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Advertencia, el capítulo sexy ha llegado X3
¡BoombooombooomboomBOOOM!
Después de un largo día de aprendizaje estelar, -cosas sobre razas extraterrestres, planetas y puertos intergalácticos-, Peter y tú están recostados en tu cama. Él está jugando un adictivo jueguito en una pantalla holográfica mientras tu miras el final de la serie xandariana que tanto te gustó.
Peter pierde por enésima vez y ahora decide ya no continuar. Deja la pantalla a un lado, se talla los ojos y luego te mira a ti.
— ¿Qué haces?— pregunta acercándose, dejando caer su cabeza en tu hombro.
—Me aburro igual que tú — respondes sin mirarlo, muy entretenida en la pantalla, aquí también hay comerciales.
Peter se mantiene callado y pensante. No le tomas importancia, ya han continuado con la serie.
De repente, él se pone arriba de ti, acomodándose entre tus piernas y apoyándose sobre sus codos, a un lado de tus brazos, dejándote inmóvil, la pantalla cae sobre tu cara. Él la retira, apaga y la deja a un lado, mientras se miran a los ojos y colocas tus manos en su pecho. Con la mirada le preguntas qué ha sido eso.
Te responde besando tus labios, introduciendo su lengua en tu boca. Te dejas llevar mientras también intentas hacer algo, pero provocas que empiece una guerra de lenguas. Unos momentos después, se separan a falta de oxígeno. Se recuperan lo suficiente y Peter empieza a dejar pequeños besos sobre tus labios, emitiendo un sonido como pujidos, degustando el sabor de tus labios. Acaricia tus mejillas mientras liberas tus manos y las subes para jugar con su cabello. Los besos vuelven a convertirse en combates por el control.
— ¿Sabes?, creo que ha llegado la hora en que dos almas libres como las nuestras se unan en una sola para sellar todo el amor que se tienen y nunca...nunca puedan ser derrotados — dice Peter y tu arqueas una ceja, ha estado muy filosófico últimamente.
— ¿Disculpa?— dices con una sonrisa, tratas de incorporarte pero notas que con Peter, en la posición arriba de ti, te impide moverte con facilidad.
—Sabes de lo que hablo... sería bueno que lo... intentáramos, ¿no crees?— al demonio, Peter no le tiene miedo a Libussa.
Comienzas a sentir intriga por lo que te dice. No lo habías pensado y realmente dudas si estás lista para eso. Tus mejillas se sonrojan con tan solo pensarlo. Esquivas tu mirada de la Peter.
—No lo sé...yo...
—No quiero forzarte, pero tampoco es como que nuestro futuro esté asegurado, es decir, podemos morir en un segundo... — te manipula a su forma, pero también tiene una pizca de razón; lo que te preocupa es la experiencia, la mucha que él tiene y la que te hace falta.
—Peter, lo que pasa es que tú tienes experiencia en esto... yo... no sé si pueda satisfacerte.
—Oh eso no es ningún problema, tú eres perfecta en todos los sentidos, si bien es cierto que no tienes experiencia qué mejor que adquirirla conmigo, ¿no crees?
Te hace dudar. Tus mejillas se sonrojan y vuelves a evadir su mirada, sientes su respiración en tu cuello, su pelvis clavada en ti, sus fuertes brazos rodeándote, sus suaves labios deseándote. Llegas a la conclusión que estás haciéndote del rogar, que realmente te gustaría intentarlo. Lo miras nuevamente y esbozas una pequeña sonrisa.
—No seas rudo— le adviertes, le has dado el permiso necesario para comenzar a hacerte suya, y también en tu mente empiezan a llegar pensamientos traicioneros de que si lo que vas a hacer es lo correcto.
—Lo prometo, es más, empezaremos con un pequeño juego.
— ¿Ah sí?
—Ajá... el asunto es sencillo: tú me quitas la ropa a mí y yo te la quito a ti.
Tratas de evitar sonrojarte, pero con su rostro tan cerca es imposible.
—Sencillo.
—De acuerdo, yo empiezo hermosura.
Se acomoda un poco para buscar tu blusa, la toma y poco a poco empieza a levantarla, extiendes tus brazos para que pueda quitártela bien. Te apena quedar sólo con el sostén enfrente de él, y más que te observe con pasión y deseo.
—Mi turno— dices interrumpiendo su atenta mirada.
—Perfecto— responde él, te incorporas mientras él pone sobre sus rodillas, frente a ti. Cierras tus ojos y agarras aire, más que nada para hacer que tu sonrojo y pena se vayan.
Lo tomas del borde de su camiseta blanca y comienzas a subírsela poco a poco, dejando mostrar su marcado abdomen. La subes hasta sus pectorales y él levanta los brazos, se la quitas con trabajo y cuando está totalmente afuera, aprecias su escultural y sexy torso unos dos segundos y entonces él te enviste, cayendo arriba de ti y besando tus labios apasionadamente. Vuelven a la anterior posición.
Sientes que devora tus labios, que sus manos comienzan a recorrer tu cuerpo, tu pecho y tu abdomen. Tú haces lo mismo con su cuerpo. Recorres cada milímetro de su espalda con la yema de tus dedos, pero recuerdas que ya tienes un permiso y ahora lo recorres totalmente con tus palmas. Su piel comienza a calentarse.
Él empieza un camino de besos, comenzando en tus labios, pasando por tu cuello y haciendo una pequeña parada en tu clavícula. El roce de sus pieles desnudas causa una exquisita sensación. Es muy excitante para ambos.
—Mi turno — agrega él, sonriente, te intriga cuál será la siguiente prenda. Ruegas por que no sea tu sostén. El vuelve a sentarse y comienzas a sentir sus manos en tus piernas. Un cosquilleo hace que te alejes un momento, pero logras acostumbrarte a su tacto y quieres que vuelva a hacerlo. Pone sus manos en el elástico de tu pantalón y comienza a bajarlo. Es rápido. Juntas tus piernas casi instintivamente, él lo comprende, no vuelve a colocarse entre tus piernas, ahora lo hace alrededor.
—Es tu turno— agrega con una sonrisa. Apenada, miras su pantalón. Pasas saliva.
—Sólo bajaré la bragueta...— adviertes, vuelves a erguirte y eres lenta a la hora de acercar tus manos a esa zona. Nerviosa, comienzas a desabrochar el botón y bajas el cierre, vez una parte de tu bóxer y tartas de evitar sonrojarte.
—Gracias señorita— dice él y comienza a retirar sus pantalones. Te tiras en la cama, con tus manos en tu abdomen, mirando a otro lado, tus pensamientos te perturban, pero ya has tomado una decisión.
Él vuelve a tirarse sobre ti. Te mira con una sonrisa. Lo miras y tratas de que no se entere que tus pensamientos te agobian.
—Mi turno otra vez— te estremeces. Con cualquier cosa que te quite quedarás expuesta. Nota tu nerviosismo y sonríe. Se pega a ti, puedes sentir su piel desnuda sobre tu abdomen. Pasa las manos detrás de tu espalda y desabrocha con trabajo tu sostén. Suelta un pequeño hurra al sentirlo flojo, tu sientes que el alma se te va.
Mientras va retirando tu sostén por entre tus brazos, rápido cubres tus pechos con tus manos.
—Oye...— exclama al verte hacer eso. Te encoges de hombros.
Formula un plan en su mente y comienza a ejecutarlo, comienza a besar tu cuello, mordiendo un poco, sientes que el contacto es más cercano, puedes sentir su bulto en tu entrepierna. Llega a tu clavícula y se queda sobre tus manos, te tira una mirada, no tienes pensado quitarlas. Peter toma tus manos y comienza a retirarlas lentamente, mientras va dejando besos, que en ésta zona te hace estremecer. Sustituye tus manos por las suyas. Su toque es extraño, no logras acostumbrarte que alguien esté acariciando tus pechos y masajeándolos de la forma en que Peter lo hace. Sueltas un pequeño gemido al sentir sus pulgares jugar con tus pezones. Aprietas tus piernas y cierras los ojos. Peter empieza a besar tus pechos. Jalas las sábanas, crees que es muy temprano para gritar. Pero estás a tiempo para comenzar a explorarlo a él, pasas una mano por su abdomen hasta llegar a su entrepierna; él se mantiene ocupado en esa zona, mientras sientes que su bulto está creciendo entre tu mano; comienzas a acariciarle por arriba de su bóxer, comienza a endurecerse, lo presionas un poco, Peter no puede evitarlo y suelta un gemido.
— ¡Oh! — exclama y muerde su labio inferior, mirándote picaronamente. Una de sus manos abandona tus pechos y luego la sientes entre tus piernas. Vuelves a tomarte fuerte de la sábana con tu mano libre. Unos dedos comienzan a tocarte esa zona.
—Peter— se te escapa, él se detiene para mirarte un segundo, esboza una sonrisa. —. Es mi turno— agregas para disimular, tu respiración comienza a cambiar.
Él mira hacia su bóxer y vuelve a sonreír.
— ¿Quiere decir que ya quieres empezar?
Eso hace que dejes caer tu cabeza hacia atrás, no puedes más, sientes tus mejillas arder. Todo tu rostro. Todo tu cuerpo está caliente tras los toques de Star-Lord. Quisieras decirle que sí, que ya comience, pero te da miedo.
Sientes que él comienza a retirar tus bragas y te sorprendes.
—Hey, es trampa— protestas.
Él no contesta y te retira por completo tu última prenda, tu cara debe parecer un tomate. Te acaricia las piernas, sientes un cosquilleo. Peter se retira de una buena vez su bóxer y te sorprendes al ver su erección salir disparada. Cubres tu rostro, no puedes creer que esto esté pasando, él se tira arriba de ti, con una sonrisa al ver tu reacción. Besa tus labios, puedes sentir su miembro rozar tu abdomen y te estremece.
—Aquí vamos…
Él se prepara para comenzar. Separa tus piernas y sabes que ya no puedes echarte para atrás. Descubres tu rostro pero mantienes una mano sobre tus labios. Peter toma su dura erección y la frota en tu entrada varias veces, protestas ante eso.
—No juegues conmigo Quill.
Después, sientes que algo entra y rompe lenta y dolorosamente tu interior. Muerdes uno de tus dedos. Peter te sostiene de las caderas, mientras mete y saca la punta de su erección. Comienza a penetrarte, ésta vez más profundo. Se mantiene para que te acostumbres, mientras muerdes tu labio interior y busca tu mano para entrelazarla. Peter se recuesta en ti para besar tus labios, te aferras con una mano a su espalda. Mantienes tus ojos cerrados. Sientes los jadeos de Peter en tu cuello cuando empieza a moverse más rápido. El dolor comienza a irse y da el paso al placer. Un placer exquisito. Algo que nunca habías sentido y ahora te encanta. Peter aumenta la velocidad de sus embestidas, pero se detiene, sólo para darte otro apasionado beso sobre tus labios.
Se miran a los ojos. Le suplicas que continúe. Sientes sus dedos recorrer tu mejilla, llegando a tus labios. Los dibuja con la punta de sus dedos. Ataca tu cuello con besos y pequeñas mordidas. Las embestidas vuelven, ésta vez clavas tus uñas en su espalda. Comienzas a acostumbrarte, y también tratas de contener tus gemidos pero te es imposible. Tus gemidos hacen que Peter se excite aun más y vaya más rápido. Puedes ver sus mejillas, tienen una tonalidad rojiza y también la tienen sus orejas. De pronto, hace algo que te hace gritar, Peter realiza movimientos circulares y lentos que son endemoniadamente enloquecedores.
— ¡P-Peter!— exclamas con trabajo, o era su nombre o un grito. Te aferras nuevamente a su espalda, casi le rasgas la piel, puedes sentir su fuerte y cálida respiración en tu cuello.
—Ahhh…— No puede responderte, intenta jadear tu nombre. Te penetra más rápido, más fuerte. Ambos jadean, el placer es insoportable. Unas embestidas más y puedes sentir un líquido cálido liberarse en tu interior, Peter suelta un gemido tan varonil al haberse liberado y aún se mantiene dentro de ti. Sus respiraciones son rápidas, agitadas, tratan de controlarse. Peter sale de tu interior dejando un pequeño camino del líquido blanco.
Se deja caer a un lado tuyo. Tú cierras tus ojos mientras tratas de controlarte. La mano de Peter busca la tuya, al encontrarla te toma fuertemente. Gira su cabeza para verte, haces lo mismo, ambos sonríen. Peter besa tu sonrisa y vuelve a abalanzarse arriba de ti, le gusta tener el control.
— ¿Qué te ha parecido? — pregunta mirándote a los ojos, sus mejillas están retomando su color original, pero aún se ven rojas.
—Increíble... he tocado el cielo — respondes con un poco de trabajo, pero manteniendo tu sonrisa.
Peter sonríe, le agrada escuchar eso.
—Te enseñaré más posiciones, te lo prometo — dice jugando con tu mano, su rostro aún sigue rojo, el tuyo debe estar igual.
—Está bien… pero Peter, ¿te ha gustado?
— ¿Es una broma? Me has hecho el hombre más feliz de la galaxia.
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Akladska ¿qué les pareció? ¡Me muero de nervios! XD
