Capítulo anterior:

-¡Tienes razón! –exclamó Lea levantándose de la cama- Prepara la maleta que nos vamos hoy mismo –anunció Lea.

Dianna se mordió el labio mirándola de arriba abajo para después levantarse también y pegarse a su cuerpo besando su cuello con suavidad.

-Pero primero… -susurró en su oído mordiendo levemente el lóbulo de su oreja- ¿Qué tal si nos damos una ducha? –propuso.

-Me… -gimió al sentir las manos de la rubia apretando su trasero- me parece bien.

Capítulo 28:

-Cariño… -susurró Jonathan mirando a una Lea bañada en lágrimas- Creo que deberíamos irnos.

Lea no escuchaba, no sentía, nada importaba, solo tenía la vista puesta en la puerta donde debería aparecer Dianna, pero no lo hizo, nunca lo hizo.

-No podemos esperar mas –aseguró el juez.

-Cariño… -volvió a susurrar acercándose a su amiga cogiéndola suavemente del brazo- Vámonos.

-No puedo… -susurró con la voz rota- ella vendrá, sé que vendrá –dijo intentando convencerse a si misma.

Jonathan suspiró pesadamente para después tirar de ella en un abrazo, la arropó entre sus brazos mientras la guiaba hasta el exterior y la morena simplemente lloraba desconsoladamente.

-¿Por qué no ha venido? –dijo entre sollozos- ¿No me quiere?

El chico la miró sin saber que responder, después dirigió su mirada hacia aquella habitación justo antes de abandonarla donde un solitario ramo de novia se encontraba tirado en el suelo totalmente destrozado.

-No lo sé cariño… -murmuró él para después salir de allí con su amiga aun entre sus brazos.

24 horas antes.

-Lea por favor, deja de moverte así que me pones nerviosa –le recriminó a su novia que daba pequeños saltos sentada en el asiento de su avión.

-¡Lo siento! –exclamó mas alto de lo que debería intentando contener sus movimientos- Estoy emocionada –una inmensa sonrisa apareció en su rostro mientras miraba a Dianna- ¡Nos vamos a casar!

-Shhhhh –le recriminó la rubia divertida- No hace falta que se entere todo el avión –se rio levemente.

-¿Y por qué no? Yo quiero que todo el mundo sepa que voy a casarme con la mujer mas maravillosa de todas –se incorporó en su asiento girándose para enfrentarse al resto del avión dispuesta a gritarlo a los cuatro vientos.

Pero Dianna fue mas rápida y la agarró de la camisa tirando de ella hasta que la morena se encontraba prácticamente encima de ella, momento que no dudó la rubia en sellar con un beso sin borrar su sonrisa.

-No me importaría que lo hicieses –la acomodó mejor sentándola en su regazo sin dejar de darle pequeños besos- Pero me gustaría ser tu esposa antes de que todo el planeta lo sepa.

Lea la miró frunciendo el ceño de manera pensativa durante un segundo y después su rostro regresó a su estado de iluminación anterior.

-Uhm… -ronroneó Lea besando de nuevo a Dianna- Tienes razón –reconoció.

-¿Ahora puedes estarte quieta en tu asiento mientras aterrizamos? Estamos a punto de llegar – le pidió Dianna con una sonrisa en su rostro.

-Lo intentare –respondió riéndose suavemente mientras regresaba a su asiento al mismo tiempo que escuchaban al piloto informarles que se estaban acercando al aeropuerto.

Lea rápidamente miró por la ventana sonriendo ampliamente mientras observaba su querida ciudad.

-Mi Nueva York… -susurró la morena emocionada.

-Nuestra Nueva York –le corrigió Dianna mirando ella también por la ventanilla por encima del hombro de la otra.

-Todavía no –rebatió Lea con una suave risa- Por ahora es solo mía –se giró encontrándose con esos ojos que la volvían loca- Tendrás que hacer méritos para que la comparta –susurró.

-¿Cómo por ejemplo casarme contigo? –murmuró Dianna mirándola con intensidad.

-Por ejemplo… -fue lo único que dijo Lea antes de juntar sus labios de nuevo con la otra con todo el amor que sentía en esos momentos.

2 horas después.

-Hogar dulce hogar –exclamó Lea dejando caer las maletas justo después de atravesar la puerta de su apartamento.

Miró todo con ilusión mientras Dianna pasaba por su lado soltando un pequeño gruñido enfadada y se adentraba en la casa dejando las maletas colocadas en una esquina. Lea la miró frunciendo el ceño levemente.

-¿Estas enfadada? –preguntó sin comprender.

-¿En serio me lo preguntas? –gruñó Dianna después de mirarla de manera incrédula.

-No lo entiendo –murmuró Lea confundida.

Dianna abrió la boca dispuesta a responder mordazmente pero una figura apareció por la puerta agarrando a Lea por la cintura y alzándola haciendo que esta lanzase un pequeño grito sorprendida.

-¡JGroff! –gritó Lea riéndose y girándose para golpear suavemente el hombro de su amigo que no podía ocultar la gran sonrisa que tenía en su rostro- Muchas gracias por ir a buscarnos al aeropuerto, eres el mejor –le agradeció abrazándolo efusivamente.

-Lo sé –respondió haciéndose el engreído- Pero ahora os tengo que dejar, tengo ensayo y si no me doy prisa llegaré tarde –se separó levemente del abrazo para mirar a Lea a los ojos- Nos vemos esta noche ¿no? –preguntó emocionado.

-¡Por supuesto! –exclamó Lea dando pequeños saltitos, la energía se le salía por las orejas ya.

-De acuerdo –le sonrió dulcemente y después se encaminó hacia la rubia que estaba en mitad del salón mirándolos frunciendo el ceño- Un placer verte Dianna, como siempre –la abrazó con suavidad.

-Me alegro mucho de verte Jonathan –le dijo de manera sincera.

-¡Bueno chicas! –exclamó dirigiéndose hacia la salida- Portaos bien y recordar que todavía no estáis de luna de miel –les guiñó un ojo divertido para después cerrar la puerta dejándolas solas en aquel apartamento.

El silencio inundó el lugar. Lea miraba la puerta por la que acababa de irse su amigo sin atreverse a darse la vuelta y enfrentarse a una enfadada rubia que se había cruzado de brazos observando a la otra y esperando una explicación.

Lea se giró lentamente con una leve sonrisa en su rostro queriendo transmitir que nada había pasado.

-¿Deshacemos las maletas? –propuso pasando por al lado de Dianna después de haber cogido sus maletas y encaminándose hacia su habitación.

-¡Lea! –gritó Dianna siguiéndola- ¿Cuándo narices me ibas a contar que Jonathan sabía que nos íbamos a casar? –exclamó totalmente incrédula por la forma que intentaba evitarla la otra.

-¿Ahora? –dijo lentamente Lea girándose con un poco de temor sin borrar su leve sonrisa intentando tranquilizar a la otra.

-No es gracioso Lea –exclamó Dianna molesta- Esto es algo de las dos y quedé como una estúpida cuando nos recogió en el aeropuerto felicitándonos por nuestro compromiso –espetó.

-Es mi mejor amigo, se lo tenía que contar –respondió Lea de manera evidente.

-¡Ese no es el problema! No me importa que lo sepa –suspiró pasándose las manos por la cara intentando tranquilizarse- Somos una pareja, es una cosa de las dos, creo que tengo derecho a saber quien lo sabe y quien no, sobretodo cuando habíamos dicho que primero lo haríamos y luego lo contaríamos –se cruzó de brazos molesta.

-A ti lo que te pasa es que quieres ocultarlo, como siempre –espetó Lea cansada de los reclamos de la otra.

-No, oh no –negó con la cabeza incrédula- Ni se te ocurra ir por ahí –le avisó.

-¿Por qué? ¿Por qué sabes que tengo razón? –dijo con sorna alzando una ceja.

-Esto es increíble –alzó los brazos sin creérselo- ¿Ni siquiera eres capaz de reconocer que te has equivocado? ¿Qué lo mínimo que podías hacer era contármelo? ¿Es así como va a ser nuestra relación? ¿Te equivocas y le das la vuelta para que yo me sienta culpable y acabe cargando con la culpa? Porque si es así no estoy segura de querer seguir así –espetó mirándola con firmeza.

El rostro de Lea se desencajó al oír esas últimas palabras.

-Yo… -balbuceó la morena sintiendo como las lágrimas se comenzaban a acumular en sus ojos- lo siento… tienes razón… soy una persona horrible –sacudió la cabeza intentando contener el llanto.

Dianna la miró al principio con firmeza pero al verla así, tan devastada su expresión se suavizó y después de un largo suspiro se acercó abrazándola suavemente.

-No… -susurró pegándola a ella mientras la otra escondía su rostro en el cuello de la otra- No quise decirlo de esa manera… Es solo que tienes que entender que si vamos a dar este paso, este gran paso –especificó- tenemos que estar juntas en todo, contar con la otra, tenemos que ser fuertes y estar unidas, tenemos que ser una –sentenció.

Lea asintió pegándose un poco más a ella.

-Tenía miedo… -dijo en apenas un susurro.

Dianna frunció el ceño separándose levemente para mirarla a los ojos.

-¿Miedo? –preguntó.

-Pensé que si sabías que se lo había contado a JGroff, que alguien mas lo sabía aparte de nosotras, te entraría el pánico y no quería que eso ocurriese –murmuró tristemente mordiéndose el labio.

La rubia suspiró pesadamente cerrando los ojos durante un segundo y después mirándola con intensidad.

-Eso no va a ocurrir Lea. Sé lo que quiero, ahora lo sé con completa seguridad y lo que quiero es a ti. Y nada ni nadie me va a hacer que me aleje, te lo aseguro.

-Lo siento… -susurró Lea.

-Ya pasó –le dijo con una sonrisa tranquilizadora para después besarla con suavidad.

Beso que se tornó cada vez mas pasional, la ropa comenzaba a estorbar y el calor inundaba ya aquel apartamento.

-Uhm… -ronroneó Lea mordiendo el cuello de Dianna- Creo que va siendo hora de estrenar este apartamento ¿no? –dijo con voz sugerente en el oído de la otra.

La piel de Dianna se erizó en ese instante pegándose completamente al cuerpo de su novia.

-Estoy deseándolo –dijo gruñendo de excitación.

Y después de eso, entre trompicones, besos y ropa prácticamente arrancada se arrastraron hasta la habitación dejando que toda la pasión se desbordase.

4 horas después.

-Dime que no es cierto –dijo Dianna mirando el lugar que se alzaba ante ella de manera incrédula.

-Creo que si es cierto… -murmuró Lea totalmente impresionada sin terminar de creérselo.

-¡Vamos chicas! –exclamó Jonathan empujándolas hacia el interior del lugar.

-Jonathan… -susurró Dianna dejándose guiar todavía en shock- ¿Nos has traído a un club de striptease?

-Efectivamente, veo que eres muy perspicaz –dijo divertido aun empujándolas hasta que de repente se encontraron de bruces con varias chicas desnudas.

Lea y Dianna abrieron los ojos totalmente sorprendidas y sonrojándose levemente ante ese espectáculo, no sabían donde mirar.

-¿Qué… qué hacemos aquí? –tartamudeó Lea.

-¿No es evidente? –respondió mientras las sentaba en una de las mesas cerca del escenario donde varias chicas bailaban contra una barra- ¡Vamos a celebrar vuestra despedida de soltera! –dijo emocionado.

Las dos lo miraron horrorizadas y luego se miraron entre ellas intentando averiguar que hacer a continuación.

-¿Tú sabías que nos iba a traer aquí? –preguntó lentamente Dianna hablando bajo pero lo suficiente para que la otra la escuchase sobre la estruendosa música.

-No –dijo con firmeza- Te juro que no tenía ni idea –le aseguró.

-¿Y que vamos a hacer? –indagó la rubia.

-Yo… -se mordió el labio dejando de mirar a su novia para mirar a su alrededor- no sé, ¿disfrutar? –sugirió arqueando las cejas.

Dianna la miró alzando una ceja durante un segundo y después una sonrisa traviesa apareció en su rostro.

-De acuerdo, como quieras.

-¡Hey! No me gusta esa sonrisa –Lea hizo un mohín.

-Te encantan todas mis sonrisas –dijo Dianna riéndose levemente.

-Bueno… eso es… -frunció el ceño pensativa- cierto, pero esa en especial me da miedo –afirmó.

-Lo sé –murmuró justo cuando Jonathan regresaba con bebidas para todos.

-¡Aquí tenéis chicas! –exclamó el chico dejando las bebidas sobre la mesa- Ahora a disfrutar –dijo emocionado.

-¿Disfrutar? ¿Tú? –preguntó después de soltar una carcajada Lea.

-Yo voy a disfrutar mucho viendo vuestras caras, os lo aseguro –dijo con una sonrisa de suficiencia en su rostro mientras bebía de su bebida lentamente.

-Mal amigo –espetó Lea.

-Lo acepto –le guiñó un ojo a su amiga justo en el momento en el que una de las bailarinas se acercaba a ellos meneando sus caderas. Esta iba a ser una noche divertida.

2 horas después

-Uuuuuoooooooo –gritaba Lea subida al escenario rodeada de bailarinas medio desnudas mientras movía sus caderas intentando imitarlas claramente borracha.

Mientras tanto Dianna se encontraba sentada en uno de los sofás con una de las chicas sentada a su lado hablando de cosas sin importancia. A la rubia también se le notaba que estaba algo bebida, pero no había comparación con el estado que presentaba Lea en esos momentos.

En un momento dado Lea centró su mirada en su chica deteniéndose por completo y parpadeando varias veces intentando enfocar su vista.

-¡Eh tú! –gritó caminando a trompicones hasta Dianna y la chica casi cayendo del escenario en el proceso- Saca tus sucias manos de mi prometida –dijo arrastrando las palabras y sentándose en el regazo de Dianna fulminando con la mirada a la otra chica haciendo reír a la rubia fuertemente.

-Solo estamos hablando –dijo entre risas Dianna.

Lea centró su mirada en la rubia frunciendo el ceño mientras pensaba como formar la siguiente frase.

-Tú mi prometida, no puedes hablar con nadie –dijo con un mohín aferrándose al cuello de Dianna.

La otra estalló a carcajadas hundiendo su rostro en el cuello de su novia intentando calmar su risa.

-¿Así que yo no puedo hablar con nadie pero tu si puedes menearte sobre un escenario con un montón de chicas desnudas? –preguntó riéndose incrédula.

El ceño de Lea se acrecentó, no estaba en condiciones de pensar demasiado, se le notaba.

-Exacto… -dijo lentamente- Además… -se acercó a su oído susurrando- me están enseñando a bailar como ellas para darte un baile privado en nuestra luna de miel.

Dianna automáticamente se tensó al escuchar eso y un escalofrío recorrió su cuerpo. Separó su rostro lentamente para mirar a Lea a los ojos.

-¿A sí? –preguntó alzando una ceja.

Lea asintió de manera efusiva con una amplia sonrisa en su rostro.

-Interesante… -murmuró Dianna imaginándoselo sin poder evitarlo y poniendo una sonrisa estúpida en su rostro solo de pensarlo.

-Voy a seguir practicando –de un salto Lea se levantó de su regazo tropezando con su tacón y casi cayendo sobre la mesa tras de ella, pero Dianna la agarró por la cintura evitándolo. Lea se sonrojó levemente mirándola moviendo sus pestañas- Gracias –susurró besándola rápidamente para después regresar al escenario.

Dianna no pudo evitar seguirla con la mirada aun con su sonrisa de tonta enamorada en su rostro. Todavía no se podía creer que aquella pequeña chica fuese a ser su mujer en unas horas, todo era demasiado perfecto, demasiado feliz como para ser realidad.

-¿Te estas divirtiendo? –preguntó Jonathan apareciendo a su lado y sentándose en el lugar que había dejado la bailarina que se había retirado en cuanto la morena apareció.

-No está mal –murmuró aun mirando a Lea sonriendo- Aunque no es mi estilo –aseguró dirigiendo su mirada al chico para hablar con él.

-¿No es tu estilo ver chicas preciosas bailando frente a ti? –preguntó alzando una ceja divertido.

-En realidad no –afirmó- Solo hay una persona que quiero ver bailando frente a mi –la sonrisa aumentó mientras volvía a mirar a su novia.

Jonathan la observó con detenimiento durante unos minutos antes de continuar.

-¿No os parece un poco precipitado? –preguntó a bocajarro.

Dianna se giró rápidamente para mirarlo confundida.

-¿Por qué lo dices? –preguntó frunciendo el ceño.

-Bueno… -se removió un poco incomodo mirando levemente a Lea para después dirigir su atención a la rubia- Sé que tuvisteis muchos problemas y de un día para otro Lea me dice que os casáis, no sé, me parece precipitado.

-Puede ser… -reconoció Dianna- Pero es lo que queremos, nos queremos –aseguró mirándolo con firmeza.

-Eso lo sé –suspiró pesadamente- Pero me pareció muy raro. Lea nunca ha sido una persona que hablase de casarse en general, pero las veces que lo ha mencionado tenía muy claro como quería que fuese y esto… -señaló a ambas vagamente- no se parece en nada.

-¿Es porque soy chica? –preguntó casi en un gruñido.

-¡No! Por supuesto que no –negó con la cabeza rápidamente- Es solo que ella lo quería por todo lo alto. Ya sabes como es –hizo un gesto de despreocupación con su mano- Una gran boda, con un gran banquete, con todos sus amigos y familiares, con su vestido pomposo y todo eso y ahora, en vez de eso, lo que vais a hacer es ir a un juzgado de un día para otro simplemente a firmar un papel, no sé, me parece raro –se encogió de hombros.

Dianna lo miró detenidamente durante unos segundos asimilando lo que acababa de oír.

-¿Esa era su boda perfecta? –preguntó lentamente.

-Bueno, eso es lo que me contó que quería hace tiempo, pero a lo mejor ha cambiado de parecer –reconoció el chico.

La rubia frunció aun mas el ceño dirigiendo su mirada hacia Lea que seguía moviéndose intentando, inútilmente, imitar los movimientos de las bailarinas.

Si era sincera consigo mismo a ella le daba exactamente igual como fuese la boda, solo quería que Lea estuviese allí, evidentemente, pero pensándolo con detenimiento si le gustaría tener allí a su familia con ella, sus amigos felicitándola o incluso una pequeña ceremonia clásica le agradaría.

Suspiró pesadamente perdida en sus pensamientos. Quizás esta no era la manera adecuada de hacerlo, no así deprisa y corriendo sin las personas importantes de su vida a su lado y después de todo, quería que Lea tuviese su boda soñada.

Pero era completamente imposible preparar una boda por todo lo alto en las escasas 16 horas que quedaban para que sellaran su amor. ¿No?