Todos en la mesa perdieron las sonrisas que adornaban sus rostros.

-¿Qué?- Preguntó Seamus.

Nadie hablaba, nadie sabía qué decir.

-Hermione, ¿estás segura de lo que estás diciendo?, por favor piénsalo bien, porque son acusaciones muy graves, si Malfoy...-

-Malfoy, no me está presionando, ni amenazando, ni chantajeando, ni nada. Tuvimos un encuentro en la graduación, estaba un poco pasada de copas, y no, no se aprovechó de mí. Estaba enfadada con Ronald, y una cosa llevó a la otra. El caso es que esa noche yo quedé embarazada, Ronald aceptó hacerse cargo y pensé que lo mejor era que Malfoy no estuviera cerca del niño, pero no fue así.-

-Yo... no me lo puedo creer. ¿Cómo fuiste capaz de acostarte con Malfoy?-

-Bueno, Seamus, para nadie es un secreto el chico está bien bueno.- Murmuró Ginny, que se encontraba junto a Dean.- Al final, eso está en un segundo plano, estamos hablando de un desequilibrado mental, que está suelto y con un paradero desconocido. Tenemos que proteger a Hermione.-

-Por supuesto, no dudes que tienes mi completo apoyo, Hermione.- Dijo Neville, levantándose para abrazar a su amiga.- Siento mucho por lo que has tenido que pasar, y me encantaría conocer al niño.-

-Gracias, Neville. Cuando quieras, Scorp estará encantado de conocerte, de conoceros a todos en realidad.- Temerosa se giró hacia su hermano.- Harry, ¿tú que piensas?- Harry, que hasta entonces estaba con la mirada gacha procesando la reciente información, la miró con decepción, se levantó y se dirigió a la salida.

Daphne estaba allí, sentada unas cuantas mesas al fondo, sabía lo que iba a venir y había decidido ir para calmar las aguas. Cuando vio a su casi novio salir por la puerta, se levantó apresurada y lo siguió. Otra que siguió al joven Potter fue Hermione, comenzaba a ver borroso a causa de las lágrimas, no podía perder también a su hermano, no podía.

Harry paró su caminata en medio de una plaza y sin poder contener ni un segundo más la rabia contenida le dio una patada a un banco.- Harry.- Lo llamó una voz que lo tranquilizaba, excepto ahora.

-Daphne, por favor, necesito estas solo.-

-Pero yo ya no estás solo, y no te voy a dejar solo, sé que de lo que te acabas de enterar es muy fuerte pero, tienes que apoyar a Hermione.- Harry frunció el ceño.

-¿Tú lo sabías?-

-Sí.- Contestó sin titubear.- Y, por favor, no pienses que te he traicionado porque no es así, a mí no me correspondía decírtelo, era responsabilidad de Granger.-

-No lo entiendo, ¿por qué?, ¿por qué cuando mi vida parece ir bien algo se desmorona?, no me lo creo, ¿Ronald maltratando a un niño? ese no es mi mejor amigo, y luego Hermione, ¿desde cuando se acuesta con alguien a quien no ama?, y ¿con Malfoy? no puedo más.- Harry se sentó en el banco y escondió su cara entre sus manos. Daphne se agachó y apartó sus manos.

- Mírame. Hemos compartido mucho en poco tiempo, y siento que te quiero, eres muy importante para mí, no tienes que preocuparte si el mundo se viene abajo, porque no te vas a quedar solo nunca, yo voy a estar ahí hasta que tú quieras, de verdad estoy sintiendo cosas muy fuertes por ti, no puedo decirte que estoy enamorada de ti, pero, me falta muy poco para estarlo.- Harry la agarró por la nuca y juntó sus labios en un beso necesitado. Cuando se separaron juntaron sus frentes, y Daphne retomó la palabra.- Harry, no sé por qué ha hecho eso Weasley, pero es muy grave y tanto Granger como el niño te necesitan, mucho. La situación con los Malfoy no es fácil para ella, pero tiene que ser ella quien se explique. Y tú tienes que dejarla.- Enfocó si mirada en un punto fijo a su izquierda, Harry siguió ese punto y se encontró a Hermione, insegura y frágil y para colmo llorando. Se levantó inmediatamente y la rodeó con sus brazos.

-Lo siento.- Le susurró la castaña rompiéndose al fin después de todo lo vivido.

-Perdóname tú a mí, he sido un imbécil, tuve que apoyarte en todo momento y estar contigo. Pero no dudes que lo voy a estar a partir de ahora.- La separó de él.- Pero tienes que confiar en mí y no guardarte nada.- Hermione se sorbió la nariz e hizo un tierno mohin.

-Bueno, creo que no soy la única que se ha guardado cosas, pero a partir de ahora serás el primero en enterarte de todo, te lo prometo.-

-En ese caso quiero que te enteres de algo, Daphne.- Llamó a la chica que los admiraba con una enorme sonrisa.- ¿Quieres ser mi novia?- Daphne sonrió aun más si eso podía ser.

-Pero si no se te han empañado las gafas, vas mejorando, claro que quiero ser tu novia.- Agarró su cara con ambas manos y le dio un ardiente beso, haciendo que Hermione los mirara un poco incómoda y con cierta envidia.

En el Caldero Chorreante la tensión era palpable.

-Yo no me puedo creer que Ron haya hecho algo así, ¿cómo sabemos que no esta hechizada?, Malfoy no es trigo limpio.- Dijo Hannah con congoja.

-Hermione dice la verdad.- Dijo Ginny con seriedad.- Y te cuidado con lo que dices, Hannah, recuerda que no hay que hacer enfadar a una embarazada.-

-Claro, me olvidaba que tú estás de parte de las serpientes.- Dijo Hannah con tono irónico.

-Estoy de parte del niño, y mi hermano es un monstruo, por mucho que nos cueste creerlo es un maldito desalmado capaz de hacerle daño a una criatura inocente.-

-Hay que encerrarlo inmediatamente.- Argumentó Seamus totalmente de acuerdo con la pelirroja.

-Chicos, por favor, Hermione tiene que explicarnos muchas más cosas, y decirnos como quiere proceder.- Intervino Parvati.

-Solo hay un modo para los cobardes que maltratan mujeres y niños.- Gruñó Seamus, cada vez más enfadado.-

-Decidir nosotros no va a solucionar el problema, Seamus. Lo mejor que podemos hacer es conservar la calma y dar nuestro completo apoyo a Hermione, ella nos necesita fuertes y serenos. Cambiemos de tema.-

-Esta bien.- Aceptó Seamus.- ¿Sabes cómo está Cassandra?-

Parvati esbozó una tenue sonrisa.- Tal y como yo esperaba, está prácticamente recuperada y en un hogar seguro.- Los demás miraban el intercambio de palabras sin entender nada.

-¿Quién es Cassandra?- Preguntó Ginny curiosa.

-Es una huérfana, fue encontrada con poco días de haber nacido, afortunadamente entre Seamus y yo logramos que la persona que la encontró se quedara con ella, al menos de forma temporal. Aunque hubo un poco de coacción.- Terminó con la cara ligeramente enrojecida por la vergüenza.-

-Oh, son terribles las secuelas que ha dejado la guerra. ¿Conocemos al salvador de la pequeña?- Preguntó Dean. Parvati asintió.

-Pansy Parkinson.- A medida que pronunciaba su nombre, Neville iba abriendo la boca, ¿se estaba haciendo cargo de un bebé? Tal vez por eso su acoso diario había cesado de forma repentina.

- No me había dicho nada, la muy descarada.- Murmuró para sí misma Ginny.

-¿Acaso has perdido el juicio?, ¿Cómo se te ha ocurrido hacer tal barbaridad?, y ¿tú, Seamus?, ¿cómo has sido capaz de consentirlo? Pobre criatura, ¿por qué no me llamaste? Yo abría estado encantada de hacerme cargo.- Hannah sentía que la sangre le bullía, odiaba a esa víbora.

-Bueno...- Murmuró Parvati incómoda.- Es que verás, Hannah, no creo que una taberna sea lugar para un bebé, además, tú estás muy ocupada, y ella es sanadora, la niña tendrá vigilancia las 24 horas del día.- Su voz se fue apagando conforme veía la transformación que sufría la cara de su amiga, de confusión a ira.- Creo que iré al baño.-

-Yo necesito fumar para liberar tensiones.- Dijo Seamus, levantándose y dirigiéndose a la salida.

Hannah se levantó con mala cara y se dirigió a atender la barra. Neville estaba en su propio mundo cosa que no extrañaba a nadie, pero lo que nadie sabía era que estaba pensado en una morena con muy mal carácter. Ginny miró a su derecha, su ex-novio miraba en dirección por donde había salido Seamus, esbozó una sonrisa y le susurró.

-¿Desde cuando?- Dean la miró extrañado.

-¿Desde cuando, qué?- Ginny sonrió todavía más.

-¿Desde cuando estás enamorado de Seamus?- Dean perdió todo color de su rostro y empezó a negar con la cabeza frenéticamente.

-Eso no es cierto.-

-Dean, nos conocemos, no puedes mentirme, ¿desde cuando?- El moreno pareció dudar y finalmente se hundió de hombros.

-Poco más de un año.- Susurró.

-Eso es mucho tiempo, ¿por qué no le confiesas tus sentimientos?- Dean la miró como si estuviera demente.

-¿Estás de broma?, nunca se lo diré, es más que obvio que no siente lo mismo, no tiene ni siquiera la misma orientación sexual que yo, de hecho, yo tampoco tengo esa orientación sexual, al menos no todavía. No estoy listo para hacerlo público.-

-¿Por qué?- Preguntó la pelirroja con el ceño fruncido.

-El embarazo te tiene espesa...- Lo dijo en un susurro pero lo suficientemente fuerte como para llevarse un puñetazo en el hombro como respuesta.- ¡Auch! La sociedad mágica no ve todavía con buenos ojos la homosexualidad, sería un escándalo. Prefiero esperar.-

-Y ¿cuándo acabará la espera?, no lo sabes. Puede ser un día, un mes, un año... o una vida. Mereces ser feliz, y para ello tienes que atravesar un camino que no es fácil, todo lo contrario. Yo lo sufrí por mi felicidad con Blaise, pero todo vale si con ello estoy con el hombre al que amo. Tú deberías hacer lo mismo.- Le dio un beso en la mejilla, al igual que a Neville y se fue del establecimiento. Esperaba que Blaise estuviera en la mansión, ese idiota sabía como cocinar y ella tenía muchos antojos.

La reunión de amigos quedó en un cúmulo de tensiones que todavía necesitaban ser aclaradas.

La rueda de prensa estaba convocada, los dos días restantes pasaban entre miradas furtivas de parte de Hermione y Draco, y la tensión era palpable pero todo quedaba en un segundo plano cuando Scorpius estaba delante, ambos convivían. El niño adoraba a Draco y Hermione estaba segura que cuando se enterara de la verdad sería completamente feliz.

En ese momento, Hermione se encontraba quitando el polvo a algunos retratos familiares de los Malfoy, que no dejaban de criticar su procedencia pero ella simplemente los ignoraba. Dracosalió en ese momento de uno de los despachos con algunos papeles en la mano que necesitaba para cerrar un contrato que llevaba entre manos desde hace algún tiempo.

Justo cuando Draco, pasaba junto a ella,con toda la intención de ignorar a la muchacha, Hermione se giró para coger un trapo limpio. Fue inevitable que chocaran. Y por ende que los papeles volarán a su alrededor.

-Mira por donde vas, maldita sea.-

-Tal vez quien debería mirar por donde va eres tú, por si no lo has notado estoy limpiando y no me he dado cuenta, tú, sin embargo podrías ser más precavido.- Dijo de mal humor mientras se atacaba para coger los documentos, Draco también se agachó y con un movimiento brusco le arrebató los papeles que Hermione había reunido en una mano.- Eres un imbécil.-

-¡Vaya!- exclamó haciéndose el sorprendido.- Pero si Santa Granger sabe insultar.- Hermione se levantó rápidamente con las mejillas rojas y el pelo alborotado del enfado.

-¿Sabes? Por esto no quería que Scorpius te conociera, que supiera que eres su padre porque solo tienes veneno en tu interior, no te importa nadie, no tienes respeto por nadie. ¿Cuándo empezarás a llamar a Scorpius mestizo y martirizarlo por ello?, ¿eh? ¡vamos, dime!, ¿te tengo que recordar el martirio que viví en mi adolescencia por tu maldita culpa?, ¿acaso crees que me gusta esta situación?, pareces tu padre antes de la guerra.- Dijo Hermione con cara de repulsión.

-¡CÁLLATE!, ni te atrevas a compararme con mi padre, porque yo SÍ quiero a mi hijo sin importarme su sangre, y creo que ya pagué lo de Hogwarts con creces.-

-Siempre vas de víctima.-

-¡PORQUE FUI UNA PUTA VÍCTIMA!-

-¡Y YO TAMBIÉN!, ¿ACASO CREES QUE YO PEDÍ SER JUZGADA POR MI SANGRE?, ¿CREES QUE ME GUSTÓ QUE ME TORTURARA LA LOCA DE TÍA?, ¿CREES, MALDITA SEA, QUE ME GUSTA QUE MI ESTÚPIDO NOVIO MALTRATE A MI HIJO?, PUES NO. Y tú solo empeoras la situación.-

Draco la arrinconó en la pared.-¿Por qué? porque te jode tener un hijo conmigo, ¿no?, ¿o es porque te doy asco? No te di tanto asco cuando te entregaste a mí, cuando me diste algo que no le había dado a Weasel. Te diré un secreto.- Se acercó al oído de la castaña y susurró.- No estaba borracho.- Volvió a mirarla.- Y recuerdo perfectamente como gemías y te retorcías debajo de mí.-

Hermione le empujó apartándolo.- Eso es mentira.-

-Oh, ¿acaso lo recuerdas?-

-No, pero estoy segura de que jamás me podrías hacer gemir, de hecho ni a mi ni a ninguna mujer.- Hermione, se arrepintió de decir esas palabras en el mismo segundo en el que salieron de su boca, al ver la cara de depredador hambriento que tenía Malfoy, poco a poco se fue acercando a ella, hasta arrinconarla nuevamente contra la pared y metiendo un pierna entre las de la muchacha para impedirle la huida.

-Así que, nunca te haría gemir, ¿no?-

-Eso he dicho.- Dijo Hermione intentando parecer segura y confiada, pero sobre todo que no le temblara la voz.

-Veamos.- Y se lanzó a su boca de manera rápida pero suave, quería seducir, no intimidar. Comenzó mordisqueándole el labio inferior que mantenía firmemente apretado con el superior. Bajó sus manos a sus caderas y las empujó hasta pegar ambas pelvis, Hermione al verse envuelta en una pose tan íntima no pudo evitar sorprenderse, cosa que el rubio a provechó y encajó sus labios con los de la castaña. Hermione no quería pero si la seguía presionando con un beso así sin duda iba a ceder.

El rubio con su lengua delineó el labio superior de la castaña que mantenía presionado con sus labios, con las caderas se impulsó hacia delante haciendo jadear a Hermione, el rubio sonrió en los labios de la castaña y adentró su lengua en la boca de Hermione de forma invasiva buscando a su compañera e invitándola a jugar con ella. Hermione decidió que no se iba a reír de ella, si quería jugar, ella también podía, aunque con menos experiencia. Ambas lenguas entraron en un combate por ver quien tomaba el poder de llevar el beso, se rozaban la una con la otra en perfecta sincronía, Draco fue un paso más lejos y dejó de sujetar las caderas para tomarse la osadía de aventurar en el cuerpo de la castaña y recorrerlo a su antojo.

Con desagrado, Hermione tenía que admitir que le gustaba como la tocaba pero ella también tenía manos que hasta entonces habían estado fuera del juego, pero pronto empezó a recorrer el cuerpo del rubio hasta llegar al trasero buen formado y duro del rubio, lo apretó. Y con ello logró sacarle un jadeo a Malfoy.

Hermione hizo la cabeza hacia atrás para recuperar el aire que y mirarlo con los vidriosos de deseo. El rubio miró sus labios y se lanzó a ellos nuevamente. Hermione mordió sus labio inferior fuerte, queriendo dañarlo pero al contrario de lo que ella esperaba el rubio gimió. Entonces fue su turno de sonreír en los labios del otro. Segundos más tarde Hermione terminó el beso con un ligero apretón al trasero de Draco.

-Será mejor que te adecentes para la entrevista es en dos horas.- Dijo mirando descaradamente y de manera burlona el paquete abultado de Draco.- Y tal y como dije no me has hecho gemir, pero me parece que tú sí lo hiciste.- Y rápidamente, aprovechando el estupor del rubio, se escabulló a paso rápido por el largo pasillo, iba jadeando, y no por la carrera precisamente, también sentía pesadas zonas del cuerpo que no sabía que podían sentirse así.

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