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CAPITULO 27
Hola.
(IMPORTANTE)
Ah, pensé muchísimo y simplemente voy a dejar la historia, avanzare unos cuantos capítulos más y resolveré los cabos sueltos y terminare la historia, no sé si será la forma correcta, pero ya no le encuentro la misma emoción a esta historia que cuando había empezado, y sé que esta historia se hundirá en la interminable lista de historias, pero ya no me emociona como antes solo para avisar.
Sin más preámbulos:
No soy dueña de divergente, la dueña es verónica roth.
PUNTO DE VISTA DE TOBIAS:
Me despierto con unos fuertes chillidos en el otro cuarto, me levanto aun desorientado y sigo el sonido, llego al cuarto del bebé y todos los recuerdos vuelven a mí. Natalie. Tris. Abro la puerta y camino hacia la cuna, ella está llorando sin parar, la tomo en brazos y la levanto torpemente.
-shhh-empiezo a susurrar- tranquila Natalie, aquí estoy
Ella sigue llorando, no huelo nada, asi que no es el pañal, ah tal vez tiene hambre, la dejo en la cuna y bajo a la cocina por la botellita y preparo la leche, la caliento, me aseguro de que no esté muy caliente y subo con el biberón en la mano, cuando llego con ella la levanto y le acerco el biberón a la boca y ella inmediatamente empieza a succionar la leche, de nuevo el silencio reina, solo se escucha Natalie comiendo, pero no me molesta para nada el sonido, ella se vuelve a quedar dormida y yo la pongo de nuevo en su cuna y me voy a dormir de nuevo.
Unas horas más tarde me despiertan de nuevo los llantos de Natalie, me levanto y camino a su cuarto, la levanto, le acerco el biberón pero no quiere, tampoco huelo nada ¿Qué será? Como no se me ocurre nada, me siento en la mecedora que compre para tris si ella llegaba a regresar, me siento y me empiezo a mecer despacio con Natalie en mis brazos, ella no para de llorar, asi que trato de tararear algo, pero solo la inquieta más, le voy a acomodar la cobija en la que esta envuelta y siento algo duro y frio, trato de adivinar que es por medio del tacto, pero no lo consigo, asi que me levanto y prendo la luz. El collar. Tiene el collar. Es el collar que le di a Tris por su cumpleaños, el de un cuervo, que simbolizaba a nuestra hija, ¿Cómo vino a parar aquí? Tal vez, ella lo decidió antes de que empezaran a hacer con ella cualquier cosa. Se me saltan las lágrimas. Entonces abre los ojos. Son azules. Como los míos. Es una mezcla hermosa y perfecta de tris y mía, le sonrió y la abrazo contra mí, tal vez no sea difícil, tal vez sea hermoso.
-hola, princesa-le digo suavemente- deja de llorar, estoy aquí, soy totalmente nuevo en todo esto y creo que soy un completo desastre
Ella se mantiene calmada y se duerme, yo regreso a mi cama por segunda vez en la noche.
-Tobias
-Tobias
Es tris, tiene a Natalie en brazos, me sonríe yo la tomo en brazos y la aprieto contra mí.
-Tobias, no tengo mucho tiempo y estoy demasiado cansada, asi que te pediré que cuides bien de Natalie, estoy segura de que ella será una gran persona un día.
-claro que lo hare, pero ¿A dónde vas? ¿Nos dejas?-le pregunto
-no, no los dejo, siempre estaré con ustedes-dice poniéndome una mano encima del corazón- aquí, nunca los dejare.
-te amo
-yo a ti- responde con una sonrisita- háblale a Natalie sobre mi ¿quieres?
-claro
Me vuelven a despertar unos chillidos, suspiro y me levanto, mínimo ya ha amanecido. ¿Qué tan malo podría ser hoy?
