Cap 28

Jane permaneció estática sintiendo como su cuerpo se tensaba más y más conforme pasaban los segundos que le parecieron una eternidad, y en su pecho un abrupto dolor la atravesó casi con la misma intensidad del pasado disparo solo que en esta ocasión su corazón agonizo obligándola a cerrar los ojos con firmeza a la vez que el invisible empuje del golpe la hizo girarse.

Y con los ojos aun cerrados se apartó del sitio deteniéndose a los cuantos pasos pero no se atrevió a girarse, abrió los ojos sintiendo como las lágrimas se agolpaban en ellos y siguió andando. Solo continúo hacia adelante, como siempre había hecho en su vida...

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Maura con sus ojos abiertos todo lo que les era posible era dominada por la profunda confusión pero al sentir como Anne debilitaba su agarre sobre ella, aprovecho a darle un fuerte empujón apartándola por completo de su lado y antes de que esta volviera a dar un paso hacia ella le propino una tremenda bofetada que hasta su mano resintió pero no le dio importancia y mucho menos a la mejilla enrojecida de la castaña que se cubrió el costado con su mano mirándola con sorpresa.

-Nunca... escúchame bien ¡Nunca más me vuelvas a tocar! –. Maura la miro con furia apuntándola con su dedo que temblaba de la impotencia y la culpa que comenzaba abordarla –¿Entendiste? Anne. Ya no soy una chiquilla tonta y solitaria que teme no tenerte a su lado, por lo que te perdona tantas fallas con solo un beso ¡Ya no lo soy! –. Siseo dando un paso hacia la castaña que permanecía congelada en sus gestos pero su cuerpo reacciono a retroceder el mismo paso –Amo a Jane... ¡¿lo escuchas? La amo y hace mucho que ni siquiera te recordaba, ya no eres nada para mí! ¡¿Entendiste?! ¡Nada!

Sin dejar que la mujer se defendiera camino de regreso a su hogar, tomándose un momento para limpiarse los labios pasando su mano sobre ellos con brusquedad girándose a ver a Anne que aún tenía sus ojos en ella y sin nada de elegancia escupió al césped para luego volverse a limpiar la boca. Miro al frente y continúo su andar con la cabeza en alto, y su andar elegante pero furioso que resonó los tacones con una intensidad jamás vista.

Escucho la puerta del auto cerrarse a su espalda seguida por el ruido del motor y el avance del mismo, bajo la intensidad de sus pasos y suspiro negando silenciosamente mirando al suelo tratando de encontrar una buena manera de explicar a la detective porque estaba tan molesta, porque ella lo notaria; sabía que ella lo haría. De pronto, un portazo la hizo salir de sus pensamientos y levanto la vista para ver a Jane andando a paso firme hacia el auto clásico que Korsak le había prestado, confundida observo la maleta torpemente empacada y su mente se detuvo un momento.

Angela abrió la puerta de la casa casi enseguida luego del azotón –¡Janie!... hija, espera... ¡Jane Clementine Rizzoli; tu madre te está hablando!

-Pues, yo no quiero hablar con ella –. Sentencio la morocha abriendo la puerta del auto y lanzando su maleta al asiento trasero para luego acomodarse en el asiento del conductor.

-¡Jane, espera! –. Frankie también salió corriendo siguiendo a las mujeres de la familia y se fijó en Maura que se había quedado inmóvil a mitad de camino hacia la casa –Doc, se va... ¡Jane se va!

El grito del varón despertó a la doctora que de un salto corrió hasta el auto que ya encendía su motor rugiendo; Jane mantenía la ventanilla arriba y vio de reojo como Frankie llegaba a tiempo para detener a su madre que sin duda ya se disponía a lanzarse sobre el vehículo con tal de detenerla pero no vio cuando la cobriza se acercó golpeando el cristal, volteo a verla un momento notando su desconcierto y antes de que esta dijera algo, lo que fuera, para detenerla.

Se echó en reversa cuidando no arrollarla, no quería escucharla, no quería oír sus excusas o sus explicaciones, o peor aún, su abandono al recordar su viejo amor. No; no quería que la hicieran pedazos, más de los que ya era...

Hizo rechinar las llantas en el asfalto de la calle principal y acelero sintiendo como algunas lágrimas se resbalaban por sus mejillas, y acelero más sin saber a dónde ir pero con la seguridad de hacerlo lo más lejos posible de aquella mujer. Una idea cruzo su mente a las cuadras de distancia y se estaciono a un costado de la calle, tomo su móvil del bolsillo de su pantalón y busco el nombre necesario en la agenda, al encontrarlo se detuvo un momento antes de presionar el botón verde y simplemente exploto en lágrimas sin control golpeando el costado de su puño que aferraba el aparato contra el volante...

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Maura confusa se acercó corriendo hasta Angela y Frankie que la abrazaba con firmeza para evitar que fuera tras su hermana.

-Pero ¿qué paso? –. Pregunto la cobriza tomando la mano de la italiana mayor para tratar de calmarla ya que había roto en llanto.

-No sé... no... se... –. Lloriqueo Angela.

Frankie negó mirando hacia el espacio vacío donde antes había estado el auto –No sé qué ocurrió... ella está bien... ella salió a buscarte y regreso así... yo... no entiendo...

Pero Maura si lo hacía y dejo escapar el aire de sus pulmones de golpe como si algo se lo hubiera arrebatado. Soltó la mano de Angela y entro corriendo a su casa tomando solo su móvil y las llaves de su auto al corrió sin detenerse a explicar nada a los confusos italianos que solo la vieron subir y arrancar casi con la misma velocidad de Jane.

Sus manos apretaban el volante con todas sus fuerzas mientras sus ojos aceitunas se clavaban en el camino conocido, aceleraba lo permitido y se detenía en los semáforos pero no por gusto sino por su rectitud y su propia cabeza que le gritaba que podía ocasionar un accidente. Una y otra vez gritaba al auto que remarcada el número de la morocha que al principio le daba tono pero luego la envía directa a buzón afirmándole en silencio su más terrible miedo; la había visto, estaba más que segura que lo había hecho y conociendo a su impulsiva amada sabía que esto era uno de los peores escenarios.

Aparco el auto frente a un conocido edificio tomando su móvil antes de bajar y correr hacia la puerta principal, subió las escaleras a trompicones y se detuvo a respirar solo cuando se halló frente a su puerta que golpeo sin tener una idea clara de lo que iba a decir; solo quería decir que no había pasado nada, que no significaba nada para ella ni el beso ni la vuelta de Anne pero el silencio al otro lado la alteraba más.

-Escúchame… por favor…

Golpeo incesantemente sin recibir respuesta alguna y su corazón no pudo más; miles de lágrimas se deslizaron por su rostro llenas de enojo, frustración, tristeza y amor pero ni así recibió respuesta. Se dejó caer hasta el suelo recargando su cabeza en la madera de la barrera que le impedía llegar a ella y de nuevo comenzó a marcar su número incesantemente, el tono de buzón comenzó a ser demasiado conocido para su gusto; sintiendo como su corazón se desgarraba con desesperación decidió hablarle a la nada rogando ser oída.

-Jane... Jane te lo suplico, déjame explicar... déjame decirte lo que paso y lo que no... déjame abrazarme a tu cuerpo y no soltarte... déjame decirte que te amo, y más importante aún... déjame demostrártelo... por favor…

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Jane aparco el auto y suspiro limpiándose de nuevo aquellas lagrimas que se negaban a dejar de escapar de sus ojos hinchados. Respiro profundamente y tomando fuerzas bajo del vehículo inclinándose al interior para tomar su maleta.

-Traje cervezas, aunque no estoy muy seguro de que puedas beber –. Soltó una voz masculina desde la acera.

La morocha se irguió y sonrió sin animo caminando –Puedo beber... solo estoy con antibióticos y hace más de 3 hrs que tome el ultimo, y olvide agarrarlos antes de irme.

Gabriel negó en silencio sonriendo, mirando por un momento la maleta mal echa que se apresuró a quitarla de la mano de la detective que gruño sin energías –El dolor te hará pedazos.

-No creo poder estar peor –. Refuto Jane mirando el sitio sin ninguna expresión –¿El FBI no notara que les falta un escondite disponible?

El hombre la guio hasta la puerta de una especie de bodega que se hallaba demasiado cerca del mar que transmitía su relajante sonido asegurando la poca distancia –No lo notaran… –. Aseguro abriendo y haciéndose a un lado para permitirle el paso a la mujer que lo miro confusa –No les pertenece... es mi casa...

La morocha abrió los ojos con sorpresa y asintió sonriendo con silenciosa burla aunque sin real animo –Debí de suponer que no usarías tu buen cargo para algo tan tonto como darme asilo.

Gabriel dejo las cosas en el suelo y se acercó a la mujer tomando su mano con cariño notando todo el dolor que esta intentaba ocultar pero sus ojos caobas no mentían, ni siquiera un poco –Ayudarte a ti, no es tonto... nunca lo seria y si quieres puedo llevarte a una tapadera lujosa.

Jane rió y acaricio la mejilla del hombre –No, me gusta lo sin dinero... y sé que lo harías, Gabriel… gracias por ello.

-Siempre que lo necesites…

Respondió el hombre rodeándola con sus brazos en un confortable abrazo que esta no pudo rechazar, de hecho, en su lugar se afianzo a él y escondió su rostro contra el hombro que soporto en silencio el llanto invisible.


Muahahahahahaha xD