Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi

Marido & Mujer

por

Freya & Sakura

Hola chicos! Actualizamos apuraditas… disculpen que no pude responder sus reviews. Pronto tendrán la respuesta… mientras tanto los dejamos con el capítulo quincenal


Segunda Parte

Capítulo 8: La técnica para ser el marido perfecto.

Genma observó de reojo a su hijo que parecía radiante. —Oiga… Tendo-kun, ¿no cree que mi muchacho ha estado actuando extraño desde que salimos? —preguntó caminando a través de un escarpado camino que llevaba a un gran bosque.

El hombre de cabellos negros miró con curiosidad al muchacho que avanzaba algunos pasos delante de ellos. Tenía que admitir que resultaba extraña su alegre actitud tomando en cuenta que la despedida entre él y su hija no se caracterizó precisamente por su dulzura.

Bruscamente se detuvo, volteando el rostro observó con preocupación al otro hombre. —¿Y si tantos golpes en la cabeza ya le afectaron? ¡Saotome-kun, ahora quién ser hará cargo del Dojo! —exclamó afligido.

—¡Mi hijo tiene cabeza dura! Yo lo he entrenado especialmente para eso —afirmó Genma totalmente convencido del joven—, creo que sucedió algo en la despedida con su hija y por eso está así… ¿se habrán reconciliado? —sonrió mirando a su amigo de la juventud, rápidamente tomó sus manos.

Los ojos Soun brillaron por la emoción; hasta ese instante no había pensando que tal vez, y a pesar del abrupto final de la conversación, se habían reconciliado. —¡Debe ser eso! Ahora entiendo por qué su hijo se ve tan feliz y no deja de sonreír como un idiota enamorado —rió abiertamente el hombre olvidando por completo sus anteriores preocupaciones.

Totalmente absorto de la conversación de su padre y de su futuro suegro Ranma sonrió aún más radiante. —¡Logré vengarme! Fue genial… —murmuró por lo bajo comenzando a recordar.

Flash Back

—Creo que es mejor un lugar privado para despedirnos… —sonrió seductor el muchacho de la trenza luego de apartarse de sus familiares para conversar en privacidad con su prometida antes de la partida.

Akane observó perpleja al muchacho por algunos segundos. —Puedes irte cuando quieras, no tengo nada que hablar contigo y menos en privado —espetó cruzándose de brazos.

—Pensé que eras más romántica, Akane —comentó Nabiki observando divertida la furibunda expresión de su hermana menor.

—¡Estoy segura que Akane-chan está fingiendo! Esa es su forma de ser —rió divertida Nodoka colocándose detrás de la joven pareja—, pueden conversar tranquilos… olviden nuestra presencia —murmuró por lo bajo a pocos centímetros de los muchachos.

—Yo creo que deberíamos dejarlos a solas… sería más confortable para ambos —propuso Kasumi.

—¡Nada de eso! Tenemos que presenciar la despedida de nuestros hijos, no se verán hasta luego del entrenamiento y finalmente será su boda —espetó Genma—, además necesitamos apoyarlos para que se reconcilien… —agregó acomodándose los lentes.

—Hija, no está bien que no te despidas de tu futuro esposo —comentó Soun apoyando las palabras de su amigo.

—¡No se metan en lo que no les importa! —protestó ruborizada Akane—. No es necesario que nos dejen a solas, ya nos despedimos y no tengo nada más que hablar con él —farfulló mirando de soslayo al muchacho que parecía muy divertido con toda la situación—. Por qué no vas a despedirte de Shampoo o de Kodachi... o mejor aún ve a buscar a Ukyo para que los acompañe —masculló entre dientes para ser escuchada sólo por su prometido.

—¿Todavía sigues celosa por lo que sucedió hoy, koishii? —murmuró musicalmente en el oído de su futura esposa sonriendo divertido.

Lo único que el muchacho recibió en respuesta fue un fuerte codazo en el estomago. —No deberían seguir perdiendo el tiempo... Ranma necesita cuanto antes comenzar con ese entrenamiento aunque no creo que logre dominar la nueva técnica —espetó lentamente dedicando una desafiante mirada a su prometido.

—Estoy segura que luego se arrepentirán si no se despiden, los conozco… Akane-chan sentirá falta de mi hijo a la mitad del primer día de entrenamiento —afirmó Nodoka convincente avergonzando a la muchachita.

—Ofukuro tiene razón, koishii —sonrió el muchacho de la trenza tomando desprevenidamente de la mano a la chica de cabellos cortos—, iremos a un lugar más privado para conversar y tener una buena despedida —agregó alejándose del lugar con una Akane despotricando que lo haría picadillo cuando se detuvieran.

Sólo consiguió soltarse del agarre una vez que estuvieron al otro lado del portón del jardín de la casa. —¡Kuso! ¡¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Seguro están escuchando nuestra conversación! —protestó tomando a Ranma por la camisa; la media sonrisa en que se curvaban los labios del muchacho aumentaba con creces sus deseos de mandarlo a volar de una patada—. ¡Y no creas que voy a despedirme de ti! ¡No voy a besarte!

Aprovechando la cercanía con la jovencita Ranma la tomó intempestivamente de la cintura acercando su rostro al de ella. —¿Y si te obligo a hacerlo? —preguntó mirándola intensamente.

—Te mandaría a volar de un puñetazo —masculló fulminándolo con la mirada—. Te he dicho muchas veces que sé defenderme de los degenerados, baka —refunfuñó empujando al muchacho para apartarlo de ella, consiguiendo sólo que éste la sujetara con más fuerza—. Suéltame y vete de una maldita vez a tu estúpido entrenamiento...

—No lo haré —murmuró ronco el joven de ojos azules. Deseaba con todas sus fuerzas tomarla entre sus brazos y besarla apasionadamente pero su plan no permitía aquel tipo de debilidad, debía ser fuerte—, antes quiero despedirme de ti, koishii —suspiró mirándola intensamente.

—¿Estás seguro que la comida de Shampoo no tenía algo raro? —preguntó confundida por la insistencia del muchacho, esta no hacía más que recordarle claramente lo sucedido aquella noche—. Ya te dije que no, suéltame de una vez —añadió colocando firmemente sus manos sobre el pecho de su prometido, dispuesta a empujarlo una vez más para alejarlo de ella.

—¿Por qué lo preguntas? —murmuró a pocos centímetros de la oreja de la muchacha de cabellos cortos—, no voy a hacerlo hasta que logre lo que quiera, soy Ranma Saotome —insistió con una media sonrisa—, no te me vas a escapar tan fácilmente —afirmó apretándola en su pecho con una gran sonrisa de satisfacción por los intentos fallidos de escapar de la muchacha. Sin embargo, a pesar de la seguridad que demostraba por fuera un calor sofocador invadió su cuerpo ante la cercanía con su futura esposa.

—Ba... baka... de... de... deja...—balbuceó con las mejillas completamente sonrojada—. ¡Kuso, deja de jugar conmigo! —protestó respirando agitadamente—. Nuestra familia está cerca... ¿quieres que se enteren de todo?... a... además ¡estoy molesta contigo! —refunfuñó apartando su mirada del rostro del muchacho.

—¡Al diablo nuestra familia! —exclamó extasiado con el nerviosismo de su prometida—, tú sabes que eres la única… jamás prestaría atención a Shampoo o cualquier otra prometida que oyaji haya elegido —agregó mirándola seriamente.

—Espera —murmuró aún más sonrojada apoyando sus manos sobre el pecho del chico para apartarse levemente—, ¿quién está celosa? ¡No lo estoy, baka! —protestó frunciendo levemente el entrecejo, concentrando su mirada en un punto bastante alejado del rostro de Ranma.

El muchacho de la trenza tomó impulsivamente de los hombros a la jovencita para acercarla a la pared y acorralarla contra esta. —Es muy claro que lo estás… ¿vas a negarlo ahora? —preguntó mirándola intensamente. Rápidamente colocó sus manos a los costados de la chica para evitar que escapara.

—¡Cla... claro que voy a negarlo! —protestó correspondiendo ampliamente a su mirada—. Deja de ser engreído, idiota, estaba molesta contigo desde antes que Shampoo llegara al Dojo —farfulló cruzándose de brazos.

—También debería estar molesto —farfulló mirando de reojo a su prometida—, me subestimaste —murmuró con una expresión de niño ofuscado.

—Lo sigo pensando —masculló esbozando una media sonrisa—; y déjame en paz porque no voy a besarte —afirmó decidida.

—¿No vas a despedirte de tu futuro esposo? —murmuró por lo bajo acercando sus manos a la cintura de la muchacha para ceñirla a su cuerpo—, ¿no vas a dejarme sin un recuerdo tuyo, na? —susurró algo ronco acercando su rostro al de la chica.

—Ya... ya me... me despedí de mi futuro esposo —balbuceó, seducida por su mirada posó sin darse cuenta sus manos sobre los hombros de Ranma. Segundos después, y gracias a la media sonrisa en que se curvaban los labios del chico, pareció tomar consciencia de lo que hacía: —¡Deja de insistir! Si... si sigues haciéndolo el único recuerdo que te llevarás de mí será un buen puñetazo —espetó amenazante.

—¿Solo un puñetazo? ¿No podrías agregar algo más a mi despedida? —susurró casi pegado al cuerpo de la jovencita—, no voy a dejar de insistir… no me iré sin una merecida despedida de parte de mi novia —agregó tomándola entre sus brazos para evitar que la chica escapara. Sus manos recorrieron lentamente su espalda.

—¿No vas a dejarme en paz si no lo consigues, ne? —preguntó intentando parecer firme aunque su cuerpo se estremecía notoriamente entre los brazos del muchacho—. Ba... baka... yo...no creas que voy a dejar de estar enfadada contigo... tal vez lo acepte so... sólo para que me dejes en paz, Ra... Ranma —pronunció con dificultad subiendo el rostro para dedicarle una tímida mirada.

—¿Solo para que te deje en paz? —murmuró frunciendo ligeramente el ceño. "No puedo dejar que me gane… tengo que pensar en la venganza, ¡en lo difícil que fue deshacerme de Shampoo luego que se fue! ¡Chikuso, odio a los gatos!" pensó intentando autocontrolarse—, ¿no vas a sentir falta de tu prometido? —preguntó mirándola intensamente mientras comenzaba a rozar uno de los lóbulos de su oreja con sus labios.

—Ya... ya hablamos sobre eso... a... anoche... tú lo sabes...—susurró cerrando los ojos, moviendo instintivamente su cabeza hacia un lado permitiéndole un mayor acceso—. Aunque seas un idiota infantil siempre lo hago... lo sabes....

El muchacho de la trenza sonrió satisfecho. —Y tú sabes que eres la única... —suspiró mirando sus labios. Deseaba ganar aquella apuesta pero, por sobretodo, probar una vez más sus labios. Nervioso intentó calmarse o acabaría arruinando todo.

Tímidamente subió sus brazos para rodear el cuello de su prometido. —Esto no... no significa que estamos haciendo las paces o algo parecido —afirmó antes de besarlo suavemente en una de sus mejillas.

El joven de ojos azules asintió totalmente embobado. Una y otra vez intentó autocontrolarse, si no podía mostrar su debilidad cacheteándose o pellizcándose debía recordar su plan de venganza. Pero aquella expresión en el rostro de la jovencita atentaba gravemente contra su autocontrol. —¿Estás segura? —preguntó rozando sus labios cerca de las comisuras de la chica.

—Mu... muy segura —pronunció girando levemente su rostro dejando que sus labios se rozaran por un par de segundos—, estamos pe...peleados... todavía... aunque si quieres... yo no voy a golpearte si me besas... —susurró suavemente mirándolo a los ojos.

—¿Quieres que te bese? —preguntó casi rozando los labios de la jovencita—, solo si me lo pides —susurró por lo bajo.

—Ranma... bésame de una vez...—suspiró haciendo aún más estrecho el abrazo—, hazlo... baka...

El muchacho de la trenza asintió sonriente. —Cierra los ojos… —murmuró mirándola fijamente.

—Hai... mueres por hacerlo... ¿ne? —pronunció en un suave suspiro antes de cerrar lentamente los párpados.

El joven de ojos azules no mintió cuando asintió roncamente. Pero a pesar de que deseaba apasionadamente probar una vez más sus deliciosos labios prefirió darle prioridad a su venganza. Un Saotome tenía un honor intachable y no dejaría que las cosas quedaran de aquel modo. Ciñendo su cintura a su cuerpo se acercó hasta casi rozar los labios de la chica. Sin embargo mantuvo la distancia sin avanzar un milímetro más.

Luego de algunos segundos abrió nuevamente los ojos. —¿Qué pasa? ¿Estás recordando cuando no te atrevías a besarme? —preguntó divertida presionando suavemente con sus dedos los hombros del muchacho.

El muchacho dubitó un par de segundos —Yo… yo —murmuró con un hilo de voz. Luego de ver la expresión de duda de Akane e intentando autocontrolarse pensó especialmente en aquel momento que la jovencita lo dejó abandonado a merced de la maldita gatita. —Creo que me arrepentí —espetó con la mayor cara lavada alejándose un par de pasos de su prometida—, no fuiste una buena novia cuando me dejaste con Shampoo convertida en gato, creo que no mereces un beso de despedida —agregó justificándose tranquilamente.

—¿Na... nani? —preguntó mirando confundida al muchacho—. ¿Estás bromeando, no? —añadió convencida que aquello sólo podría tratarse de un juego.

Ranma sonrió cínicamente logrando a duras penas controlarse. —Ha… hai, nunca estuve más seguro en mi vida —afirmó intentando parecer convincente—, aún sigo enfadado y no voy a besarte ¡je! Aunque morías porque lo hiciera —rió burlón.

El entrecejo de la muchacha se frunció por completo. —¡Si no querías besarme por qué demonios insististe tanto en que me despidiera de ti! ¡Y no moría por besarte! —protestó acercándose enfurecida hacia el chico—. ¡Sólo lo hice para que me dejaras en paz, baka! —espetó amenazante presionando con tanta fuerza los puños que sus nudillos se pusieron blancos.

El muchacho de la trenza no dudó dos segundos para retroceder cautelosamente algunos pasos de la chica. —¡Tú no sabes lo que pasé con Shampoo luego que te fueras! ¡Sabes que detesto a los gatos! —exclamó algo molesto al recordar aquel suceso—, lo tienes bien merecido… —murmuró por lo bajo pero lo suficientemente alto para que la muchacha lo escuchara.

—Temee... —masculló entre dientes acercándose rápidamente hacia el muchacho—. ¡Ranma no baka! ¡Te detesto! —exclamó antes de enviarlo a surcar los cielos de Nerima gracias a una poderosa patada.

En pleno vuelo el joven de la trenza rió escandalosamente sin pensar en las futuras consecuencias de lo que había hecho

Fin del Flash Back

Ranma continuó riendo. Había sido un excelente plan, no podría haber sido mejor. —Ella tiene que entender que no puede hacer todo lo que desea ¡je! —sonrió divertido—, al menos pude limpiar mi honor —afirmó hablando en voz alta sin prestar atención a su progenitor y futuro suegro.

—Creo que mi muchacho está volviéndose loco —murmuró preocupado Genma dirigiéndose a su amigo—, ¿no cree, Tendo-kun? ¿y ahora qué podemos hacer?

El hombre miró con solemnidad a su amigo. —Ir al templo más cercano y rezar para que mi hija no acabe con su muchacho antes de la boda —espetó con preocupación. Tenía un mal presentimiento respecto al reencuentro de la joven pareja.


Sus manos presionaron con mayor fuerza la taza de té que tenía frente a ella. Ya era de noche, habían pasado varias horas desde su despedida con Ranma, y seguía furiosa.

Ni siquiera un intenso entrenamiento, utilizando aquel muñeco acondicionado especialmente para que se pareciera al idiota de su prometido, había dado resultado. No podía dejar de pensar en lo tonta que había sido al ceder y en esa estúpida sonrisa que él le había dedicado al darle a conocer su infantil venganza.

"Baka...baka... ¡Ranma no baka! ¡Infantil! ¿¡Qué tipo de estúpida venganza es hacerme pensar que va a besarme!? Pero me las va a pagar... ya verá cuando vuelva... estúpido cretino" Pensó dando un fuerte puñetazo a la mesa, deseando con todas sus fuerzas que ésta fuera el rostro de su futuro esposo.

—¿Tan mal besa Ranma-kun? Esa despedida debió ser muy mala para que estés tan enojada, Akane —comentó una relajada Nabiki mirando de soslayo a su furiosa hermana—. Tal vez esperabas algo como eso —espetó indicando a la pareja que se despedía apasionadamente en la película que pasaban por la televisión.

—¡O quizás algo mucho más íntimo! —sonrió Nodoka dejando a su nuera notablemente sonrojada.

—Creo que no deberíamos entrometernos, es un asunto de Akane-chan con Ranma-kun… ya tendrán todo el tiempo del mundo para reconciliarse, a fin de cuentas serán marido y mujer —sonrió cándidamente Kasumi.

Con el rostro completamente sonrojado, Akane, dedicó un perpleja mirada a su suegra. Sólo ella podía pensar que había ocurrido algo íntimo entre los dos luego que se hubiese encargado de hacer volar al muchacho hasta el otro extremo de la ciudad. —¡Oba-sama! Na... nada pasó —protestó fijando su mirada en una pequeñita ramita de té que se movía lentamente en el fondo de su taza—. Además no deberían meterse en mis asuntos con el idiota de Ranma —masculló claramente ofendida por la intromisión.

—Entonces... ¿Ranma-kun trató de aprovecharse y aplicaste tu técnica contra los pervertidos? —preguntó Nabiki mordisqueando lentamente una galleta, mirando con suspicacia a su hermana.

—Ranma-kun no es un pervertido, seguramente intentó despedirse de Akane y hubo algún malentendido —afirmó Kasumi mirando a su hermana menor—, ¿sabes algo del entrenamiento? ¿estarán pocos días, ne? Falta muy poco para la boda —Se preocupó.

—¡Nabiki! —protestó furiosa mirando de reojo a la muchacha de cabellos castaños que parecía decidida a avergonzarla frente a toda la familia—. Ya... ya les dije que no se metan en nuestros asuntos... él volverá pronto, no te preocupes —comentó más calmada dirigiéndose a Kasumi.

—Si yo fuera tú estaría preocupada —afirmó Nabiki sonriendo internamente al notar como la mirada curiosa de Akane volvía a enfocarse en su rostro—. Me informaron que papá y tío Genma pretenden entrenar a Ranma-kun para que sea un buen esposo... y se porte como todo un hombre...

—¿Por qué tendría que estar preocupada? —bufó Akane ignorando la intrigante sonrisa que iluminaba el rostro de Nabiki—. Le dije que era una perdida de tiempo, pero el muy idiota cree que le enseñaran alguna técnica que lo hará invencible...

—¿Y no pensaste cómo podrían estar entrenando a tu prometido, Akane-chan? —sonrió intrigante Nodoka—, recuerda que el maestro los siguió… tal vez sería mejor que averiguaras mejor las técnicas que Ranma aprenderá —sugirió fingiendo seriedad.

—Etto... yo...—balbuceó sintiendo un extraño nudo en el estomago—. Ranma ha entrenado muchas veces con ellos y sobrevivió... no tengo por... porque preocuparme ahora —añadió rápidamente. Inevitablemente su mente comenzó a reproducir una odiosa escena donde Ranma era acosado por sus antiguas prometidas mientras era animado por sus padres y el maestro Happosai a comportarse como un hombre—. ¡Kuso! ¡Ranma es ingenuo y a veces muy idiota, pero no haría algo así! —exclamó intentando detener su fértil imaginación olvidando que su suegra y hermanas la escuchaban perfectamente.

—¡Akane-chan, no prestes atención! Solo lo hacen para que intentes buscarlo —comentó Kasumi levemente molesta por las intenciones de las otras dos mujeres.

—Solamente estamos intentando hacer que Akane-chan cuide lo que le pertenece, ¿ne Nabiki? —sonrió casi intrigantemente la mujer de cabellos castaños.

—No voy a preocuparme por él, le advertí que sería una perdida de tiempo y que se metería en problemas —refunfuñó intentando fingir calma, aunque la forma en que trituraba la galleta que había tomado segundos atrás dejaba en claro que su estado estaba muy lejos del sosiego.

—Ajá... ¿entonces no te preocupa lo que puedan enseñarle? —preguntó Nabiki—. Escuché al maestro Happosai hablar de ir a visitar a algunas muchachas... tal vez lleven a Ranma-kun; seguro robar ropa intima y conocer chicas es parte de su entrenamiento para aprender a comportarse como un hombre... —comentó calmadamente como si aquello fuese lo más normal del mundo.

—Y mi muchacho es muy varonil y honorable, tal vez solo acepte para poder aprender todas las técnicas que mi marido y el señor Tendo le enseñen —sonrió relajada Nodoka—, yo creo que es mejor que sigas de cerca ese entrenamiento, sería mejor que te utilizaran a ti que eres su futura esposa en vez de otras chicas desconocidas —rió divertida.

—¡No voy a permitir que utilicen a nadie! —exclamó sin pensarlo poniéndose rápidamente de pie. Al notar las divertidas miradas de su futura suegra y sus hermanas sobre ella sus mejillas adquirieron un fuerte color carmín—. Yo... no es que me importe mucho lo que haga... y no... no estoy celosa... es sólo que...ya... ya saben como es de idiota con ciertas cosas y...—balbuceó sin poder encontrar una excusa coherente que explicara su deseo de partir inmediatamente en búsqueda de su prometido—. ¡Voy a preparar mis cosas! ¡Iré a buscarlo! —espetó girando sobre sus talones para avanzar a toda velocidad en dirección a su habitación. Tenía un mal presentimiento con respecto a ese entrenamiento, pero estaba segura que lograría llegar a tiempo y además sería la oportunidad perfecta para cobrarle por su estúpida venganza.


Estaba anocheciendo y Ranma se dirigía hacia la dirección opuesta que había recorrido durante parte del día anterior. El entrenamiento había resultado un gran fiasco, jamás habría imaginado que sus padres habían inventado ese tipo de boberías para perder su tiempo. "Chikuso… perfeccionamiento del tigre caído, aprender a cocinar… ¡mierda!" Pensó tomando una piedra y arrojándola muy lejos con rabia hacia un río que serpenteaba el bosque.

—¡Pero esto no va a quedar así! De alguna forma haré que lo paguen —refunfuñó molesto pateando una rama. Estaba muy entusiasmado con aquella técnica invencible y ultra secreta—. ¡Yo que estaba pensando retar al estúpido cerdo para estrenarla! —exclamó notablemente furioso.

Flash Back

Ranma acababa de tomar un baño en el río para desperezarse luego de un descanso bien merecido después de la caminata por el bosque. Ese día comenzaría a aprender la técnica ultra secreta. —¡Oyaji, tío, ya estoy listo! —sonrió radiante.

—Muchacho —espetó Soun mirando seriamente al chico—, las técnicas que te enseñaremos serán básicamente de sobrevivencia, muy útiles en el difícil camino del matrimonio.

—Es verdad… deberás prestar mucha atención porque sólo te las mostraremos una vez, tendrás que ser capaz de dominarlas con mucho empeño y esfuerzo —afirmó Genma acomodándose los lentes.

—¡Entonces empecemos ahora mismo! Estoy seguro que podré dominar todas las técnicas, ¡seré invencible! —afirmó mientras pequeñas estrellitas de ambición se formaban en sus ojos.

—¡Esa es la actitud, muchacho! —espetó al borde de las lagrimas Soun Tendo. Recuperando la calma, añadió sonriente: —Si dominas esta técnica solucionarás rápidamente todos los problemas que tengas con mi hija.

—¿Usted lo cree? —sonrió radiante Ranma—. ¡La técnica es milagrosa! Shimatta… hasta tengo miedo de aprenderla… —murmuró por lo bajo por la magnitud de la técnica— ¡Vamos, empecemos ahora! —exclamó radiante.

—Está bien… Tendo-kun escuche —espetó Genma acercándose a su amigo para susurrarle algo al oído—. Usted será Akane y yo Ranma ¿de acuerdo? —murmuró por lo bajo—, debe estar furiosa… digo, ejem… furioso —agregó.

—Está bien, puedo hacerlo muy bien Saotome-kun, todo sea por nuestro heredero —murmuró por lo bajó. Segundos después miró al otro hombre con los ojos anegados en lágrimas—. ¿¡Cómo pudiste hacerme eso!? ¡Olvidaste nuestro aniversario! —exclamó lastimeramente—. ¡Nunca voy a perdonarte! ¡Baka! —añadió tomándolo por la camisa repentinamente.

—Akane… tú tienes toda la razón, no lo hice por mal… ¡los hombres no somos tan perfectos! —exclamó Genma tirándose al suelo— ¡Por favor, perdóname! Haré todo lo que quieras… —agregó lloriqueando arrastrándose sus pies.

Ranma pensó que se trataba de una broma. Esa no podía ser la técnica ultra secreta. Era una más de sus boberías de viejos.

—No voy a perdonarte tan fácil —espetó el hombre de cabellos negros cruzándose de brazos, fingiendo con escalofriante exactitud el comportamiento de su hija menor—. También hablaste mal de mi comida, mal agradecido... nunca más cocino para ti, de ahora en adelante te morirás de hambre.

—Soy un idiota… ¡BAKA! —exclamó el hombre del turbante exagerado el tono de voz tomando de las piernas a su amigo—, todo lo que quiero es conseguir tu perdón… koishii dime qué hago… ¡No importa qué! —exclamó melodramático.

—¡Te perdono, anata! —exclamó entusiasta lanzándose sobre el otro hombre—. ¡Es el momento para pensar en el heredero para asegurar el futuro del Dojo, querido!

Genma tomó a su compañero en brazos para cerrar con broche de oro su escena. La imagen de los dos hombres era totalmente bizarra. —¡Te amo Akane! Ahora mismo vamos a hacer nuestro querido heredero… ¡tantas veces sea necesario! —exclamó por lo alto.

Ranma sintió un ligero tic nervioso en su ojo izquierdo. No podía creer lo que estaba viendo. ¿Ese sería el entrenamiento que tanto le habían promocionado? Si era así se encargaría de darles su merecido en ese momento. —¡CHIKUSO! ¿Qué mierda están haciendo? —preguntó acercándose peligrosamente al par de hombres.

—Ma... matte, muchacho —espetó Soun recuperando la compostura alejándose levemente del enfurecido chico—, esto es parte de tu entrenamiento... todo iría mejor entre tú y mi pequeñita si actuaras así, ¿no, Saotome-kun?

Ranma intentó contar hasta diez mentalmente y, relativamente, se calmó. —Shimatta, pero yo no actuaría así jamás… ni Akane —farfulló irritado—. ¿Por qué rayos están haciendo esto? ¿cuál es la técnica ultra secreta? —preguntó.

—Todavía no nos has dejado terminar, eres muy impaciente muchacho —exclamó Genma retrocediendo algunos pasos para acercarse a su amigo de la juventud—, ¿seguimos, Tendo-kun?

El hombre de cabellos negros asintió. —Ahora viene lo más importante, si dominas esto garantizarás tu supervivencia en los peores momentos —espetó con seriedad consiguiendo la atención del muchacho.

Ranma asintió algo desconfiado.

Genma tomó la postura de su hijo y se dirigió a Soun que parecía estar preparando algún mejunje extraño en imitación a su hija. —¡Akane! ¿Quieres que tu querido esposo te ayude en tus labores? Será más divertido así —rió exageradamente.

El hombre dejó de mezclar ingredientes para observar a Genma. —No es necesario, cocinar es cosas de mujeres, querido —comentó sonriente.

—Pero a mí me gustaría hacer feliz a mi mujer y hacer más liviano su trabajo, tus manos son demasiado delicadas —replicó Genma tomando la mano del otro hombre.

Soun llevó una de sus manos hacia su rostro fingiéndose ruborizado. —Anata, ¿realmente quieres ayudarme? —preguntó dedicándole una coqueta sonrisa.

Ranma no dejó continuar a su padre porque intempestivamente se colocó en medio de ellos de frente a su padre. Repentinamente lo tomó de la camisa. —¡Chikuso! ¿este era el maldito entrenamiento? ¿qué creen que están haciendo? ¡Perdí el apetito por una semana al menos! —exclamó furioso.

Relajado, Genma se justificó rápidamente: —¡Admite que es una buena técnica para evitar ser envenenado por tu futura esposa! Incluso a ella le gustaría mucho que hicieras eso… ¡deja que terminemos con el repertorio o jamás terminaremos! —exclamó mirándolo con seriedad.

—Es la mejor solución para salvarte del mal de mi pequeñita —lloriqueó un afligido Soun—. Ni tu madre ha conseguido ayudarla —añadió recordando los múltiples fracasos en que habían terminado todos los intentos de Nodoka.

—Otra buena solución es correr lo más rápido posible y cocinar algo en el parque, podemos enseñarte esa técnica ahora mismo ¿na, Tendo-kun?

Ranma apretó los puños sintiendo la sangre hervir nuevamente. —¡Ya basta! Ahora mismo me voy a la casa, no voy a continuar observando estas estupideces ¡Chikuso, podría estar entrenando con Ryoga! —exclamó dirigiéndose a su padre para darle un puñetazo en la cabeza—. ¡Sería más útil incluso estar con el estúpido de Kuno!

—Ninguno de ellos se ha casado, no saben lo que es sobrevivir a eso —espetó Soun observando con repentina seguridad la muchacho—. Y hay algo muy importante de lo que aún no te hemos hablado, algo que dominando a la perfección será tu carta de triunfo en cualquier batalla contra Akane —afirmó consiguiendo nuevamente la atención del chico—. Explíquele usted, Saotome-kun, es su hijo.

—Diablos… ¿de qué se trata? —preguntó Ranma algo escéptico por los espectáculos que había observado segundos atrás.

Genma le devolvió el golpe a su hijo. —¡Demonios, tú! Deja de comportarte como un niño y presta atención a tu padre, me debes respeto mocoso —exclamó con un vozarrón emanando autoridad—. Esta técnica es especial para que tu mujer sepa obedecerte y poder complacerla —comentó seriamente.

—Además es muy importante para el futuro de su familia —comentó Soun con una seriedad casi solemne.

Ranma asintió comenzando a convencerse de nuevo. "¡Kuso! Una técnica que pueda conseguir calmar y complacer a Akane… ¡es un logro!" Pensó sonriendo radiante. "Etto… com… complacer… ¿qué habrá querido decir oyaji con la palabra complacer? No creo que ellos… ¡no, imposible!" Meditó algo nervioso.

—Empecemos por lo más importante… los pájaros y las abejas, es la primera lección para aprender la técnica ultra secreta —afirmó el hombre del turbante.

—Presta mucha atención a lo que dirá tu padre, muchacho —comentó Soun manteniendo su circunspecta expresión—. El futuro de la Escuela de Combate libre depende de ello.

Genma carraspeó. —Creo que debería comenzar usted, Tendo-kun… después de todo tuvo tres hijas y tiene más experiencia en el asunto —propuso inmutable.

Ranma arqueó una ceja. Era mejor escuchar un poco más antes de reaccionar, aquellos hombres eran muy poco predecibles. Quizás, después de todo, la técnica que tanto intentaban ocultar sería muy buena.

—Un momento, Saotome-kun, es su labor... él es su hijo —espetó mirando con el ceño fruncido a Genma—. ¡No sea cobarde! —añadió tomando por el gi al otro hombre al notar sus claras intenciones de lanzarse "accidentalmente" al río más cercano para cambiar de forma.

—¡Diablos! Sólo quería refrescar un poco mis ideas… es difícil encontrar palabras para explicar una de las mejores técnicas que haya existido sobre la faz de la tierra —exageró un poco agitado—. Está bien… empecemos —tosió ligeramente—, al ser un hombre, Ranma… tienes que saber de ciertos detalles para hacer feliz a tu futura esposa…

El muchacho de la trenza asintió, aunque algo desconfiado, para que su padre continuara.

—En pocas palabras… vamos a enseñarte una serie de técnicas que van a mejorar tu capacidad como esposo, ejem… es decir, como marido… tú sabes —tosió para aclarar su voz—, así complacerás a tu esposa…

—¿Qué mier… mierda? —tartamudeó nervioso Ranma por el shock. "Chi… chikuso… ¡no puede ser que estén queriendo explicarme algo… algo… como eso!" Pensó nervioso a punto de estallar.

—Lo que escuchaste, muchacho —comentó Soun sonriendo abiertamente—, pondremos a tu disposición toda la sabiduría de la Escuela de combate libre con respeto a —El hombre carraspeó aclarando su garganta—... ciertos temas... tu padre es el más indicado para explicarte —finalizó empujando levemente al otro hombre hacia Ranma.

—¡Yo también quiero ayudar! —exclamó con voz cantarina un pequeño ancianito apareciendo intempestivamente—, es más… si te conviertes en mujer seré un óptimo maestro —sonrió acercándose a Ranma—. ¡Puedo ayudarte con Akane si eso es lo que necesitas! —agregó eufórico con sus ojitos brillando.

—¡¡Maldita sea!! ¡Chikuso!! —chilló Ranma apretando los puños hasta dejar blancos sus nudillos—. ¡Voy a acabar con todos ustedes! —espetó acercándose peligrosamente a los tres hombres. A partir de ese día no se dejaría embaucar nunca más por ellos.

Fin Flash back

Después de un par de horas Ranma había conseguido regresar por fin al Dojo Tendo. Estaba sentado en la sala engullendo un pastel de Kasumi que gentilmente le había servido. Una y otra vez se preguntó por qué Akane no estaba allí para recibirlo. Estaba seguro que lo había perdonado.

—Ranma-kun —habló Nabiki luego de observar divertida durante algunos segundos a su futuro cuñado que no podía evitar observar cada cierto tiempo en dirección a la escalera—, ¿no vas a preguntar por Akane o por alguna de tus antiguas prometidas? Ninguna vino a darte la bienvenida... estás perdiendo popularidad entre las mujeres... —comentó esbozando una media sonrisa.

—Diablos… no me importan las otras, ya sabes que voy a casarme con Akane —farfulló molesto ante el comentario ácido de la jovencita—. Es más… creo que ella debería estar aquí para recibirme… después de todo, es su deber de prometida —agregó por lo bajo con las mejillas sumamente enrojecidas.

—Algo me dice que luego de su romántica despedida, ella no quería estar lejos de ti —comentó calmadamente Nabiki consiguiendo que las mejillas del muchacho se encendieran aún más—. Ella quedó muy pensativa... parecía arrepentida.

—¿En serio? —preguntó Ranma con una radiante sonrisa. "Seguramente le da un poco de vergüenza bajar a pedir disculpas… ella es muy orgullosa… ¡pero no importa! Voy a perdonarla de todas formas… iré ya mismo allá" pensó levantándose repentinamente para dirigirse hacia las escaleras.

—Si estás buscando a Akane-chan lamento informarte que fue a buscarte —comentó Nodoka sonriendo divertida.

—Creo que quería pedirte disculpas por algo —comentó Nabiki acercándose al muchacho—, me pareció escucharla decir "debí haberme despedido de él" —añadió con fingida inocencia.

—¡Chikuso! ¡Podrían haberme avisado antes! —exclamó cambiando de dirección—. ¡Ahora mismo voy a buscarla! —espetó tomando su mochila para dirigirse hacia la salida del Dojo. La encontraría como sea. "Diablos… ¿cómo se le ocurre salir a buscarme sola? Espero que esté bien…" pensó algo preocupado pero feliz a su vez por la decisión de la jovencita.

Continuará


Notas finales de las autoras:

Esperamos que hayan disfrutado de este capítulo. Concordamos entre sí que Ran-chan es un iluso si cree que existe algún 'método' milagroso para intentar 'domar' a Akane… xD

Nos vemos en dos semanas, que terminen muy bien el mes.

Besos,

Sakura


Palabras en japonés:

Koishii: Mi amor, amada

Ofukuro: Mamá

Kuso: Mierda

Baka: Idiota

oyaji: Papá dicho de un modo muy informal (viejo)

Na: Pregunta que siempre requiere de una respuesta afirmativa : ¿no?, ¿cierto? Los chicos usan el na y las chicas la partícula ne.

Hai: Sí

Nani: Qué

Temee: Significa tú pero dicho con una connotación insultante.

Oba-sama: Tía

Etto: Uhm , ah

Chikuso: Mierda.

Anata: Significa tú, pero también es la forma en que las mujeres se dirigen de forma cariñosa a sus esposos o parejas (Cariño, mi amor, etc)

Matte: Espera.