Labilidad
Las únicas palabras con suficiente labilidad para penetrar en su oído y hacerle cambiar de opinión, eran, por supuesto, las de su hermana Shizuka. Por eso Jōnouchi, a petición de su hermana pequeña, estrechó la mano frente a Kaiba.
—Acepto el empate, pero para la próxima te voy a patear el trasero. Podré ser una mierda en el Duelo de Monstruos según tú, pero en Street Figther (1) soy el amo y señor de cada partida.
Cuando Kaiba recibió el gesto con un disimulado apretón, Jōnouchi casi podía jurar que saltaron chispas de fuego a raíz del contacto.
—El día en que eso suceda expulsaré al Dragón Blanco de Ojos Azules de mi Deck.
