Cuando todo parecía ir bien

Harry estaba sentado en el salón, con la luz de verano cayendo sobre el sofá, una media sonrisa y un álbum de recortes sobre las piernas. Era principio de agosto, y hacía ya dos meses que había acabado con Voldemort y que el mundo mágico volvía a conocer la paz. Remus había recortado todas las noticias que le incluyeran a él o a alguno de sus amigos en la prensa y las había pegado allí, junto a algunas fotos propias, para poder guardar un recuerdo de todo. Y Harry estaba recordando.

Pasó rápidamente por las del juicio de Dumbledore, Weasley y Granger; el primero estaba condenado de por vida a Azkaban, los otros por 15 años. Después llegaron las imágenes de los funerales; habían muerto varios alumnos al defender Hogwarts, y 8 miembros de la Orden del Basilisco, enterraron a cada uno donde eligieron sus padres, pero se hizo una ceremonia de conmemoración, que Harry todavía recordaba con lágrimas en los ojos. Aún así no habían sido muchas pérdidas para las que había temido el moreno cuando preparaba la defensa del castillo.

Llegó a las fotos de la coronación del padre de Lise como Richard X, en el atrio del ministerio, flanqueado por Fudge y Lucius Malfoy, todos con fastuosas túnicas; y la de Lise como princesa heredera. Rió al ver una foto de Draco y él bailando en dicha fiesta; el rubio había llevado una túnica que le habían estado picando las manos toda la noche de las ganas de arrancársela y de comérselo a besos. Cuando se lo dijo, en la intimidad del cuarto del rubio en la mansión, este rió, respondiendo que esa era la idea.

La siguiente foto fue una que le hizo sonrojarse; era la ceremonia en la que les habían entregado la orden de merlín, de segunda clase, a los miembros de la orden del basilisco. A las garras les habían otorgado la orden de primera clase, y Harry la recibió azorado ante los entusiastas vítores de una multitud enfebrecida. El mundo mágico adoraba a su héroe, y cuando este dijo unas palabras de agradecimiento y se iba a ir, apareció Lise con la condecoración de la orden de los cuatro reinos, la más alta y excelsa que podía tener un mago, y la primera que se otorgaba en trescientos años.

Harry vio salir de entre las llamas a Draco y corrió hacia él, lanzándose a sus brazos y besándole. No es como si hiciese mucho que no se veían; justo el día anterior habían salido a comer, intentando escapar de la prensa que parecía tener un radar para localizarles. Desde el final de la guerra podían dejarse ver en público y ser una pareja normal, tener citas sin andar a escondidas y sin temer que alguien les viese; tenía ganas de llegar a Hogwarts, a su último año, y poder dejarse ver con él.

Draco suspiró y atrajo al moreno aún más hacia él. El beso era jovial y fresco, se notaba que Harry estaba feliz. Se separaron y el de ojos verdes saludó con una enorme sonrisa y empezó a hablar sin darse cuenta del rostro serio de su novio.

Harry – dijo, el rubio, cortando su cháchara – me voy a casar.

Qué?

Me voy a casar – su mirada abatida no se alejó de los incrédulos ojos verdes – Creí que mi padre esperaría todavía un poco más para elegir, pero quiere hacer la ceremonia lo antes posible.

El efecto de esas simples frases en Harry fue el de una bomba; se le quedó mirando, con la boca abierta y los ojos como platos. Se puso blanco como la tiza y sus ojos adquirieron un tinte vidrioso.

Que te vas a casar?! – exclamó con voz rota – Cómo que te vas a casar?! Es una broma?

No es broma – dijo el rubio dando un paso hacia él, y viendo dolido como el otro se alejaba – Sé que es pronto pero…

Pronto? PRONTO????? Me estás diciendo que ya lo tenías planeado?! Desde cuándo? Y me lo pensabas comentar en algún MOMENTO?! – vociferó el moreno.

No te pongas así, ambos sabíamos que pasaría.

Que lo sabíamos? – la voz goteaba sarcasmo, cortante e hiriente – Ah, y por supuesto, pretendías guardarme de amante.

Draco retrocedió, visiblemente dolido ante esas palabras, cosa que Harry no logró comprender, y solo sirvió para enfurecerle más.

Claro que lo pretendía! No es como si tú no te fueras a casar, Potter!!

Pues fíjate que no lo tenía pensado!

Eres imbécil o qué te pasa?! Sabes perfectamente como son las cosas, me tengo que casar y punto! Es un poco pronto, pero no será un gran cambio!

Que no será…??! – las palabras se negaron a salir de la boca del Gryffindor de la ira que le consumía. Y comenzó a gritar - FUERA DE AQUÍ!!! No quiero volverte a ver NUNCA!!! Pero tú que te has creído hijo de…

Tranquilízate!!

Que me tranquilice?! Tienes los santos cojones de decirme que me tranquilíce?? – Harry sacó su varita y comenzó a tirar hechizos – Vete de aquí, esto se ha terminado DEFINITIVAMENTE.

Draco se puso aún más pálido, y el escudo que había absorbido los hechizos parpadeó debilitado. Miró a Harry a los ojos para no ver nada más que furia y desprecio en ellos. Cerró los suyos un momento y ocultó su dolor, reconstruyendo con esfuerzo su fachada Malfoy. Con la voz más fría que pudo conseguir dijo

Como quieras, Potter.

Y desapareció por la chimenea. Harry miró atentamente las llamas verdes y luego a la decoración destrozada a su alrededor. La varita cayó de su mano, resonando contra la alfombra y un gemido de dolor salió de sus labios. Cayó de rodillas, llorando como no había llorado nunca, con angustiado y traicionado más allá de lo que creyó posible. Todo su cuerpo se sacudía, le costaba respirar, no podía pensar y las lágrimas caían a raudales por sus mejillas.

Unas manos cálidas le atrajeron a un pecho musculoso, y unos ojos dorados le miraron con angustia. Harry se abrazó con fuerza a Remus y lloró con todas sus fuerzas, con tal dolor que oprimió el corazón del licántropo. Cuando volvió a sus sentidos, estaba sentado en el sofá de la sala, abrazado a Remus y los destrozos estaban arreglados.

Qué ha pasado?

Draco… él, él… Vino a decirme que se casaba – y de nuevo las lágrimas caían libres desde sus ojos – Se casa Remus!!! Y lo tenía planeado desde el principio y .. y va y me dice que quería que fuese su amante!!!

Oh, Harry! – la voz del licántropo se llenó de pena – Qué mal te ha hecho Dumbledore!

Dumbledore? Qué pinta él aquí?

Ser educado por muggles es la causa del problema que tienes.

Cómo?

Harry, los magos no tienen la misma concepción del matrimonio que los muggles. Casarse es un mero trámite político y comercial. Los matrimonios son arreglados, aunque también los pueda haber por amor, pero está comúnmente aceptado que los cónyuges tengan otras relaciones fuera de él.

No entiendo… - la voz de Harry sonaba tan perdida que Remus le abrazó más fuerte – Está bien visto que rompan sus votos?

No tienen voto de fidelidad, Harry, ni de amarse mutuamente – explicó el licántropo mientras el moreno le miraba horrorizado – solo prometen que los hijos que tengan serán legítimos. Los votos de matrimonio que tú conoces solo se dan si la pareja se ama, pero no son parte de la ceremonia, son una ceremonia completamente distinta.

Pe…pero entonces, es normal tener amantes?

Harry, un amante, en el mundo muggle tiene una connotación muy peyorativa. Pero tienes que entender que en el mágico su significado es singularmente hermoso, al fin y al cabo, amante viene del verbo amar, en su acepción más pura. Se trata de una relación entre dos personas que se aman, y juran hacerlo por el resto de sus vidas, se prometen fidelidad y confianza. Hay muchos matrimonios en los que cada uno tiene un amante. Draco probablemente se sintiese dolido cuando rechazaste serlo, pues implica un vínculo más profundo que el de marido y mujer.

No entiendo nada – Harry apoyó su rostro en las manos, respirando profundamente.

Draco se ha comportado así porque para él es lo habitual. Seguramente su futuro ideal sería que ambos estuvieseis casados, tuvieseis algunos hijos y os prometierais como amantes.

Cómo puede alguien sostener esa relación?

Harry, piensa que es la que tendrán probablemente Neville y Theodore más adelante. Tendrás que acostumbrarte a que en las reuniones estén ambos como pareja y sus mujeres al lado sin que les importe.

Si los amantes se prometen fidelidad, ya no pueden tener más hijos?

Hay formas de que una mujer conciba si no tiene relaciones, Harry, incluso en el mundo muggle. Hay gente que, ya enlazado con un amante, se ha casado y han formado una familia.

Yo… yo no creo que pudiese hacer eso – susurró el moreno mirándose las manos que temblaban ligeramente – no podría compartir a Draco. Y si su mujer se enamora de él? Es tan guapo e inteligente… no sería raro. Y no dejaría de poner problemas.

Remus rió suavemente al oír aquello y dando un abrazo más fuerte al chico dijo:

Tienes que pensar en todo esto, aclararte. Ve a volar y acuéstate pronto, necesitas tiempo.

Sí, yo… tienes razón


He dicho que no Draco!!

Padre, por favor, reconsidéralo.

No hijo, es una decisión ya tomada. Ni siquiera sé porqué me estás poniendo quejas.

Padre, por favor, al menos déjame un poco más de tiempo.

Draco Lucius Malfoy!! Estás en edad de casarte y eso es lo que harás!! Debes tener un heredero lo antes posible, y es definitivo!

Pero Harry…

Ese chico ya me tiene harto, Draco! Que deje de pensar como un estúpido muggle, que ya es hora!! No pienso dejar que mis nietos sean bastardos o ni siquiera de sangre por él!!

Draco fue a abrir la boca para decir algo más, pero Lucius se levantó de golpe y dijo con furia evidente.

Y porque sé lo que sientes por él, hijo, que si no te prohibiría volverle a ver!

El menor apretó los puños y los dientes y dijo con voz cortante "Muy bien" antes de salir dando un portazo. Lucius se sentó y se masajeó las sienes " Ese ridículo chico, podría haberse adaptado ya a las tradiciones de su gente!"

Harry abrió los ojos y se quedó mirando la pared. Sería verdad que estaba menospreciando toda una cultura? Ya no sabía qué pensar, ni cómo hacerlo. Cerró los ojos con frustración: acababa de salir de una guerra, no podía el destino dejarle un poco en paz?! Se quedó en la cama tirado durante horas, solo intentando pensar en lo que había visto. Ya le pasaba a menudo que vinieran a su mente conversaciones que le incumbiesen, así que ni se extrañó por ello. Además, un cierto sentimiento cálido se hacía presente en él al pensar que Draco se había enfrentado a su adorado progenitor por él.

Oyó una puerta cerrarse algo bruscamente y se dio cuenta de que Lucius había llegado y estaba hablando con Remus. Lentamente, la conversación llegó a su mente.

No puedes hacer nada?!

Lucius ya te he dicho que se lo he explicado, pero no es fácil hacer desaparecer todo lo que le han inculcado todos estos años.

Tsk, pues enséñale! Parece que es ajeno por completo al mundo en el que vive.

Lucius, puede que no sea la mejor, pero es la educación que ha recibido.

No pienso dejar que ese crío arruine el futuro de Draco!!!

La furia surgió en Remus como una llamarada, ardiendo a su alrededor en un halo rojizo y llegó hasta Harry, aunque estaba tres pisos por encima.

Ese crío te ha salvado la vida tres veces, te recuerdo – dijo con puro desdén – Y ha ganado una guerra que los adultos como tú, oh todopoderoso Malfoy, no hemos sabido arreglar! Y ahora te vas de aquí y no me vuelves a hablar hasta que te calmes, estás irritado y lo estás pagando conmigo.

Qué sabrás tú? Eres un licántropo – la frase fue dicha con desprecio y Harry se encogió.

Fuera – dijo Remus con calma, que el joven no sabía ni como conseguía conservar – Ahora.

Tsk, Gryffindors.

Salió con un revuelo de túnicas por la chimenea. Remus se quedó solo y soltó un suspiro de pena y cansancio tan profundo que Harry lo sintió como propio. Poco después, el castaño abría la puerta de su habitación y con solo mirar a su ahijado sentado en su cama dijo:

Nos has oído.

Sí, yo… no quería que discutieseis – susurró – Estabais tan felices

Lo sé, Harry. Pero era inevitable, somos muy distintos.

Pero os queréis

Sí, Harry, pero a veces el amor no es suficiente y son más importantes otras cosas, como el respeto o la confianza. Y Lucius acaba de demostrar que no existe de eso en nuestra relación.

Harry no dijo nada, solo abrazó al mayor y se dejó ir, oyendo en su cabeza "Lucius me ha decepcionado ya demasiadas veces"


Sonó el timbre y, asombrados, Remus y Harry se miraron y fueron hacia la puerta. Había poca gente que llamase a esa puerta, al fin y al cabo, era una de las más protegidas del mundo mágico, y la gente normal entraba por la chimenea. Harry abrió y se encontró a Draco, chorreando por la lluvia, con la cabeza baja y el flequillo tapándole los ojos.

Draco?

Yo… me he escapado de casa y no sabía a dónde más ir.

Una sonrisa triste apareció en el rostro de Harry y abrazó con fuerza al rubio, que se dejó ir, temblando, contra el cuerpo cálido del moreno. Irse había sido la decisión más difícil de su vida. Había dejado su casa y a su padre.

Gracias – murmuró Harry – Gracias

En ese entonces, Draco supo que había merecido la pena, y se sintió un poco mejor, allí, entre esos brazos amados, respirando el olor limpio del salvador del mundo mágico.

Este es el primer sitio al que vendrá a buscarme pero…

No te preocupes, - dijo Remus – no dejaré que te fuerce a tomar una decisión que no quieras.

Gracias – dijo Draco mirándole a los ojos con seriedad – Sé lo que significa para usted mi padre y sé que mi padre no lo demuestra, pero también…

Lo sé, Draco, pero aún así no voy a permitir que te obligue a casarte.

El rubio miró a Remus, que sonrió levente e inclinó la cabeza con gratitud. El licántropo suspiró entonces y miró a los dos jóvenes entrelazados ante sí y dijo:

Sé que es inútil, pero Draco, dale tus cosas a Dobby y que las ponga en el cuarto azul. Aunque no creo que durmáis separados, sigo pensando que tenéis que tener un espacio propio.


Porqué te has escapado? – preguntó Harry mientras yacían enredados en su cama.

Estaba... bueno, furioso, cuando me fui, y lo seguí estando muchos días. Pero Theo y Neville vinieron a hablar conmigo. Tuvo que ser Neville el que me explicara las costumbres muggles. Te juro que no sabía nada!! Y cuando me dijiste que jamás serías mi amante, no entendía que tenía otro significado para ti. Y me dolió que no quisieses.

Si ser amantes significa lo que me ha dicho Remus, sabes que te diría mil veces que sí.

Draco acarició la mejilla morena con cariño y amor en su mirada, conmovido. Le besó suavemente y se acercó aún más a él.

Bueno, por acabar la historia. Le pedí tiempo a mi padre, para poder intentar buscar una solución pero fue… irracional en ese sentido. Así que me escapé.

Harry sonrió y le besó con fuerza, haciendo que el rubio sonriese y se colocase sobre él, profundizando el beso. La noche pasó corta para los dos amantes, que se amaron largamente, y la mañana trajo nuevas, en forma de rubio enfurecido que entró en tromba en la casa, y se encontró con Remus entre él y las escaleras.

Dónde está mi hijo? – casi gritó el patriarca, intentando sujetar su furia

Lucius, sé razonable, el chico solo necesita tiempo.

Apártate Remus, no puedo perder a mi heredero.

A mi no me importa tu heredero – dijo el licántropo fríamente – Pero tu hijo si que no puede perder a su padre, y por algo tan tonto como esto.

Apártate, Lupin, ahora – ordenó imperioso – Esto es culpa tuya y de las estúpidas ideas que les metes en la cabeza. El amor, Lupin, por Merlín!! Qué tonterías les haces creer que les llevan a olvidar sus obligaciones!!

Pero te estás oyendo?? Jamás creí decir esto, pero eres igual que Abraxas – Lucius retrocedió por un momento, atónito ante estas palabras, pues bien sabía el castaño que su padre era uno de los hombres que más había despreciado – El chico ni siquiera dijo que no se iba a casar, simplemente te pidió tiempo para aclarar las cosas con Harry!!! Y lo que no entiendes, Lucius, es que para él el matrimonio implica unos votos que van más allá de fidelidad y confianza; los muggles se casan por amor!!!

Remus…

NO, Lucius, no!! Estoy harto de ti y de tu soberbia de sangre pura. Estoy harto de que desprecies todo lo que no entre dentro de tu pequeño esquema!!! Te vas de aquí y Draco te verá cuando seas más razonable. Y ahora FUERA – la magia de la casa reaccionó a la furia de Remus y comenzó a empujar al rubio hacia la puerta – y no vuelvas a hablarme, NUNCA MÁS!!!

La puerta se cerró de golpe, dejando al primer ministro en el exterior, mirándola con una mezcla de pena, dolor y furia. Dentro, Remus se apoyó en la barandilla, como si sus fuerzas le hubiesen abandonado de golpe y cerró los ojos con dolor. Sintió como le abrazaban y rodeó con sus brazos a Harry, que de golpe sentía todas sus emociones.

Lo siento tantísimo, Remus… yo

Ni se te ocurra culparte Harry – y se volvió a mirar a Draco, más pálido de lo normal – tú tampoco Draco. Esto es algo que se veía venir, solo somos… muy diferentes.

Pero…

Lo sé, Harry. Duele. Yo… no quiero dejarte aquí solo, pero tengo que pensar – la mirada de Remus se hizo lejana, y volvió a mirar a su cachorro – Me voy a ir un tiempo, sabiendo que estás en buenas manos.

Lo entiendo.

Solo… solo cuídate, cuidaos, vale?

Lo haremos – prometió Draco gravemente.