_No estoy segura de esto. _ Me senté a un lado de la cama, acunando a Killer. Él lo toleraba por períodos cortos, pero por la forma en que su culo se retorcía, mi tiempo casi acababa. En mi limitada experiencia, los cachorros tienden a tener sólo dos velocidades. Parar y seguir. De vez en cuando no era raro encontrarlo profundamente dormido boca abajo en su tazón de mi comida después de jugar duro en el día.

_ ¿Qué quieres que haga? _ Preguntó Darién.

_ No sé.

Miró alrededor de nuestra habitación, inclinado una cadera contra el final de nuestra nueva gigantesca cama con dosel. Insistió en que la necesitábamos y detalló en grande los planes para su uso. Al parecer, yo iba a hacer el papel de cordero sacrificado, atada a la regularidad y ofrecida a los dioses del sexo oral. Como destino, me pareció que eso no era ni remotamente terrible. Además, la cama era de una estructura mucho más resistente que la de mi apartamento. Si nos decidiéramos a hacer más saltos sobre ella, me aseguró que esta no reventaría.

Darién hizo que vivir fuera divertido. Pero hoy era un asunto completamente diferente.

_ Comenzarán a llegar pronto _ dijo _. Has estado trabajando como un burro. La comida está toda lista. Todo está organizado y tú querías hacer esto. Fue tu idea. Pero si en realidad piensas que es mejor volver el trasero y salir corriendo como un leoncito cobarde, entonces para mí también está bien. Incluso te ayudaré a vivir con la vergüenza y el arrepentimiento por el resto de tu vida.

Me desplomé. _ Oh, Dios, eres un desgraciado.

_ Yo también te amo. No soy muy buena en estas cosas. _ Bajé a Killer e inmediatamente persiguió la botella de Coca-Cola light vacía. Era su juguete favorito desde que fue forzado a renunciar a comer los Chucks de Darién. Sus tías no oficiales, Mina, Lita y Rei le compraron cada premio de perro y juguete que encontraron, pero no sería influenciado por sus formas pueblerinas. El mejor perro del mundo.

Alguien llamó a la puerta en el área de la sala de estar.

Killer podría haber sido mi primer regalo de cumpleaños. Pero el real era el condominio junto a Andrew y Lita, donde Darién y yo ahora vivíamos juntos. Aquí se permitían las mascotas. ¿Qué le dices a un chico que compró un condominio para que pudieras tener el perro que te perdiste como niña? En realidad, no le dije nada. Le di una mamada una vez que dejé de llorar. Pareció apreciarlo. Además, ya sabía que lo amaba. Prácticamente se lo dije constantemente.

Alguien llamó a la puerta, una vez más.

Mis hombros saltaron.

Asentí. Extendió una mano hacia mí y la tomé, dejando que me guiara a través del pasillo, a la sala de estar.

_ ¿No me dejarás? _ pregunté, odiando la forma en que mis rodillas temblaban.

_ No te dejaré. Estaré a tu lado todo el tiempo.

_ Está bien. _ Sonreí _. No es que sea una debilucha patética usándote como muleta o manta de seguridad o algo así.

_ Oye, _ dijo, agarrando mi mentón con suavidad _. Tú ha sido mi muleta por el último mes y medio. Dándome todo lo que necesitaba cada vez que podías. Nos apoyamos en el otro, calabacita. Está todo bien.

_ Gracias.

Hizo una reverencia. _ Gracias.

Era ridículo de verdad, el monstruo que mi cabeza hizo de esta situación. Pero podría matar dragones con él a mi lado. Sin lugar a dudas. Me puse de pie con la espalda recta, respiré hondo. _ Estoy bien.

_ Sí, lo estás. Todos nuestros amigos van a venir. Todo el mundo te está apoyando, Serena _ dijo _. Este será el mejor día antes de la cena de acción de gracias.

Pasarías Acción de gracias en casa de su hermana mayor en Idaho. Setsuna murió poco después de que volamos de regreso a Coeur d'Alene, el día después de nuestro encuentro. Eso golpeó duro a Darién. Todavía lo golpeaba duro, pero ya no había estado dando puñetazos en las paredes o vaciando una botella de Jack Daniel's todas las noches. Se quedaba en silencio y retraído en ocasiones. Sin embargo, siempre volvía a mí.

_ Puedes hacer esto _ dijo. Y le creí.

Abrió la puerta y allí estaba Mina y mamá. Mamá me dio una sonrisa cautelosa. Su cabello color negro tenía más canas de las que recordaba y arrugas suavizaban su rostro. En todo caso, parecía más nerviosa que yo, la forma en que sus dedos se agarraban firmemente delante de ella.

_ Hola, mamá. _ di un paso adelante, casi besándola en la mejilla, pero no del todo. Estuve realmente cerca. Tal vez la próxima vez _. Mamá, él es Darién, ella es mi madre, Ikuko.

_ Hola, Ikuko. Encantado de conocerte. _ Darién se adelantó a saludarla, todo sonrisas. Pero su mano nunca dejó la mía.

La preocupación arrugó más el rostro de mamá ante la vista de Darién. No obstante, sus palabras eran bastantes agradables mientras intercambian cortesías. Todo estaría bien. Saldríamos de esto. Porque el hechor era, que mi vida era buena. Lo era antes de que Darién llegara. Y ahora era aún mejor. Astronómicamente mejor. Si mi mamá y yo podíamos seguir adelante y hacer funcionar algún tipo de relación, entonces genial. Si no, sobreviviría.

_ Ven a ver el lugar, mamá. Es una preciosidad. Darién lo compró para Serena por su cumpleaños. _ Mina me guiñó un ojo, acompañado a mamá más allá de nosotros y a entrar al condominio. Dándome un momento para recuperar el aliento, Dios la bendiga.

Era muy afortunada porque nuestra casa era, en efecto, una preciosidad. El suelo estaba cubierto de unas geniales baldosas italianas negras, ligeramente brillantes. Nuestras paredes eran blancas prístinas y muebles grises con toques de turquesa. A pesar de que la disposición era la misma, tenía una sensación diferente al lugar de Andrew y Lita. Hablando de eso. Andrew aún conservaba algo de resentimiento porque el perro masticó una o dos correas de cuero de la guitarra e hizo pis en su alfombra. Algunas personas eran tan juzgadoras.

Darién y Andrew pasaban el rato a menudo, con Netflyte y Jedite a la deriva entre sus propios lugares y los dos apartamentos. La familia Stage Dive nunca reaccionó mal ante mi inclusión. Algo que agradecía profundamente. Incluso se aseguraron de que Mina se sintiera bienvenida. A pesar de que su continuo enamoramiento por Netflyte todavía me daba que pensar.

_ Echar un vistazo al tamaño de su bañera, mamá. _ La voz de Mina flotó por el pasillo junto con las palabras de respuesta de admiración de mamá. Era una gran bañera. Y Darién y yo le dábamos uso completo. Casi no extrañaba nada de la vieja bañera con garras del apartamento.

_ ¿Todo bien? _ me preguntó en voz baja, ignorando los arañazos de Killer en sus piernas revestidas por sus vaqueros.

_ Sí. _ Volví la cara hacia la suya y deslicé mi mano alrededor de su cuello. Sin decir una palabra, se inclinó, encajando su boca en la mía y dándome todo y algo más. Para cuando terminó yo respiraba fuerte, sintiéndome sonrojada.

_ Sepárense ya. _ Gimió Netflyte, balanceando un ramo de flores radiante en una mano _. Tienen invitados, por el amor de Dios.

_ Oh, eso es dulce. ¿Me traes flores, Netfly? _ preguntó Darién, frotando una mano arriba y debajo de mi espalda.

_ Por supuesto que no. compré flores para tu novia caliente. _ Entregó el manojo pesado a mis brazos esperando.

_ Gracias, Netflyte. _ Sonreí, encantada.

_ Bueno, tu novia caliente y hermanita igualmente caliente.

Entrecerré los ojos en él.

El gran hombre sonrió. Un incitador de mierda.

_ ¿Dónde está el resto? _ preguntó Netflyte. Alzó a Killer y luego se sentó en la esquina del sofá y encendió el televisor. Con una mano se movió a través de canales, con la otra procedió a sacar de quicio a mi perrito. Pronto enloquecidos ladridos de tamaño de bebé, chasquidos y gruñidos llenaron el aire. Killer adoraba a Darién, pero Netflyte no llegaba demasiado lejos en sus afectos perrunos.

_ Estarán aquí pronto _ dijo Darién.

_ ¿Te enteraste que Esmeralda renunció?

Casi salté. _ ¿Qué? No. ¿Cuándo?

_ Hace un par de días. Jedite no está contento.

Darién soló un silbido, pero por lo demás no hizo ningún comentario. Su mirada se dirigió al pasillo, donde mamá y Mina terminaban su recorrido debido a que se quedaban sin lugares que mirar.

_ Rápido _ dijo Darién, acercando su rostro al mío.

_ ¿Qué?

_ Esto. _ cubrió mi boca con la suya, deslizando su lengua en mi boca. En general besándome hasta volverme estúpida. Cualquier burlona declaración que hizo Netflyte, me la perdí. Sólo besar a Darién importaba. Sus manos ahuecaban mi culo, sus dedos masajeando. Los dedos de mis pies se curvaron y mis sentidos se volvieron locos. En el momento en que se retiró, mis labios se encontraban húmedos y sin duda también lo estaban las cosas de abajo. Me tomó un largo minuto recuperar el aliento.

_ No podemos hacerlo delante de tu madre _ explicó _. Ups. Como que arruiné tu lápiz labial. Más que la última vez, incluso. Lo siento.

_ Valió la pena.

_ ¿Lo valió? _ preguntó, calor y afecto y un centenar de otras cosas brillando en sus hermosos ojos azules.

_ Oh, sí. Eres el mejor. _ sonreí hacia él.

_ Calabacita, hoola. ¡Por supuesto soy el mejor!

FIN…