Outtake Los años sin ti.
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No hay nadie en el mundo que pueda remplazarte…
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Recomendación musical: Littlest things de Lily Allen.
Rpov.
Podría decir que era completamente feliz, tenía una novia preciosa, una familia unida, grandes amigos y el dinero suficiente para vivir los próximos veinte años, era un hombre muy afortunado.
Pero en días como hoy, me sentía incompleto.
Observe a Tahliah dormir plácidamente a mi lado, tenía un cuerpo precioso, era muy dulce, tierna, y tenía que admitirlo, era una gran amante; pero había algo en nuestra relación que no terminaba por cuadrarme. Era como vivir en dos realidades completamente diferentes, como si solo tomáramos de cada uno lo que necesitáramos, y toleráramos todo lo demás porque venía con el paquete. Sacudí mi cabeza para ahuyentar esos pensamientos y me levante sigilosamente para no despertarla, me puse unos pantalones deportivos, mi sudadera gris favorita, me calce los tenis, tome mi celular y salí de la casa.
Corrí tranquilamente por el centro de Londres, aquí no tenía que preocuparme por los paparazzis o porque mi aspecto luciera bastante descuidado, ni mi larga barba llamaba la atención de las personas, volvía a ser solo Robert.
Hoy había decidido cambiar mi ruta, no pasaría frente a las cafeterías sino frente a las librerías, tal vez podría aprovechar mi rutina de ejercicio para comprar un par de libros para mi viaje, en dos días partiría a Colombia para comenzar con el rodaje de The Lost City of Z.
Pare de correr cuando llegue a mi librería favorita, entre y salude a Rosie la dueña de la librería. Era una librería pequeña, una clásica librería londinense que se especializaba en vender libros de uso, aunque también había manuscritos recién salidos de la imprenta. Tenía un gran ventanal y estaba construida con ladrillos de un extraño y acogedor color marrón, la puerta era verde y sobre ella estaba una campanilla que sonaba cada vez que entrabas o salías.
-No puedo creer que hayas vuelto tan pronto- comento Rosie+.
La conocía desde hace diez años, cuando todavía era solo Robert, siempre compraba los libros aquí porque me parecía bastante extraordinario tener un ejemplar con historia.
-Es solo un pretexto para verte- le dije y ambos reímos. Eran las siete de la mañana, por lo que yo era el único cliente.
-Si mi esposo te escucha seguramente te desfigurara esa bonita cara- me respondió.
-¿Te parece linda mi cara?- le pregunte mientras me dirigía al estante donde colocaba los libros que le acababan de llegar, tanto nuevos como viejos.
-Eres Edward Cullen, por lo tanto tu cara es perfecta- me dijo burlándose.
Interrumpimos nuestra plática por el teléfono, que sonaba insistente.
En el estante de "los recién llegados", como decía Rosie, encontré títulos que ya tenía y otros que aún no me animaba a leer, pero hubo uno que llamo mi atención por completo. Habían pasado siete años desde la última vez que lo leí, y la última vez que lo hice fue con ella.
Lo tome como un autómata y me dirigí a la caja.
-Katie++ los vaqueros están en la secadora, no seas quejica y ve a buscarlos- le dijo Rosie a su hija antes de colgar el teléfono.
-Es tu culpa, sabes que son sus vaqueros favoritos- dije para molestarla.
-Bien señor Pattinson, cuando tengas hijos me comprenderás, ahora muéstrame tu nueva adquisición- me dijo y yo coloque en el mostrador el libro.
-Doomed Love de Virgilio- lo observo durante unos instantes y después levanto la mirada hacia mí- creí que ya tenías uno- me dijo curiosa.
-Lo he perdido, ya sabes una mala pasada del destino- le respondí mirando hacia la calle.
Ella sonrió entendiendo a que me refería.
-Tal vez aun puedas recuperarlo, era una edición preciosa- coloco el libro en una bolsa y me lo entrego.
-Aun no me has dicho cuánto es- le recordé.
-Es un préstamo y un regalo, si recuperas el anterior devuélveme este, sino, comienza una vez más con él.
Kpov.
Estaba harta de Nueva York, cansada del tráfico y el ajetreado ritmo de vida. Sabía que la causante de mi mal humor no era la ciudad, el problema era yo.
Había aceptado grandes proyectos, había llenado mi agenda, terminaba agotado al final de día, pero nada de eso servía para que mi mente dejara de pensar en él, o para que me sintiera completa o incluso un poco feliz.
Me había estado engañando a mí misma al creer que con Alicia podría olvidarlo. La última vez que había hablado con ella fue hace cinco días, y solo discutimos. Ojala pudiera decir que la extrañaba, o que me sentía culpable o triste por ello, pero la verdad es que me daba lo mismo.
Llegue al hotel más tarde que de costumbre, Woody había organizado una pequeña cena y me vi obligada a acudir, aunque lo único que quería era comer helado y ver películas tontas.
Me dirigí al cuarto de baño, me quite la ropa y deje que el agua corriera por mi cuerpo en un intento de borrar todo aquello que me hacía sentir miserable. No sé cuánto tiempo llevaba bajo el grifo, pero el agua ahora era demasiado fría, pero no me importo, en cambio, me senté en las frías losetas color perla que cubrían el suelo del lujoso baño de mi habitación de hotel y recordé aquella horrible mañana de julio en la que mi pequeño castillo se derrumbó.
¿Cuál era la receta mágica para hacer que el amor durará para siempre? Si con todo el dinero que había ganado a lo largo de los años pudiera conseguirla, no me importaría quedarme en la ruina o vivir debajo de un puente.
Por primera vez envidie a Bella, por primera vez quise ser ella realmente.
El conocido ruido de la tarjeta que abría la puerta de mi habitación interrumpió mis pensamientos, me levante rápidamente, pues si Ruth me encontraba en ese estado me daría el mismo sermón de ayer, de la semana pasada.
Cerré la regadera y me coloque la bata que había tomado anteriormente, amarre mi cabello con na goma sin que me importara el hecho de que estaba completamente mojado y me dirigí hacia el pequeño living para recibir a mi visitante.
Fue una gran sorpresa encontrar a Nicholas y no a Ruth esperando por mí, vestía su suéter azul marino favorito, unos jeans y los converse negros que le había visto en la serie de televisión que protagonizo hace unos años.
-Es un gusto volver a verlo señor Stonem*- le dije mientras me acercaba a él.
-Señorita Swan, el gusto es todo mío- se levantó de su sitio para abrazarme.
Nos quedamos así por varios minutos, Nicholas se había convertido en más que mi amigo, y había llegado en el momento oportuno. Sabía que tampoco la estaba pasando muy bien debido a los rumores de una posible relación entre Jennifer** y Liam***.
-Te he traído unos regalitos- me susurro al oído sin dejar de abrazarme.
-Contigo es más que suficiente- le respondí separándome de él e invitándolo a sentarse nuevamente.
Una vez sentados, me volví a acurrucar a su lado, por su parte, el coloco su brazo a mi alrededor y con el otro tomo la bolsa que había dejado en la mesita que estaba junto al sofá, y de la cual saco una bolsa de sus papas favoritas (ruffles de queso), una bolsa de mis dulces favoritos (jolly rancher) y una botella de vino barato (el único que habíamos sido capaces de conseguir Japón).
-Dime cómo has podido sobrevivir sin mí- me pregunto antes de meterse un puñado de papas a la boca.
Solo me encogí de hombros y comencé a abrir uno de los paquetes de dulces que contenía la gran bolsa que había traído mi amigo.
-¿Cuánto tiempo te quedaras aquí?- me pregunto.
-Solo otra semana, después iré un par de días a Los Ángeles, y después a Paris- le respondí.
Nicholas no dijo nada, se concentró en abrir el vino mientras yo me comía mí quinto caramelo y lo observaba.
Me hubiera gustado estar enamorada de Nicholas, era un ser humano excepcional, guapo, caballeroso, atento, hogareño, aventurero y un magnifico amante, pero por infortunios del destino había llegado cinco años tarde a mi vida.
Imagine mi vida a su lado, imagine mi vida sin haber conocido a Robert, y tristemente me di cuenta de que jamás volvería a enamorarme.
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Capítulo 26.
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Rpov.
-¿Cuál te gusta más?- me pregunto Kristen asomándose por la puerta del closet y mostrándome dos vestidos como de estambre de color rojo y mostaza.
Estábamos en la semana dieciocho de gestación, y estaba orgulloso de decir que mi futura esposa había aumentado dos tallas de sujetador y su vientre era igual que una pequeña pelota de futbol.
Hoy iríamos a casa de mis padres, pues Victoria y Caleb habían organizado una cena para anunciar la llegada de mi sobrino o sobrina. En un pasado Kristen no se preocupaba por lo que se ponía, pero en los últimos días decía que todo era demasiado grande o feo, así que pasaba horas en el closet, y terminaba poniéndose unos jeans y una de mis camisetas, pero obviamente yo no decía nada pues ella seguramente lloraría sin parar, y después me castraría.
-Listo- dijo aun en el closet para después salir y mostrarme su atuendo.
Se había puesto un vestido color mostaza de mangas largas, pero más que vestido parecía un suéter enorme, traía unas medias negras y unos zapatos de piso negros, pues seguía odiando los tacones, y como complemento el collar de colores que le había regalado Taylor cuando estuvo con nosotros en Londres.
-Te ves preciosa- le dije alagando su atuendo.
-Me veo gorda- me dijo haciendo un pequeño puchero.
-Estas embarazada y te ves preciosa, no te atrevas a decir que estas gorda porque tendré que decirte un millón de veces que no lo estas y eso nos retrasaría- le dije acercándome a ella para besarla.
Fue un beso cargado de deseo, ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que habíamos tenido relaciones sexuales como Dios manda, y aunque el sexo oral era buenísimo no podía compararse con el sexo real. Tuve que apartarme de ella antes de dejar que la lujuria me ganara, pues si lo hacía estaba seguro que la follaria y eso pondría en riesgo a nuestro bebé.
-Odio esta parte del embarazo- me dijo mientras trataba de recuperar la respiración, yo también odiaba esta parte del embarazo.
-Pronto pasara, y entonces me pedirás clemencia- dije tratando de hacerla sonreír y aunque no lo conseguí, al menos no comenzó a llorar como la semana pasada.
El viaje a casa de mis padres nos tomó unas cuatro horas por lo que llegaríamos tarde como siempre, y mi madre tendría otro motivo para exigirme que dejara la Isla y volviera a Londres, específicamente a casa, pero Kristen no quería dejar nuestro pequeño palacio, y yo tampoco. Pero no podía evadir el hecho de que en caso de una emergencia en Londres Kris podía ser controlada mejor que en la Isla, incluso al Dr. Collins le parecía una gran idea que nos mudáramos
Cuando entramos casa yo desaparecí por completo, pues mi madre se acercó a abrazar a Kristen y le coloco la mano sobre los hombros para guiarla hacia el interior en donde se encontraba toda mi familia. Me dirigí a la cocina en busca de na cerveza y me arrepentí de haberlo hecho, pues como si de una broma del destino se tratara Chace, Nicholas estaban ahí, y no solo eso, estaban en MI casa, tomado MI cerveza, platicando y riendo con MIS amigos y MI padre, pero lo peor es que ambos habían salido con MI NOVIA, MI FUTURA ESPOSA, LA MADRE DE MI HIJO; y lo único que podía preguntarme es ¿Qué CARAJOS HACIAN EN MI CASA?
-Creo que mi belleza lo ha dejado sin habla- escuche que alguien decía, y gracias a eso me di cuenta de que las risas habían cesado y ahora tenía siete curiosos pares de ojos mirándome, y seguía sin saber que decir.
-A nosotros también nos alegra volver a verte- me dijo Marcus.
-Lo siento, pero estoy un poco sorprendido- respondí.
-Bueno cuñadito, lo que pasa es que a mí me tendrás que ver más seguido pues estoy saliendo con tu hermana, y a Nicholas lo ha traído su hermana Rosanna* que es amiga de tu hermana Victoria- me dijo Kent.
-Que pequeño es el mundo ¿no crees Robbie?- me dijo Bobby intentando claramente controlar la risa.
-Sí, ya lo creo que si- les respondí. ¿Qué más podía decir? me sentía muy incómodo.
Al ver que no decía nada más, dejaron de observarme y continuaron con la conversación que habían interrumpido, todos excepto Nicholas, que se levantó y se acercó a mí.
-Es una coincidencia que mi hermana y la tuya sean amigas, pero no es una coincidencia que yo este- yo simplemente lo observe retadoramente y el ante este gesto, soltó una pequeña carcajada y continuo- tampoco he venido a causarte problemas, sé que no tenemos una buena relación y el hecho de que Kristen y yo seamos amigos te incomoda, pero quiero que sepas que la quiero como a una de mis hermanas, me preocupo por ella, y ahora que ha vuelto al mundo Pattinson- Stewart no he tenido la oportunidad de felicitarla- hizo una pausa- bueno, de felicitarlos, así que venir me pareció una gran idea.
¿Qué le podía contestar? Él estaba siendo muy maduro respecto a este tema, pero yo estaba muy celoso y no sabía qué hacer, porque lo único que quería era tomar a Kristen y llevarla a casa para alejarla de Chace y de Nicholas.
-¿Nic?- escuche la sorprendida voz de Kristen a mi espalda, y por segunda vez en este día, paso de largo como si yo no existiera para correr a los brazos del zombie**.
-¿Pero qué haces aquí?- dijo Kristen muy sorprendida mientras lo abrazaba.
-Me alegra verte pequeña – ¿pequeña? ¿Pero quien carajos se creía este actorcillo para llamarla de esa manera?
-A mí también me da mucho gusto verte – dijo Kristen pero esta vez no solo lo abrazo, sino que también lo beso ¡lo beso en frente de mí!, no soporte más, así que me dirigí al jardín para saludar a mi madre y mis demás familiares y amigos.
Kpov.
-¿Puedes decirme como es que llegaste aquí?- le pregunté a Nicholas mientras me separaba de el para poder verlo mejor.
-Pues resulta que Victoria y mi hermana Rossana son amigas desde la secundaria y volvieron a encontrarse hace un par de días en el centro comercial y Victoria la invito a venir, así que mi hermana me pidió que la acompañara, pero acababa de llegar de Paris y lo único que quería era dormir así que le dije que no, pero ella me dijo que Victoria era hermana de Pattinson y que estaba segura que estarías aquí, así que aquí me tienes- termino su respuesta y me regalo la sonrisa de amistad-hermandad especial que compartíamos.
-Me alegra mucho que hayas venido, sé que me he portado muy mal por no contártelo personalmente, y por no haber quedado para una visita, pero los primeros meses no han sido demasiado buenos…- me puso un dedo sobre los labios para detenerme, así que no termine con mi discurso de disculpa.
-Lo que importa es que ahora están mejor, y que puedo conocer a mi futuro sobrino- dijo acariciando mi pequeño, pero notable y hermoso vientre- será un chico tan guapo como su tío.
- ¿Tú también crees que es un niño? – le pregunte emocionada, sería bueno que alguien pensara igual que yo en cuanto al sexo.
-Solo lo conozco desde hace unos minutos, pero estoy seguro de que será un niño – me dijo muy seguro.
Estaba tan emocionada que volví a abrazarlo, y después me separe de el para girarme hacia Robert que estaba detrás de nosotros, y seguramente muy molesto. Pero me lleve una enorme sorpresa al descubrir que se había ido.
-Al parecer a tu novio no le agrada mi visita – me dijo Nicholas.
-Es un poco celoso- le respondí restándole importancia, pero me habían entrado unas terribles ganas de llorar.
-Seguro está afuera, vamos a buscarlo – me animo, yo solo asentí y salí antes que el para poder buscarlo.
Robert estaba platicando alegremente con Jamie, su primo favorito, ¿así que él podía dejarme botada solo para irse con su primo?, las ganas de llorar que aun sentía hace unos segundos se esfumaron para ser sustituidas por la furia. Me acerque rápidamente hacia el olvidando que Nicholas aún estaba detrás de mí.
-Robert Pattinson llevo horas buscándote- le dije muy molesta cuando llegue a su lado.
-Tranquila Kristen, el único que se debería preocupar por vigilarte es el, no tú, además puedo asegurarte que mi primo es un hombre bastante fiel y creo que no puedes decir lo mismo de ti- dijo Jamie y sabía exactamente a qué se refería con eso, así que las ganas de llorar volvieron.
-James, no quiero que vuelvas a hablarle de esa manera a Kristen, lo que pase en nuestra relación solo nos incumbe a nosotros, así que si tienes algún problema con ella te sugiero que lo olvides o te alejes de nosotros- le dijo Robert muy molesto y levantando un poco la voz, lo que provoco que dos de sus primas y una de sus tías que se encontraban cerca detuvieran su plática para escuchar mejor.
-Vale, solo era una broma, mis disculpas bella dama- dijo antes de irse, y yo abrace a Robert por la cintura escondiendo mi cabeza en su pecho mientras él me acariciaba el cabello con una mano y con la otra me abrazaba por la cintura.
-Me alegra saber que esta vez si la estas cuidando- interrumpió Nicholas nuestro momento y pude sentir como mi novio se tensaba.
-Siempre la he cuidado, y puedo asegurarte que he pasado los peores años de mi vida lejos de ella- respondo Rob.
-Como te dije antes, Kristen es una hermana más para mí, y lo último que quiero es crear problemas contigo Robert, pero ser amigos nos costara un poco más de tiempo.
El resto de la fiesta pasó sin más problemas, y yo no volví a separarme de mi novio. Londres era una ciudad fría, pero esta noche la madre naturaleza había cedido y nos dejó disfrutar de una fría, pero muy agradable reunión.
Y es que Clare y Victoria se habían esforzado muchísimo por arreglar el jardín; habían colocado mariposas de papel por todo el jardín logrando un ambiente lleno de paz, pero la sorpresa vino más tarde, cuando el sol se ocultó, las mariposas se convirtieron en pequeñas luces que iluminaron todo el jardín como si las estrellas hubieran bajado del cielo para acompañarnos esta noche.
Pero sin duda alguna el momento más emotivo y hermoso de la noche fue cuando dieron a todos la noticia del bebé. Habían colocado sobre las mesas charolas con galletas de la suerte, y justo antes de las siete de la tarde Caleb pidió la atención de todos.
-Agradezco a todos por haber venido este día, y sé que se preguntaran de que se trata todo esto, así que llego la hora de terminar con el misterio.
"Conocí a Victoria en una cafetería, yo iba pasando por la acera y ella tomaba café con un chico- pero cuando nuestra mirada se conectó supe que ella sería mi esposa, ese día llegue a casa a las siete de la noche pensando en ella.
"Nuestra primera cita se dio una semana después, cuando la recogí eran las siete de la noche, y cuando regresamos a su apartamento las siete de la mañana, había pasado doce horas exactas con ella y quería más.
"Así que le pedí que se casara conmigo, y si, esa noche cuando mire mi reloj antes de proponérselo eran las siete de la noche- todos reímos ante aquello, y yo sorbí nuevamente mi nariz pues la historia me estaba haciendo llorar.
-Supe desde ese día que as siete de la noche era nuestra hora, así que se lo conté y decidimos casarnos a las siete de la noche. Hoy, queremos que todos formen parte de la nuestra historia, así que les pido que tomen una galleta y…- miro su reloj.
-Ábranla por favor- dijo segundos después, todos obedecimos a su petición, dentro de la galleta se encontraba una simple frase seremos padres y antes de que alguien reaccionara Caleb hablo.
-Amigos, Victoria y yo queremos anunciarles el día de hoy- hizo una pausa- a las siete de la noche queremos compartir con ustedes la mejor noticia de nuestras vidas, ¡seremos padre!- dijo muy orgulloso y todos aplaudimos.
La pareja se vio envuelta en un mar de abrazos, lágrimas y felicitaciones, era tan bonito, que yo me la pase llorando por un par de horas.
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Los suaves círculos que dibujaban sobre mi vientre me hicieron sonreír, estaba tan cómoda en esa posición que no abrí los ojos, deje que Rob siguiera acariciando a nuestro bebe.
Estábamos pasando unos días agradables en Londres, lo que nos hacía considerar seriamente dejar la isla y mudarnos el resto del embarazo. Lo cierto es, que Rob aún estaba terminando algunos proyectos y yo no quería estar sola en su ausencia, ayer había tenido una larga reunión con Nick y al parecer algo no iba bien.
-Porque está muy pensativa esta mañana señorita-me susurro Robert besando mi cuello.
-Pienso en ti- me gire para poder observar su hermoso rostro.
-¿A sí?- beso mis ojos-Y - beso mi nariz- que- beso mí mejilla- exactamente- y me beso tiernamente en los labios para después apartarse esperando mi respuesta.
-Tal vez no sea tan mala idea quedarnos aquí lo que resta del embarazo- estaba un poco insegura respecto a ese tema, por un lado extrañaría la tranquilidad y paz de la isla, pero no me imaginaba estar sola, ¿qué haría si algo pasaba y yo me encontraba sola?
-Kris no debes sentirte presionada por mis padres, se que aunque no lo digan directamente ellos quieren que nos quedemos aquí, Victoria ha cedido con mucha facilidad y saben que nosotros no lo haremos, así que no te sientas mal por ello, estaremos donde queramos estar- sus padres eran los que más insistían con el tema, pero creo que si tenían razón en decir que estaríamos solos si algo pasaba, pues aunque ellos acudirían a nuestro lado al momento de una contingencia no llegarían tan rápido.
-Ayer que has ido con Nick, me di cuenta de que si tú tienes que ir a algún lado yo me quedare sola y eso me asusta un poco- sabía que aunque él no lo dijera también se preocupaba por aquello.
-Sabes que no quiero dejarte sola en ningún momento cierto- asentí- Nick me ha dicho que debo reunirme con David la próxima semana, tengo que grabar el tema que le envíe, y lo más seguro es que deba quedarme en Los Ángeles al menos tres días- me dejo sorprendida, no quería quedarme aquí sola.
-Iré contigo- asegure.
-Cariño sabes que Collins no te dejara subir a un avión, y yo tampoco- me dijo muy seriamente.
El doctor Collins me había autorizado viajar a Londres, pero me dijo que no podía subirme a un avión de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia pues sí mi presión sufría cambios drásticos podría tener un aborto.
-Te voy a extrañar mucho- el acarició mi mejilla mientras yo controlaba las lágrimas que se habían acumulado en mis ojos.
-Tratare de regresar lo antes posible- me acerque aún más a él para abrazarlo fuertemente, el por su parte acaricio mi espalda y beso mi frente repetidamente.
-Volveré tan pronto que no tendrás tiempo para extrañarme, deberás cuidar mi corazón, pues lo dejare contigo- reí ante sus palabras.
-Deja de robarle las frases al pobre Edward.
-Yo soy Edward Cullen-ambos reímos por aquello.
-Tan cierto como que yo soy Bella Swan.
Los días antes de que Rob viajara a Los Ángeles nos quedamos en la casa de sus padres, salimos a comer con Sienna y Tom y Marlow se proclamó como la hermana mayor de mi pequeñín, aunque ella también creía que sería una niña. Decidimos que lo mejor para nosotros era quedarnos en la ciudad por lo que restaba del embarazo, pero que compraríamos una casa para poder preparar la habitación del bebe y estar más cómodos.
Hoy teníamos cita con el Doctor Spencer, que era amigo del Doctor Collins y sería mi nuevo ginecólogo; y también visitaríamos un par de casas, y esperaba que encontráramos rápidamente la indicada.
-¿Crees que el doctor Spencer sea tan agradable como Collins?- Robert no se sentía seguro con el cambio, estaba acostumbrado al Dr. Collins, creo que hasta se estaban haciendo amigos.
-Yo creo que si, además Collins dijo que era muy bueno en su trabajo- estaba muy concentrada en el helado que llevaba entre las manos, una combinación de chocolate, fresa, queso, menta, cajeta, limón y vainilla, y el cual acompañaba con Chetos*** de queso, era delicioso.
-Espero que te prohíba comer todo eso junto- me dijo riendo, le encantaba burlarse de mis combinaciones, aunque después terminará comiéndose todo.
Cuando llegamos al hospital nos dimos cuenta de que un par de paparazzis nos habían seguido, por lo que Robert me rodeo con su brazo y me hizo entrar rápidamente. Ahora que estábamos en la ciudad estaba segura de que tendríamos a unos cuantos parásitos detrás de nosotros.
Nos dirigimos a la recepción para preguntar por el Dr. Spencer y a diferencia del otro hospital, esta vez fuimos el centro de atención, la enfermera que nos guio hasta el consultorio no dejaba de voltear para regalarme miradas coquetas a Robert, lo que deje pasar porque no me apetecía pelear con aquella chica. Algo de lo que me arrepentí en cuanto entramos al elevador.
-Es un gran placer conocerte Robert- yo la observe fijamente y alce las cejas sorprendida- quiero decir conocerlos, me encantan todas tus películas Rob- su tono era muy meloso, y aunque tenía cara de no romper ni un plato sabía que era una resbalosa.
Robert no le contesto, simplemente le regaló una sonrisa y me acercó más a su lado y depósito varios besos en mi frente, lo que provoco que aquella chica me mirara bastante enojada, así que me gire hacia Robert, lo tomé del rostro y lo bese apasionadamente, estábamos tan inmersos en nuestra burbuja que fue la voz de la enfermera lo que nos hizo separarnos.
Después de aquello sonreí con suficiencia y entrelace mi mano con la de mi novio para dirigirnos al consultorio del Doctor.
Era casi igual al de Collins, lo único que cambiaba era el color de las paredes, y que en este consultorio había un sin fin de fotografías de, quien supuse era el Dr. Spencer, con bebés recién nacidos.
-Se ve bastante ridículo- dijo Robert, pues el doctor usaba batas con animal iría bordados y sombreros en forma de animales.
-Creo que es muy guapo- y la verdad es que lo era, tenía los ojos azules, iguales a los de Nicholas, el cabello Rubio como el de Chace, era alto, no demasiado musculoso y su sonrisa parecía la de un ángel.
-Ridículo y estúpido- murmuro Robert y yo simplemente reí.
-Lamento la tardanza, pero había unos gemelos que no querían dejar la pecera- nos dijo el doctor entrando al consultorio, su voz era hermosa.
-No se preocupe, no llevamos demasiado esperando- Robert comenzaba a marcar territorio utilizando su serio tono de voz.
Antes de sentarse el Dr. Spencer se quitó la bata, de la cual cayó un patito de hule, y coloco encima del perchero su gorro en forma de rana.
-Bien, soy el Dr. Frank Spencer, y a partir de ahora espero ser su ginecólogo- lo único que pude notar fue la seria mirada de Robert al ver la sonrisa de Frank.
-Lo será Dr. Spencer, el Dr. Collins nos contó maravillas de usted- conteste amablemente.
-Collins es muy lindo, si no fuera porque salgo con su hermano lo conquistaría- estaba segura que Robert contuvo la risa ante aquello, pues descubrió que sus celos eran infundados.
-Pero dejemos de lado mi vida personal y díganme ¿qué se siente ser la pareja más codiciada de Hollywood?- no sabíamos que responder y fue su risa la que nos sacó de nuestro repentino estado de shock.
-Sólo bromeo, Collins me envió tu historial, y debo decirte que es un milagro que te encuentres también, lo que tengo que tomar en cuenta muy seriamente es tu gusto por el azúcar- esta vez utilizo un tono bastante serio y por primera vez me pareció un verdadero doctor.
-Dígame que no me pondrá a dieta- no estaba dispuesta a privarme de los pequeños placeres de la vida.
-Estoy seguro de que encontraremos una solución, pero no puedo prometerte que tendrás carta blanca con los postres- este chico comenzaba a caerme bastante bien.
Después de aquello hicimos el chequeo de rutina, me peso, tomo mi presión, me hizo la ecografía, y durante el tiempo que duró yo me la pase llorando sin parar. Nos había dicho que en la próxima consulta podría decirnos el sexo de nuestro bebe, así que nos recomendó pensar si queríamos saberlo o no.
Esta vez imprimió unas diez imágenes de mi bebe, pues nuestros amigos y sobre todo nuestros padres nos exigieron una.
Robert logro relajarse conforme avanzo la consulta, incluso él y Frank entablaron una larga conversación mientras yo me quitaba la bata.
-Ha sido un placer conocerlos, les daré la cita para dentro de dos semanas, en la receta está mi número, así que no duden en llamarme si tienen alguna duda o si te sientes mal, sin importar la hora o el día no dudes en llamarme.
Al salir del hospital los paparazzis comenzaron a tomar fotografías, pero esta vez no hicieron preguntas de mal gusto y tampoco obstruyeron nuestro caminó, así que llegamos al auto con una gran facilidad.
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Los días comenzaron a pasar más rápido de lo que quería, y cuando menos me lo esperaba, me vi en el aeropuerto despidiéndome de Robert.
Me hubiera gustado no llorar para que Rob se fuera tranquilo, pero fue imposible, aún lo tenía entre mis brazos y ya lo extrañaba.
- Volveré muy pronto cariño, deja de llorar por favor- sus manos volvieron a limpiar mis mejillas, pero las lágrimas volvieron a caer nuevamente.
-Lo sé- sorbí mi nariz- pero te extrañaremos- esta vez cloque sus manos en mi vientre y dibuje un puchero en mi rostro como una niña malcriada.
- Si le pides que me quede lo haré- dijo muy seguro. Justo en ese momento anunciaron el despegue de su vuelo, así que lo abrace una vez más y le di un beso de despedida.
-No te olvides de lo que te encargue, y asegúrate de traerme las galletas de azúcar y miel que tanto me gustan- le dije con la voz entrecortada.
-No lo olvídate- me abrazó nuevamente- Te amo- se arrodilló frente a mí para besar mi vientre y le susurró un Te Amo a nuestro bebe.
Rpov.
Hoy era mi último día en Los Ángeles, y aunque hablaba a diario y a todo momento con Kristen la extrañaba a horrores.
Había llegado con una pequeña mochila y me iría con dos enormes maletas, pues Kristen me había exigido que le llevará sus sudaderos favoritas y sus inseparables converse, además de sus libros favoritos entre ellos una gran obra infantil, Peter Pan, pues decía que si no le leía o hablaba al bebe seguramente se aburriría.
Pero cuando rebusqué en su librero me encontré con la copia de Que esperar cuando esperas que nos regaló Ellen cuando promocionábamos Amanecer parte 1 en su programa.
Estaba a punto de comenzar a leer la primera página cuando mi celular sino insistentemente, mire la pantalla y vi el nombre de mi madre en ella.
-Hola mami- le dije alegremente, pero sólo escuche un suspiro y como trataba de contener el llanto.
-R...Ro...bert- se detuvo para tomar aire, comenzaba a ponerme nervioso y ansioso.
-Pasa algo mamá, Kristen está bien, dime por favor- le dije levantando la voz.
-Debes volver cuanto antes... ha perdido al bebe...- después de decir esto rompió a llorar desconsoladamente y estaba seguro de que mi corazón se había detenido
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Recuerden que si me asesinan por el final del capítulo no tendrán el final de la historia. Ha pasado bastante tiempo desde que nos leimos, pero he tenido tiempos difíciles, sé que les dije que actualizaría el sábado o domingo pasados, pero llevaba un par de meses sin ver a mi familia así que quería convivir más con ellos, pero espero que el capítulo compense la espera.
Como podrán darse cuenta es un capitulo largo, y quiero decirles que a partir de ahora lo serán, y espero que con el tiempo aumenten de tamaño.
Gracias a todas por seguirme y esperarme.
Las quiero.
Rinat Woodgate.
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Notas:
Outtake Los años sin ti
+++Rosie y Katie, personajes de la película Los imprevistos del amor de Lily Collins y Sam Claffin.
* Tony Stonem, personaje del Sr. Hoult en la serie británica Skins.
**Jennifer Lawrence ex de Nicholas.
***Liam Hemsworth ex de Miley Cyrus y hermano de Thor :p
-Lo de la noticia de su romance la lei en Facebook, no sé si sea un rumor o no, pero me ha servido de inspiración.
Capítulo 26.
*Rosanna si es hermana de Nicholas según Wikkipedia.
**Nicholas actuo en la película Warm Bodies, donde interpreto a R un zombie.
***Chettos, son una botana de queso y que al igual que los Ruffles que mencione en el outtake son golosinas de la marca Sabritas.
Daky Cullen, me preguntaste de a quien se refería Tom el capítulo pasado, se refería a Kristen, pues hay fotos de Rob y Kristen con una enorme bolsa de esos caramelos Jolly Rancher, la buscare y la colocare en el grupo.
