Los personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mia.


Capitulo 27

El tiempo había transcurrido muy rápido, en un abrir y cerrar de ojos me encuentro solo a semanas de mi partida.

Mis hermanos llegaron un par de semanas después de mi graduación y estaba feliz de tenerlos cerca, parecían entusiasmados con la idea de irnos todos juntos.

Mi familia estaba completa, o casi, en el tiempo que mis hermanos tenían en el pueblo, mi padre solo los había visitado una vez, eso nos entristecía un poco, pero sabíamos que no podíamos imponernos, si él no nos quería cerca solo podríamos aceptarlo. Por otro lado, Renne estaba feliz, los chicos ahora aceptaban a Phil, incluso bromeaban y disfrutaban su tiempo con él.

Solo había algo que seguía mal, mi relación con Edward…

Las discusiones con Edward eran más constantes y a pesar de que me esfuerzo cada día para evitar mis arranques de celos, es inevitable, ella sigue presente en cada comentario, en cada momento y eso no ayuda.

La mañana siguiente después de mí graduación fue cuando comenzó un distanciamiento aun más grande…

Flash Back

Un frio recorrió mi cuerpo y entonces abrí mis ojos, por un momento me sentí desorientada, el cuarto donde me encontraba no me resultaba familiar, quizá un poco la decoración, pero no recordaba ese cuarto en particular. Gire mi vista por el cuarto y entonces vi el cuerpo de Edward, estaba en una esquina de la cama sentado, con los codos recargados en sus rodillas y la cabeza entre sus manos, parecía que algo le molestaba.

-¡Buenos días!- intente sonar entusiasmada, pero la verdad era que mi cabeza estaba que reventaba, un dolor horrible y una resequedad tremenda en mi garganta, claro después de todo el alcohol de anoche no me sorprendió para nada.

-Buenos días- su tono era seco, molesto para ser más realista.

-¿Sucede algo?-

-Bella, te lo juro, intento ser paciente, ¿recuerdas algo de lo que paso ayer después de tu arranque de pasión?-

Entonces recordé, la noche anterior después de nuestro momento de locura habían iniciado los reclamos, le dije que no quería que la volviera a ver, le hice saber que estaba harta de verlo sonreírle y que no podía más, que necesitaba encontrar otra asistente, incluso salí al encuentro de Zafrina y le dije que era una zorra, que fue lo único que logre decir, después de eso Edward me había tomado en brazos, llevándome al cuarto de invitados y recostándose conmigo para hacerme dormir.

-Creo recordar algo-

-¿Algo? ¿Por ejemplo que me exigiste conseguir otra asistente? ¿Qué me pediste que me disculpara por haberla invitado a tu fiesta? ¿Qué me pediste una explicación por estar conversando con ella y no contigo? ¿O qué le gritaste zorra en la cara a mi amiga? ¡Ah ya se cual parte no abras olvidado! Cuando dijiste que no querías que volviera a verla, que me exigías dejar de sonreírle y ser amable. Quizá podría ser el hecho de que te emborrachaste y perdiste la razón ¡Elije una de tus opciones, Isabella! Como vez tienes de donde escoger-

-¿Qué quieres que te diga? Sí, me siento avergonzada, pero era mi noche Edward, te quería a mi lado, pero claro, tenias que traerla y olvidarte de mi existencia, en cuanto ella entro a esta casa yo pase a segundo plano, por eso tome esa maldita botella, ¡Así que no digas que solo es mi culpa!-

-Bella, no es que me olvidara de ti, te di tu espacio para divertirte con tus amigos, quería que disfrutaras al lado de ellos, solo quería darte un poco de espacio, ¡Entiende que tus celos no tienen sentido!-

-¡Claro! ¡Soy una maldita loca que no sabe lo que ve! Ayer la vi coqueteando contigo, ¿y qué hiciste para detenerla? ¡NADA! ¡Maldita sea! ¡No hiciste nada!- grite, ya un poco histérica.

-¡Como siempre no llegaremos a ningún lado!- su cara estaba roja, pero podía ver algo de tristeza en sus ojos. –Te llevare a tu casa-

-No tienes que molestarte- tome mi ropa y me arregle. Cuando salí del cuarto Edward estaba esperándome.

-Me voy sola- dije pasando a su lado, necesitaba pensar y olvidar esa noche, solo quería estar sola. Intento convencerme, me siguió, pero solo necesitaba despejar mi mente y con él a mi lado no podría hacerlo.

Fin Flash Back

Después de salir de casa de los Cullen deje que mi cabeza se concentrara realmente, reconocía mi error, sabía que actuaba por la influencia de los celos, pero era más fuerte que yo, además no podía hacer como que nada pasaba, las intenciones de Zafrina eran claras y el saber que Edward no intentaba ponerle fin a sus acciones me hacía dudar.

Hoy intentaría acercarme a él. Hacia algunos días que no nos veíamos y hoy era el día para hablar, estaba decidida a dejar todo claro, ya no quedaba tiempo y necesitaba solucionar todo antes de irme.

Me encargue de dejar todo limpio en casa, ayude a Renne con la que sería nuestra cena, mis hermanos estaban ayudando a sus novias a hacer sus maletas, así que la casa estaría sola hasta mi regreso.

Me dirigí al hospital, quería sorprenderlo, demostrarle que aun podíamos tener gestos lindos con el otro.

Al llegar a la entrada del hospital, me encontré con una imagen que me pareció adorable, al lado de la puerta se encontraba Jacob, con un lindo niño de no más de un año de edad entre sus brazos, estaba haciéndole cariños y el niño reía feliz. Nunca le había preguntado por su hijo, pero al verlo así me pareció encantador, se veía el amor que le tenía y eso hablaba bien de él.

-Hola- dije acercándome a ellos. Jacob salto un poco, al parecer lo asuste, reí por su reacción.

-¡Me asustaste, preciosa! ¿Cómo estás?-

-Muy bien, gracias, ¿es tu bebe?- pregunte, señalando al precioso niño que me veía con una sonrisa en sus pequeños labios.

-Así es. Bella, te presento a mi pequeño Embry-

-Mucho gusto, guapo- dije sonriéndole al pequeño y extendiéndole mi mano, en ese momento él estiro ambas manitas para que lo tomara en brazos, ese gesto me sorprendió un poco, pero no dude en tomarlo, me parecía encantador.

-Le he hablado mucho de ti, parece que le gustas-

-¿Le has hablado de mí? Tanya debe odiarme-

-Al parecer no haces caso a los chismes, si lo hicieras sabrías que ella y yo hace tiempo no estamos juntos- eso si me sorprendió, en realidad no tenía idea.

-Lo siento, no sabía. ¿Entonces son tus días de cuidar a tu hijo?-

-Es una larga historia, él vive conmigo-

-Si necesitas hablarlo, puedo escucharte-

-¿Me aceptarías un café?-

-Claro, pero antes que nada, te recuerdo que será solo como amigos Jacob-

-No te preocupes, eso lo tengo claro-

Salimos del hospital, justo enfrente esta una pequeña cafetería, así que ahí iríamos, yo seguía con el niño en brazos, antes de entrar Jacob me menciono que necesitaba hacer una llamada, así que solo me adentre en el lugar y tome una mesa mientras él terminaba su llamada.

-Así que puedes desahogarte, te escucho- le dije, dándole una pequeña sonrisa.

-Fui muy idiota, Bella. La verdad es que desde el inicio de mi relación con Tanya, nada estaba bien, no teníamos nada en común. Después todo, paso demasiado rápido, la boda, el embarazo avanzando. Siendo honesto, yo sabía que no duraría, pero aun así quise intentarlo. Mis intentos eran en vano, cada vez nos tolerábamos menos. Entonces nació Embry, los primeros dos meses solo hubo quejas, dejo de darle el pecho porque decía que odiaba la sensación. No puedo decir que no quiere al niño. Esto fue en mutuo acuerdo, ella me explico que no tenía ni paciencia, ni instinto maternal para cuidar de él y yo le dije que me haría cargo de mi hijo. Ahora nos dividimos los gastos, viene a casa a verlo y algunas veces salen a pasear. Sé que es una historia poco común, pero yo estoy feliz con mi hijo, mi madre me ayuda a cuidarlo mientras trabajo y después mi tiempo es totalmente para él-

-¡Vaya! En verdad no tenía idea, me supongo que debe ser difícil-

-Claro que es difícil, pero cuando lo veo sonreír entiendo que vale la pena, este niño es mi mundo y no lo cambiaría por nada-

-Para ser sincera, no había pensado en cómo estaría tu relación, por eso me siento algo sorprendida, se veían muy enamorados…- mi sorpresa también era porque en verdad no me afectaba el tema, estaba aquí sentada hablando de un asunto que por meses fue mi tormento, estaba en el olvido, mi corazón había desechado aquel viejo sentimiento.

-¿Enamorados? Esa palabra nunca nos describió como pareja, yo me enamore, pero no precisamente de ella- y esa era mi señal para salir de ahí.

-Me tengo que ir, gracias por el café, tú bebe esta hermoso- dije, viendo fijamente al pequeño que ahora dormía en el regazo de su padre.

-¿Te incomodo algún comentario?- suspire.

-Mira Jake, lamento mucho lo ocurrido con tu matrimonio, acepte platicar contigo porque creo que todos merecemos una segunda oportunidad, ahora solo ofrezco amistad y tienes que aceptarlo. Después de todo lo ocurrido no puedes decir que te enamoraste de mí, es absurdo y ni siquiera quiero escucharlo, para mí eso ya es pasado-

-Si me dieras una oportunidad, te demostraría lo que siento Bella, ya admití mis errores, te pedí perdón y sé que no es suficiente, pero déjame hacerte feliz, así podría borrar los malos recuerdos, ahora creando recuerdos hermosos, te amo, Bella- en todo momento su mirada estaba directa a mis ojos.

No podía creer lo que estaba escuchando, ¿me amaba? ¿Se puede amar a alguien y dañarlo intencionalmente al mismo tiempo? ¡Por favor!

Me levante de mi asiento, ahora tenía claros los limites, sería mi última charla amistosa con Jacob.

-Que tengas un buen día, Jacob- salí de ahí sin mirar atrás.

No tenía sentido todo eso que decía, yo estaba viviendo lo que es el amor. ¿Yo sería capaz de dañar a Edward? No, no lo seria. Pero entonces ¿Por qué demonios seguía con estos celos que consumían mi relación? Esas acciones lo están dañando, pero esto es diferente, Jacob me daño porque eso es lo que en realidad quería, yo no quiero dañar a Edward, es simplemente que me da miedo perderlo, lo amo. Me sentía confundida, sabía que debía resolver todo esto, necesitaba confiar en él y después de nuestra conversación, daría todo de mi parte para sacar esto adelante.

Regrese al hospital, según las platicas de Edward, a estas horas el consultorio está realmente tranquilo, pocos pacientes. Así que estaba segura que no interrumpiría.

Camine por los pasillos, hacia el consultorio de mi novio, mi mente intentando encontrar una manera de iniciar la plática.

Mi mente comenzó a llenarse de recuerdos, mi vida había estado en un mal momento, sufrí lo que fue el desamor como cualquier adolescente, ese dolor a pesar de ser fuerte, me ayudo a madurar, a entender que los errores son para aprender. No solo era el dolor de mi corazón roto, también sufrí al saber lo que pasaba en casa, mi dolor fue aun más inmenso cuando supe del engaño de mi padre, pero lo enfrente con madurez y ahora al ver a mi madre feliz, puedo decir que algo bueno salió de ese mal momento.

En definitiva Edward era lo mejor que había ganado después de todo, el hombre con el que cualquier chica soñaría, caballeroso, honesto, detallista, un sinfín de cualidades, pero lo que sobresalía por sobre todo era esa capacidad tan hermosa que tiene de amar y de demostrar lo que siente. No cambiaría nada de lo que paso, incluso soportaría aun mas si al final mi vida se encontrara con la de mi Edward. Por nada del mundo me arrepentiría de estar con él, porque lo amo, porque adoro ver mi reflejo atreves de esos hermosos ojos color miel, porque mi corazón late cada día solo para volver a ver esa sonrisa y en definitiva no existe nada más perfecto que poder acariciar y tener a mi lado a ese ser tan hermoso.

Daria lo que sea por verlo feliz, incluso me alejaría, si supiera que él estaría mejor sin mí, renunciaría a Edward. El amor que siento por él es tan intenso, tan real, que estoy segura de eso, porque al final de eso se trata el amor, de dar sin esperar nada a cambio, de entender y saber cuándo retirarse.

Por alguna razón, antes de llegar al pasillo que da al consultorio, mi corazón latía frenético, una sensación recorrió mi cuerpo, algo me decía que regresara, que fuera a casa y esperara a que mi novio llamara. Pero esta conversación tendría que ser hoy, ya no podía esperar y a pesar de mi lucha internar seguí por ese pasillo, entonces la realidad de mis pensamientos me golpeo, ante la imagen que estaba presenciando.

A solo unos metros de mi estaba el escritorio de Zafrina, ella sentada detrás de el escritorio y con una sonrisa seductora y triunfante, sostenía entre sus manos la corbata de alguien, acercándolo a ella, sus ojos danzaban por el rostro que tenia a solo centímetros de su cara, era una danza de los ojos de aquella persona a sus labios. Lo que paralizo mi corazón fue precisamente el rostro de su acompañante. El hombre que roba mis suspiros y mis pensamientos, estaba justo ahí, a una distancia muy corta de ella, con una mirada resplandeciente, con esa sonrisa, que cuando me la dedicaba, me hacía temblar de pies a cabeza. Edward se veía feliz, realmente estaba contento de estar con Zafrina.

Era verdad, yo solo quiero que él sea feliz, daría lo que sea porque esa sonrisa no desaparezca, entonces lo supe. No me acerque, la decisión fue tomada en ese momento, di media vuelta y camine lo más rápido posible, ahora solo quería sentir la calidez de mi casa.

Al subir al coche tuve que esperar, mi respiración era pesada y debía calmarme. Esta vez las cosas serian distintas, ahora mis prioridades están claras y mi carrera me daría la fuerza para seguir, para poder centrarme en mi futuro. Después de varias respiraciones profundas y sintiéndome mejor, puse en marcha el coche.

Llegue a mi recamara y me permití derrumbarme un poco, me senté en mi mecedora, deje que las lagrimas salieran y mi cabeza recreara esas imágenes que me acompañarían siempre, sus besos, sus caricias, sus palabras, su ternura… Él siempre seria mi primer gran amor, porque este si era amor, este era real y aunque sabía que no sería fácil, intentaría olvidar, quizá no lograría hacerlo, pero no me importa, porque este amor es digno de ser recordado siempre, porque a pesar del dolor, siempre recordaría el mejor año de mi vida…

Limpie mis lagrimas y deje mi parte de mi dolor en la mecedora, ahora tenía mucha ropa que doblar en esas maletas que me acompañarían en mi nueva vida, este día marcaba un antes y un después.

Adiós Edward Cullen…