Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.


Do The Right Thing

Autora: LyricalKris

Traductora: luzalejatb

Beta: Melina Aragón


Capítulo 27: Oh, las cosas que harás

Aunque Edward había estado usando trajes la mayor parte de su vida adulta, de repente se sintió fuera de lugar, como si estuviera usando la ropa de su padre. Su cabello había sido domado y peinado para hacerlo ver limpio y profesional, y se sentó fuera de la oficina de Banner, tratando de no tirar de su cuello o encorvarse o de lo contrario se vería como un niño pequeño que había sido enviado a la oficina del director.

Excepto que él nunca había tenido problemas en la escuela. De hecho, nunca se había metido en problemas fuera de su infancia. Sus padres eran los únicos que lo habían castigado en su vida. No tenía experiencia en esto: sentado, esperando a que se emitiera un veredicto que podía, o no, definitivamente, afectar el resto de su vida, y no en el sentido adolescente de "mi vida se acabó".

Se sentía horrible. Cuando los otros agentes pasaron por el pasillo, Edward podría jurar que se quedaron mirando su gran y llamativa placa de Visitante.

Cuando era pequeño, su madre le preguntaba si realmente estaba arrepentido de lo que había hecho o si simplemente lamentaba que lo hubieran atrapado. La mayor parte del tiempo, al mirar la expresión de decepción en la cara de su madre, Edward sentía arrepentimiento. Si Banner lo pusiera en la misma situación en ese momento y le preguntaba si lamentaba las decisiones que había tomado, Edward honestamente no podía decir que lo hacía.

La noche anterior, se había quedado dormido en el sofá de Bella de nuevo y se había despertado con ella todavía presionada contra su costado, con su cabeza entre la barbilla y el hombro. Se había deslizado cuidadosamente de sus brazos, ya que necesitaba regresar a casa para prepararse para su reunión.

Ella le había cogido la mano y lo había retenido por un momento.

Un beso para la suerte —murmuró adormilada y le besó las dos mejillas antes de besarlo suavemente.

—¿Agente? —La asistente pelirroja captó la atención de Edward, con la mano sobre la boquilla de su teléfono—. El subdirector lo verá ahora.

Alentado por el recuerdo del cálido beso de Bella para la buena suerte, Edward asintió y abrió la puerta.

—Siéntese —ladró Banner sin levantar la vista de la pantalla de su computador. Él estaba frunciendo el ceño por algo, pero eso no era atípico.

Tratando de no dejar que los nervios lo superaran, Edward se sentó, cruzó las manos sobre su regazo y esperó.

Después de un minuto, Banner suspiró y finalmente giró su silla para mirar a Edward.

—Siento mucho que esto haya llegado a este punto, agente Cullen —comenzó, sus palabras eran lentas y sinceras—. Me gustaría poder decirle que desde el principio debería haber sido honesto conmigo sobre su relación con la señorita Swan, pero me doy cuenta de que hice esa posibilidad difícil.

»Aun así, comprendió lo que estaba en juego. Después del fiasco en la sala del tribunal, el director es consciente de sus acciones y espera que usted sea censurado por el incumplimiento de su deber. —Miró a Edward con cautela—. Ambos sabemos que no ha estado completamente concentrado últimamente.

—No, señor —dijo Edward en voz baja, haciendo todo lo posible para mantener cualquier expresión fuera de su cara.

Banner asintió.

—Si no se hubiera emitido un veredicto de culpabilidad en la sala del tribunal, habríamos tenido una conversación muy diferente en este momento. Tal como están las cosas... Uley ha aceptado declararse culpable de los cargos que hemos presentado contra él a cambio de una reducción de pena.

Metió la mano en un cajón de su escritorio y puso la placa y la pistola de Edward frente a él.

—Su suspensión ha terminado oficialmente, agente, pero no sin restricciones —advirtió antes de que Edward pudiera tomar un respiro de alivio.

»Uley se ha negado a incriminar a los hermanos Wolfe, así que todavía tenemos un lío en nuestras manos. En este momento, el único camino que tenemos es el plan que trazaste. Ya que fue tu idea, estarás allí cuando la familia Black entre en acción, detrás de escena, por supuesto. —Hizo una mueca—. Voy a dar un paso en la oscuridad y supongo que no saldría bien si la familia te viera.

—Yo diría que no —murmuró Edward estando de acuerdo con Banner.

Banner asintió.

—Eso pensé. Así que estarás detrás de escena, por así decirlo. Prestarás tu experiencia durante este caso —hizo una pausa, mirando a Edward a los ojos—. Cuando se cierre el caso, será remitido al trabajo de escritorio.

La respiración de Edward salió en una ráfaga y sus hombros cayeron. No era una sorpresa, y obviamente era mucho mejor que ser despedido, pero ser sacado de la acción no era una píldora fácil de tragar. Técnicamente, tenía el mismo título, le pagarían lo mismo, pero era un paso hacia atrás en su carrera; una pérdida de motivación.

—Es bueno en lo que hace, agente —continuó Banner y su voz normalmente aguda era bastante más suave de lo que Edward estaba acostumbrado—. No tardará en volver al trabajo de campo.

—Sí, señor —dijo Edward brevemente e hizo una pausa antes de preguntar—. ¿Qué pasará con el agente Whitlock?

—Cuando se cierre el caso, la agente Stanley será asignada como su nueva compañera.

La mejilla de Edward se contrajo con una irritación apenas contenida. Quería discutir, él y Jasper trabajaban muy bien juntos, pero sabía que no era una buena idea. Después de todo, sus acciones debían tener consecuencias y no esperaba que Jasper sufriera por lo que él había hecho.

»No ignoro su discreción en este asunto, Cullen —dijo Banner, llenando el silencio que se extendía—. Puede estar seguro de que lo tendré en cuenta tan pronto como sea razonable.

—Sí, señor —respondió Edward. ¿Qué más podía decir? Banner era tan culpable como él por no revelar todo de manera oportuna, pero Edward sabía muy bien que no sería bueno hacer un escándalo por eso.

Sentándose de nuevo en su silla, Banner asintió.

—Tómate el resto del día. Mañana el equipo discutirá el encuentro con los Black y espero que tengas tu cabeza en el juego, ¿está claro?

—Sí, señor.

~0~

—Esto es una locura —murmuró Bella, apartando su computador portátil y apoyando su cabeza en la mesa—. Estoy a punto de tener un bebé. No puedo ir a la escuela de leyes. ¿Por qué estoy siquiera considerando esto?

A su lado, Angela le puso una mano reconfortante en el hombro.

—Bella, estás en todo tu derecho de soñar. Esta sigue siendo tu vida. Todos los clichés que te soltaron en la escuela secundaria todavía aplican. Hoy es el primer día del resto de tu vida, y puedes hacer lo que sea que te propongas —hizo una pausa pensativa antes de agregar—: Realmente deberías hablar con Edward sobre todo esto.

—¿Edward? —repitió, levantando la cabeza y mirando a su amiga con una expresión perpleja—. No necesita lidiar con esta mierda. Como están las cosas, por mi culpa, la carrera por la que trabajó tan duro está en peligro.

Angela la miró, parpadeando lentamente y la expresión en su rostro era contemplativa.

—Por favor, no creas que estoy siendo condescendiente —comenzó suavemente—. Pero están juntos en esto. Parte de estar en una relación es apoyarse mutuamente en los momentos difíciles y algunas veces los tiempos difíciles llegarán a los dos al mismo tiempo.

Durante un largo minuto, Bella no habló, pero la palabra "relación" daba vueltas en su cabeza una y otra vez.

Las relaciones eran fáciles en la escuela secundaria, demasiado fáciles, según los recuerdos de Bella. Si un chico y una chica caminaban por los pasillos de la mano, todos sabían que estaban juntos. Estar juntos significaba besos a la hora del almuerzo y comerse a besos siempre que fuera humanamente posible.

Con Edward, Bella sabía que podía tener esas cosas, tener la intimidad física a la que, tenía que admitir, ya se había vuelto adicta. Pero ella no era idiota. Sabía hacia dónde se dirigían, lo que Edward quería, era algo más que la comodidad y la emoción de tocarla y besarla. Ellos iban a ser padres, por el amor de Dios. Eso en sí mismo olía a compromiso.

—No sé lo que estoy haciendo —dijo Bella y su voz débil se llenó de repentina ansiedad—. No sé lo que quiero.

Angela la miró, de nuevo como si estuviera analizando sus palabras cuidadosamente.

—Lo siento. No quise suponer las cosas. Por todo lo que has estado diciendo, pensé que querías una relación con Edward.

—Sé que no quiero estar sin él —dijo Bella en voz baja, dirigiendo sus palabras a la mesa—. Pero no sé si puedo ser una buena novia. No sé cómo.

—Bueno, esa es la cosa, Bella. Ser una buena novia con la persona con la que se supone que debes estar es tan fácil como ser tú —aconsejó su amiga con amabilidad—. Una buena pareja es una persona que sabe exactamente quién eres tú, que ama todos sus pequeños caprichos y que te ama a pesar de las cosas que podrían volverlo loco. La parte difícil es el compromiso: compartir tus problemas de la misma manera en que compartes tus triunfos y descubrir cómo funcionan tanto individualmente como en equipo.

Angela agachó la cabeza, sonriendo amistosamente.

»Lo siento. No me corresponde darte un sermón.

—No —respondió Bella rápidamente. Ella respiró hondo y lo dejó escapar—. Me siento abrumada. —Estaba pensando en voz alta más que nada, no estaba realmente hablando con Angela sino resolviendo las cosas que rondaban en su propia cabeza—. Creo que a veces me siento aún menos preparada de lo que realmente lo estoy. Creo que a veces exagero ciertas cosas porque me siento muy fuera de lugar.

Ella extendió sus manos sobre la mesa, pensando por otro momento.

»¿Eso es realmente todo lo que hay que hacer? —preguntó en un susurro—. Quiero estar con él. Él me hace feliz. Parece que quiere estar conmigo. ¿Eso es en todo en lo que hay que pensar?

—Mmm, sí y no. La parte más difícil es ser honesta contigo misma y con él. Si hay algo que te molesta, algo que debe hablarse porque, idealmente, quieres poder vivir con eso a largo plazo, a veces necesitas hablar sobre las cosas difíciles incluso cuando las cosas están bien entre ustedes.

Ella le sonrió a Bella, estirándose y palmeando su brazo.

»Sin embargo, tienes razón. No te das suficiente crédito. Nunca has sido de las personas que se engloban en sus pensamientos ni te has enamorado de la idea del amor. Creo que si te das cuenta de que algo no es correcto para ti, hablarás.

—Como aparentemente hice con Jacob —murmuró Bella.

Sus cejas se fruncieron y dejó que su mano se deslizara hacia su vientre.

Apenas capaz de pensar en sus propias cosas, todavía era un poco difícil pensar por dos. Estaba tratando de aceptar la idea de que cualquier decisión que tomara afectaría no solo su vida, sino la de su bebé. Ella tenía la responsabilidad de proporcionarle a su hijo una vida estable.

Pero no era como si Edward fuera cualquier hombre que pudiera entrar y salir de su vida a su antojo. Era el padre del bebé y siempre estaría cerca. No estaba segura de muchas cosas, pero sabía que en el fondo de su corazón, Edward siempre sería un padre incondicional. Tal vez, en última instancia, no lo harían como pareja, pero ella no dejaría que cualquier hombre entrara en la vida de su hijo para que los abandonara.

El timbre de la puerta sonó, interrumpiendo sus pensamientos. Automáticamente, el corazón de Bella se aceleró con anticipación, esperando que Edward estuviera en la puerta. Ella se levantó, reconociendo que había un ritmo alegre en su paso a pesar de que estaba nerviosa por cómo le había ido en su reunión.

Cuando ella abrió la puerta, la expresión de aspecto cansado que él llevaba se desvaneció y él le sonrió. Extendió la mano, acercándose a ella mientras entraba, inclinándose para darle un prolongado beso de saludo en sus labios.

Bella suspiró felizmente, apoyándose en él, pasando el pliegue de su traje entre sus dedos mientras le devolvía el beso.

Rompiendo el beso, él envolvió un brazo alrededor de su cintura, levantándola contra su costado mientras ponía su mano libre sobre su vientre.

—¿Cómo está nuestro chico hoy? —murmuró contra su cabello.

Temblando por la emoción que corría por su cuerpo, era innegablemente sexy ver a un hombre tan enamorado de su hijo, Bella puso su mano sobre la suya, inclinando su cabeza para besar la parte inferior de su barbilla.

—Está bien. —Ella lo besó de nuevo, sintiéndose cada vez más segura de este tipo de afecto—. Aunque me da acidez.

—Me voy, Bella —dijo Angela, sonando divertida.

Tímidamente, Bella se soltó de los brazos de Edward, sonrojándose cuando se volvió hacia su amiga.

—Lo siento. No tienes que irte.

—Está bien, me encontraré con Ben en media hora de todos modos.

—Gracias por tu ayuda hoy —agradeció con sinceridad, dándole a Angela un abrazo de despedida.

—¡Para eso están las amigas!

Cuando Angela se fue, Bella se volvió hacia Edward.

—¿Y? ¿Qué pasó? —preguntó ella.

Su sonrisa cayó levemente y él suspiró.

—Bueno, no fue tan malo como podría haber sido —aseguró.

—Pero...

—Pero parece que volveré a ser un chupatintas en el futuro inmediato. —Agachó la cabeza, ocultando su ceño fruncido lo mejor que pudo—. Y Jasper y yo ya no seremos compañeros.

Bella contuvo el aliento.

—Oh, Edward. Lo siento.

Él sacudió la cabeza, le tomó la mano y la tiró sobre el sofá junto a él.

—Yo no lo siento —declaró con firmeza—. Creo que hice lo mejor que pude y tomé decisiones basadas en lo que era más importante para mí. Sí, hay cosas que podría haber hecho que hubieran facilitado las cosas, pero así es la vida. Siempre puedes ver el mejor camino cuando miras hacia atrás.

Una vez más, él negó con la cabeza.

»De todos modos, ya está hecho. Hablemos de tu día.

Bella lo estudió cuidadosamente, escrutándolo para asegurarse de que estaba diciendo toda la verdad. Las palabras de Angela volvieron a su mente. Si esto iba a funcionar, ella también tenía que brindarle apoyo. Ya le había preocupado que nadie estuviera cuidando los mejores intereses de Edward como él lo estaba haciendo por ella. Estaba empezando a darse cuenta de que no solo era su responsabilidad, el estar allí para él, sino que ella quería hacerlo.

—¿Estás realmente bien? —verificó.

Él asintió y su expresión era sincera.

—No hay nada para no estar bien. Sigo siendo parte del equipo. Sigo haciendo algo que amo. Sí, es un paso atrás, pero no es insuperable. La negligencia tiene consecuencias. Puedo aceptar eso.

Eso no se sentía cómodo para Bella. Él había estado tan atento con ella, lo había intentado tan duro y ella podía ver lo difícil que debía haber sido para él. Ella quería decirle que sus empleadores deberían ser más comprensivos; Él era solo humano, después de todo.

Pero, no era así como funcionaba el mundo. Una faceta de su vida no se limitaba a esperar pacientemente a que todo lo demás se pusiera en orden.

Dejando eso a un lado, Bella le habló a la ligera sobre la idea que había estado dando vueltas en su cabeza.

Tal vez fue un producto de su vida en los últimos meses, pero Bella había quedado fascinada constantemente con el sistema legal. De Edward y su padre, que estaban del lado de la investigación, eliminando a los criminales y llevándolos ante la justicia, del fiscal Damon y su equipo que planearon un caso con cuidado, Bella quedó fascinada con todo el proceso. Cada persona tenía un trabajo importante.

Había cierta satisfacción al pensar que ella podría ser un engranaje en esa gigante máquina.

Habiendo crecido con un padre policía, Bella no había tenido interés en ser un oficial de la ley, a su nivel o al de Edward. Eso dejó el lado legal fuera de las cosas.

Ella había meditado en voz alta con Angela, preguntándose si alguna vez podría presentar una acusación tan brillante como lo había hecho Damon.

O, tenía que admitirlo, una defensa tan completa como la de Victoria James.

Cuando Angela comenzó a balbucear acerca de las grandes escuelas de derecho en el área, Bella rápidamente se sintió abrumada ante la perspectiva.

—La escuela de leyes es un gran proyecto —acordó Edward—. Podrías hacerlo, Bella. Eres absolutamente capaz si eso es lo que quieres hacer, pero hay otras opciones si quieres tomarlo con más calma.

—¿Como?

—Un título de asistente legal sentaría las bases —dijo, tocándose la barbilla con contemplación—. Y el propio campo de asistente legal es bastante vigorizante y lucrativo.

—Esa es una idea —dijo ella lentamente. Entonces, ella dejó escapar un suspiro frustrado—. ¿Pero a quién intento engañar? Necesito encontrar un trabajo. ¿Cómo voy a trabajar, ir a la escuela y criar a un bebé? Sé que la gente lo hace, ¡pero no entiendo cómo tienen suficiente tiempo al día!

Por un segundo, ella pensó que Edward se veía afectado. Él rápidamente escondió su dolor.

—Bueno, para empezar, no tienes que trabajar —dijo él lentamente—. Sé que no te sientes cómoda con la pensión que recibes, pero, Bella, algo muy grave te ha pasado, lo que dificulta tu capacidad para trabajar en el campo que elegiste. Esta situación es exactamente para lo que se creó ese programa.

Él dudó por un momento antes de mirarla.

»Además de eso... esperaba que ya entendieras que no estás sola en esto. —Puso su mano sobre su hijo otra vez, mirándola a los ojos—. Voy a estar aquí para ayudarte sin importar lo que pase. Eres la madre de mi hijo y quiero que tengas una vida plena y feliz.

—Yo... yo sé eso —tartamudeó Bella sintiéndose temblorosa por razones que no podía entender. Era una cosa profunda, que la vida de alguien pudiera estar tan envuelta y enredada con la de ella—. Solo... quiero ser una compañera equitativa en esto y en este momento no lo soy.

Con ternura, él le acarició la mejilla.

—No eres una carga ni una molestia —dijo él en voz baja—. Tal vez mi vida, mi trabajo, de todos modos, sea un poco más claro ahora, pero tengo aspiraciones como tú. No estoy en la cima de mi campo. Todavía me queda mucho por demostrar. Idealmente, siempre estarás en un punto diferente, pero sigues avanzando.

Él dejó caer sus manos, retomando una expresión más seria antes de que abandonaran por completo su cara.

»Pero volviendo al tema. Como dije, absolutamente deberías tomarte este tiempo. Vive con el cheque de tu discapacidad y empieza a estudiar. El FBI tiene una excelente guardería y el edificio está muy cerca de varias universidades. Podrás visitar al bebé fácilmente cuando no estés en clase —hizo una pausa—. Y a mí, si quieres.

Bella se mordió el labio, considerando la idea.

No era una mala visión del futuro la que se estaba imaginando.

Ella podría pasar el resto del embarazo preparándose para el bebé e investigando escuelas. Si todo salía bien y ella podía ingresar a un programa, podría regresar a la escuela a fines de enero, casi tres meses después de que naciera el bebé. Edward estaría allí a su lado durante todo ese proceso.

Era una vida estable.

Su corazón pareció crecer en su pecho y sintió una emoción intensa y consumidora por el hombre a su lado. Lo que él estaba haciendo por ella era algo que ella no podía entender. Ella siempre había sido la que cuidaba de las personas, sus padres y ella misma. Sorprendentemente, no era incómodo que él cuidara de ella.

Eso no le impedía mantenerse por sí misma, se dio cuenta. Él tenía razón. Ella estaba avanzando, aunque lentamente y estaba haciendo eso por sí misma.

No dolía tener a alguien en quien apoyarse.

—¿La extrañas? —espetó ella, repentinamente necesitando saber—. Me refiero a mí. ¿Extrañas a la vieja yo?

Edward parpadeó, obviamente desconcertado por el repentino giro en la conversación.

—Lo siento —dijo Bella rápidamente, agachando la cabeza—. Yo solo... necesito saber.

Por unos pocos y tensos segundos, Edward se quedó en silencio.

—Sí, hay ciertas cosas que extraño. —Cuando vio caer sus hombros, se apresuró a poner su mano debajo de su barbilla, quedando cara a cara para que lo mirara a los ojos—. Claro que hay cosas que extraño, pero tienes que entender que, si ahora mismo, tuvieras que traer de vuelta a esa mujer y llevarte a esta chica, esta mujer en la que te has convertido, te extrañaría terriblemente.

Ella no habló, sin saber cómo tomar eso.

Él frunció los labios.

—Déjame preguntarte algo. ¿De verdad hay cosas que extrañas de tener diecisiete años? ¿Cosas que extrañas de esa vida de la que te sacaron?

—Sí —dijo ella, sin tener que pensar en ello.

Él asintió.

—Pero si te dieran la opción de regresar, realmente regresar... dejar todo este lío y retomar la vida justo como la recuerdas, ¿lo harías?

Frunciendo el ceño, pensó en esa posibilidad.

—No.

Su sonrisa era genuina y él tomó sus manos, apretándolas con fuerza.

—Yo tampoco.


¡Hola!

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Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: tulgarita, cavendano13, Karina, Lady Grigori, Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn, Maryluna, Pili, Nadiia16, patymdn, rjnavajas, Kriss21, debynoe12, Liz Vidal, bbluelilas, May Cullen M, Tecupi, Alexandra Nash, alejandra1987, Yoliki, jupy, miop, MariePrewettMellark, somas, saraipineda44, torrespera172, Smedina, carolaap, cary, freedom2604, Tata XOXO, Jade HSos y los Guest.

¡Hasta el próximo capítulo!