Hola a todos y todas, gracias por leer.
Mil gracias por los comentarios que me impulsan a seguir en los días oscuros.
Ya saben, sólo escribo porque me divierte xD no gano dinero con esto, que chido fuera jejejejejeje
Lamento si los capítulos son espaciados. Escuelita asesina jejejeje
Vedra77: Muchas gracias por seguir leyendo me alegra que te gustara el capítulo. xD a mi me dio flojera buscar jejejejejee. La capitana Dubois da miedito. Aún no sé cómo poner a Doom, como extremadamente loco y malo o tipo las películas xD jejejejeje ¿qué opinas? No sé, si él y Tom se llevarán bien.
Buena pregunta sobre Dimitri, ¿quién es? :3 es una sorpresa. ¿Quién crees que es?
En el siguiente capítulo salen varios villanos, tal vez el profesor X en un descuido jejejeje…
Lunatex: Muchas gracias por seguir leyendo. FELIZ CUMPLEAÑOS! Atrasado, pero feliz cumpleaños ^^
Disfruta las vacaciones :D ya tendrás tiempo ^^
Muchas gracias de nuevo.
…No lo amo…
El doctor Doom, finalmente ha conseguido el grimorio, uno de los más poderosos. Toma la caja entre sus manos, la abre, saca el viejo libro que se escondía entre millares de bolitas de unicel, lo abre, grita con furia al ver que se trata de una primera edición de Romeo y Julieta.
Una sonrisa aparece en los labios de una mujer, la cual observa todo desde las sombras, mira hacia la torre de los vengadores.
Miguel toma un oso vestido como Loki, Asgard hace lo mismo, los chicos se llevan un osito de Loki. Tom intenta quitarle a Tori del hocico a los osos vestidos de Thor, porque Tori los está destrozando. El soldado observa apacible sin soltar el peluche que Tom le ha dado. DeadPool toma un osito de cada uno, pero se queja porque no hay un osito vestido como él.
Los muchachos se marchan. El capitán América se sube al ascensor junto con ellos, puede escuchar a Tom decir:
— ¿Qué te gusta? — Winter lo mira. — ¡Vamos! Algo debe gustarte, quiero saber. — El soldado no responde. — Esto no se va a quedar así. —
El capitán se aproxima a su amigo, tiene la esperanza de no recibir un puñetazo:
— Bucky, yo… te he buscado. — Winter lo ve. — Bucky, por favor, recuérdame… —
El capitán no puede seguir porque las puertas se abren y los jóvenes salen. Él los sigue insistentemente, no va a perder a su amigo. Se encamina hacia la puerta cuando su teléfono suena, se detiene, ve que se trata de Fury, hay una situación que necesita de los vengadores.
Steve observa a Bucky marcharse, nuevamente se va y él no puede ir tras él por salvar al mundo.
Los vengadores se dirigen al puerto, donde se ha reportado la presencia de un científico loco, algo parecido, ya han perdido la cuenta de los aficionados que aparecen. Este sujeto planea lanzar un agente químico a las aguas para matar a todos los peces.
Los héroes se separan. Thor insiste en ir con Tony, mientras inspeccionan, Thor le pregunta al millonario:
— ¿Cómo lo haces?
— ¿Ser tan impresionante?
— No, que mi hermano te perdonara.
— Es mi aplastante personalidad, ricitos de oro. Soy irresistible.
— Hombre de metal, lo digo con seriedad. Quiero recuperar a mi hermano, mi amigo, mi compañero de batallas y confidente. Pero, todo lo que hago parece estar mal. No sé qué hacer.
— Thor, seré honesto. Él te aborrece. Le disgustas.
— Él me ama. — Tony rueda los ojos, aunque su armadura no deja verlo.
— Ricitos de oro, él te odia. Atacó New York e intentó matarte más de una vez. Acéptalo, tú no le agradas.
— Hombre de metal, te lo advierto.
— ¿Advertirme qué? — Viuda negra les habla por el comunicador:
— Dejen de pelear par de niños. Tenemos trabajo que hacer. —
Thor escucha una risa, frente a ellos está Amora, sus ropas son negras como sus uñas. El príncipe toma a su amado martillo al señalarla:
— ¿Qué te propones Amora? — Ella se ríe, responde:
— Nada… nada… cariño. —
Amora lanza contra ellos una ola de energía negra. Thor intenta repelerla pero es tarde. Él y Tony se ven envueltos por una explosión y la magia oscura. Ambos sienten miles de pequeños alfileres clavarse en su piel y atravesar sus cuerpos. La explosión lanza a ambos fuera del edificio.
Thor se incorpora de inmediato, se siente aturdido, con un cosquilleo en todo su cuerpo. Tony se levanta al lanzar maldiciones, mientras el edificio es consumido por el fuego. El resto de los vengadores los encuentra, deciden regresar a casa, para revisar que Tony y Thor estén bien.
La noche no es tan prometedora para Tony, cuando tiene que hacerse muchas pruebas con resultados normales; lo peor es que Hammer ha tenido éxito en su fiesta, una gran recepción para anunciar el nuevo rumbo de su empresa, hacer armas para ir contra los Kaiju.
Tony lanza el vaso que tenía en las manos contra la pared. Todos aplauden a Hammer, quien luce como un salvador, las cámaras, la prensa, las respuestas inteligentes que el estúpido da; Tony sabe que todo es obra de Tom. Llama a Pepper, quien está en la fiesta, ella parece feliz. Llama a Tom, quien responde, Tony no se siente tan bien, es como una extraña sensación que le dice que algo está mal:
— Tommy, ¿qué harás mañana? —
Thor sabe que algo está mal, lo puede sentir, Amora les hizo algo. Algún hechizo, ahora debe descubrir qué. No puede preguntarle a Loki o su Madre, sólo queda su padre, pero si se va no podrá cumplir con Loki. Se levanta, debe preguntarle a Tony como ponerse en contacto con Loki.
Tony de pronto tiene a dos rubios exigiendo el número telefónico de Loki. El capitán américa y Thor, ambos tienen asuntos con Loki. Ambos quieren recuperar al hermano que cayó en desgracia. Tony no siente interés en ayudarlos, porque desea tener un momento con Tom y sus amigos, reír, hacer alguna travesura, compartir una historia antes de dormir, grabar un video donde él se vea súper heroico, comer cosas dulces a reventar. Mira a los dos rubios, sabe que ambos estropearán cualquier plan. Luego lo piensa, ¿quién mejor para darle una patada a cada uno?
— Chicos, Loki vendrá mañana. ¿Por qué no se lo piden a él? —
Steve y Thor se estremecen. Están fritos. No es lo mismo acosar a alguien por teléfono a que te rechace en la cara. Bruce los observa de lejos, no quisiera admitirlo, pero se está divirtiendo demasiado.
Steve no puede dormir, tiene que encontrar a Loki, se levanta, toma sus cosas y sale en motocicleta, con la esperanza de encontrarlo o a Bucky, prefiere encontrar a Bucky, pero no siempre se tiene lo que se quiere.
Thor no logra quedarse en la cama, tiene que encontrar a Loki. Intenta recordar a dónde lo llevaron cuando era oso, pero no logra saberlo. Todo era muy confuso, él veía todo tan grande, fue extraño. Se levanta, pero a diferencia del Capitán América no sale a buscar, se queda observando a Tony, lo acecha, porque Loki llegará.
Tony no se siente cómodo con la mirada insistente de Thor, él ni siquiera es un poco discreto. Está escondido tras un mueble, mientras observa. Le causa escalofrío. Finalmente no lo soporta más, lo señala al decirle:
— ¡Eres escalofriante Thor! ¡Déjame trabajar en paz! —
Thor no puede evitarlo, sale corriendo mientras se ríe. Sube al ascensor y evita que Tom salga. Tom voltea a verlo, le pregunta:
— ¿Te sientes bien? ¿Te ves raro? — Thor niega, recuerda lo que le dijo el dios de las historias, pregunta:
— Me siento magnánimo. ¿Quieres ir a desayunar?
— ¿Me estás invitando a salir?
— ¡Sí!
— Guíame entonces. —
Tom presiona el botón para ir a la recepción. Thor puede escuchar sus latidos, finalmente está a solas con Loki, pero no sabe qué decir para no estropear todo. El silencio es incómodo. Tom decide apiadarse:
— ¿A dónde iremos? — Thor responde en automático:
— Hay una cafetería cerca, podemos ir ahí, vamos a desayunar. —
Thor y Tom salen de la torre. Es un día agradable. Thor se siente tan nervioso que comenta:
— Es una mañana tan brillante, como cuando Los Tres Guerreros, Lady Sif y yo nos embarcamos para derrotar… —
Tom sabe que será una cita muy larga, sólo espera tener paciencia. Caminan por las calles. El vengador le cuenta como él y sus amigos enfrentaron a mil, ¡NO!, cien mil arañas gigantescas. La mesera llega, es bonita, una enorme sonrisa, cabello castaño con mechas blancas, su uniforme rosa. Thor pide:
— Café y Pop Tars. — Tom pide:
— Jugo de naranja y una ensalada de frutas. —
La mesera asiente, anota en su pequeña libreta. Thor sigue contando. Llegan los alimentos. El príncipe de Asgard come con la boca llena; Tom aleja su plato, sabe que no ha de comer, la vista le ha quitado el apetito, se obliga a sonreír.
Thor termina de desayunar, pero no de contar las grandiosas aventuras que ha pasado con sus amigos. Tom está harto, enfermo, aburrido, así que decide mover las piezas. Pone los codos sobre la mesa, cuestiona con una sonrisa encantadora y tono seductor:
— ¿Era tu amante?
— ¿Qué?
— Tu hermano, Loki. ¿Era tu amante prohibido?
— No…
— ¿Lo amas? ¿Lo deseas?…
— ¡NO! JAMÁS…
— Vamos Thor. ¿Amas a Loki? — Thor se levanta, da un grito ofendido:
— ¡Jamás he amado a Loki! ¡YO NO LO AMO! —
Thor sale dando largos pasos fuertes, empuja a las personas. Se siente iracundo, agraviado por las insinuaciones de Thomas. Sigue avanzando, quiere destruir y golpear algo.
Tom se recarga sobre la mesa, apaga la función de la cámara del teléfono. Se ríe, no puede evitarlo. Mira el video, se puede escuchar su voz preguntándole a Thor si ama a Loki y la respuesta. Pide la cuenta, sabe que es momento de cobrar.
El dios de las historias está sentado en una banca de Central Park observa a las familias, es una mañana hermosa. Alguien se sienta a su lado, se trata de un pelirrojo, quien dice:
— Tú eres como él… eres Loki también. — El dios de las historias lo observa un instante al reconocerlo, se trata de Miguel. — No sé de qué se trate, pero él ganará.
— Confías demasiado.
— Al contrario, desconfío de Thor. ¿Qué vas a perder ahora por él? — El dios de las historias observa al mortal. — Vamos, soy hermano de Tom, dame un poco de crédito. — Miguel mira alrededor. — ¿Dónde vives? —
El dios de las historias no sabe cómo responder a ello. Asgard no es su casa, su casa fue destruida; todo lo que conocía lo fue, ahora descansa dentro de una pequeña esfera, lo que más atesora lo que le será arrebatado. Siente un abrazo fuerte y la voz de Miguel le dice:
— Todo está bien, todo está bien. Te ayudaré… —
Tom no tiene prisa, ha ganado. Es libre, puede correr, saltar y reír. Thor lo ha dejado, se ha ido, tal vez con sus amigos, le es irrelevante.
Miguel y el dios de las historias desaparecen del parque, para reaparecer en la sala de la torre de los vengadores. El pelirrojo manda un mensaje a Tom, quien le toma quince minutos llegar.
Tony ve al dios de las historias en su sala, junto a uno de los amigos de Tom, pero no está Thor pululando alrededor. Sonríe al preguntar a Miguel:
— Amigo, ¿dónde está Tom? ¿Van a venir a dormir aquí? — Miguel responde:
— Tom viene en camino. —
Miguel se deja caer en uno de los sillones de la estancia, es seguido por el dios de las historias. Deben esperar. Tony no sabe por qué se siente tanta tensión en el aire, no le agrada, así que va a buscar un trago.
Las puertas del ascensor se abren, se trata de Thor quien no luce feliz. Pasa frente a ellos sin saludar. Unos minutos después la campanilla suena de nuevo, esta ocasión es Tom. El joven dice con una enorme sonrisa enseñando los dientes:
— Vengo por mi pago. — El dios de las historias asegura:
— No lo tengo ¿qué harás? —
Tom desenreda su bufanda, responde al dejar caer una punta al suelo y sostener la otra:
— Pelearemos. Uno debe morir. — El dios de las historias se burla:
— ¿Crees que puedes enfrentar a un dios? Pequeño mortal. —
Tom no responde, sólo ondea su bufanda contra el dios de las historias, quien atina a esquivarla, ve el sillón que estaba tras él cortarse en dos. Miguel se ha refugiado en un rincón.
El dios de las historias y Tom comienzan a pelear. Intercambian golpes, la estancia es destruida en segundos. El mortal lanza al dios de las historias contra la pared, lo hace atravesar al muro, para encontrar a los vengadores quienes corrieron a ver el alboroto. Son testigos de cómo el dios de las historias saca su espada, no va a permitir que un mocoso le de una paliza. El muchacho saca su katana, la toma con ambas manos. Ambos se lanzan uno contra el otro, el filo de ambas armas se enfrentan al desencadenar chispas y llamas verdes.
El dios de las historias parece superior al inicio, pero poco a poco su aparente ventaja desaparece. Puede ser más fuerte, pero Tom es más rápido. Sin esperarlo queda atrapado en una red de hilos, al moverse siente como su piel se corta, es un dios que ha quedado atrapado por una trampa simple, una hebra se enrolla en su cuello, siente el jalón, sus pies quedan suspendidos y la asfixia aparece.
Tom jala un poco más los hilos, escucha a los vengadores llamarlo, insultarlo, gritarle, pero no va a ceder.
— ¡Hermano! — Tom voltea a ver a Miguel. — Por favor, perdónalo. ¡Fui yo! ¡Fue mi idea!
— ¿Por qué?
— ¡Porque es un huérfano como nosotros! — Tom afloja su agarre, lo suficiente para que el dios de las historias pueda jalar con sus manos el hilo. — Él sabe lo que es estar sólo, sin una familia, sin hogar, repudiado. ¡Porque si le quitas su última esperanza su corazón se romperá! Su corazón quedará tan roto como el tuyo. —
Los hilos se reagrupan para formar la bufanda de Tom y caer inerte al suelo. El dios de las historias se obliga a recuperar el aliento. Tom limpia una lágrima que se desploma por la mejilla derecha de Miguel. Miguel abraza a su hermano al decirle:
— Tú lo dijiste… Dijiste que no quieres ser el mal. Permíteme guiarte.
— Muéstrame el camino, enséñame, amado hermano. Perdóname por preocuparte. —
Tom deja ir a Miguel, quien sonríe y asiente. Tom toma su bufanda, intercambia una mirada seria con el dios de las historias. Miguel le dice al dios de las historias:
— ¿Quieres venir con nosotros? Cris y yo tenemos una habitación libre en casa, puedes quedarte ahí si quieres. — Tom le ofrece su mano al dios de las historias, quien la toma, le ayuda a levantarse.
— Ahora el universo está en paz. — El dios de las historias sonríe. Tony levanta la voz:
— ¡No pueden irse después de causar tanto desastre! —
El dios de las historias chasquea sus dedos y todo vuelve a su lugar, no hay paredes rotas o sillones partidos. Los vengadores miran a su alrededor, efectivamente todo está arreglado. El millonario pregunta:
— ¿Van a venir a dormir? —
Tom dice al meter la punta de los dedos de sus manos a los bolsos de su pantalón:
— Mañana es sábado, puedes venir a Central Park y nos pondremos de acuerdo ahí.
— Hasta mañana Tony. — Se despide Miguel. — Procura no beber tanto. —
El dios de las historias detiene a los chicos, pone las manos al frente, pide:
— Esperen, tengo que pedir algo. — Los muchachos se miran. — Tom, toma el martillo de Thor. —
Miguel se ríe y Tom niega:
— ¡Jamás tocaría esa cosa! — Miguel se ríe aún más. El dios de las historias sonríe, pero no es el momento.
— Me refiero a Mjolnir. —
Los dos chicos se miran con complicidad. Tom vuelve a negar:
— No, no quiero. Seguro tiene todos los gérmenes del universo. Lo deja en cualquier lugar, golpea cualquier cosa y lo mete en cualquier cosa. ¿Y si me contagio de algo? — Miguel se burla:
— ¿Tienes miedo?
— No.
— Demuéstralo. —
Tom camina hacia Thor, extiende su mano al decirle:
— La maldita cosa… —
Thor sonríe, esta es su oportunidad, el glorioso momento de recuperar a su Loki. Muestra el mango de Mjolnir y ambos lo levantan. Thor sonríe, espera que algo mágico pase, un cambio, truenos, aire, lo que sea, pero nada. Tom mira su reloj de muñeca, pregunta con aburrimiento:
— ¿Cuánto tiempo más hay que agarrar esta cosa y parecer tontos? — El dios de las historias dice:
— Es suficiente. —
Tom suelta a Mjolnir, camina hacia Miguel y se dirige al ascensor. Miguel pregunta:
— ¿Vienes? — El dios de las historias le responde:
— Los alcanzaré. —
Miguel y Tom entran al ascensor. Tom está por presionar el botón que los llevará lejos, pero el pelirrojo lo detiene al poner una mano sobre los botones, niega. Esperan con la puerta abierta.
Thor mira al dios de las historias, pregunta:
— ¿Qué pasó? ¿Por qué? — El dios de las historias pregunta:
— ¿Has negado la magia o a tu hermano? — Thor recuerda lo que le dijo en las mazmorras y cuando le dijo a Jane que la magia era otro tipo de ciencia. — ¿Cómo pudiste? — El dios de las historias da un paso atrás. — Loki es magia… ¡SOY MAGIA THOR!
— Yo… yo… ¿Cómo iba a saberlo? — El dios de las historias le da una mirada dolida.
— ¿Cómo ibas a saberlo? Alguien que vivió cientos de años con un hechicero, alguien que decía amarle, alguien que decía ser su hermano, ¿por qué debería saberlo? —
El dios de las historias siente que alguien lo abraza, esa persona le dice:
— Vamos a casa.
— Yo no tengo una casa, no tengo un hogar. — Miguel le asegura:
— Entonces ven con nosotros. Hagamos un hogar juntos. —
Thor ve a ese mortal querer manipular al dios de las historias, levanta su voz:
— ¡Aléjate de él! — Tom aparece frente a Thor, le apunta con una pistola, le dice:
— Eres tú quien debe alejarse de nosotros. — Se dirige a su hermano. — Vete, te alcanzaré. —
Miguel jala al dios de las historias hacia el ascensor. Presiona el botón, las puertas se cierran. Tom se dirige a Thor:
— Esta es tu familia ahora Thor. Jamás hubo un lugar para Loki, así que sigue adelante. Tienes que dejarlo ir.
— No. Hermano eres mi familia. Te amo hermano. Loki, por favor, tienes que recordar, vivimos juntos, crecimos juntos, jugamos juntos.
— Si te niegas cortaré tu memoria, te obligaré a dejarle ir. — Nora aparece. — ¡Nora purifica lo impuro, corta los lazos de la oscuridad sobre este mundo! — Nora se convierte en una katana la cual viaja a las manos de Tom. — Si gano habrás olvidado a Loki para siempre, si ganas me impondrás la memoria de Loki. —
Thor toma a Mjolnir con fuerza. Debe ganar si quiere tener de vuelta a Loki. Pero no quiere lastimarlo, pero debe hacerlo.
Tom corre hacia Thor, pero en lugar de atacarlo salta, hace cortes hacia el aire. Los vengadores ven como Tom pelea contra algo invisible. El joven da un salto mortal hacia al frente, pone su espada en alto al bloquear un golpe. Tony ordena:
— ¡Lecturas Jarvis! — Jarvis responde:
— No hay lecturas energéticas anormales señor. —
Tom salta, pone su espada en alto para después cortar desde el techo hasta el suelo. Respira con dificultad, se incorpora, no baja su arma, ordena:
— ¡Sé que estás aquí! ¡Mándalos a todos si quieres! — Se escucha una risa gutural, la cual desaparece intempestivamente.
Nora regresa a su forma humana, ayuda a Tom a mantenerse en pie, asegura con tristeza:
— Ellos han regresado, Loki Sama. — Tom indaga:
— ¿Quiénes son?
— La oscuridad que emerge del vacío. Loki Sama, siempre los llamó así. —
Nora nota que el joven se tambalea, voltea a verlo. Él sostiene su antebrazo derecho, ha comenzado a sudar para desplomarse. Kyo aparece, ordena:
— ¡UNA TINA O LAGO! —
Viuda negra los dirige a uno de los baños completos. Nora abre las llaves. Kyo les dice a los vengadores:
— Es mejor que se marchen, no les agradará esto. — Viuda Negra asegura:
— Nos quedaremos. —
Kyo asiente. Pone con suavidad a Tom en las aguas, lo recuesta. Tony pone un paso al frente, va a detenerlo, pero Clint se lo impide. El inugami abre una pequeña botella, vierte el líquido sobre las aguas. Tom abre los ojos al dar un alarido de dolor, mientras las aguas se vuelven negras.
Tom comienza a luchar. Nora y Kyo lo obligan a permanecer en las aguas. Siente como si se fuera a ahogar, el dolor es insoportable, araña, golpea, patalea, intenta tomar aire. Thor levanta su martillo, grita:
— ¡Dejadle! —
Los ojos de Tom se vuelven verdes, mira directamente a Thor, estira su mano al suplicar:
— ¡Sálvame Thor! —
Thor corre hacia los malvados que dañan a su pequeño hermano. Antes de logar llegar, del cuerpo de Tom emergen llamas verdes, las cuales queman la oscuridad de las aguas, se extienden por la ciudad en una onda expansiva para luego regresar.
Los gritos se apagan, sólo se escucha el sonido del agua caer al derramarse de la tina. Kyo saca a Tom de las aguas, cae de rodillas, mientras mira al techo, no va a soltar a Loki Sama. Nora pone su mano sobre el hombro del inugami, le asegura:
— Él está bien. — Kyo ordena:
— Nora… ¡Avisa a todos! — Pregunta. — ¿Por qué nadie lo estaba protegiendo? — Nora responde:
— Estaban cuidando a los humanos de la oscuridad.
— ¡Nuestro rey iba a ser sacrificado por unos patéticos humanos! — Una mujer rubia aparecen, su largo cabello lacio ondea, sus ojos violetas se fijan en Kyo, lo reprende:
— ¡Loki sama siempre ha velado por ellos! — Kyo mira al suelo:
— Lo siento, Bishamon sama.
— Entrégame a Loki Sama, voy a llevarlo ante el consejo. Ahora ellos tienen la prueba que han pedido.
— Yo lo llevaré.
— ¡No! Debes decirles a todos que regresen a Nagasaki. — Ella mira a Tom. — Fuimos ciegos. Tú tenías razón, Loki Sama. Es el momento que ellos se protejan de ellos mismos. —
Kyo no hace ningún gesto. Thor levanta su voz:
— ¡Mi hermano se quedará conmigo! — Bishamon voltea a verlo, pregunta:
— ¿Quién eres tú para oponerte?
— ¡Soy Thor! El dios del trueno, hijo de Odin. — Bishamon da una suave risa, aparece su látigo, cuestiona:
— ¿Por qué el hijo de Odin se interesa en los problemas de Midgard?
— Se trata de mi hermano, no tienes por qué meterte mujer. — Ella interroga:
— ¿Hermano de Loki Sama? Bien, muéstralo. Dime, ¿dónde están las espadas que él hizo para su hermano? ¿Dónde están esas armas que forjó con su carne, sangre, huesos y cabello? — Thor sabe que no debe responder. — Su hermano las atesoraría y siempre las tendría cerca. — Kyo suplica:
— Bishamon sama, por favor, permítame llevar a Loki Sama.
— No, estás debilitado Kyo. Si ellos atacan de nuevo se llevarán a Loki Sama. Reúne a tus hermanos y soldados. — Ella se inclina para tomar a Tom entre sus brazos. Sonríe al inugami. — Nadie va a tocarlo, quien lo intente deberá enfrentar la ira de Bishamon, dios de la guerra. —
Kyo hace una inclinación antes de marcharse, no sin dar una última mirada atrás. Bishamon observa como Kyo y Nora se marchan, le da un beso en la frente a Tom, le dice:
— Lo siento, Loki Sama. —
Bishamon pone una rodilla sobre el suelo, en la otra recarga la espalda de Tom. Libera una de sus manos, aparece una daga, con la cual terminará esta vida de Loki Sama. Antes que alguien pueda hacer algo, deja caer el arma sobre el corazón de Tom, pero no logra su objetivo.
El joven detiene el ataque, toma con fuerza la muñeca de Bishamon. Salta al alejarse de ella la observa con sus ojos verdes llenos de magia, le dice:
— Bina, pueden creer que es lo correcto, pero no lo es. —
Bishamon se levanta, aparece de nuevo su látigo, lágrimas silenciosas ruedan por sus mejillas, le responde:
— Somos dioses, Loki Sama. No somos humanos. Hacemos lo que es correcto, necesitamos un guía, porque no somos humanos. ¡Siempre hacemos lo correcto! —
Bishamon lanza su primer ataque, el cual es esquivado. Loki la cuestiona:
— ¿Cómo es correcto? Van a dejarlos morir. — Ella vuelve a intentar golpearlo.
— Loki Sama, ellos atentaron contra tu clan, contra Nagasaki, contra ti. Demostraron que ya no nos necesitan.
— Los actos de pocos, son insuficientes para condenarlos a todos. —
Bishamon logra darle una patada, la cual lo lanza al otro lado de la habitación. Ella desaparece su látigo para aparecer su espada.
— Siempre te he admirado. — Vuelve a lanzarse contra él. — Pero te necesitamos… —
Bishamon corta en dos a Loki, pero se trata de una ilusión. Siente el filo de la espada de Loki sobre su nuca. Él le dice:
— Ya no puedo ayudarlos. Estoy muerto, roto más allá de la reparación o redención. — Ella solloza. — Bishamon, si ustedes dejan de protegerlos, tres cuartas partes de la humanidad desaparecerán en menos de un año. Bina, debes convencerlos, deben seguir luchando, porque los humanos no pueden defenderse de esto. — Bishamon repite:
— Te necesitamos. Sólo tú pudiste encararlos. — Loki niega:
— Bina, creo en ustedes… —
Bishamon deja de sentir el filo de la espada. Loki ha desaparecido enfrente de los vengadores. La diosa de la guerra voltea, Loki se ha marchado. Mira a los humanos, los mismos que hicieron daño a su amigo. Thor se lanza contra ella, pero ella lo esquiva con facilidad. Él la insulta, pero a ella no le importa, así que se marcha al desaparecer frente a los mortales.
Miguel está por regresar a la torre de los vengadores, la observa desde lejos. Cuando da un paso, ve a Tom corre en su dirección. Sabe que todo está bien ahora.
Bishamon se presenta ante el consejo, les dice los acontecimientos. Toman la decisión de dar una oportunidad a los humanos, si ellos demuestran que son incapaces de protegerse, en una amenaza controlada, entonces se seguirán protegiéndolos.
Loki no tenía manera de saber que el arquero tenía el arco que le regaló, como Strange tampoco sabía de esta prueba. Un Kaiju falso aparece en mitad de la ciudad. Clint lo ve como una manera de probar su juguete nuevo. Strange y el arquero acaban con la amenaza en menos de cinco minutos.
Kyo no puede evitar sonreír. Bishamon no es tan entusiasta, intenta convencerse que tal vez Loki Sama se equivocó. Las tropas reciben la orden de volver a casa, finalmente.
Tony sigue intentando encontrar firmas energéticas, pero parece imposible. Observa a sus amigos felicitar a Clint por su trabajo, pero el ingeniero sigue sintiendo que algo no encaja. Thor intenta sonreír, pero no lo logra, sigue escuchando el clamor de su hermano:
"¡Sálvame Thor!"
Thor piensa en el día de mañana, tiene que disculparse, tal vez ponerse de rodillas y suplicar a su hermano para que lo perdone.
El dios de las historias mira la pequeña habitación, no es lujosa, pero le parece reconfortante. Intenta recordar, cuándo fue la última vez que alguien estuvo tan entusiasmado en recibirlo.
