— Capítulo XXVIII —
— ¿Se va a ir? — entro Abigail llorando — no puede hacer eso, esas personas que dicen ser sus padres la querían matar — le muestra un periódico "Despierta la Srta. Swan, antes de que finalice el caso en la corte" lee la noticia, no podía creer que sus padres estuvieran peleando una batalla en la corte con el tal Jasper Whitlock para practicarle a eutanasia.
— No sé, ¿no sé qué hacer? — le dijo a la enfermera. Esta le entrego una carpeta.
— Léala, pero no diga que yo se la entregue vendré por ella en un par de horas — Isabella vio a la mujer irse llorando, vio la carpeta que tiene en sus manos, son documentos de su historia clínica, revisa cada uno de los papeles desde la fecha de su admisión, el TAC, la prueba de embarazo, las solicitudes de algunos especialista para abortar, para hacer cirugías riesgosas y en todas ellas la firma de Jasper Whitlock como su representante legal niega, ve la evolución de un embarazo que ni siquiera conoce, semana a semana los avances, la carta de petición de los padres para desconectarla apenas naciera la niña, otra carta negando la petición firmada por Jasper Whitlock, el documento de nacido vivo de una niña Marie Whitlock Swan, nacida el 28 de febrero las 3:20 am con un peso de 3800 gramos, una talla de 51 cm, su corazón se aceleró, sus ojos se llenaron de lágrimas, la firma del registro de nacimiento como padre Jasper Andrew Whitlock firma en la parte de abajo. Sus reacciones a cada visita de él están detalladas, aumento del ritmo cardiaco, de la respiración, movimientos de manos, pies, movimientos oculares, ondas cerebrales a palabras dichas por él. No quiere seguir leyendo, ve una hoja que sobre sale, es el registro de visitas, abre la carpeta en esa parte, solo puede ver nombres desconocidos y el que predomina es el de J. Whitlock, todos los días varias veces al día, y desde que despertó también esta, todos los días temprano en la mañana y tarde en la noche.
Se quedó dormida, llorando, no sabe que pensar, sus padres le están negando la posibilidad que estar con el hombre que ama, y con su hija. Al día siguiente se despertó, no encontró la carpeta en sus manos, sabía que Abigail la había venido a buscar.
— Buenos días Isabella — ella miro hacia la puerta vio al Dr. Meraz, este se acercó — sé que no sabrás muy bien de quien te hablo, pero Jasper estuvo temprano en la mañana hablando conmigo, todos somos tus amigos — vio a varias personas entrando — ella es Rosalie y Emmett McCarthy — señalo a la rubia y aun hombre alto con hoyuelos, ambos dijeron "hola" — ella es mi esposa Leah, somos amigos de Jasper y tus amigos, siempre nos has ayudado y queremos ayudarte a ti y a Jasper, la verdad es que… — Cada uno fue contando cosas, empezó Emmett con la forma en que se conocieron, continuo Paul con la forma en que se hicieron novios, después siguió Emmett con la forma en que se dieron cuenta que él sería su superior en la especialización y los chascos del primer día, Rosalie, le conto sobre la ida al rancho en navidad, como conocieron a sus padres, de Alice Brando de Cullen, novia anterior de Jasper y esposa de su primo, como ella convenció a su hijo para que llamara a Jasper papá. Leah no le conto mucho, solo lo feliz que estaba con Jasper, y lo ansioso que él siempre se pone… — Si te preguntas porque te contamos esto, tus padres le prohibieron a Jasper venir, — lo ve suspirar — ellos no quieren que te estreses, pero te llevaran lejos donde puede que no recuperes tus recuerdos, y te olvides de la familia que tienes aquí con todos nosotros.
— ¿Puedo hablar con Jasper? — pregunto esperanzada, Paul movió la cabeza afirmativamente.
Jasper estaba feliz por el despertar de Isabella, llevaba varios días viéndola a escondida de sus padres como dos adolescentes, sabia por boca de su cuñado y su hermana que no querían estresarla y él estaba de acuerdo con eso, pero que se la quisieran llevar y quitarle la custodia de Marie era otra cosa, cada noche antes de irse a casa con su pequeña, la visitaba, le daba un beso de buenas noches y a la mañana siguiente la veía recién llegaba, le llevaba un desayuno rico que él mismo preparaba y le deseaba los buenos días, así que ese día que Paul lo llamo y le dijo que Isabella quería hablar con él después que sus padres se fueran, se sintió emocionado y feliz, pero también nervioso, no sabía que es lo que ella de diría, y si quería que se alejara, no sabría que hacer, pero por ella lo haría. Decidió no llevar a Marie, no quiere asustarla más de lo que ya esta
— Hola Issy — la saludo evitando usar cualquier palabra que le denotara más que una amistad, no quiere asustarla. La ve sonreír.
— Hola Jasper — responde ella, es el mismo hombre que estuvo allí cuando se despertó, lo mira a los ojos, ve ese verde profundo de su mirada dirigido a ella. La hizo poner nerviosa, sus manos comenzaron a sudar y su corazón aumento su frecuencia, ninguno de los dos dijo nada por unos minutos.
— Y dime Issy, ¿qué es lo quieres de mí? — pregunto Jasper armándose de valor evitando su mirada.
— Cuéntame, ¿cómo nos conocimos?, ¿cómo nos hicimos novios?, cuéntame por qué vinisteis y me dejasteis esto — señala el anillo, anillo que no se ha quitado… Jasper le cuenta todo lo que puede, hasta que llega el día del accidente. Ella no dice nada.
— Sé que tus padres te quieren en el rancho, pero — se rasca la cabeza — quiero que sepas que tienes otra opción, — suspira, bajo la atenta mirada achocolatada — nosotros vivíamos juntos desde casi el inicio de nuestra relación, todas tus cosas están allá, así que, si te quieres quedar, — no dijo más, miro su reloj, es tarde son las 10 y debe buscar a Marie.
— Tienes que irte — afirma.
— Marie, también me necesita — la mira a los ojos — después del accidente nos enteramos que estábamos embarazados — a Isabella le gusto que dijera que ambos y no solo ella — todo tu embarazo fue de alto riesgo por tu situación, cuando me entere me sentí destrozado por que no pudiéramos compartir todo como padres normales — suspiro, ella vio una lágrima que él se limpió rápidamente — fue emocionante, tanto que sé que el síndrome de couvade es real — sonrió. Se puso de pie, se acercó a la cama de Isabella, le dio un beso en la frente — Te amo mi corazón — le susurro, dejándole en las manos un celular, ella lo reconoció, es su celular — Es tuyo, todos tus datos, tus mensajes, no he dejado que se descargue y he pagado la factura para que no lo desconecten. Si necesitas algo solo llámame.
29/10/2017
