N/T: Aquí vuelvo con un nuevo capítulo, espero que lo disfruten ^.^
The Dead of Winter
Por ForeverFalling86
Capítulo 28 — Noticias Lamentables
Ellos continuaron bromeando y riendo mientras Hitsugaya se quedaba en la puerta suspirando mientras se apoyaba contra el marco.
Por supuesto que se harían amigos rápidamente.
Varios saltos en el tiempo. Porque… bueno… Las vacaciones de Navidad son muy largas. Y no voy a escribir más de dos capítulos sobre ello.
Toshiro trato de no bostezar mientras apoyaba su palma bajo la atenta mirada cansada de Neville.
"¿Estás bien?"
El taicho asintió mientras parpadeaba rápidamente tratando de despejar la neblina de sus ojos.
"Has estado realmente cansado los últimos días."
Por supuesto que sí.
Por mucho que despreciara la idea, se había acostumbrado a dormir por al menos ocho horas por la noche, pero por la última semana había estado escabulléndose para ver a Ukitake y Black—su extraña amistad había continuado floreciendo.
De todas maneras, había resultado en él bostezando constantemente y sus ojos habían recogido el hábito desagradable de arder cada vez que se abrían.
"Tal vez deberías acostarte un rato. Digo, estamos de vacaciones, podrías relajarte."
La idea de volver a la cama era muy atractiva, pero en realidad no podía llevarse de vuelta a la torre. Solo la idea de caminar era suficiente para disuadirlo.
Sus primeros días de vacaciones de invierno habían estado llenos de peleas de bolas de nieve—durante las cuales él se había sentado y 'mantuvo intacta la fortaleza' para los gemelos Weasley—, patinando en una pista de hielo que Hagrid había construido—él había descubierto que se le daba muy bien el patinaje—, y simplemente sentarse en la nieve con Luna y Neville. O al menos durante las horas del día.
"¡Hey, Toshiro!"
El taicoh se dio vuelta para ver a Harry corriendo por la mesa de Gryffindor luciendo bastante emocionado. Hitsugaya le dio una mirada interrogante sin molestarse en corregir su postura cuando miró al adolescente.
"Acabo de estar con el Profesor Lupin," comenzó cuando se sentó, agarró un rollo y comenzó a untarle mantequilla. "¡Y estaba hablando con él sobre los Dementores y de repente me dijo que puede enseñarme cómo deshacerme de ellos!"
El taicho asintió, todo tenía sentido.
"Así que," Harry levantó la mirada con una sonrisa "Estaba pensando que podría gustarte unirte a mí. Quiero decir, tienes problemas con ellos también, así que imagine que te gustaría aprender a deshacerte de ellos."
Neville asintió, "Eso suena como una gran idea."
Toshiro lo consideró por un momento antes de negar con su cabeza.
Harry se quedó boquiabierto, "¡¿Qué?! ¿Por qué?"
El shinigami simplemente se encogió de hombros mientras tomaba un sorbo de su te mostrando cuán desinteresado estaba realmente en la oferta.
Neville suspiró mientras tomaba la taza de té de las manos del chico de cabello blanco y la mantuvo fuera de su alcance, "Me gustaría saber también."
Hitsugaya lo fulminó con la mirada, "Ese es asunto mío."
El chico más alto se quedó mirando antes de tomar un largo sorbo del té y sonreír a su amigo y continuar. Toshiro resistió el impulso de temblar mientras gruñía, bastante molesto ante el hecho de que su té estaba siendo lentamente consumido. Y no por él.
Miró hacia la mesa, perturbado al descubrir que la olla de té parecía haber desaparecido. Miró hacia atrás para encontrar a Neville una vez más levantando la taza a sus labios y lo fulminó con la mirada.
El taicho resopló mientras miraba a su taza ahora más de la mitad vacía todavía agarrada en las manos de Neville. Suspiró y extendió la mano, "Lo haré a mi manera… tal vez me sentaré en las lecciones, pero no participaré o usaré magia. No es de utilidad de donde soy, así que no es práctico."
Neville asintió mientras le devolvía la taza, mucho para la diversión de Harry quien había observado la escena con una sonrisa.
El taicho frunció el ceño, "Bueno, no tiene sentido devolverme esto ahora. Ya está medio vacía."
Su amigo sonrió cuando él soltó una ligera carcajada, "¿De verdad? Y yo aquí pensé que estaba medio llena."
Toshiro observó mientras Hermione envolvía otro regalo—un libro—, este aparentemente para Ron. La joven bruja miró hacia arriba para encontrarse con su mirada desde su lugar en el suelo, "¿Normalmente celebras la Navidad?"
Él negó con su cabeza mientras ella volvía a envolver, un silencio tranquilo los envolvía.
"¿Has pensado en qué le vas a dar a Neville?"
Los ojos del taicho se abrieron mientras fruncía el ceño, "¿Darle?"
Ella rodó sus ojos, "Por supuesto. Él es tu mejor amigo después de todo."
Él se quedó mirando, "Mejor… amigo."
"Sí," respondió ella con calma mientras dejaba de lado un libro perfectamente envuelto y pasaba al siguiente.
Él nunca había pensado en Neville como su mejor amigo. Amigo, sí, pero no mejor amigo. Había sido bastante difícil llegar a un acuerdo con el hecho de que él había hecho un amigo, pero que tenía un mejor amigo… bueno. Ese era otro asunto completamente diferente.
Era extraño. Él no pensaba en sí mismo como el tipo de persona que tenía compañeros alrededor de él.
"Bueno… ¿qué tipo de cosa le daré?" preguntó él, frunciendo el ceño cuando lo hizo. "¿Qué es apropiado? ¿Hay algún tipo de… estándares?"
La chica de cabello espeso lo miró como si él hubiera perdido la cabeza, "¿Hablas en serio?" él asintió. "Bueno… Tienes que conseguir algo que crees que le gustaría."
¿Qué le gustaría a Neville? Le gustan… las plantas. Le gustan… las zanahorias. Viendo su aflicción Hermione suspiró, "¿Nunca has dado un regalo de cumpleaños antes?"
"Sí…"
"Bueno, solo piensa en ello como escoger un regalo de cumpleaños."
Él asintió cuando una idea comenzó a formarse en su cabeza. Tendría que ver a Lupin más tarde…
"Entonces ¿qué celebran si no es Navidad? Dijiste antes que no celebraban Halloween tampoco."
"No tenemos navidad… pero tenemos grandes festivales y cosas cerca de Año Nuevo."
Hermione sonrió, "Eso debe ser agradable."
El shinigami se encogió de hombros, "No he sido capaz de tomar parte en las festividades durante algunos años… pero es agradable, supongo."
La adolescente continuó envolviendo su libro mientras asentía, "Entonces, ¿tienes alguna idea en cuanto a lo que vas a darle a Neville? Oh, y no puedes olvidad a Luna," ella añadió como un pensamiento posterior.
"Hn. No lo haré. Tengo una idea… pero todavía no estoy seguro."
La bruja asintió mientras terminaba de envolver sus regalos, "Entonces ¿ya has comenzado ese ensayo de Pociones?"
"Casi termino, pero tengo algunos datos que quiero revisar antes de escribirlo todo correctamente."
"En realidad," Hermione frunció el ceño "¿Cómo está tu escritura en inglés? Sé que lo hablas con fluidez, pero en realidad ser capaz de leer y escribir es un asunto completamente diferente."
El taicho jugueteo con el dobladillo de sus pantalones de chándal mientras levantaba sus rodillas y descansaba su barbilla sobre ellas tratando de ponerse más cómodo, "No era necesario aprender gramática apropiada al escribir, solo el mínimo, pero yo seguí trabajando."
"Entonces ¿fuiste a la escuela?"
"Sí. Sin embargo, era muy diferente de Hogwarts."
"Entonces… ¿terminaste tu educación?"
Hitsugaya asintió, "Terminé hace unas décadas."
Ella se veía un poco recuperada por eso, pero por otro lado parecía aceptar el hecho bastante bien, "Entonces, ¿qué haces ahora? ¿Trabajas?"
El chico de cabello blanco sonrió, "No puedo decirte eso."
La chica resopló mientras se levantaba, "Bien. No me digas. Puedo respetar eso." Claramente, ella estaba teniendo dificultad con no continuar molestándolo.
"¿De verdad crees que quieran libros como regalos? Ellos no me parecen del tipo lector."
"Exactamente. Si no fuera por mis regalos durante los últimos dos años, esos dos serían prácticamente analfabetas."
Tenía que admitir, ella tenía un punto.
Toshiro suspiro cuando una vez más interfirió la cerradura de la puerta de la tienda. Se estaba volviendo un poco hábil. Su tiempo se redujo a cinco segundos.
Sobra decir que sus viajes entre la Casa de los Gritos ocurrían durante las horas de negocios regulares, por lo que había forzado la cerradura como un miserable ladrón.
Todo lo que había tomado era un pequeño alfiler que había agarrado del escritorio y un poco de práctica.
Magos.
Uno pensaría que tendrían mejor seguridad.
Se escabullo de la tienda y salió a las tranquilas calles desiertas con facilidad. En una de sus primeras excursiones nocturnas había pensado que por lo menos algunas personas estarían acordonadas en las calles o sentados en la taberna local, pero parecía que con la situación actual de los Dementores vagando por el área y la amenaza de un asesino suelto, la mayoría se quedaba adentro después de que la noche caía, se escondían detrás de las puertas cerradas y cubrían las ventanas.
Caminó a través de la aldea silenciosa mientras la nieve comenzaba a fluir del cielo y a través del aire de la noche. Era hermoso, y cuando miró hacia arriba no pudo evitar recordar la última vez que había mirado las profundidades del cielo lleno de nieve como un niño vivo. Esperando que la muerte viniera y lo envolviera junto con la nieve que lo había congelado hasta los huesos.
La Casa de los Gritos era fría de acuerdo con Sirius y Ukitake, durante las largas noches. Él personalmente no podía decirlo. No tenía sentido por el frío. Todo era hirviendo o cómodo.
Entró en la casa dilapidada, sabiendo que los dos hombres estarían acurrucados juntos arriba en lo que solía ser el dormitorio principal, en un juego de cartas. De dónde habían sacados las cartas era un misterio, pero Ukitake había disfrutado aprender algunos de los juegos que Sirius conocía y el criminal estaba igualmente interesado en los que el taicho había aprendido en la Sociedad de Almas.
Black era tolerable. ¿Olía? Oh sí, bastante horrible.
Pero era bastante agradable y tenía un sentido del humor que podría hacer que incluso el joven taicho mostrara una sonrisa en ocasiones.
Él tenía el sueño de llevar a Potter lejos de su Tía y Tío y vivir junto con él en la vieja casa de su familia en algún lugar de Londres. Sinceramente, a Hitsugaya no le importaba mucho lo que le pasara a Potter. Pero… todavía era bueno saber que alguien estaba tratando de cuidar de él.
Si alguna vez ellos superaban toda la cosa del 'Vendiste a mis padres a su asesino' harían una buena pareja.
El chico de cabello blanco había pasado muchas noches escuchando cuentos de las escapadas de Black con James Potter. Francamente le recordaban un poco a Ikkaku y Yumichika en cierta manera.
Había habido un grupo de ellos, y sorprendentemente ese grupo había incluido a Remus Lupin. Tenía sentido; tenían aproximadamente la misma edad por lo que era solo lógico pensar que habían asistido a Hogwarts al mismo tiempo. Pero era… interesante por decir lo menos, cómo Lupin estaba tratando de cuidar del hijo de su amigo, incluso si dicho hijo no tenía idea.
Había muchas personas protegiendo a Harry del mundo y sin embargo él ignoraba a la gran mayoría de ellos. Tal vez con la edad aprendería a salir de detrás de ellos y estar por su cuenta por una vez.
Sin embargo, era triste, en cierto modo. El grupo ya no eran amigos. Sus lazos habían sido erosionados hasta que solo eran cadenas de odio que los unían. El taicho tuvo que preguntarse qué pensaría James Potter si pudiera ver a sus amigos ahora… o al menos los restos que quedaban.
Él los llamó para anunciar su llegada incluso aunque Ukitake ya habría sentido su cercanía. Sirius llamó de vuelta diciéndole que se apresurara y él chico consideró retrasarse antes de acelerar su paso y subir las escaleras.
El convicto sonrió cuando entró a la vista, "Feliz Navidad."
"En realidad, creo que Navidad es mañana."
"Unas pocas horas de diferencia."
"Hn."
Ukitake sonrió mientras se reclinaba en su silla, "¿Hiciste esos regalos para todos tus amigos?"
El taicho asintió mientras se sentaba en el alféizar de la ventana, "Los hice todos ayer por la noche mientras los otros estaban en la cena."
El Shinigami mayor asintió mientras dejaba escapar un estornudo en la curva de su codo.
Hitsugaya suspiró, "Este clima no te conviene."
"Estoy bien," el hombre aseguró mientras aclaraba su garganta "Además, me iré en unos días."
Sirius pareció desinflarse ante eso, pero era entendible en realidad. ¿Quién quería quedarse escondido todo el día sin alguien con quien hablar?
El estudiante de cabello blanco lo miró, "No te preocupes. Si todo va de acuerdo al plan pronto saldrás de aquí."
El hombre asintió mientras se recostaba en su asiento, "¿Entonces cómo esta Harry?"
"Está bien. Va a tomar lecciones privadas del Profesor Lupin después de las vacaciones."
"¿Para qué?"
"Va a aprender cómo repeler a los Dementores."
Ukitake se animó ante eso, "¡Deberías unirte Toshiro! Sería una gran oportunidad!"
El taicho frunció el ceño, "Ya lo he rechazado. No voy a aprender cómo tratar con ellos con magia. Es importante ser capaz de derrotarlos por mi cuenta. Ya sé cómo matarlos, es sólo el hecho de que todavía no he resuelto cómo liberar las almas que han absorbido."
"Ah, pero no olvides lo horrible que te afectan."
Hitsugaya frunció el ceño ante las palabras del hombre. Por alguna razón al taicho más grande le era más fácil tratar con ellos que él. Si era debido a sus diferentes niveles de poder o tal vez incluso la edad, Toshiro todavía tenía un momento difícil para soportar los efectos.
¡Eso no quería decir que él no había mejorado! Lejos de eso, su tiempo era de hasta diez minutos; pero eso no significaba que no era difícil y los efectos posteriores todavía lo deterioraban unas horas después del encuentro.
Black rompió el silencio que había descendido sobre ellos al aclarar su garganta. Hitsugaya levantó la mirada para encontrarse con sus ojos dándose cuenta de inmediato que el hombre quería algo de él.
"Me estaba preguntando... si pudiera pedirte un favor."
El chico frunció el ceño por un momento. Había habido varias ocasiones en su vida cuando había escuchado esa frase. Ninguna había terminado bien.
"No puedo... prometerte nada, pero te escucharé," dijo casi con vacilación.
"Me estaba preguntando si podrías llevar al castillo el regalo de Navidad de Harry por mi."
Bueno, eso no era tan malo.
Él asintió, "Lo llevaré por ti cuando me vaya."
El fugitivo sonrió mientras caía de su silla y sacaba un paquete de debajo de su cama. "Le dije a Ukitake que lo recogiera por mi el otro día. ¡Pensar, que finalmente podré dar a mi Ahijado otro obsequio de Navidad! Bueno, es la misma cosa que le di la última vez... pero mucho más bonito," el hombre continuó divagando mientras colocaba el obsequio con cuidado sobre la cama como si temiera que se rompiera.
Hitsugaya lo miró con curiosidad, "¿Qué es?"
Sirius sonrió, "La mejor escoba que el dinero puede comprar."
Él asintió, era el regalo perfecto para Potter y definitivamente ayudaría en su obsesión por el Quidditch. También estaba el pequeño hecho de que la escoba del adolescente había sido destruida en el último partido.
Ukitake sonrió, "Le encantará." Se dio vuelta para ver a Toshiro. "Creo que deberías irte. Ya es tarde."
El joven taicho asintió y tomó el regalo con cuidado en sus brazos mientras le era entregado por Black.
"Te cuidado con ella," el hombre susurro en voz baja como si todas sus esperanzas residieran en el obsequio. Y tal vez lo estaban. Porque en realidad, no era sólo una escoba. Era su amor, su manera de honrar un legado familiar. Era sus arrepentimientos y su tristeza. Su vergüenza. Todo envuelto en un ordenado paquete.
De repente el paquete parecía pesar mucho más y continuaba pesando en sus brazos mientras regresaba al castillo.
El Caballero durmiendo en el retrato no le causo problemas. Era intimidación o respeto. No había decidido cuál.
Cuando finalmente entró a la extremadamente cálida sala común el fuego todavía crepitaba en el hogar, proyectando largas sombras que parecían extenderse hacia él.
El shinigami colocó con suavidad la escoba bajo el árbol de Navidad que había sido erigido en la esquina de la habitación antes de retroceder para admirar las pequeñas bolas que adornaban las ramas. Era bastante hermoso; la manera que las luces se reflejaban en el techo y cómo se reflejaba en el cristal de las ventanas.
La Navidad era... una temporada encantadora.
"¡TOSHIRO! ¡Despierta! ¡Es Navidad!"
Un ojo turquesa se abrió para encontrar a un Ron más que emocionado mirándolo, usando un suéter tejido con una gran 'R' cosida en el frente.
El taicho se sentó cuando Neville le deseo una Feliz Navidad desde el otro lado de la habitación.
Los obsequios habían sido puestos en el borde de cada cama y parecía que todos estaban levantados y abriendo todo en lo que pudieran poner sus manos.
Se sorprendió al notar varios colocados al pie de su cama y se acercó a recoger uno que aparentemente era de Neville.
El chico con cuidado sacó el papel envolvente para revelar una foto enmarcada de él junto con su amigo afuera en el patio que él no podía recordar ser tomada.
El marco era lo que parecía ser plata vistosa con un patrón en espiral tallado en él. Hitsugaya dio una pequeña sonrisa mientras la colocaba a un lado con cuidado y recogía el siguiente paquete. Este era bastante pesado y viendo como era de Hermione supo exactamente qué sería. Una vez que el papel fue removido, una copia nueva Hogwarts una historia entró a la vista y la puso a un lado para poder hojearlo más tarde.
Abrió el siguiente regalo que era de Luna y sacó lo que parecía ser un atrapa sueños. Era... sorprendentemente normal considerando de quién venía.
El obsequio de Ron consistía de una botella de agua y el taicho no pudo evitar mirar en la dirección del pelirrojo. El adolescente pecoso sonrió tímidamente, "Esta eh... encantado, para que lo que sea que pongas en ella nunca se caliente."
El taicho asintió dándose cuenta que era de lejos el regalo más practico que había recibido hasta ahora.
Harry le dio... ¿una botella de vitaminas?
Se di vuelta junto con Neville que había venido a sentarse en el suelo al pie de su cama para mirar interrogante al Niño que Vivió.
"Uh... bueno, ya ves, no estaba seguro... qué conseguirte. Y uh... bueno, todos necesitan vitaminas... ¿cierto?"
La habitación permaneció en silencio por un momento antes de que Ron estallara en una carcajada. Neville se dio vuelta para mirar al shinigami que había comenzado a leer la botella, "Las vitaminas son... buenas."
"Hn. Una completa dosis diaria de calcio..."
Había transcurrido cerca de media hora para que todos se acomodaran lo suficiente para vestirse y se encontraron con Hermione en la sala común poco después.
Hitsugaya echaba un vistazo de vez en cuando al obsequio que aguardaba bajo el árbol mientras Neville se sentó y examinó su nuevo sauce miniatura hecho de hielo, hojas, vides, surcos en la corteza y todo.
Le había tomado un rato al taicho para hacerla, pero había resultado bastante bien y con el encanto que había hecho que Lupin le pusiera, el árbolito nunca se derretiría.
Había hecho regalos similares para todos los demás, por supuesto. Le había dado a Harry una snitch, a Ron un Caballero del juego de ajedrez, a Hermione un pequeño árbol de Navidad y a Luna un espejo.
Había tenido que hacer el hielo especialmente suave para el obsequio de la rubia para que reflejara apropiadamente, pero había disfrutado tallar un patrón de hiedra y flores en el marco y mango.
El taicho suspiró cuando observó a Ran acomodarse en una almohada y cruzó una pierna sobre la otra mientras se inclinaba en el brazo de su silla. En cualquier momento...
"¡Hey Harry! ¡Mira esto!"
El resto del grupo se dio vuelta para encontrar a Ron acurrucado en la base del árbol antes de levantarse, revelando el regalo grande bien envuelto.
El pelirrojo lo colocó sobre una mesa mientras todos—menos Toshiro—se apiñaban para ver mejor.
"Bueno, ábrelo," dijo con entusiasmo el Weasley más joven.
El adolescente con gafas no perdió el tiempo en rasgar el papel y sacar la magnifica escoba.
El taicho suspiró ante la mirada de puro jubilo y entusiasmo... incluso admiración que se extendió por el rostro del joven.
Si solo Sirius Black pudiera ver esa mirada. Ver cómo el chico había abrazado el regalo cargado con disculpas y arrepentimientos. Ver cómo finalmente había, después de años esperando, hecho feliz a su Ahijado.
Extra*:
Matsumoto suspiró mientras tamborileaba sus dedos contra la madera de su escritorio.
Ella no pudo evitar sentirse un poco molesta de que Ukitake había sido enviado a ver a su taicho en lugar de ella.
Cuando la palabra de la misión había viajado a través de los chismes, ella había saltado ante la oportunidad de ir a Europa y checar a Shiro-chan. ¡Maldito sea Ukitake y su sonrisa! Había veces cuando incluso ella... bueno... no podía competir con ese hombre.
Y no era como si el viejo favoreciera a su estudiante favorito. Claro, tal vez no era exactamente obvio, ¡pero ella podía verlo!
Había sido aburrido sin Hitsugaya allí para hacer estragos y caos... bueno, bien, había sido aburrido sin él para gritarle por hacer estragos y caos.
Había estado atrapada encargándose de la mayor parte del papeleo y el tercero a cargo no había estado haciéndolo bien últimamente. El taicho tenía razón sobre someterlos tan rápido. Ella resopló mientras sacaba otra forma de la gran pila a su derecha y encontró que se trataba de un formulario para una solicitud de licencia medica para... el tercero a cargo.
Oh. Bueno, parece que el cuarto a cargo conseguiría una promoción temporal. Sin embargo, ella tendría que ser cuidadosa esta vez. Ya corrían rumores de que el puesto estaba maldito. Las cosas habían sido mucho más simples con su taicho allí.
Pero, si todo iba de acuerdo al plan ella vería al pequeño taicho pronto. Muy pronto. Si solo para regodearse.
Todo había sido puesto en marcha.
Un destello de luz llamo su atención afuera de la ventana y la mujer sonrió. Todos los accesorios estaban en su lugar y Byakuya estaba en movimiento.
La apuesta estaba muy bien ganada.
*A partir de ahora cada dos capítulos o así, habrá un pequeño bonus al final, de las aventuras de Matsumoto. ¿De acuerdo? De acuerdo.
