EL CENTINELA

LIBRO SEGUNDO

EL SANTUARIO EN LLAMAS

Capítulo 28

La decisión final

En México... en las ruinas de la universidad tres figuras de pie reaparecen y una de ellas llevaba un cuerpo pequeño. Eran Naga, Zelgadis y Francisco. Este último llevaba en brazos a la lastimada Amelia.

- Estamos de vuelta -dice Zelgadis, sentándose en el suelo-. ¿Qué hacemos ahora?

- ¡Debemos ver por Amelia! Está muy mal -dice Naga acercándose a su hermana... Francisco la deposita suavemente en el suelo y se acerca al caído cuerpo de Papillon que era atendido por Sebastián... Sofía y Mariana observaban desde cierta distancia.

- ¿Cómo está?

- No tengo idea... dice que solo te esperaría.

- ¿Papillon? Gracias...

- ¿Francisco? -dice Sebastián-. ¿Qué ha significado todo esto? ¿Quién eres realmente?

- El mismo que conociste... solo que ahora sabes el porque me fui tanto tiempo.

Papillon abre los ojos y toma la mano de Francisco.

- Lo lograste... venciste a Aiaccos.

- Sí... aunque no fue fácil.

- Ahora... eres un Caballero Dorado... debes de conocer tu deber, ¿no?

Francisco mira alrededor suyo y luego mira a Sofía para último inclinarse ante Papillon.

- Lo sé... me debo a todos ellos.

- Entonces... ya cumplí con lo que quería hacer aquí.

Papillon aprieta la mano de Francisco y lentamente comienza a desvanecerse como escarcha que dispersa el viento.

- ¡¿Qué paso?! ¡¿Qué es esto?! -exclama Sebastián.

- Él volvió a la vida con una misión... pero decidió cambiar y ahora ha tendrá su oportunidad.

- No te entiendo...

Francisco le pone la mano al hombro y ambos se ponen de pie.

- Sería muy largo de explicar...

- ¿Francisco? -le llama Naga-. Amelia no está bien... mi magia no surte efecto.

- Debe ser porque sus heridas son mayores de lo que puede hacer tu magia... debemos irnos.

- ¿Adónde?

- Donde comenzó todo esto

Francisco vuelve a tomar a Amelia en sus brazos y Sofía corre hacia él.

- ¡Francisco! ¿Acaso te irás?

- Sofía... sí... me voy.

- Pero... ¡¿por qué?! ¿Acaso no ha terminado?

- Tú lo has dicho, no ha terminado.

- Creí escuchar que le decías a ese hombre que te debías a nosotros -le dice Sebastián.

- Sí... y por eso debo irme... la batalla no ha concluido y nada lograré escondiéndome.

- ¿Esconderte?

- Sí... ahora lo comprendo... aquí vine a esconderme, salvaguardando lo que era más importante para mí... y sin querer traje la destrucción y la muerte... todo esto no hubiese pasado si yo no hubiese venido, pero lo hice y otros han pagado el precio... ahora debo pagar el mío.

- ¿Qué quieres decir?

Francisco hace un largo silencio y luego mira a Sofía.

- Si no regreso... recuérdame...

Francisco y los demás se desmaterializan a la vista de todos... Sofía cae de rodillas y llora.

En otra parte de México, el grupo se materializa frente a Ikki y los demás.

- ¡Francisco! -exclama Ikki-. ¡Lo lograste!

- Maestro... no sé si golpearlo o abrazarlo... ¿por qué no me advirtió? ¿Acaso ignora el infierno en que se convirtió todo alrededor mío?

- ¿Alguien puede hacer algo? -dice Zelgadis-. ¡Amelia está muy mal!

Gaudi se adelanta y la recibe de los brazos de Francisco.

- ¿Gaudi? ¿Qué haces aquí? -le pregunta Zelgadis-. ¿Por qué no estas combatiendo?

- Creo que todavía no me toca, jeje... no se ven muy bien... ¿pasó algo?

- No... ¡Solo estuvimos jugando tonto! -le dice Naga-. ¡Y deja a Amelia! ¿Qué puedes hacer tú?

Ikki se da cuenta lo que planeaba hacer Kiwishin pero que no quería hacerlo delante de ellos así que le da una mano.

- Gaudi... llévala adentro... Sheena la curará.

Kiwishin la lleva rápidamente al interior de la casa y Naga y Zelgadis lo siguen pero Ikki se interpone.

- ¿Qué hace? -reclama Naga-. Queremos estar con ella.

- Ustedes no están bien -les contesta Ikki-. Quédense quietos.

El cosmo de Ikki se enciende y estira su mano hacia ellos que los rodea... ambos empezaron a restablecerse pero aun así se sienten agotados.

- Ustedes se irán recuperando poco a poco... dejen a... Sheena trabajar sola... su amiga requiere mucha atención.

Ambos mueven la cabeza y se sientan donde pueden... Francisco se acerca a Ikki.

- Aún no me ha respondido, maestro... ¿por qué no me advirtió? El único que lo hizo fue Lisandro... por lo menos hubiera apreciado algo de ayuda.

- Y la tuviste, ¿no?

- Sí... y fue muy buena, pero... ¡pudieron haber muerto! Maestro... lo conozco a usted y sé muy bien que hubiese podido vencer a Aiaccos fácilmente... usted como Caballero de Bronce lo hizo antes... ¡él me lo dijo! ¿Por qué usted esta aquí meditando y estoy seguro que Yoga, Kiki, Aioros y Lisandro están en lo mismo?... ¿Me va a decir por la edad? No lo creo ya que usted en los entrenamientos siempre me superaba... además que Lisandro y Aioros viejos no están... a propósito... ¿dónde está Geki? ¿No me diga que lo mandaron a luchar?

- Él fue por decisión propia... acudió en ayuda de Omba.

- ¿Omba? ¿Y por qué no me ayudó a mí? Fui su discípulo.

- Él fue donde el cosmo unido de todos lo mandó... él ahora, igual que tú, es un Caballero de Oro.

- Vaya... eso me alegra... haremos fiesta cuando regrese entonces.

- Él no volverá Francisco.

Este hace un gesto y mira fijamente a Ikki.

- ¿Qué diablos quiere decir?

- Geki... Caballero Dorado de Cancer... ha muerto.

En Italia... Teker ayuda a Faitus parándole la hemorragia de su brazo, mientras Faitus lo observaba.

- ¿Esa armadura...?

- La de Aries... ¿cómo te sientes?

- ¿Cómo debería sentirme? Soy ahora la mitad de un Caballero.

- Eres un Caballero al que solo le falta algo...

"¿Teker?" "¿Maestro Kiki?" "Debes ir al Santuario... debes ir a la primera casa... la que fue una vez mía... la de Aries." "¿Por qué?" "Lo sabrás al llegar... no uses tu cosmo... solo vuela hasta allá." "No entiendo." "Ya entenderás." "¿Y Faitus?" "Encárgalo a la gente... ellos lo cuidarán."

Teker toma en brazos a Faitus y se eleva en busca de un hospital... de allí acudiría al Santuario.

La batalla en Tauro continuaba... Sarius se aprestaba a enfrentar nuevamente a Raimi, mientras Albion enfrentaba a Giganto.

- ¡Descargas de Poder! -Giganto ataca pero Albion lo esquiva y contraataca.

- ¡Centellas de Poder! -el ataque es esquivado por Giganto quien ataca a Albion alcanzándolo con un fuerte golpe que lo derriba.

Raimi por su parte, jugueteaba con un herido Sarius quien comienza a elevar su cosmo.

- ¡Ataque del Águila! -Raimi se introduce en tierra a gran velocidad, y emergen sus tentáculos, atrapando a Sarius y comprimiéndole con fuerza.

- ¡Ahora, Caballero de Plata! -grita Giganto-. ¡Ataca a Raimi!

Giganto se lanza contra uno de los tentáculos y lo coge, mientras Albion se pone de pie elevando su cosmo.

- ¡Centellas de Poder! -el ataque de Albion destroza los tentáculos de Raimi y Giganto lo saca de la tierra y lo estrella contra el piso... Giganto se lanza contra él, pero Raimi usa su último tentáculo para golpearlo y estrellarlo contra la pared... Albion se pone en guardia cuando Raimi se pone de pie.

- ¡Traidor! -le grita a Giganto-. ¡Cómo te atreves a atacarme y ponerte en contra de Dagoth!

Giganto se pone de pie y encara a Raimi.

- Tal vez a ti te quede mejor el papel de carroñero ya que eres un gusano... yo... creí en Hades y me engañó... no nos concedió la vida eterna y es más... ni siquiera tenía el poder para ello... me lo dijo Shaka antes de que yo muriera... y eso es lo último que en mi mente quedó tras mi paso por la tierra... yo era feliz, ¿sabes? Tenía familia a quien no vi jamás... cuando acepté el despertar de los Masei en mí y convertirme en Espectro, lo hice pensando en que me daría la vida eterna a mí y a los míos... eso jamás iba a pasar y ahora... reducido a ser guerrero de Dagoth, no me seduce la vida que nos ofrece, ni pedí ser revivido... por eso reniego de él y de su nombre... ¡no le debo nada pues nada pedí!

- ¡Estúpido! Nada puede oponerse al poder de Dagoth y has elegido mal al ponerte de lado de ellos... ¡te aseguro que jamás saldrás de aquí con vida!

- No me asustas, Raimi... ¿crees acaso que lo que busco es precisamente eso?

- ¿Qué dices?

- El descanso, Raimi... el descanso...

Giganto eleva su cosmo, lo mismo que Raimi... Giganto se vuelve a Albion y Sarius.

- ¡Este gusano es mío! Váyanse... continúen hacia la Casa de Cancer.

- Pero...

- Es el favor que te pido... solo recuerda este momento... y aprende de él.

Albion ayuda a Sarius y ambos corren hacia la salida pero Raimi se interpone cuando Giganto ataca.

- ¡Descargas de Poder! -Raimi esquiva el ataque y se vuelve a Giganto.

- ¡Idiota! ¡Ahora te mostraré lo que no tuve tiempo de mostrarle a Aioria! ¡Atadura de Lombriz Suprema!

Decenas de tentáculos surgen del suelo cuando Raimi hunde el suyo en el suelo. Estos atrapan a Giganto comprimiéndolo.

- ¡Te lo dije! Esta atadura es más fuerte que la que usé contra Aioria... ¡ahora acabaré contigo y alcanzaré a esos dos caballeritos, jiji!

Pero para sorpresa de Raimi, el poder de Giganto empieza a hacerse mayor y comienza a pugnar contra los tentáculos de él.

- ¿Qué es esto? ¡No puede ser! -a su vista, la Casa de Tauro comienza a cambiar y se hace brillante. Raimi observa un poder detrás de Giganto.

- No... ¡Hay un Caballero Dorado detrás de Giganto! ¡Le está dando su poder! ¡El Caballero de Tauro! ¡No! ¡Él ya no existía!

El poder de Giganto se incrementa pese a que su Sapuri comienza a romperse y al final, ésta y los tentáculos de Raimi se deshacen. Antes de que Raimi pueda reaccionar, Giganto estaba sobre él y golpea el cuerpo de Raimi, destrozando su Sapuri y finalmente atraviesa su cuerpo.

- No... No puede ser... -murmura Raimi antes de morir y desaparecer... Giganto ve como su cuerpo se descompone a sus ojos y finalmente queda reducido a polvo dentro de una armadura destrozada.

Giganto se da vuelta y observa a Jabu quien con la Armadura de Tauro, conservaba la misma posición en la que lo dejó Ahmed, aunque ahora estaba ya en la Casa de Tauro.

- Caballero Dorado... viniste a purificar la Casa de Tauro... pues bien... también purificarás mi muerte...

Giganto cae pero su cuerpo se desvanece suavemente y se disuelve en centellas que se elevan al cielo...

En las profundidades del Mar Egeo, una columna de 5 submarinos de transporte avanzaban en dirección a la costa griega... cada una de esas unidades transporta 5 armanoides. Nidi se encontraba en el interior de uno y dentro de su armanoide repasando con todos los pilotos el plan de batalla usando las computadoras de cada unidad.

- La escuadrilla 1 atacará todas las posiciones defensivas de la costa... esperamos poca resistencia ya que en ese momento las baterías principales serán desactivadas, pero podrían usar el modo manual. Las escuadrilla deben atacar simultáneamente y rebasando las defensas antiaéreas. Su objetivo es destruir los hangares en la zona A y B. Con ello, los armanoides enemigos serán destruidos o no podrán despegar. Para ese momento esperamos ya una respuesta enemiga con los armanoides que deben estar operativos y en estado de alerta. La escuadrilla 4 deberá cubrir el avance de la escuadrilla 5. Yo comandaré la escuadrilla 5. Nosotros tenemos que abrirnos paso sobre fuego hostil y destruir la zona señalada como C, especialmente las torres de transmisión. Suponemos que debe haber un nutrido número de armanoides enemigos.

- Comandante -suena la voz por el intercomunicador-. ¿Cuántos armanoides se espera neutralizar en el ataque sorpresa?

- No les mentiré... según nuestras fuentes, hay 150 armanoides. El primer y segundo ataque, debe neutralizar al 20% de la fuerza enemiga sin que hayamos tenido bajas. Luego de eso, contamos con un dispositivo "aturdidor". Deberán mantener activa la señal verde, que emitirá una onda que confundirá a los armanoides enemigos, ya que cada uno cuenta con sistemas de identificación. Ellos dudaran en dispararnos si su computadora no puede diferenciarnos. En este caso, solo la mía no contará con dicho dispositivo.

- ¿Por qué, comandante? -suena otra voz.

- Por una sola intención... ellos centraran su fuego sobre mí ya que soy lo único que podrán identificar como hostil. Mientras estén atentos conmigo, ustedes podrán atacarlos y derribarlos.

- Eso es riesgoso, comandante.

- No importa... cuento con que ustedes me cubran las espaldas... ahora revisaremos las rutas que deberemos tomar en el ataque.

Nidi piensa mientras habla, "25 contra 150... Necesitaremos un milagro... pero aunque quede yo sola, debo destruir el Santuario... por ti, Lisandro... por ti."

En México, Ikki empezaba a contarle a Francisco sobre lo que había venido ocurriendo, mientras este escuchaba perplejo.

- ¡Ustedes! ¡Ustedes enviaron a la muerte a esos chicos! ¡¿Cómo pudieron hacer eso?! ¡¿Cómo?!

- Cálmate, Francisco...

- ¿Que me calme? ¡Ha perdido el respeto que le tenía! ¿Cómo pudo permanecer aquí y enviar a los otros a la muerte? ¡Ellos no estaban en la capacidad de luchar solos! De no ser por esos magos y por Papillon, me habría matado Aiaccos... ¿qué sucederá con Rei, Omba y los demás? ¿Por qué no fueron a morir ustedes? ¿Por qué enviaron a morir a Geki?

- La muerte de Geki nos ha dolido a todos, así como la de Jabu.

- ¡El maestro de Ahmed! ¿También murió?

- Sí... alcanzó la Armadura de Tauro... pero no son los únicos... estás tú con la de Géminis... Rei ha obtenido la de Acuario... Bra la de Virgo y Teker acaba de obtener la de Aries.

- ¿Cómo lo sabe?

- Kiki, Yoga y Aioros mantiene el círculo mental, al igual que Poseidón e Hilda... me informan.

- ¡Ah! ¡Qué bien! Eso quiere decir que tenemos que sentarnos a verlo como usted la hace de radio y empezar a echar porras para que los demás le traigan una... ¿decepcionado porque no le traje la de Leo? ¡Qué pena y qué lástima que la ayuda la haya recibido de Papillon que era un enemigo!

- No lo entiendes...

- No... Por mucho que me esfuerce no lo entiendo... pero no tema... no abandonaré la lucha... quiero ir a ayudar... iré al Santuario a luchar, no por ustedes, sino por los pobres chicos que entrenaron y enviaron para que les hagan el trabajo... pero le aseguro que cuando vuelva, usted y yo tendremos un problema.

- No hables así -le increpa Gilgamesh-. ¿Acaso no te das cuenta del porque ellos no han acudido a la batalla? No es porque estén viejos o rehúyan el combate... ¿no te das cuenta del porque todos los antiguos Caballeros de Oro no están aquí? ¿Por qué se han distribuido en distintos lugares?

- No... Y francamente, calvito, no me interesa saberlo... vamos, maestro... mándeme a combatir... eso es lo que más anhelo... para regresar lo más pronto aquí... y espero que tenga el valor de esperarme.

- No temas, Francisco... nos encontraremos tú y yo... ya has dejado de ser mi discípulo para ser un Caballero de Oro... de ahora en adelante te trataré como igual... buena suerte, Francisco de Géminis.

El cosmo de Ikki se enciende y envuelve a Francisco, quien desaparece... Gilgamesh se acerca a Ikki.

- Debió decirle la verdad...

- No... Eso haría que pierda el ímpetu inicial... necesitamos su fuerza que emana de ello... necesitamos que use ese poder que hay dentro de él para que purifique la Casa de Géminis... él debe saber el porqué debe luchar... ni por nosotros ni por el mismo... ahora él va para ayudar a sus compañeros.

- No creo que ese ímpetu lo ayude.

- Yo creo que sí...

- ¿Y nosotros? -Naga interviene ya recuperada-. ¿Nos quedaremos aquí?

- ¿Qué? ¿Después de luchar contra Aiaccos aún quieren seguir? -les dice Ikki incrédulo.

- ¿Y? ¡Queremos ayudar! Debo reconocer que fue rudo, pero eso no significa que nos ha acobardado.

- Lo que encontraran después, puede ser peor...

- Esta bien... lo pensaré... ¡ya está! Ya lo pensé... ¿me manda de una vez? ¿Adónde debo ir?

- ¿Acaso irás sola? -interviene Zelgadis.

- ¿Quieres luchar también? -le pregunta Naga.

- Por supuesto... además Rina esta allá.

- Vamos, pues... ¿qué espera, Caballero? Mándenos.

Ikki se da vuelta y mira en dirección al Santuario mientras piensa: "No... aún no es el momento."

En Géminis... Ahmed y Jaga observaban a Kaysa de Limnades quien se reía de ambos.

- ¡Qué ridículos se veían dándose halagos mutuamente! ¡Jaga de Orión! Recibiste la vida nuevamente para acabar con los enemigos del señor Dagoth... ¿he de recordártelo?

- No, General Marino... pero te recuerdo también que cada uno de nosotros es independiente y no tenemos jefes ni rango, así que te pido que des media vuelta y te largues... esta pelea es mía y no necesito ni quiero tu ayuda.

- ¡Cállate, insolente! ¿No tenemos rangos, dices? ¡Yo soy un General Marino y tú no eres más que un fracasado que ahora está sin armadura!

En ese momento, una presencia aparece repentinamente y una figura cae al suelo... Ahmed no tarda en reconocerla como a Galatea.

- ¿Galatea? ¿Qué haces aquí?

- ¿Ahmed? -responde Galatea levantándose-. ¿Qué sucede aquí? ¿Dónde estamos?

- Esta es la antigua Casa de Géminis... en el Santuario... ¿cómo llegaste?

- Estaba combatiendo contra Eligor... él usó sus Ondas Infernales contra mí... lo que no entiendo es porque me mandó aquí.

- ¡Basta de charlas! No importa el cómo llegaste aquí... ¡tampoco importa lo que entiendas o no ya que este no será tampoco el sitio de su muerte!

Kaysa estira los brazos y un torbellino arrastra a todos, desapareciendo de la Casa de Géminis...

En otro mundo... Ranma estaba parado sobre uno de los techos preguntándose donde podían haberse llevado a Akane y a Hotaru. "¿Quién era esa persona? ¿Cómo pudo llevárselas tan rápido? ¿Qué es lo que quiere de ellas?... Akane...", piensa Ranma. Es en eso que sus sentidos se alertan... era un ki... que intermitentemente se hacía sentir como un foco que se prende y apaga... obviamente quien lo hacía quería que lo sintieran. "Obviamente... no siento un gran esfuerzo por mantener el nivel... es demasiado parejo para ser de un principiante... ¿será una especie de mensaje?", se decía a sí mismo Ranma quien duda por un momento pero al no tener idea de donde podían haberse llevado a Akane decide seguir dicho rastro...

... más aún cuando ese ki se le hizo ligeramente familiar...

No lejos de ahí, Goten siente el ki también.

- ¿Qué es eso? -pregunta Rei.

- ¿Lo sientes también? -le pregunta Goten.

- Sí.

- Y yo -responde Ryoga.

- Es Pan... es el ki de Pan... está tratando de comunicarse con nosotros.

- ¿Estás seguro?

- El ki es único en cada uno... no parece estar en aprietos... solo quiere que la encontremos... síganme... ¡vamos!

Los tres se encaminan hacia el lugar de donde provenía el ki... al no poder cargar con los dos, Goten mantiene poca distancia con ellos que venían brincando por los edificios... ninguno se percató que habían dos figuras que los estaban siguiendo...

... eran Uranus y Neptune...

En las afueras de Tokio... Uub y Trunks también sienten el ki de Pan.

- Es Pan... -dice Uub.

- No parece estar en problemas... su ki lo apaga y lo enciende como si nos estuviera llamando -dice Trunks-. Vamos para allá... espero que Goten ya se haya deshecho de Rei Hino y siga también la señal.

- De repente ya encontró a Setsuna -termina de decir Uub antes de volar detrás de Goten.

En otro mundo... en el Santuario, Teker ya había llegado desde Italia a Grecia y se aprestaba a aterrizar en la Casa de Aries... una fuerza invisible lo obligó a aterrizar cerca y empezó a correr hacia Aries... en el camino, siente los cosmos combatir, pero luego estos se apagan y desaparecen. "Estoy seguro que era Galatea uno de ellos... el otro me pareció el de Ahmed... pero el otro tan poderoso no pude identificarlo... ¿los habrán derrotado?", esos eran los pensamientos de Teker que rápidamente llega a la Casa de Aries... parecía recién construida, pero se veía oscura y tenebrosa. "Teker." "¿Maestro Kiki?" "Entra a la Casa de Aries con tu cosmo encendido... que todos sientan el poder del carnero celestial que ha regresado nuevamente a casa."

Teker hace lo que le piden y enciende su cosmo que comienza a iluminar la Casa de Aries... su armadura empieza a brillar y Teker siente una especie de música que parece brotar de la armadura... era apenas perceptible, pero su tono delicado y vibrante lo llenaba de gozo... de pronto las paredes comienzan a iluminarse, como si el mármol recobrara su brillo, y la bruma que parecía impedir que entrara la luz del sol comienza a desvanecerse... poco a poco, la Casa vuelve a brillar como en sus mejores tiempos.

- No puedo creerlo... ¡es increíble! -exclama Teker quien extiende los brazos y gira sobre sí mismo-. ¡Es hermoso! ¡La Casa de Aries ha sido purificada!

"Buen trabajo, Teker." "Maestro Kiki." "Ya no me llames maestro... ahora tú y yo somos iguales... tu misión ha terminado... puedes quedarte custodiando tu Casa y no permitir que nadie la vuelva a corromper... tu lucha en Italia ha demostrado tu valor y méritos para vestir la Armadura de Aries... consérvala y hónrala como yo lo hice antes." "Maestro... ¿qué seguirá ahora?" "Ya te lo dije... debes esperar a que cada Casa sea purificada... la tuya es la tercera Casa que ha sido limpiada... esperamos que las doce armaduras se completen." Teker deja de sentir a Kiki y aún duda lo que debe de hacer. "¿No sería mejor tratar de llegar a Dagoth?"... es en eso que se da cuenta de un detalle...

... ve que hay una entrada a un lado del muro... sin saber porque, se adentra en él...

En México... Ikki aún seguía esperando el momento oportuno para mandar a los hechiceros, pero necesitaba recobrar el círculo mental... con Poseidón e Hilda parecía haberse roto el contacto. "Aunque ellos no forman parte del círculo mental, me preocupa lo que pueda estar pasando... lo que no entiendo es porque no tengo contacto con los demás", piensa Ikki y es en eso que siente el poder de Yoga.

"¿Yoga?" "Ikki." "¿Aioros?" "Padre." "¿Lisandro?" "¿Qué pasa?" "No lo sabemos... no hemos tenido contacto con Lisandro desde que iniciamos esto... creímos que iba a tomar contacto pero no lo ha hecho... no lo entiendo." "¿Kiki?" "Kiki ha roto el círculo." "¿Qué? ¡No puede ser! Sin ellos, estaremos muy limitados." "Estoy preocupado Ikki, Aioros... sin la fuerza de ellos, perderemos el control de quienes hemos enviado... serían presas de Dagoth." "No hay contacto con Kiki... así que solo nos queda una cosa por hacer... tenemos que completar el círculo con Poseidón." "No solamente con él." "¿De qué hablas?" "Kiwishin está aquí."

Por otro lado, Kiwishin aún en el cuerpo de Gaudi terminaba de cuidar a Amelia ante la vista de Sheena... en eso hacen su entrada Gilgamesh, junto con Naga y Zelgadis... más allá, Zeros solo observaba... los hechiceros se acercan a Amelia y constatan que ya estaba mejor pero aún inconsciente.

- Gracias -le dice Naga a Sheena aunque esta no entiende, pero Gaudi le guiña un ojo.

- Ah... de nada... iré a ver a Gretchen... permiso.

Naga y Zelgadis se quedan al lado de Amelia y Gilgamesh le hace una seña a Gaudi para salir... una vez que ambos estuvieron afuera, Gilgamesh le dice a Gaudi.

- Supremo Kaiosama... como tal vez sepa, las Armaduras Doradas de Aries, Tauro, Géminis, Cancer, Virgo y Acuario han renacido en el cuerpo de los muchachos que ahora combaten... lo que me preocupa es que no me parece que todas lleguen a despertar.

- Tienes razón... Omba y Ahmed han sido preparados para eso... suponiendo que lo logren, quedarían cuatro, pero no veo quien podría poder portarlas... ¿sabes los nombres de quienes los tienen?

- Pues... de Francisco ya sabe... Jabu, Geki, aunque ellos han muerto pero las Casas han sido purificadas. Teker, Rei y... la chica llamada Bra.

- ¡¿Bra?! ¿Estás seguro? ¡Debe tratarse de un error!

- ¿Error? ¿Por qué lo piensa? Lo escuché de la boca de Ikki.

- Pero... ¿Bra? ¡No puedo creerlo! Sencillamente me parece imposible... creo que me equivoqué con ella... será impetuosa, irresponsable y altanera... ¡jamás pensé que ella lograría ser elegida por una armadura!

- De modo que ella no estaba en sus planes.

- No... Pero después de esto cualquier cosa puede pasar... tal vez uno de los que está adentro pueda ser ungido por una Armadura de Oro.

- ¿Naga? Me pregunto cómo luciría con una... no creo que existan armaduras con tantas curvas.

- No hagas bromas de ese tipo... no has cambiado, ¿no?

- Vamos... a lo largo de estos más de tres mil años, he cambiado un poco... sobrellevar esta inmortalidad no se podría sin sentido del humor.

- Tal vez tengas razón... los Kaiosamas manejamos las cosas con humor... mi ancestro no se cansaba de hacer bromas... supongo que lo que tengo de Kiwito me da más seriedad.

- Pero pasando a lo serio... quiero saber qué es lo que piensas de lo que te voy a decir... yo estuve en aquella ocasión.

- Sí... así es... así como lo estuvo mi ancestro...

- No sé... hay algo que no me agrada de todo esto.

- ¿A qué te refieres?

- Mira... se trata de Dagoth... él... en aquella ocasión era... diferente.

- No te entiendo... ¿diferente, dices? ¿En qué sentido?

- No es el Dagoth que yo recuerdo...

- Dime una cosa... ¿tú lo enfrentaste?

- Fueron los Centinelas.

- Pero lo viste...

- Digamos que si...

- ¿Lo viste o no?

- Vi lo que era él realmente y luego sus despojos después de la batalla... pero suponiendo que me equivoque, aún eso no me deja convencido...

- ¿De qué?

- De lo que estamos viviendo... las batallas que se están librando... las Doce Casas... los muertos revividos... las armaduras... me da la impresión de que...

- ¿Qué?

Gilgamesh baja la cabeza pero luego dirige su vista a Kiwishin.

- Me parece que esto fuera un juego... como una especie de ajedrez...

En el interior de la casa, Sheena se asoma y ve a Gretchen jugar con sus muñecas en el cuarto que ella le había acondicionado hacía tiempo... nada le gustaba más que ver jugar a su nieta sin que ella la vea.

- Abuelita Sheena... ya sé que eres tú.

- ¿Cómo lo supiste?

- No lo sé... solo sé que estabas ahí.

"¿Será que ella está desarrollando las cualidades de sus padres?... Kay tenía esas mismas habilidades... mi nietecito", piensa Sheena que en eso se percata que entre los cuentos que tenía cerca Gretchen está un cuaderno viejo... se acerca y lo extrae y se sorprende al ver que eran las profecías de Atena.

- Gretchen... ¿qué haces con esto?

- Lo leía...

- Esto no me parece una lectura adecuada para una niña... ¿acaso tu padre no te lo dijo?

- No... Más bien él me lo dio.

- ¿Cómo? ¿Por qué hizo eso?

- Me dijo que lo interpretara...

Sheena pega su cara a la de Gretchen.

- Gretchen... ¿acaso tú puedes interpretar lo que dice esto? ¿Desde cuándo?

- Desde que tenía 7... Mi papá siempre lo traía y lo leíamos juntos... hay cosas muy feas ahí que no entiendo.

Sheena se queda pensativa, "Lisandro... ¿cómo pudiste hacer eso? Tú sabías que... ¡no puede ser! Lisandro me dijo que él podía interpretarlos debido a su ceguera... ¿qué tiene que ver Gretchen en todo esto? ¿Qué interpretación le daba ella?"

- ¿Qué... clase de cosas, hija?

- No sé... algo... sobre lo que está pasando... los interpretaba pero no los entendía bien... mi papá, sí.

- ¿Y tu papá no te contó que era?

- En las últimas páginas íbamos anotando... habían palabras que él no entendía y yo le ayudaba... él no es bueno con las claves y yo sí pero me daba algo de miedo.

- ¿Por qué?

- No me acuerdo bien... lee las páginas finales... esta desordenado creo, pero si entiendes mi letra podrás leerlo.

Sheena no dice más... coge el cuaderno y sale de la habitación...

En la isla de Andrómeda... una figura recorría las ruinas que quedaban de aquella legendaria isla... Kiki recuerda muy bien aquel día en que le avisaron lo sucedido en la isla y al maestro Albiore. "Milo... ¿cómo pudiste hacer eso?", piensa Kiki que se encamina hacia el mar y llega a lo que había venido a buscar...

... la Roca del Sacrificio...

En otro mundo... Ranma hace su entrada a aquella fábrica abandonada... camina cautelosamente. "De aquí provino el ki... estoy seguro", dijo en su cabeza y es en eso que al final de un pasadizo hay una figura que llevaba el rostro cubierto... no tarda en reconocer a la persona que había secuestrado a Akane.

- Bienvenido, Ranma Saotome -le dice Pan.

Fin del capítulo 28