Capítulo XXVIII

Amor alternativo

Todo había sido demasiado extraño esta noche. La ceremonia había sido escabrosa, por decirlo menos; después, la mujer desnuda, en frente de mí… toda esa sangre, la gente con capuchas y el fuego… la mezcla perfecta entre místico y tenebroso, pero además el beso de Eileen, de esa niña que había conocido toda mi vida y que jamás había mirado con otros ojos que no fuera como una hermana, porque de hecho era íntima amiga de la mía, nuestras familias se conocían, no sé era raro… y ese beso fue aún lo más bizarro de toda la noche, despertó en mí un sentimiento que desconocía por completo, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella. Fue un beso breve, pero decidor. Cuando sentí sus labios tibios posarse sobre mi boca, casi por un instante pensé en echarme hacia atrás, pero hubiese sido una descortesía de mi parte y ella probablemente se hubiese sentido pésimo, entonces decidí responder a sus movimientos suaves y algo torpes por el frío y la tensión de la circunstancia. Eileen era un poco más baja que mi amor, por lo que tuve que agacharme un poco más para concretar ese beso dulce y fresco. Luego, inmediatamente abrió sus ojos miel de par en par y sonrió muy seductoramente.

–Y ¿Eso qué fue? –le dije incrédulo.

–Siempre lo quise hacer –volvió a sonreír y sus ojos destellaban picardía.

–Pero esto… no sé… ¿Me estás tomando el pelo? –aún no creí su reacción.

–No Ethan, eres muy atractivo ¿Lo sabías? –acarició un mechó de mi cabello que daba hacia mi frente.

–Es que me cuesta creerlo…

–¿Fue muy malo? –insistió.

–No, en absoluto, no me malentiendas, es sólo que me sorprendió tu reacción, además toda la noche no ha estado exenta de extrañezas.

Ella rió muy seductoramente.

–Pero Eileen tú sabes que mi corazón tiene dueña –sonreí incómodo.

–Sí, lo tengo claro, pero no por eso dejaré de intentar conquistarte –parecía demasiado decidida.

–Eileen yo te estoy hablando de amor en serio ¿Me explico?

–Lo sé, pero ella tiene a otro ¿Cierto?

Fue como si me clavaran una puñalada directo al corazón, con el cuchillo más afilado que hubiesen encontrado, pero contrariamente y de forma inmediata, recordé la noche anterior, ella y yo juntos, y no había puesto ningún tipo resistencia, entonces una sonrisa involuntaria se salió de mis labios.

–¿Qué pasa? –su mirada me intimidaba.

–Nada –no podía decirle que justo en ese momento recordaba a Isa, estaba claro que ella no estaba al tanto.

Me tomó de la mano, era una mano pequeña, mas pequeña aún que la de Isa, y me arrastró hacia su auto, como ella era tan independiente de su familia, por supuesto, había llegado sola. Me fui con ella y no dejó de coquetearme todo el camino, su pelo rubio dorado estaba medio despeinado y no dejaba sonreír, era realmente atractiva, pero aún me costaba desasociarla a esa niña chica, amiga de mi hermana, aunque sabía que su reputación no era de las mejores.

Sin mucho preámbulo, y como gran conocedora me llevó a uno de esos "sitios" escondidos y clandestinos. Entramos a una especie de bosques y finalmente llegamos a un cubículo para el auto, y por detrás se cerró una cortina. Lo que venía estaba muy, pero muy claro….

Entramos a la habitación y era bastante tradicional, nada de leopardos ni ambientaciones extrañas –por lo que me han contado– era una gran cama muy sobria, que tenía contiguamente una especie de mini living. Todavía no tenía tan claro qué hacía ahí, con Eileen, era todo muy, pero muy raro, de hecho era la noche más extraña que había tenido en toda mi vida. Eileen llamó y pidió una botella de champagne. En menos de cinco minutos llegó. Ella la abrió y luego, tomamos la segunda y en seguida, la tercera. Me empezaba a sentir algo más relajado y el sentimiento de culpa se iba disipando.

Después de la tercera copa, Eileen se acercó a mí y me besó, pero está vez con muchísima más pasión. La tomé por la espalda y la acerqué a mí, ella tomó mis manos y las dirigió hacia el cierre de una mini falda y bajó su cierre, con mis manos. A está altura ya comenzaba a disfrutar de la situación. Sin más demora saqué el incómodo traje de etiqueta, quedando sólo en paños menores, y ella también. Llevaba una ropa interior negra muy sexy. Su cuerpo era bastante voluptuoso, pero perfecto. Su piel era algo más canela que la de Isa. Poco a poco esto me empezaba a gustar.

Finalmente, la arrastré hacia la cama, acariciando esa piel suave y tibia, tan distinta al de mi Isa, lamentablemente, las comparaciones eran inevitables. Fue cuando recordé que ella no estaba conmigo, sino que dormía y soñaba con otro, a pesar de lo mucho que yo la amaba, sentí por un minuto que quizás Eileen podía ser una nueva oportunidad, incluso considerando las circunstancias arrebatadas en que había ocurrido todo. Di el paso final y le hice el amor, aunque no podía dejar de pensar en ella.

Llegué cerca de las cinco de la madrugada a mi casa. No podía dejar de pensar en todo lo que acababa de ocurrir. Me dormí pensando en la situación e intentando tomar una decisión definitiva. No sabía si tenía aún oportunidad con el amor de mi vida o no, aunque yo lo esperaría por la eternidad. Por un minuto incluso pensé que Eileen y ella se habían puesto de acuerdo, más tarde me enteraría que jamás Isabella había sabido de las intenciones de su amiga. Me dormí y desperté con dos risitas a mi lado: Grace y Eileen.

–¿Qué pasó? –todavía estaba dormido.

–Dormilón despierta –los ojos de Eileen estaba iluminados y la mano de mi hermana llevaba una venda por el tajo por la iniciación.

Abrí finalmente los ojos y me senté en la cama. Entonces vino lo comprometedor: Eileen me besó en la boca ¡Ahí quedé casi pegado en el techo! Vi que mi hermana sonrió, obviamente, ya lo sabía todo. A penas salió Grace, entró mi nana con el desayuno y me lo dejó en una mesita.

–Y ¿Tú no duermes? –fue lo primero que le pude decir, incluso creo que salió con un tono asustado.

–No después de estar contigo –supe que esto venía en serio.

–Disculpa Eileen, pero creo que tenemos que hablar respecto a lo que pasó anoche –intenté ser dulce.

–¿Hablar? Pensé que ya éramos oficialmente novios –clavó sus ojos miel en mí.

Mi cara de espanto debió ser memorable, porque inmediatamente me dijo.

–Es broma Ethan… –sin embargo la luz en sus ojos se apagó.

–Disculpa Eileen, es que no quiero herirte… –traté de ser dulce.

–Sé que aún amas a Isabella, pero dame y date la oportunidad de conquistarte…

Le sonreí, sus palabras eran muy tiernas.

–No estoy seguro que sea muy buena idea Eileen.

–Lo es, confía en mí, y no tengas miedo que yo salga "herida" es bajo mi propia responsabilidad –sonrió.

Grace llamó de un grito a su amiga.

–Vuelvo enseguida –me miró y me guiñó un ojo.

Ella salió de la habitación y me dirigí a la ducha, pero cuando llegaba a la puerta del baño, sentí que llegó un mensaje a mi celular. Me devolví a mirarlo. Era de Isabella. Se me contrajo el pecho y no pude evitar sonreír.

¿Es posible que nos veamos en la tarde?

Obviamente mi respuesta fue: Sí.