil y lo empujó en una especie de pozo a la mitad de la habitación- el desgraciado trato de acuchillarme, mátenlo- bramo iracundo, la mediana escucho como en los pisos inferiores una feroz batalla entre orcos se desataba. De a poco los tintineos de las armas y los gruñidos se acallaron.
El asqueroso orco dejo de ver por el agujero y se volvió hacia ella relamiéndose con lujuria.
-Ahora yo me divertiré contigo….- al llegar a ella tironeo de su camisa haciendo que los botones volaran.
-AYUDENME…-gritó aterrada la chica tratando sin lograrlo de alejarse o patear al asqueroso orco que sonreía con malicia, las lágrimas nublaron su vista mientras el ser posaba la mano en su rodilla y la subía por su pierna.
-Oh si, hueles a miedo eso me encanta… grita… nadie vendrá por ti…nadie se atreve a venir a mordor, y definitivamente nadie sale vivo….- súbitamente la mano del orco dejó su avance, compuso una horrible mueca mientras la cabeza se desprendía de sus hombros. Aliviada a hobbit vio tras el cuerpo de este, al tímido escribano con la espada en alto y una expresión furia en sus ojos.
-Por Mahal señorita bolsón está bien?...- el enano cortó con rapidez las cuerdas que la ataban, la chica se abrazó a él para no caer, todo su cuerpo temblaba.
-Gracias…- sollozó desconsolada en su hombro- gracias…- Ori la dejo desahogarse un poco de la amarga experiencia, pero pasados unos minutos se levantó tratando de que la chica se calmara.
-Tenemos que irnos… no queda ni un orco vivo en la torre pero podrían venir, los demás nos esperan abajó- sin mirarla directamente y con la cara muy roja le tendió un lazo de cuero para que atara su camisa.
Una vez vestida de nuevo bajaron a encontrarse con la comunidad.
El rey se adelantó tomándola en brazos con mucha fuerza- Gracias a Mahal estas viva y en una pieza- paternalmente frotó su cabello mientras jalaba de la mano a Bilbo para que también pudiera abrazarla, Elëmmire, Tauriel y Athelas se unieron al abrazo.
Más allá Nori revolvía el pelo de su hermanito.
-Vaya parece que ya no eres un niño… Dori va a llorar cuando le cuente esto- el ladrón le sonrió- nunca te vi correr tan rápido ni tan decidido…- de manera picarona el cabeza de estrella subió las cejas a lo que el escribano se sonrojó con fuerza entendiendo el mensaje.
Legolas oteó el paisaje con atención- hay demasiados orcos entre nosotros y Orodruin, varios ejércitos, así seamos buenos guerreros sin un plan no pasaremos al otro lado con vida…
Athelas suspiró, en la historia original Aragorn había llevado el ejército a morannon para distraerlos y dejar pasar a Frodo y Sam, que iban disfrazados con armaduras orcas, por ahora por ahí había que empezar.
-Destacamos mucho…- susurró decidida la montaraz- hay que ponernos armaduras para pasar un poco desapercibidos en caso de encontrarlos antes en el camino, llegando allá pensaremos que hacer…
Rápidamente despojaron a doce orcos de sus vestiduras y se ataviaron con ellas, yelmo incluido por supuesto.
-Esto apesta…- asqueada la rubia elfa trataba de no regresar el desayuno.
-Luego de esto tendré que tomar un largo baño- secundo Tauriel arrugando la nariz, mientras veía la cara verde de la montaraz que casi sufría de arcadas por el olor. Rowan tampoco estaba muy contenta y menos después del terrible acercamiento a esos bichos.
-Dejen de quejarse…- gruñó Dwalin fastidiado- mujeres tenían que ser…
Las cuatro féminas mascullaron por lo bajo insultos al enano musculoso, mientras el grupo serpenteaba por la montaña tratando en lo posible, pasar desapercibidos.
-Es el…- gimió Bilbo por lo bajo sintiendo la mirada del ojo de Sauron desde su alta torre.
-No hay forma de que avancemos más sin meternos entre ellos…- de un vistazo el rey estudió la planicie con su amplia experiencia en estrategia- y nada garantiza que no descubran nuestro disfraz…
-Lo siento…-gruñó la montaraz algo cohibida- esto no lo tenía planeado, en tiempos de…
El fuerte sonido de grandes rocas aterrizando sobre los ejércitos orcos interrumpió a la chica.
-Parece que alguien está atacando morannon…- Legolas alcanzó a divisar algunas altas figuras de madera tras la puerta- parecen ents…- los escuadrones en la planicie empezaron a avanzar dejando tras ellos suficiente espacio.
-Es ahora o nunca…-rugió Thorin- vamos…
Y entonces echaron a correr, a baja velocidad puesto que el peso de las armaduras los detenía, rogando a todos los valares que los orcos no los notaran. Sus corazones galopaban con fuerza, mientras cada vez más orcos eran aplastados por rocas y escombros, bolas de fuego y otros proyectiles se dejaban ver desde el otro lado de la puerta.
Con los nervios a flor de piel lograron alcanzar la falda del volcán, poniéndose a salvo tras sus formaciones rocosas.
-Hey creo…. Que… deje un pulmón en el camino…- soltó Kili divertido mientras todos se despojaban de las armaduras.
-Creo que no había sentido tantos nervios en toda mi vida… y eso que tengo mil años…- soltó la rubia elfa tratando de recuperar el aire.
-Oh aun eres una niña Mirë…- el príncipe elfo se divertía a expensas de ella, incluso llamándola sarcásticamente por el apodo cariñoso que le daban su amiga y abuelos.
-Perdone usted elfo anciano de millones de años… solo tengo cien menos que usted para que lo sepa señor hoja verde…- gruñó de vuelta la elfa mostrándole la lengua, lo que solo logró que la sonrisa del elfo se ensanchara más.
-Ya ya… déjenlo hasta ahí… tenemos que terminar esto pronto o los orcos volverán…- Tauriel se metió entre ellos, sonando más maternal de lo que hubiera querido, teniendo en cuenta que los otros dos eran mayores que ella.
El grupo marcho con dificultad por la pedregosa montaña, fuera de mordor la nieve caía, pero aquí no se sentía ni un poco, el calor infernal del volcán abrazaba la tierra y la comunidad sudaba a mares a cada pulgada que se acercaban a la entrada. Afuera aun cuernos de guerra y proyectiles que se impactaban contra el piso se dejaban oír, junto a Orodruin se alzaba una torre de no más de 5 pisos medio derruida.
Unos pasos más arriba y muchos grados de calor abrazador, estaba la entrada al furioso volcán que bramaba con fuerza haciendo la tierra temblar. Athelas se volvió a Thorin que aun llevaba a Bilbo en la espalda.
-Esta es una prueba para ustedes dos…- la chica rebuscó entre sus ropas sacando la piedra del arca, al verla el rey compuso una mueca de fastidio- deben deshacerse de ambos objetos, pero, cuando Bilbo logre dejar caer el anillo al volcán corran de vuelta porque seguro entrara en erupción…
Ambos asintieron y con algo de duda Thorin tomo la piedra, para luego echar a andar sobre el angosto puente hacia el centro del volcán.
-El resto…- la montaraz se dirigió a la comunidad- suban a la torre por la que pasamos, cuando el volcán entre en erupción no alcanzaremos a llegar más allá y la lava nos consumirá, es nuestra mejor opción…
Al final del puente el rey bajo al mediano, las visiones de este habían regresado, el anillo susurraba promesas oscuras en su mente tratando de seducirle. Mirando al hobbit y sin pensarlo dos veces el ojiazul arrojó la piedra que se hundió rápidamente.
-No la necesito…- susurró más para si- si mi Ghivashel está conmigo…
Pero Bilbo no sonrió, apretaba con fuerza el anillo en su mano debatiéndose sobre qué hacer.
-Bilbo…- Thorin tomó su mano y se acercó para susurrarle con suavidad en el oído- déjalo ir…
-Pero…me ayudo tanto… de dará su poder y podre cuidar de todos…- molestó el hobbit arrugó el ceño peleando contra sí mismo en su mente- si lo pierdo todos se irán de mi lado…- el anillo amenazaba, haciendo que las manos del castaño temblaran profusamente.
-Bilbo…- el rey suspiró en su oído- volvamos a casa, la compañía, mi primo, mi hermana y Frodo nos esperan…nos casaremos al volver te lo prometo- el mediano gruñó tratando de zafarse de su agarre- si no destruyes el anillo no recuperaras la vista… no podrás ver tus mapas ni leer tus libros…- Thorin trataba de que en su voz no se notara la desesperación que sentía, el hobbit suspiró con fuerza frustrado por todas las voces en su cabeza- no te importa ver a nadie nunca más?... no veras de nuevo Rivendell, ni Erebor… las flores y árboles que tanto te gustan…
Forcejeando un poco más Bilbo se soltó del agarre tratando con cuidado de dar marcha atrás por el puente.
-No me volverás a ver a mí tampoco…- gruñó Thorin pero lo que salió fue más parecido a una súplica-No te importa?...
El hobbit se detuvo en el acto, regresando junto a él. Palpo hasta dar con su rostro tratando de imaginar los hermosos ojos azules que habían logrado cautivarlo, pero no lo logró, casi había olvidado como se veían, como brillaban cuando estaba feliz, o centelleaban cuando estaba furioso, o refulgían en la batalla. El anillo no valía perder esos ojos que amaba, no había nada en el mundo que lo valiera. Entonces recordó la historia de Athelas, la muerte de su amado rey, y el alma rota de su pequeño Frodo, decidido se volvió hacia el volcán y con toda la fuerza que pudo arrojó la horrenda joya.
-No mi precioso…- tras ellos Gollum brincó por el abismo tratando de alcanzar el anillo pero la joya toco la lava seguida de la criatura que se desintegró en el acto, la montaña rugió.
-Tenemos que salir de aquí…- el gritó de la montaraz desde la entrada los alertó y ambos echaron a correr.
-Lo bueno es que puedo ver de nuevo…- El hobbit corría feliz tras el rey y la chica. Ambos fueron guiados fuera del volcán y luego al último piso de la torre donde el resto de la comunidad esperaba. La erupción no tardó en aparecer, la lava salía a borbotones llevándose todo a su paso.
La torre de sauron se derrumbó frente a sus ojos, su caída abrió la tierra hasta morannon enviando al abismo la mayoría de orcos que allí peleaban.
-Y que hacemos ahora…- preguntó Fili mientras la lava empezaba a consumir los cimientos de la construcción donde se encontraban. El intenso calor empezó a hacer estragos en el grupo.
La montaraz miró esperanzada al horizonte donde, después de minutos que parecieron horas, por fin vio aparecer las águilas.
-Gandalf…- susurró cuando notó al mago a lomos de Landroval, con detenimiento contó, seis águilas incluida la del ahora blanco, una amarga sonrisa se asomó a su rostro- Vienen las águilas prepárense a subir…
Landovar se posó junto a ellos, la mayoría no salía de su asombro al ver al maiar con vida.
-Gwaihir?...- preguntó curiosa al no verlo.
-Está peleando aun con un par de monturas de Nazgul…- respondió el mago con suavidad, Athelas se volvió al grupo mirando al mayor de los príncipes enanos.
-Fili…- ordenó - sube con Gandalf…
-Ha no, yo me quedo contigo te conozco…- respondió con apatía mirándole fijamente.
-No, te gane una apuesta recuerdas?... harás todo lo que diga por el día de hoy y aún no termina, ahora cumple tu palabra y sube…no podemos perder más tiempo- rugió ofuscada.
-Vas a usar eso contra mí?... no puedes….- espetó de vuelta.
-Mírame… ahora sube maldita sea, ya dije que no hay tiempo…- a regañadientes el enano subió tras el mago, el segundo la miró con melancolía, la chica desvió la mirada.
Landroval levanto el vuelo y entonces la siguiente se posó junto a ellos.
-Bilbo, Rey Thorin ustedes siguen…- la chica se veía tan iracunda que ambos subieron sin rechistar- Tauriel, Kili… vamos apúrense…Ori y Rowan en la siguiente…- de a pocos la comunidad dejaba la tierra maldita.
-Mirë, príncipe Legolas siguen ustedes…- el elfo subió pero la rubia se volvió hacia ella.
-Tienes que ir con nosotros…- tomó con suavidad la mano de su amiga.
-No se puede, solo pueden llevar dos pasajeros, uno más podría hacerlos caer al vacío por cansancio o sobre peso, no te preocupes subiré de ultima…- trató de sonreír para tranquilizarla, la elfa subió y el águila empezó a elevarse- Mirë preséntale a Estel a tu hermana cuando cumpla la mayoría de edad…- gritó.
-Va a quedarse…- soltó la rubia en un sollozo al príncipe- va aquedarse…- gimió de nuevo tratando de pensar en una forma de que regresar- vuelve pájaro inútil no voy a dejarla…- hizo un intento de saltar pero el elfo la agarró del brazo impidiéndoselo- Athelas… no…. Athelas…- gritó dolorosamente a medida que se alejaban de la torre.
-Nori, Dwalin…- la voz de la montaraz perdía fuerza.
-No te dejaremos a aquí sola, Fili nos mataría…- Gruñó Dwalin, a su lado el cabeza de estrella asintió.
-No voy a quedarme… Gwaihir vendrá por mí en cuanto acabe…- mintió teatralmente- Gandalf me lo dijo…así que suban por favor, nos veremos en Erebor lo prometo…
Ambos enanos aun algo incrédulos subieron a águila restante, cuando esta remonto el cielo y se perdió de vista la chica se dejó caer sobre la plataforma que temblaba de a pocos.
Una hora había pasado y el volcán seguía en erupción constante, la construcción cedía bajo su espalda y el calor la abrazaba, deshidratada, con los pulmones llenos de ceniza y sin fuerzas ni para ponerse de pie, vio como el cielo de mordor empezaba a despejarse de la horrible bruma mostrando las hermosas estrellas que siempre había amado en la tierra media.
-Al menos sé que están todos con vida…cumplí mi misión no es así?...- sus ojos se cerraron dándole paso a la profunda oscuridad, mientras lo que quedaba de la torre terminaba por ceder al calor del magma.
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Bueno nuevos follower y favorito de veraaaaaas graaaciaaaaas gracias mil por tener feeeee en esto que no se ni yo donde va a parar, aunque la verdad esta escena tenía muchas ganas de escribirla.
Aprendiendo con Megumi:
Orodruin es el monte del destino para el que no lo supiera…
Gwaihir es el señor de las águilas Landroval es su hermano.
