Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: "¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? ¡Ah sí!, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque de ahora en adelante me ayudará a corregir los capítulos, así que los "peors" pasaran a ser los "peros" que corresponden.
Capítulo 28: La primera reconciliación de Edward.
— ¿Golpeó a alguien?, ¿Edward golpeó a alguien?, ¿estamos hablando del mismo Edward, cierto?
— ¡Shh!, baja la voz, nos puede escuchar. Francamente, está como… Extraño…
— ¡Edward ha golpeado a alguien, Emmett!, ¡nuestro flacucho Eddie!
— ¡Puedo escucharlos desde aquí!, ¿saben? —chillé, echándome un puñado de Cheetos a la boca mientras seguía jugando God of War: Ascension en mi adorado PlayStation 3— Si no quieren que los escuche podrían hablar en su cuarto… O en la cocina… O podrían ir a tomar un paseo, te haría bien para el bebé Rosie y me dejarían finalmente en paz, de paso —hice un mal movimiento en el joystick y maldecí— ¡Joder, Kratos, estábamos a punto de lograr pasar el puto nivel!
— Eddie está maldiciendo, Emmett. ¿Anda en sus días?
— ¿Cómo va a andar en sus días si es hombre, Rosie? A no ser que sea hermafrodita, eso cambiaría las cosas.
El teléfono comenzó a sonar incesantemente. Lo ignoré, al igual que a Emmett y Rosalie, y centré toda mi atención en el juego. Recuerdo que la primera vez que vi la propaganda de GOW en la televisión, comencé a fangirlear pensando inocentemente de que adaptarían el juego a una serie de televisión, eso se llama crueldad. Se habían acabado los Cheetos así que abrí el paquete de pop corn que tenía cerca, y seguí comiendo.
— Uh, Eddie —Emmett apareció en mi campo visual, tapando toda la pantalla del televisor con su gigantesco cuerpo. Traté de mirar por un lado pero me era imposible— Eddie, Isabella está al teléfono…
— No quiero hablar con ella —murmuré, tratando de correr a Emmett de lugar— ¿Podrías quitarte?, no veo nada.
— Lleva días tratando de comunicarse contigo y tú solo la ignoras —suspiré y dejé el joystick en el bol donde anteriormente estaban mis Cheetos. Me crucé de brazos y me eché hacia atrás en el sofá, observando a Emmett.
— Ese no es tu problema, hermano —alcé una de mis cejas y acomodé mis gafas.
— ¿Qué mierda pasó? —preguntó, frunciendo el ceño.
— Como dije —rodé mis ojos y me eché las palomitas a la boca—, no es tu problema.
Emmett se me quedó viendo como si me hubiera crecido una segunda cabeza o algo más extraño que eso. Se llevó el teléfono al rostro y murmuró un "no está disponible, Bella", para luego cortar y volver a dejar el aparato en su lugar. Hizo todo esto sin dejar de observarme de manera graciosa. ¿Qué le pasaba?, le di un sorbo al vaso de Coca-cola light que tenía en la mesita junto al teléfono, mientras mi hermano tomaba asiento junto a mi lentamente.
— ¿Cómo tienes esa mano? —me preguntó con suavidad. Hice una mueca con mis labios y coloqué la mano frente a mi rostro, observando mis nudillos mientras la flexionaba con cuidado, aún estaba un poco resentida— Joder, aún tienes elefantismo, esos nudillos están putamente hinchados, ¿dónde dejaste la bolsa de hielo? Ya han pasado unos días, debería haber bajado la hinchazón.
— Está bien, no duele tanto —me encogí de hombros y posé mi mano sobre mi regazo.
— ¿Eddie? —giré mi cabeza y me encontré con el preocupado rostro de Rosalie, quien se sentó a mi otro lado en el sofá, quedando yo en medio de la pareja— Eddie, cariño. ¿Quieres decirnos ahora que fue lo que pasó? —rasqué mi nuca con incomodidad.
— Uh, bueno… —carraspeé y me senté con la espalda recta.
¿Qué les iba a decir?
¿Qué había explotado?
¿Qué había sacado al Hulk que llevo dentro?
¿Qué había golpeado a James, que había gritado a Isabella y que había destrozado la oficina?
— Tómatelo con calma y cuéntanos que sucedió, tomate el tiempo que quieras Eddie —Rose le dio un suave apretón a mi mano y me sonrió con calidez, y Emmett apoyó su zarpa en mi hombro reconfortándome.
— No sé por dónde empezar —comenté, y luego me giré hacia Emmett— Y no me digas "por el principio" porque eso es obvio, odio cuando la gente dice eso —Emmett rió y asintió— Bueno, todo empezó por…
…
"¡Bella, amor!"
"¡James!, ¡gracias al cielo que estás aquí!"
Mientras guardaba cada mínima cosa que me perteneciera en la caja que estaba bajo mi escritorio, no podía dejar de pensar en lo ocurrido hace unos minutos atrás. Creo que aún me encontraba en estado de shock, y lo peor de todo es que tenía que estar en la editorial, a unos pasos de la oficina de Isabella, consciente de que dentro se encontraba con su ex novio haciendo quien sabe qué cosa.
Y que me había despedido por un pequeño arrebato.
Una nimia cosa que había sucedido, ella me había dicho poco más que no podría volver a confiar en mí y por eso ocupaba la carta del despedido como opción. ¿Y cuando al principio ella abusó de su poder?, ¿qué con los tratos que yo recibí y nunca me querellé por ello?, ¿es que acaso eso no cuenta?, ¡fue más de una vez y nunca dije nada!
El señor Black me dijo que la acusara de acoso sexual.
¡Y ella tiene el descaro de despedirme por una pequeñita escena de celos!
— Eso no está bien —murmuré con el entrecejo fruncido. Acomodé mis gafas y me crucé de brazos, dejando de meter cosas a la caja— Nope, nada de bien —miré hacia la puerta de la oficina de Isabella— ¡Esto es totalmente injusto!
Y volví a cometer la segunda locura del día.
Tiré la caja sobre el escritorio y dando grandes zancadas me acerqué a la oficina de Isabella, abrí la puerta sin anunciarme y observé los sonrientes rostros de las dos personas que se encontraban dentro. Cerré la puerta tras de mí de un portazo, llamando la atención de ambos, quienes dejaron de sonreír inmediatamente.
Bien, no estaba de humor para aguantar sonrisitas.
— ¿Sucede algo? —preguntó Isabella, alzando una de sus cejas.
— La verdad es que si, sucede algo —le respondí, caminando con parsimonia hacia donde ellos se encontraban.
— Oye, chico, estamos ocupados aquí…
— Tu cierra el puto pico —le di una mirada de reojo al espécimen ese— Nadie ha pedido tu opinión así que cósete esa boca que tienes y deja de hablar.
— ¿Ah, sí? —preguntó con presunción— ¿Tú y quien más, eh? —se puso de pie y soltó una carcajada— Joder, mírate, no tienes oportunidad muchachito.
— ¡Basta, los dos! —Isabella se puso de pie y golpeó el escritorio con ambas manos. Pero mi atención se centraba en el hombre que me había estado denigrando ya por mucho tiempo, después arreglaría las cosas con ella.
Le odiaba.
Ew, era tan… Ew…
De tan solo verlo me producía arcadas, enserio, ¿por qué el señor no hacía algo bueno y se lo llevaba a su reino esta noche? Ah, porque ni siquiera él lo aguanta. Maldito presumido, bueno para nada.
No sé qué ve Isabella en este espectro del infierno.
— ¿Sabes?, creo que sí tengo oportunidad —y mi puño se estrelló con su rostro, sorprendiéndolo— ¡Eso es por toda la mierda que tuve que aguantar de ti! —grité, observando cómo agarraba su mandíbula pasmado porque realmente yo le había golpeado. Mi respiración estaba un poco agitada, me puse frente a su rostro y murmuré— Eso también fue por tratar de manera tan vulgar a mi novia, ¡mi novia!, ¡mía, no tuya! —lo empujé, haciendo que cayera sentado en uno de los sofás— ¡Y juro por Odín que volvería a golpearte pero me duele como la mierda la mano! —volví a gritar, alzando mis brazos al aire— ¡Y no puedes golpear a alguien con gafas, es contra la ley, já!
— ¡Jodido niñato! —chilló el rubio, poniéndose de pie rápidamente.
Iba a empezar el round.
Rayos, ya no era tan valiente pero aceptaría sus puños para no lucir como un cobarde.
Igual… El tipo era el doble de mi tamaño… Probablemente moriría.
Si es el caso, me dio gusto conocerlos.
— ¡James, sal de mi oficina en este instante! —James quedó con su puño suspendido en el aire, me observó y luego observó a Isabella con la furia plasmada en sus ojos azules, pero asintió y le hizo caso, salió de la oficina no sin antes empujar mi hombro cuando pasó junto a mi— ¿Qué es lo que te pasa a ti?, ¿estás loco?, ¿desde cuándo maldices?
— Estoy harto —murmuré— ¡estoy harto de que el mundo me pase a llevar y estoy harto de ti! —Isabella abrió sus ojos con sorpresa—. Es totalmente injusto que me despidas por lo que sucedió, siendo que tu, cuando yo inicié mi trabajo en esta editorial, cometiste faltas mucho más graves hacia mi persona —la apunté con mi dedo índice— ¡Y yo no dije nada, ni una sola palabra! —empujé la silla que estaba frente a su escritorio y me apoyé en este con ambas manos— No quiero ser más un perrito faldero, no quiero tener que agachar la mirada y asentir a todo lo que dices, ¡no quiero! —suspiré y moví mi cabeza— Una vez me dijiste algo sobre las personas que habían sido crueles conmigo en mi pasado —sonreí y levanté mi dedo pulgar—. Bueno, no está actuando mejor que ellos señorita Swan.
— Eddie… —Isabella se estaba acercando a mi pero yo puse distancia.
— Nada de Eddie —le dije con determinación— Ya no seré más el idiota de Eddie, no. Desde ahora en adelante soy Edward. Mi nombre es Edward y punto.
Di media vuelta y la dejé de pie frente a su escritorio. Sabía que algún día pasaría esto, sabía que algún día iba a explotar con todos por tratarme como un nene de cinco años. Pero sabía que a fin de cuentas, estaba enojado con mi persona porque siempre aceptaba todo y nunca les hice saber que me molestaba el hecho de que pensaran en mí como un crío.
Y, recórcholis, creo que me había quebrado la mano.
…
— ¡¿Por qué carajos no vi eso?! —gritó Emmett, haciendo un puchero— No sabes lo que habría pagado por verte golpear a un tipo, o verte enojado, o verte actuar como un hombre. Estoy tan orgulloso de ti, hermanito —Emmett se limpió una lágrima imaginaria y me dio tres palmaditas en la espalda.
— ¡Emmett, basta! —Rosalie le golpeó el brazo y se giró hacia mi— No deberías haberlo golpeado, Eddie… —sonrió traviesamente— ¿O debo decir Edward, de ahora en adelante? —rodé mis ojos, sentí mis mejillas colorearse— Sabes que la violencia no lleva a nada.
— Lo sé, pero me sacó de quicio, además —sonreí— ¿Cuántas oportunidades tengo en la vida de golpear a un hombre que parece una muralla al igual que Emmett? Ninguna, y se sintió jodidamente bien.
— Eh, basta con maldecir —Rose frunció el ceño e hice una mueca con mis labios— Ahora, ¿qué es lo que sucederá con Isabella? Porque me gustaría saber eso, ella ha estado llamando incesantemente estos últimos cuatro días, Edward.
— Uh, tu puedes llamarme Eddie, Rosie —me sonrió dulcemente— En cuanto a Isabella… Yo… No lo sé, creo que necesito tiempo. Yo la quiero, ¿sabes? pero siento que ella a veces… No lo sé, se aprovecha de mí o algo…
— Aws, el pobre Eddie se siente ultrajado —mi hermano junto sus manos y pestañeó repetidas veces— Eres una cosita adorable.
— Te odio —le dije, ignorándolo luego.
— Creo que lo mejor sería que hablaras con ella —me dijo Rosalie.
— Y yo creo, hermano, que la mujer se merece sufrir un poco —Rosalie le dio una mala mirada— ¿Qué?, seamos honestos, Bella fue una perra con el pequeño Eddie, un poco de sufrimiento no le vendría mal, así puede que deje esa actitud tan mandona y tú… Joder, ponte los pantalones y toma las riendas en la puta relación —con Rose nos miramos, completamente sorprendidos. Emmett frunció el ceño y se cruzó de brazos— ¡¿Qué?!
— ¿Desde cuándo das tan buenos consejos? —le pregunto Rosie, mordiendo su labio tratando de contener una risita— Dios, alguien me ha cambiado a los hermanos Cullen. Primero, Eddie se ha vuelto un matón y ahora Emm es sensato, ¿qué está pasando?
— No lo sé, pero necesito ir a pensar en todo esto —me puse de pie y suspiré— Y tengo el lugar perfecto donde hacerlo.
…
"La madriguera"
Leí el nombre y suspiré con alegría. Estaba en mi lugar feliz, La madriguera, el paraíso para cualquier fanático de los cómics y videojuegos. Lo mejor de este lugar era la caja registradora, cada vez que alguien hacía una compraba sonaba como R2-D2 (1), era lo más. Caminé observando las estanterías, tal vez me llevara a casa Resident Evil 4, lo había perdido hace un tiempo y quería volver a jugarlo. También quería ver los cómics de The Walking Dead, había quedado en el volumen diecisiete.
— ¡Bienvenido a La Madriguera!, ¿necesitas ayuda en algo? —la chica tenía una hermosa sonrisa, su cabello era de un rubio tan blanco como el Draco Malfoy, las puntas estaban teñidas de naranjo y estaba amarrado en dos coletas, tenía gafas de pasta negra que se veían extremadamente grandes en su pequeño rostro, pero de alguna retorcida manera le venían.
— ¿The Walking Dead? —pregunté, sin dejar de observarla.
— ¿Serie o cómic? —me preguntó de vuelta. Rodé mis ojos y ella soltó una risita— Cómic, ven conmigo —me tomó del puño de mi manga y me jaló entre los pasillos— El original siempre es mejor, pero esta vez la copia tiene algo que le da mil patadas en el culo.
— Déjame adivinar, el señor Daryl Dixon —resoplé cuando ella asintió fervientemente— No sé qué tiene de genial un tipo que se las hace de rudo y es tan blandito como un conejo.
— Tu simplemente no puedes meterte con Daryl Dixon, amigo —me guiñó un ojo y reí— Mi nombre es Jane, aquí está lo que buscas —se detuvo frente a una estantería que tenía todos los ejemplares— ¿Cuál volumen buscas?
— Me quedé en el dieciséis —le dije, buscando con mis ojos.
— Ay, chico —Jane me sonrió—, el volumen diecisiete salió el cuatro de Diciembre y… —repasó con sus ojos la estantería y dio un pequeño gritito— ¡Aquí está el último ejemplar que nos queda!, hoy es tu día de suerte —me guiñó un ojo y me entregó la historieta— ¿Necesitas algo más?
— Sip, Resident Evil 4 —la chica soltó una gran carcajada.
— ¿Resident Evil 4?, y yo que te empezaba a agarrar cariño por ser fan de TWD —puso sus ojos en blanco y bufó— Pero amigo, ¿enserio?, ¿no tienes dignidad? El 4 y el 5 son una basura.
— Lo sé, pero perdí mi CD y… Bueno, me gustaría tener la colección completa otra vez —me encogí de hombros— Nadie puede discutir que sus predecesores son mucho mejores —los ojos grises de la chica brillaron y se acercó a mí como si fuera a contarme un secreto.
— ¿Cuál es tu favorito? —me preguntó en un susurro.
— Bueno, la mayoría dice que el mejor es el 2 pero yo personalmente me quedo con el 3, eso de que Némesis te vaya siguiendo —me estremecí—, es genial —le sonreí y ella volvió a soltar una carcajada.
— Chico, creo que me he enamorado —me guiñó un ojo haciendo que mis mejillas se tornaran rosas— Vamos por ese feo juego, te haré un descuento solo porque me gustaste, ¿eh? —nuevamente tiró del puño de mi manga hasta la parte de los videojuegos— Por cierto, no me has dicho tu nombre... —estábamos camino a la caja registradora cuando dejó salir eso.
— Oh, que maleducado —estiré mi mano a modo de saludo, ella la estrechó divertida— mi nombre es Edward, un gusto.
— Edward —murmuró, una pequeña sonrisa torcida se formó en sus labios— ¿Puedo llamarte Eddie? —puse mis ojos en blanco y resoplé.
— Todo el mundo lo hace —Jane infló sus mejillas mientras pasaba mi compra por la caja, sonreí cuando la máquina empezó a hacer los soniditos que tanto me gustaban.
— Entonces te diré Ed, ¿alguien te dice así? —me preguntó, cuando me estaba entregando la bolsa son el recibo.
— Nope, nadie —sonrió abiertamente y chilló un pequeño "¡yay!"— Bueno, fue un gusto conocerte Jane. Ya sabes, si alguna vez estás en alguna partida online, tú me avisas y hacemos equipo.
— ¿Juegas RO (2)? —me preguntó esperanzada, asentí a su pregunta— ¡Nos vemos en el mundo de Ragnarok entonces, amigo! —me guiñó un ojo y se despidió de mi con una seña de su mano.
Me había agradado la chica, era realmente difícil encontrar mujeres que disfrutaran de los cómics y videojuegos con tanto entusiasmo como ella. Salí de la tienda feliz con mi compra, me sentía feliz en general, había sacado las malas vibras del cuerpo, todo volvía a ser color rosa nuevamente en mi vida. Bueno, eso fue hasta que di vuelta en la esquina y me secuestraron.
Literalmente me secuestraron.
Un desconocido me tomó entre sus brazos, me vendó los ojos y me metió dentro de lo que yo pienso es un auto. Demonios, enserio me habían secuestrado. Oh Dios mío, no andaba con mi bolsita a mano. Oh Dios, iba a tener un ataque. Demonios. Demonios. Demonios.
— Eh, ¿señor secuestrador? —pregunté, tratando de respirar normalmente— No es por alarmarlo, pero creo que me está dando un ataque de asma y… Uh… Yo me preguntaba, ¿no tendrá una bolsita por allí? —espero que alguien me respondiera pero solo se escuchaba el motor del automóvil de fondo— Bien, genial, gracias por su cooperación —comencé a respirar lentamente para regularizar el problema.
Estaba a punto de tener todo controlado cuando el carro se detuvo. Esperé sentado en mi lugar, fue ahí cuando me di cuenta de que mis manos estuvieron libres en todo momento. Quise pegarme por ser tan estúpido, desvendé mis ojos y parpadeé un par de veces para acostumbrar la vista. Estaba dentro de una limusina. No era cualquier limusina, no señor, era la de Isabella.
Y el bruto que me había metido dentro del carro era Demetri.
El mafioso, siempre supe que tenía complejos de mafioso.
— ¡¿Por qué haces esto?! —chillé frustrado.
— La jefa — fue lo único que dijo cuando abrió la puerta de la limusina y volvió a agarrarme como saco de papas, ignorando completamente mis quejas.
Yo estaba comenzando a molestarme, pero golpear a James era una cosa, siquiera pensar en asaltar a Demetri estaba descartado. Este hombre sí que daba miedo, ni siquiera Emmett tendría los cojones para hacerlo. Íbamos en el ascensor, yo colgando de su hombro mientras la musiquita esa que se parece a la de Los Sims (3) sonaba de fondo. Las puertas finalmente se abrieron de par en par, Demetri me cargó dentro del pent house de Isabella y me tiró en el sofá, se giró hacia la persona que estaba sentada frente a mí, asintió y se retiró del lugar.
Frente a mi estaba Isabella. Tenía recogido su pelo en un desgarbado moño, estaba usando una sudadera de Yoda y unas adorables pantuflas de oveja. Su rostro estaba sin emociones, simplemente me observaba, como si estuviera esperando que yo hiciera algo, que me pusiera a gritar como una nena o llorara por mamá Esme. La observé alzando una de mis cejas, acomodé mis gafas y abracé la bolsa con mis nuevas adquisiciones, esperando.
— Eso se llama secuestro —murmuré—, acabas de mandarme a secuestrar.
— ¿Lo anotarás en la lista de demandas contra mí? A un costado de acoso sexual, supongo —Isabella suspiró—, puedo atenderte luego del caso con mi padre, si es lo que quieres Edd… Edward —Swan carraspeó y prosiguió—. Te advierto desde ya que James es mi abogado, para que no haya más malentendidos —me quedé en silencio incómodamente.
— Tu abogado es… —demonios, su abogado era J. Jenks. James Jenks, ¿qué iba a saber yo?— eso no importa.
— ¿No importa? —me preguntó, alzando una de sus cejas. Negué con mi cabeza me encogí de hombros—, tus celos injustificados no importan.
— Bueno, si por injustificados tu justificas el "Sexybella", "trasero ardiente", con el que se dirigía a ti tan profesionalmente tu querido abogado, entonces sí, estuve mal —resoplé recordando los apelativos que utilizaba el tipo— Y, solo para que conste, estaba algo cansado de que me descalificara como persona cada vez que llamaba a la editorial.
— ¿Y por qué no me lo dijiste? —me preguntó, cambiando su actitud y con un tono de frustración— ¿Quieres que adivine las cosas?, ¿qué iba a saber yo que el idiota de James te estaba tratando mal y se estaba propasando si no me dices?
— ¡Pero tu elegiste creerle a él y no me consultaste antes de despedirme!
— ¡Recuerdo que sí lo hice, pero tú me saliste con idioteces cada vez que te pregunté!
— ¡No quería parecer un nene que necesita la ayuda de mami para salir de un problema!
Isabella se refregó los ojos con sus manos y se puso de pie, se acercó a mí y se arrodilló frente a mi persona, tomó mis manos dulcemente entre las suyas y me observó con sus grandes ojos chocolate. Yo estaba tratando realmente fuerte de no sucumbir ante el deseo de borrar esa triste expresión de su rostro, pero ella tenía que entender también que yo no era un niño. Ella más que nadie debería saberlo.
— Edward, sé que soy un tanto mandona —alcé una de mis cejas— Vale, soy totalmente mandona y me gusta que las cosas se hagan como yo diga, lo sé —suspiró—. Sé que la mayoría del tiempo abuso de tu inocencia, ingenuidad y… estupidez —fruncí mis labios—. Lo siento, bebé, pero es cierto. Eres un tanto lento a veces y yo tomo ventaja de eso. Sé también que me he comportado pésimo contigo y no tendrías porque perdonarme pero… —se encogió de hombros y sonrió con vergüenza—. Venga, no eres el único que está teniendo primeras veces —se sonrojó y prosiguió— Lo siento, nunca debí… Lo siento, te amo y a veces no sé cómo comportarme…
— Eso es mentira —dije, recordando— A James no lo tratabas así, sí que sabes comportarte.
— ¡Pero no sé hacerlo contigo! —chilló, poniéndose de pie en un santiamén— Joder, no sé hacerlo. Tu familia te trata como un crío, tus amigos te tratan de igual manera, ¡incluso tú te comportas de esa forma!
— ¡Yo no me comporto como un crío! —chillé cruzándome de brazos mientras inflaba mis mejillas enfurruñado. Isabella mordía su labio porque estaba tratando de contener la risa— Además, eso no tiene nada que ver con que fueras tan melosa con James y aceptaras sus insinuaciones… Tú eras mi novia. ¡Podrías haberte buscado otro abogado!, ¿Por qué tu ex novio?
— James es muy bueno en lo que hace —se encogió de hombros— Realmente no pensé… Hmpf, no pienso mucho últimamente. Pero realmente no pensé que te molestaría, es… James —hizo una mueca con sus labios— Nunca supe porqué estuve con él y hasta el día de hoy me lo seguiré preguntando, pero ni aunque me paguen millones de dólares tendría una recaída con él —miró hacia otro lado y comenzó a mover sus dedos nerviosamente.
— Estas ignorando el hecho de que dije que eras mi novia, ¿cierto?
— En realidad, chico, estoy esperando a que lo hagas oficial.
— Yo siempre supe que nosotros no íbamos a funcionar —murmuré entre dientes, por la verdad en ello. No me gustaba que fuera verdad, porque… porque yo la quería, y la quería para mí— Me disculpo por el mal rato que te hizo pasar mamá. De verdad, aguantaste tanto para nada.
— Tu eres el que quiere terminar conmigo —se encogió de hombros desinteresada—, para mi si valió la pena todo lo que aguanté.
— Yo no soy el malo en la historia, que conste —entrecerré mis ojos en su dirección.
— ¿Y yo sí?, ¿por qué?
— Yo no dije eso —miré hacia la ventana y luego agregué— Al que le quepa el sombrero que se lo ponga —y me hice el loco, silbando, sacándola de quicio.
— ¿Quién es Jane? —me preguntó de la nada, alzando una de ceja esperando por la respuesta.
— Una chica —rodó sus ojos y emitió un bufido nada digno de una dama—, trabaja en la tienda de cómics, es… Genial —le quite importancia haciendo una mueca con mis labios— ¿Por qué no me dijiste que J. Jenks era James? —le pregunté luego de un rato que ambos permanecimos en silencio.
— Te lo dije, no lo vi importante —suspiró— Además, quería hablarles a todo sobre el proceso judicial que llevaré a cabo con mi padre, pero cuando éste estuviera listo, no antes —asentí y comencé a jugar con la bolsita en mis manos, sin mirarla— Yo… Siento haberte despedido —murmuró luego de un rato—, realmente lo siento, puedes volver cuando sea.
—Uh, yo… siento haber dicho que estaba harto de ti —rasqué mi nuca—. No lo estoy, que quede claro. Tan solo estaba molesto y… Celoso, no me gusta que le des mi sonrisa a otros hombres y menos si era ese.
— ¿Tu sonrisa? —pude deducir que estaba sonriendo al segundo en que habló. Asentí, un tanto avergonzado por la revelación que acababa de hacer— ¿Y cuál sería esa?
— Bueno, esa que haces —carraspeé y levanté la mirada— Esa que haces cada vez, después de... Uh, bueno, ya sabes, después de que liberamos nuestras endorfinas —Isabella soltó una pequeña risita—. Se te hace un hoyuelo en la mejilla derecha, solo uno.
— ¿Y yo le sonreí así a James?
— Sí, lo hiciste —le recriminé, recordando que estaba molesto con ella.
— Me disculpo por eso también, entonces. Pero si hubiera sabido… —volvió a reír— tu sonrisa, vaya. Si estamos con eso, entonces, a mí tampoco me gusta que te sonrojes con otras mujeres.
— ¡Pero yo me sonrojo por todo!
— Ah, sí, pero tienes un sonrojo para cada cosa —se puso de pie y caminó hacia mi lentamente— Y sé que cuando te sonrojas completamente es porque, o alguien te ha hecho un cumplido, o ha dicho algo subido de tono. Y solo yo puedo decirte ese tipo de cosas.
— Uhu —volví a carraspear— ¿Por qué sabes sobre Jane?
— La bolsa, genio —fruncí el ceño y observé la bolsa que tenía en mis brazos. Sonreí cuando vi escrito el nombre de Jane y un número telefónico, con su username en Ragnarok—. Te gusta.
— ¿Ah? —pregunté, volviendo a la realidad.
— Ella, te gusta —Isabella tenía el ceño fruncido— Te gusta esa chiquilla.
— La encuentro agradable, además, solo la conocí hoy —Isabella estaba molesta, ¿por qué estaba molesta ahora? Un destello capto mi atención y me fijé que era del reloj de pared que colgaba en la sala, me fijé en la hora y abrí mis ojos— Oh, tengo que irme…
— Estoy esperando que termines conmigo, Edward.
— Yo… ¿No podríamos dejarlo para otro día?, enserio, necesito ir a casa. Por favor.
— ¡Edward!
— Ya, está bien —me volví a sentar, un involuntario puchero se formó en mis labios— Me perderé una war por tu culpa, tendré que ir a la otra que será dentro de ocho horas, genial.
— ¿Qué carajos es una "war"?
— Una guerra, duh —rodé mis ojos— Verás, está este juego que me avergüenza decir que lo juego en realidad, pero es como mi placer culpable. Se llama Tibia y los jugadores hacemos esto que se llama war, donde dos equipos se enfrentan y así…
— ¿Y eso es más importante que lo que estamos tratando de arreglar? —me preguntó un tanto contrariada.
Bueno.
Juegos online o problemas de la vida real.
¿Qué escogerían ustedes?
¡Juegos!
— Uh, lo siento.
— ¿Realmente vas a terminar conmigo? —me preguntó, tratando de verse impasible.
— Bueno, yo no quiero hacerlo, pero Emm dijo que había que darte una lección y… —abrí mis ojos de par en par. Rayos, había echado al agua a Emmett— Eh…
— Así que Emmett dijo eso —oh, Isabella tenía una mirada peligrosa—. En algún momento tendré una conversación con tu hermano, pero acepto que me merezco el sufrimiento. ¿No crees que cuatro días ignorándome hayan sido suficientes?
— Tal vez, puede ser —me encogí en el sofá cuando vi a Isabella levantarse del sofá— Pero tengo algunas cláusulas, si pretendemos seguir como pareja.
— ¿Unas cláusulas? —me preguntó al llegar donde mi y sentarse sobre mi regazo— ¿Qué clase de cláusulas?
— Primero, nada de denigraciones, humillaciones o malas palabras. Me gusta cuando me dices bebé, por cierto —Isabella besó mi sonrojada mejilla dulcemente.
— Anotado, bebé —susurró junto a mi oído.
— Bien —carraspeé—. Segundo, avisarme antes de que algún ex novio modelo se aparezca para preparar a mi ego por el golpe —Isabella rodó sus ojos pero asintió— Y tercero, mi nombre es Edward, no Eddie.
— Perfecto, Edward —soltó una pequeña risita— Ahora, ¿tengo tu perdón?
— Un poquito —Isabella hizo un puchero— La mitad.
— Algo es algo —sonrió y acarició mi mejilla dulcemente— Quedan cinco días para Navidad —asentí en su dirección—, me gustaría… Bueno, solo si tú quieres.
— ¿Qué?
— ¿Te gustaría pasar la Navidad junto a mi? —me preguntó tímidamente, un tenue sonrojo en sus mejillas.
— Oh… —hice una mueca. La Navidad siempre la pasábamos en casa de mis padres todos juntos, no habría problema de que Isabella fuera conmigo— Uh, ¿no te gustaría pasarla en casa de mis padres?
— ¿Estás seguro? —me preguntó con duda.
— Por supuesto, mamá y papá te adoran —enrollé mis brazos en su cintura e Isabella recostó su cabeza en mi pecho— Prométeme que no me esconderás nada de ahora en adelante, y que siempre hablarás conmigo sobre las cosas que te pasan, no tenías porque llevar esto de tu padre tú sola.
— Lo prometo —murmuró— y… perdóname, por favor. Nunca fue mi intención ser una perra, lo juro.
— Estás perdonada —besé la cima de su cabeza.
— ¿Sabes, Edward?
— ¿Si, Isabella?
— Hay una parte de las peleas de pareja que nunca te alcancé a explicar…
— ¿No? —me incorporé y observé su rostro con el ceño fruncido. Isabella dejó un casto beso sobre mis labios y sonrió pícaramente. Tragué saliva cuando se colocó a horcajadas sobre mi regazo— Nope, no me explicaste esta parte…
— El sexo de reconciliación, el mejor invento del ser humano.
— ¡Espera! —posé mis dedos en sus labios para evitar que me besara— Primero debes firmar el contrato.
— ¿Qué contrato, Edward Cullen?
— ¡El contrato con las cláusulas que te nombré anteriormente! —me acerqué a ella, nuestras narices se rozaban— Y debe permanecer en secreto, así que también agregaré una clausula de confidencialidad… Y agregaré la regala de "no nalgadas" solo por si acaso.
— Jasper —Isabella negó con su cabeza y comenzó a reír—, Jasper te presto "Cincuenta sombras de Grey", ¿cierto? —asentí— Bien, recuérdame patearlo el día de mañana.
— Está bien —suspiré observando sus ojos—, ¿sabes?... Sería un buen sumiso.
— Edward Anthony Cullen, a mi habitación, ahora —Isabella se puso de pie y me apuntó la dirección hacia su habitación, la diversión estaba tangente en su rostro. Sonreí sin poder evitarlo y le respondí con un quedo:
— Sí, ama.
(1) es un personaje de ficción del universo de Star Wars. Es un droide astromecánico, contraparte y amigo de C-3PO. Ese robotcito que parece un tacho de la basura y que dice ti-tu-ti-tuuu (?)
(2) Ragnarok, es un videojuego de rol multijugador masivo en línea. Es buenísimo... Bueno, yo encuentro bueno todos los juegos online XD
(3) Los Sims, juego de simulación social y estrategia. Ya saben, ese donde se arman casitas, donde puedes crear tu familia con Robert Pattinson o Kristen Stewart en su defecto, pueden tener ñiqui ñiqui y hacer hermoso bebés. No es que yo lo haya hecho... Nope.
¡Buenas Noches!
¿A que no esperaban esto? ven, a veces puedo actualizar rápido cuando me lo propongo XDD –no tiene nada que ver que cada una de mis series este terminando sus temporadas, nada–. Bueno, primero que todo, me encanta leer sus reacciones en los rr, enserio, me río a morir con ustedes, son lo más. Seh, puede que sea media mala con ustedes, un poquito, porque estoy hablando de esos rr donde la mayoría me odiaba a morir, incluso ese que me dijo algo sobre perder lectoras y que a Edward le faltaban cojones. Eddie es así, y usted lo sabían del principio, si, puede que saque su macho interior en ocasiones peor el seguirá siendo el bebé de mamá le duela ala que le duela, ahora solo me queda cambiar la actitud de Isabella, aunque, es un poco injusto ¡yo se que ustedes leen esos fics donde Ed es un maldito hijo de puta y al final le perdonan todo cuando le dice "te amo" a Bells ahí por el epílogo! XDDDD esto que hizo Bella es suave compardo con lo que he leído de Eds dominante, y ella ni siquiera es Dom, gawd XD
Si me siguen odiando después de este cap., boe, será, les agradezco que me hayan leído hasta que me dio la tontera al escribir XD Y las chicas que seguirán conmigo hasta el final, también agradecerles porque son un cielo. Todas lo son en realidad, las que me insultan y todo, yo insulto como un puto camionero así que no tengo cara para reprocharles que me quieran ahorcar XDDDD
Y creo que eso es todo chicas...
¡Muuuuuuuchas gracias por sus reviwes, alertas y favoritos!
¡YA PASAMOS LOS 1000 REVIEWS, LES AMODORO CON TODO MI YO!
Lamb.
