Inmoral.
Capítulo 28.
POV DE TRUNKS.
Han pasado ya tres semanas, y Pan está recuperada totalmente. Desde mi sitio de espectador solo me enfoqué en mi esposa, y en mi hijo. Y además, me hace gracia verla reír con Naím en sus brazos.
—¿Quién es el bebé de mami? ¡Sí! ¡Eres tú, Naím!—jugaba con el bebé, y no había cosa más bella en este mundo que esa.
Después de darle de lactar, Naím se quedó profundamente dormido en su cuna, y lo acurruqué.
—Listo, de seguro dormirá unas horas más antes de comer.
—Sí, si necesitas ayuda. Solo dilo, Pan.
—Ajá, ahora… necesito descansar, así que…
—Oh, claro—le dije sabiendo que obligatoriamente tenía salirme de la habitación que ella y Naím ocupaban.
Pan cerró la puerta detrás de mí, y me dirigí a mi estudio a seguir trabajando. Las horas pasaron, y yo seguí tecleando en mi computador, cuando ella se asomó detrás de la puerta.
Instantáneamente me quité los audífonos, y le dije que pasara.
—¿Aun no terminas?—preguntó con los brazos cruzados sobre su pecho.
—No, aun no.
Cubriéndose un poco más con la bata, preguntó si podía sentarse. Pero qué pregunta más tonta. Por supuesto que podía, esta era su casa.
—Si quieres—pausó—, yo puedo ayudarte.
—¿Hablas en serio?
—Sí—dijo con un asentimiento de cabeza—, ayer… te fuiste a acostar a las tres de la mañana— dijo y aquello me sorprendió.
—Naím quería comer—dijo casi leyendo mi pensamiento—, debes estar cansado.
—Solo un poco.
Me pidió los documentos para ayudarme a terminar mi trabajo, y empezó.
Verla sentada allí era como una ilusión. Recordé las veces en las cuáles ella solía hacer lo mismo, intentar ayudarme, pero para ese entonces su presencia solo me hacía sentir mal. Y no creí volverla a ver de esa manera.
Tecleando en su computador, y con los audífonos colocados en sus oídos, ella no prestaba atención a ninguna dirección, excepto cuando su reloj vibró en el escritorio, para poco después salir a paso apresurado.
Dejándome ver esas exquisitas piernas enfundadas en aquel pantaloncillo y cubiertas por la bata.
Tiempo después regresó, y continuó su trabajo, de vez en cuando diciéndome si lo que estaba haciendo era correcto.
—Listo, terminé—dijo entregándome una memoria flash—, es la única carpeta que hay.
—Gracias.
—Ahora sí. Me iré a descansar.
—Espera Pan.
—¿Sí?
—Hoy me ayudaste mucho ¿Te gustaría trabajar para mí? Es decir, aquí en casa ¿Como antes?—ofrecí, y ella se cruzó de brazos, y pude ver que lo estaba considerando.
—Claro, te pagaré por ello.
—No hay necesidad.
POV DE PAN.
—Aquí están los balances, el informe, y los archivos en la otra carpeta.
—Bien hecho. Gracias, Pan.
Salí de la oficina de quién ahora era mi jefe, por así decirlo.
Miré mi reloj, y eran las diez de la noche. La hora en la cual Naím se levantaba para comer, y casi corrí apresurada al segundo piso, ese niño era como un reloj suizo. Siempre puntual. De seguro ya me estaría esperando.
Y como lo deduje, él ya estaba despierto.
—Oh, cosita de mami. Ya llegué, ya llegué.
Tomando a mi bebé en brazos, lo acerqué a mi pezón, y él comenzó a lactar. Me moví un poco en la silla mecedora, y traté de hacerlo dormir de nueva cuenta.
Mi bebé cada día se ponía más lindo, y cosas como esas son las que él aprovechaba para manipular a todo el mundo, incluido al testarudo de su padre.
Y sí, en más de una ocasión, el mismo Trunks lo dijo.
"Kami, me sacará canas verdes"
Desde el nacimiento de Naím habían pasado un año, y yo no podía estar más feliz con eso, y aunque dije que me iría apenas naciera mi hijo, la verdad es que no pude hacerlo, y en parte era por Trunks, y por Naím.
El bebé muchas veces se calmaba solo cuando su padre estaba cerca, y yo así lo acepté.
Nunca dejaré de decir que el tiempo pasa demasiado rápido, apenas sí parecía que ayer estaba embarazada y ahora pensaba en quizá celebrarle su primer cumpleaños.
Me hacía ilusión al igual que a los demás.
Mi madre, mi abuela y todos estaban más que felices de quedarse con mi bebé en el día, ya que Trunks me había ofertado un trabajo como asistente, y prometió pagarme bien. No era por el dinero, más bien era por lo que Xeclan me había dicho antes de regresar.
FLASHBACK.
—Pero ¿Y tú?
—¿Yo qué, Xeclan?
—¿Qué sentiste cuando lo viste?
—Ganas de asesinarlo—comenté removiendo la mezcla en un recipiente.
—No, es en serio, Pan. ¿Qué sentiste al verlo aquí? O mejor dicho ¿Lo sigues amando?
—Ah… ¿Te soy sincera?
—Sí—dijo emocionada y a la expectativa.
—Sí, lo sigo amando.
FIN DEL FLASHBACK.
Y ahora tenía un pequeño hombrecito en brazos que era la viva imagen de su padre, en todo sentido. Sus mismos ojos, su mismo carácter, y su testarudez. Entre esos dos, lograrían sacarme de mis casillas, eso sí de seguro.
La razón: ese para era cómplices, de esos ni dudarlo.
—¿No es así, Naím? Serás tan terco como tu padre, por el amor de Kamisama.
Muchas cosas han cambiado en estos meses, pero creo que lo que más me sorprendió fue la confesión de Ubb.
No me esperé algo así de su parte. Para mí era como un hermano, y nada más que eso, pero para él. Yo signifiqué otra cosa. Nunca le di- o al menos no a mí parecer- motivos para que se interesara en mí. Pero así me lo dijo.
Pero ahora solo tenía cabeza para mí hijo, y para mi trabajo con Trunks. Trabajo que apenas sí -siendo casi las once- estaba terminando.
POV DE TRUNKS.
—¿Se durmió?
—Sí, solo quiso lactar, y de nuevo a dormir.
—Ya veo—le dije apoyándome en el barandal de la cuna—, ¿Quién se lo llevará mañana?
—Mi madre. Ella lo llevará a casa con mi abuelita Milk.
—Ah.
—Así que ahora, por favor—me indicó la puerta, y tuve que salir.
Me acosté en la cama, y cerré los ojos, fue un día muy agotador.
Mirando al techo me moví incómodo en la cama, y hundí mi cara en la almohada.
—Kami ¿Por qué no me perdona? Agh.
Extrañaba tenerla aquí conmigo. Iba a ser más de un año desde que me conformo con tenerla a unas cuantas habitaciones de distancia, y no puedo darle ni siquiera un beso.
Hoy no me atreví porque el niño pelos parados apareció.
FLASHBACK.
—Vamos, corazón. Solo un poquito más. Solo un pasito más—le dijo a Naím arrodillada en el piso.
—Vamos, Naím. Ven con papá—le incentivé, y él se estaba acercando poco a poco, se apoyó en la mesa de centro y con paso lento se estaba acercando a mí.
Aun me sorprendía lo rápido que pasó el tiempo, mi bebé ya caminaba y buscaba su propia independencia e imitaba casi todo lo que hacía, en una que otra ocasión lo llevé a la oficina, y allí sí que me mataba de la risa. En especial porque solía tomar el control remoto en sus regordetes dedos para emitir sonidos inentendibles para cualquier idioma, y lenguaje. Sí, era el jefe, y ya no había nada que pudiera hacer.
Tenía derretidos de amor a toda mujer que se le acercaba, mi secretaria siempre preguntaba por el día en el lo que llevaría de vuelta a la oficina.
Bra estaba en las mismas condiciones, y no quería ni imaginar la cara que pondría mi mamá el día que regresara de viaje y viera a su nieto, fue lo que siempre quiso, y ahora que lo tenía, de seguro no repararía en gastos para consentirlo.
—Papapapa…—dijo acercándose a mí con la sonrisa en su cara, y un par de dientecitos inferiores.
—Ven acá, Naím. Ven con papá.
—mamamama…
—No, yo soy papá, tu mamá está allá—la señalé y Pan solo se rio divertida.
—Papapapa.
—¿Ves?—me dijo Pan cuando logré tomar a mi hijo en brazos—, por eso te dije que vinieras, él te seguirá a donde vayas. En cambio conmigo la historia es diferente. A mí me explota—bromeó con el bebé e hizo un gracioso puchero.
—¿Explotas a mami? ¿Cómo está eso, Naím?
—Yo tengo que caminar detrás de él, porque el bebé es demasiado testarudo para dejar que mami lo ayude ¿No es así, Naím?—bromeó mi esposa.
—papapapa.
—¿Es en serio, Naím? ¿Haces eso con mami?
—Sí, sí lo hace, jovencito—bromeó sentándose a mi lado, y sonriéndole a Naím—, y ni te atrevas a negarlo.
Se veía tan feliz que inevitablemente no iba a capitular en lanzarme a besarla.
—Oh, disculpen—dijo Cori viéndonos a ambos sentados en la alfombra de la sala—Sra. Ya llegaron—dijo refiriéndose a cada uno que venía por el cumpleaños de Pan, e incluso el pelos parados.
FIN DEL FLASHBACK.
Agh, de no ser por él, todo sería diferente. Maldita sea la hora en la que vino, pero bueno, no todo pudo haber sido tan malo. Nunca olvidaré la forma en la cual Pan le habló.
FLASHBACK.
—Hola, Naím—saludó aquel insecto, y quiso ponerle las manos encima a mi hijo, menos mal, mi pequeño, fiel a su padre, y a su raza, lloró en ese momento.
—Vamos, Naím. De pronto el ambiente se llenó de personas indeseables.
—Sí, qué gracioso—me dijo entendiendo la indirecta que de eso no tenía nada.
—Bien—dijo Videl tomando a Naím de mis brazos—, empecemos esta fiesta número 29 de Pan.
Hasta allí todo normal, pero lo bueno, al menos para mí comenzó después.
La sabandija esa pretendió acercarse a mi hijo, pero no lo consiguió.
Siendo curioso como lo era, me acerqué silenciosamente a las instalaciones de la cocina, en donde minutos antes había visto a Pan, y luego a Ubb seguirla.
Pan se había sincerado conmigo- como si no lo supiera- y me dijo que la sabandija la pretendía, pero ella aseguró y juró por Naím que ella no le dio ningún motivo para pensar siquiera en una oportunidad, y yo le creía.
Porque ahora, una vez más, vi que no le hacía ninguna gracia el tenerlo en la fiesta que su familia había preparado para ella. Ya que ella lo estimaba pero no de esa manera. Con Naím en brazos solo me concentré a escuchar detrás de la pared, era una niñería pero debía hacerlo.
—Pan. No entiendo cómo puedes seguir viviendo aquí.
—Es mi decisión, Ubb.
Soltó ella sin tomarle la menor atención. Me asomé un poco y pude ver que ella estaba cortado salchichas en un plato.
—Pero es que no te entiendo, Pan. Sé que Naím debe ver a su padre, pero deberías separarte ¿Acaso no es eso lo que ibas a hacer?
—No es de tu interés.
—¿Cómo no?
—Ubb—clavó el cuchillo en la tabla de picar—, me tienes hasta la coronilla—soltó de golpe, y solo atiné a ver a Naím moverse un tanto inquieto en mis brazos.
—Sh. Naím. Déjame escuchar a mami—le dije, y el pareció comprenderlo, por eso amaba a mi hijo.
—Pan…
—Yo nunca te he dado motivos para que pienses de esa manera, Ubb. Es más, creí haberte dicho que en este momento no me importa nadie más que no sea Naím. Así que para ya todo el rollo del asunto, porque realmente me está fastidiando en extremo.
—Pero es que Pan, yo creí que te divorciarías de Trunks. Ya ha pasado un año, y no necesariamente los dos tienen que estar juntos para criar a Naím.
—Ubb. Las decisiones que tomemos acerca de Naím, solo nos compete a Trunks, y a mí, es por eso que no permito que nadie más interfiera, ni siquiera mis padres tienen esa potestad, y no voy a admitirla de ti. Somos sus padres, y tomaremos las mejores medidas para él.
Sonreí al escucharla, eso es nena. Ponlo en su sitio por atrevido.
—Pero… Pan.
—Ubb. No sé cómo lograr que entiendas, que no, es no. No quiero empezar ningún tipo de relación con nadie en este momento, y menos contigo, eres como un hermano para mí, y eso siempre te lo he dicho.
—¿Por qué Pan? ¿Temes que Trunks se enfade contigo y pueda quitarte al niño?
Ahora sí que el maldito iba a tener su vida contada ¿Cómo se le ocurre decir algo tan grave? ¿Cómo se atreve a meterse conmigo, y con mi hijo?
Miré a mi hijo a los ojos, y él me sonrió entregándome su chupón.
—Gracias, bebé, pero esto debemos dárselo a la sabandija esa.
—No. Eso de ninguna manera—declaró firmemente Pan. Estaba defendiendo mi nombre, y eso siempre se lo agradecería—, Trunks no sería capaz de hacer algo tan cruel.
—Lo mismo creíste de la infidelidad, y mira a dónde fuiste a parar.
—Lo sé, y no tienes que recordarme sus errores, porque te aclaro que yo soy la que lo vivió. Pero de haberlo querido hacer, lo habría hecho hace mucho tiempo, y no. Él no sería capaz.
Eso es, aclárale quién soy yo, nena.
—Entonces ¿Por qué no simplemente permitirme cortejarte? Desde que te confesé lo que sentí por ti, te he sentido muy distante conmigo, casi puedo decir que evitas encontrarte conmigo, o cualquier cosa que antes para nosotros era normal. Incluso entrenar.
—Por eso, porque antes no era consciente de lo que para ti significaba, ni qué era lo que querías de mí, pero ahora no puedo seguir siendo quién era, y pretender que aquí nada haya pasado, en parte sabes que es por tu bien, Ubb.
—Pero yo no pido más que una oportunidad contigo, nada más que eso ¿Por qué no dejarme al menos intentar enamorarte? ¿Eh?
—Por respeto—dijo Pan de repente.
—¿Qué?—sí, era la misma pregunta que yo también me hacía—, ¿A quién? ¿A Trunks?
—A Naím—Le aclaró—, él no será un bebé toda la vida, y algún día crecerá y no quiero ser juzgada porque a casi un año de su nacimiento, yo decidí- aun en contra de mi voluntad- darte una oportunidad porque tú así lo estás exigiendo.
—No, Pan. Yo no te estoy exigiendo nada.
—Es lo que estás haciendo, Ubb. Me estás diciendo que salga de esta casa para que tú puedas llegar tranquilo, y no agarrarte de golpes con Trunks como la otra vez.
Le dijo, y no pude evitar sonreír. Sí, aquella vez, nos fuimos de golpes, pero lo único que Pan dijo fue:
"Bah, mátense si quieren, pero eso sí, lejos de la casa, Naím está durmiendo, y no quiero que asusten a Cori"
Apenas lo dijo, y nuestros ánimos por pelar se calmaron, nos habíamos dado unos cuantos golpes, y después de lo que ella dijo, ya ni ánimos teníamos por pelear.
—Él empezó, Pan.
—No me importa quién empezó, lo que sí es importante es que yo fui muy clara desde el inicio, te dije que no. Que toda mi atención estaba enfocada en Naím ¿Por qué hacerle caso de todos modos? Conozco a Trunks, y sé cómo piensa, así que tú caíste fácilmente en sus provocaciones.
—Entonces ¿Tengo que darme por vencido?
—Creo que eso sería lo más aceptable. Es por tu bien, Ubb. Verás que si dejas de aferrarte a mí, podrás ver a más chicas que de seguro quieren algo más contigo, pero yo no puedo, para mí, siempre serás un hermano, y nada más. Como guerrero te respeto, y como amigo te aprecio, sino nunca te hubiese abierto las puertas de mi casa, pero definiré de una vez por todas esta situación, porque ni yo lo tolero, no sé cuándo tú y Trunks, se pelearán nuevamente, y no quiero ser la responsable, principalmente porque nunca te di esperanzas, nunca te dije que me dieras un año para resolver mis problemas legales y sentimentales, y tampoco te di el derecho de interferir en mis decisiones acerca de la vida de mi hijo, y la mía.
—Bien, entonces… no queda más por decir, nos vemos. No te molestaré más, porque por lo visto, mi presencia te fastidia.
—Sabes dónde está la salida—le dijo, y yo tuve que salir corriendo sigilosamente con Naím en mis brazos hacia la sala, para pretender que no me alegra internamente el que Pan haya podido hacer lo que yo no pude, acabar con la ínfulas que se cargaba Ubb.
La sabandija salió tiempo después con chaqueta en mano, y después lo hizo Pan. Se me acercó, y tomó al bebé de mis brazos, y pude ver que se estaba tranquilizando.
—¿Todo bien Pan?—le pregunté al ver que tenía el cejo fruncido sobre su frente mientras miraba a su familia reunida en el comedor.
—Sí.
—¿Segura?
—Sí, Trunks. Pero…
—¿Qué pasa, Pan? Tan solo dilo.
—Esto también va para ti, Trunks Briefs. No es cortés espiar a la gente detrás de la puerta—me llamó la atención.
¿Cómo demonios se dio cuenta?
Al parecer leyó mi mente, porque me entregó el chupón de silicona de Naím.
—Esto se le cayó al bebé. Sorpresa—dijo descubriéndome al instante, y solo atiné a agachar mi cabeza. Mi compañero de aventura había dejado evidencia, una que su madre encontró y supo que alguien la había estado espiando, y ¿Quién tenía al bebé en sus brazos? Sí, yo—, ¿Algo qué decir, Trunks? ¿Lo negarás?
—No, no lo haré, y sí, estuve con Naím allí hace un momento.
Confesé, y sus ojos me barrieron serios.
—Entonces entenderás a la perfección lo que te voy a decir.
—Hija, ven para la foto—la llamó su madre, ante lo cual Pan solo pidió un momento, y casi susurrando me dijo.
—Yo no soy un puto objeto que afirmará quién de los dos mea más lejos—soltó—, Si quieren jugar a eso, será mejor que no tenga que ver conmigo.
—Ah… Pan.
—Yo no demostraré quién es mejor que quién, así que señoritas, ambas son bonitas, y por mí pueden matarse afuera si quieren, pero eso sí, yo no me haré responsable de sus estupideces.
FIN DEL FLASHBACK.
Aunque el regaño también fue para mí, sí me alegraba que al fin el niñato de Ubb ya aparecería por aquí con la excusa de ver a Naím.
Y mi enano, aunque aún no hablaba, sí que protestaba si algo no le gustaba. Ese enano se las arreglaba para expresar lo que sentía, y es por eso que Pan una vez me dijo que Naím tenía una buena relación conmigo, ya que si me temiera ni siquiera se atrevería a oponerse a mi pedido.
—Eso es todo. La junta termina.
—Sí—reverenciaron mi equipo de trabajo, y eso incluía a Pan.
Me dirigí a mi oficina con Pan pisándome los talones.
—Entonces la junta con el Sr. Mitsugi, empezará a las tres.
—Sí ¿Llamaste a tu mamá para saber de Naím?
—Sí, lo hice. Y él está muy bien, está con abuelo Goku, así que por eso no hay que preocuparnos, le gusta estar con él.
—Sí. Ah ¿Almorzamos juntos?
—Ah…
—Cof, cof. Sr, Briefs, la señorita Zeng acaba de llegar, y lo está esperando en la sala de juntas.
—Ah, enseguida. Pan—le dije—, vuelvo en breve.
Con un asentimiento de cabeza de su parte, salí de la oficina para encontrarme con Juliet Zeng.
POV DE PAN.
Esa mujercita otra vez. Tuve que cerrar mis ojos para calmarme, aquella mujer se estaba tornando insoportable.
"Así que usted es la esposa del Sr. Briefs. Un gusto, soy Juliet Zeng"
Lamentablemente el agrado no era mutuo, no era tonta para saber que solo lo decía por puro formalismo y porque Trunks estaba presente.
No era tan ingenua para no darme cuenta que aquella mujer coqueteaba con Trunks, las miradas que le daba no eran nada para dejar desapercibidas, y tampoco la forma en la cual descaradamente movía sus caderas, y usaba esas faldas tan cortas que enmarcaban sus piernas de araña, como yo le decía, porque vaya que al mujer era tan alta como Trunks, y peor aún con tacones.
Me ganaba con dos cabezas, y yo en comparación con ella solo podía considerarme una enana.
—Sra. Briefs ¿Quiere algo para comer? Ordenaremos a un restaurant y es muy bueno—me sacó de mis cavilaciones Cloe, la secretaria personal de Trunks.
"¿Almorzamos juntos?"
—No, nada Cloe. Iré a comer con Trunks.
—Entonces me retiro,
—Ah. Antes de que te vayas…
—¿Se le ofrece algo?
Consideré mis opciones ¿Le pregunto o no sobre esa mujer?
—¿Señora Briefs?
—No, nada. Era solo una pregunta sin importancia, puedes retirarte.
Ella salió, y me enfoqué en leer el periódico para evitar que la sensación de celos me embargara, sí, lo admito, eran celos, no quise admitirlo hace dos meses, pero sé que son celos lo que siento. Y es que Trunks aún no regresa y de eso ya han pasado veinte minutos. Nunca antes había sentido eso, pero es que aún no conocía a alguien de la talla de Juliet Zeng, una diosa de la pasarela como la apodaba la prensa, y un genio en los negocios, como le decían en la industria.
"Nos veremos otro día, Sr. Briefs"
Se había despedido la última vez que la vi en este misma oficina, pero no podía culparla de todos modos, Trunks no era alguien que pasara desapercibido, y con justa razón ella se habría fijado en él, pero como el infierno, me enfadaba que Trunks compartiera tanto tiempo con ella.
—¿Pan?—sin siquiera notarlo, Trunks había asomado la cabeza detrás de la puerta.
—¿Ah? ¿Nos vamos a almorzar?—le pregunté un tanto aliviada de que ya estuviera aquí.
—Ah, sí, pero…
—¿Pero qué?
—La señorita Juliet Zeng vendrá con nosotros.
Eso me dejó estática en mi sitio, y la mencionada no tardó mucho en aparecer.
—Un gusto verla de nuevo, Sra. Briefs—dijo con una sonrisa, pero mis ojos no se podían apartar de lo condenadamente bien que se le veía el vestido carmín en el que estaba enfundada, con su cabello castaño llegándole hasta la cintura y por si fuera poco, sus ojos azules serían la perdición de quién la viera.
En definitiva, era una contrincante difícil de subestimar, y se notaba a leguas el interés que tenía por Trunks.
—Bien, entonces, vámonos—me dijo Trunks con una sonrisa en la cara—, adelante señoritas.
—Muchas gracias, usted Sr. Briefs. Siempre tan caballeroso.
Sí, demasiado para su propio bien. Porque de ser otra la circunstancia, ya se habría dado por muerto.
Nos adentramos en el ascensor, y solo quería que la tierra me tragara.
