El regreso
Aeropuerto de Nueva York. Sábado 18, 18:00 horas.
Quinn y Kate salían por la puerta del aeropuerto charlando sobre lo pesado que les había resultado el viaje. Tendrían que esperar a Amanda, pues la veterinaria se había ofrecido en ir a recoger a Quinn en su regreso a la ciudad. Las dos chicas esperaban de pie, junto a la pared de la entrada.
Quinn: La verdad Kate, es que lo peor de todo esto son las horas horribles que se pasan en el avión. Bfff –resopló-, si no fuera porque Los Ángeles está tan lejos…iría más a ver a los niños.
Kate: Tampoco es para tanto. ¡No exageres anda! Y eso que la que no quería coger el avión era yo…
Quinn: Bueno, hiciste bien en recapacitar y aceptar el trabajo. Es una gran oportunidad.
Kate: Si, gracias a ti. Si no es por la cena de anoche no me hubiese animado…-se insinuaba tocándole el brazo a la rubia-.
Quinn: Kate, por favor. Amanda estará a punto de llegar.
Kate: ¿Y qué? ¿Acaso no puedo acariciar a mi gran amiga?
Quinn: No es eso Kate…es que…a ver, no quiero que se malinterprete ¿vale? –se separaba de su amiga-. Ya suficiente tengo con tener una conversación pendiente con Rachel, como para que me compliques más las cosas.
Kate giraba los ojos al escuchar el nombre de Rachel. Sabía que aquello que estaba haciendo sólo podría poner en problemas a la rubia, pero le daba exactamente igual. Nadie la iba a parar. O sí…
Kate: Está bien, intentaré relajarme delante de tus amigas.
Quinn: Intenta relajarte todo el tiempo, por favor. Hazlo al menos por mí.
Detrás de un stand provisional de información sobre rutas turísticas de la zona y demás…Lara se escondía para que la rubia no notase su presencia.
-¡Mierda! ¿Acaso la rubia está jugando conmigo…? No puede ser… ¿Por qué viene acompañada? ¡Mierda!-.
A Lara se le habían estropeado los planes al ver a la rubia venir acompañada. Eso sí que no se lo esperaba…
Flashback
Local de Amber. Viernes 17, 01:30 horas.
Santana y Brittany habían convencido a Amanda para que esa noche sacara un rato a Rachel para que se expansionara después del accidente; ahora que ya se había recuperado un poco. Las cuatro amigas llegaron al local de Amber después de la cena y continuaban allí tomando unas copas; a excepción de Rachel, claro.
Amber: Dime qué te pongo morena…
Amanda: Puesss…una cañita bien fresquita.
Amber: Toma –le acercaba un botellín de cerveza-. Invita la casa.
Amanda: Muchas gracias guapa –le guiñó un ojo con una sonrisa grande-.
Amanda se giraba y se quedaba frente a la multitud. A lo lejos se podía ver cómo sus amigas bailaban. El resto también estaba cada uno en su propio mundo.
Amber: ¿A quién miras con esa cara?
Amanda: ¿Yo? –se giraba de nuevo hacia la barra-. Nada, estaba viendo el panorama. A ver si hay suerte esta noche y "pesco" algo.
Amber: Tú escondes algo… ¿Tienes algún secreto? –preguntaba intrigada-.
Amanda: ¿Secreto por qué?
Amber: Pues porque me parece extraño…No sé, ¿por qué has dejado a Rachel así tan fácilmente? A ver…que no pasa nada, lo veo muy bien y eso. Pero…no deja de ser raro que dejes escapar a una persona como ella así sin más.
Amanda: Amber, ¿has visto últimamente a esa por aquí? –disimuladamente apuntaba con su cabeza a Lara cambiándole de tema a la camarera-.
Amber: ¿A Lara? –preguntó extrañada-.
Amanda: ¿La conoces?
Amber: Si, claro. Ha tenido algunos problemas con Rachel.
Amanda: ¿Qué sabes sobre el tema?
Amber: Pues que Lara acosó a Charlie, la ex de Rachel, por bastante tiempo. Y ahora…no sé, parece que se acerca demasiado a Quinn y Rachel nuevamente.
Amanda: ¿A Quinn? –preguntó interesada-.
Amber: Si, hace unas semanas que coincidieron aquí en el local y al parecer hubo algún jaleo con Quinn. Rachel me pidió que estuviera pendiente y que la avisara si veía algo extraño en ella.
Amanda: ¿Y has visto algo extraño?
Amber: Pues ella es extraña en sí misma…No sé qué decirte Amanda. Pero sí que la veo últimamente por aquí desde que apareció Quinn. Creo que es porque se parece a Charlie…
Amanda: ¿Y supones que se está obsesionando con ella también?
Amber: Sí, alguna vez me ha preguntado si la he visto. Creo que ya empieza a ser bastante descarado. Pero no le cuentes esto a Rachel, no quiero hacerle mal hasta que se recupere. Lo entiendes, ¿no?
Amanda se quedó pensativa por un momento y no contestó a la camarera. La chica tuvo que llamar su atención para hacer que la veterinaria volviese a la realidad.
Amber: Amanda… ¿Estás bien? ¿Me escuchas?
Amanda: Ehmmm…esto…sí, claro que te escucho.
Amber: Entonces dime, ¿por qué tanto interés por Lara? Espero que no te llame la atención como para querer estar con ella…Es una víbora.
Amanda: Uff supongo que voy a tener que cambiar de objetivo, ya sabes "pescar" otra cosa –levantó sus cejas y sonrió-.
Amber: Sí, creo que será mejor que cambies de objetivo morena –le sonreía tímida-.
Mientras tanto en la pista de baile…
Brittany, Santana y Rachel miraban cómo Amanda estaba hablando con la camarera. Ellas bailaban, saltaban, gritaban…en definitiva, disfrutaban de la noche. Pero les llamó la atención la forma en la que las dos chicas estaban acercándose cada vez más susurrándose cosas al oído…Se veían contentas y desde la lejanía parecía que coqueteaban.
Santana: Para mí que a la Amandy le gusta Amber. No hay más que ver cómo le sonríe.
Brittany: Pues parece que a Amber tampoco le resulta nada desagradable. Míralas, se sonríen y todo… -señalaba con la cabeza a las chicas-.
Rachel: Amanda no pierde el tiempo por lo que veo…Qué zorrona está hecha.
Santana: ¡Hey enana! ¡No te pases con la veterinaria! Encima que te dejó vía libre para estar con la rubia.
Brittany: Es verdad Rachel…Da gracias que fue buena persona. Por cierto, ¿sabes algo de Quinn?
Rachel: He hablado con ella esta tarde…pero hemos quedado en hablar más tarde. Lo que no sabía era cuándo hacerlo, porque no quería interrumpirle sus últimas horas junto a su familia.
Santana: Puedes hacerlo ahora Rach.
Brittany: ¿Ahora? ¿Y si está durmiendo San? No creo que sea buena idea…
Santana: Cielo, en Los Ángeles aún son las 23:30. No creo que ande durmiendo todavía…
Brittany: En ese caso…creo que está bien Rach –miraba a su amiga para sonreírle ante la idea-.
Rachel: Voy a salir fuera, ¿vale? Ahora vengo…
Santana y Brittany: Ok.
Rachel salía fuera del local y caminaba unos pasos para alejarse de la puerta, pues en ella también había bastante jaleo producido por la gente que esperaba o que simplemente estaba por ahí charlando. Lara, al ver a la morena salir hacia la calle, siguió de cerca los pasos de ésta y se escondió tras un contenedor que estaba situado detrás de Rachel.
La morena cogía su teléfono y marcaba el número de Quinn. Esperó varios tonos y no consiguió respuesta alguna. Segundos más tarde lo intentó de nuevo y nada…
-Al parecer está ocupada. O eso o está durmiendo ya…Qué raro-.
Rachel volvía a mirar su teléfono y se dijo a sí misma que volvería a intentarlo. Sabía que Quinn estaba esperando su llamada…no podía haberse ido a dormir sin decirle absolutamente nada. Quinn no es así. De repente, los tonos se convirtieron en unos pitidos que indicaban que la llamada había sido cortada.
-Genial, no puede atenderme. En fin…voy adentro y luego más tarde lo intento otra ver…Igual está cenando aún-.
Rachel caminaba de vuelta al local pero, justo cuando iba a atravesar la puerta, su teléfono sonó con la melodía que tenía puesta para Quinn. La morena miró el teléfono para asegurarse de que era ella y sonrió para sí misma. Descolgó y comenzó a caminar nuevamente hacia el callejón mientras hablaba.
Rachel: ¡Quinn! Qué alegría saber de ti.
Quinn: Rachel…tan sólo han pasado unas horas que no hablamos.
Rachel: Las horas son como días para mí. Entiéndeme. Te echo muchísimo de menos.
Quinn: Yo también Rach, pero en este momento no te podía atender. Estoy cenando.
Rachel: ¿Aún? –preguntó extrañada-.
Quinn: Sí, he salido a cenar con unas amigas de Los Ángeles. Creí que sería bueno también despedirme de ellas…
Rachel: Ahm, lo siento Quinn. No quiero interrumpir tu velada.
Quinn: No lo haces tonta…Es sólo que no escuché el teléfono y luego cuando vi que eras tú la que me llamaba tuve que colgarte para ir a algún sitio dónde poder hablar más tranquilamente.
Rachel: ¿Y dónde estás? ¿No estarás en la calle? –se preocupaba por la chica-.
Quinn: Tranquila Rach, estoy en el baño –reía tímidamente-.
Rachel: Vale, me quedo más tranquila… Bueno, ¿qué me cuentas?
Quinn: No sé… ¿qué quieres que te cuente? –reía un poco pues no sabía qué contar exactamente-.
Rachel: ¿Qué has hecho esta tarde?
Quinn: He ido con los niños al parque. Me han dejado muerta…No veas la energía que tienen con lo pequeñitos que son.
Rachel: Así que en el parque…jolin que guay. Yo quiero ir al parque contigo también –puso una voz triste y hacía unos pucheros con la cara-.
Quinn: Rachel… ¿qué estás diciendo? –reía-. Te estoy imaginando con esa cara de pucheros que pones cuando te enfadas y me mata. No quiero verte mal.
Rachel: Pues llévame contigo al parque.
Quinn: Lo haré cuando regrese, ¿vale?
Rachel: ¿Lo harás? ¿De verdad? –preguntó ilusionada-.
Quinn: Te lo prometo.
Rachel: ¡Bien! –reía alegre y contenta-.
Quinn: Me alegra que un simple paseo por el parque te ponga tan contenta. Pensaba que me echabas de menos…
Rachel: Y te echo de menos…pero sólo me aseguraba de que ibas a pasar tiempo conmigo.
Quinn: ¿Quién te ha dicho que no voy a pasarlo? No seas tonta Rach.
Rachel: Bueno, ¿y cuándo regresas?
Quinn: Mañana por la tarde llego a Nueva York.
Rachel: ¿Mañana por la tarde? ¿A qué hora aproximadamente? Es para ver si puedo ir a recogerte.
Quinn: Llegaré sobre las 18:00 si todo va bien.
Rachel: ¿A las 18:00? No sé si voy a poder ir…creo que tengo guardia.
Quinn: No te preocupes, Amanda se ofreció para venir a recogerme. Pensé que igual vendrías con ella…pero si tienes guardia…No importa Rachel, de verdad. Nos vemos en comisaría.
Rachel: ¿Vienes directamente del aeropuerto a comisaría? ¡Genial! Pues te espero allí entonces.
Lara, que estaba bastante cerca de Rachel, pudo apuntar en su cabeza la hora de llegada. Alzó una gran sonrisa al saber que la morena no iba a ir a recoger a Quinn… Era su oportunidad. Como ya tenía información necesaria, se fue por el callejón hacia otro lado.
Quinn: Ok guapa. A ver qué recibimiento me haces… -se reía-.
Rachel: Intentaré recibirte ligera de ropa –reía también-. Que no, que era broma Quinn…Ya veré qué preparo para celebrar tu regreso.
Quinn: Gracias guapa.
Kate había empezado a preocuparse por la tardanza de la rubia y decidió ir a buscarla. Entró en el baño buscándola con la mirada. Quinn le devolvió la mirada haciéndole un gesto para que no hablase, pero ésta no se contuvo.
Kate: ¿Quinn? ¿Por qué tardas tanto cielo?
Quinn le hizo un mal gesto a la pelirroja y se acercó a ella para sacarla fuera del baño y cerrar la puerta con pestillo.
Rachel: ¿Quién te llama Quinn? ¿Quién es esa mujer? –se alteró-.
Quinn: Esto…Rachel, verás… -se puso nerviosa-. Es mi amiga Kate.
Rachel: ¿Tu amiga Kate?
Quinn: Sí, es que se ha preocupado porque no volvía a la mesa… Lo siento, voy a tener que dejarte, ¿vale?
Rachel: Está bien Quinn, está bien. Ve con tu amiga Kate.
Quinn: Rachel, por favor… ¿Qué me dijiste esta tarde?
Rachel: ¿Qué te dije? –preguntó interesada-.
Quinn: Que no te ibas a enfadar, ¿recuerdas? Por favor, pues no lo hagas.
Rachel: No me enfado –mentía-.
Quinn: Rachel, Kate es sólo una amiga más de Los Ángeles.
Rachel: Vale Quinn, no tienes por qué darme explicaciones. De todas formas, tú y yo no somos nada… Puedes estar con quién quieras.
Quinn: Creía que tú y yo teníamos algo. Aunque exactamente no sé qué es lo que es.
Rachel: Yo también lo creía Quinn.
Quinn: Pues para mí nada ha cambiado, ¿vale? Cuando esté en Nueva York hablamos. Sólo tienes que darme un día. Un día Rachel.
Rachel: Bien, mañana me explicas –dijo no muy convencida-.
Quinn: Hasta luego cielo.
Rachel: Hasta mañana Quinn.
-¿Me ha dicho cielo? ¿Quinn me ha dicho cielo?-.
Rachel volvía al local un poco más triste tras la conversación y contó a sus amigas todo lo que le había sucedido. También les comentó que al día siguiente llegaría la rubia y todas se alegraron al escuchar la buena noticia.
Santana: Rach, ya verás como todo se soluciona. No te preocupes.
Brittany: Sí, mejor espera a que Quinn llegue mañana, ¿vale?
Amanda: Por una vez coincido con doñas pareja perfecta –se reía-.
Rachel miraba a Amber para saber su opinión también. La camarera se había convertido en los últimos meses en una de sus mejores amigas también.
Amber: Rachel, yo estoy un poco perdida en este tema y no sé qué decirte. Pero sí que es verdad que deberías esperar a mañana antes de preocuparte.
Rachel: Esta bien, será mejor que me vaya a casa a descansar. Amanda, ¿puedes acercarme, por favor?
Amanda: Claro guapa. Vámonos.
Santana: Si quieres podemos acercarte nosotras Rachel; así dejamos a Amanda "intimar" con Amber.
Amanda: ¿Cómo? ¿Yo intimar con Amber? Estáis locas.
Amber: Sí, coincido con ella. Nosotras no estábamos intimando…
Brittany: No hace falta que disimuléis. Todas hemos visto como os mirabais y os reíais… Me alegro por ti Amanda –le dijo mirándola a los ojos y poniendo su mano en el hombro de la veterinaria-.
Rachel: Chicas…volvamos a lo importante…Quiero irme a casa, por favor. ¿Alguien sería tan amable de llevarme? Sólo os pido eso.
Amanda: Vamos cabezota. Yo te llevo, que para eso soy la que está a tu cargo en ausencia de la rubita.
Fin flashback
Lara intentaba acercarse a la rubia. No podía perder ésta oportunidad de acercamiento en ausencia de Rachel. Pero, cuando más cerca estaba… Vio como la veterinaria aparecía en la escena.
Amanda: ¡Princesita rubita! Por fin aquí de nuevo… -se acerba a ella para darle un emotivo abrazo-.
Quinn: Tampoco ha sido para tanto… Ni que estuviese fuera una buena temporada…
Amanda: Yo siempre te echo de menos sea el tiempo que sea…Y no veas cómo está la enana de susceptible desde que te fuiste –terminaba el abrazo y miraba a la pelirroja de arriba abajo-. ¿Y esta monada quién es? –sonreía-.
Kate: Soy Kate. Encantada –sonrió también y se acercó a darle dos besos-.
Amanda: Así que Kate, ¿eh? Qué nombre más bonito. Y… ¿vienes de visita? –preguntaba interesada con sus manos sobre los hombros de la chica-.
Quinn: En realidad viene por trabajo. Es la nueva forense de comisaría –se metía en medio de las dos chicas para separarlas-.
Amanda: ¡Wow! La nueva forense… Eso si que no me lo esperaba… ¿Qué pasa guapa? ¿Necesitas que alguien te enseñe la ciudad?
Kate: No, ya tengo mi propia guía particular. No te preocupes –contestó un poco borde-.
Amanda: ¿Tienes sitio donde alojarte? –le preguntó directa-.
Quinn: Se va a quedar en mi casa por unos días… No hemos podido encontrarle un apartamento tan rápido y no voy a permitir que viva en un hotel.
Kate: Y estoy muy agradecida por ello –le sonreía a Quinn-.
Quinn: No tienes que agradecer nada. No voy a permitir que vivas en un hotel cutre teniendo espacio de sobra en mi casa.
Amanda: Si quieres también puedes venir a la mía… Yo, por mí, encantadísima de que me hagas compañía –sonreía-.
Quinn: No hace falta. De momento ya está todo arreglado.
Amanda: Pues entonces nos vamos, ¿no? Déjame que te ayude –cogía la maleta de Kate-.
Kate: Ya puedo yo sola –de un tirón le quitó nuevamente la maleta a la veterinaria-. Gracias –dijo mientras comenzaba a andar-.
Amanda: Vaya carácter tiene tu amiguita la forense –le dijo cerca del oído y en voz baja a Quinn mientras comenzaban a caminar ellas también-.
Quinn: No sabes cuánto.
Las tres chicas llegaron al coche y se subieron para tomar rumbo a la comisaría. En unos cuantos minutos, la veterinaria dejaba a las dos chicas en la puerta de la misma. Amanda se ofreció a llevar las maletas a casa de Quinn un poco más tarde.
Amanda: Quinn, si quieres me llevo las maletas en el coche y luego os las dejo en casa. Así no tenéis que ir cargadas toda la tarde con ellas por comisaría.
Quinn: Está bien Amanda. Cuando terminemos te llamo y vienes con las cosas.
Amanda: Perfecto rubita –le dejaba dos besos-.
Kate: ¿Tú estás segura de dejarle nuestras cosas a ésta cosa? –hizo un gesto desagradable al señalar a Amanda-.
Quinn: Es de fiar Kate. Y no te pases con ella –le echó una mirada medio asesina-.
Kate: Está bien. Adiós.
Amanda: Adiós guapa. ¿No me vas a dar dos besos?
Kate: No veo por qué deba hacerlo…
Quinn: Es una costumbre de España. Amanda es medio española –Quinn señalaba a la chica sonriendo, mientras que ésta asentía con la cabeza-.
Kate: ¿Medio española? ¡Qué bien! –dijo falsamente-.
Amanda: Quinn, mejor me voy. No vaya a ser que se me pegue el mal carácter de la pecosa.
Quinn: Tranquila, dale tiempo.
Quinn y Kate entraban en la comisaría. Ambas venían sonrientes. En recepción, Santana y Roger ultimaban las últimas cosas para salir a realizar su trabajo. Rachel, por su parte, ya se encontraba en su despacho divisando desde allí la escena.
Santana: Pero miren quién viene por ahí…Si es mi más preciada amiga Quinn Fabray –se acercaba a ella para abrazarla tiernamente-.
Quinn: Santana… ¿Qué tal estás?
Santana: Pues ahora que lo preguntas…de puta madre Quinn. De putísima madre. No veas la de sexo desenfrenado que tuve anoche con mi Britt.
Quinn: ¡Pero qué idiota eres! –se reía y a la vez golpeó el hombro de su amiga en plan broma-. ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero detalles de tus actividades sexuales?
Santana: No sé… Y tú… -señaló a la pelirroja-. Tú debes de ser Kate, la nueva forense.
Kate: Sí. Encantada –tendía su mano para saludar amablemente-.
Santana: Santana. Compañera e íntima amiga de la rubia.
Roger: Yo soy Roger. También trabajo aquí –sonreía-.
Kate: Encantada Roger. Soy Kate, como ya dijo... ¿Santana?
Quinn: Sí, es Santana. ¿Y adónde van chicos?
Santana: Salimos a reconstruir la escena del crimen. El caso está bastante complicado. Espero que os pongáis al día enseguida.
Quinn: Pues vamos ya para adentro. Sue nos debe estar esperando.
Kate: Hasta luego. Ha sido un placer conoceros.
Santana: Ciao.
Roger: Adiós preciosa. Cualquier cosa…no dudes en avisarme –hizo un gesto con sus dedos simulando un teléfono en su oreja-.
Rachel desde su despacho no perdía detalle de todos los movimientos de su rubia y de la chica desconocida. Empezaban a merodear por su cabeza ideas estúpidas que tan sólo le estaban causando celos. Celos que no iba a poder soportar cada vez que viese a Kate cerca de Quinn.
-¿Quién será esa chica que viene con Quinn? Parece como si se conociesen de toda la vida… Qué raro, Quinn no me habló que viniese nadie con ella… Ella no mencionó a nadie-.
Despacho Sue Sylvester.
Quinn golpeaba la puerta del despacho y tras escuchar un seco "adelante" abrió la puerta para pasar dentro del mismo. Kate la seguía de cerca.
Quinn: Señora Sylvester… Vengo con Kate Adams, la nueva forense –señalaba a su amiga para que se adelantara a ella-.
Kate: Encantada comisaria Sylvester –tendía su mano para estrecharla con la de la comisaria-.
Sue se levantaba de su asiento y estrechaba la mano de la chica. A continuación, les señaló las sillas libres para que ambas tomaran asiento.
Sue: Igualmente inspectora Adams. Bienvenida al equipo. Tomen asiento, por favor –volvía a insistir-.
Quinn: Bueno, pues ya estamos aquí Sue. Cuéntenos.
Sue: Lo primero, dar las gracias a la señorita Adams…-hizo una pequeña pausa-.
Kate: Puede llamarme Kate comisaria–sonrió-.
Sue: Pues bien Kate, quería agradecerte por colaborar con nuestra comisaría y aceptar éste trabajo. No es nada fácil, pero estoy seguro de que serás capaz de llevarlo. Y a ti Fabray…Gracias por conseguir que la mejor inspectora de Los Ángeles accediera a venir a esta cutre comisaría de Nueva York a echarnos una mano.
Quinn: En realidad no ha sido nada…Ella ha accedido a venir sin problemas.
Kate: Sí, me encantó la idea de cambiar de aires por un tiempo –sonrió mirando a Quinn-.
Flashback
Quinn: ¿Nos vamos?
Kate: Cuando tú quieras preciosa –dijo sonriente-.
Ambas chicas salieron de la casa de Frannie y tomaron el coche. Kate dejó conducir a Quinn, pues era ella la que había planeado dónde iban a cenar. Tras un pequeño camino, la rubia frenó el coche tras llegar a la puerta de un conocido restaurante de lujo.
Quinn: Bien. Ya hemos llegado –dijo soltándose el cinturón-.
Kate: Veo que no has escatimado en gastos… Me gusta –contestaba coqueta-.
Quinn: Si te traigo aquí es porque ha sido el único restaurante que ha podido reservarme con tan pocas horas de antelación. Al menos espero que podamos cenar bien porque me muero de hambre.
Las chicas entraban en el local y tomaban asiento en una de las mesas cercanas a una cristalera desde la que se podía ver el exterior.
Kate: Bueno, creo que ya podemos empezar a hablar del tema. Cuéntame, ¿qué tal se vive en Nueva York?
Quinn: Bien, al principio pues cuesta adaptarse pero como en cualquier lugar al que vas por primera vez.
Kate: ¿Y los compañeros? ¿Qué tal?
Quinn: Bien, hay de todo como en todos sitios. Con algunos me llevo bastante bien y con otros no tanto. Pero es normal.
El camarero aparecía para tomar nota de lo que iban a tomar. Ambas miraron por unos segundos la carta y dieron su pedido al hombre. Cuando éste se marchó, continuaron con la conversación.
Kate: Así que hay buena gente…Punto a favor de Nueva York.
Quinn: Yo he hecho muy buenas amigas allí.
Kate: ¿Y qué tal es trabajar en esa comisaría? ¿Gente tranquila?
Quinn: La comisaria es un tanto especial, la verdad, pero es muy buena. El inspector Schuester es muy buen tío y las subinspectoras…bueno, tienes delante de ti a una de ellas. ¿Qué más puedes pedir? –sonreía-.
Kate: Así que subinspectora en Nueva York… No sabía que iban a guardarte el rango.
El camarero aparecía con una botella de vino y servía a las chicas la primera copa. Ambas chicas sonrieron y agradecieron el gesto. Segundos más tarde siguieron conversando.
Quinn: En un principio no lo sabía, pero al llegar me encontré con la sorpresa. Supongo que si vienes conmigo también te mantendrán el rango a ti.
Kate: Supongo que sí; no me iría a otra comisaría si no es de inspectora… Ya no soy una jovencita residente o becaria a la que putear.
Quinn: Eso se podrá pactar creo yo. Así que no te preocupes por esa parte.
Kate: ¿Y el ambiente por allí qué tal? ¿Cómo son los locales de fiesta?
Quinn: La verdad es que la gente de comisaría es bastante abierta y fiestera. Siempre están organizando fiestas y cosas de esas. Pero yo suelo salir más con mis amigas. Ellas conocen a una chica que dirige un local y está bastante bien, así que siempre vamos allí.
Kate: ¡Wow! Me hablas de Nueva York como si llevaras viviendo allí años…
Quinn: Supongo que la gente te hace sentirte como en casa.
Kate: Hablando de estar como en casa… ¿Qué tal con Frannie?
Quinn: Bien, al parecer ya lo está superando. Yo pensé que nunca me iba a perdonar por haber arriesgado la vida de Sam. La verdad es que nunca pensé que volviese a ser la misma.
Kate: La gente cambia.
Quinn: Sí, ya me ha contado que está conociendo a alguien.
Kate: ¿Te ha hablado de eso?
Quinn: Sí, ¿tú sabías algo?
Kate: No, en realidad no mucho…Pero tu madre se cruzó un par de veces conmigo en el café y me quiso contar. No le presté mucha atención porque siempre llevaba prisa por el trabajo, pero tu madre parece estar contenta con ese hombre.
Quinn: Si ella es feliz…
El camarero aparecía con el primer plato de las chicas. Dejaba los platos sobre la mesa y se marchaba sin interrumpir la velada.
Kate: Me alegro por vosotras. Creo que es mucho mejor así. Estar separadas y distanciadas sólo os estaba haciendo daño. Aunque ya sabes lo que pienso… No debiste irte sin avisar Quinn –le reprochaba mientras comenzaba a comer-.
Quinn: Tenía que marcharme. Era mi oportunidad y no la podía dejar pasar. Siento si me fui sin despedirme de ti, Kate. Lo siento de verdad.
Kate: No importa. Pero estuve pendiente del teléfono más de un mes. ¡UN MES QUINN! Pensaba que algún día ibas a llamarme para contarme que al menos habías llegado bien. No sé…
Quinn: Fui una estúpida, lo sé. Pero ya no hay vuelta atrás…Así que siento si te hice daño en algún momento.
Kate: Aún estás a tiempo de arreglarlo, ¿no crees? –la miró fijamente a los ojos y le sonrió-.
Quinn: Esto…Kate. Tengo que hablarte de algo muy importante.
Kate: Cuéntame preciosa.
Quinn: Mira Kate, el que yo haya venido a por ti es solamente coincidencia, ¿vale? Yo no tengo nada que ver en esto de que te hayan pedido a ti…y toda esa historia.
Kate: ¿Y…?
Quinn: Que no te hagas falsas ilusiones sobre nosotras –señaló a ambas con la mano que sujetaba el tenedor-. Lo nuestro acabó, ya lo sabes. No he vuelto por ti –sonó seria y muy dura-.
Kate: Yo no he pensado que hayas vuelto por mí. ¿Cómo puedes creer eso?
Quinn: Sé que eres capaz… Yo sólo quiero dejarlo claro. Es por eso que has dicho antes de que aún estoy a tiempo de arreglar lo que hice mal cuando me fui sin contarte… No sé, yo no lo creo.
Kate: Podemos volver a ser amigas, ¿no? –lo intentaba de nuevo-.
Quinn: Amigas siempre Kate. Pero ese es el problema; tú nunca quieres ser mi amiga, siempre quieres algo más.
Kate: Quinn –dejó inmediatamente de comer-. ¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa? –preguntó dulce y preocupada-. ¿Acaso no te fías de mí?
Quinn: Yo solo digo que si vienes conmigo a Nueva York te olvides de que habrá algo entre nosotras, ¿ok? No va a pasar nada. Lo nuestro se acabó en su día y ya no hay vuelta atrás.
Kate: Vale Quinn, no te preocupes. ¿Hay alguien allí esperándote?
Quinn: Ya te dije antes que sí, pensé que lo habías captado a la primera.
Kate: No, no me has comentado nada má … ¿tienes pareja?
Quinn: ¿Pareja? Bueno…lo que se entiende como tal…no, eso no. Pero sí hay alguien.
Kate: ¿Una chica?
Quinn: Sí, se llama Rachel. Es compañera en comisaría también.
Kate: Ahá, así que una agente de pacotilla te ha enamorado…
Quinn: No, en realidad es la otra subinspectora.
Kate: Bueno…eso si que es una buena noticia, ¿no? Al menos te la has buscado del mismo rango… -dijo molesta-.
Quinn: Eso es lo de menos. Rachel es genial, ya la conocerás.
-Claro que la conoceré…y me temo que va a ser pronto…-
Kate: Vale.
Las chicas terminaban la cena unas horas más tarde y comenzaban con el postre. Ambas habían pedido mousse de chocolate con fresas. Para acompañar, la rubia había pedido una buena botella de champagne francés.
Quinn: Bien, brindemos por los viejos tiempos –alzaba la copa-.
El teléfono de Quinn sonaba en el bolso pero ésta no se enteró. Fue Kate la que se percató del casi imperceptible sonido del móvil, pero no dijo nada.
Kate: Por los viejos tiempos –alzó su copa y la chocó contra la de Quinn-.
El teléfono volvía a sonar y esta vez Kate empezó a preocuparse. Quizá era una llamada importante… Se lo pensó por unos instantes, pero se demoró tanto tiempo que la llamada se colgó nuevamente.
Quinn: Ahora sólo espero que recapacites bien la oferta de mi comisaria. Cuando creas que tienes una buena respuesta tan sólo dímelo, aunque espero que sea antes de mañana.
Kate: ¿Por qué mañana?
Quinn: Porque me vuelvo a Nueva York. Me necesitan ahí.
El teléfono sonó y ésta vez sí lo escuchó Quinn. Vio que la llamada pertenecía a Rachel y colgó. A la vez se levantaba y se disculpaba para ir al baño.
Quinn: Lo siento, tengo que atender. Ahora vuelvo, voy al baño. Mientras puedes pensarte la respuesta.
Kate: No te preocupes; tómate el tiempo que haga falta –mentía-.
Tras unos minutos esperando Kate decidió ir a buscar a Quinn al baño y regresó al rato. Quinn estaba atendiendo la llamada de Rachel y la había echado del lugar. La pelirroja hacía tiempo mientras bebía champagne.
-Si de verdad te vas mañana…creo que voy a irme contigo. Esa tal Rachel no es competencia para mí-.
Quinn: Lo siento, era Rachel. Estaba preocupa porque le dije que hablaríamos esta noche sin falta.
Kate: No importa Quinn.
Quinn: ¿Y bien? –sonreía-.
Kate: Creo que ya tengo la respuesta. Me voy contigo Quinn.
Quinn: ¿Enserio? ¿Te vienes mañana a Nueva York?
Kate: Sí, espero que me de tiempo suficiente a hacer la maleta y a buscarme un hotel…
Quinn: ¿A buscarte un hotel? No…mejor te quedas en casa. Tengo sitio de sobra Kate.
-Sabía que no iba a dejarme por ahí tirada…Sigue siendo la misma Quinn que estuvo conmigo-.
Kate: ¿En tu casa? Oh….no Quinn. No quiero ser una molestia. Imagínate que Rachel se molesta o algo…No, prefiero buscarme cualquier cosa -dijo todo esto falsamente-.
Quinn: No hay opción Kate, la decisión ya está tomada. Y tú te vienes a mi casa…Al menos por el momento hasta que encuentres un lugar dónde vivir, ¿ok? Ni siquiera sabes si va a ser por mucho tiempo o qué.
Kate: Vale Quinn. Muchas gracias.
Fin flashback
Quinn: En realidad no ha sido nada…Ella ha accedido a venir sin problemas.
Kate: Sí, me encantó la idea de cambiar de aires por un tiempo –sonrió mirando a Quinn-.
Sue: Ya veo chicas. Pues gracias nuevamente. A ver…en lo que queda de tarde necesito que se pongan al día, por favor. Cuanto antes comiencen antes podremos avanzar. Tengo como una retahíla de cadáveres esperando a que sean analizados pero no hay manera… Andy y Britt están haciendo todo lo que pueden, pero no son forenses así que tampoco sacan conclusiones muy avanzadas. Quinn, acompaña a Kate a la sala de autopsias para que se vaya poniendo al día y Andy le cuente todas las novedades. Tú, mientras puedes ayudar a Berry y así te puede poner al día con el caso.
Quinn: De acuerdo comisaria. ¿Podemos retirarnos ya?
Sue: De hecho estáis tardando. Encantada de conocerte Kate. Cualquier cosa no dudes en acudir a mi –volvió a estrechar la mano con la pelirroja-.
Las dos chicas abandonaban el despacho para salir camino al CSI. Kate seguía todos los pasos de Quinn e intentaba quedarse con las indicaciones de dónde estaba cada cosa a su paso. Una vez allí, Quinn hacía las pertinentes presentaciones para que Kate conociese a Andy y a Brittany.
Quinn: Bueno chicos, os tengo que dejar. Poned a Kate al día, por favor. Voy a reunirme con Berry.
Brittany: Tranquila Quinn, te la cuidaremos bien.
Kate: ¿Ya te marchas?
Andy: No te preocupes Kate, nosotros te cuidamos –le sonrió y le guiñó un ojo-.
Quinn: Ellos te cuidarán. Después paso a buscarte, ¿vale?
Kate: Está bien. Voy a ponerme con el caso –se acercó a darle un beso en la mejilla-.
Quinn se marchaba del CSI para ir hacia su despacho. Ya era hora de hablar con su Rachel. Ella debía estar esperándola. Al llegar a la puerta tocó un par de veces antes de entrar.
Rachel: Adelante –gritó metida en su trabajo-.
Quinn: ¡Hola cielo! –entraba en el despacho muy sonriente-. ¿Cómo estás mi vida? –se acercó a darle un beso a la morena-.
Rachel: Al parecer, no tan bien como tú –se giró para que el beso le diera en la mejilla-.
Bien, con este capítulo ya sabrán que pasó entre Kate y Quinn. Si, kalinkaa, han cuchiplanchado en el pasado jajajajaja.
Espero verles de nuevo el lunes próximo.
Un abrazo. Se os quiere!
Gracias por sus reviews. Y gracias también a aquellas personas que sé que leen la historia pero que no opinan...vosotros también formáis parte de esta historia.
DiLea
