Este fic esta clasificado como M así que sus razones ha de tener, así que lean bajo su propio riesgo. Este fic es una reescritura del anime CROSS ANGE basandose en la linea original pero cambiando radicalmente muchos sucesos.

CROSS ANGE: El duelo entre ángeles y dragones (クロスアンジュ 天使と竜の輪舞) no me pertenece y partes de esta historia tampoco, solo los giros ocasionales totalmente fuera de la trama original.


Cross Ange: El duelo entre ángeles y dragones [Capitulo 27]

Salamandine peleaba de igual a igual contra la unidad de Embryo, y el saber que eran cuerpos separados y una misma consciencia no hacía más que contribuir a su estrés, pues sabía que no le cansaba al rubio controlar dos cuerpos, y por tanto es lo mismo a enfrentarse a dos personas.

Hilda, quiero que me digas como están las cosas por tu lado—Ordenó la princesa dragón a, ahora que se enteraba, segunda contra-parte.

Me estoy enfrentando cara a cara con este bastardo—Le informó asustando a Salamandine por todo el odio y rabia en su voz—Ange está inconsciente y desnuda, este maldito abusó de ella—Le informó haciendo que la oji-azul entendiese todo, pero usando cada pizca de su auto-control para mantenerse calma, temple que ahora mismo la pelirroja no tenía.

Salia, Chris, informen sus situaciones—Ordenó Salamandine.

Enfrentar a esas cosas es más dificil de lo que pensé, son reflejos nuestros y tienen nuestras mismas habilidades, y para variar no se cansan—Informó Salia, puesto que solo se oían jadeos por parte de Chris.

Recuerden que el objetivo principal es rescatar a Aura—Informó Chris.

Con estas cosas se vuelve algo imposible y esta vez de verdad necesitamos a Ange y a Villkiss—Le rebatió la peli-azul—Hilda no conoce la canción y no es la verdadera conductora del Villkiss.

Sala—Habló la pelirroja—Te dejo a cargo de absolutamente todo, haz tu voluntad como te plazca—Le dijo y la mencionada sintió su pecho apretarse tortuosamente—Quedan solamente cuatro minutos para que desaparezca el regularizador temporal y yo no podré hacer mucho después de derrotar a Embryo.

Acaso tu…

No…—Le dijo rápidamente y se escuchaba como el intercomunicador era retirado de su posición—Pero las heridas que tengo y la ausencia de Para-Mail no me harán más que un estorbo. Cumplí con mi rol como tu razón y te di la clave para liberar a Aura y dentro de pronto se la diré a Ange, no hay nada más que pueda hacer…

¡Hilda! —Exclamó de inmediato después de escuchar la estática y bloquear el ataque venidero del Ragna-Mail del falso regulador. —Maldición—Masculló entre dientes, el tiempo se agotaba y aún quedaba mucho por hacer, ¿realmente lo lograrían?

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Su cuerpo se sentía pesado. Sus ojos no querían abrirse, sus oídos zumbaban y gran parte de su cuerpo le dolía. ¿En dónde estaba? ¿Qué había pasado? Su mirada enfocó por un instante dos figuras en frente de ella. Un hombre de pantalones verdes y camisa larga blanca se posaba frente a ella con manchas de sangre en la misma camisa. Unos cuantos metros frente a él habia una hermosa mujer de cabellos rojos y ropas igualmente rojizas, con una preocupante herida en lo que sería su hombro. Ella estaba más lastimada que él, había vendas en su cabeza y en su mano y antebrazo derecho, el cual estaba únicamente ocupando una pistola mientras que su mano izquierda portaba una katana y se veía considerablemente mejor.

Ambas personas estaban en una intensa batalla, ¿pero por qué?

Ambos se miraban enfurecidos, ¿pero por qué?

Ambos intentaban matarse, ¿por qué razón?

¿Por qué un dolor en su pecho se instalaba en ella al notar las deplorables condiciones de la mujer comparada con el hombre? ¿Por qué no quería estar cerca de él? ¿Por qué añoraba estar cerca de la mujer? ¿De quién era esa voz tan dulce y esa sonrisa tan cálida que le estaba atormentando? ¿Por qué el azulado y el lavanda que se reflejaba en ese cielo estelar se veían como los colores más hermosos del universo?

— ¡No te perdonaré! ¡Nunca te perdonaré! —Fue el grito de la mujer de cabellos rojos lanzándose de nuevo al hombre intentando asestarle un disparo, pero su brazo simplemente no se alzó y el rubio le encajó la espada en su brazo obligándole a soltar el arma, el cual cayó convenientemente frente a ella. Observo el negro profundo de aquella arma que le era bastante familiar, y el borgoña que pintaba el arma le hacía sentir un deseo destructivo apoderarse de ella.

— ¡Lo mismo digo! —Gritó de vuelta el rubio, que si bien tenía la ventaja, se movía de manera bastante torpe, como si estuviera débil. La mujer sonó un grito desgarrador que hizo que sintiera un escalofrío en todo su cuerpo, y al mismo tiempo, que aquel deseo destructivo creciera. Sin saber cómo fue capaz, en medio de su agonía notó como aquella mujer logró mover su brazo libre y encajar la katana en el hombro del hombre, y no solo encajarla, sino que igualmente le hizo deslizarse, pero antes de que el hombre rubio pudiera hacer lo mismo, ella le alejó con una patada a su estómago, en el que seguramente tenía una herida por toda la sangre que manchaba su camisa.

Ambos cayeron sentados sobre el suelo, pero el odio mutuo que expresaban sus ojos se negaba a desaparecer, o siquiera calmarse un poco. Con dificultad se pusieron de pie una vez más y entonces su mirada contempló como el hombre se desvanecía y aparecía varias veces soltando varios disparos contra la mujer. Algunos rebotaron por las protecciones en su vestimenta y otras por la katana, más aun así, varias balas penetraron el brazo ya lastimado y una de sus piernas, estaba perdiendo mucha sangre, y de seguir así no daría el tino, pero aun así pareciera como si la chica se las arreglara para lastimarle sin mover un músculo, puesto que cada vez que el hombre reaparecía se veía más cansado y sus movimientos se volvieron más torpes.

—Atreverte a mancillas a mi esposa por esas aberraciones— ¿Una pelea por una infidelidad? ¿Por qué esa mirada lavanda se posó brevemente con ella?

—Eso debería decir yo—Le dijo con socarronería—Sabes que a menos que yo muera ella no podrá ser tuya y por eso tuviste que hacerla tuya a la fuerza…

Su cuerpo se estremeció en terror y asco… pocos recuerdos vinieron a su mente, Embryo… Embryo la había violado y ella…

Lágrimas salieron de sus ojos y un peso se dio de lleno contra ella. Un olor a pólvora bastante familiar recorrió sus fosas nasales.

— ¿Hilda? —Preguntó con duda.

—Todo estará bien—Susurró en voz baja poniéndose de pie de nuevo—Tu solo cierra los ojos un momento y cuando escuches tu nombre de mi una vez más, verás como todo cambiará.

Ese tono…

Ese cariño…

Esa sonrisa…

Esa angustia…

Tenía miedo… mucho miedo…

Pero a pesar de todo… ella creía en esas palabras, todo estaría bien.

.

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Sabía que volverías, Salia—Le dijo aquella réplica de su unidad mientras blandían sus espadas.

—Hombre inteligente, he vuelto por ti—Le dijo con evidente sarcasmo—Para matarte miserable—Soltó con odio recordando la actual condición de Alektra, realmente esperaba que Maggy fuera capaz de salvarla. En un acto de maestría, se liberó del ataque y retrocedió para embestirle con más fuerza, blandiendo su espada con toda la fuerza en ella— ¡Esto es por Alektra!

—Que adorable eres Salia—Soltó con esa voz tan habitual, los ojos de ambos Ragna-Mail brillaron en verde y el ataque de la norma quedó a medio realizar—No tienes nada que hacer más que seguir mis órdenes—Seguido de esto, el brazo se bajó y con el cañón que su mismo reflejó le otorgó, apuntó hacia donde estaba Salamandine peleando contra el otro cuerpo de Embryo.

— ¡Esquívenlo! —Gritó justo al tiempo en que la Salamandine se alejó de su posición con velocidad. Chris desde su lugar tenía exactamente el mismo problema que su compañera, no podía controlar su unidad, se movía por sí sola, e igualmente había advertido a la princesa cuando fue obligada a atacarla.

— ¿Qué demonios pasa con esta cosa? —Se quejó Chris, puesto que la vez anterior no le había pasado eso, dado a que su quiebre emocional fue mucho más fuerte que el control de Embryo. Recordaba que deseaba matar, y no hizo más que intentarlo con dragones y con la misma Rosalie, la cual le estaba esperando.

Todos ustedes son humanos…—Le dijo Embryo con sorna a Salamandine mientras la veía batallar contra cuatro unidades de Ragna-Mail—No pueden encontrar la felicidad sin mi guía

— ¿Y por eso secuestras a una joven de dieciséis años y la violas? —Preguntó Salamandine con sorna enfrentándose de nuevo a él, notando con sorpresa como las unidades de Salia y Chris estaban haciendo de escudo contra sus réplicas— Que hombre más patético señor regulador, dime, ¿no te bastó con romper el equilibrio natural del universo llevándote a la verdadera madre?

—No eres más que un cobarde manipulador—Le echó Salia en cara al tiempo en el que su unidad se tenía, de a poco, de un brillante celeste—No pienso dejar que me sigas controlando a tu antojo…—Bramó segura de sí.

—Yo tampoco pienso dejar que sigas haciendo lo que quieras conmigo—Secundó Chris con un tono nunca antes escuchado en ella, una determinación mucho más inquebrantable de la que jamás se habia mostrado. Su unidad, respondiendo a su deseo se pintó de un verde limón, viéndose por fin liberada del control del oji-verde, destruyendo a su contrincante.

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—Esta es mi vitoria, ¿algo más que decir, Kalheer? —Preguntó Embryo triunfante, tambaleándose ligeramente observando a la mujer sentada en piso sin la capacidad de ponerse de nuevo de pie. Lo único que recibió fue la estridente risa de la pelirroja enfrente suyo— ¿Qué es tan gracioso?

—Que te mofas de haber ganado, pero tu cuerpo simplemente ya no resiste el efecto neutralizador del té de Salamandine ni del gen asesino de mi sangre—Confesó. Todas las cosas que Jurai le había compartido le daban la información más que suficiente de Embryo, después de todo, siendo el siervo de Aura, el único ser omnipotente y omnipresente sabía todo del hombre que se reveló contra ella. Claro que, la idea de utilizar el té y su propia sangre le vinieron cuando él había abandonado su batalla para ir por Ange.

—Pero mírate a ti… no sobrevivirás después de toda la sangre que has perdido, y así este cuerpo muera, mientras mi Ragna-Mail no sea destruido puedo crear otro—Confesó soberbio y unas cuantas explosiones oscurecieron el cielo. Enryugo pasó ligeramente encima de ellos siguiendo al mencionado Ragna-Mail, Hilda rió de nuevo al notar a Salia y Chris acercarse junto con ella, de repente, cuatro réplicas más se dejaron ver—No importa que resistan a mi deseo, hay millones de enemigos listos para combatir.

—Te garantizo que Salamandine y Ange lograrán vencerte definitivamente—Aseguró con una sonrisa, recordando que la azabache le había mostrado el efecto de su sangre con el dracunium. La sustancia inmediatamente se alejaba de su sangre, mas después de un rato, su sangre terminaba consumiéndolo por completo y lo había vuelto a comprobar de primera mano cuando aquella luz verdosa parecida al maná, le repelió al instante y le hizo rebotar. El dracunium verde servía como fuente de energía, energía que el rubio utilizaba para cambiar su cuerpo por uno nuevo existente, y que al ser puesto en contacto con ese potente "gen asesino" que era mezcla del té y su sangre había disminuido el dracunium dentro del hombre en un 79% de una sola estocada mientras que el restante se reducía de manera gradual; cosa que hacía sus cambios imposibles y le restaba esa fuerza tan sobrenatural, además de que hacía sus movimientos más torpes y débiles, cosa que se hacía de manera más rápida cada vez que el hombre se desvanecía y reaparecía. La batalla no estaba decidida por las habilidades de cada uno, sino por la resistencia de sus cuerpos.

—Estás sola Kalheer—Dijo—Tus amigas no están más que jugando y Ange ya es mi mujer, únicamente hará mi voluntad—Afirmó con confianza, una vez más comenzando a escupir sangre, haciendo que la pelirroja sonriera, al su cuerpo estar constituido en un 94% de Dracunium, el neutralizador se había convertido en veneno, y al igual que Hilda, Embryo estaba en sus límites.

— ¿Muy seguro? —Preguntó alzando la mirada contra él, más en realidad, estaba mirando detrás del confiado hombre.

—Por supuesto, yo nunca pierdo. No eres más que una perdedora—Se mofó, Hilda negó con la cabeza aun con una sonrisa confiada.

—Para todo hay una primera vez—Se mofó confundiendo al rubio, estaba ya al borde de la muerte, ¿Qué más podría hacer? —Y te equivocas, no soy una perdedora—Rio con dolor igualmente escupiendo un poco de sangre por ese acto tan inapropiado—Soy la tercera parte de Aura, soy la razón que lidera sus sentimientos y su fuerza, y a su vez soy la mejor distracción de todas—Guiñó el ojo y el disparo de un arma le dio directo a Embryo en la espalda.

— ¿Ange? —Preguntó incrédulo mirando a la joven que se tapaba frente a él con una mirada de completo odio, carente de razón y guiada por sus instintos, debido a este instinto no había disparado en su cabeza, sino en lo primero que sus ojos habían divisado, su espalda. Ange disparó una vez más, pero éste utilizó de nuevo esa habilidad de tele-transportación y la bala fue a dar contra el pecho de la pelirroja, haciéndole caer en seco contra el suelo.

— ¡Hilda! —El ver como ella misma había herido a la pelirroja le devolvió brevemente a la humanidad que había perdido, corrió hacia ella pero sin soltar el arma, no estaba tan ida. La sangre salía sin piedad de su pecho y con pequeños tosidos, Ange miraba con horror como la pelirroja le iba dejando— Hilda por favor resiste, dijiste que no ibas a morir por ese imbécil—le suplicó en desesperación notando el pesado parpadear de la pelirroja.

—Pero será por tu propia mano—Bromeó, aunque esto solo hizo sentir peor a la rubia—Tranquila yo o moriré…

—Eso dices ahora…—Soltó con amargura notando como la fusión espacial entre sus mundos, que había estado brevemente pausada, comenzaba a avanzar nuevamente.

—Escucha Ange, no todo está perdido—Dijo con dificultad—Lo que falló la vez pasada fue que no cantaste junto a Salamandine, necesito que vayas con ella y canten juntas. Liberando a Aura todo acaba.

—No me jodas con eso ahora—Le reprochó llorando, se negaba a perderla, no a ella, por favor no a ella. Los ojos lavanda de Hilda se estaban apagando, su respiración era cada vez más lenta y su piel se hacía cada vez más pálida.

—Ange por un carajo, si quieres que sobreviva debes liberarla, no mentía con lo que le decía a Embryo, yo igualmente soy una parte de Aura, al estar ella liberada tus fuerzas, las de Salamandine y las mías aumentan…

—Estás mintiendo…

— ¿Por qué mentiría yo ahora? Estoy al borde de la muerte, y cuando estas por morir es imposible mentir, sacas todo lo que guardas dentro.

— ¿Y solo eso guardas? —Preguntó. Hilda negó con dificultad y aun manteniendo una sonrisa le miró lo más fijo que pudo.

—No quería aceptarlo, y temía decirlo en voz alta…—Comenzó, más lágrimas brotaron de Ange al notar su significado—…pero debo al menos admitir aunque sea una vez antes de morir… que te amo princesa Angelise… me enamoré de ti…

—Hilda…—Soltó su nombre una vez más mientras le abrazaba llorando con fuerza, el cuerpo de Embryo apareció unos metros frente a ella riéndose sádicamente, disfrutando de aquella escena, viendo como Ange se desmoronaba, y más importante, viendo como la vida de Himelda Hildegart Kalheer Schlievogt se acababa.

Perplejas de sus lugares, Salamandine, Chris y Salia notaban aquello. Lágrimas amargas bajaron por el rostro de Salamandine, todo era igual a como lo había soñado, era una visión a final de cuentas, una visión que le aterró deseando que no se hiciera realidad, mas ahora podía entender por qué nunca pudo soñar con ellas tres en una utopía. Al igual que Ange, Salamandine se desmoronó. Era más que claro que Hilda estaba muerta, pero mínimo debía actuar como ella le había pedido, como había esperado y había depositado su última esperanza. Endureció su destrozado corazón y se obligó a actuar lo más fríamente posible, como aquella chica se había caracterizado.

—Siempre gano—Se mofó Embryo cayendo sobre el suelo, no tenía las fuerzas para ponerse de pie y sus párpados se sentían pesados, el daño que esa desgraciada le había dejado era muy grave, pero ya no tenía nada más de que preocuparse, estaba muerta. Su venganza contra Albert estaba completa. La fusión estaba en un 99% y ahora su linda esposa le cuidaría, todo era perfecto. Una vez que acabara con esas cuatro patéticas conductoras su utopía verdadera sería creada, y esta vez sin errores.

—Villkiss…—Llamó Ange con ira mientras el rubio seguía mofándose de ellas en burla por la muerte de la pelirroja, y su unidad se levantó en color rojizo. Él iba a morir, definitivamente iba a morir. Sangre, deseaba la sangre de Embryo.

Salia, Chris…—Llamó por sus intercomunicadores—Ustedes se encargarán del Ragna-Mail de Embryo. Quiero que lo lleven a la cápsula de Aura.

Entendido—Acataron ambas norma.

Ange empuñó el arma con más fuerza, cerrando los párpados de Hilda, los cuales no había alcanzado a cerrar, y dejando con delicadeza su cuerpo sobre el suelo se acercó al hombre que estaba respirando con dificultad, como si se le estuviera acabando el aire, pero eso no era suficiente. Disparó todas las balas restantes del arma sobre su cuerpo y tomando la espada de su mano, no solamente lo apuñaló, lo descuartizó igual. Abrio por placer su piel y manchó sus manos con su repugnante sangre, y a pesar de que sabía que ya estaba totalmente muerto, no cesó hasta que estuvo satisfecha.

Mirando sus manos llenas de sangre notó el brillar el jade sobre su dedo medio izquierdo, y su mirada se enfocó en Aura, la razón por la que todo había comenzado. Sin importarle ya nada más, trepó sobre el Villkiss, este se dejó ver de blanco color y los bordes rojizos, dorados y lavanda. Prácticamente era una versión motorizada del dragón que yacía atrapado en esos instantes. El uniforme de mail-raider se materializó, y ella solamente rió sin gracia al notar el blanco que le vestía. Apenas alzó vuelo, Salamandine se pasó por su lado y sin mirarse ambas comprendieron el mudo plan, el cual irónicamente parecía como si hubiera sido ya contado por la pelirroja. La mirada de Salamandine, a pesar de permanecer fría, mostraba todo el sentimiento de dolor y tristeza que estaba albergando, mientras que la mirada de Ange, tan roja brillaba e ira y odio que eran camuflados por su dolor.

Volamos en el viento junto a Ragna

Poco a poco retrocedemos en el tiempo.

Siempre volamos en el viento junto a Ragna

Protegidas entre sus alas…

La voz de Salamandine nuevamente resonó por el cielo y protegidas entre los vientos, Enryugo y Villkiss volaron hacia Aura, posicionándose cada una de frente en polos opuestos del dragón. Si eso no resultaba definitivamente sería el fin de todo. Los dragones podía escuchar perfectamente la voz de Salamandine, su última esperanza estaba siendo lanzada…

La luz del comienzo, brilla y brilla

Junto a la luz del final, lulalalila.

Quien está atrapado es Ragna en ese reloj de arena,

Tan eterno como mi lulalalila.

En el Aurora la voz de Ange fue igualmente escuchada, y una súplica fue igualmente lanzada. Querían vivir, querían vivir en paz. Querían fuera esas batallas, querían cesar con ese control tan absurdo, querían libertad. Ange se había convertido en la esperanza de aquel falso mundo en donde lo único que podían considerarse humanos eran las Norma.

Los suspiros de miles de millones de vidas

Caen y se convierten en estrellas,

En el arco de la vida y de la muerte.

Es mucho más suave que las burbujas y la espuma.

La vida y la muerte, lo único que compartían todos los seres humanos, incluso uno tan despreciable como Embryo. La vida era un momento agridulce que todos disfrutaban, quizá por masoquistas, pero la muerte solo era algo dulce y suave que marcaba el final al ciclo de dolor y sufrimiento.

Cantaré... (Cantaré...) Cantaré... (Cantaré...)

A Aura nuestros deseos.

Mas fuerte... (Más fuerte) Más fuerte (Más fuerte)

Que el cielo de brillante oro

Y será eterno...

Las voces de ambas chicas se juntaron y sus unidades comenzaron a brillar en oro. Incrédulas Salia y Chris observaban esto mientras trataban de acorralar a Embryo, el cual estaba debilitado debido a la pérdida de su cuerpo principal, y en su arrogancia preparaba uno nuevo. El hombre era un hueso duro de roer, más aun así poco a poco, lograrían su objetivo. El cielo en los ojos de Salamandine y brillante oro que eran los cabellos de Angelise comenzaban a mezclarse, nada podía salir mal ya ¿verdad?

Ah~ Somos la encarnación de las manos de Aura

El nuevo viento en mi corazón

Me da un amanecer en un mundo nuevo...

La voz de Salamandine resonó una vez más en solitario, estaba dejando su verdad. La verdad que ellas tres habían compartido, y la verdad por la que Hilda se había sacrificado por ellas. ¿Un nuevo viento en su corazón? Su corazón estaba destrozado en mil pedazos distintos y estaba siendo ahogado por el mar de su tristeza. ¿Cuántas vidas se habían sacrificado? ¿Cuántos habían sufrido? ¿Qué tan lejos habían llegado todos por ese amanecer?

Solo puedo cantar a Ragna

Con voz suave

"Kururi, Kururi" y "Lulalalila"

Tal cual recitó Ange, solo podía cantar, el deseo de venganza en su interior gritaba por la muerte, pero aun así se apaciguaba cantando a Ragna, a Aura, a su supuesta salvación, a la supuesta tarea predestinada. Lo maldecía, lo maldecía. ¿Por qué debía cantar con suavidad? ¿Por qué debía cantar palabras dulces? ¿Por qué debía cantar algo completamente opuesto a lo que sentía?

Con una blanca espuma (Te estas acabando)

Y la furia de un árbol con plumas (los ojos de dios)

Que ahora mismo se ha transformado (se ha transformado)

Y se ha desvanecido. (Se ha desvanecido)

Una vez más las voces de ambas se unieron, con sentimiento de impotencia y frustración, la blanca espuma de la muerte había despertado la furia de un ser tan calmado y pacífico como Salamandine, le estaban transformando, mientras que su Diosa hacía lo posible para liberarse, ellas sentían como su consciencia se desvanecía. Su vida pasaba frente a sus ojos y la pregunta acerca de que si ese sería su final rondaba en su mente.

Resuena... (Resuena...) Resuena... (Resuena...)

La eterna voz de Aura

Amable... (Afable...) Cálida... (Suave...)

Cantaremos eternamente como si fuera…

Una tradición…

Al momento en el que el último verso abandonó los labios de ambas chicas los rayos de convergencia espacio-tiempo de Enryugo y Villkiss emergieron, y como si todo fuera parte de una obra, Embryo, su último cuerpo quedó entre medio junto con la cápsula recibiendo gran parte del impacto. Desde sus lugares Salia y Chris notaban como la cápsula comenzaba a hacerse pedazos al tiempo que los gritos de agonía del que se llamó a su mismo regulador se dejaban escuchar. Definitivamente todo estaba, finalmente, terminando.

Cantaremos siempre para Ragna (Para Ragna)

Siendo esta su verdadera canción.

Ragna, Ragna, en ti creemos Ragna

Ragna, Ragna, esto es eterno Ragna

Ante los últimos versos, los mundos comenzaron a separarse poco a poco, más aún quedaba un último verso, un verso al que tanto Ange como Salamandine estaba deseando llegar…

Ragna, Ragna… ¡Maldito seas!

Tal cual se ha expresado, Angelise y Salamandine habían maldecido a Ragna, a Aura, a su creadora, a todo. No importaba que tan importante fuera, eso no justificaba tantas muertes, tantas mentiras. Salamandine había, educadamente, mandado sus principios a la mierda. Ya nada le importaba, si resultaba o no ya era cosa de su suerte, porque honestamente, se sentía completamente vacía y por primera vez, llena de odio, no solo a Embryo, igualmente a Aura por haberles hecho pasar todo aquello. Era tan cruel y desconsiderado.

Un blanco resplandor les cegó.

Tal cual Hilda le había dicho a Ange, se sentía llena de energía, mucho más fuerte que antes. Ilusionada volteó hacia donde estaba el cuerpo de la pelirroja para notar con horror una cosa:

Toda la isla había desaparecido, dejando únicamente los múltiples planetas tierra.

Un fuerte rugido resonó en ambas tierras y Salia, Chris, Ange junto con Salamandine habían sido testigos del increíble regreso de Aura. Ese imponente dragón que ambas reencarnaciones habían visto se había vuelto alzar. Un sentimiento, agridulce se hizo presente en ellas, ¡lo habían logrado! ¿Pero que habían pagado por eso? Ciertamente protegieron millones de vidas, pero no habían podido salvar a quienes deseaban. Chris tenía el recuerdo de que Rosalie estaba en perfectas condiciones. Salia tenía el consuelo de que Alektra estaba siendo protegida por Maggy y que haría hasta lo imposible por dejarla viva.

Pero Ange y Salamandine sabían que Hilda no regresaría nunca, especialmente porque su cuerpo había sido carbonizado junto con la isla.

Buen trabajo, hijas mías…—A Salamandine la felicitación de Aura no le supo más que a mierda. Era cierto que ya no quería saber nada, y menos de esa madre que se supone les guiaría y protegería y había actuado de manera contraria.

— ¿Madre? —La voz de Ange sonaba con incredulidad. Esa voz era exactamente la misma que había ocupado Sophia Ikaruga Misurugi en vida, ya nada le sorprendía a estas alturas, aunque esto podía explicarse de una mejor manera: ya nada le importaba realmente.

Lo has hecho bien Angelise…—No quedaba duda, esa sin duda era la voz de Sophia—Igualmente tu Salamandine…—La mencionada chasqueó la lengua, bajando la mirada. No querían nada que proviniera de Aura, as aun así aparecieron en la torre de Aura en el mundo de los dragones, con las chicas del Aurora esperándolas—Como recompensa tendrán la paz que tanto han deseado…

Ange sonrió con ironía mientras bajaba del Villkiss ante la mirada de su padre. Salamandine igualmente se sorprendió de encontrar allí a su madre biológica. ¿Tenían paz junto con un enorme desconsuelo? Vaya paz más contradictoria.

¿De verdad eso era todo? Pues vaya final más de porquería.


Un año y medio había pasado desde ese desenlace tan odiado por las reencarnaciones de Aura. Sin duda alguna Salamandine lo había sobrellevado mejor, puesto que había veces en las que se desmoronaba por completo y dejaba salir toda su alma mediante su llanto. La princesa no era inmune a eso tampoco, pero ella podía soportar hasta a estar a solas.

Las cosas para Angelise tampoco le habian sonreído por completo.

Desde aquel día, como era de esperarse, la menor había desarrollado un miedo profundo hacia los hombres, siendo su padre la única excepción, y tampoco había podido entregar una pizca de su amor a Salamandine, el simple hecho de ser tocada de alguna manera que no fuera un abrazo le causaba un terror profundo, y la azabache no sabía cómo manejar eso, por lo que simplemente no presionaba y le daba su espacio.

Con la ayuda de Maggy en colaboración de esa científica tan loca que había despertado cierta pizca de celos en Ange al verla junto a la pelirroja que aún seguía presente en ella, y la inteligencia de Salamandine, y las pocas pruebas de sangre que quedaban de la difunta norma, habían logrado que todos aquellos dragones regresaran a ser hombres y volver con sus familias. Obviamente, había ciertos rasgos, como las alas, la cola, los colmillos (y en algunos casos cuernos) que permanecían, siempre podrían volver a transformarse, pero por ahora disfrutarían esa paz que le seguía dejando con ese sabor tan agridulce.

— ¿A dónde me llevas? —Preguntó Ange siendo halada por Salamandine y Momoka, y un sudor frío recorrió su cuerpo al notarse en la cocina con bastantes manzanas, harina y los demás ingredientes de los cuales no podía recodar su nombre, pero que sabía solo servían para una cosa: realizar una tarta de manzana— Salako, por favor no…—Suplicó.

—Has estado encerrada mucho tiempo, Ange, y es tiempo de que hagas algo de provecho—Le dijo insistente, y la rubia notó como todo rastro de tristeza se había desvanecido de esos ojos azules, al contrario se veían emocionados y… ¿contentos?

— ¿Y no podía hacer alguna otra cosa de provecho? —Preguntó con molestia. El nombre de Hilda seguía siendo en cierta manera tabú y ni hablar acerca de manzana y tarta en la misma oración.

—No, necesariamente debe ser esto—Le dijo.

—Momoka, dile algo—Pidió a su última esperanza a su fiel sirviente, la cual por ese momento haría oídos sordos de su ama.

—Salamandine-sana, haga su mejor esfuerzo.

—Por supuesto—Guiñó el ojo.

Ange suspiró rendida. No lograría liberarse.

Comenzó a partir las manzanas como las había visto hacer la vez pasada notando lo extraño de la situación. Era cierto que no había visto a la princesa dragón en casi dos semanas, algo bastante negativo si se consideraba que casi podía definirla con el término novia, pero ese cambio le parecía bastante radical.

El tema Hilda era tabú para ella, y ahora de buenas a primeras le hacía hacer esa promesa jamás cumplida con una persona, que aunque ya no estaba con los vivos, tampoco estaba oficialmente en el mundo de los muertos, puesto que su padre se había negado rotundamente a crearle una tumba, y por alguna extraña razón, Jazmine, Maggy y la misma Alektra (la cual había sobrevivido milagrosamente) junto con el consejo de los dragones, estaban de acuerdo.

—Iré a ver unas cosas con Kaname y Naga—Informó Salamandine después de varias horas en silencio—Volveré en media hora, la tarda debes sacarla a los veinticinco minutos—Recordó señalando el platillo en el horno.

—Como digas—Accedió de mala gana.

—Nos vemos en un rato—Se despidió con un beso en la mejilla que hizo que Ange sonriera un poco, era un efecto que últimamente solo tenía Salamandine.

Se debatió bastante en que hacer por veinticinco minutos, pero al final solamente salió a disfrutar del viento en su rostro, recordando amargamente los desenlaces tan felices que habían tenido todos excepto ellas. No los maldecía pero si les tenía cierta envidia.

Alektra había pasado un par de meses en coma y al despertar tuvo que soportar una rigurosa terapia para poder moverse con normalidad. Para su mala fortuna había quedado paralítica, pero con Salia a su lado nada de eso le importaba a ninguna de las dos. Finalmente podían disfrutar libremente de sus sentimientos sin ninguna barrera.

Chris y Rosalie habían trabajado seriamente en su relación, ellas igualmente habían llorado con fuerza la muerte de Hilda, pero no habían sufrido ni la mitad de lo que Salako y ella sí. Con bastante trabajo por parte de ambas chicas salieron adelante, y creando de nuevo ese lazo de amistad y confianza en el que se sostuvo su relación amorosa en un pasado.

Ersha y Vivian habían viajado con Lamia y su padre visitando a viejos familiares en la zona designada para la familia de Freyja en la que Salamandine iba de vez en cuando, puesto que pasaba el mayor tiempo con ella y en el hospital, haciendo a saber qué.

Jurai se la pasaba metido en el templo junto con la sacerdotisa y Aura, o Sophia, ya no sabía cómo llamarle, les visitaba a menudo tratando de aliviar su dolor diciendo cosas como "aunque las estrellas no sean visibles no quiere decir que no existan" o "La verdad del corazón siempre es más real que la que ven los ojos" nunca había buscado darle el significado, era inútil.

Momoka por su lado, hacía de empleada del templo y muchas veces ayudaba con un pequeño restaurante que había abierto Jazmine en el afán de hacer más dinero. Maggy había comenzado a trabajar en el hospital junto con aquella científica, y había ayudado también en varios avances científicos mientras que la oficial Emma se encargaba de los tecnológicos.

—Que fastidio…—Soltó al darse cuenta de que los veinticinco minutos ya habían pasado, Salamandine regresaría dentro de poco.

Tomó la charola quemándose en el proceso y dejándola caer casi al instante. Se maldijo varias veces para después tomar los paños que le ofrecieron unas cálidas manos, de las cuales se veían ciertas cicatrices en el antebrazo izquierdo.

—Te lo dije, sin nosotras dos esta niña no vive—Dijo una voz burlona y descarada como solo una persona podía serlo. Los ojos de Ange se abrieron con incredulidad y se dio la media vuelta encontrándose con Salamandine, la cual le veía felizmente junto a la chica a su lado, la cual provocó que su corazón se saltara unos cuantos latidos.

—Y que lo digas…—Dijo con falsa resignación y ese tono juguetón que no había vuelto a escucharle desde ese día. Su boca se secó y no se sentía capaz de pronunciar palabra alguna.

— ¿Pero qué hacer? Aun así amamos a esta princesa defectuosa, ¿no es verdad? —preguntó con una sonrisa relajada esa joven de cabellos ondulados pelirrojos y ojos lavandas.

—Tienes razón Hilda-dono…—Reconoció.

— ¡Idiotas! —Gritó Ange con los ojos empañados notando como la pelirroja estaba parada con dificultad sobre un bastón— ¡IDIOTAS! —Gritó de nuevo ya con sus lágrimas libres. Las mayores se vieron y sonrieron rodeando a la rubia con sus brazos, la cual estaba llorando como otras tantas veces, pero esta vez estaba feliz—Idiotas…

—Lo sentimos…—Se disculparon ambas, con la azabache acariciando su cabeza y la pelirroja acariciando su espalda mientras esta calmaba su llanto y como podía las abrazaba a ambas

—Por fin tuvimos nuestro final feliz…—Le dijo Salamandine.

—Te dije que todo estaría bien—Le dijo Hilda. Ange no se había equivocado al creer en esas palabras.

Si bien quería saber que había pasado con su amada norma engreída, se lo preguntaría después, por ahora disfrutaría de ese abrazo tan cálido que le estaban brindando las dueñas de sus suspiros.

Salamandine de la familia de Freyja e Himelda Kalheer.


Y este, estimados lectores, es el capítulo final de este proyecto, ¿algun inconforme? ¿quejas? ¿demandas? ¿insultos por hacerles creer que Hilda había muerto? Ya dentro de unos días les traeré el epílogo (que para los curiosos, si habrá lemon de Ange/Salako/Hilda) y... ¿que decir? Sinceramente no sé, son las 4 am y siento que ya cumplí uno de mis prósitos en la vida... Muchas gracias de verdad a todos por su apoyo que motivó a llevar esto hasta el final, pero eso lo responderé a detalle en un apartado de agradecimientos.

Si se lo preguntan, si, esa es una traducción/adaptación que hice de la canción Towagatari~El Ragna~ para que se amoldara lo mejor posible a la escena, originalmente Hilda estaba, bien malherida, pero viva, la isla no se destruía y después de ser bastante atendida (al igual que Alektra) se recupera con el apoyo de sus niñas, pero mientras escribía mi mente dijo "hazlos sufrir un ratito" y por eso el lemon me lo reservo para el epílogo porque siento que arrunaría tan bello reencuentro, además el capítulo quedó bastante largo, 6K no se pueden quejar, pensé en dividirlo en 2 de 3 y dejar la última escena como epílogo, pero soy buena persona (mejor dicho,mi conciencia regresó) y su epílogo será otro. Y sin nada más que decir me despido, recordándoles por última vez que...

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