Ya era oficial: odiaba a todos en el mundo.

Odiaba a las estúpidas con las que vivía, a su madre, a Rafa, a los paparazzis y al mundo en general, tremendo lio formo para ella aquella escena violenta, además del confuso ¿Cómo se llamaba ese con el que se iba a casar? Ah, no importa, daba igual.

Y aún se conseguía llorando como una inútil, sabía que Marisa estaba esperándole detrás de la puerta, sin atreverse a entrar y al menos agradece que su Nina-fan tenga cerebro.

Se hartó de todas las difamaciones violentas hacia su persona, miro el balcón y lo decidió.

Iba a acabar con eso.