CAPÍTULO XXVIII
A todas aquellas personas que han estado a mi lado siempre, nunca las olvidaré.
Draco tenía razón, ahí estaba Potter esperando a "SU" niña y no soportó la idea, así que de manera brusca se separó de su abrazo y continuó su camino hacia el comedor.
Vania se quedó helada.
Esto no era lo que yo deseaba, yo no quería tener que decidir entre el cariño de mi hermano o el de Harry, yo quería poder contar con los dos, sentir a los dos cerca de mi.
El cariño de mi hermano jamás podrá compararse al de Harry, y el de Harry es de manera diferente al que le tengo a mi hermano. ¿Es que acaso no estoy destinada a ser alguien amada por muchos?
Harry nunca pudo notar a su pequeña detrás de él hasta que vió pasar de manera altanera a Draco, a él ya no le extrañaba esa manera fría y despectiva de tratarlo.
Se giró y fue entonces cuando pudo ver a su pequeña, estática y con lágrimas en los ojos. Él podía entender e incluso soportar las actitudes de Draco Malfoy pero, Vania no ella era demasiado frágil y unida a él, Harry sabía que ésta situación estaba matándola.
Vania que no había visto que era observada, suspiró, se secó los ojos y sonrió. Y le dirigió una sonrisa cargada de amor a Potter, él que la había estado observando, sintió ternura al ver como ella cuidaba de que siempre la viera riendo o feliz, aunque decidió que debía hablar con ella porque tenía que aprender a confiar en él.
-Hola pequeña ¿Me extrañaste?-
-Casi no-
- Mentirosa- decía mientras acortaba la distancia entre ellos y la besaba en los labios para después poder contemplar su belleza.
Miró con agrado sus ojos y sus grandes pestañas, sus mejillas ruborizadas por el beso y por último ese mechón que siempre caía sobre su rostro de manera casual y sensual, a él le encantaba poder quitárselo para colocarlo detrás de su oído.
-Eres hermosa ¿Lo sabías?-
-Sólo por ti-
-¿Te lo han dicho antes?-
-Sólo tú-
-Mentirosa- decía mientras su nariz rozaba con la de ella a manera de juego
Harry decidió que era momento de aclarar las cosas.
-¿Por qué no confías en mi?- dijo en tono serio
-¿De qué hablas?-
-¿Por qué no me habías dicho que tu hermano se estaba portando pesado contigo? ¿Eh?-
Ella tragó saliva, abrió grande los ojos y se mordió el labio al mismo tiempo que lo veía.
-No quería que te enojaras-
-Que mal, porque ahora SI estoy enojado-
Ella lo miraba para después bajar la mirada y ver otra cosa, hacía lo mismo una y otra vez mientras sus labios temblaban.
-Lo… lo… si..eento, de verdad-
Él la observaba detenidamente, y sabía que sus disculpas eran sinceras pero, deseaba saber más, a que tanto le tenía miedo.
-Es que… temí que quisieras alejarte de mi para que mi hermano se portara diferente conmigo y, la simple idea de tu ausencia me golpeó y… y… no supe que hacer, sabía que mi hermano no…- las lágrimas comenzaron a brotar de sus zafiros, y Harry se sentía muy mal por ser aquél que lo hubiera provocado- mi hermano no iba a cambiar a menos que cortara cualquier conexión contigo y… eso no podía permitirlo… me sentí acorralada, sin el cariño de mi padremadrehermano y a eso le agregaba no verte … o sin tu cariño…no hubiera podido… hubiera vuelto a la soledad y no la quiero- se aferró a él- no quiero la soledad por favor-
No pudo continuar sentía que las lágrimas la dejaban sin voz, Harry la abrazó fuerte como si se fuera a ir para siempre.
-No estarás sola- le tomó el rostro entre sus manos- Mírame, nunca estarás sola mientras yo esté aquí-
La volvió a abrazar.
-¿Quieres que vayamos a tu torre?-dijo en tono meloso y paternal
Ella sólo asintió.
-¿Aunque no cenes?-
-No… tengo hambre-dijo en un susurro
-Bien, iremos a tu lugar favorito pero, mañana desayunarás todo lo que no cenaste ¿Comprendido?-
Ella asintió mientras se aferraba a él como si fuera una ilusión que si se descuidaba desaparecería.
-Vamos-
Ron, Hermione y Draco notaron la ausencia de la pareja que había causado sensación.
Hermione había sentido deseos de preguntarle a Draco si él sabía algo pero, cuando sus miradas se cruzaron y él fue frío, ella simplemente desistió de la idea.
-Mientras no entré el cuidador gritando: ¡Un muerto! Todo va bien para mi-
-Eso no es gracioso, es cruel y de mal gusto-
En la torre Harry y Vania miraban a las estrellas, ella protegida dentro de su abrazo y él protegido de la tristeza por su simple compañía.
El tiempo pasó volando, y tuvieron que despedirse pero Harry le hizo saber que mañana también estarían juntos en cada clase y en cada minuto del día de ser posible.
Cuando entró en la habitación había una figura delante de ella, Vania no se atrevía a mirarlo a los ojos, sólo tomó su pijama y se dirigió al baño a cambiarse.
Al salir notó que su hermano ya estaba acostado, ella dudó de si era bien recibida en su cama o mejor dormía sola por primera vez.
-Ven- le indicó una voz asegurándole que era bien recibida
Ella se acostó y se acomodó en su pecho, escuchando los latidos de su corazón.
-¿Hermano?-
-Dime-
-¿Puedo preguntarte algo?-
-Si-
-¿Narcisa estaba feliz cuando supo que me esperaba?-
Draco se sorprendió por la pregunta y notó que su pecho estaba comenzando a sentirlo húmedo.
-Si, mucho, y más cuando supo que eras niña-
-¿Cuándo nací ella estaba feliz?-
-Todos en la casa estábamos felices bueno, yo un poquito celoso-
-¿Me cargabas?-
-Claro que si, es más mamá te arrebataba de mis brazos-
-¿Y Lucius?-
Draco sabía que no tenía caso mentirle, su padre se portaba con Vania como si hubiera sido el hijo de algún criado o una recogida.
Él negó con la cabeza con dificultad, Vania alzó el rostro para poder verlo y cuando así lo hizo él volvió a negar mientras la pegaba más a su cuerpo y le besaba la frente.
Ella comenzó a sollozar, y Draco lo sentía en el alma, sentía su dolor y sólo podía calmarla con su abrazo y sus promesas de que él siempre sería su hermano pasara lo que pasara con ésta idea Vania se durmió, en el lugar más seguro que conocía.
