CAPÍTULO 28 - Quiero que estés aquí.
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Después de todo el drama, lo único que necesitaba Quinn era pasar un rato con Rachel.
Estaba tumbada en la cama, con un libro abierto descansando sobre su estómago. Había intentado leer, pero estaba demasiado distraída por todo lo que había pasado.
Rachel sabría cómo entretenerla y hacerle olvidar los problemas que tenía en casa. Ella se tumbaría a su lado, apoyaría la cabeza sobre su hombro y comenzaría a hablarle de tantas cosas a la vez que Quinn apenas podría seguirle el ritmo. Aunque no sabía muy bien si su problema para atender a los discursos de Rachel se debía a la velocidad con la que hablaba y la cantidad de temas que era capaz de manejar al mismo tiempo, o si la razón por la que se entretenía era simplemente por lo mucho que le gustaba la textura dulce de su voz, o sus labios gruesos y brillantes moviéndose al compás de sus palabras. O su olor a frambuesas, o el ritmo de su respiración que hacía que su pecho vibrara logrando hipnotizarla.
Daba igual. Rachel no podía acompañarla esa noche. La había llamado para ver si podían reunirse, pero justo cuando Santana se había ido a dormir a la casa de Brittany y su madre estaba demasiado ocupada con sus propios problemas como para estar pendiente de si Quinn invitaba a su novia a pasar la noche; los padres de Rachel habían organizado una cena en su casa y habían invitado a algunos de sus mejores amigos. Casi todos ellos relacionados con la música y el teatro y Rachel le había dicho que no podía faltar. Y tampoco debía marcharse después de la cena, pues sería maleducado y descortés.
- ¿Por qué no vienes a cenar con nosotros? - le había propuesto ella.
A Quinn no le hacía ni pizca de gracia acudir a una cena donde la mitad de los comensales serían homosexuales. Y Rachel se mostró confusa cuando Quinn se lo hizo saber, porque, para qué engañarnos, Quinn podría pasarse la vida pataleando, pero era gay, y le parecía muy fuerte que precisamente ella pusiera tantas restricciones a la idea de relacionarse con otra gente que compartía su opción sexual.
Se rió al descubrir que el verdadero temor de Quinn se basaba en que todos los gays tienen gaydar y era bastante probable que acabaran descubriendo que ella entendía. Le dieron ganas de abrazarla y darle un beso condescendiente en la mejilla. Le advirtió que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la realidad y comenzar a admitirlo en público, por lo que quizás, hacerlo en un ambiente abierto y tolerante, con gente que también es gay no fuera una mala idea.
- Cierto - admitió Quinn - pero en cuanto sepan que estamos juntas, seguro que empiezan a hacernos bromas con tus padres delante.
Rachel no había pensado en eso, y tampoco le hizo gracia la idea, así que por primera vez desde que estaban juntas lograron ponerse de acuerdo en algo sin pelearse; Quinn no debía ir a la cena.
Quinn había respirado aliviada. Se había librado, aunque una parte de ella si quería ir; exactamente la parte que le hacía desear estar con Rachel a toda costa, la misma que le hacía sentir celos de cualquier cosa que le impidiera pasar todo el tiempo con ella; aunque se tratara de los amigos gays de sus padres.
Estaba a punto de desesperarse cuando sonó el teléfono y leyó el nombre de Rachel en la pantalla.
- Hola - le dijo al descolgar, sin poder evitar una sonrisa.
- ¿Cómo estás? - le preguntó ella al otro lado de la línea - abajo todavía hay barullo, pero me he excusado y ya estoy en mi cuarto, así que podemos hablar un rato si te apetece.
Quinn parecía idiota escuchándola hablar. Seguía sonriendo, con una mano apretando el teléfono contra la oreja y la otra abrazando el libro que tenía apoyado sobre el estómago. Había estado echándola de menos, pero ahora que escuchaba su voz, aún ansiaba con más fuerza estar con ella, aunque fuera para tumbarse a su lado y perderse escuchándola hablar de cualquier cosa, pegada a su cuerpo, durante toda la noche.
- ¿Quinn?
Por supuesto, se había distraído más de la cuenta.
- ¡Sí! - se apresuró a decir avergonzada - me he entretenido pensando en otra cosa.
Rachel se quedó callada durante unos segundos.
- Pensando en otra cosa... - repitió finalmente con la voz seria.
- Pensando en ti - aclaró Quinn - quiero decir... que estaba pensando en que no quiero escuchar tu voz, quiero que estés aquí conmigo.
Rachel se rió; medio divertida, medio aliviada.
- ¿Y qué harías ahí conmigo? -
A Quinn le saltaron todas las alarmas.
- ¡Esa es una pregunta peligrosa! - protestó.
Rachel ya le había dejado clara su postura sobre mantener relaciones sexuales, además, estaban en sitios distintos de la ciudad y, sin embargo, ella se dedicaba a hacerle esas preguntas... ¿Qué pretendía, encender fuego debajo del agua?
- A lo mejor soy una chica peligrosa - le replicó Rachel con el mismo tono sugerente de la pregunta anterior.
Quinn apenas pudo evitar reírse. Rachel podía ser muchas cosas, pero peligrosa... se la imaginaba con una chupa de cuero y gafas de sol y le daba la risa... pero se frenó en seco; al pensarlo detenidamente comenzó a resultarle una idea muy, pero que muy, atractiva.
- Vamos a dejarlo ya - le dijo - si me hablas así me dan ganas de ya sabes qué.
-¿De qué? - le preguntó ella rápidamente.
- ¡Ya lo sabes!
- No, no lo sé - le insistió Rachel - así que más vale que me lo digas.
Quinn suspiró.
- No quieres hacerlo conmigo, pero te encanta que te diga cuanto lo deseo.
Rachel se mordió el labio. Quinn era tan cabezota que no acababa de enterarse. Sí quería. Lo deseaba tanto que a veces se planteaba seriamente la posibilidad de dejar a un lado sus principios y abalanzarse sobre ella.
Pero se contenía, porque creía que no hacerlo era la única forma en la que lograrían avanzar en la relación; construyéndola desde el principio. No quería tener ese tipo de relación en la que todo se reducía a sexo y peleas. Quería estar con alguien en quien pudiera confiar, a quién pudiera contarle sus cosas y pasarlo bien.
- Quinn - intentó explicarle - sabes perfectamente que yo también quiero. Solo necesito algo de tiempo.
- Es que no puedo dejar de pensar en lo guapa que estás.
- ¿Cómo? - Protestó Rachel - si ni siquiera me estás viendo.
Quinn se rió.
- ¿Qué llevas puesto? - le preguntó aún a sabiendas de que estaría guapa llevase lo que llevase.
- Un jersey y una falda - se rió Rachel al otro lado de la línea - ¿Y tú qué llevas?
- ¿Si te digo que nada...?
- Entonces es que esperabas con mucha ansiedad mi llamada - le respondió Rachel con una carcajada. Quinn también se rió.
- Llevo el pijama, pero me lo puedo quitar, para demostrarte con cuanta ansiedad esperaba tu llamada...
Rachel se quedó unos segundos en silencio, meditando.
- ¿Te lo quitarías? - le preguntó con un suspiro.
Quinn estaba tonteando con ella. Claramente estaba jugando a provocarla.
- Me lo quitaría, si tú también te quitas lo que llevas puesto.
- No podrías saber si me la quito de verdad...
- Si me dices que lo has hecho me lo creeré - le respondió Quinn solemnemente - Igual tu no confías en mí - añadió con un poquito de retintín - pero yo sí que confío en ti y si me dices que lo has hecho voy a creerte.
Rachel no estaba segura sobre qué protestar; si porque Quinn estaba pinchándola injustamente con el tema de la confianza o porque la estaba incitando a quitarse la ropa para ella, aún a pesar de que estaba en la otra punta de la ciudad y ni siquiera podía verla.
Era lo más raro que le habían pedido nunca, pero también lo más excitante. Al menos, pensar en Quinn desnudándose para ella le resultaba una idea de lo más atractiva, incluso aunque no estuviera allí, ni pudiera verla.
- Está bien. Lo haré - aceptó.
- ¿En serio? - dijo Quinn sorprendida.
- ¡Pero tú también tienes que hacerlo! - protestó con una sonrisa nerviosa - Tú primero ¿qué te vas a quitar?
Quinn meditó por un instante.
- El pantalón del pijama - le dijo con un poco de apuro.
Rachel escuchó cómo se movía y supo que lo estaba haciendo de verdad. Hasta ese momento no se lo había tomado realmente en serio.
- Rachel.
- ¡Sí! - contestó un poco nerviosa imaginándose a Quinn quitándose los pantalones.
- ¿Estás en la cama?
- Sí.
- Quiero estar contigo.
Rachel suspiró. También quería estar con ella. Tenía claro que no se acostarían, pero le encantaría ver sus piernas desnudas y besarle hasta que la falta de oxígeno las obligara a parar.
- Quítate la ropa - insistió Quinn.
Se levantó y comprobó que la puerta de la habitación estaba cerrada. También apagó la luz del techo, dejando solo la tenue luz de la lamparilla que tenía junto a la cama. Se sentía un poco menos insegura atenuando la luz.
- ¿Qué haces? - le preguntó Quinn intrigada por la espera.
- Cerrando la puerta para que mis padres no me pillen desnuda hablando contigo por teléfono ¡Sería un poco raro!
- Para ellos- se rió Quinn - para mi es la imagen más sexy del mundo.
Rachel no pudo evitar sonreír, roja como un tomate, agradecida por que Quinn no pudiera ver lo tonta que se estaba poniendo con sus lisonjas.
Se quitó la ropa y se volvió a tumbar en la cama.
- Ya - dijo con timidez.
- ¿Te lo has quitado todo? - le preguntó Quinn.
- El jersey y la falda... aún llevo puesta la ropa interior o acaso te has quitado tú las bragas - protestó.
Quinn volvió a reírse.
- No, pero si coges el coche aún estás a tiempo de venir y quitármelas tú.
- ¡Quinn! - la reprendió - sabes perfectamente que aún no vamos a hacerlo. Todavía no.
- Ya, ya lo sé - le respondió tras unos segundos de silencio - Rachel - volvió a decir tras una pausa - ¿Y si lo hacemos por teléfono?
Rachel parpadeó confusa. No entendía muy bien qué había que hacer por teléfono y tampoco se atrevía a preguntar, intuyendo lo que realmente quería.
- ¿Rachel? - la llamó Quinn preocupada por su silencio - ¿Te has enfadado? Solo era una idea...
- No - se apresuró a decirle - es que no... quieres hacer eso... ¿eso?
Quinn carraspeó - sí.
- ¿Por teléfono? Entonces...
- Sí.
Rachel estaba confusa y acalorada. Empezaba a entender las intenciones de Quinn y se estaba poniendo muy nerviosa, pero también le atraía la idea.
De repente, el espacio de su cama se le hizo pequeño y la poca ropa que aún tenía puesta le oprimía la piel.
- ¿Qué quieres hacer? - le preguntó con un suspiro.
A Quinn le dio un vuelco el corazón. Le había dado mucha vergüenza decírselo, pero si ya le resultaba difícil creer que al final se había atrevido a hacerlo, que encima Rachel le hubiera dicho que sí, sobrepasaba todas sus expectativas.
Resopló. La verdad es que tampoco sabía muy bien qué hacer o qué decir. Había estado tan ocupada pensando en cómo proponérselo que se había saltado la parte del "cómo hacerlo".
Se rió nerviosa. Mientras, al otro lado de la línea escuchaba la respiración de Rachel. Ella permanecía en silencio, esperando la respuesta de Quinn, pero tenía el auricular pegado a la boca y Quinn la oía con tanta nitidez que parecía que estaba al lado suya.
- A veces - comenzó un poco insegura - antes de dormir pienso en eso que tenemos pendiente. Le dijo refiriéndose a aquel asunto con la lengua, que nunca llegaron a consumar.
Rachel carraspeó.
- Yo también lo pienso - le confesó con la voz ronca.
Quinn aspiró aire con fuerza y lo expulsó despacio. Tomándose su tiempo, tratando de controlar su respiración por el afán de controlar algo. Necesitaba calmarse.
Había pensado mucho en el tema, especialmente durante las últimas semanas en las que había deseado volver a acostarse con Rachel con tanta intensidad que el hecho de no poder hacerlo había convertido la idea casi en una obsesión.
Era inevitable no pensar en eso que tenían pendiente y pensar en eso hacía que acabara supliendo con sus propias caricias las que necesitaba de Rachel. Y no podía evitar pensar que si ella lo hacía, quizás Rachel también lo hiciera. Y la imagen mental de Rachel haciendo eso ¡Eso! en la oscuridad de su cuarto pensando en ella...
- Quinn - escuchó a través del auricular.
Se había despistado completamente. Por segunda vez se olvidaba de Rachel precisamente por estar pensando en ella.
- ¿Qué?
- ¿Lo estás haciendo? - susurró, como si ese tipo de cosas solo se pudieran preguntar en voz baja.
Quinn tragó saliva.
- No - le dijo conteniéndose para no añadir "pero quiero hacerlo" - ¿Y tú?
- No - le respondió Rachel - me da un poco de vergüenza.
- Pero... ¿quieres hacerlo?
- ¿Quieres que lo haga?
Quinn resopló.
- Claro que quiero. Me muero por escucharte, y por imaginarte haciéndolo.
Rachel volvió a quedarse en silencio pero podía sentirla ahí. Desde que se lo había propuesto, su respiración había cambiado; se había vuelto fuerte y ligeramente más ronca. Se colaba a través de la línea telefónica para acariciarle el oído y erizarle la piel.
Estiró el brazo y apagó la luz de la lámpara de la mesita de noche. Cerró los ojos y se concentró en ella. Se la imaginó tumbada sobre su cama, con el teléfono apoyado en la oreja mientras la escuchaba respirar.
- Quiero que estés aquí - le dijo.
- Yo también quiero estar contigo - le respondió ella en un susurro parecido a un jadeo.
Quinn no se atrevió a preguntarle pero su voz y su respiración la invitaron a sospechar que había comenzado a tocarse.
- Lo estoy haciendo - le dijo ella despacito, soplando las palabras en el auricular.
Quinn flexionó las piernas y se echó la mano libre a la cara. Apenas podía creerlo, pero ella seguía respirando fuerte y lo notaba, era cierto, era diferente, era increíblemente sexy. Lo estaba haciendo.
Rachel tragó saliva y se mordió los labios con fuerza. Lo había hecho otras veces, y por supuesto lo había hecho pensando en Quinn. Antes de estar con ella y frecuentemente durante las últimas semanas, en las que todo lo que tenían era el deseo.
Nunca pensó que lo haría para ella. Y, sin embargo, ahora que lo hacía parecía algo natural, tanto como respirar o beber cuando tienes sed. Y el deseo de ella se colaba en su mente y viajaba hasta la yema de sus dedos, que jugaban con su piel.
- ¿Sabes lo que más echo de menos de hacerlo contigo? - le dijo con la voz tomada, sin dejar de mover sus dedos - me gusta como intentas tener el control y ser agresiva, pero todas tus caricias son dulces y tus besos saben a miel. Y tus pechos. Quinn, me encantan tus pechos. A veces me paso las horas muertas pensando en ellos; imaginándome que lo hacemos y los tengo enteros para mí ¿sabes lo que haría con ellos?
Quinn resopló en su oído.
- Y tú no te imaginas cuánto lo deseo - le respondió.
- Usa tus dedos - le propuso Rachel, que no dejaba de sorprenderse por su iniciativa, pero que ya que estaba ahí, ni podía, ni quería parar.
Escuchó a Quinn suspirar y notó cómo se movía.
- Me estoy levantando la camiseta - le aclaró ella.
Eso a Rachel le resultó de lo más inspirador, y sus dedos se movieron aún con más fuerza, obligándola a gemir. Quinn también comenzó a hacerlo al otro lado de la línea y Rachel supo que estaba haciendo lo que le había pedido.
- Imagina que soy yo. Imagina que es mi lengua.
Lo que escuchó a continuación ya no supo si fue un resoplido, un bufido o un gemido. Fue un sonido gutural, directo desde la garganta de Quinn, que atravesó todo su cuerpo.
No quería acabar aún, quería seguir con el juego y escucharla gemir con la fuerza y la intensidad con la que ella lo hacía ahora, pero no era capaz de contenerse; era imposible controlar su cuerpo que bailaba ya al son del orgasmo. Tan fuerte y tan intenso que su cuerpo iba a romperse y su mente iba a echarse a volar.
Lo único a lo que pudo agarrarse fue a su voz.
- Rachel, no te lo dije de vuelta - le susurró ella justo antes de que perdiera la consciencia - pero yo también te quiero.
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Vengo un poco más tarde de lo habitual. Siento haberos hecho esperar; actualmente tengo mucho trabajo y más problemas de los que me gustaría, con todo intentaré actualizar con la mayor frecuencia que me sea posible :)
Este capítulo ha sido completamente Faberry, pero aún tenemos pendiente el asuntillo del nombre para la parejita de Judy y Martha. Muchas gracias por vuestras respuestas :))
Las opciones más votadas han sido MUDY con 8 votos (MsCharlieAgron, Ikuga, Allie8nah, Emiloud, Eri, Achele Fan , yo misma e Ire_21, que votó por twitter) y MARDY que consiguió 4 votos (DanielleOnes, msleaworshiper, Rose Weasleey y HERM-GIN).
También han salido algunos nombres nuevos a colación: THADY (Constanza) , JUTHA (msleaworshiper), MUDITH (Eri y AccioAgron), MARTHY (HERM-GIN) o MADY (Willily, que no se decide entre tantos nombres y por eso propone más xD).
También hay algún que otro voto neutro como el de Panquem, que mientras siga publicando le da igual (sweet 3) y varias personas que no votaron, aunque sus opiniones sobre el capítulo fueron igual de apreciadas (spyireland, Vene91 PaoVargas, Ifeellikeagleek, Claux73, AndruSol, nahak y Lyann Jade).
¿Entonces qué, ganó MUDY, no? :D
