siento la demora :c
Capítulo 27
Normas
Sintió una gota de sudor deslizarse lentamente por su frente, se acomodó en la suavidad del sillón y sin dejar de mirar a los presentes tosió suavemente para aclarar su tono de voz. Todos los ojos puestos en él, no estaba acostumbrado a ser objeto de curiosidad… y de por sí no le molestaba ser el centro de atención ¡lo amaba! Pero no en esa situación… los ojos azules oscuros lo miraban atentos a cualquier facción que delatase su respuesta, mientras que los zafiros brillantes solo observaban expectantes y los negros carbón lo fulminaban con desprecio.
Había llegado hace dos días a la Tierra, los terrícolas lo habían recibido muy acogedores y tratados cuál héroe de guerra, no entendía nada, bien, él era miembro Elite de la patrulla galáctica pero ¿era motivo suficiente para tal recibimiento? Claro que no, la respuesta la tendría después…
-¿vas a darme tu respuesta o no?-preguntó exasperada la rubia. El patrullero parpadeó asustadizo por la reacción irritante de la princesa.
-solo dos días es muy poco tiempo para pensarlo Tight-dijo intentando sonar seguro.
-sabemos que es una decisión compleja…-habló la peliturquesa-pero realmente necesitamos hacer esto rápido-dijo suplicante mientras se acercaba a su amigo.
-entiendo-asintió pensativo-… Comprendo que Tight esté locamente enamorada de mí…-dijo serio.
-¡¿QUIÉN ESTÁ ENAMORADA DE TI IMBÉBIL?!-gritó furiosa la primogénita del Rey Hakase. Raditz frunció el ceño hacia el pequeño patrullero y bufó molesto desviando la mirada.
-¿Entonces porque quieres casarte conmigo?-preguntó inocente con un tono de voz calmado, sin inquietarse ni perder la compostura como los demás.
-ash ¡este no entiende nada!-chilló histérica la princesa rubia alzando los brazos al techo.
-Jaco-habló la adolescente-Tight debe casarse con algún alienígena para que nuestro planeta no caiga en una guerra civil… todos los Lord quieren casarse con ella para acceder al poder-terminó diciendo con una mueca en sus labios rosa mientras se sentaba en él apoya brazo del sillón en que él estaba sentado.
-eres muy popular…-dijo el alíen morado mirando a la rubia, Tight frunció el ceño y suspiró.
-no soy popular…-susurró fastidiada-solo quieren ser Rey…
-pero… si acepto ser tu esposo ¿sería yo nombrado Rey?-preguntó ladeando la cabeza.
-claro imbécil-habló por primera vez el saiyajin tensándose de solo escucharlo.
-ah ya veo-asintió nuevamente el patrullero-pero nuestras especies no son compatibles Tight-la rubia volteó hacia él y lo quedó observando unos segundos. A veces no sabía si su amigo no entendía las cosas que le decían o el sarcasmo, o la idea principal de las cosas.
-¡¿es que no entiendes nada?!-habló el saiyajin quitándole las palabras de la boca. La rubia parpadeó expectante hacia el escolta de su hermana menor, parecía que la situación lo tenía más afectado a él que a ella. Sonrió sin dejar de verlo, aunque no habían tenido tiempo para estar a solas, no era necesario para saber que lo que había sucedido en Vegetasei había crecido notoriamente. La conexión que había entre la humana y el saiyajin era tal que se podía sentir, llegar incluso a palparla.
-creo que sí entiendo-respondió sereno el patrullero.
-dios…-suspiró la menor en la habitación-es solo por apariencia Jaco-dijo con calma que no sentía-necesitamos que por papeles seas el Rey, para que nuestros continentes no entren en guerra… solo sería eso, tú puedes seguir con tu vida como la llevas, con tu novia y Tight sería la representante legal de su matrimonio, por ende ella gobernaría-la primogénita del Rey Brief miró asombrada a su hermana menor, en el tiempo que llevaba fuera su hermana había madurado mucho, antes no se manifestaba en lo absoluto en los detalles del reino, y ahora… ahora estaba allí con ella, intentando por todos los medios evitar una guerra civil.
-¿y quién heredará luego?-hubo una pausa incómoda en la habitación, en ese punto no habían pensado nada, casi al mismo tiempo los tres se quedaron viendo el uno al otro.
-pues…-balbuceó la princesa rubia-eh los hijos de Bulma-sonrió conforme con su conclusión.
-no-habló el saiyajin llamando la atención de los presentes-los herederos de Bulma y el príncipe son de Vegetasei-dijo con orgullo hinchando su pecho al hablar de su planeta. La peliturquesa volteó hacia su escolta frunciendo el ceño, se sentía extraño oír ese tipo de comentarios donde ella estaba inmiscuida por completo.
-bueno… quizás nazcan todas niñas-comentó la adolescente sorprendiendo al saiyajin-si ese fuera el caso los de Tarble pasarían al trono ¿no?
-o cambiarían de Reina-su pulso se detuvo, desvió la mirada rápidamente del saiyajin para ocultar su confusión y sobre todo, lo mal que la hizo sentir ese comentario ¿en serio cambiarían de Reina solo porque no pudo dar un heredero varón? Lo imaginó, y sí. Seguramente una sociedad como la de los saiyajin si procederían a hacer algo así ¿él lo permitiría?... claro, él muchas veces le dijo que su obligación era producir un heredero varón. Pero… ¿realmente sería capaz de cambiarla? ¿Así como así? ¿Dónde quedaba lo que habían vivido juntos?...
¿Pero en que rayos estaba pensando? ¡Nada de eso pasaba todavía! No debía pensar en ese tipo de cosas… pero es que la sola idea de que algo así les ocurriera… rompía su pecho. Era doloroso de solo imaginarlo y hasta las ganas de llorar la invadían.
-pues… ya veremos cuando llegue el momento ¿no?-habló la rubia ajena al delirio de la menor.
-claro…-asintió Jaco-bueno… sí están tan desesperadas por que sea Rey-se encogió de hombros-acepto-los ojos de la rubia se iluminaron y corrió a abrazar al pequeño patrullero, el alíen algo asombrado recibió el abrazo dando golpecitos suaves en su hombro.-¿no que no estabas enamorada de mí?
-idiota-dijo sin dejar de sonreír.
La sonrisa que se formó en los labios del saiyajin fue casi inexistente, pero no podía negar que se sentía aliviado, sabía lo mal que se sentía la princesa por este asunto, además… como lo había dicho la peliturquesa, con este acuerdo mataban más de dos pájaros de un tiro. Era el mejor trato que pudo haber existido para ellos.
-pero tendrás que explicárselo a mi novia-murmuró el patrullero cuando la princesa se alejó de él.
-bueno-sonrió-ahora debemos organizar nuestra boda, la mitad ya está programada por mi madre, solo debemos escoger los detalles-dijo rápido-como el color de las flores, el lugar, la hora, día, nuestro vestuario-el ceño del patrullero se frunció y antes que pudiera analizar algo de lo que hablaba su amiga ya se había mareado de tanta información.
Bulma sonrió a su hermana, era interesante verla entusiasmada a pesar de las circunstancias, o al contrario, quizás por ello se sentía tan contenta. Lo habían conseguido, sus padres ya estaban al tanto de la idea al igual que el consejo y ambos estaban completamente de acuerdos en que era la mejor forma de solucionar todos los conflictos civiles del Reino. Antes que pudiera comentar algo sobre la boda, la puerta se abrió abruptamente por uno de los consejeros del Rey. El grupo volteó instantáneamente hacia la puerta.
-Princesa Tight-reverenció el hombre-Princesa Bulma-repitió-en quince minutos aterrizará una nave de la OIC-informó con seguridad falsa.
-¡¿Freezer?!-exclamó asombrado el escolta Saiyajin, es que no podía evitar que la sola idea de saber que estaría en el mismo planeta lo ponía nervioso.
-oh…-la princesa rubia asintió hacia el consejero y sin miedo visible habló-imagino que debemos ir a la zona de despegue ¿no?
-si alteza-asintió el consejero.
-bien…-el sujeto reverenció a ambas princesas y se retiró con rapidez.
-debo informar de esto a Vegetasei-dijo serio el saiyajin.
-bien…-habló el patrullero-creo… que eso ha sido todo jejeje-rió nervioso-pues… entonces… me avisas cualquier cosa ¿no? Yo ya me voy-habló rápido poniéndose de pie para correr hacia la salida, antes que alcanzara el pomo fue detenido por la rubia que lo sujetó del cuello de su chaleco.
-¿a dónde crees que vas?-preguntó sospechosa-¡nos casamos en dos días!
-¿Qué?-chilló asombrado-¿no que debíamos poner la fecha?-preguntó frunciendo el ceño
-eso no tiene importancia ahora ¡debes acompañarme! Será la primera recepción como futura pareja-asintió segura la rubia.
-ay dios…-murmuró no muy convencido.
La peliturquesa miró a la pareja en silencio, le era curioso no sentir ese nerviosismo que veía en Jaco o antes en el consejero por la presencia del emperador, no sabía si era porque no había sido tan desagradable cuando lo conoció o por algo más. Vio cómo su hermana y su prometido morado salían de la habitación y sin perder más tiempo los siguió. Oyó los pasos de su escolta detrás de ella unos segundos más tarde, ya se había acostumbrado por completo a esa sensación de estar siendo seguida para todos lados, lo miró por el rabillo del ojo y lo encontró apretando botones en su scouter con el ceño fruncido. Podía notar la tensión y el mal rato que estaba pasando el primogénito de Bardock. Aminoró el paso y se acercó a él.
-no creo que venga a buscar problemas-murmuró intentando sonar confortante.
-Freezer siempre tiene algo en mente-dijo serio sin dejar de mirar el lente verde.
-pues a mí no me parece taaan mal tipo-dijo pensativa al recordar su elegancia, el saiyajin frunció el ceño y volteó a verla deteniendo la redacción de su informe.
-eso es porque no has estado viviendo o "aprendiendo" de él-murmuró con desprecio, la peliturquesa miró consternada al hermano mayor de su amigo y este pudo notar la duda en sus facciones por lo que se decidió a hablar-fue tutor del príncipe Vegeta cuando tenía cinco años…
-¿Qué?-balbuceó la menor-oh… por eso tanta familiaridad…
-algo así-se encogió de hombros-fui asignado junto a Nappa como escoltas del príncipe en ese entonces… y créeme no fue agradable-sacudió la cabeza intentando borrar de su memoria los recuerdos de esa época.
Bulma miró al saiyajin en silencio, ¿su Vegeta estuvo aprendiendo del mismísimo Emperador? ¿Era como su maestro o algo así? ¿Por qué lo odiaba tanto y se esmeraba en derrotarlo entonces? No sabía muchas cosas de su propio "esposo", no conocía sus intereses ni aspiraciones a mayores rasgos que los demás, definitivamente eran una pareja dispersa…
-más tarde me seguirás contando de esto-ordenó volviendo a mirar al frente, cuando no oyó una respuesta volteó nuevamente hacia su lado pero no encontró al saiyajin por ningún lado, parpadeó confundida mirando hacia ambos lados, volteó hacia atrás y lo vio de pie estático, pálido y visiblemente afectado por algo. Frunció el ceño y retrocedió para llegar con él, nunca había visto a Raditz tan asustado por algo, ni siquiera hace un momento cuando supieron de Freezer.-¿Qué sucede Raditz?-preguntó asustada, pasaron unos segundos para que el saiyajin fijara su atención en ella, lo vio tragar saliva y pestañear un par de veces antes de responder.
-es… el príncipe-balbuceó visiblemente afectado, la peliturquesa frunció el ceño por la vaga información y antes que pudiera pedir una explicación contundente su escolta habló-el príncipe Vegeta…
-¿Qué le pasó?-preguntó asustada sintiendo su corazón latir con fuerza a la vez que su estómago se comprimía de solo pensar que algo malo le hubiera pasado.
-viene hacia acá-las palabras de su escolta las escuchó a la perfección pero no las comprendió, en su cabeza esas simples tres palabras no decían mucho, no… no quería encontrarles el sentido, se quedó viéndolo estupefacta-llegará en un par de horas como máximo…
-ay dios mío-susurró sin dejar de mirarlo-va a matarnos-princesa y escolta se observaron sin decir nada, ambos estaban conscientes del error que habían cometido, Raditz sabía que el príncipe había autorizado su salida pero solo cuando él volviera, la princesa fue honesta con él, pero así como la humana, él sabía que la situación en la tierra era delicada y que no podían esperar más.
Simplemente debían arriesgarse.
Pero ahora, ahora que sabían que su desobediencia había sido descubierta empezaban a comprender con mayor claridad las consecuencias de sus actos.
Área de Aterrizaje
Estaba tranquilo, a pesar del nerviosismo y miedo colectivo que irradiaban todos sus consejeros, él se sentía en calma. Siempre era así, no lo podía evitar, creía que el momento en que perdiera su serenidad sería cuando realmente estuvieran en problemas, porque el miedo lo cegaría y no podría tomar decisiones con sabiduría, y eso era lo que importaba, ser siempre un buen mediador y manejar las situaciones de la forma más eficaz posible para su Reino. Sintió el brazo de su Reina rodear en suyo y él gustosamente lo recibió con una sonrisa que resaltaron sus bigotes lavandas.
-padre-volteó hacia su primogénita que venía junto al patrullero-¿Cuánto falta para el aterrizaje?
-en unos diez minutos ya podremos verlo por el cielo-musitó tranquilo.
-¿hicieron contacto por el comunicador para comprobar que se trata del emperador del mal?-interrumpió Jaco, el pelilila miró sorprendido al alíen morado y negó con la cabeza-uhm… hay muchas cosas que mejorar-musitó pensativo.
-la verdad es que lo intentamos pero desde la nave negaron ese procedimiento-habló Muten Roshi, un amigo de infancia del Rey que usaba el cargo de mano derecha.
-¿y Bulmita?-preguntó la Reina hablando por primera vez, Tight parpadeó confundida y volteó hacia atrás comprobando que en algún momento su hermana y Raditz dejaron de seguirlos.
-hace un momento venían detrás de nosotros…-murmuró confundida
-se quedaron cuchicheando en el pasillo-la rubia volteó hacia su prometido y frunció el ceño-¿Qué? Mis oídos son agudos ¡no los oí apropósito!-dijo a la defensiva temiendo la explosión de la rubia-ya vienen en todo caso…-susurró no muy convencido por la mirada reprobatoria de la rubia.
-en fin-suspiró la princesa-padre, Jaco ha aceptado el trato
-¡oh eso es maravilloso! Entonces la boda será en dos días jojojo-dijo la reina, el alíen frunció su semblante "así que sí tenían la fecha fijada… seguramente ya contaba con que aceptara, me siento utilizado…" pensó con amargura.
-así es-asintió su hija-espero que en la tarde se lo anunciemos a todos los Lord
-es una buena idea hija-asintió el Rey-esperemos a ver que quiere Freezer-musitó mientras miraba hacia el cielo para ver la nave de la OIC descender a alta velocidad.
Jaco ignoró a los humanos, levantó su antebrazo izquierdo y en su comunicador personal presionó botones, en eso se oyeron pasos acercarse, todos voltearon para ver quiénes eran los recién llegados a excepción de él.
-¡Bulma!-exclamó su madre, el patrullero rodó los ojos y siguió redactando su bitácora ¿es que no lo oían? Él dijo que ya venían ¡los humanos eran tan desesperantes!
-madre-saludó la peliturquesa intentando sonar tranquila, pero su madre lo percibió al instante.
-hija tranquila-dijo con voz reconfortante cuando la niña se acercó al grupo seguida por su escolta-Freezer no nos hará nada… tranquila-sonrió con dulzura
-no me preocupa Freezer mamá-dijo frunciendo el ceño.
-¿Qué pasa?-preguntó Tight mirando a Raditz que lucía igual de intranquilo que su hermana menor.
-hay que pedir que cocinen un banquete contundente-murmuró ida la adolescente, los presentes fruncieron el ceño extrañados pero no tuvieron tiempo para preguntar cuando la nave extraterrestre se aproximaba al aterrizaje irrumpiendo su conversación con el ruido ensordecedor del motor.
El grupo de humanos y saiyajin junto al patrullero observaron en silencio como la nave en forma insectoide aterrizaba con gracia a unos kilómetros de distancia de la zona segura, después de unos minutos de expectación pura, la puerta de esta se abrió y de ella descendió una rampa hasta el suelo. El Rey Hakase dio un paso delante de los demás y a paso lento se acercó al transporte espacial. El resto esperó que el rey avanzara unos dos metros antes de seguirlo por protocolo.
Pronto pudieron ver como una serie de soldados con la armadura del servicio de la OIC bajaron y se afilaron en ambos lados de la rampa. Bulma reconoció de inmediato al sujeto que bajó con elegancia y soberbia. No era nada menos que Zarbon. Su cabello verde agua brilló con intensidad bajo los rayos solares, su piel calipso pálido ganó un toque de belleza bajo la iluminación terrestre y sus ojos dorados solo se vieron más intensos y resaltaron aún más de lo habitual.
-saludos Rey Hakase-asintió con la cabeza mirándolo hacia abajo cuando llegó a su lado, el pelilila asintió con serenidad-lamento importunarlos de esta forma.
-no es ningún problema-mintió-¿no está Lord Freezer con ustedes?-preguntó curioso el Rey
-oh no…-negó con una sonrisa cínica dibujada en sus labios-no en esta oportunidad-el soldado levantó la mirada al grupo que se acercaba y asintió la cabeza en modo de saludo general.
-bienvenido-sonrió cordial la Reina acercándose al invitado-no recuerdo haberte visto en el Consejo Planetario jojo-Zarbon se acercó a la mujer y la reverenció con elegancia a la vez que tomaba su mano y besaba el dorso con suavidad.
-Zarbon para servirle-el alíen verde pronto se alejó de su farsa y observó con mayor atención al grupo, contempló a la primogénita del rey sonriéndole galán, la rubia lo notó y solo pudo devolverle la sonrisa de modo cordial. Jaco observó la interacción y apegó su brazo al de la princesa desviando la atención hacia él, el soldado frunció el ceño al ver al pequeñín y aún más cuando notó el emblema en su chaleco blanco-¿un patrullero galáctico en la Tierra?-preguntó suspicaz al Rey
-oh sí… él es-
-soy Jaco-interrumpió el patrullero-miembro Elite de la Patrulla galáctica y prometido de la Princesa Tight Brief-dijo sorprendiendo a todos los presentes, la princesa abrió los ojos sorprendida por la actitud del pequeño.
-oh…-murmuró asombrado el guapo alíen-vaya…-miró al Rey nuevamente y con mirada suspicaz habló-sí que sabe cómo entablar relaciones interplanetarias ¿eh? primero los saiyajin y ahora la patrulla galáctica-soltó con desprecio camuflado-quizás si Lord Freezer le hubiera propuesto desposar a una de sus hijas lo hubiera aceptado- y rió con malicia.
-jajaja puede ser-prefirió seguirle el juego, no era momento para volver aún más tensa la situación, el Rey Brief era antes que nada un hombre sabio.-dígame soldado ¿en qué podemos ayudarlo?-preguntó mientras con una mano lo invitaba a caminar junto a él.
-oh sí-asintió a la vez que levantaba la mirada nuevamente al grupo, entonces vio al saiyajin y frunció el ceño con molestia ¡como odiaba esa raza inmunda!-Raditz…-murmuró para sí mismo, después de recuperar la compostura sonrió arrogante como costumbre-Raditz-habló más alto llamando la atención de los presentes, la peliturquesa miró la escena atenta, el soldado conocía a su escolta… lo que confirmaba los dichos del hermano mayor de su amigo. El soldado contempló al saiyajin con disgusto dispuesto a soltar alguna pesadez cuando agachó la vista y la vio-¡princesa Bulma!-exclamó asombrado, la peliturquesa parpadeó confundida por su reacción y este rápidamente se acercó a ella y besó su mano en forma de saludo así como lo hizo con la Reina, con diferencia que esta vez lo hizo con gusto, sus labios rozaron su piel con dedicación y casi degustó su suavidad.-disculpe no la vi-dijo con pesar en su mirada, la peliturquesa tragó saliva intentando ocultar su nerviosismo-¿está sola?-preguntó alzando una ceja.
-con su escolta-habló molesto el saiyajin desviando la atención del soldado hacia él-y el príncipe viene en camino-dijo serio mientras con su mano derecha empujaba la del alíen alejándola de la mano de la princesa.
-oh-frunció el ceño molesto por la actitud del saiya-así que Vegeta viene en camino-murmuró pensativo-¿Por qué de su visita?
-por la boda de mi hermana-la peliturquesa observó a su familia que miraba la interacción con atención-¿y tú porque estás aquí?
-oh cualquiera diría que no estás contenta de verme-la peliturquesa frunció el ceño y antes que pudiera responder su madre habló asombrada.
-¡oh! ¿Ósea que el príncipe Vegeta viene para acá? Bulma cariño ¿Por qué no nos avisaste?-preguntó confusa, la peliturquesa abrió la boca para responder pero la Reina no se lo permitió-oh debo hablar con Rose para que preparen un banquete más grande, permiso-se despidió con rapidez y caminó con pasos cortos pero rápidos hacia el castillo.
-¿en qué podemos ayudarlo soldado?-repitió la pregunta el Rey acercándose al alíen, el fiel ayudante del emperador miró al monarca y luego a la princesa.
-íbamos hacia el planeta 103 del hermano mayor de Lord Freezer Cooler por la fiesta de su cumpleaños, pero la nave empezó a fallar-frunció el ceño hacia el Rey y volteó hacia su transporte-el comunicador no reconoce comandos ni redes de contacto, no podemos establecer comunicación con la nave de Lord Freezer, este era el planeta más cerca en qué pudimos aterrizar.
-ya veo…-dijo pensativo el pelilila-unos técnicos vendrán enseguida a solucionar el problema, siéntase bienvenido mientras reparan su nave-el soldado asintió conforme.
-gracias… nos urge llegar rápido al planeta 103
-no se preocupe, no se demorarán más de una hora-dijo mientras con su mano lo invitaba a pasar.
El Rey junto al soldado lideraron el grupo mientras mantenían una plática cordial, ninguno estaba interesado en seguir relacionándose con el otro, el primero por disgusto y el segundo por desinterés, su interés estaba en alguien más.
La rubia se acercó rápidamente hacia su hermana menor y su escolta mirándolos confundida, había notado el malestar de ambos cuando llegaron y ahora podía comprender porque el comentario de la peliturquesa, pero su intuición le decía que había algo más. Era difícil pensar que solo porque viniera el príncipe saiyajin ambos parecerían como dos fantasmas vivientes, había algo más.
-¿Qué les pasa a ustedes dos?-preguntó con las manos en su cadera-todo salió bien, al final era ese soldado y no Freezer-se encogió de hombros sin dejar de mirarlos, vio cómo su hermana y el hombre de su vida se miraban el uno al otro en complicidad y sobre todo culpa.-¿Qué pasa?
-es… es que Vegeta está por llegar-murmuró la peliturquesa, vio a su hermana mayor alzar una ceja en confusión e inevitablemente agachó la mirada.
-¿y?-esperó que alguno respondiera, pasaron los segundos y no hubo palabra por parte de ninguno. Jaco se acercó y observó a los tres con atención-¿Qué no nos están diciendo? ¡Hablen!-exigió con impaciencia.
-por su silencio diría que vinieron sin consultarle al príncipe saiyajin-asintió seguro el patrullero.
-claro que no ¡eso sería imprudente!-reprochó la rubia-¿verdad chicos?-escolta y princesa dieron un respingo y desviaron la mirada culpables, evitando a toda costa de ver esos ojos azules oscuros acusadores, el semblante de la princesa se arrugó cuando notó la reacción de ambos, abrió los ojos como plato cuando las piezas encajaron en su cabeza-¡me engañaron!
-¡no Tight no es así!-se apresuró en decir el saiyajin-si tenemos el permiso del príncipe-asintió con una mano en su pecho
-lo que pasa es que él quería que viajara cuando él volviera de una misión-soltó con una mueca en sus labios la peliturquesa-y no podía esperar tanto Tight
-pero… ¿Por qué están tan asustados entonces?-preguntó el patrullero mientras cruzaba sus brazos y se dirigía hacia el palacio
-pues… que venga me dice que no está feliz-susurró la peliturquesa siguiendo a su amigo dejando al saiyajin con su hermana mayor atrás, la científica vio al alíen jugar con su comunicador personal de su antebrazo, estiró su cuello para asomarse a la pantalla y poder fisgar lo que mantenía ocupado al patrullero-¿Qué haces?
-invito a Dende a la boda-murmuró sin dejar de mirar la pantalla y presionar botones-si es en dos días puedo ir a buscarlo con mi nave, así avisa al Gran Patriarca-Bulma abrió los ojos en sorpresa y sonrió con calidez, olvidando por completo la incertidumbre que sentía antes.
-cierto…-asintió conforme-¡ah! Actuaste muy bien frente a Zarbon-dijo sonriente
-era necesario-asintió bajando el brazo una vez que envió el mensaje al pequeño namek-debe verse creíble para los Lords
-todo saldrá bien-se dijo así misma mientras contemplaba la gallardía del patrullero, suspiró intentando calmar sus propios nervios, debía pensar qué decir y cómo actuar frente a su príncipe, no podía dar un paso en falso con él. Pero ¿Qué podía decir? Las palabras sobraban cuando los hechos hablaban por sí solos. Volteó para ver a su hermana y cuando la vio platicando cómplice con su escolta prefirió seguir al patrullero, ahora que el asunto del matrimonio se había resuelto ellos por fin podrían estar tranquilos.
Caminaron a paso lento hacia la sala de estar, debían ser cordiales con el recién llegado al fin y al cabo… le serviría para relajarse antes de ver al príncipe y sobre todo, para pensar con qué excusarse.
(…)
Ya podía ver aquél planeta azul que detestaba, recordaba vagamente lo aburrido que era y sobre todo lo desagradable que era la paz que irradiaba cada individuo y lugar que conoció. ¿Cómo era posible que su mujer fuera nativa de ese planeta? no… la pregunta era otra ¿cómo era posible que le gustara una mujer de ese planeta? sí, porque su mujer irradiaba todo eso y más. Su Bulma era humana, y desde que la conoció fue testigo de sus peculiaridades como tal, y de todas formas le gustaba. Y no la imaginaba de otra manera.
Pero no era el momento de pensar en ello, no. No era adecuado para la situación, absolutamente no. Él estaba molesto con ella, y que le gustara no la iba a salvar de su castigo por desobedecerle.
El gimoteo de un bebé interrumpió sus pensamientos, frunció el ceño y volteó hacia el cachorro que lloriqueaba en los brazos de su madre, rodó los ojos y volvió su atención a la imagen que se veía a través del vidrio reforzado, aún le costaba procesar lo frustrado que estaba en el planeta rojo como para haber aceptado la petición de Kakarotto ¿en que estaba pensando cuando le dijo que sí a que llevara a su mujer e hijo a la Tierra? ¡Debió estar loco! Miró por el rabillo del ojo hacia el niño nuevamente, lo cierto era que el crío no era tan escandaloso como pensó que podía ser un cachorro, es más, era primera vez que lloraba y le recordaba que él también viajaba con ellos.
No podía negar que le era curioso, nunca había visto cachorros, no recordaba bien a su hermano cuando niño, y el mocoso del hijo de Bardock era lo más cercano a que él había visto y convivido con un niño. Vio cómo Kakarotto tomaba en brazos al chiquillo y lo acurrucaba, el niño se calló al instante.
-prepárense para el aterrizaje-se oyó la voz digitalizada del panel-ajusten sus cinturón de seguridad y esperen el descenso en sus asientos.
-¡Gohan conocerás la Tierra!-dijo entusiasmada la pelinegra sacándole una sonrisa a su hijo, siguieron la sugerencia de la voz al pie de la letra y esperó paciente por el aterrizaje, hace años que se había ido de su planeta y cuando su esposo le dijo que irían a buscar a Bulma no pudo evitar pedirle que la llevara, aunque jamás pensó que el príncipe aceptaría. Quizás su marido tenía razón y el primogénito del Rey no era un imbécil despiadado como creía.
Se quedó cerca de su esposo que sostenía a su hijo, esperaron pacientes para poder salir de una vez de la nave, estaba muy ansiosa iría a visitar a su padre, aunque se habían visto hace poco, no podía dejar pasar esa oportunidad, solo esperaba tener una estadía larga en la Tierra.
Sintieron las turbulencias sin preocuparse más allá de la cuenta, los saiyas estaban acostumbrados, mientras que la humana se calmaba al ver a su marido que le transmitía toda su serenidad mientras sostenía al bebé en su propio asiento. La nave ingresó a la atmosfera de la tierra y poco a poco se dirigió al aterrizaje personal de los reyes terrestres. El príncipe no decidió esa opción porque la princesa fuera su mujer, naturalmente a diferencia de la primera vez que visitó la tierra tendría más derechos que un visitante común y corriente, pero no, él solo decidió lo más eficaz para su objetivo.
Llegar con ella y llevarla de vuelta a Vegetasei.
No pasaron muchos segundos para que la puerta se abriera una vez que la vaina tocó suelo firme, cuando el primogénito del rey Vegeta se asomó por esta había una serie de rostros desconocidos esperándolo, frunció aún más el ceño de lo que ya lo tenía, no estaba para protocolos estúpidos, él iba con solo un objetivo en mente. Levitó sin mucho problema causando conmoción en los humanos que lo observaban atónitos en sus lugares, inútiles… humanos débiles que se asombraban con trivialidades, los miró despectivamente y con una mueca en sus labios descendió hasta quedar frente al grupo.
-príncipe Vege-empezó a hablar uno de ellos
-¡¿dónde está mi mujer?!-lo interrumpió molesto haciendo que el grupo se espantara, pudo oler la ansiedad y el miedo colectivo, en otro momento se habría divertido con la reacción pero no ahora, ahora solo estaba molesto.
-príncipe Vegeta-oyó entre la multitud mientras esta se abría paso para que caminara el Rey del planeta. El saiyajin frunció el ceño al padre de su mujer y sin cambiar su pose déspota esperó que el hombre hablara-es un placer tenerlo en mi humilde planeta.
-hmp-por algún motivo extraño no pudo seguir con su postura de altanería, el viejo le transmitía una calma inusual, oyó los pasos de su tripulación bajar por la rampa civilizadamente, muy por el contrario a su actitud-¿Dónde está mi mujer?
-¿mí hija?-re formuló la pregunta el pelilila ganándose una mirada fría por parte del saiyajin ¿su hija? Antes que nada era su mujer… para él no importaban esas estupideces, Bulma había dejado de ser de ellos el día que el la poseyó, el día en que la marcó. El sustantivo posesivo del rey solo aumentó su rabia interna ¿realmente quería hacer hincapié ahora que antes que nada él era el padre de la peliturquesa?
-mi mujer-reiteró rechinando los dientes, vio al Rey suspirar cansado y no pudo evitar que le llamara la atención la actitud del monarca ¿Qué pasaba con esa postura de hombre sabio? Se cruzó de brazos y estudió el semblante serio del humano, parecía que estaba afectado por algo ¿sería por su presencia? O ¿por algo más?
-mi hija-dijo sutilmente provocando que su ceño se arrugará aún más-está en el palacio junto a unos invitados, adelante hijo-y le sonrió.
Se quedó pensativo mientras lo seguía, ¿Por qué su amabilidad camuflada lo inquietaba? Podía percibir perfectamente la tensión que había entre ellos, no es como sí quisiera llevarse bien con él, le daba igual… y no era el primero ni el último en que no le agradara, pero no podía negar que la sensación era molesta. Miró por el rabillo del ojo al hombre que caminaba tranquilo a su lado mientras ingresaban al castillo de cuentos de hadas, se veía como un hombre común y corriente, ni siquiera tenía presencia de Rey, más parecía un… científico. Su pelo y su personalidad de viejo sabio era muy similar a la de los científicos, estudió su postura disimuladamente, su mujer era igual… no aparentaba ser una princesa, tampoco una científica a menos que hablara de ciencia, es que la peliturquesa era especial, ella llevaba lo extraordinario a otros límites. Maldición, ya estaba otra vez pensando en ella… maldita bruja.
(…)
Él ya había llegado, lo sentía… sentía el miedo recorrer su cuerpecito, no se había atrevido a esperarlo junto a los demás del consejo y su padre, ella podía ser muy intrépida con algunas situaciones, lo sabía, pero cuando se trataba de Vegeta todo su coraje se iba a la basura, quería ser capaz de poder enfrentarlo luciendo tranquila, y viendo la nave aterrizar no ayudaría a disminuir sus nervios y ansiedad.
Ojeó la revista de física cuántica de ese mes, era lo que más extrañaba de vivir en la Tierra, no sabía porque no se le había ocurrido antes que le mandaran los ejemplares mensuales, negó con la cabeza y volvió a la lectura, intentando concentrarse por quinta vez desde que oyó a un mensajero informar de la llegada de él.
Estaba en su estudio personal, le gustaba saber que a pesar de su ausencia habían cuidado de él como si ella lo visitara con regularidad, estaba todo en el mismo lugar, sus libros, anotaciones, las figuritas infantiles en el escritorio, el sofá suave en el que estaba estirada, los cuadros de pinturas modernas y los retratos de familia y amigos.
Se acomodó nuevamente en el mueble, miró el techo y trató de pensar en algo más que en Vegeta dirigiéndose a esa sala, su corazón latía con fuerza y su estómago estaba oprimido, tomó la revista y la dejó caer en su rostro, olió el papel cuché y cerró sus ojos, el silencio la envolvía y podía oír su pulso en el proceso, su respiración se volvió pausada y trató con todas sus fuerzas de calmarse. Inhaló y exhaló una vez, dos veces y a la tercera oyó el pomo de la puerta girarse.
Oh dios la iba a matar.
Estaba exagerando lo sabía, pero recordaba muy bien su amenaza "si vuelvo y tú no estás aquí, te irá mal Bulma" y el frío que recorría su espinazo era más vivo, oyó las pisadas al ingresar al cuarto y su palpitar se volvió más rápido, sintió sus manos temblar y supo que ya no podía seguir escapando de lo inevitable, bajó la revista de su rostro al mismo tiempo que se reincorporaba bruscamente y se sentaba en el sillón.
-¡lo siento!-exclamó soltando la revista y juntando sus palmas en disculpa-¡pero debía irme!-abrió los ojos y lo miró como corderito que iba al matadero, pero la mirada fría e intensa que esperaba encontrar era muy distinta a la que tenía en frente, los ojos dorados la miraron con curiosidad, y pudo ver en su bello rostro la confusión dibujada-Zarbon…
-no venía a reprocharle por dejarme solo con su madre-sonrió galán mientras la princesa bajaba sus piernas del sofá y acomodaba su vestido cubriendo su piel
-creí que eras otra persona-sonrió en disculpa-¿pasa algo?
-oh no-negó mientras se adentraba en la habitación-estaba recorriendo el castillo y llegué por accidente aquí-mintió-es muy acogedor su planeta
-si lo es…-sonrió al alíen-bueno… ya no es mío-dijo melancólica.
-¿extrañas vivir aquí?-preguntó jugando con su trenza mientras se sentaba a su lado.
-demasiado…-volteó a ver al soldado que la miraba fijamente, en otro momento de su vida habría estado coqueteándole, estaría buscando la forma de agradarle al sujeto guapo que tenía en frente. Ahora solo podía pensar que era atractivo pero no lo suficiente para seducirla como se lo proponía. Sí, ella no era ilusa y sabía que el alíen tenía una fijación con ella, y no lo culpaba.
-imagino lo difícil que debe ser para ti estar rodeada de esos monos salvajes-dijo con desprecio, al instante sintió una estocada atravesar su pecho al escucharlo, no le gustó que se expresara así de los saiyajin, que irónico podía resultar todo, si eso lo hubiera oído cuando recién llegó al planeta rojo habría concordado con él e incluso le habría comentado alguna pesadez dirigida a los saiyas. Ahora sentía la necesidad de defenderlos…
-no es tan malo-dijo frunciendo el ceño-al principio fue extraño pero estoy bien allí…-soltó encogiéndose de hombros y desviando la mirada. Se quedó mirando sus propios pies, observó con atención el brillo de sus zapatos como si fuera lo más interesante en la habitación-ya me acostumbré…-sonrió pensando en todas las cosas buenas que había en Vegetasei, el clima era caluroso, pero no desagradable del todo. Los saiyas eran respetuosos con ella, ahora tenía su propio laboratorio, y… compartir las noches con él era grandioso.
Sintió sus mejillas sonrojarse al pensarlo, muy pocas veces se asumía eso. La vida al lado de Vegeta era como un torrente de emociones, cuando estaban bien era como vivir en un mundo de colores y nubes esponjosas, pero cuando él se enfadaba era como si cayera a un abismo… frío y solitario. Y sentía ese frío y la soledad envolverla por haberlo desobedecido. Aunque era injusto… ¿no podían ser una pareja normal? Discutir a veces pero sin consecuencias para alguna de las partes…
-¿eres feliz?-la pregunta del soldado verde la sacó de trance, parpadeó confundida y volteó hacia él intentando hallar una respuesta, Zarbon la miraba con atención, sin perderse detalle de su reacción y respuesta, en sus labios una sonrisa de compasión ¿Por qué la compadecía? ¿Realmente era tan malo estar junto a un saiyajin? Sí eran despiadados y fríos, pero… cuando querían eran sujetos grandiosos. ¿Era feliz?
¿Era feliz al lado de Vegeta?
En ese momento deseó no ser quién era, la princesa del planeta, y deseó que Vegeta no fuese el heredero al trono de Vegetasei, así… ¿se hubieran conocido? ¿Sentiría lo mismo por él? quizás más. Sí, sus sentimientos se veían opacados por el contexto que los envolvía, sus responsabilidades y deberes con sus reinos que constantemente los atacaban. Hubiera deseado ser una simple humana, y él… él un saiyajin común y corriente, conocerse y enamorarse sin obligaciones.
¿Enamorarse?
-Bulma-abrió sus ojos como plato al oír su voz, observó a Zarbon que volteó hacia la puerta y que ahora su semblante de comprensión había cambiado por uno de repulsión. Lentamente giró su rostro hacia el umbral de la puerta que el soldado había dejado abierta donde estaba parado el saiyajin.
Ahí estaba él… con su postura habitual, sus ojos fríos y mirada calculadora, su pose de brazos cruzados y mirándolos despectivamente. Con odio. Sintió su corazón latir lento, su respiración pausarse y el aliento se escapó de sus labios.
-Vegeta-rompió el tenso silencio el alíen-no te veía desde el Comité
-¿Qué haces aquí Zarbon?-preguntó conteniendo el gruñido sin mirar a su mujer al lado del soldado.
-pues… la nave se averió y aterrizamos acá-dijo con una sonrisa burlesca
-no… ¿Qué estás haciendo AQUÍ?-preguntó nuevamente, lanzándole dagas con los ojos, había ignorado a todos en el maldito castillo, se dirigió rápidamente al lugar donde provenía el ki de su mujer, y se extrañó cuando lo sintió acompañado, verla allí junto al imbécil del perrito faldero de Freezer fue como un puño en el estómago.
-ah… -exclamó en comprensión-solo recorría el palacio-sonrió poniéndose de pie-bueno… ya debo irme-volteó a ver a la peliturquesa que seguía en silencio contemplando al saiyajin-un gusto volverla a ver-Bulma volteó hacia él en ese momento y se puso de pie imitándolo, él aprovechó esa instancia y tomó su mano para besarla-espero que esto se repita-sonrió seductor inclinándose hasta su mano para poder besarla, pero antes de rosarlos la mano enguantada del saiyajin se la arrebató-siempre tan maleducado-soltó con sorna-en fin… adiós-lo vieron caminar lentamente hacia la salida y antes de cruzar por el umbral habló-enviaré saludos a Lord Freezer de tu parte-dijo burlón para luego salir de la habitación.
-imbécil-murmuró mirando la huida del soldado, sintió los dedos de la princesa rodear su mano y entonces se concentró en ella. Lo primero que quiso hacer fue besarla, se veía hermosa… sus mejillas levemente sonrosadas, sus ojos zafiro que lo miraban con atención, su pelo desordenado que caía en una trenza mal hecha en su hombro izquierdo. Pero recordó porque estaba allí y sobre todo con quién la encontró y sus ganas de dejarla sin respirar volvieron-¿Qué hacías encerrada con él?-gruñó atemorizante
-hola Vegeta-saludó irónica-¿cómo estuvo tu viaje?-ladeó su rostro y sonrió cínicamente-¡no estaba encerrada con él! llegaste y la puerta estaba abierta ¿no?
-¿Qué rayos hacías con él?-preguntó ignorando su sarcasmo, la princesa suspiró y sin soltar su mano volvió a sentarse, levantó su mirada hacia él mientras tiraba de su mano invitándolo a imitarla.
-platicando… entró de repente, no había llegado hace mucho que tú-ella no olía a él, y no parecía mentirle, había aprendido a reconocer la mentira en ella, frunció el ceño y se sentó a regañadientes.
-Bulma…-gruñó dispuesto a intimidarla, pero los brazos de ella que se abalanzaron a su cuello rodeándolo y pegando su pecho al suyo le comprobó que no consiguió su objetivo. Abrió los ojos sorprendido, su calidez lo invadió de inmediato y quiso rodearla con sus manos también pero la puerta estaba abierta ¡alguien podía verlos! Sintió sus mejillas sonrojarse y cuando su aroma invadió sus fosas nasales se sintió en el paraíso… sus manos se movieron solas y se apoderaron de su cintura atrayéndola a su cuerpo-me desobedeciste-murmuró derrotado.
-perdóname-y se sintió desfallecer al oír su susurro en su oído-debía irme… ¡pero ya solucionamos lo del matrimonio!-dijo con entusiasmo sin soltarlo, él se quedó allí estático… pensando. ¿Cómo era posible que perdiera toda su ira y su rabieta se fuera al demonio con un "perdóname" y un abrazo?
¿Qué diablos le había hecho esa mujer?
Cerró sus ojos y se concentró en su calor, inhaló su olor y se perdió en la suavidad de su cuerpo aún vestido, sintió los labios de ella posarse en un fugaz pero tierno beso en su mejilla, y perdió.
Perdió ante ella. Por primera vez la derrota no le supo amargo, y no quedó decepcionado de sí mismo, ella estaba a otro nivel, él no podía competir con la mujer que… que amaba. Ella había ganado, ella podía hacer lo que quisiera con él. Se había rendido ante ella.
-te extrañé demasiado-y fue como si hubiera sigo golpeado con su afecto, la apretó en su abrazo posesivo y ausente a su alrededor pensó en lo jodido que estaba con su revelación, ¿Qué significaba exactamente para él reconocer de una vez por toda que la mujer que tenía entre sus brazos le había robado el alma, el pensamiento y algo más?-¿tú me extrañaste?-preguntó separándose un poco para poder verlo a los ojos, vio los ojos brillantes de la adolescente y quiso hundirse en sus piscinas llenas de vida.
Quería responder, realmente quería decirle… pero no pudo. Las palabras se secaron en su garganta y solo podía mirarla, la vio sonreír y agachar la mirada con resignación, no… con decepción.
-vámonos-murmuró disgustado consigo mismo, la peliturquesa lo miró curiosa-vine a buscarte-dijo serio con su semblante habitual.
-¿a buscarme?-preguntó con extrañeza-¿quieres que nos vayamos ahora ya?-preguntó frunciendo el ceño, y pudo percibir su disconformidad. Pero no había marcha atrás, no con eso. Él se iría del detestable planeta y con ella. No había nada que discutir.
-eso dije-soltó serio.
-Vegeta… Tight se casa en un par de días-murmuró afectada-tengo que estar allí… con ella-dijo suplicante, el saiya la observó serio y con su ceño fruncido como de costumbre.
-¿y? no es problema mío-soltó despectivo mientras rompía el abrazo y se ponía de pie casi al instante extrañando su calor.
-¿cómo que no es tu problema?-preguntó indignada-te estoy diciendo que quiero estar allí-chilló poniéndose de pie meciendo sus mechones sueltos.
-y yo te estoy diciendo que nos vamos AHORA-dijo serio esperando el reproche de la adolescente que no se tardó en llegar.
-no vine aquí por un par de días-se cruzó de brazos apretando su escote en el intento llamando la atención del saiyajin-me quedaré, sí quieres largarte pues vete-alzó su barbilla con orgullo y cerró sus ojos evitando verlo.
-tú te vienes conmigo-habló sin perder la calma inexistente, se felicitaba por su comportamiento, empezaba a aprender a tratarla. Habían aprendido a tratarse mutuamente.
-¿no podemos quedarnos aunque sea para la boda?-preguntó volviendo a mirarlo-¿en qué te afecta quedarte unos días?-el saiya frunció el ceño cuando notó que el "unos" suplantó el "par", y comprendió su juego… intentaba extorsionarlo. Y lo comprobó cuando la vio caminar hacia la puerta y cerrarla con seguro.
¿Así que planeaba hacerlo cambiar de opinión con sexo? La vio caminar hacia el escritorio que estaba en el fondo de la habitación y apoyar su trasero en el borde del mesón sin dejar de mirarlo, lo estaba incitando, era el momento en que él la seguía y la tomaba. Pero no. No hoy, hoy no caería.
-sabes que mi paciencia es poca-murmuró cruzándose de brazos-y ya te dije… nos vamos hoy ¡ahora!-se miraron fijamente, la vio subirse de lleno al mueble y sentarse en él sin dejar de mirarlo, oh la tentación… ella se mordió el labio inferior y separó un poco sus piernas.
-al menos piénsalo… hasta la cena-susurró como si de un secreto se tratase, no supo en que momento sus pies se dirigieron hacia ella pero cuando lo notó ya se había acercado lo suficiente para sentir la calidez de su aliento-te recompensaré… lo prometo-murmuró mientras que con dos de sus dedos jugueteaba haciéndolos caminar hasta él, tragó saliva de modo imperceptible-puedo hacerlo ahora si lo deseas…-dijo de modo sugerente, mirándolo con perversión inusual en sus orbes zafiro-la puerta está con seguro…
-¿crees que puedes hacerme cambiar de opinión?-preguntó divertido mientras dejaba sus manos en cada lado de sus caderas, encerrándola entre la mesa y él. Sintió los dedos traviesos de la terrícola jugar sobre el dorso de su mano enguantada al mismo tiempo que abría sus piernas para dejarlo pasar, él no dudó de su invitación y en menos de un segundo ya estaba instalado entre sus piernas-empiezas a asustarme-soltó burlón.
-la idea es enamorarte… no asustarte-ambos se callaron. Ella pensando en lo estúpida que había sido al soltar eso, sintió su pecho subir y bajar con intensidad y aunque internamente se sentía alterada y asustada por lo que acababa de decir, en apariencia seguía mirándolo como una experta seductora.
Él… él quiso hablar y decirle que no era necesario porque ya lo estaba, pero solo pudo contemplarla en silencio, pensando seriamente que no era buena idea darle más poder del que ya tenía al saber sus sentimientos; sintió las piernas de ella envolverlo lentamente por su cintura, y la erección fue inevitable. Ella inclinó su rostro buscando sus labios, como si con eso pudiera deshacer sus dichos. Pero era mejor que no hacer nada… él aceptó sus labios gustoso, movieron sus bocas en sincronía, sintió las manos de ella subir hasta sus hombros buscando desvestirlo sin éxito…
-oh-exclamó la peliturquesa-no podemos…-dijo entre besos alejándose, el saiyajin frunció el ceño y la miró incrédulo ¿en serio iba a dejarlo con las ganas? ¿Cuánto más cruel podría ser?
-¿Qué?
-es que te tienes que desvestir por completo-dijo con un puchero en los labios-y en cualquier mo-unos golpecitos se oyeron en la puerta y la princesa solo pudo encogerse de hombros hacia el guerrero frustrado-momento… la comida está lista-murmuró bajándose de la mesa y apartándolo igual de frustrada que él.
-¿es una broma?-preguntó sin voltearse a ver como la adolescente abría la puerta y se asomaba una criada, escuchó el intercambio intentando contenerse, suspiró exasperado, un abrazo y besos no calmaba su sed de ella…
-vamos… la comida está servida-dijo la princesa volteándose hacia él.-no pongas esa cara… ya habrá tiempo después-sonrió burlesca, era cierto que ella también había quedado disconforme con la interrupción pero era divertido verlo molesto.
El príncipe suspiró resignado al mismo tiempo que caminaba hacia ella, con todo lo sucedido había olvidado que comer era igual de importante que tomarla, tenía razón, ya tendrían tiempo después.
Comedor principal
Observó incrédulo a cada personaje que estaba ubicado en la mesa… ¿en serio comerían con tanta gente? Frunció el ceño mirando a los presentes, esta vez él usó el puesto de su padre de la última vez que visitaron el planeta, estaba en la otra esquina de la larga mesa, a su lado su mujer. Al lado de su mujer estaba nada menos que Jaco, era primera vez que veía al patrullero y aún no podía creer lo que Bulma le había contado camino al comedor ¿realmente él se casaría con la primogénita del Rey? aunque la peliturquesa había sido clara en que solo era por apariencia, un matrimonio más que arreglado, no dejaba de darle curiosidad como los Lord del planeta se tragarían esa farsa no tan farsa. Junto al patrullero se encontraba la princesa rubia quien limitaba con la esquina superior en la que se encontraba el padre de su mujer sonriéndole a todos en la mesa, al lado del Rey se encontraba su Reina como debe ser, pero eran los otros tres invitados los que le inquietaban… ¿Por qué debía compartir mesa con sus subordinados y la mujer de uno de ellos?
Al lado de la reina estaba Raditz ¡el escolta de su mujer! ¿Pero qué rayos pasaba? Podía entender que Kakarotto y la mujer de este estuvieran allí, claro, cuando Bulma los vio corrió a saludarlos y los invitó (a pesar de sus quejas) a sentarse con ellos de inmediato. Era primera vez que compartía la mesa con empleados, estaba intrigado y sobre todo incómodo, la realeza no se mezclaba con el proletariado, pero al parecer los humanos pensaban completamente distinto y lo podía comprobar al verlos reír y conversar cómodamente.
Al menos la comida era decente, tragó sin prestarle más atención a los indeseables y se concentró en su plato. Había olvidado que la comida terrícola era deliciosa.
-hubieras visto sus caras Bulma-rió la princesa-¡fue impagable!-la peliturquesa rió junto a su hermana cubriendo su boca con su mano.
-no y lo mejor fue cuando Jaco dijo que se habían conocido sin saber que Tight era una princesa y él un patrullero jojojojo eso me mató-rió acompañándolas la Reina, el príncipe frunció el ceño por el escándalo, a las risas de las mujeres se sumó la del Rey.
-no puedo dejar de agradecerte Jaco-dijo sonriente el Rey-la situación aquí era para tomarla con pinzas-habló dirigiéndose a Kakarotto y su mujer que no entendían la plática-pero gracias a Jaco la inminente guerra se detuvo
-¡wo! Eres un héroe-dijo Goku al patrullero quien infló aún más su pecho mientras comía queso parmesano- ¡es increíble!
-así que el futuro Rey será un patrullero-dijo pensativa la pelinegra-¿pero eso no es contra las normas?
-para nada-habló Tight sin dejar de sonreír-el único inconveniente que podríamos tener es nuestra herencia-habló pensativa mirando al patrullero que a la vez volteaba a verla.
-pero los hijos de Bulma pueden gobernar aquí-dijo Chi-chi, fue cuando se oyó unos cubiertos caer fuertemente a la loza del platillo, todos voltearon hacia la esquina inferior donde el príncipe miraba serio a los presentes, Raditz tosió nervioso y la peliturquesa recordó los dichos de su escolta hace unas horas atrás.
-es pronto para pensar en eso-interrumpió la adolescente-¿Gohan se sintió cómodo en el viaje? Muero por verlo-sonrió a su amiga tratando a toda costa de cambiar de tema.
-ah sí ¡se portó maravillosamente!-chilló feliz, tanto Raditz, Jaco y el príncipe rodaron los ojos aburridos.
-¡ay! Ya quiero tener mis propios nietecitos-dijo con un puchero la Reina. Bulma se ahogó con el jugo que acababa de ingerir, el príncipe volteó hacia ella alzando una ceja, pudo ver sus mejillas ruborizadas y sonrió burlesco, le causaba gracia que se comportara como una niña frente a los demás y hace un momento estaban a punto de revolcarse sobre un escritorio.
-Bulma llegó a ahogarse con tu idea mamá-sonrió Tight causando que todos en la mesa a excepción del príncipe, Jaco y Raditz rieran al unísono, la peliturquesa rió de nerviosa y volvió a beber esta vez con calma. ¿Cómo se le ocurría decir a su madre esas tonterías? ¡Ella misma la había incitado a cuidarse! Además era un tema delicado entre ella y Vegeta, se lo había dicho antes muchas veces por video llamadas.
-oh cierto-habló el Rey serio cambiando el aura en la sala, todos sintieron el cambio en el monarca y callaron a los segundos después.-cuando me quedé solo con los Lords en contacto me dijeron algo que me preocupó bastante…
-habla querido-murmuró la Reina acariciando su mano-no nos dejes así en suspenso
-si querida-asintió el pelilila-Bulma-la menor miró a su padre expectante-príncipe Vegeta-el aludido dejó la copa de vino que recién había tomado de vuelta en su lugar y miró serio al Rey-ustedes están juntos desde hace ocho meses aproximadamente.
-en tiempo universal sí-concordó el príncipe-¿por? ¿También insisten con un heredero? Porque te digo ahora mismo-los presentes desviaron la mirada intentando parecer ausentes-que no compartiré heredero con la Tierra-Bulma miró al príncipe frunciendo el ceño, este lo notó pero solo la miró al igual que el resto, frío y despectivo.
-no príncipe eso no es lo que me preocupa-asintió el Rey concordando con los dichos del joven amargado.
-¿entonces?-preguntó curioso
-es que ustedes no están casados en las leyes terrícolas-el saiyajin se quedó viendo a su padre político, ¿Qué no estaba casado con su hija? Estaba dispuesto a enseñarle los dientes y debatir sus dichos, la mujer que tenía al lado era suya, en todos los sentidos de la palabra.
-¡oh dios mío!-exclamó la Reina-¡Bulma ha estado viviendo como libertina!-dijo asombrada cubriendo sus labios con su delicada mano.
-¡mamá!-exclamó avergonzada la peliturquesa, oyó una risita cantarina de su hermana-¡Tight!-la regañó asombrada-eso no es posible padre-dijo seria llamando la atención de los presentes-con Vegeta hemos estado viviendo juntos y-
-está más que consumado-interrumpió el príncipe sonrojando a la princesa.
-¡Vegeta!-le recriminó ahora al saiyajin-en las leyes saiyajin nosotros estamos unidos-dijo intentando explicar.
-si mi hija, pero estos buitres buscan cualquier motivo para salirse con la suya…-dijo con frustración el monarca.
-pues que me digan directamente lo que te dijeron Rey Hakase-habló calmado el príncipe pero intimidando de todas formas, simplemente era su esencia.
-me temo que no servirá mucho-habló por primera vez el patrullero mientras secaba su bigote de leche con una servilleta de tela fina, desviando la atención hacia él-lo único que les queda por hacer para callar los rumores-
-¿rumores?-interrumpió Kakarotto ladeando la cabeza confundido ¡toda la situación era extrañísima!
-sí…-siguió el patrullero-como que realmente no hay ninguna alianza-numeró con sus dedos-que es una farsa del Rey, que la princesa fue deshonrada, que-
-¿el punto es?-interrumpió el príncipe conteniendo su rabia al oír los comentarios que andaban circulando en el planeta Tierra-¿Qué es lo decías?-preguntó perdiendo la paciencia.
-ah pues… que deben casarse aquí en la Tierra es lo normal-el monarca asintió al patrullero agradecido por explicar, el príncipe sintió como todas las miradas se posaban en él. No los culpaba, él también estaba expectante a su propia respuesta. ¿Casarse por las leyes de la tierra? Volteó hacia su mujer que lo miraba con una mueca dibujada en sus dulces labios rosa, él hubiera mandado todo al demonio ¿Qué diablos le importaba lo que piensen un grupo de imbéciles humanos? ¡Nada! No importaba. Pero a ella sí. A ella no le daba igual lo que pasara con su planeta-¿hacemos una boda doble entonces?-preguntó el patrullero.
Los presentes rieron nuevamente, excepto la princesa Bulma y él. Se miraron, estudiándose, intentando descifrarse sin palabras, queriendo deducir la opinión del otro con la situación, él podía hacer ese esfuerzo por ella. Al fin y al cabo ella había sacrificado bastante por el trato, y él solo disfrutó de sus sacrificios. Ahora entendía cuál era la diferencia de cuando la vio por primera vez y ahora que asumía lo que sentía, ya no buscaba satisfacción a costa de ella, ahora buscaba la satisfacción mutua, que ambos estuvieran conforme con lo que construían. Que ella se sintiera a gusto, y siempre pudiera regalarle esas hermosas sonrisas que eran exclusivamente para él. Sintió la mano de ella por debajo de la mesa posarse en su muslo, sí… no quería perder eso por nada en el mundo, la miró y ella pudo ver un brillo diferente en sus orbes normalmente fríos. La pelituquesa observó curiosa al príncipe que volteaba hacia Jaco y lo miraba serio, con su postura habitual, ese brillo de antes ahora extinto… ¿había sido solo para ella?
-boda doble no-dijo serio interrumpiendo el chiste del patrullero-si era eso lo que te preocupaba Rey Hakase-los presentes miraron expectantes el intercambio-puedes estar tranquilo, nos casaremos por las leyes terrícolas aunque nuestra unión esté más que consumada-se encogió de hombros desinteresado al momento que el monarca asintió agradecido, sintió las uñas de su mujer enterrarse en su muslo, volteó hacia ella para encontrarla mirando su plato con su rostro ruborizado y su ceño fruncido, alzó su copa nuevamente y esta vez sí bebió de ella, miró divertido a su mujer justo a tiempo para que esta lo mirara con reproche.
-te estás pasando-susurró hacia él mientras que la Reina hablaba de los arreglos florales para la boda de su hermana-y fueron dos veces…
-es tú culpa por hacerme venir-dijo ocultando su diversión mientras seguía con su comida.-más tarde lo pagarás
-veremos quién sufre más-susurró la princesa mientras revolvía su comida sin mirarlo.-aquí no estamos casados así que olvídate de compartir habitación-siguió susurrando sin mirarlo, perdiéndose el rostro de estupefacción del guerrero.
-¿entonces cuando se casaran?-preguntó la Reina desviando la atención hacia la pareja que cuchicheaba. El príncipe volteó hacia ella sin dejar de pensar en lo que acababa de decir su mujer.
-hay que pensar en la boda de Tight primero-sonrió burlona la peliturquesa mirándolo con coquetería. Se estaba vengando por sus dichos… quiso levantarse, salir de allí e irse lejos, pero no solo. No creía poder tolerar un día más sin tocarla.
-¿ya tienes dama de honor?-preguntó la pelinegra, ignoró el resto de conversación.
¿Realmente iba a respetar las leyes terrícolas por ella? ¿Tanto hacías por quienes apreciabas? Frunció el ceño disgustado, era nuevo todo esto para él. Nunca fue muy bueno para darle importancia a las emociones más que a los deseos de pelear y ser el mejor, ahora… ahora debía acostumbrarse a esto. A la calidez que sentía cuando la miraba, a la simple idea de considerar lo que ella quería, a respetarla.
Acostumbrarse a que la amaba. Ella… ¿Qué sentiría ella?, volvió a mirarla al mismo tiempo que ella desviaba rápidamente su rostro hacia Kakarotto, intentando inútilmente pasar desapercibida, pero no… él pudo notar que ella lo estaba viendo. Quizás ella también estaba confundida, quizás ella también sentía lo mismo. Ahora que la duda se había instalado, necesitaba disiparla de algún modo, ya no se sentía tranquilo sabiendo que la anhelaba con urgencia y que de ella no le hacía saber la respuesta a la pregunta que no le había hecho directamente...
¿Cómo saber si ella sentía lo mismo por él?
**Buuuueeeeno... antes que nada siento haberme demorado tanto en actualizar, pero más abajito les explicaré porque.
Respecto al cap, a pesar de todo me gustó, me divirtió y quise lemon pero no era para el momento ajajaj xDD amo a Jaco me hace reír demasiado xDD en fin.
Saben, estoy algo decepcionada de este fic, siento que no me sale como quiero o no sé... estoy desencantada y por lo mismo estoy pensando en apurarme y terminar la primera parte. Ahora estoy algo inquieta porque estoy cambiando el suceso de las cosas que había planeado hace mucho xd y no sé si continuar con lo que había pensado o simplemente cambiar las cosas xDDD es algo loco... pero bueno...
no sé si es por lo mismo, que estoy escribiéndolo mal que ya no me comentan como antes :c me deprimió eso, y termino enojandome con el fic cuando la culpable soy yo ajajja saben, más de 1700 visitas y vistas tuvo el último cap, más de mil lectores silenciosos, por un momento me frustré por eso, pero luego releyendo la historia noté que no es como para que la comenten, esta bastante... aburrida, quizás es para leerla pero no para comentarla, por eso los entiendo. Pero me esforzaré para hacerla mejor, y sentirme conforme con ella.
Muchas pero muchas gracias a quienes se toman el tiempito de dejar su huella, realmente lo valoro, no saben cuanto significa ver un comentario después de lo que uno se esfuerza por escribir para ustedes, al final uno solo busca alguna reacción por su parte, sea positiva o negativa, lo que sea es mejor que la indiferencia.
Los quiero montones! me hacen el día, y gracias por leer, muchas muchas gracias por tomarse un tiempo para leer, prometo mejorar! me esforzaré para ustedes.
los quiero :D!
cuídense y saluditos C:
