CAPITULO 28.- ¡BUSCANDOTE!
Sonreía sin preocupación, si volviera el tiempo atrás y tuviese nuevamente diez años, jamás lograría comprender el por qué estaría en donde está ahora. Esa casita sencilla donde solo había ido una vez, esa casita humilde y tan cálida, brindaba la sensación de un verdadero hogar, sin lujos ni cuadros caros ni piezas de colección… solamente rodeada de reconocimientos y fotografías… Lila, su antigua "archienemiga", su dolor de cabeza y el motivo de desvelos en más de una ocasión para planear como alejarla de su amado. Rio dentro de sí mientras disfrutaba ese te de menta que refrescaba su garganta y relajaba su cuerpo, estaba ahí, sentada frente a ella, en silencio. Habían pasado toda la noche hablando y los primeros rayos de sol que entraron por la ventana, les dio a entender que un nuevo día comenzaba.
Observaba con detenimiento y discreción a la pelirroja, sin dudarlo seguía siendo tan bonita como en cuarto año, sus ojos verdes y su largo cabello resaltaban radiantemente en su blanca piel, tenía un cuerpo atractivo, pero para su mala suerte, esa voz chillona y amable que destrozaba sus tímpanos no había cambiado para nada. Rio aún más y esta vez fue inevitable detener la sonrisa en su rostro.
-Con todo lo que me has contado… me alegra que haya sido yo quien se topara contigo –Sonrió y le sirvió más te. –No tienes por qué preocuparte Helga, puedes quedarte conmigo el tiempo que desees.
-Yo… te lo agradezco mucho Lila, pero no podría aceptarlo. Si te conté todo lo anterior… es porque no me atrevía a entrar a tu casa con mentiras.
-No tienes que mentir Helga, aunque no hubieras sido sincera te hubiera ayudado.
-Antes que nada… quisiera disculparme por lo que cause hace algunos años… cuando me entere que estabas muy grave en el hospital… –Empuño sus manos y cerro sus ojos, viajando a ese horrible día que había marcado su vida –Jamás me hubiera perdonado eso… cada noche antes de dormir, recuerdo a Sid… a Brainy… ellos tenían tanto por delante… -Su mirada se encontraba perdida, unas lágrimas rodaban por su mejilla sin darse cuenta. La pelirroja la miraba con tristeza, sabía de antemano que d niña no había sido muy feliz y en más de una ocasión pensó que los años le traerían alegrías que pudieran borrar esos recuerdos, pero lo único que habían traído los años eran recuerdos que carcomían su corazón, la hacían sentir vulnerable, culpable y poca cosa como ser humano.
Cabe decir que Helga. G. Pataki jamás había sido muy íntima de ella, pero jamás la había visto como su enemiga. El verla siempre enojada, hacia crecer en ella la necesidad de ayudarla en lo que más pudiera. Aun cuando hace años estuvo entre la vida y la muerte por aquel disparo que había atravesado sus pulmones, no le guardaba ningún rencor, al contrario, sabia dentro de su corazón que le correspondía ayudarla.
-Fueron tiempos difíciles Helga, pero ahora ambas estamos bien y eso es lo que importa –Sonrió –Además debemos de pensar que hacer ahora, si dices que no quieres regresar con tus amigos está bien. Pero, ¿Cómo piensas salir?
-No lo sé… por el momento no puedo irme. No sin ellas… son demasiado tontas como para dejarlas a la intemperie.
-Ya veo. ¿Por qué no vienes conmigo? El baile de graduación se acerca y aun no tengo que ponerme… quizás salir te distraiga un poco.
La miro confusa y estaba a punto de decirle que era una estúpida si comprando ropa se sentiría mejor, pero en sus ojos vio la emoción de quererla hacer sentir mejor. Guardo sus comentarios y acepto salir con ella. Siempre y cuando fuera irreconocible.
-De acuerdo chica linda, tú ganas –Bufo mientras junto su pelo en una coleta.
-¡Perfecto! Muchos de mis compañeros estarán ocupados, así que despreocúpate, no te lo toparas. –Le guiño un ojo y la sonrojo.
-No sé de qué hablas –Desvió su mirada, su cara estaba ligeramente rojiza. Esto le causo conmoción a la pelirroja.
-No creo que sea feliz. –La rubia la miro –No me corresponde decirlo, pero cada vez que los veo juntos, Arnold no parece más que un accesorio para ella. Supongo que sonríe más cuando esta con Gerald que con Naya. Ella no es mala persona, solo trata de buscar la felicidad en el lugar equivocado.
-Tu… ¿Tu eres muy amiga de ella?
-No somos muy amigas Helga, pero Naya… suele buscarme en los momentos en que más sola se encuentra. Aunque después de que le brindo consejos finge no conocerme. –Suspiro recordando los desplantes de aquella chica. –Ella y su amiga, Nicole, tienen muy mala reputación en la escuela, quizás sea por eso que a Arnold le incomoda que sea porrista.
-¡¿Qué?! ¿Esa tipa es porrista?- Bufo.
-Es la capitana. No es de extrañarse, es muy bonita.
"Demasiado bonita", pensó. Ella no era una gran belleza, pero esa chica tenía un cuerpo fantástico, no le parecía extraño que entre ella y Arnold… movió su cabeza y trato de alejar esos pensamientos. Ella sabía que ante todo, Arnold era un caballero… y ella una completa zorra… se levantó exaltada de la silla y miro por la ventana, su mal humor estaba incrementando y Lila se había dado cuenta de eso.
-Sera mejor que nos apresuremos si es que queremos terminar las compras hoy –Sonrió a la rubia y le pidió que la siguiera –Te prestare algo de ropa, te prometo que nadie te reconocerá.
El timbre sonaba sin cesar, una y otra y otra vez. Arnold se apresuró imaginando de quien se podría tratar. Tomo su cartera, su chaqueta y se dispuso a abrir.
-Tranquilo Gerald, ya estoy listo.
-¡Vamos viejo! ¡Esa tienda se agotara si no nos damos prisa!
-Gerald, apenas darán las nueve, esa tienda abre a las diez –Dijo mirando el reloj y mientras iba a la cochera por la camioneta.
-¡Exacto viejo! ¡Deberíamos de estar ahí desde las ocho!
-¿Te emociona el ir de compras eh?
-¡Vamos Arni! ¿No me digas que no mueres por ser el rey del baile? ¡Es nuestra gran noche, debemos de vernos como reyes! –Arnold rodo los ojos y arranco el auto.
-Lo que digas Gerald, lo que tú digas…
-Además, deberías de estar emocionado por tu chica.
-¿Por Naya? ¿Qué hay con ella?
Gerald lo miro sorprendido-¡No me digas que no te ha dicho nada! ¡Rayos viejo, debe de ser sorpresa y lo acabo de arruinar!
-¿Arruinar que cosa?
-Veras, Nicole me conto que fue de compras con Naya y que compro un juego de lencería especial para esa noche. –Sonrió emocionado por su amigo.
-¿Y por qué debería de emocionarme por eso?
Gerald rodo los ojos y suspiro enfadado –Viejo, por favor dime que no eres gay –Arnold lo miro curioso como queriendo no entender la cosa. –Naya planea después de baile darte la noche de tu vida hermano. No malinterpretes esto, pero creo que eres afortunado. –Su sonrisa creció enormemente.
-Creo que exageras Gerald. Además ese baile no me emociona mucho, tengo en mente otras cosas.
-¿Cómo cuáles? ¡Oh! Debe ser por esa fabulosa fiesta de despedida que diste en nombre de tu amiga española, a la cual no te tomaste la molestia de invitarme –Dijo ofendido mientras meneaba la cabeza mientras veía la fotografía que Arnold llevaba con él en el auto. –Estas chicas están lindísimas viejo, debiste de haberme llamado.
-No comiences, te explique cómo estuvo eso y ahora que lo pienso me parece que fue más que una fiesta.
-¿A qué te refieres?
-Olvídalo, mejor hablemos de otra cosa.
-¡Tienes razón! ¡Hablemos de la noche en que por fin te convertirás en hombre! Jajaja.
-Deja de decir estupideces –Dijo molesto.
-Hermano, es la verdad. Creo que te has ayudado demasiado para aguantar tanto tiempo sin sexo.
-Mejor cuéntame cómo van las cosas con Nicole. ¿Su relación es como la imaginabas?
-Pues… últimamente hemos tenido diferencias, ya sabes cómo son las chicas, te vuelven locas con el sexo y después te piden que las respetes y les lleves flores. –Dijo molesto mirando la ventana –Se ha vuelto molesto verla.
-¿Se ha terminado la magia? –Suspiro –Te lo dije Gerald… esa chica es solo una aventura.
-¡No lo es y por favor no comiences a enfadarme!
-No quiero enfadarte, solo… abre bien los ojos. En este mundo hay tantas mujeres feas que lo único que tienen es la belleza física.
Gerald lo miro curioso, al inicio parecía no entender y después rio con el comentario del rubio. En gran parte sabía que tenía razón, pero las palabras pasan rápido, como el viento.
-¿Ahora eres poeta? Deberías de escribir libros de superación personal.
-Hablo en serio Gerald. Hare una parada en la cafetería para recoger unas cosas. No tardo.
-¡No tardes viejo! ¡Esa tienda debe estar llena ya!
Arnold bajo a pasos apresurados. Lucas solía abrir la cafetería muy temprano, sabía bien que las personas buscaban desesperadamente lugares donde pudieran encontrar un café bien cargado para la pesada mañana de trabajo. La pequeña campana sonó al abrir la puerta pero noto que no había gente aun.
-Lucas, ¿Estas por aquí? He venido por la lista del pedido –Curioso camino hasta la bodega, donde había escuchado ruidos. Para su sorpresa solo sorprendió a Lucas con una señorita en medio de unos besos apasionados entre el café y la crema. Los cuales se sorprendieron demasiado al ver al rubio.
-¡Arnold! ¡¿Qué haces aquí?!
-¿Qué hago aquí?-pregunto confundido -Vine por… ¡Espera, espera! ¿Quién es ella?
Lucas titubeo mientras la tímida chica se escondía detrás de él. El haberlos encontrado en una situación así era muy vergonzoso para él, siempre había sido un chico ético y preciso. Pero lo que no le había dicho a nadie, era el remolino de emociones que esa chica había causado en él. Una mezcla de sentimientos aún más completa que un buen café con mejor panecillo que se pudiera comprar. Ella había estado frecuentando el lugar suficientemente como para enamorarse de ese chico tímido, misterioso y educado.
-¡Arnold! ¡Por favor! ¡Yo… yo puedo explicarte las cosas!
-Escucha Lucas, no soy nadie para que me cuentes tus intimidades, pero no me parece correcto que mantengas amoríos dentro del local, no es apropiado para el negocio.
Por más que intentaba no lograba ver el rostro de aquella chica, la cual a la primera oportunidad salió corriendo sin despedirse de su amante.
-¡Espera!-Trato de corres tras la chica pero Arnold lo detuvo, queriendo llamar su atención.
-¡Lucas! ¡Lucas escúchame! Por suerte fui yo quien los encontró así, si mis padres se llegan a enterar se molestaran mucho.
-¡Arnold! ¡Prométeme que nos dirás nada! ¡Por favor! –Rogo al chico mientras lo tomaba de la camisa.
-¡Lucas! ¡Suéltame Lucas! ¡Claro que no diré nada!
-Arnold yo te lo puedo explicar si quieres…
-Escucha, tengo algunas cosas por hacer pero en la primera oportunidad regreso para que charlemos.
-Gracias Arnold – Decía preocupado aun buscando sobre su hombro a aquella chica que había dejado ir sorpresivamente.
Arnold se despidió saliendo sorprendido del lugar, estaba claro que desde que entro Gerald no había dejado de tocar el claxon para apurar a su amigo.
-¡Apúrate hermano! ¡Es tardísimo!
-¡Cálmate Gerald! ¡No tienes ni idea de la escena que acabo de presenciar!
-Créeme que ya me lo imagino Arni, esa chica salió corriendo del lugar. –Dijo entre risas - ¿Por qué no me dijiste que Lucas salía con una extranjera?
-¿Una qué? ¡Haber, haber! ¿De que estas hablando?
-Viejo, realmente no vives en este mundo. Ella es la chica que acaba de salir de tu cafetería –Dijo señalando a la rubia que estaba con él en la foto que se tomó aquella confusa noche.
-¿Estás seguro de lo que dices Gerald?
-Claro hermano, para las chicas lindas tengo un buen radar –Guiño un ojo.
-¿Por dónde se fue?
-¿Acaso piensas seguirla? ¡No los se viejo! Le dio derecho.
Arnold estaba aún más sorprendido que hace unos instantes. Si Lucas salía con alguna de las chicas de la foto, eso solo significaba una cosa. Aun se encontraban en Hillwood. ¡Aún tenía una esperanza de poder encontrar a Helga! Primero Godoy, ahora esta chica. Sabía que con Phoebe no podía seguir contando, ahora tendría que seguir él mismo su instinto para saber toda la verdad.
No le cabía en la cabeza que este mundo fuese tan pequeño. Habían caminado calles tras calle para buscar una excelente boutique de ropa en muchos centros comerciales y para su sorpresa, terminaron en la boutique de la prestigiosa diseñadora "Madame Olga", ¿Cómo escoger ropa entre sus mismos diseños? Cada prenda le recodaba las noches de desvelos con su hermana perfeccionando cada detalle, cada estilo, cada joyería indicada para tal atuendo… buscaba distraerse por lo menos saliendo de compras, pero en esa tienda no había nada que no hubiese visto ya que la impresionara.
A diferencia de Lila, ella estaba encantada con todo lo que la rodeaba. No hacía falta que ella se lo dijera para ver q la pelirroja vivía en condiciones económicamente bajas. Sabía desde la primaria que no era una chica rica, había carecido de muchas cosas. Le preocupaba por el momento en que universidad estudiaría, el realidad ella y su padre no podrían aportar demasiado a casa como pagar una universidad nivel medio. Se preguntaba si quiera si ella podría pagar algún atuendo de ahí. ¡Lila veía encantada todo! Pero al mismo tiempo hacía notar en sus gestos lo que Helga sospechaba.
-¿Encontraste lo que deseabas niña?-Dijo en su habitual tono aburrido.
-Hay muchas cosas lindas aquí Helga, pero creo que deberíamos ver más.
-¿Mas tiendas? Pero si he visto claramente que te ha encantado ese vestido tipo hadita color verde –Señalo con su mirada un vestido corto pero sencillo, muy encantador para la personalidad de la chica.
-Es… lindo, pero no creo poder pagarlo Helga… cuesta casi cuatro mil dólares… está muy fuera de mi presupuesto-Decía en tono triste y con aire de resignación.
-Pues… ¡Sorpresa!-Fingió emoción – Es tu día de suerte, no preguntes nada… pero tengo una tarjeta con la que podemos comprar lo que queramos en estas tiendas con grandes descuentos –Mintió a la pelirroja, pero por suerte traía con ella la tarjeta que su hermana había mandado a hacer especialmente para ella, esa tarjeta le daba el derecho de elegir la ropa que quisiera las veces que quiera en cualquier tienda que fuese de ella sin pagar un solo centavo. Solamente sus modelos privilegiadas como Amber, Rhonda y ella… aunque no modelara, serían privilegiadas para portarlas. El comentario preocupo a la pelirroja, era una chica muy sencilla como para aceptar tremendo regalo de alguien que acababa de reencontrarse apenas horas antes.
-Helga… lo agradezco pero, no puedo aceptarlo.
-¿Qué dices? ¿Haber, por qué? –Pregunto enfadada arqueando su ceja y mirándola molesta.
-Es que… no me parece adecuado que tu… bueno, que tú te tomes tantas molestias por mí.
-Escucha muñeca…. Si digo que ese vestido te llevaras, es porque ese vestido te llevaras. Si no metes tu blanco trasero ahí para medírtelo –Dijo señalando el vestidor –Aun así lo comprare y me iré directo a casa y dejare en tus manos el asunto del "vestidito de graduación". –Tomo aire y la miro esperando una respuesta positiva.
Laila sonreía tristemente mientras que suspiraba profundo - ¿Aunque te diga que no, insistirás verdad? –La rubia le sonrió y esta accedió caminando hacia el vestidor.
-Nos muestras este en talla chica y en ese color por favor- Índico a la vendedora. La cual la miro con un desaire de inferioridad y en tono de burla se dirigió hacia ella.
-Señorita, no creo que esté interesada en ese vestido.
-¿Por qué lo dice?
-Porque es un vestido de colección para figuras seleccionadas, además tiene un precio de tres mil ochocientos dólares.
La sangre de la rubia hervía a grandes grados centígrados. ¿Cómo tenía el atrevimiento de tratarla así? Podía cambiar al paso de los años, pero su orgullo, el orgullo de una Pataki estaría igual o peor que siempre. Estaba consciente de que por la manera en que iba vestida, aparentaba ser una chica de campo con un toque chic. Laila le había prestado un vestido hasta las rodillas color celeste, un sweater beige y unos botines que hacían juego con el sombrero en el cual la rubia escondía su rubio cabello. A diferencia de su vestimenta, jamás se imaginaria, cualquiera que la haya visto, verla así. Miro a la vendedora a los ojos mientras se acercaba amenazadoramente a ella, aun peor para su mal humor. Ella mantenía esa estúpida sonrisa en su horrible rostro lleno de maquillaje.
-Escucha querida "empleadita"… yo no sé quién seas tú. No sé cómo te llames ni me interesa, pero te diré algo… si estas a cargo de la tienda es porque te han capacitado para tu trabajo. Dime algo, ¿Reconoces esto? –Dijo enseñándole la tarjeta. La vendedora se sorprendió al inicio pero la estúpida sonrisa volvió a su rostro.
-Es falsa señorita –Dijo con simple voz –Cualquiera hoy en día sabe que esas tarjetas Madame Olga solo las brinda a sus modelos seleccionadas y créame que usted no tiene "nada" de "selección".
-La que no tendrá nada pero de trabajo será usted. Si tengo la tarjeta es porque la misma "Madame Olga" me la ha dado y si sabe lo que le conviene, debería hacerle caso y dejar sus estúpidos aires de "señorita rica" en casa. Ahora, muéstreme ese vestido o su empleo penderá de un hilo.
La vendedora de la tienda se había molestado con las palabras de la rubia. Era una tienda de prestigio, ella no mostraba nada de eso y no era digna de estar ahí, de eso estaba segura.
-¡Sáquenla de la tienda por favor! –Señalo a los guardias que se encontraban en la entrada principal.
-¿Qué ha dicho hija de perra?
-¡Seguridad! ¡Seguridad!
"Nuevos problemas", pensó. Por suerte había estado tan cerca de su hermana que sabía al derecho y al revés los movimientos en la tienda. A pasos rápidos camino hacia la caja registradora y buscando el seleccionador de tarjetas, paso la suya e inmediatamente el sistema de la tienda detecto el número de registro y el código que se les daba a las modelos de la prestigiosa academia. El cual sonó por toda la tienda y las pocas personas que se encontraban ahí debido a que era muy temprano, lograron darse cuenta del problema entre la rubia y la vendedora desde un inicio.
-¿Satisfecha señorita? ¡Ahora le exijo que me muestre ese vestido si no quiere que me comunique con mi jefa y la corra inmediatamente de este lugar por no dar trato adecuado a su clientela!
La vendedora inmediatamente se disculpó al ver que la chica no mentía y ni todo su elegante vocabulario pudo omitir la vergüenza que sentido frente a todas las mujeres de la tienda en el momento en que esta le hablaba de manera exigente.
-¡Mis más sinceras disculpas madame, ustedes sabe mejor que nadie que la seguridad de la tienda esta ante cualquier cosa y esas tarjetas son fáciles de falsificar! ¡Por favor discúlpeme usted!
Helga la miro de reojo con el ceño fruncido y se dirigió hacia los vestidores ignorando a propósito las disculpas de la vendedora.
-¿Ha pasado algo Helga?
-Para nada muñeca, pruébate esto y dime si te gusta –Decía aun molesta mientras le pasaba el vestido.
Se sentó en una pequeña sala frente a los vestidores mientras observaba la tienda cuando sin querer y por suerte, sus ojos vieron entrar a Naya y a su amiga a la tienda. Estaba segura que esa perra la reconocería inmediatamente, tenía que ocultarse, pero donde…. ¿Dónde?
-Por lo que más quieres no digas mi nombre en la tienda. Luego te explico.
-Pero Helg… -Lila la miro confusa mientras terminaba de subir el cierre. Si ella le pedía eso era por algo y al asomarse fuera del vestidor noto el por qué. Naya se dirigía hacia el vestidor de a lado y era más que notorio que no quería que la viese.
-Te lo juro Naya, estoy segura de que Gerald le dirá todo a Arnold acerca de la lencería, eso debe prenderlo de cierta manera.
-Creí que era una idea tonta pero espero funcione. ¡Ese día Arnold no podrá huir de mí! –Decían entre risas mientras que elegían que vestido medirse.
-¡Mira este vestido color verde… esta bellísimo!
-Creo que este en color melón se me vera divino… ¡Señorita! Por favor muéstrenos en talla chica, este y aquel.
Mientras esperaban sus vestidos ambas chicas se sentaban en la pequeña sala.
-Lo lamento señorita, el vestido que usted quiere no está en existencia, el único que tenemos alguien más se lo debe de estar midiendo.
-¿Que ha dicho? –Pregunto Nicole en tono ofensivo, nadie le quitaba lo que a ella le gustaba y siempre estaba dispuesta a pelear por lo que quería. -¿Sabe cuál es el precio de este vestido? ¡Nadie paga esa cantidad por el! ¿Quién se lo podría estar midiendo?
-La señorita de ahí –Señalo la vendedora a Lila, quien estaba a unos pasos de ellas viendo ante el espejo lo bien que le sentaba el modelito en su figura.
-¿Lila? –Expreso Naya –Esta bien señorita, es conocida nuestra… déjelo en nuestras manos –Le quiño un ojo y se dirigió a ella. -¿Probándote ropa que no podrás comprar Sawyer?
-Creo que ese no es asunto tuyo Naya, ahora por favor déjame tranquila. –Al paso de los años, Lila se había convertido en un blanco fácil para este par de arpías, su inocencia y buena voluntad hacia los demás, hacían que la chica fuera punto clave en las bromas y manipulaciones de las chicas como Naya, su clase social era el punto débil donde más le daban.
-Vamos Sawyer, cuéntanos como lo pagaras… ¿Es que acaso has encontrado quien pague por tus favores? Oh, pero… cosas digo… se me olvidaba que no tienes ni perro que te siga.
-¡Ya no la moleste Naya!-Dijo Nicole quien se acercaba a la escena –Quizás la pobre consiguió dinero vendiendo su ropita de segunda… mira Lila, no quiero sonar mala pero ese vestido no te va, es decir, ¿Para qué gastas tanto dinero en él? Aun con el sigues viéndote como la pobre campesina que eres. ¡Parece que quisieras ir al supermercado a vender tus tomates!
-Es como ese dicho, aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
-¿Sabes que lindura? ¡Deberías de comenzar a comer tus baratos cosméticos para ver si por dentro te dan mejor resultado que como te ves por fuera!- Las chicas vieron detrás suyo y notaron a la dueña de esa voz.
-¡No lo puedo creer! –Decía Naya mientras que de pies a cabeza observaba a la despampanante chica frente a ella. -¿La famosa modelo Rhonda Wellington Lloyd? ¿Cuánto tiempo sin verte?-Interrogo falsamente impresionada.
-Así es querida y no sé qué hacen molestando a mi amiga.
-¿Tu… amiga? ¡Haber! ¡¿Has dicho que Lila Sawyer es tu amiga?!
-Como lo has escuchado linda.-Dijo poniendo a un costado de la pelirroja -Y no solo mi amiga, si no que ella justamente estaba probándose algunos modelos porque tiene que practicar para la pasarela de la siguiente temporada. ¿No es así Lila? –Laila titubeo al inicio, tenía años sin ver a Rhonda, aunque sabía de su presencia gracias al relato de Helga. Nunca en su vida había sido buena mintiendo, pero noto desde un inicio que la chica quería ponerlas en su lugar, sabía de antemano que Rhonda se había convertido en una modelo muy famosa por algunos artículos que había encontrado tiempo atrás en el internet.
-Si…. así es…-Dijo nerviosa –Este me había gustado mucho…
-¡Esta perfecto querida ahora veamos que otros más te llevaras! Ya sabes, yo invito. Con permiso señoritas y les recomiendo hablar mejor de la gente… -Decía mientras pasaba por en medio de las chicas –Una nunca sabe cuándo serán amigas de una celebridad. Además a ti el vestido en tono verde no te sienta nada bien querida, tienes la espalda muy ancha.
Dicho esto, ambas chicas se perdieron entre la fabulosa ropa mientras que el par de arpías se quedaba boquiabiertas en su lugar sin creer verdaderamente que Sawyer podría llegar a ser una famosa modelo. Eso les carcomía las entrañas, sabían de antemano que Lila no era fea, pero el hecho de que ella no le prestara atención a su arreglo personal les facilitaba el aprovecharse de ella las veces que quisieran.
-¡Rhonda no sabes el gusto que me ha dado verte!
-A mí también Lila, ahora escucha –Su semblante denotaba preocupación- ¿En dónde está Helga?
-¿Helga? No, no lo sé…
-¡Lila por favor! Sé que vino aquí contigo.
-Sí, sí lo hizo, pero en cuanto vio a Naya y a Nicole no se a donde fue…
-De acuerdo… supongo que sospeche eso… -Se mordió el labio inferior y observo la mirada de su antigua compañera, la cual estaba llena de dudas.
-¿Hay algo malo con ella?
-No… bueno si… es, es solo que el estúpido de su novio viene por ella para llevarla de regreso a Sevilla… aunque no creo que tu…
-Ella me lo conto todo –Interrumpió –Todo…
Rhonda suspiro profundo y cerro sus ojos un momento para tranquilizarse –Esta bien, eso lo facilita más… escucha, nos llevaremos lo que desees y buscaremos a Helga más tarde, al menos, antes de que Alan la encuentre…
-¿Helga tiene novio?
-Más a fuerza que de ganas, el problema aquí Lila, es que si la encuentra… se armara toda una batalla…y no precisamente por ella, sino por Arnold que la está buscando como loco…
Siiiii! Otro capitulo! Pareciera que fue ayer cuando escribi el primero esperando sus opiniones para ver que les parecia y tiempo despues mis queridos lectores estoy aqui, con el titulo listo del capitulo 29, gracias a todos aquellos que me leen, de verdad no hay satisfaccion mas grande de una como escrito que saber las opiniones de mis queridos lectores.
sweet-sol no comadre! jajajaja Helga no ira al baile disfrazada de hombre y sera pareja de Lila, jajajajaja tambien me lo imagine y me dio mucha risa, una bien timida y otra bien brabucona jajajaja si, mira que phoebe no pierde el tiempo, quieras o no el tremendo colombiano esta muy lindo pero su corazon aun sta con Gerald, hablando de ese pobre, veras lo q le espera! despues d q la nicole le pusiera sus altibajos pues despues de la venganza de Helga quizas la borre de la faz de la tierra jajaja saludos y un fuerte abrazote! besos!
Gpetit No te preocupes por no comentar a tiempo, tus comentarios siempre seran bienvenidos y muy bien agradecidos, la scuela y sus horribles trabajos hacen muy dificil el leer y leer jajajaja tambien escribir, pero mas vale tarde que nunca! gracias x seguir sta historia y si, arnold es tierno x ahora, mas adelante veras muchas facetas de el y no imaginas el papel tan importante que jugara lila en la vida de helga d ahora en adelante, un fuerte abrazo! besos!
hel201 a mi tambien me encanta el colombiano! jajajajajaja siii ya sabe que es ella! que no fue un sueño! que la vio de verdad! ahora veras lo que es capas de hacer para tenerla cerca otra vez, creo que jamas veran un arnold tan obsesivo con respecto a una chica, no dejes de leer! besos!
selajarg aqui esta tu capitulo! spero sea de tu agrado! de verdad que me apresure xq moria de ganas por subirlo, mas qnada x lo q vendra despues! el baile se acerca y alan va por helga! que se puede esperar? prometo actualizar muy pronto, gracias x seguir sta historia! besos!
Ati que lees stas palabras y que lees parte de mis sentimientos, muchas, muchas gracias!
