Perspectiva de Lidia

Al día siguiente de nuestra primera noche en Hogwarts no paso nada interesante durante toda la mañana, dimos clases aburridísimas y no vi a Draco en el almuerzo. Al terminar de comer Hermione, Ron, Ginny y yo nos fuimos a tomar un poquito de sol al jardín de Hogwarts para luego ir a unas clases más.

"Es agradable, ¿cierto"- dijo Hermione mientras la brisa fresca corría y los rayos del sol pegaban pero de manera tenue.

"Oh, sí."- dijo Ron estirándose en el pasto- "He comido mucho, me siento inflamado"- dijo quejándose mientras se tocaba su estomago.

"De la manera que comiste hoy me asombraría si dijeras que estas perfecto"- le dije de forma sarcástica.

"No molestes, Lidia"- dijo enojado- "Cuando te duela el estómago me burlare de ti también"

"Yo siempre cuido lo que como para no arrepentirme luego"- le respondí.

"Mamá siempre le da de comer cada 3 horas por eso come tanto en el colegio porque solo hay desayuno, almuerzo y cena"- dijo Ginny riendo.

"¿Cada 3 horas? Mínimo eres un bebé, Ron"- dije burlándome

"¡Si! El bebé de mamá"- dijo Hermione burlándose, las tres rompimos a carcajadas.

En nuestras risas se nos unió Harry, venía de la reunión con los compañeros de quidditch. Debido a que varios se han graduado, muchos puestos quedaron libres.

"Hola chicos ¿Qué hacen?"- nos saludo.

"Burlándonos de Ron"- contesto Ginny esbozando una sonrisa burlona.

"¿Sabías que Ron debe comer cada 3 horas?"- le pregunto Hermione riendo.

"Sí, lo sé"- respondió Harry muriendo de risa- "¿Todo un bebé, no?"

"¿Tú también?"- reclamo Ron a Harry quien solo soltó una risa.

"Oye, Ron. ¿Por qué no te unes al equipo?"- le propuso Harry

"No sé, creo que no soy bueno en eso"- intento explicar Ron. Harry y Ron continuaron hablando sobre el equipo de Gryffindor con Ginny.

Me sentía cómoda con mis amigos, pero cuando Harry estaba mi humor cambiaba por lo que le ocultaba. Hermione se portaba conmigo de buena manera, se mostraba preocupada por mi estado de ánimo, por hacerme sentir mejor y sacarme una sonrisa. Se dio cuenta que la llegada de Harry me afecto un poco, me aparto a un lado para hablarme.

"Tienes que decirle"- me dijo Hermione en voz baja- "te está matando, Lidia"

"Yo sé… es solo que… no puedo. No me salen las palabras para hacerlo"- le intente explicar a Hermione

"Harry es el único que puede ayudarte y con el que puedes confiar"- me intento convencer Hermione, baje la mirada triste- "Lidia, debes dejarnos ayudarte… te prometo que él no te juzgará. Te conoce bien, sabe que no eres así como ellos… te conoce, Lidia"

"Es difícil, Hermione"- dude en decirle.

"Lidia, debes ayudarte para que te ayuden"- me convenció Hermione.

"Está bien pero no todavía… no estoy lista"- le respondí.

"Entre más rápido mejor... hazlo lo antes posible"- me volvió a decir Hermione.

Tuvimos nuestra primera clase de Pociones, esto significa una cosa… veré a Draco Malfoy. No lo había visto de hace dos días, no cartas, ni mensajes, me estaba preocupando mucho pero al fin una clase juntos. Draco estaba en la banca sentado esperándome, se veía diferente, se veía terrible. Parecía más delgado, sus ojos hundidos y oscuras ojeras debajo de ellos, su piel estaba más pálida. Se veía como enfermo. Al verme esbozo una sonrisa forzada, le sonreí y me senté a su lado.

"Hola"- le salude mientras me sentaba

"Hola, hermosa"- me dijo como siempre.

"Te veo diferente ¿estas bien?"- le pregunte examinándolo con la mirada.

"Sí, bastante bien"- me mintió- "¿Puedes ir a la Sala de Menesteres hoy a eso de las 11:00 P.M.?"

"Claro"- le respondí preocupada.

El nuevo profesor entro pero Harry y Ron no habían llegado. Nos enseño la poción para el amor, todas las chicas nos acercamos para verla mejor. Suspire para olerla, era exquisito el aroma, me hipnotizaba.

"La poción del amor huele diferente para cada persona según sus gustos. A ver… Granger ¿A qué huele la poción para usted?"- le pregunto a Hermione.

"Menta y dentífrico"- respondió Hermione

"Barcasnegras ¿a que huele para usted?"- me pregunto el profesor.

"Vainilla, fresas y coco"- respondí.

"Parkinson, dígame a que huele"- le pregunto el profesor a Pansy.

"¿Azufre?"- bromeo Draco, algunos reímos y Pansy lo fulmino con la mirada.

"A chocolate"- respondió Pansy enojada.

Nos mando a hacer en nuestro primer día una poción extraña, yo no era muy buena en eso pero Draco sí al igual que Hermione. Durante la explicación entraron Harry y Ron agitados, el profesor Slughorn giro sobre sus pies para ver quienes habían entrado.

"Vaya, Harry Potter y ¿usted es?"- pregunto el profesor a Ron.

"Weasley, señor. Ron Weasley"- le contesto Ron agitado,

"Sí, Weasley… llegan tarde pero se los perdonaré. Tomen los libros de esa estantería"- les indico a ambos.

Ron y Harry tomaron sus libros y se ubicaron en sus mesas. Comenzamos a hacer el trabajo Draco y yo, pero simplemente no podíamos cortar la pepita esa negra, se nos escapaba, incluso a Hermione le costó trabajo. Nadie logró hacer el trabajo bien, solo Harry quien gano la poción de suerte liquida.

Toda la tarde no vi más a Draco, pero al que sí vi era a Seamus quien me seguía a todos lados pero siempre me mantenía rodeada de mis amigos para evitarle. Durante la cena no vi a Draco, eso me causo una extrema preocupación.

"Creo que no tengo hambre"- anuncie a mis amigos que estaban comiendo gustosamente unas chuletas ahumadas con cebolla caramelizada.

"¿Me das tu plato?"- me dijo Ron señalando mi porción.

"Sí, claro… tómalo"- le dije dándole mi plato.

"¿A dónde vas?"- me pregunto Harry sacando la mirada del libro de pociones.

"A la biblioteca, tengo que sacar un libro que mi madre me recomendó y me quedare a leerlo"- mentí levantándome de mi silla.

Sé que Draco me dijo que no fuera hasta las 11:00 P.M. pero la curiosidad y la preocupación me mataban, no me podía concentrar, algo no anda bien. Subí las escaleras lo más rápido que podía, me abrí paso entre algunos estudiantes pero sin empujarlos, no quiero problemas con nadie. Llegue al séptimo piso y me pare frente a la pared en donde se encuentra la Sala de Menesteres, cerré mis ojos y pensé "necesito un salón para ver a Draco Malfoy solos sin ser interrumpidos por nadie", apareció una puerta frente a mi, mire a ambos lados cerciorándome que nadie me viera, gire la perilla y entre cerrando la puerta detrás de mi.

Me adentre en la sala buscando con la mirada a Draco, lo vi. Estaba sentado en un sillón con el rostro hundido entre sus manos, al escuchar que cerré la puerta me miro asustado. Le esboce una sonrisa al verlo, se levanto de golpe y corrió hacia mi y me abrazo con fuerza, le respondí el abrazo preocupada.

"No puedo"- me dijo casi sin voz abrazándome fuerte- "¡no puedo hacerlo!"

"¡Draco me preocupas! ¿Qué pasa?"- le dije separándome de él buscando su mirada, su rostro estaba peor que antes, se veía atormentado- "Draco, háblame"

"No sé qué hacer… no puedo, siento que no puedo hacerlo"- me volvió a decir desesperado mientras nos sentábamos en el sillón, coloque una de mis manos en su pierna para confortarlo.

"¿No puedes hacer lo que te mando tú-sabes-quién?"- le pregunte

"Sí, no puedo… debo hacerlo pero no puedo, Lidia. No quiero perderte pero no tengo la valentía de cumplir con su misión"- me respondió volviendo a hundir su rostro entre sus manos- "¡Me voy a volver loco!"

"Pero no me has dicho qué misión te ordenó… quizás te puedo ayudar"- le dije mientras con mi mano tomaba su rostro para mirarlo a los ojos-"por favor, Draco… somos pareja y debes decirme qué debes hacer y yo debo ayudarte"

"¡No! ¡Tú estás fuera de esto! ¡No se te ocurra volver a decir una barbaridad como la que acabas de decir!"- me grito quitando mi mano de un golpe, lo mire asustada. Me tomo por los hombros con fuerza- "¡Nunca vuelvas a decir algo como eso! ¡¿Está claro?"

Asentí sin decir una palabra, sólo lo miraba asustada. ¿Desde cuándo se había tornado tan violento conmigo? Siempre fue un caballero, excepto la infidelidad, pero de ahí en más era un caballero, un príncipe azul al rescate. ¿Ahora me sacude de forma violenta por los hombros?

Inmediatamente Draco se dio cuenta de mi expresión, miro sus manos sosteniendo mis hombros con mucha fuerza y la manera tan violenta con la que me sacudió, me volvió a mirar a los ojos y los vio inundados en lágrimas amenazadoras con salir.

"Lo-lo-lo s-s-siento"- intento decir Draco mientras me soltaba los hombros, hundió su rostro en mi pecho y comenzó a llorar desesperado.

"Draco, oh…. Por favor, Draco…dime qué es lo que sucede… me estás matando"- le dije llorando con él mientras abrazaba fuertemente su rostro. Los dos lloramos juntos por un rato, él por su tormento y yo por él.

Al rato se volvió hacia mí y me dio un extraño beso en mis labios, estaba lleno de dolor y tristeza… así de bien le conozco.

"Todos tenemos algo que nos atormenta, Draco… todos, incluso yo"- le dije sosteniendo su hermoso rostro lleno de dolor, el me miraba- "pero hay algo que debes saber… siempre tendrás alguien a tu lado que te apoyará, que estará ahí para ti, te quitará ese dolor que tienes en el alma, que te ama con su alma y nunca jamás te defraudará… esa soy yo"- le dije para intentar confortarlo.

"¿Me lo juras?"- me pregunto con esperanza- "¿Me juras que te quedarás a mi lado sin importar nada? ¿Sin importar lo que tenga que hacer y lo lleve a cabo?"

"Sí, te lo juro… eres el amor de mi vida, Draco y no pienso moverme de mi lugar… mi lugar es contigo por siempre"- le dije alzando mi mano cerrándolo en un puño sólo dejando mi dedo meñique al aire, Draco sonrió como un niño y me imito estrechando nuestros meñiques como juramento.

Pedí una cama doble en mi mente al Salón de Menesteres para poder dormir algo, nos acostamos en la cama abrazados y nos besamos. Nos besamos por necesidad, por pasión, por amor, nos besamos para consolarnos el uno al otro, para que sepamos que pase lo que pase siempre estaremos juntos porque nos amamos. Tomé mi decisión, hablaré con Harry y ayudaré en lo más que pueda pero sin descuidar ni traicionar la confianza de Draco. Voldemort no se saldrá con la suya y no atormentará la persona que más amo en la vida. No me doy por vencida.