27.- Reparación De Daños - Paso 1: Lazos
***Lo que sigue casi-casi es PWP (Porn Without Plot). Pero como en Legalmente Rubia, y en palabras de Elle Woods, "Tengo un punto, lo prometo". El capítulo es largo, muy largo y está lleno de suculencias, por momentos es casi porno (o definitivamente porno, pos' total), pero está sentando la base de los últimos capítulos (depende de mí musa) y el epílogo, ya que muchas de las parejas que van a leer, son ejemplos de las consecuencias de que la "profecía" de Cassandra y los Prince se cumpliera, y toda esta bacanal tiene que ver con el resurgimiento de la magia.***
La India, Madrugada, Poco Después De La Boda De Severus Y Harry...
Natt llegó al hotel donde estaban hospedados Severus y Harry, usando el traslador que le había enviado Silene, pero no había podido asistir a la boda de su primo, ya que aún debían terminar su tarea con Lord Riddle y entregarle su misión como nuevo protector de la magia.
Ahora se encontraba buscando la habitación donde habían ido a dormir su par de "cachorritos". Alcanzo a ver cuándo Peter Pettigrew salía de una habitación meneando la cabeza y suspirando cansinamente. Espero hasta que Peter estuvo fuera de su vista y quitó los hechizos de protección que había puesto Peter y entró a la habitación.
El par estaba borracho, ahogados de borrachos, mejor dicho. La pérdida de Severus les había afectado mucho, pero Natt sabía que nada tenía que ver con el amor. Era imposible no amar a cualquiera de esos dos, una vez que habían tenido sexo con ellos. Era una de esas particularidades que da el tener la magia dentro de tu sangre por derecho.
Era imposible que esos dos no resintieran la falta de Severus, Perttu e Irina lo llevaron mejor porque cuando se vieron sin Severus, voltearon el uno al otro y se reconocieron como compañeros de vida (aunque en ese momento no fueran conscientes de ello), eso ayudaba a anular el efecto mágico de cualquiera de los miembros de la pareja original en una persona. Pero ellos no podían saberlo.
Desde que vio a esos dos, sintió algo diferente. Ella había tenido algunos amantes ocasionales, muchas veces como parte de su fachada y otras por cumplir su tarea. Tarea de la que era libre ahora. Sirius le parecía un adonis con ese cabello oscuro y el estilo "rebelde sin causa" y sabía que tenía una moto, mientras Remus tenía un rostro dulce, pero Natt podía sentir la oscuridad del lobo dentro de él y era una magia sensual y salvaje, cargada de erotismo, el lobo buscaba una presa que "comer".
A Natt le gustaban mucho los dos, y estaba segura de que su compañero de vida era alguno de ellos. Solo tenía que cumplir un "requisito" más, para saberlo.
Lanzo un Aguamenti a cada uno para despertarlos.
—¿Pero qué demonios? —Sirius se despertó molesto, evidentemente, mientras Remus se quitaba el agua del rostro sacudiéndose como un perro (en su caso, lobo).
Natt les puso un vial con poción para la resaca en su mano a cada uno.
—Tomen, lo necesitaran. Les quitara la borrachera—.
—¿Señorita Prince? ¿Qué hace aquí? La boda es en el salón, supongo que vino a saludar a su primo y extender sus felicitaciones—Remus siempre era el más amable de los dos, ya que Sirius gruñía mientras tomaba la poción, así que Remus se encargó de los modales.
—Llegue tarde y el resto de mi familia no pudo venir, teníamos un compromiso desde hace años y no podíamos eludirlo—.
—Sí, sí, sí. Gracias por la poción, ya puedes irte—.
—¡Sirius! Se amable, la señorita nos trajo algo para que no amanezcamos peor que un Inferius—.
—No se preocupe señor Lupin, de hecho, venia con una propuesta de negocios. O, mejor dicho, venía a pedirles sus servicios—.
—¿Qué clase de servicios muñeca? Somos aurores y a menos que trafiques artefactos oscuros o sepas de algo mago oscuro o delito, no veo cómo te podamos ayudar—Sirius borracho era insoportable, Sirius sobrio, daban ganas de matarlo cuando andaba de mal humor, pero Natt no se amedrentaba fácilmente, le gustaban mucho los retos.
—¿Saben algo sobre los compañeros de vida? —Remus miró a Natt entendiendo rápidamente a lo que se refería, todo hombre lobo sabía sobre eso, pero Sirius no, a pesar de haber sido educado en las costumbres de los sangrepura.
—No entiendo que quieres decir preciosa—.
—Sirius, eres un idiota. La señorita Prince dice que uno de nosotros es su compañero de vida y nos lo está diciendo a ambos porque no sabe cuál de los dos es ¿Me equivoco? —.
—No, para nada, Remus. Supongo que debería tutearlos, ya que uno de ustedes es mi compañero—.
Sirius aún no terminaba de entender las cosas, pero Remus decidió "simplificarlo" para su amigo.
—Sirius, un compañero de vida, es tu pareja en esta vida, es quien debe estar contigo en esta encarnación. Si es que crees en la reencarnación. El asunto es que todo hombre lobo espera encontrar ese compañero porque la magia que hace que nos transformemos en "el lobo", se tranquiliza, ¿Entiendes? Si solo eres un mago, hace que tu descendencia tenga mucha más magia de la que tendrán sus padres juntos. Y la pareja incrementa sus poderes para protegerse mutuamente, se aman y entregan el uno al otro, pero no en el nivel que lo harían las almas gemelas. Las almas gemelas son extremadamente raras y solo se encuentran pocas veces en sus reencarnaciones ¿Comprendes por qué está aquí la señorita? —.
—No...—Remus estaba por golpear a su amigo—No totalmente Rem, dices que uno de nosotros es, digamos, su futuro esposo y padre de sus hijos ¿Correcto? Pero no estás diciéndome como lo va a identificar—.
Remus se sonrojo, esa era la parte escabrosa. Las citas y los besos no ayudaban en estos casos, solo una cosa podía identificar a un compañero de vida... y para su fortuna, la señorita Prince se el adelanto.
—Sexo, Sirius, tengo que tener sexo con ambos, aunque puede que no tenga que hacerlo con los dos, si el primero es quien es mi compañero de vida—.
—¿Quieres hacer un trio con nosotros? ¿Te conto algo Severus? —.
—¿Qué? ¡No! Su vida sexual anterior no me importa, seria hipócrita de mi parte exigir la exclusividad en algo que solo es para saber cuál de ustedes es mi futuro esposo, solo estoy diciendo que debo confirmar cual de ustedes dos es. El que no lo sea, lo ayudare a encontrar a su posible compañero de vida, es lo menos que puedo ofrecerles—.
—¿Qué dices Rem? —.
Remus estaba absorto en sus pensamientos, sentando en la orilla de la cama. Severus había sido el mejor amante que habían tenido Sirius y él. alguna vez sintió que Sirius podía ser su compañero de vida, pero algo no terminaba de estar en el lugar adecuado. Cuando Severus se les unió, parecía casi correcto, quizás fuera porque Natt Prince, prima de Severus, era su compañera de vida. ¿Acaso no valía la pena arriesgarse? Si no era él, al menos Sirius habría encontrado a su compañera, y ella lo ayudaría a encontrar al suyo o suya.
Remus se levantó de la cama y se acercó a la beldad que era Natt Prince. Decir que la mujer no le parecía atractiva era ser un vil mentiroso, poseía esa belleza que solo la había visto en las hadas y las veelas. Con su mano, acaricio suavemente los contornos de aquel rostro tan agraciado, le gustaban sus ojos azules, que parecían fríos y crueles, pero en ese momento poseían fuego y el acero dentro de ellos, parecía hacerse líquido y se arremolinaba, lanzando destellos de deseo hacia él, por él.
El roce de labios fue intenso, apenas se habían tocado y parecía que aquel contacto lanzaba chispas. Remus abrió aquellos rosados labios delicadamente, dejando que su lengua saboreara el contorno de su boca antes de probar el sabor de la mujer. Su lobo se revolcaba de gusto. Si hubiera una imagen que definiera la sensación sería un lobo corriendo en noches de luna llena.
Sirius ya se había levantado de la cama y se había acomodado en un sillón y observaba a la pareja besarse. Primero fingió indiferencia, pero el calor que despedían no paraba de llamar poderosamente su atención.
Remus empezó a desnudar a Natt y ya había liberado sus pechos, cabían perfectamente en sus manos. Cuando los tocó, casi se asombró de que fueran cálidos, cuando aquella piel parecía haber sido cincelada en mármol fino. Un par de cálidos montículos hipersensibles, que cuando Remus los tocaba hacían suspirar a su amante.
Se atrevió a más y bajo sus labios hacia uno de los rosados pezones, arrancando un gemido largo y profundo de la mujer. Remus aprovecho para terminar su tarea de dejar libre de ropa la totalidad de su cuerpo mientras ponía duros como piedras aquellas pequeñas protuberancias rosadas.
Natt tampoco desaprovecho el tiempo y en una distracción de Remus, simplemente hizo un poco de magia sin varita y dejo totalmente desnudo al licántropo. En cuanto sintió su piel libre de las ataduras de la ropa, Remus cargo a Natt en sus brazos y la aventó a la cama, de forma juguetona y empezó a subirse en ella como un "lobo acechando a su presa". Natt miraba a Remus sorprendida... y muy excitada.
Remus empezó a besar el cuello y hombros de Natt, mientras esta recorría la piel de su espalda y bajaba hacia el trasero, a veces recorriendo de forma traviesa hacia la entrepierna del licántropo.
Sirius que estaba viendo todo, empezaba a excitarse más y su miembro empezó a "quejarse" de la falta de atención. Se abrió el pantalón y saco su miembro, empezando a tocarse mientras la pareja seguía en lo suyo.
Remus volvió a atacar los pechos de su amante y llevó una de sus manos a la entrepierna de la mujer, sintiendo en los dedos la lubricación natural, separo su cabeza de aquellos pechos y mirando fijamente a Natt, llevo aquellos dedos llenos de humedad a su boca y los chupo con deleite. Natt estaba complacida. Remus era estupendo como amante.
En cuanto dejo "limpios" sus dedos, Remus bajo su cara hacia el monte de venus y encontró aquel punto que sabía llevaría a su amante al paraíso. Dando pequeños besos empezó a preparar la gran escena y de pronto, empezó a chupar con algo de fuerza, pasando su lengua por todas las terminaciones nerviosas que podía. Los pequeños gritos y jadeos, los gemidos y los movimientos involuntarios de las extremidades de Natt, solo avivaban el deseo del lobo, quien le exigía a Remus tomar lo que le pertenecía por derecho.
Dejando aquel cálido lugar, Remus se incorporó un poco, y alineando su erección a la entrada de Natt, empezó a penetrarla sintiendo el calor de aquella cavidad y como sus cuerpos se acercaban hasta estar pegados íntimamente.
Remus, ciertamente, hace tiempo que no estaba con una mujer, pero de lo que recordaba, ninguna de sus amantes, se acercaba ni una milésima a lo que sentía en ese momento. Era cálido y húmedo, las paredes se contraían a voluntad de su amante, haciendo que cuando él embestía, el interior de la mujer lo estrechaba, dándole la bienvenida.
Sirius estaba empezando a enloquecer, o al menos, eso pensaba. No era mojigato, pero definitivamente no era un voyerista, él era de los que participaba activamente, y, sin embargo, le gustaba la sensación de observar a esos dos teniendo sexo. Definitivamente ya había cruzado muchas líneas.
En un momento dado, Natt empujo a Remus y lo hizo caer sobre la cama, dejándola a ella encima. Remus se sorprendió momentáneamente, pero luego se recompuso y sonrió. Ahora era ella quien tenía el control.
Sus caderas se movían una contra la otra, haciendo que las embestidas fueran rítmicas y sensuales, el miembro de Remus se deslizaba sedosamente en el interior de Natt.
Pero ella no estaba segura de que faltaba. Remus definitivamente se sentía "casi" el correcto. Remus estaba pensando lo mismo y en un instante, lo supo.
—Sirius, únetenos—Natt se asombró por la simple y obvia respuesta. No era un compañero, eran dos compañeros.
Sirius no tardo en quedar desnudo y su erección se levanta orgullosa hacia la pareja. Acomodándose detrás de Natt, Sirius llevo una de sus manos hacia la entrada de ella y dejo que su humedad lubricara sus dedos y empezó a preparar ese rosado anillo de músculos que aún no estaba siendo atendido con propiedad.
Remus sujeto las caderas de Natt mientras bajaba un poco el ritmo de sus embestidas, dándole a Sirius tiempo para introducirse él.
Un dedo, dos dedos, tres dedos después, mientras entraban y salían de su interior, Natt pensaba en lo grandioso que se sentía todo. Remus la llenaba perfecto por el frente, y sentía deseos de averiguar cómo se encargaría Sirius de su posterior.
Sirius saco sus dedos y alineo su miembro hacia aquel sensible anillo, empezó a penetrarlo lentamente. Un grito de sorpresa de parte de Natt, solo hizo que Remus redoblara sus esfuerzos por mantener el ritmo y su erección bajo control.
Sirius empezó a besar aquel blanco cuello y llevo sus manos hacia los pezones de Natt, sus dedos apretaban los pezones mientras el resto de su mano masajeaba la carne llena de sensibilidad.
Cuando Natt jadeo de placer, Sirius termino de penetrarla, y entonces Remus empezó a sincronizar sus embestidas con las de su amigo. La sensación de ser tomada por ambos al mismo tiempo estaba llenando la mente de Natt de puro placer, todo a su alrededor empezaba a nublarse y solo quedaba espacio para aquellas maravillosas sensaciones.
Sus jadeos y gemidos eran éxtasis puro para ambos hombres, que hace tiempo no se sentían tan conectados, tan íntimos con nadie. Esta mujer, esta mujer que básicamente se había colado a su habitación, estaba siendo la mejor experiencia de sus vidas.
Sirius pensó que amaba a Remus, y de alguna forma, sabía que amaba a Natt, o al menos, la amaría, lo supo al sentirse dentro de ella. Casi podía verlos a los tres en una casa, viviendo juntos y teniendo una vida familiar. Remus estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para mantenerse ecuánime. Su lobo interior estaba aullando de placer, si en ese momento hubiera luna llena, se hubiera transformado inmediatamente.
El miembro de Remus empezaba a crecer y su cuerpo se "semi-transformo", no mucho, apenas lo suficiente para indicar la presencia del lobo, el lobo de Remus, estaba reclamando a Natt y Sirius como sus compañeros de vida. Empezó a embestir ferozmente a Natt mientras Sirius se descoloco ante aquella imagen "casi animal" de su amigo, y ver como reclamaba a su amante como su pareja era excitante, salvaje. Y más cuando el lobo en Remus, lo miro y le tomo del brazo mientras seguía embistiendo a Natt, diciéndole que él, el lobo, los quería a los dos.
El orgasmo los golpeo e hizo aullar a Remus, tanto él como el lobo, se sentían completos y en paz. Chorros de semen llenaron el cálido interior de Natt, mientras Sirius sentía como su miembro se vaciaba en el canal posterior, y aun así, era estrechado por el orgasmo violento que Natt había sentido, al grado de enterrarle sus uñas al sostenerse de la cadera de Sirius cuando llegó al clímax.
Sirius se separó con cuidado y dejo que Natt se bajara de Remus quien poco a poco, retomaba su apariencia usual. En segundos, el Remus de siempre estaba frente a ellos, lánguido por lo que acababa de acontecer. Los tres tardaron un rato en poder hablar.
—¿Los dos? ¿Estás de acuerdo en que somos los dos? —Sirius había entendido todo luego de lo que había pasado.
Natt solo asintió, aun recuperando el aliento. Por toda respuesta para Remus, quien la veía interrogante, lo besó y luego besó a Sirius.
Unos minutos después, Sirius empezó a acariciar a sus ahora, compañeros de vida, y repitieron lo anterior intercambiando lugares. Sirius penetraba la lubricada entrada de Natt mientras Remus se encargaba de su esfínter delicadamente. No era un acuerdo tan común en el mundo mágico, pero existían casos como los de ellos.
Natt tenía mucha magia, y su vínculo requería un mago poderoso, pero ellos dos cubrían perfectamente ese requerimiento, y, sobre todo, Remus complementaba su carácter fogoso y salvaje con uno más moderado (aunque el lobo dentro de Remus era fuego), mientras Sirius sería un excelente compañero de aventuras, ya que tenía un carácter rebelde e independiente, características que también poseía ella. Y con el añadido de que ambos hombres sabían complacerla.
Luego de que sintieran el placer explotar en sus cuerpos por segunda vez esa noche, cayeron rendidos. Un par de hechizos de limpieza y se acomodó en medio de ambos hombres. Ella abrazo a Remus, y Sirius la abrazó a ella. Y así, se quedaron dormidos en esa cálida noche.
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—¿Oíste eso? —Silene y Devdan ya se habían retirado a su habitación cuando el aullido de un lobo se escuchó.
—Duérmete cariño, igual y Remus decidió dar un paseo, o Sirius esta tan borracho que se transformó en perro y está aullándole a la luna —.
Por toda respuesta, Silene le dio un almohadazo.
—...Está bien, ya me desperté—.
—Payaso—.
—Amor, ¿Qué te preocupa? —Devdan sabía que cuando su esposa no podía dormir era que estaba preocupada.
—Los vi muy tristes, ¿Crees que se recuperen? —.
—Seguro que sí, hay muchos peces en el mar, pero no puedes pedirles que finjan y sonrían, no es sano—.
Silene se acurruco en los brazos de su esposo. Pasado mañana, regresarían a su palacio. A su hogar.
—Lo se amor—.
Devdan estaba pasando sus manos sobre los brazos de su esposa, y se sintió algo "travieso".
—¿Qué opinas de intentar hacer un bebé? —Devdan alzó las cejas de forma divertida, haciendo reír a Silene.
—Estamos de ánimo ¿Verdad? —.
—Tú dirás—.
Un pequeño beso, un beso más profundo, y en un rato, la habitación de los príncipes había subido la temperatura.
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—Estoy seguro de que oí un aullido, debería salir a investigar—.
—James, regresa a la cama, no creo que sea Remus, quizás Sirius decidió salir a pasear como perro y está aullándole a la luna—.
—¿Cómo sabes que no es Remus? —Lily a veces se preguntaba cómo se había enamorado de alguien tan... despistado como James.
—Hasta donde sé, y sé mucho, la luna llena es una condición ineludible para la transformación de un hombre lobo, James—James Potter se ruborizo de vergüenza y Lily recordó porque se había enamorado de James en primer lugar. Era adorable.
—Perdona cariño, es que él y Sirius se veían muy decaídos—.
—Estarán bien tesoro, son fuertes, y si tengo que elegir entre su felicidad y la de Harry, siempre elegiré a Harry, por mucho que quiera a esos dos—.
James beso a su esposa, se acostó y estaba por dormirse, pero Prongs tenía ganas de correr, o algo así.
—¿Lily? —.
—Mhhm—Lily Potter estaba empezando a adormilarse.
Intentando despertar a su esposa, James toco la piel del cuello de Lily, se sentía tan tersa, y las memorias de su primer beso acudieron a su mente. Sus labios empezaban a sentirse secos y se los lamio en un intento de hidratarlos, pero algo dentro de sí le decía, que solo los labios de su esposa podían calmar esa sed.
Beso la parte del cuello de Lily, justo esa curva donde empiezan los hombros y llevó sus manos por debajo del camisón de su esposa, acariciando ese vientre que le había dado las dos más grandes alegrías de su vida después de el "sí acepto" de Lily.
Lily se volteó hacia James y besó a su esposo, recordando esa primera noche en que estuvo con James, los profesores pensaron que se había perdido en el bosque prohibido, pero no, había seguido a James cuando noto que se escabullía fuera del castillo y vio cuando se transformó en Prongs, lo vio saltando y corriendo sin Sirius, Remus o Peter alrededor. Era un ciervo magnifico.
Prongs la vio y se acercó temeroso hacia Lily, quien solo se limitó a acariciar al ciervo. Aunque ya eran pareja, no había compartido aún ese detalle de información con ella. La insto a que subiera a su lomo y cuando Lily lo hizo, cabalgo con ella hasta un claro donde anidaban las hadas y los arboles parecían cuajados de luces navideñas. Lily se bajó del lomo de Prongs y admiro el lugar. James se había vuelto a transformar, pero con la limitante de estar desnudo, ya que aún no sabía cómo transformarse con ropa. Cuando Lily volteo hacia él, se tapó sus partes pudorosamente.
Lily se acercó a él sonriendo y le quito las manos de ahí —Me gustas más así que con los cuernos, aunque eres un ciervo muy lindo—Y besó a James, así como estaba desnudo y pronto, ambos yacían desnudos en el pasto, unidos por las caderas y rompiendo el silencio de la noche con una sinfonía de gemidos.
Mientras ambos recordaban esa noche, repetían la escena, pero esta vez sobre sabanas de algodón, en una mullida cama. Prongs correteaba feliz en el interior de James.
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Peter iba decidido a asaltar las fuentes de la recepción, seguro que aún debía haber algo del banquete de la boda, pero cuando llegó vio algo inusual. A la entrada del salón de la recepción había una ratita de color canela con un lunar blanco en forma de media luna, como la sonrisa del gato Cheshire. La ratita iba hacia algún lado y él se vio impelido a seguirla.
La pequeña ratita era tan rápida que Peter se transformó en su forma animal y persiguió a su similar. Pronto vio a donde se dirigía la ratita canela. Las cocinas del hotel en toda su gloria y esplendor, y estaban solas.
Mientras Peter admiraba las cocinas, la ratita se trepo hábilmente por un trapeador hasta la mesa y de ahí salto con presteza a una mesa donde había varios quesos de diversos tipos. La pequeña ratita iba olfateando por aquí y allá hasta que encontró un queso en especial.
En vez de morderlo, salto de la mesa y se transformó en humano durante la caída, cayendo grácilmente sobre sus dos piernas.
—Mhhm, mi favorito, y los meseros te ocultaron antes de que pudiera comer un poco de ti, belleza—.
Peter convertido en rata, vio a una mujer de largo cabello negro, peinado en una trenza que llegaba más debajo de su trasero, y ojos verde-oscuro, la piel del tono de la canela y en su hombro descubierto, donde el sari no la tapaba (a propósito), estaba un lindo lunar en forma de media luna. Peter se preguntó por qué cuando se transformaba no conservaba el color negro del lunar...eso y que se veía tan sexy con él.
La mujer estaba arrancando pequeños trozos del queso y hacia sonidos de satisfacción que harían ruborizar incluso a Sirius y Remus y eso que él sabía de sus "gustos especiales en la cama", no de primera mano, sino porque borrachos soltaban todos los detalles, todos.
Peter no pudo más, tenía que saciar su curiosidad respecto al lunar, y se transformó, haciendo que la mujer soltara un chillido cuando se encontró con otra persona surgida de la nada.
—Disculpa, no quise asustarte, iba hacia el salón de la boda Snape-Potter, quería ver si quedaba algo de comer y entonces, te vi, bueno, tu forma animaga quiero decir y yo, me preguntaba si tu... bueno... ¿Por qué el lunar es blanco? ¡Oh Merlín! Soy pésimo con esto. ¿Podemos empezar otra vez? —.
La mujer empezó a reírse por la forma en que Peter se retorcía las manos y se ruborizaba. Era apenas más alto que ella y tenía un aspecto "gordito", pero el rubor le quedaba adorable en opinión de la mujer.
—Tranquilízate, come un poco de queso. Suelo usar mi forma animaga para "buscar" comida. En mi casa comemos mucho en el día, pero en la noche no, y a veces me da hambre en la madrugada, así que me escabullo a la cocina convertida en ratita, el lunar ignoro porque se vuelve blanco, pero no le doy importancia, ¿Quieres un poco de queso? Si no te gusta, podemos asaltar la alacena y buscamos algo—.
Peter soltó el aire que apenas era consciente de estar conteniendo y acepto el trozo de queso que la mujer le extendía.
—Gracias, me llamo Peter, Peter Pettigrew. ¿Estabas en la boda? —.
—Sí, soy prima de Severus, ignoro en qué grado. Me llamo Priya, Priya Saradaar—.
Luego de eso, compartieron aquel queso cuyo nombre, Peter desconocía y platicando con Priya, la encontró fascinante, tenían muchos gustos en común. Y Peter se preguntó si acaso... nunca se imaginó encontrar a alguien para él. Quizás su suerte estaba cambiando, si tan solo hiciera uso de su supuesto valor Gryffindor... bueno, ¡Al carajo! Ya había enfrentado a un señor oscuro, bueno., ex-señor oscuro, y salido vivo, bien podía tomar la iniciativa una vez en su vida.
Se levanto de la silla donde estaba y tomo a Priya en sus brazos, besándola y siendo gratamente sorprendido con el hecho de que ella parecía estar correspondiéndole. Se separaron y vio algo extraño en los ojos de la mujer.
—Y-yo... lo siento... lamento si... —Un dedo paro su diatriba.
—¿Tu habitación o la mía? La mía tiene jacuzzi—.
—La tuya—.
Peter soltó a Priya y vio que ella iba por un bote de helado.
—Algo me dice que muy dentro de ti, hay un hombre dispuesto a experimentar y tengo una idea para este helado—.
Peter alzo la ceja bastante complacido con la imaginación de aquella chica. Definitivamente tenían que llegar a su habitación. Salieron discretamente de la cocina y atravesaron un pasillo que daba hacia otro que iba directo a los jardines. Ahí, vieron a una pareja que estaba haciendo justamente lo que ellos querían hacer pronto.
Peter metió el bote de helado en su bolsillo del pantalón.
—Le puse un hechizo extensor—Le susurro a Priya, y transformándose en rata, empezó a correr por el pasillo evitando a la pareja, Priya lo imitó y también se transformó en rata, y cuando alcanzo a Peter, se preguntó por qué se detuvo.
Peter conocía a la pareja, y hasta ahora, habían sido una pareja clásica y moderada. Neville tenía a su prometida Annelise contra uno de los muros sin ventanas de aquel corredor. Los alfeizares eran abiertos para poder observar los jardines y la pareja los estaba ocupando para tener soporte.
Annelise tenía sus piernas enlazadas por detrás de la espalda de Neville, quien tenía a su prometida sentada sobre un alfeizar y presionándola contra el muro del lado, las embestidas constantes de la cintura de Neville contra la joven no dejaban lugar a dudas de lo que estaban haciendo.
Y los gemidos de satisfacción que emitían, hacían que cualquier duda que hubiera, fuera disipada.
Ambas "ratitas" decidieron que las bodas ponen a la gente algo "sensibles" a los estímulos, y ellos pensaban aprovecharlos con helado y un jacuzzi, así que dejaron a los amantes seguir con sus actividades lúdicas y corrieron hasta el siguiente corredor que era donde estaba el cuarto de Priya.
Mientras Tanto En Inglaterra...
Lucius Malfoy estaba buscando como desesperado a su esposa en su enorme mansión, ¿Para qué demonios hicieron la mansión tan enorme sus ancestros? ¿Qué querían a sus esposas lejos de ellos? Mañana mismo movía la habitación personal de su esposa a una más cerca, o mejor, mudaba las cosas de su esposa a su habitación y se acabó. Eso funcionaria mejor. Al menos eso iba pensando Lucius, cuando encontró a la dueña de sus pensamientos.
Narcissa Malfoy estaba saliendo de su habitación en ese momento y llamaba a una elfina, puesto que sus habitaciones tenían varias protecciones y los elfos no podían aparecerse ahí sin atravesar primero la puerta de la misma y siendo invitados a entrar por su ama.
La elfina se apareció con una bandeja con un vaso de agua, otro vaso con hielos, y una botella de agua mineral y un par de bocadillos "por si el ama tenía un poco de hambre". Narcissa agradeció a la elfina y levitando su bandeja, entro de nuevo en su habitación.
Desde que el lord, mejor dicho, Tom Riddle les había comentado los beneficios de un elfo domestico feliz (influenciado fuertemente por las ideas radicales de su ex-prometido Harry Potter), los Malfoy habían tenido que modificar su trato para con los elfos y Lucius tuvo que aceptar renuentemente que los elfos habían mejorado en la calidad de su servicio, que ya de por si era bueno antes, pero sin el agregado de la tortura, los elfos tendían a hacer las cosas a la perfección.
La casa estaba reluciente, los jardines muy cuidados, los caballos alimentados, cepillados y felices, incluyendo a los voladores, y la comida era ahora insuperable. Era tan buena que ninguno de los Malfoy recordaba la última vez que se sintieron tentados a salir a comer.
Alejando por un momento esos pensamientos, Lucius toco a la puerta de Narcissa y esta le abrió.
—Lucius, ¿Qué se ofrece tan tarde?, son casi las 10 de la noche—.
—No puedo dormir—.
—¿Quieres pasar y platicamos un poco? —.
Lucius entró al cuarto de su esposa y le robo uno de los bocadillos que le había traído la elfina. Pasaron un rato agradable conversando como no lo habían hecho en años. Ambos preocupados por su único hijo y pensando en cómo se iba a enfrentar a dos, DOS, maridos. Y Narcissa se rio diciendo que su dragón iba a empezar un harem.
—¿Te imaginas Lucius? Un harem—.
—No puedo imaginármelo—.
—¿No te hubiera gustado tener un harem? —.
—No, soy hombre de una sola mujer—.
La mirada seria de Lucius hizo que su mujer se ruborizara. Cuando le avisaron de su matrimonio arreglado, estaba exultante de alegría, ya que Lucius siempre le había gustado y el que fuera a convertirse en su marido era su máximo de felicidad. Cuando nació Draco, pensó que nada podía redondear su felicidad, entonces se enteró de que tendría una hija, pero la pequeña no sobrevivió el 6 mes de embarazo y Lucius, quien siempre había creído que aquella maldición era un cuento, tuvo que decírsela a Narcissa.
Su esposa estaba devastada, ya que ella de verdad quería una niña. Su sueño había sido tener muchos hijos, niños y niñas. Se consoló pensando que al menos podría tener muchos niños, pero la suerte la golpeó directo a la cara y le arrebato ese sueño con un hechizo que salió mal y la dejo incapacitada para tener hijos.
Solo tendría a Draco.
Ahora su sueño había cambiado y en su futuro, se veían muchos nietos, aunque tuvieran que ser con "madres sustitutas". Draco también soñaba con una familia grande, y afortunadamente, los Weasley y Prewett eran famosos por su fecundidad.
En todos esos golpes del destino, Lucius jamás la abandono ni se buscó una amante. Eso le decía más a Narcissa que todas las joyas y regalos costosos del mundo. Su marido la amaba tanto como ella a él.
Ahora que ya estaban cerca de los 50 años, su esposo apenas exhibía canas, aunque quizás se debiera a que su cabello rubio era muy claro, tenía algunas arrugas, pero lo hacían ver distinguido y conservaba su buen cuerpo gracias a mucho ejercicio y montar a caballo al menos tres veces por semana.
Quizás era la noche, o que, a la luz de las velas, su esposo se veía hermoso, o quizás era ese brillo de lujuria que asomaba a los ojos grises, pero Narcissa se sentía con ánimos de recordar algunas cosas de su matrimonio... como su noche de bodas.
Lucius se dejó llevar dócilmente por su esposa hasta la cama, y no salieron de ahí hasta el mediodía y solo para pedir algo de comer a los elfos.
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Ajeno a lo que pasaba en la mansión, Draco había salido a cenar con sus pretendientes, no, prometidos... era tan raro pensar en eso.
Draco había aceptado su propuesta de matrimonio de los gemelos Weasley. Ambos tenían un negocio de bromas que había sido un éxito rotundo en el callejón Diagon y habían comprado una casa en una zona alejada de muggles y magos "por lo delicado de sus experimentos", habían dicho. Draco aún no la conocía.
Luego de cenar, Fred y George invitaron a su futuro esposo a conocer la que sería su casa luego del matrimonio.
La verdad de las cosas, Draco no imaginaba una casa como esa. Era preciosa, la casa de sus sueños era grande y espaciosa, pero no era una enorme mansión donde tenía que recorrer kilómetros y kilómetros de terreno solo para ir de su cuarto a desayunar.
La casa había sido equipada con una enorme biblioteca, que, según los gemelos, era solo para él. Habían notado que leía mucho mientras estaban en Hogwarts y querían darle un espacio "solo para él". Draco se sintió conmovido por ese detalle. El resto de la casa estaba decorado con excelente buen gusto.
—Zabini nos ayudó a decorarlo, Madame Zabini quiero decir—Dijo Fred mostrándole a Draco algunas esculturas y pinturas.
Subieron las escaleras y llegaron a una especie de departamento, o al menos eso le pareció a Draco. Había una sala al principio, y más adelante se veía una cama enorme adoselada, donde caían desde los pilares varias sedas carísimas, y él era un Malfoy, sabía de telas caras. La cama era como para 6 personas, y había una puerta que daba a un baño donde había una tina como la del baño de prefectos y todos los demás implementos de un baño tradicional.
También había un enorme vestidor en caoba y Draco vio que había un enorme espacio, donde una placa decía "Draco Weasley-Malfoy". Sus futuros esposos habían pensado en todo. Era suficiente para todo su enorme guardarropa.
—¿Te gusta nuestra habitación? —George se acercó a Draco y lo abrazo, mientras este digería todo.
—¿Quieres decir que aquí dormiremos los tres? —.
La risa de ambos gemelos era muy musical, o quizás solo era la imaginación de Draco.
—Dormir... —Empezó Fred.
—O hacer otras... cosas—Terminó George lanzando una mirada "muy apreciativa" hacia Draco, haciéndolo ruborizar.
George le dio un largo beso a Draco y este sintió que sus rodillas temblaban ¿Desde cuándo sentía ese calor en el cuerpo? Hasta ahora, los besos que había recibido de ellos eran tiernos, pero no habían despertado ese "calor" en él. La boca de George seguía saqueando la suya, mientras las manos de Fred recorrían su cuerpo frotando, acariciando y apretando sus contornos y arrancándole suspiros.
George se separó de Draco y le hizo un gesto con la cabeza, indicándole que estarían más cómodos en la cama y Fred tomo una de las manos de Draco y George la otra, y lo llevaron hacia esa cama que ahora se sentía sensual y atractiva, invitadora.
Ambos gemelos eran poderosos mágicamente hablando. Habían perfeccionado muchas habilidades sin varita y no verbales, así que la ropa de los tres fue desvanecida y acomodada sin que Draco se diera cuenta que ahora los tres estaban desnudos sobre aquella enorme cama.
Fred procedió a ocuparse de los hombros y pecho de Draco mientras George se encargaba de la parte sur, y Draco sintió cuando su miembro era masajeado con firmeza y delicadeza a la vez. Su erección iba ganando firmeza mientras las diestras boca y manos de Fred lo excitaban con sensaciones que no había sentido antes.
Draco seguía siendo virgen. Sus supuestas aventuras sexuales habían sido más un chisme que nada, ya que Draco siempre había deseado que fuera Harry quien tomara su virginidad, y él la de Harry, pero cuando no se dio, claudico con el asunto de tener pareja... hasta que su padre acepto el cortejo de los dos Weasley.
Al principio no pensó que eso fuera a funcionar, pero habían sido muy pacientes con él, y le llevaban a cenar, al teatro y le cumplían casi cualquier capricho. Se sentía adorado por ambos. Pero, aun así, no había sido todo miel sobre hojuelas, también habían tenido peleas, pero las resolvían fácilmente y en general, había cambiado mucho su carácter al tratar con los gemelos. Ahora estaba en paz con el hecho de que Harry no lo eligiera y estaba feliz por eso, tenía dos novios insuperables, DOS.
George lo saco de sus pensamientos cuando llevo su miembro a su boca y empezó a succionarlo con avidez. Fred saqueo su boca y entre ambos estaban llevándolo a la locura.
Con un sencillo hechizo lubricante, George empezó a preparar a Draco, pensaban aguardar hasta la boda en unos meses, pero... se sentían impelidos hacia Draco, era más fuerte que ellos y no podían aguantar más. Necesitaban sentirlo.
Al contacto con el lubricante, Draco se sorprendió, pero cuando el primer dedo lo penetró, se asustó. Fred consiente de esto, se dedicó a relajarlo y decirle palabras de amor a su dragón. Un segundo dedo entró y Draco estaba un poco menos nervioso sabiendo que George lo estaba preparando a consciencia. Cuando el tercer dedo entro, George empezó a embestir para que Draco se acostumbrara al grosor y al movimiento.
Los gemidos que salían de los labios del rubio solo hacían que las erecciones de los pelirrojos empezarán a doler.
—Draco, ¿Quieres que sea Fred o que sea yo quien te tome primero? —Draco pensó que casi se jugarían en un volado su virginidad, pero una vez más, se alegró de haberse equivocado con ellos. Le estaban dando a elegir. Fred incluso había parado sus caricias para que pudiera pensar con claridad.
—Tú me has preparado con suavidad, creo que deberías ser tú, pero también quiero sentir a Fred pronto—George asintió y le dio una mirada a Fred, que inmediatamente volvió a "distraer" apropiadamente a Draco, mientras su hermano colocaba su erección en la entrada de Draco y presiono.
Un tenue gemido de dolor fue ahogado por el beso de Fred, quien escucho a su gemelo mascullar —¿Eras virgen? ¡Oh Merlín! Está muy apretado—.
George se contuvo y logro empujar lentamente, mientras Fred profundizaba sus caricias con los labios, apretaba los pezones de Draco hasta que estuvieron sensibles al contacto y empezó a repartir besos en sus costados mientras una de sus manos masajeaba la erección del rubio.
Draco se sentía amado como nunca. George empezó un suave vaivén luego de que estuviera quieto hasta que él se acostumbrara a su miembro, y Fred se dedicaba a brindarle placer con sus caricias. Los dos concentrados solo en él. Draco suspiro de gozo.
George empezó a acelerar las embestidas hasta que no pudo más y se vacío dentro de Draco. Entonces salió de él y tomo el lugar de Fred en la cama, para dejarle a su gemelo que probara el paraíso.
La erección de Fred era, si se puede, algo más grande que la de su hermano, aunque ambos estaban bien dotados, cortesía de la genética Weasley. La ventaja de Fred es que Draco ya estaba preparado, así que cuando George estaba excitando a Draco, él se introdujo en aquella apretada cavidad.
Sabía que acababa de dejar de ser virgen, pero aún estaba muy estrecho, y tan cálido. Soltó un gemido de estrangulado placer y empezó a embestir a Draco quien aún no lograba llegar al clímax, pero eso era porque todo esto lo estaba superando.
En realidad, Draco ya había tenido pequeños orgasmos, pero no alcanzaba aquel que le permitiría la liberación de su semen. Todo esto era tan excitante que su cuerpo se resistía a que acabara.
George en un momento, volvió a atacar la erección de su dragón y tragándolo por completo empezó a chuparlo, a succionarlo con fuerza mientras su mano masajeaba sus testículos y la otra estrujaba cada parte carnosa que encontraba.
Draco estaba empezando a sentir como si su sangre fuera fuego líquido y Fred sintió como las paredes de Draco se estrechaban deliciosamente a su miembro, los espasmos eran cada vez más frecuentes y sus respiraciones eran erráticas, las de los tres. El fuego se concentró en su vientre y Draco exploto en la boca de George mientras Fred se dejaba ir en aquel cálido interior. Cuando acabo se separó de Draco, desplomándose al lado, mientras George se acomodaba al lado contrario terminando de tragar la dulce semilla de su rubio.
—¿Por qué no nos dijiste que eras virgen? —Preguntó George intrigado.
—Y-yo no quería que se decepcionaran —Draco estaba avergonzado y quería ocultar su rostro, pero Fred le impidió que volteara hacia las almohadas.
—Nunca nos decepcionaríamos de ti Draco, eres nuestro novio y eres hermoso, y nos has dado un regalo único, tu inocencia ahora es nuestra y la atesoraremos, te lo prometemos—Fred sello esa promesa con un beso y George también.
Draco estaba feliz, pero había algo más que le intrigaba.
—Fred, George, me preguntaba si... —.
—¿Sí? —Pregunto George intrigado con que quería Draco.
—Es posible que ustedes...ya saben... ¿Se puede "juntos-juntos"? —Fred y George entendieron a qué se refería Draco.
—Es posible, sí. ¿Quieres probar? —Fred esperaba que pasaran años luego de la boda para que Draco quisiera algo así, así que se alegraba de que Draco tuviera curiosidad. Cuando miro a Draco, este estaba ruborizado hasta las orejas.
George volvió a trabajar el cuerpo de Draco y repartió caricias y besos a diestra y siniestra, mientras Fred se masturbaba, levantando su erección y se tumbó de espaldas contra el colchón y las almohadas, y con cuidado, ambos acomodaron a Draco encima de Fred.
Un nuevo hechizo lubricante y un poco de trabajo con los dedos de George y Fred alineo su miembro de nueva cuenta en aquella entrada y presiono hasta que su miembro fue tragado hasta la base. Se quedó quieto esperando la señal de George para moverse.
Aunque Fred no moviera sus caderas, seguía besando el cuello y hombros de Draco mientras masturbaba al rubio y George empezó a acercarse a la entrada de Draco, llevando su erección encima de la de su hermano y con cuidado, presiono.
Draco sintió dolor, de verdad. Pero una vez que George termino de penetrarlo, le parecía casi imposible que su cuerpo pudiera aguantar a ambos hombres y entonces, sucedió.
Fred y George empezaron a moverse al mismo tiempo y la presión de ambos miembros, hinchados hasta el límite, estirándolo, entrando y saliendo de él con firmeza, era enloquecedor. Y por si no fuera poco, la mano de Fred lo masturbaba ahora furiosamente mientras su boca mordisqueaba sus hombros y George lo besaba mientras ponía duros sus pezones.
Estaba siendo excitado, por toda su dermis y poseído al mismo tiempo. No había una sola de sus terminaciones nerviosas que no estuviera siendo excitada y complacida.
Draco tenía una mano en el hombro de George y la otra en la cadera de Fred. Cuando llegó al clímax, soltó un grito casi inhumano y apretó con tal fuerza que sus uñas dejaron marcas en sus dos amantes. El cuerpo del rubio se desplomo cuando su miembro dejo de soltar semen y se desmayó sobre el cuerpo lánguido de Fred.
Los dos hombres, salieron con cuidado de su amado rubio y lo acomodaron con delicadeza en la cama. Unos cuantos hechizos de limpieza y se acurrucaron al lado de Draco, flanqueándolo, de forma que fuera protegido por ambos, ya que así lo amaban los dos. Era un ser precioso que debía ser protegido.
Draco había sido su sueño por muchos años, y el cortejo fue la oportunidad de que Draco los conociera. Nunca pensaron que algún día iban a poder casarse con él, pero ya estaban a unos meses. Pensaron que tendrían sexo hasta la noche de bodas, pero ya había sucedido esa noche. Pensaron también que encontrarían a un experimentado Draco, pero esa noche había sido su primera vez y esa inocencia les pertenecía a ambos ahora. No importaba que hubiera sido George quien entrara primero. Si fueran celosos entre ellos, esa relación no funcionaria, y Draco no merecía menos que lo mejor, y ellos eran lo mejor.
El sueño fue introduciéndose lentamente en ellos y se quedaron abrazando al rubio quien, entre sueños, se acomodó aún más, sintiéndose completo y en paz. Había encontrado su hogar en aquel par. Y el mundo podía irse al carajo con sus chismes, él era feliz.
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Regulus Black tenía una pareja... inusual. Al menos inusual para muchos magos, pero es que a él le gustaba el hombre...mejor dicho, medio hombre. Habían salido a cenar a ese nuevo restaurante que un mago mestizo había puesto cerca del Caldero Chorreante y obligo a su "novio" a que usara ropa "ajustada".
Lo cual no le gustaba mucho a su novio, pero como Regulus se lo comía con la mirada, lo complacía en lo que podía. A veces agradecía al mojigato de Remus (ya que, en el ministerio, pocos sabían de los "gustos" de Remus, todos creían que era mojigato) el haber sido tan buen auror y que ahora él tenía un trabajo "honorable" y podía ser visto del brazo de Regulus sin provocar "demasiados" chismes.
Por él se podían ir directo al infierno todos los chismosos, mientras Regulus lo quisiera con él.
Cuando llegaron al restaurante, Regulus sonrió complacido por la cara de sorpresa de su novio. Su novio estaba feliz con la elección, "The Hunter & Butcher House. All is meat in every single dish" decía el letrero.
—Me sorprende tu elección Reg, es simplemente genial, sabes lo que me gusta la carne—.
—Lo se Grey, por eso pensé que te gustaría, y puedes pedir incluso "medio crudo" tu filete, ya que hay platillos donde la carne debe tener algo de sangre—.
—¿Te he dicho que te amo? —Fenrir Greyback estaba mirando con ojos de cachorrito a Regulus Black. Era increíble que hubiera caído enamorado y nada menos que de un casi Black.
—Sí, pero me gusta oírte decirlo—.
Habían mantenido su romance en secreto ya que a pesar de las reformas que Tom Riddle había tratado de impulsar, aún había muchos miembros del Wizengamot renuentes, y aunque las parejas hombre lobo-mago no estaban prohibidas, no eran muy bien vistas entre los magos de sangrepura y Regulus temía la reacción de sus padres y sobre todo de su madre. Su padre Orión quizás fuera más fácil de convencer.
Fenrir había demostrado ser un excelente investigador y rastreador de fugitivos. Contrario a muchos hombres lobo, Fenrir había abrazado a su lobo interior y podía controlar un poco sus transformaciones sin la poción Wolfsbane (conocida vulgarmente como Matalobos). Ese poco de control, le permitía a Fenrir conservar sus instintos de lobo cuando estaba transformado en humano y algunas características como el pelaje largo y el cuerpo musculoso.
Regulus babeaba cada que Fenrir aceptaba ponerse esas camisas y suéteres entallados y muchas mujeres se lamentaban en voz alta de las evidentes preferencias de aquel "pedazo de hombre".
Mientras comían sus filetes, Regulus pidió bien cocido mientras Greyback pidió ese tal "sashimi de buey", Fenrir olfateo un aroma familiar, ya que habían compartido algunas borracheras juntos.
—Rabastan está aquí—.
—¿Qué? ¿Dónde? —.
En ese momento, en el campo visual de Regulus apareció Rabastan Lestrange acompañado de un hombre de cabello negro que por momentos parecía rojo sangre y ojos de un gris azuloso, bastante atractivo. Regulus lo reconoció como uno de los Prince, debía ser nieto del actual Lord Prince, ya que su hermano le contó a Reg sobre Severus y su condición de heredero y sucesor de Lord Prince y le hablo sobre que Severus tenía otro primo además de Natt.
Por la cara de Rabastan, llevaban tiempo saliendo juntos, pero era evidente que quería estar en otro lugar con el hombre, un lugar mucho más privado.
—...No sabía que Rabastan estuviera saliendo con alguien—.
—Ni yo, aunque su elección es bastante buena—.
—¡Oye! Que estoy aquí enfrente—.
—Solo estoy apreciando que es atractivo, pero tú eres hermoso Reggie—.
Regulus odiaba cuando le decía Reggie, pero lo dejaba pasar, solo si se trataba de Fenrir. La pareja afortunadamente no los vio, o al menos eso parecía, y en cuanto terminaron de comer, pagaron y se fueron de ahí.
La noche estaba clara y la luna creciente brillaba en el cielo, aún faltaba poco más de una semana para la luna llena, pero Fenrir reconoció el impulso de su lobo surgir. Iba caminando al lado de Regulus y el exquisito hombre que iba a su lado, se ruborizaba cada que volteaba a verlo.
Siempre decían las personas que Regulus parecía una versión joven y sin barba de Sirius, pero Fenrir no podía ver donde estaban esas similitudes. Regulus conservaba un aire de inocencia del que Sirius carecía, se ruborizaba con facilidad y tenía una tendencia a morderse un labio cuando estaba nervioso.
A pesar de que ya llevaban meses saliendo, aún no habían dado "ese" paso. Habían tenido algunas sesiones de besuqueo intenso, caricias fuertes, y bastante masturbación conjunta y en un par de ocasiones le había dado sexo oral a Reg, muy buen sexo oral, pero hasta ahora, Fenrir se había negado a avanzar más allá.
Como él había aceptado a su lobo, la copula era algo "diferente" en su caso. Mientras el resto de los hombres lobo tenía sexo regular con sus parejas, excepto los días de luna llena, Fenrir conservaba una característica lobuna que podía ser muy dolorosa para Reg, y hasta donde sabía, el hombre seguía siendo virgen y no quería que su primera vez fuera menos que placentera.
No es que Regulus no hubiera querido tener sexo, sino que las circunstancias se lo habían impedido, se había unido a los mortífagos y cuando el Lord cambio de "parecer", fue arrastrado por aquel plan de la Orden y la profecía. No había tenido tiempo de conocer a nadie, hasta apenas ese año, cuando se topó con Fenrir regresando de una misión.
El hombre lobo tenía la ropa destruida y alcanzo a ver aquella deliciosa musculatura y el aire salvaje del hombre que además presentaba rasguños. Fenrir le sonrió sarcásticamente y se fue de ahí directo a dar su informe, incluso antes de ir a San Mungo o mínimo a la enfermería del cuartel. Regulus agradeció en silencio a su padre que necesitaba que fuera a recoger un par de papeles y lo mando a él en vez de aún mensajero.
Fenrir se lo empezó a topar "por casualidad" cuando Reg iba al callejón Diagon o por más papeles de su padre y empezaron a citarse a escondidas, iban sobre todo al mundo muggle y al departamento de Fenrir, quien lo había comprado luego de se hizo bastante bueno como investigador, pero como cazador de fugitivos logro muchos méritos entre los aurores quienes empezaron a "obviar" cierta parte de su vida, para disgusto de Remus, quien aún no le perdonaba el haberlo mordido de niño.
Reg estaba avergonzado de que Fenrir se enterara de que era virgen y cuando tuvieran intimidad, se decepcionara de él. No tenía manera de saber que Fenrir ya lo sabía, su "olfato" se lo había indicado.
Sin embargo, para consuelo de los dos, esa situación estaba por cambiar. Algo en el aire estaba cambiando, había un halo de magia en la noche, poniendo los sentidos en alerta y exacerbando las sensaciones. Fenrir enlazo su mano con la de Reg, y Reg salto por la chispa de electricidad que sintió cuando el lobo toco su mano.
El hipersensible olfato de Fenrir sintió el cambio en el aroma de Reg, deseo. Tomo el rostro de su novio entre sus manos y Regulus simplemente se derritió como mantequilla entre aquellos brazos. Sentía miedo y a la vez, quería hacerlo. No quería seguir siendo virgen, quería que Fenrir fuera el primero. Y Fenrir pensó que si algún día decidían casarse no podía seguir evitando el sexo, lo que sucedía con su miembro era parte de lo que él era, y Regulus tendría que aceptarlo así. Al menos eso esperaba.
—Te deseo Reg—.
—Yo también Grey—.
—No podemos ir a mi casa, mis padres están hoy ahí—.
—Y yo como que rompí mi cama en una trasformación y el sillón no es muy cómodo—.
—¿A dónde vamos entonces? —.
No se habían dado cuenta que habían caminado tanto que se habían alejado mucho del caldero chorreante y en cambio habían ido a dar a una calle cuajada de bares. Al fondo de la calle, había un hotel. Ninguno lo pensó mucho cuando se dieron cuenta de los negocios que había a su alrededor cuando vieron la salvación a su dilema a unos metros de distancia.
Entraron al hotel, muggle, y pidieron una habitación. El encargado había visto muchas parejas gay en su trabajo, pero era la primera vez que veía a un hombre que le hacía replantearse su sexualidad, o, mejor dicho, dos. Fenrir le parecía un completo activo, mientras Regulus un completo pasivo, y le daban ganas de meterse en los pantalones de ambos. Les sugirió una habitación en el último piso.
No se habían dado cuenta en su prisa, que el hotel era especializado precisamente en sexo casual, todas las habitaciones tenían implementos para el puro y llano disfrute sexual.
Fue por eso por lo que cuando vieron la habitación, Regulus sintió más miedo mientras Fenrir pensaba que esas tiras de cuero, definitivamente iba a ser instaladas en su recamara del departamento, una vez que consiguiera una cama más resistente.
Afortunadamente, el deseo de sentir a Fenrir dentro era más que su miedo y pronto ambos estaban desnudos sobre la cama. Regulus se deleitaba en la visión del cuerpo desnudo y musculoso de su novio, destilando hombría por todos los poros. Cada línea que tocaba de su vientre le parecía estar tocando a un gladiador romano, Fenrir era una oda a la testosterona.
Mientras, Fenrir veía al hombre que lo traía de cabeza, el siempre considero enlazarse con una mujer, hasta que conoció a Reg. No era exactamente "delicado", pero tenía esa elegancia y discreción, un porte regio, era delgado, pero no mucho, solo lo suficiente, y se sentía tan pequeño en sus brazos, y eso le fascinaba a Fenrir quien se vio a si mismo tratando con delicadeza y cuidado a alguien, por primera vez en su vida.
Reg sintió la boca de Fenrir en su miembro, la caricia era más ruda que lo que recordaba de sus encuentros anteriores y le fascinaba. Fenrir siempre lo trataba con delicadeza, pero él no era tan frágil como aparentaba. Tuvo a Sirius-hago-bromas-pesadas-a-todo-mundo Black como hermano. Su cuerpo era resistente, podía aguantar lo que a Fenrir se le ocurriera.
Reg quiso corresponder la atención y Fenrir quiso evitarlo, pero Reg no lo dejo y vio en toda su gloria y esplendor cuando el miembro de Fenrir empezó a hincharse en cierta parte. Contrario al asco o miedo que Fenrir creyó que Regulus sentiría, su novio estaba fascinado y empezó a chuparlo de forma golosa.
Fenrir se desconectó del mundo y solo se concentró en sentir aquella boca sobre su miembro, hasta que su lobo exigió que se dejara de juegos y reclamara a su pareja.
—Reg, para—Regulus separo su boca de aquel miembro con renuencia, como si le hubieran quitado su dulce favorito.
—¿Qué pasa...? —Por toda respuesta, Fenrir lo coloco rápidamente en cuatro y empezó a lamer su entrada dejando que su lengua lubricara alrededor y el interior. Las sensaciones que recibía hacían que el miembro de Regulus se hinchara aún más y estaba empezando a ser doloroso, pero de alguna forma, ese dolor le gustaba.
Luego, para agregar más sensaciones a las que ya lo estaban enloqueciendo, uno de los gruesos dedos de Fenrir entro en su esfínter, haciéndolo gemir de sorpresa, la saliva que había repartido Fenrir en su entrada, ayudo mucho a que aquel dedo se deslizara en su interior y pronto se vio a si mismo moviendo su cuerpo hacia atrás para sentir más profundamente aquel dedo.
Fenrir agrego más dedos, uno a uno, hasta que fueron cuatro y entraban y salían deforma firme y constante del interior de Regulus. En un momento, Fenrir saco todos ellos. Volteo levemente y vio que el miembro de su novio seguía erguido, pero había perdido aquella protuberancia.
—No te preocupes, volverá—Y diciéndole esto, Fenrir alineo su miembro y tomando de las caderas a Reg, empezó a penetrarlo con cuidado. Regulus aguanto sus gemidos hasta que sintió que aquel delicioso miembro no llegaría más lejos, podía sentir los enormes testículos de su novio, golpeando contra sus muslos.
—Muévete Grey—.
No necesito más, Fenrir empezó a mover sus caderas en círculos y Regulus podía sentir que aquel miembro lo llenaba y tocaba cada punto de su interior, lo sentía tan justo mientras Fenrir se sentía desfallecer de lo apretado que estaba.
Fenrir acelero el ritmo de sus embestidas y Regulus tenía problemas para mantenerse en esa posición, los embates eran poderosos y movían la cama con mucho ruido. Entonces lo sintió. Aquella protuberancia empezó a crecer y Reg podía sentirla, estiraba aún más su ya de por si distendido recto y cada embiste lo sentía aún más profundo, golpeando su próstata y rozando sus paredes de forma brutal... estaba más allá de lo sublime su excitación.
Entonces Reg vio las correas de cuero que colgaba de la pared hacia la cama y alcanzo un par de ellas, y las enredo en sus brazos y con su ayuda, logro levantar la parte superior de su cuerpo.
—¡Oh carajo! Reg, esto se siente delicioso—.
Al subir su cuerpo, Regulus había cambiado el ángulo de penetración y ahora Fenrir estaba embistiéndolo casi como un animal y él lo sentía aún más grande de lo que ya era. La mente de Reg era incapaz de hilar siquiera más de dos silabas seguidas y solo podía jadear. Jadear, gemir, gritar y apretar más aquellas correas que le permitían mantenerse en pie, ya que sus piernas se habían convertido en gelatina.
Sentía sus huesos molerse, la piel ardía y parecía estar a punto de la combustión espontánea. Casi esperaba estar en llamas en ese momento. sintiendo aquel delicioso miembro hinchado que ya no podía salir de él, haciendo que Fenrir tuviera que moverse contra él, intentando llegar más profundo.
Las embestidas eran más cortas, pero más rápido. El ritmo estaba enloqueciéndolos a ambos. El sudor de sus cuerpos ya estaba en un punto en que escurría hacia las sabanas. Fenrir sintió como las paredes de Reg empezaban a apretarlo violentamente, y llevo una de sus manos al olvidado miembro de su novio... no, su pareja, su compañero de vida.
El lobo en él lo reconoció como tal y el mundo entero podía intentarlo si quería, pero nadie iba a separarlo de su pareja, solo sobre su cadáver.
Reg agarro más fuerte las correas mientras la mano de Fenrir tomaba su miembro y empezaba a masturbarlo. Con esfuerzo, abrió las piernas hasta donde pudo y empezó a moverse aún más hacia atrás, cuando Fenrir lo embestía, profundizando al máximo las penetraciones, y dejando que aquella protuberancia entrara aún más profundo en él. ¡Merlín! Hasta podía sentir las venas cuando palpitaba la sangre en él.
La mano que tenía libre Fenrir, la aferro a la cadera de Reg, unas cuantas embestidas más y su miembro empezó a palpitar, soltando su semen dentro de Reg, con fuerza, llenándolo por completo, y dejando que el placer invadiera sus sentidos. Su cuerpo temblaba, pero estaba satisfecho, muy satisfecho. Espero hasta que su miembro perdiera la protuberancia y salió con cuidado de aquel estrecho canal.
Reg soltó las correas y se dejó caer en los brazos de Fenrir, quien había pasado su brazo debajo de su estómago. Ahora su novio estaba besando con ternura su espalda y su maltratado (pero deliciosamente maltratado) trasero, y lo ayudaba a acostarse contra el colchón, y empujando las sabanas húmedas en el proceso.
—Me dejaste lleno de tu leche—Le dijo Fenrir mostrándole su mano perlada con su semen y haciendo que Reg se ruborizara y luego, con parsimonia, empezó a lamer el blanco líquido para asombro y deleite de Reg.
—Y tú me has metido todo ese "monstruo" por el culo—Dijo riendo Reg, quien empezaba a relajarse, era ridículo sentirse cohibido luego de que tuvo aquel enorme miembro y el participo muy activamente.
—Pero te gusto—.
—Sí... mucho—Un beso calló al lobo y dejo que Reg disfrutara un poco de caricias postcoitales.
Mientras acariciaba a su pareja, Fenrir pensó que lo que estaba por decir era lo correcto, él ya había reconocido a Reg como suyo, esperaba que Reg pensará lo mismo con él.
—Reggie... Cásate conmigo—.
—¿Qué? —.
—Me oíste perfectamente, cásate conmigo—.
—¿Por qué? —Reg intuía algo, había sentido como si una cuerda lo hubiera atado a Fenrir mientras estaban unidos, alguna vez oyó hablar de los compañeros de vida, pero pensó que se trataban de cuentos. Ojalá fueran ciertos.
—Eres mío, mi compañero. Cuando estaba dentro de ti, lo sentí, y el lobo lo sintió también. Eres mi pareja, mi compañero hasta la muerte. Cásate conmigo—.
Reg se colocó encima de Fenrir a horcajadas y empezó a mover su trasero hacia aquel miembro, despertándolo nuevamente. Vio a Fenrir a los ojos mientras con su mano, dirigía aquel miembro hacia su interior de nueva cuenta.
—Sí quiero—Y Reg empezó a moverse hacia arriba y hacia abajo en aquel mástil de carne mientras Fenrir sonreía al ver que su compañero era insaciable y empezó a mover sus caderas para complacer a su pareja.
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Rabastan diviso a sus ex-compañeros mortífagos en el restaurante, porque, aunque Fenrir no hubiera sido marcado, lo era. Aunque desde que la marca había desaparecido hace unos días ya no había manera de saber quién había sido mortífago y quién no. Tuvo que enviar lechuzas a medio mundo para saber que él no había sido un caso particular, y otra lechuza a su cuñada para asegurarse que Lord Riddle seguía vivo y que la desaparición no tenía que ver con su muerte o algo así.
Aún no había nada anunciado en el profeta, pero seguramente pronto lo habría. Pero él, si alguien intentaba decir de él que era mortífago, podía levantar su brazo y fingir que nunca fue marcado. En fin, ignoraría a esos dos que a todas vistas estaban en una cita romántica, igual que él estaba con Max.
Saber que Max Rosier, el nieto del actual Lord Prince estaba interesado en él fue un shock, ya que hasta donde sabían, el hombre se dedicaba a andar de cama en cama y de mesa en mesa de juego. El típico playboy.
Pero no todo era lo que parecia.
Max fue insistente en obtener una cita con él y lo atajaba luego de las reuniones del Wizengamot. Cuando Rodolphus "tuvo ese accidente" y falleció, él se convirtió en el nuevo Lord Lestrange, y por eso mismo, le parecía raro que alguien como Max Rosier se fijara en él. Por muy "inútil" que fuera Max, era un Prince y un Rosier, un sangrepura de renombre, más que su apellido.
Al final, Max obtuvo un sí de Rabastan y fue una excelente cita en palabras de Rabastan. Max lo llevo a un museo donde exhibían instrumentos de tortura muggles y Rabastan estaba fascinado. Hacía años que no veía nada relacionado ni remotamente a la tortura. Había perdido su gusto por la sangre (casi, había gente que parecía pedir a gritos una buena sesión con el látigo), pero una de las cosas que no le disgustaban tanto de los muggles era esa predilección e imaginación de torcer ideas geniales en ideas para infligir dolor, en eso no se diferenciaban mucho de los magos.
Luego de esa cita, siguieron muchas otras y Rabastan empezó a relajarse con el tenaz Max y se dio cuenta de que el "Max playboy inútil" solo era una fachada. Para que, quien sabe. Pero el verdadero Max era muy diferente.
Para empezar, poca gente permaneció al lado de Rabastan luego de que el Lord firmo la paz, no importaba que hubiera sido "perdonado" por sus crímenes. Muchas de sus antiguas alianzas se desvanecieron y quedo con apenas las suficientes para mantener su lugar en el Wizengamot y conservar el título de Lord.
Varias citas después, algunas en la comodidad de su mansión, que su padre tuvo la "gentileza" de heredarle su propia mansión y dejar a su hermano y cuñada en otra, donde comprobó que Max sabía perfectamente complacerlo en la cama.
Podía decirse que eran una pareja, y empezaba a pensar que podía imaginarse casado con Max Rosier. No por los títulos que lo precedían, sino porque en verdad disfrutaba de su compañía.
Un pie desnudo empezó a acariciar su miembro sobre su pantalón, sacándolo de su concentración. Max estaba masajeando sensualmente su miembro debajo de la mesa, ¡Y el muy ladino ni siquiera parecía estar preocupado de que alguien los viera!
Era perverso. Deliciosamente perverso.
Rabastan pidió la cuenta y dejo de sentir aquel hábil pie sobre su delicada anatomía. Cuando la mesera llegó, Rabastan puso 200 libras en la mesa.
—Quédese con el cambio—Le dijo a la conmocionada mesera y jalo hacia afuera del local a su novio, para que se hacia el tonto si eso es lo que era Max.
Ya en la calle y buscando donde desaparecerse le dijo a Max al oído.
—...Que te quede claro, llevaras mi apellido y nos casamos en 3 meses para darte tiempo a pensar en tus invitados. No te estoy preguntando si quieres, vas a ser mío. Ahora, vayamos a mi mansión que tengo que "castigarte" apropiadamente por tu comportamiento lascivo en el restaurante.
Max sonrió feliz, nunca hubiera dicho que no a la propuesta que llevaba esperando desde que vio a Rabastan en el Wizengamot. Se abrazo al mago y se desaparecieron hacia la mansión, donde horas después y mientras Max sentía el miembro de su prometido hasta el fondo, aquella cuerda invisible que Max sabía que existía, la sintió atarse hacia Rabastan, indicándole a Max, que no había fallado al pensar que Rabastan era su compañero de vida.
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Calixta y Evan Rosier estaban sobre su cama de matrimonio, luego de que se pusieran "al día" respecto a sus necesidades maritales. Con todo el estrés de que Severus casi hubiera perdido la razón por perder a Harry y luego de meses de temer lo peor con el compromiso del joven y Tom Riddle, bueno, tenía bastante tiempo que no tenían un momento a solas.
Ambos estaban conscientes de lo que pasaría en los meses por venir, por eso es por lo que Cassandra los había invitado a retirarse de la mansión. La magia clamaría por lo que le pertenecía por derecho y ellos debían estar en algún lugar cómodo y seguro donde reforzar su vínculo.
La magia estaba reparando los errores de los magos y estaba empezando inmediatamente, y ellos solo debían sentarse a disfrutar el espectáculo. Eso y a tener otra sesión de maravilloso sexo.
De Vuelta En La India, Día Siguiente A La Boda...
—¡Vindaloo! —Harry vio que el mesero le servía su curry quema-estómagos favorito mientras le llevaba a cada invitado al desayuno cualquier platillo que pidieran.
Severus aún no entendía cómo podía comer esa cosa sin llorar o sacar humo de las orejas como si hubiera tomado poción pimentónica. Severus vio que por las caras de estúpida felicidad de sus amigos y familiares que muchos de ellos habían tenido una "buena noche", pero no de sueño. ¿Incluso Peter y una de sus primas?
Dolía reconocerlo, pero se veían bien juntos.
En cuanto a cabo el desayuno, su familia de la India se retiró ahora si por completo del hotel y le hicieron prometer a Severus que los visitarían pronto. Severus les dijo que estaría todavía una semana ahí. Cuando despertaron luego de su "noche de bodas", Harry y él hablaron sobre lo que iban a hacer.
A pesar de que estaban muy felices de que los Potter y sus amigos aceptaran su relación, aún no se sentían preparados de volver a Inglaterra y enfrentar el feroz acoso de la prensa. Además de que habían estado tanto tiempo lejos que querían estar un rato más a solas. Así que Severus le propuso repetir "cierto" viaje, pero quedándose al menos dos semanas en cada destino.
Harry acepto encantado.
Los Potter y compañía se fueron casi al mediodía, mientras Silene y los Singh partieron como a la 1 rumbo a su reino. De nueva cuenta, Harry y Severus estaban solos. Pidieron que les enviaran su comida a la habitación y continuaron amándose todo el día.
Salieron a pasear hasta el tercer día y visitaron primero el Taj Mahal, y buscaron a un camellero para tomarse una nueva foto donde llevaban un letrero que decía "Recién casados". Pensaban ponerla en la sala de su casa., una vez que compraran una, Severus se propuso poner manos a la obra en cuanto llegaran al hotel para que hubiera una casa a la cual llegar una vez que regresaran a Inglaterra.
También compraron cosas en el bazar, alfombras, telas, lámparas y decoraciones, incluso un mueble decorado con cuentas que Harry encontró interesante. Todo fue enviado al hotel, y posteriormente enviado a una bodega que Severus rento mientras tanto. Benditos mensajes vía "plumas de fénix", eran caros, pero efectivos.
Dos días antes de irse, Severus recibió un mensaje de su abuelo.
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Querido Severus
Lamentamos habernos perdido la boda, tu cuñada nos envió un traslador, pero no pudimos llegar y aunque Natt logro ir más tarde, tuvo que regresar antes del amanecer. Felicitaciones por tu boda.
Aún está el asunto de mi sucesión y tu nombramiento como nuevo Lord Prince, además de muchas cosas que tengo que explicarte. Sin embargo, todo eso puede esperar. Tu abuela está ansiosa por conocer a tu esposo, pero sabe que necesitan tiempo para ustedes.
Sobre la casa que quieres comprar, y no me preguntes como me entere, no tienes que preocuparte, ya que, al nombrarte heredero, también tienes derecho a una propiedad, así que tienes una casa a donde llevar a tu flamante esposo. Procuraremos que sus cosas estén ahí cuando ustedes regresen.
Disfruten de su luna de miel y esperamos verlos, pero no muy pronto.
Abrazos de tu abuelo, Maximus.
Pd: tu abuela Cassandra, dice que le compres algunos dulces de donde sea que vayan de viaje. Y que pases a saludar a nuestra familia en la India, nos alegra que los hayas conocido.
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—¿Lord Prince? —Harry sonrió a su esposo—Te queda mejor el apellido Prince que Snape—.
—¿Acaso no le gusta mi apellido señor Snape-Potter? —Severus agarro de la cintura a su esposo mientras besaba su cuello arrancando suspiros de él.
—Así te apellidaras McDonald, Fox, O'Brady, o cualquier otro apellido, me gustaría solo porque es tuyo Severus, pero Prince te define. Eres mi príncipe, mi príncipe mestizo, mi Severus—Harry enterró el rostro en el cuello de Severus y se abrazó a él. aún sentía esa necesidad de estar pegado a él. Era más fuerte que todo, no sabía por qué le sucedía eso, pero tampoco es como si le importará.
—Buena respuesta. Supongo que puedo tomar ese apellido, si Natt se casa, el apellido se perderá, y no sé si mi primo Maximus tomara el lugar de Lord Prince, ya que también es el único hijo de Lord Rosier—.
—Severus Prince y Harry Prince-Potter, me gusta cómo suena—Dijo Harry besando a su esposo.
Ese día, Severus envió una respuesta a su abuelo diciéndole que tardarían un par de meses en regresar a Inglaterra. El último día de su estancia en la India, visitaron a los Saradaar quienes tenían una vasija llena de semillas en la puerta y le dijeron a Harry que lo pateara con el pie derecho.
—Ya que aún no irán a su casa, puedes hacer este rito aquí. Nuestra casa siempre los recibirá con los brazos abiertos—Le dijo Chandraraj y Harry pensó que no le costaba nada el complacerlos, finalmente, se había casado con algunas de sus tradiciones.
Luego de que pateo aquella vasija, la familia los hizo pasar de nuevo al comedor, pero esta vez estaban en el lugar de honor y eran bendecidos por todos los miembros de la familia. Habían decorado el lugar con muchas guías de flores. Las mujeres y algunos de los hombres estaban cocinando ahí mismo mientras los niños se dedicaban a llevarles bandejas con dulces y fruta.
—Quisimos que tuvieran la recepción que debieron tener cuando los conocimos, es nuestra tradición como familia organizar una fiesta en honor de nuestros parientes nuevos, y Harry ahora es parte de la familia—Harry se ruborizo por tanta atención, pero se relajó rápidamente. Rajni le deslizo una hoja que tenía la receta del Vindaloo, su receta familiar y Harry se sintió feliz de ser aceptado por ellos.
Pasaron una tarde agradable en compañía de aquella familia multitudinaria. Tuvieron que prometer mil veces que volverían de visita en el futuro y que, si hacían una fiesta en Inglaterra para celebrar la boda, serían avisados y se les mandarían suficientes trasladores para todos.
Priya se les acerco y les pregunto si podían enviarle una carta a Peter, ya que el servicio ahí era algo lento, Severus le dijo que fuera con el encargado del hotel, que le dejaría pagados varios envíos con plumas de fénix. Priya le agradeció profusamente a Severus.
Regresaron al hotel y empacaron todo, Severus dejo pagados varios envíos con plumas de fénix para Priya y se dirigieron a uno de los jardines para viajar por traslador. Ya habían avisado a su hotel en Venecia que llegarían en breve.
Inglaterra, 2 Semanas Luego De La Visita A Los Prince...
Tom estaba en su sala, repasando algunas de las ideas para su campaña política, que le había dado Cassandra. La mujer tenía instinto depredador para la política. Nagini (quien había sido adoptada mientras Tom estaba cortejando a Harry) estaba cerca de la chimenea, así que ella fue la primera "victima" del mal humor de la mujer que salió del fuego.
Afortunadamente, la serpiente sabía deslizarse rápido y se escondió en algún lugar de la sala.
—¡TU! ¡SERPIENTE RASTRERA! ¡ME LAS PAGARAS! —Tom apenas esquivo el maleficio que se cobró su sillón, el cual quedó reducido a cenizas.
Bellatrix Lestrange estaba en su sala, con la varita en alto, apuntándole directamente.
—¿Se puede saber que te ocurre Bella? —Tom no entendía nada, la mujer prácticamente besaba el suelo que él pisaba. ¿Qué había hecho o no hecho para que la mujer quisiera convertirlo en polvo?
—¡Te atreviste a cambiar mi puesto! Se lo diste a alguien más. Y, por si fuera poco, te atreves a estarme buscando un marido. ¡Yo no necesito un marido! ¿Pero quién te crees que eres? —.
—Le prometí a Rodolphus que buscaría hacerte feliz—Dijo Tom casi tímidamente, esperando calmar a la furiosa mujer.
—¿Y crees que un marido me hará feliz? ¡Vaya que eres más estúpido de lo que pensé! ¡Crucio! —.
El mundo estaba de cabeza si Bellatrix le mandaba un Crucio a Tom Riddle, a quien ella consideraba su señor. De hecho, Tom notó que ella no le había dicho "mi señor", sino que directamente paso a atacarlo y a referirse a él de forma personal.
Tom esquivo la maldición y con un movimiento de su mano (había estado practicando en la mansión Prince con sus nuevos poderes), inmovilizo a Bellatrix y la ato a uno de los sillones. De forma cómoda para ella, a pesar de que le lanzo una imperdonable, no quería lastimarla.
—Bella, por favor, contrólate. Dime que hice para que estés enojada conmigo—.
—¡Me cambiaste! Dijiste que me dejarías ayudarte con tu campaña política. Fudge en efecto anuncio su retiro como me dijiste y yo iba a venir con un montón de ideas para tu campaña, incluso pensé en usar a Nagini para algunas fiestas benéficas, pero cuando estaba escribiendo mis ideas en ese café del callejón Diagon, me encontré con mi cuñado y me pregunto qué hacía, le dije lo de mis ideas y me dijo que no me entusiasmará ya que con lo de mi nuevo esposo no tendría tiempo, además de que TÚ ya tenías un asesor, o mejor dicho, asesora—.
—...Rabastan nunca me mentiría con algo así de delicado, pero pensé que igual y se había equivocado hasta que investigue y me enteré de que estabas siendo asesorado por Lady Prince, de todas las familias posibles, ¡Los Prince! ¿Acaso eres un maldito masoquista? Es la familia de tu rival de amores y vas y les pides ayuda ¿Qué está mal contigo? Luego me enteré de que eras tú quien quería casarme con alguien, según porque me veías "muy sola y triste". ¿Qué carajos te importa cómo me veo? ¡Tú nunca me ves! Mejor di que te quieres deshacer de mí, sería más honesto—.
Bellatrix estaba llorando quedamente al terminar de soltar todo lo que traía encima. Tom jamás pensó que buscando hacer feliz a Bella ella pensara que él se había cansado de su presencia, cuando era todo lo contrario. De alguna forma extraña, aún antes de todo este asunto de la profecía, el cortejo, Harry y ahora su nueva misión en la vida, Bella estaba ahí con él, cuando aún no era Lord Voldemort, cuando empezó la guerra, y muchas situaciones donde ella siempre estuvo junto a él, incluso cancelo citas con su esposo para ayudarle con sus planes.
Rodolphus le dijo que Bella no lo amaba, no realmente. Y él sabía, Tom sabía perfectamente que Bella estaba enamorada de él, y nunca había tenido el valor de enfrentarla y decirle que él no la amaba, ya que la quería sinceramente como amiga, aún antes de hacer aquel rito para reparar su alma.
—Bella, yo no te amo—.
—Lo sé—.
—Quiero decir, sé que no te amo ahora, te quiero, ¿Eso te bastaría? —.
—¿Qué quieres decir? —.
Tom había pensado una y otra vez en que tenía que buscar un consorte o una esposa, ya que la imagen de hombre casado ayudaba mucho en las campañas, pero ninguna noble le gustaba en realidad, y los hombres, bueno, ninguno estaba siquiera cerca de poder con su carácter, pero luego pensó en Bella. Y la descarto cuando recordó que él le estaba buscando un marido desde hace meses, pero ninguno le parecía adecuado para ella.
Ese día, Nagini le dijo que estaba haciéndose el tonto a propósito, ya que la mujer que siempre lo visitaba tenía claras intenciones de aparearse con él y que ella (Nagini) creía que podrían tener crías muy bonitas juntos.
Tom se rió por las ideas de su mascota. Pero dejo de hacerlo cuando la serpiente se deslizo indignada hacia la chimenea, se enroscó y remato su plática con algo que se le quedo en la cabeza.
—Solo soy un animal, pero los animales sabemos quién es nuestra pareja por las puras feromonas, y las de ella siempre se dirigen a ti, y las que tú sueltas solo las capta ella. Yo solo digo—Y cerro sus ojos para disfrutar el fuego.
Apenas había pasado un par de horas de su plática con la serpiente y ahí estaba el tema principal sentado y atado en un sillón de la sala.
—Digo mi querida amiga, que deberíamos casarnos. Rabastan está en lo cierto, te buscaba un esposo, pero ninguno de los posibles candidatos es siquiera digno de tocar tu zapato. Y yo necesito una esposa. Tú eres perfecta para mí, y no digo que te amo, ni que te amare con locura... o quien sabe. Hace tiempo que ya no estoy seguro de nada y la vida cambia de un día para otro. Así que, ¿Qué dices Bella? ¿Te casas conmigo? —.
Bella estaba más lucida que nunca, su mente pareció descorrer un velo y entonces contesto a su futuro esposo.
—Si, me caso contigo. Pero no sabía que era tradición de tu familia el atar a un sillón a tu prometida—Tom rió con ganas. Quizás no era el matrimonio que había soñado, pero funcionarían juntos.
Libero a Bella y esta se paró frente a él.
—Deberíamos besarnos—.
—Creo que sería adecuado—.
Tom se acercó a Bella quien estaba algo tímida para la furia que había demostrado apenas unos instantes atrás, pero luego del primer beso, ambos sintieron algo diferente en el interior. Sintieron como si una cuerda se liberara de sus corazones y los uniera.
Bella pensó que, si iban a estar casados, y sin importar que demonios era esa sensación de estar atada a Tom (y no pensaba contradecirla, la sensación de pertenecerle a él era fabulosa), quizás debían probar otros puntos de la vida conyugal y tiro de Tom hacia la mullida alfombra. Bella prefería tener suficiente espacio para moverse y el sillón no era adecuado.
Nagini salió de su escondite y vio con gusto como aquellos humanos por fin se dejaban de tonterías y se apareaban como se debía, aunque parecía ser que la hembra que eligió su humano era algo ruidosa, pero parecía que a su humano eso le gustaba más. En fin, el otro humano que antes se apareaba con Tom solía gritar también.
La serpiente salió de la casa, ya que había visto a un lindo pitón albino que se había escapado de una casa donde lo maltrataron y ella lo guió hacia el estanque que había en el jardín. A Nagini le gustaba aquel macho y pensaba que sus bebés se verían muy lindos si ellos se emparejaban.
Venecia, Estambul, Praga Y Bali...
Ajenos a los acontecimientos en su nación, Severus y Harry llegaron a Venecia, al hotel donde habían tenido su primera sesión de besos. Aparecieron justo en el Lobby, ya que, en esos años, el hotel que antes había sido completamente muggle, ahora tenía una sección mágica.
Severus había reservado la suite nupcial. La habitación no era tan grande como la de Agra, pero ciertamente no era pequeña, esta tenía un enorme balcón con macetas llenas de flores. No tenía tina, pero si una regadera con cristales en vez de un cancel (Harry empezó a pensar en posibilidades) y la cama se veía amplia. Había bandejas con dulces y frutas en una mesa cercana a la misma y la cama estaba decorada con pétalos de flores y un cartel que decía: "Felicitaciones a los recién casado".
—Es preciosa—.
—Pensé que te gustaría algo romántico—.
—¿Quieres desacomodar la cama? —Harry estaba de ánimos, pero Severus lo contuvo.
—Hay tiempo Harry, antes quisiera que diéramos un paseo—.
A regañadientes, Harry siguió a Severus y se dio cuenta que iban hacia el balcón, al final del mismo, había una escalera. Tenían un embarcadero privado y los estaba esperando una góndola. Severus ayudo a Harry a sentarse en la embarcación y esta vez, contrario a la anterior, Severus beso apasionadamente a Harry sin importarle si alguien los veía o no. Harry se sentía feliz.
—¿Sabes Harry? Cuando estuvimos aquí la primera vez, me permití imaginar que paseábamos como cualquier pareja, que, de alguna forma, estábamos juntos de verdad. Nunca pensé que fuera a hacerse realidad—.
—Yo imaginaba lo mismo Sev. Me sentía muy a gusto contigo y cuando me besaste, simplemente el mundo dejo de existir, para mí, solo existieron tú y tus labios—.
—Bueno, ahora son tuyos, ¿Qué piensas hacer con ellos? —.
—Besarlos todos los días de mi vida—.
Severus tomo los labios de su esposo y sin dejar de besarlo, le indico al gondolero que podía ponerse a cantar y dejar de verlos como si estuviera muy feliz por eso.
Pasearon por los canales hasta que llegaron a una plaza y desembarcaron diciéndole al gondolero que los esperara ahí, ya que lo habían contratado por todo el día.
La Piazza era como cualquier otra, pero para Harry y Severus representaba mucho más. Ambos se habían comportado como tontos y negaron mucho tiempo lo que en realidad sentían, pero ahora podían pasear como cualquier pareja, porque eran una pareja como cualquier otra. Tomaron café, comieron pizza y pastas por montones y compraron dulces para Cassandra y otros para Silene, algunas chucherías para sus suegros y algunas otras tantas para los amigos. Harry y Severus redujeron las compras discretamente y regresaron con el gondolero quien los llevo de vuelta al hotel.
Harry ya había desembarcado y subido a la habitación mientras Severus le daba una propina al gondolero. Antes de irse, el bigotudo hombre le dijo: "Sono lieto di vederli insieme, è sempre bello vedere una coppia veramente innamorata*" y sin más, se subió a su góndola y se fue cantando "Oh Sole Mio".
Severus cayó en la cuenta de que era el mismo gondolero que los había llevado en su primer beso al atardecer, mientras él cantaba sus canciones y sus labios y los de su esposo se unían por primera vez. A Harry le iba a encantar saber eso.
Las dos semanas pasaron muy rápido, entre los paseos, las compras y todos los besos que compartían. Severus quería recordar esas sesiones de besos lentos y pausados, con la diferencia de que estas sesiones terminaban con ellos unidos por las caderas y temblando de éxtasis. Eso y que las bandejas con dulces y fruta morían apenas eran traídas a la habitación. Harry y Severus tenían un hambre voraz con tanta actividad sexual.
Por alguna razón, Harry quería ser el pasivo. Una vez Severus le ofreció estar arriba, pero Harry se negó, y Severus simplemente lo olvido y se dedicó a empalar contra el colchón a su esposo. Se oía tan bien poder decir eso. No hubo un solo lugar, que no fuera ocupado, de la habitación. Incluso los sillones habían tenido un uso muy interesante.
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Estambul los recibió con una habitación estilo "Las mil y una noches". Severus había procurado pagar la suite nupcial, así que Harry esperaba una habitación grande, pero esto era demasiado.
Era el doble de grande que la de Agra y definitivamente más cercana a un palacete que a una habitación, incluso tenía un jardín interior. La habitación por completo era él último piso del hotel, y este no era mágico. Llegaron por traslador al baño de la recepción y fingieron llegar de la calle.
La habitación, o, mejor dicho, habitaciones, estaban decoradas con telas cuajadas de hilos de oro y plata, haciendo caprichosos bordados. Había alfombras por todas partes, y la cama era redonda y tenía muchos cojines con esos mismos bordados caprichosos.
El jardín interior, tenía una fuente y un columpio, así como varias bancas con almohadas para pasar ahí la tarde. Incluso la sala de estar tenía esos cojines y telas por todos lados.
Y para varias, las bandejas con fruta y dulces. Harry no se quejaba, tenía mucha hambre desde que se casó, quizás era por todo ese "ejercicio".
Los del hotel, les recomendaron no mostrar afecto en público, ya que la mayoría de los pobladores profesaban la fe musulmana y el contacto físico de forma sexual, incluso los besos, no eran bien vistos y menos los de parejas del mismo sexo.
Así que las veces que salieron de la habitación a pasear, se limitaban a ser "amables" entre ellos, pero apenas llegaban a la habitación, se arrancaban la ropa y no paraban hasta quedar satisfecho. El servicio a la habitación del hotel jamás había estado tan feliz con unos clientes como lo estaban con ellos, ya que pedían casi un buffet al menos dos veces al día.
Las dos semanas pasaron volando, y antes de irse, recibieron un mensaje de Cassandra, agradeciendo los dulces de Venecia y de Estambul.
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Praga fue testigo del hambre atroz de Harry y Severus. Por fortuna, había mucha oferta culinaria en la ciudad y prácticamente visitaron cada restaurante en varios kilómetros a la redonda.
Severus también consiguió un paseo en barco y vieron la ciudad desde el rio al anochecer. El barco tenía un restaurante dentro, así que cenaron a la luz de las velas, y hubiera sido muy romántico si no se contaba el hecho de que habían pedido la mitad del menú, cada uno.
Pasearon por toda la ciudad, visitaron varios castillos y museos, compraron dulces y pasteles que hechizaron con discreción y mandaron hacia Inglaterra.
Pero en la habitación del hotel, que esta vez era bastante estándar si no fuera por cierto mueble que descubrieron rápidamente para que era, una especie de sillón que no era usado para "sentarse". La etiqueta decía "para ayudar en las posiciones". Y decidieron comprar uno para su casa, había resultado ser muy útil.
Ya llevaban más de un mes fuera de Inglaterra y en una semana serían dos meses. Harry no extrañaba ni un poco su tierra, y Severus tampoco.
Como habían decidido aislarse del mundo mágico (no literalmente), no se enteraron de que Cornelius Fudge se había retirado, la prensa se cebaba con la noticia de que Tom Riddle se había comprometido con la viuda de Rodolphus Lestrange, que Fenrir Greyback se había enfrentado a Walburga Black al pedirle la mano de su hijo Regulus y que, a regañadientes, el compromiso de había llevado a cabo.
Tampoco se enteraron de las noticias de que Natt Prince acababa de comprometerse con Sirius Black y Remus Lupin, mientras Fred y George Weasley hacían el gran anuncio de su inminente boda con Draco Malfoy y anunciaban también que tomarían el apellido Prewett para evitar que se perdiera, cosa que hizo a su madre muy feliz, ya que recordaba a sus hermanos Fabian y Gideon, y pensó que nadie mejor que sus gemelos para revivir el apellido.
De igual manera, ignoraron que Rabastan Lestrange había solicitado la mano del último Prince sin casarse, Maximus Rosier. Y para sorpresa del mundo mágico, Evan Rosier acepto el compromiso de su hijo.
La prensa había escrito "El amor está en el aire" y El Profeta tuvo que hacer una edición especial de "sociales" ya que había muchas bodas, compromisos y anuncios de cortejos en toda Inglaterra, como no se había visto nunca.
Pero Severus y Harry no sabían nada de esto. Ellos simplemente estaban de luna de miel y el mundo mágico no podía importarles menos. El tiempo de partir hacia su último destino llego y pensaban aprovechare cada segundo que tuvieran en Bali.
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Bali tenía muchas cosas interesantes, había lugares para bucear, ruinas por explorar, playas hermosas que visitar. Pero Harry y Severus solo querían pasar las siguientes dos semanas en soledad. Bali era especial en muchas formas porque era el lugar donde tuvieron su "último encuentro" ese hermoso mes.
Habían hecho el amor en la playa, y habían estado por completo aislados del mundo y sus habitantes. Solo ellos dos y eso querían.
EL personal del hotel fue advertido de no interrumpir a menos que fuera necesario, como cuando pidieran servicio a la habitación o hubiera que limpiar el bungalow. También fueron avisados de que eran una pareja recién casada, así que la habitación, o, mejor dicho, casa, fue decorada con infinidad de flores y cosas que inspiraban sensualidad, como aceites para masajes y velas.
Apenas quedaron solos, Severus llevó a Harry hacia la cama y lo dejo desnudo en segundos mientras Harry hacia lo mismo con Severus.
La ventana estaba abierta y se podía oír el sonido del mar, no había nadie más que ellos en ese momento, así que se besaron con pasión y necesidad. Sus cuerpos se frotaban uno contra el otro mientras sus lenguas se reconocían.
Severus se colocó frente a Harry y tomo sus miembros erectos juntos, para masturbarlos. Harry había olvidado lo bien que se sentía eso, ya que tenía un tiempo que no hacían eso. Severus paro cuando sintió que iba a llegar al clímax, y aún había más que quería hacer con su esposo.
Harry empezaba a frustrarse hasta que sintió como Severus iba dejando un camino de besos y mordiscos desde sus orejas hasta su vientre, mordiendo y chupando todos los puntos correctos. Entonces sintió como una almohada era colocada debajo de sus caderas y elevo las mismas para ayudar a su esposo en su tarea.
Severus alcanzo el lubricante que había llevado con él y puso bastante dentro del interior de Harry y lubrico bien su miembro.
Harry pensó sobre él porque había puesto Severus había usado tanto lubricante, pero fue distraído cuando el dueño de sus pensamientos, agarro sus piernas y las separo, alineando su miembro en aquella entrada y penetrándolo de un solo movimiento.
Se sintió en la gloria. Severus estaba dentro de él, quien sabe por cual vez, no era necesario contarlas, nunca eran suficientes, quería sentir ese miembro dentro de si todo el tiempo, pero esta vez era un tanto diferente.
Apenas entro en su esposo, Severus separo las piernas de Harry, pero las mantuvo en alto y abrió de piernas a su esposo hasta donde fuera cómodo para él. La distancia que había entre sus caderas y el trasero de Harry era milimétrico.
Cada que embestía, sus testículos golpeaban aquellas deliciosas protuberancias poniendo rojas aquellas nalgas mientras su miembro llegaba hasta el fondo y Harry sintió la diferencia.
—¡Oh Merlín! ¡Puta madre! ¡Te siento hasta el fondo! —.
—Ese lenguaje...—.
—Si paras me divorcio—.
—Entonces debería darte lo que quieres—.
Severus sostuvo más en alto las piernas de Harry y se acercó aún más a él y acelero el ritmo de sus embestidas. Harry se aferraba a las sabanas de la cama mientras se retorcía. Una de sus manos la llevo a su miembro mientras Severus observaba como se frotaba con fiereza, mientras la otra, acariciaba sus pezones hasta ponerlos duros.
—¡Más Severus! ¡Más por favor! ¡Lléname! —.
Severus se concentraba en seguir embistiendo a Harry, pero el mismo tenía problemas para conservar la cordura. Cuando vio la posición en el libro que habían conseguido hace cuatro años, se prometió a si mismo que algún día, si Harry y él estaban juntos otra vez, la usaría para cogérselo hasta las amígdalas, ya que prometía una penetración profunda.
Pero el libro no decía nada sobre como el activo se sentía morir con cada vez que entraba y era estrechado rítmicamente por el pasivo. Harry se arqueaba cada tanto, en señal de que pronto explotaría o estaría en llamas, lo que pasara primero.
Seguía masturbándose, pero la mano que estaba usando en sus pezones, alcanzo una de las de Severus, quien sostenía sus piernas y la toco, mientras veía con amor y deseo al hombre que estaba metiéndole su pene hasta las entrañas. Harry estaba seguro de que, si fuera aún más grande, ya hubiera llegado hasta su garganta.
—...¡Más duro! ¡Por favor Severus! ¡Por favor! ¡Rómpeme! —.
Harry nunca usaba lenguaje como ese. Para Severus fue demasiado. Acelero el ritmo hasta que el sonido de su pene golpeando el trasero de Harry fue casi como si un animal estuviera en celo y se derramo dentro con un grito inhumano mientras Harry gemía al ser poseído así, tan crudamente y a la vez sensual. El salvajismo de las penetraciones era algo tan primitivo que Harry sabía que le iba a doler su culo por días. Rezó porque Severus tuviera ungüento entre su equipaje, o al menos, hubiera forma de conseguirlo.
Su esposo soltó sus piernas y salió de él con cuidado, gimiendo al hacerlo, y se tumbó al lado de Harry mientras recuperaba su respiración y de paso su cordura. Un sonrojado y satisfecho Harry lo miraba con devoción.
—¿Te lastime? —Pregunto preocupado Severus, ya que nunca pensó que la posición sería así de... intensa.
—Un poco, pero nada que no se arregle con algo de ungüento, ¿Trajiste un poco verdad? —.
—Compre un poco, sí. No te preocupes—.
Harry empezó a mover sus piernas que hasta ese momento empezaron a hormiguear por haber estado inmóviles mientras estaban "entretenidos". Severus acariciaba los brazos de Harry y lo acerco hacia él para abrazarlo.
—¡Merlín! Eso fue intenso, podía sentir cada milímetro de ti Harry, estaba tan dentro y era tan apretado...—.
—Se a que te refieres, jamás me sentí tan lleno de ti. Fue algo... no se describirlo. Podía sentirte por completo, solo faltaban tus pelotas, ¿Sabes? —.
—Debió gustarte mucho, ya que nunca habías ocupado ese lenguaje "sucio" —.
—¿Te gustó? —.
—Es diferente... y sí, me excito—.
—Así que si te digo algo como "rómpeme el culo" o "cógeme hasta las amígdalas", ¿Eso te excitaría? —.
—S-sí—Severus estaba empezando a calentarse nuevamente.
—Entonces Severus... quiero que me la metas hasta que me rompas el culo, bien y bonito. Quiero que me la metas en la boca hasta que explotes en ella. Luego quiero que me claves contra el colchón hasta que mis nalgas se pongan rojas de ser golpeadas con tus bolas. Y luego quiero que me pongas contra la pared y me abras de piernas hasta saciarte dentro de mi—.
Severus estaba como en shock y Harry temió haber llevado lo del "lenguaje sucio" muy lejos.
—...¿Severus? —.
Por toda respuesta, Severus puso a Harry de espaldas a él y lo presiono contra el colchón, aprisionándolo.
—...¿Sev? ¿Qué estas...? ¡Oh!—.
Severus se había vuelto a introducir en Harry, penetrándolo rudamente contra el colchón, inmovilizándolo en el proceso, mientras era "clavado" contra ese colchón. Harry se sentía morir de placer. Severus se salió antes de venirse y levanto a su esposo y lo apoyo contra la pared y volvió a penetrarlo, ahora ambos de pie.
Severus puso una mano sobre la frente de Harry para evitar que se hiciera daño mientras lo embestía, y en un punto, lo volteo y cargo en sus brazos, haciendo que Harry quedara totalmente a su merced, estaba siendo sostenido por completo por los brazos de su esposo y este seguía embistiéndolo como un animal.
—¡Eres mío! ¡Mio! —.
Severus acerco a Harry y le dejo una enorme marca en el cuello indicando que era suyo. La succión había sido dolorosa, pero eso aumento todas las sensaciones del encuentro.
—¡Ahh! ¡Mhhm! ¡M-Más! —.
Las embestidas de Severus empezaron a ser erráticas y sintió como llenaba a Harry por segunda vez.
—¡Harry! —.
A Harry le complació enormemente que Severus gritara su nombre en el clímax, él estaba demasiado obnubilado como para emitir algo más que gemidos.
Severus llevó cargando a Harry hasta el baño y lleno la tina con agua tibia mientras se acomodaba para limpiar a su esposo.
—Y-yo, lo siento, me deje llevar—.
—Fue delicioso ¡Gracias amor! —.
Harry besó a Severus para ahuyentar sus temores. Había sido un sexo grandioso, más que grandioso, sublime en todos los sentidos. Severus decidió que, si Harry lo había disfrutado, estaba bien. Él también había disfrutado como loco ese encuentro, y era mejor no darle vueltas. Cuando se terminaron de bañar y vistieron, pidieron algo para comer. Seguían con un hambre de lobo feroz.
Los días corrieron rápido y ya casi estaban por regresar a Inglaterra, pero aprovecharon cada día y cada rincón que tuvieron disponible para hacer el amor, en todas las formas que se les ocurrieron. Si habían usado algo más que las sabanas para cubrirse durante esas dos semanas, había sido quizás una o dos ocasiones, por mucho.
La onda expansiva de la magia, que era lo que estaba haciendo que los magos se comportaran como adolescentes hormonales, no se había limitado a la India, que era donde habían estado ubicados Severus y Harry, ni a Inglaterra donde estaba la familia de Severus, sino que se extendió hasta cada latitud donde hubiera un mago.
Los Prince depositarios de la tarea de proteger a su familia y sus secretos, los patriarcas de cada familia conocían bien sus efectos, ya que era la última leyenda pasada de generación en generación. La magia buscaba las formas de reparar los daños que el mundo había sufrido, y empezaría creando, renovando y reparando los lazos entre los individuos depositarios de la magia.
Pero, aunque sabían de los efectos, no podían revelarlos. Nadie les creería si hablaran sobre los enormes cambios y sorpresas que le esperaban al mundo.
Miles, millones de personas, estaban en ese momento buscando un beso, un abrazo y algo más con personas que amaban en secreto y no se habían atrevido a hablar, otros que seguían amándose y no habían tenido el valor de perdonarse, personas que jamás consideraron que podrían ser siquiera amigos y de pronto, se daban cuenta que estaban hechos el uno para el otro.
Y los efectos durarían un año al menos antes de desaparecer. Los lazos del mundo mágico estaban volviendo y con ellos, la magia se fortalecía con cada uno de estos.
Nota al margen: No estoy poniendo los horarios de Inglaterra a la ligera, mientras Harry y Severus se casaron y tuvieron su noche de bodas, y los demás le dieron "vuelo a la hilacha", en la India eran entre las 12 de la noche y las 3 de la mañana en cada situación de cada pareja.
La diferencia horaria entre Reino Unido y la India es que la India esta adelantada 5 horas y media, es decir, mientras en la India era de madrugada, en Inglaterra apenas estaba terminando el día.
Por si no lo habían notado, Nagini no era un Horrocrux en el canon hasta que Voldy la encontró y eso fue después de que Harry lo "venció" de bebé. Así que, en el fic, es una serpiente adoptada por Tom, y nada más. Es una mascota mimada como cualquier otra.
Priya: Quiere decir Amada y algunos lo traducen como Amor.
*Estoy feliz de verlos juntos, siempre es bueno ver a una pareja realmente enamorada* Según el Google Translate.
