Esta vez quería empezar diciendo que al igual que todo el fandom, yo también estoy indignada con el despido de Stana y Tamala. Me he pasado la semana demasiado mal cómo para escribir, además de que tuve un examen, que por suerte me salió bien. Y eso que ni siquiera la semana estaba a mi favor. Creo que todos necesitamos una distracción de todo. Del futuro de la serie, de la ABC, de todo el odio que se está generando en Twitter y demás. Así que espero que esto os sirva para relajaros y olvidarlo al menos unos minutos. Puesto que yo también leo fics y últimamente hay sequía. :$
Gracias por seguir leyendo, durante estos dos años que el fic hará en unos meses, ya que queráis o no, sois parte de esto. :*
Comentad por favor opiniones generales del capítulo, os lo agradecería muchísimo más :')
Besos a todas/os!:*
PD: No me he detenido a revisarlo antes de actualizar, cómo no, así que sorry si veis algo extraño.
Capítulo 28. "|| o |"
-Tengo un problema.-Rick frunció el ceño comparando dos cajas de cereales. En su mano izquierda, de color rojo y con el dibujo de un tucán protagonizando la parte delantera descansaba la primera caja, mientras que en la derecha sostenía otra muy similar, ya que estaba pintada por el mismo color rojizo. Sin embargo en ésta última no era un tucán quién la caracterizaba, sino una especia de duendecillo irlandés mirando de forma apetecible el cuenco de cereales, también dibujado, que tenía delante.- ¿Han dicho que Elliot desayunaba…-agudizó la mirada para poder leer el letrero llamativo de la primera-"Froot Loops" o "Lucky Charms"?-añadió después de haber leído la segunda.
Kate se giró con el pequeño colgando de la cintura y se encogió de hombros. Si estaban allí era solo porque con la reciente llegada del hermano de Rick y su mujer, las reservas de la despensa junto a la poca comida que ellos mismos se habían encargado de llevar no habían durado ni un asalto. Y puesto que el día anterior, salvando el momento de la playa, se habían pasado las veinticuatro horas encerrados en la mansión, Castle había decidido que serían ellos quienes bajarían al pueblo para comprar en el supermercado. Aludió que así podrían dar un paseo, ya que comenzaba a agobiarse en casa, por muy grande que fuese. Aprovechando la situación, Rook y Nikki habían dejado que Elliot los acompañase ante la adorable insistencia de éste. No hacía falta ser un lince para saber que teniendo la casa sola un par de horas no lo aprovecharían al máximo.
-La verdad es que no me he dado cuenta.-confesó devolviendo la atención a una variada selección de tabletas de chocolate que inexplicablemente se le habían antojado de repente. A pesar de que intentaba la mayor parte del tiempo dispersar esas punzadas de angustia ante el posible embarazo que todavía no se había atrevido a comprobar, ni a comentar con nadie que no fuese Lanie, cada vez que sentía los antojos, las náuseas o los golpes de calor que aparecían sin ser llamados se aterraba aún más.
-Ya veo que estás muy ocupada para recordar.-masculló divertido el agente intercambiando la mirada entre las dos marcas de cereales. El detalle de esas ganas repentinas de comer chocolate no habían pasado desapercibidas para él, puesto que aunque no recordaba muy bien a Kyra cuando estaba embarazada, sí que recordaba las veces que se había visto obligado a bajar a comprar más comida y en gran variedad.
-Por mucho que hables en voz baja te escucho.-respondió Kate. Rick giró la cabeza levemente, pero ella continuaba de cara a la estantería y el único que correspondió su mirada furtiva fue Elliot, con una sonrisa inocente. Se acercó y le acarició la mejilla con el dorso del dedo índice.
-Bien cómodo estás ahí, eh campeón.-añadió omitiendo esas últimas palabras de la abogada. Las mejillas de Elliot se hincharon cuando amplió su sonrisa de diablillo, entendiendo perfectamente a qué se refería su tío. Para hacer mejor la situación, se abrazó más al cuello de Kate y dejó caer la cabeza en su hombro, sin apartar la mirada de Rick.
-Creo que tenemos un problema.-el agente entrecerró los ojos. No hubiera imaginado que con dos años un niño pudiese tener ya esa inclinación por las mujeres, mucho menos por Kate. Tras contemplar al pequeño y viendo que su mirada expresaba algo que no podía explicar bien, comprendió que intentaba darle celos. Cosa que si decía en voz alta, quedaría fuera de lugar y cómo una locura. Kate rodó sobre sus talones dispuesta a mirarlo.-Creo que le gustas a Elliot.-susurró sin dejar de mirarlo, ahora estaba de espaldas a él, con los ojos entrecerrados.
Vio cómo la aludida enarcó una ceja, y él sacudió la cabeza.
-Tiene dos años.-rio ella como si fuese algo obvio y Rick no fuese consciente de ello.
-Mejor dejamos esta conversación.-decidió que por mucho que intentase decir lo que pensaba de una forma u otra siempre parecería una locura. Pero estaba seguro de lo que decía.- ¿Puedes preguntarle a tu novio diminuto y a la vez mi sobrino cuál de los dos desayuna?-volvió a alzar las cajas de cereales que hasta ahora habían permanecido olvidadas en las manos del agente. La primera respuesta de Kate fue rodar los ojos al cielo mientras murmullaba algo parecido a "idiota" y Rick le guiñaba un ojo.
-Cariño, ¿qué cereales te da mami de comer?-el agente agachó la mirada un segundo. Esa forma de Kate a la hora de dirigirse a su sobrino hacía que su corazón se estremeciese y que un extraño calor comenzase a acobijarse en su estómago y después en su pecho. De por sí adoraba mirarla, seguir con los ojos las líneas de su rostro, el perfil de sus labios, la manera en la que su cuello se quedaba al descubierto cuando lo ladeaba apenas para mirar algo. Sin embargo, cuando todo eso se unía a la voz dulce que utilizaba con Elliot, a sus gestos delicados si quería apartarle el pelo de los ojos, o regalarle una caricia, parecía que todo su cuerpo se deshacía como el hielo.
Vagó por la reciente idea de ser padre para el bebé que pudiese llevar dentro Kate. Cada segundo que transcurría en su cabeza, las cosas no parecían tan terribles como hubo pensado en un principio. Cuando ni siquiera podía concebir semejante cosa. Tras la muerte de su ex mujer había perdido todas las ganas posibles de rehacer su vida con otra persona por el simple hecho de pensar que podría estar fallándola, donde fuera que estuviese, y no podía permitirlo. No obstante nunca se había sentido tan seguro de sí mismo. Seguro y libre de poder dejar que sus sentimientos fuesen correctos al haberse entrelazado con ella. Sacudió la cabeza, dejando asomar en sus labios una sonrisa idiota. ¡Ni siquiera sabía si Kate estaba o no embarazada! No podía hacer planes de ningún tipo ante semejante duda. Pero verla de esa forma con Elliot causaba estragos en su moral, lo tenía más que comprobado.
-Eta.-siguieron la dirección que marcaba su pequeño dedo, y vieron que señalaba el dibujo del duende irlandés.
El ceño de Rick se hizo más profundo. En realidad lo que pudiese decir un niño de dos años y medio a la hora de escoger no era del todo fiable. Siempre lo haría a favor de lo que él prefiriese y no de lo que sus padres le dictasen.
-Tal vez debería llamar a James.-sugirió palpándose la parte trasera del pantalón donde su iPhone descansaba hacía ya varias horas. Kate chasqueó la lengua desconforme, y se lo arrebató antes de que pudiese utilizarlo.
-¿De verdad crees que, uno-solo le faltó enumerar los argumentos mientras iba levantando uno a uno los dedos de la mano-va a cogerte el móvil y dos, van a dejar de hacer lo que están haciendo-enarcó las cejas-por responder esa tontería?
Se mantuvieron la mirada el uno a otro durante varios segundos. Rick pensando nuevamente en su idea ahora no tan brillante, y Kate intentando que Elliot no se resbalase de sus brazos, así como que el iPhone tampoco lo hiciese.
-No.-respondió el fin.
-Entonces haz caso al niño y compra eso.-hizo un gesto con la cabeza indicando los cereales. El agente ladeó la cabeza, divertido ante sus palabras directas y esa clase de órdenes que estaba dándole. Le lanzó una sonrisa que a la chica se le antojó como irresistible, reduciendo la distancia entre su cuerpo y el de ella. Al principio, el instinto de Kate le susurró que retrocediese, haciendo que de esta forma su espalda chocase contra la balda de los chocolates. Sintió su corazón martilleando con fuerza contra su pecho cuando Rick se aseguró de que nadie pasaba por allí y aprovechaba para rodear su cintura con la mano libre.
-Muchas órdenes estás dando.-bromeó acercando sus labios a los de ella. Entreabrió la boca cuando estaba a punto de besarla, y de alguna forma se quedó suspendido sobre la suya, esperando. Kate exhaló un pequeño suspiro de placer mientras sentía que el brazo dónde Elliot permanecía apoyado, se volvía voluble y perdía su fuerza. Pensó que su cuerpo volvía a traicionarle ante los encantos de Rick. Que se deshacía a sus pies como tantas otras veces, pero después, tras esperar el beso tan ansiado que nunca llegaba, comprendió que el agente solo quería jugar con ella mientras cargaba a su sobrino y la liberaba a ella.
-Algún día…-comenzó a sisear viendo como él alzaba la ceja dispuesto a escuchar sus palabras.-Podré hacer que con un chasquido de dedos hagas lo que yo quiera.-Rick carcajeó de forma sensual, cosa que de nuevo vibró en las profundidades de su estómago. Elliot se removía entre sus enormes brazos señalando algo detrás de ellos, pero la pareja estaba demasiado ocupada en retarse en silencio para hacerle caso.
-¿Crees que no lo haces ya?-preguntó Rick acariciándole la mejilla con la yema de los dedos. Elliot volvió a gemir molesto contra su pecho, sin embargo sus brazos eran una cárcel para el pequeño, quien intentaba con todas sus fuerzas bajar al suelo y echar a correr. La abogada rio entre dientes divertida, muy segura de que eso no era cierto, y que ni siquiera tenía un 10% del poder que ejercía Rick sobre ella.
-Ya, claro.-dio un paso hacia delante, y de nuevo, Rick la frenó colocando su mano en su hombro y empujándola con delicadeza. Kate le miró a través de las pestañas. Su rostro estaba iluminado por una parte, a diferencia de la otra que permanecía en la penumbra, gracias a la luz natural que provenía de la entrada principal. Como de costumbre, su pelo castaño claro estaba despeinado, pero eso no significaba que pudiese causar problemas en su semblante perfecto.
-Bajooooo.-balbuceaba Elliot dificultado por el chupete que ocupaba gran parte de su rostro. Pataleó hacia abajo con fuerza, amenazando con romper a llorar de un momento a otro con tal de salirse con la suya.
Rick y Kate se miraron a los ojos unos segundos. Hubieran deseado juntar sus bocas y no separarlas hasta que el oxígeno hubiese desaparecido de sus pulmones. Incluso estando en un supermercado rodeados de gente, su deseo no era capaz de desaparecer o apaciguarse.
-Elliot.-Rick alzó la voz molesto y bastante harto de las diversas patadas que estaba propinándole en el estómago. Además, cada vez se iba acercando más a la zona de su entrepierna. Entonces ahí tendría que pegarle un buen bofetón.- ¿Puedes dejar de hacer el tonto?-le dedicó una de sus miradas más terroríficas acompañada de un ceño fruncido muy serio. El pequeño, agachó un poco la mirada, pero en ningún momento dejó de mirarle con el mismo ceño con el que estaba haciéndolo él y con los brazos en jarras.
-Qero bajá.-sentenció poco a poco.
Kate evitaba de todas no reír ante la situación tan adorable como graciosa que estaba teniendo lugar frente a ella. Intentaba decantarse por cuál de los dos era más mono. Si Rick interpretando esa faceta de tío responsable que no estaba acostumbrada a ver, o Elliot desafiándole.
-¿Pero dónde quieres ir?
-Quero corré po pasillo.
Sus palabras eran torpes y a la vez claras, algo que sorprendía a la abogada tratándose de un niño tan pequeño. No obstante, y como tantas veces le había explicado Rick, James se encargaba de que el niño desarrollase pronto esa clase de destrezas aunque su carácter parecía estar más inclinado hacia su madre. Sonrió al reconocer esa forma de fruncir el ceño o su pose en las muecas del pequeño.
-Elliot…-suspiró Rick. Pocas veces resultaba tan pesado cuidar de él puesto que no era un niño inquieto, además de que era capaz de jugar incluso con una caja de cartón a secas si se la daba, pero las ocasiones en las que se proponía portarse mal, lo hacía con ganas. Miró a Kate de reojo, ya que lo que de verdad había querido era terminar esa conversación con beso incluido, sin embargo al verla sonriendo sus pensamientos se dispersaron y el mundo desapareció.-Mira, tú vas hasta la esquina de allí y le traes al tío una bolsa de chuches.-le señaló el extremo opuesto del pasillo, dónde podían verse todo tipo de gominolas, y los ojos del pequeño brillaron de felicidad. No solo por salirse con la suya, sino porque después podría comer a su antojo.
Una vez lo hubo dejado en el suelo, el pequeño salió disparado en esa dirección, al menos todo lo que sus minúsculas piernecitas le permitían correr. Lo observó durante unos pocos segundos, pensando en que él había sustituido su vacío tras haber perdido a su verdadera hija, años después, y que de alguna forma una de sus razones para haber seguido adelante había sido su sobrino. Y su hermano y Nikki lo sabían bien. Los brazos de Kate rodeándole la cintura en silencio distrajeron a su cabeza para dejar de pensar en lo que estaba pensando, en un futuro en el que Elliot fuese mayor y él estuviese ahí para verle crecer. Y junto a eso, la idea de que la abogada estuviese embarazada. De tener juntos un bebé al que criar. Uno de los dos.
-¿Te he dicho que me encanta cuando te pones así con Elliot?-el agente ladeó la cabeza, topándose de frente con unos labios muy cerca de los suyos y unos penetrantes ojos avellana mirándole embelesados. Kate tenía la barbilla apoyada en su hombro y el pelo, ese día liso, le caía por la frente y a ambos lados del rostro tan perfecto que tenía.
-¿Así cómo?-sonrió él acariciándole la nariz con la suya, suavemente. Depositó la mano en el bolsillo trasero de su vaquero, no sin antes dejarle una simple caricia por encima de la tela con el dedo gordo.
-Como…-la palabra padre se atragantó en su garganta, sin dejarle otra opción que tragar con dificultad un poco de saliva que le aliviase el dolor. Eran siete letras prohibidas en cualquier conversación que mantuviesen entre los dos, aunque eso Rick no lo sabía. Y la razón por la que ella no quería referirse a él no solo era porque la duda de un resultado positivo de embarazo le rondase mente, sino porque sentía que podía herirlo teniendo en cuenta que en su día pudo haber sido un padre genial y la vida le robó la oportunidad.-alguien con sentimientos.-improvisó bromeando.
Esperó que no hubiese notado su pausa al intentar continuar hablando, por eso añadió una sonrisa inocente y con un leve balanceo de pies juntó sus labios con los de él en un beso tierno. Rick cerró los ojos complacido y abrió la boca para profundizar un poco más, sabiendo que en pocos segundos Elliot estaría de vuelta y su momento de paz habría quedado arruinado. Se movió de forma experta sobre sus labios, lamiendo su lengua cada vez que se metía dentro de su boca y dejando pequeños mordiscos amistosos de vez en cuando.
-Hace demasiado tiempo que no soy como lo era antes.-respondió apoyando su frente en la de ella. Pocos segundos bastaban para hacerle perder la consciencia dentro de su aroma y quedarse sin aliento si de besarla se trataba. Continuaba con los ojos cerrados, relajado, y gracias a eso no vio venir la segunda ráfaga de besos. Esa vez no fueron apasionados. Ni siquiera volvieron a enlazarse en el punto dónde sus bocas se fundían, solo sus labios se movieron arriba y abajo encima de los del otro.
-Me gusta que seas así.-la escuchó susurrar.-Este es tu verdadero yo. El otro estaba enmascarado por el dolor, el miedo y todo lo que te hacía ser frío.-Kate recordó brevemente las primeras conversaciones que mantuvieron a raíz de conocerse en aquel bendito interrogatorio. La arrogancia de sus gestos. La prepotencia de sus ideales. El misterio que le envolvía y que al fin pudo conseguir desvelar. Su coraza.
-No era tan malo.-rio él. Abrió los ojos despacio, encantado de tenerla tan cerca y de que su fragancia le envolviese entero. Su risita irónica resonó en el interior de sus oídos al igual que una melodía armoniosa. Echó un vistazo a Elliot, a quién no podía perder de vista porque podía sucederle cualquier cosa y eso sí que no podría cargarlo durante el resto de su vida. Para su suerte, su sobrino estaba demasiado concentrado en elegir entre una bolsa de Haribo con ositos de gominolas, u otra que era más bien un cóctel variado.
Kate enarcó una ceja a la perfección. Sin expresar ninguna palabra, hizo que Rick entrecerrase los ojos intentando recordar aquellos preciosos momentos juntos.
"-¿FBI?
Pregunta alarmada ante la identidad del nuevo hombre.
-Sí.-responde éste con serenidad sin dejar de analizarla con la mirada. Eso provoca que sus mejillas tomen un color parecido al carmín. ¿Por qué la mira de esa forma?
Es como si traspasara su cuerpo hasta llegar a lo más profundo de su ser y eso en parte le inquieta, pero la vez le excita.
-¿Qué tengo que ver yo con el FBI?
El agente Castle mira primero a su compañero y sólo con la mirada se dicen más que si estuvieran manteniendo una conversación. A continuación frunce el ceño ligeramente y se pasa la mano por la barbilla.
Kate se muerde el labio inferior ante ese gesto tan normal como irresistible en ese hombre. Por un momento piensa que esa mirada azul se ha posado en sus labios, pero después se da cuenta de que es imposible y lo deja pasar.
-¿Estudias en la Universidad de Nueva York?-pregunta cruzándose de brazos. Se reclina un poco en la silla de metal pero no evita el contacto visual.
-Sí.
Para ella el otro detective ha desaparecido de la sala y solo existen esos dos ojos y esa boca que no paran de tentarla.
-Entonces estás totalmente involucrada.
-¿Y se puede saber por qué?-alza una ceja de forma provocativa y expulsa las palabras lentamente por la boca.
Castle profundiza la mirada y hace un amago de sonrisa.
-He estado escuchando todo el interrogatorio desde ahí.-señala el cristal que hay a sus espaldas.-Se lo de la presunta mafia, lo de la droga... Se mucho más de lo que tú te piensas.
Kate aprieta la mandíbula ante la forma que tiene de hablar. Superioridad y autoridad.
Seguro que usa su poder como policía para las cosas más sencillas y eso le da asco.
Odia a las personas prepotentes y creídas que te miran por encima del hombro como si fueran algo más que tú y ese detective no era algo diferente.
-Puedo darte un pin si es lo que quieres, o una palmadita en la espalda.-escupe arrugando la nariz.
-Puedo meterte ahora mismo en la cárcel si me da la gana.-responde Castle entre dientes recostándose sobre la mesa."
-Oh vamos, estaba haciendo mi trabajo.-rodó los ojos divertido. Hacía mucho tiempo que no pensaba en aquel día. Y la verdad era que antes solía ser su pasatiempo favorito, cuando no la tenía a ella pero si los recuerdos que compartían juntos.-Acababas de dar una fiesta dónde había droga…-lo dejó caer con gracia mientras apartaba la vista disimuladamente.
-Eso no te convertía en un idiota.-respondió ella agarrándole la cara por las mejillas y obligándolo a que devolviese su mirada azul a sus ojos.
-Espera, espera. ¿Acaso no recuerdas cómo eras tú?
"-Que tenga un buen día, agente.-resalta sensualmente la última palabra. Echa un vistazo al otro policía que les mira más que sorprendido y sin más comienza a andar hacia la puerta de madera.
-No salgas de la ciudad.-dice Castle en un tono serio, aunque por dentro no hace más que reír divertido ante el genio que tiene esa chica.
-No tenía pensado hacerlo, pero si surge, pasaré de usted porque no me importa lo que diga.-cierra la puerta con brusquedad y suspira apoyándose mínimamente en ella recuperando un poco sus fuerzas."
-Aún tenía que haber sido peor.-le golpeó el hombro con el puño.-Nunca me han gustado los tíos así. Prepotentes, idiotas, creídos y todo lo que eras tú.
Rick deslizó su labio inferior a través de toda la largaría de su boca, hasta que este chocó contra su nariz. Allí se detuvo para dejarle un tímido beso mientras su brazo, situado en su cintura, la pegaba más a su torso.
-Sabes que en el fondo te ponía a mil.-ronroneó en la parte trasera de su oreja. Kate se mordió con fuerza el labio inferior cuando la lengua del agente humedeció toda esa zona sin piedad. Y de forma consecuente, sus piernas le fallaron por unos microsegundos en los que Rick la sujetó mejor, al mismo tiempo que sentía a la perfección cómo su piel se erizaba.
-Sabes que yo a ti también.-jadeó.- ¿O no recuerdas esa vez en tu coche….?
"-No te duermas.
-No lo hago.
De nuevo, sonrió.
-¿Fumas hierba?
La pregunta le cogió por sorpresa. La miró rápidamente de reojo, ceñudo.
-Has dicho que te divertías y que no siempre cumples las reglas, es lo único que se me ha ocurrido.
-Estabas mejor callada.-replicó él antes de girar con suavidad a la izquierda.
-Eso es que sí.
-No, Kate, no fumo.
Ésta lo miró, incorporándose un poco. Raras veces la llamaba por su nombre y cuando lo hacía le sonaba extraño y a la vez delicioso.
-Entonces, señor agente del FBI hipermega controlador, ¿cuál es su diversión?
"El sexo. Y mis ganas por probarlo contigo aumentan cada vez que abres la jodida boca."-dijo mentalmente al mismo tiempo que apretaba las manos alrededor del volante.
-Y a ti que más te da. Vuelve a dormirte.
-Que no dormía, imbécil.
Kate le golpeó en el brazo.
Esa vez el brillo que cruzó los ojos del agente no fue excitación, sino malicia. Jugando con la ventaja de que se encontraban solos en la carretera dio un volantazo brusco hacía el lado contrario en el que Kate se encontraba apoyada.
Gracias a la inercia y al destino que adoraba los planes de Rick, el cuerpo de Kate se movió velozmente hacia el suyo aún con el cinturón puesto, haciendo que su cabeza acabara impactando contra su abdomen.
Agachó la mirada, encontrándose con unos ojos verdosos enfurecidos y dijo intentando aguantar la risa:-Eso es una de las cosas que más me gustan."
-Nunca he negado que me gustases.-besó sus tiernos labios. Kate sonrió debajo de ellos. Abrió las palmas de su mano contra su pecho y le miró de nuevo con escepticismo.
-Eres un mentiroso.-protestó indignada sacudiendo la cabeza.- ¡Lo negabas hasta delante de Espósito!
-Será que tú no.-Elliot se acercaba a ellos con varias bolsas pendiendo de sus manos, cosa que le hizo reír ya que no solo no había podido decidir, sino que había optado por coger todo y solucionar así el problema.-¿O quieres que llame a Lanie y le pregunte?
Kate cambió el semblante al instante, y no por el rumbo de la conversación, sino porque de repente, el hecho de pronunciar el nombre de su mejor amiga le había recordado que debía comprar el maldito predictor para salir de dudas. Al parecer, la tensión a la que se sometieron sus músculos alertó al agente, quién frunció el ceño.
-¿Pasa algo?
-No, nada.-fingió una sonrisa medio pasable.-Es que quiero que me compres chocolate, me apetece.-le mintió dejando una senda de besos cerca de la comisura de su boca.-Lo poco que me he traído es para ir a la farmacia a comprar pastillas para la garganta, que está empezando a dolerme.-los ojos azules de Rick destellaron, aunque ella no fue consciente de ello. Como tampoco lo fue de sus pensamientos. "¿Pastillas o un predictor?" La voz de Nikki hizo eco en su cabeza con una de las frases que le había dicho esa misma noche: "-Es raro que no se haga aquí el test de embarazo. Si lo sospecha supongo que querrá saberlo lo antes posible."
Decidió aparentar una serenidad falsa como ella, esperar a ver qué sucedía y cuánto más tardaría en seguir esa mentira que comenzaba a dolerle y cabrearle. De todas formas, prefería no inquietarla, y así ella pensaría que no sospechaba nada sobre el tema. Podría mirar el resultado sin que Kate pensase que estaría al acecho.
-Sin problema.-respondió tras unos segundos en silencio.
Dejó caer la mano que había estado sujetando el trasero de Kate dentro del bolsillo del pantalón, a su lado. Separándose de esta forma de ella y dirigiendo su atención al niño pequeño que caminaba con cuidado de no caer.
-Elliot, he dicho una.-utilizó un tono de voz gracioso a pesar de que tenía ganas de largarse de allí y estar un rato solo, en la playa, pensando.
-Yo quero etas.-se puso de puntillas para poder darle las bolsas sin que se cayesen al suelo, sin embargo Rick prefirió cogerle a él en brazos.-Coge lo que quieras y mételo en el carrito, yo creo que ya tenemos suficiente.-dijo sin mirar a Kate. Reparó en el doble sentido no intencionado que había tenido esa segunda frase, pero no se molestó en hacer ningún comentario sobre ello. Simplemente comenzó a andar, diciéndole alguna tontería al pequeño mientras ella lo seguía de cerca extrañada y tirando del carrito de la compra.
La repentina actitud de Rick le había dejado mucho que pensar. Por mucho que quisiese aparentar que no sucedía nada, algo le había trastocado el buen humor con el que se había levantado y con el que antes estaba bromeando. La pista que corroboró lo que pensaba era la forma que tenía de ignorarla mientras que a Elliot no dejaba de dedicarle mimos. Se decantó por suspirar y rodar los ojos.
Una vez estuvieron en la cola que accedía a la caja registradora, Kate dejó el carrito repleto de productos al lado del agente. Había cinco personas todavía esperando pagar la compra y todas con carros semejantes al suyo, por lo tanto tendrían que esperar un poco más. Algo que no le apetecía nada teniendo en cuenta la actitud de Rick. Éste permanecía delante de ella, sin hacerle mucho caso.
-Me voy a la farmacia, ahora vengo.-probó al mismo tiempo que colocaba mejor el asa del bolso sobre su hombro. Rick murmuró algo parecido a un escueto "vale" que le golpeó en el pecho con fuerza. ¿Qué demonios le pasaba? ¿Cómo había podido cambiar su estado de ánimo en cuestión de segundos? Frunció el ceño.
-Vaya por Dios.-la pareja se dio la vuelta a la velocidad de la luz al escuchar la familiar voz de la mujer, sobre todo, Kate.-Juro que no esperaba encontraros aquí nunca.
-Nosotros tampoco, Sandra.-respondió Rick aún sorprendido por el explosivo encuentro. Kate estaba paralizada por completo, sin poder dejar de mirar a la exuberante morena que había conocido días atrás en el club al que Rick la había llevado. Ese día llevaba el pelo medio ondulado, medio liso, con el maquillaje bien pintado y resaltando las perfectas facciones de su rostro, y a pesar de que iba vestida de la manera más informal del mundo, parecía salir de una pasarela de modelos. No obstante, no fue eso lo que hizo que comenzase a inquietarse, sino que su sueño, en el cual no había dejado de pensar y que ni siquiera había podido comentar con Rick, se recreó en su cabeza, allí mismo.
Cuando se encontraron sus ojos con los de ella, su pulso se aceleró por la vergüenza. Todavía recordaba la forma en la que sus labios se pegaban a los suyos con maestría, de una forma muy distinta a los de Rick, pero a la vez deliciosa.
-Hola, Kate.-su nombre sonó de una manera muy sexy en su boca, la cual no podía dejar de mirar ni repasar en silencio. Tal y como había ido ella hasta llegar junto a la cola con los demás, Sandra sujetaba varias bolsas de papel marrón, también con comida de todo tipo.
-Hola.-respondió ella sin dejarse acobardar por la situación. Sintió la mirada de Rick sobre las dos, esperando la parte incomoda de la conversación, solo que eso se estaba dando a lugar en su interior. Le sonrió ampliamente a la mujer para demostrar su seguridad.
-Y qué...-carraspeó al ver cómo su voz se había tornado extremadamente grave. Su enfado desapareció tras verlas interactuar después de aquella noche en la que habían compartido más que palabras. Sin embargo ahora estaba cachondo. Aunque en otras circunstancias suponía que debía estar celoso de su amiga o algo parecido al ver la forma en la que miraba a Kate. La conocía lo suficiente para saber que hubiese estado dispuesta a llevársela a casa si la chica hubiese accedido. Le gustaba.- ¿Qué haces aquí?
Vio cómo apartaba la vista a regañadientes de Kate con un aire seductor para mirarle a él. Rick se había sentido cautivado por ella la primera vez que la había visto en el club, y desde entonces siempre había preferido frecuentar con ella si estaba disponible que con otra mujer. Era imponente, suficiente, atrevida y sexy, muy distinta y también parecida a Kate en muchas cosas. Pero sin duda Kate conseguía encenderle mil veces más que ella, al menos ahora.
-Hemos venido a comprar algo de comida.-respondió como si fuese algo obvio tratándose de un supermercado. Kate miró al agente al escuchar ese plural en la frase, confusa.-Supongo que este debe ser Elliot, ¿me equivoco?-Sandra sonrió cariñosamente al pequeño que no dejaba de sacudir las bolsas de golosinas alegre y riendo. Se acercó para acariciarle la mejilla con ternura y éste le dedicó una sonrisa adorable. Kate también sonrió al ver sus ojos haciéndose cada vez más pequeños conforme sus comisuras se iban curvando y sus mejillas se hinchaban.
-Sí.-rio Rick.
-Está grandísimo.-comentó la mujer continuando con las caricias.
En ese momento Kate se sintió fuera de lugar. Sandra parecía conocer muchas cosas sobre él. Cosas que a ella le había costado cielo y tierra averiguar. Al igual que con su cuñada, con Nikki, con la que había visto que tenía una complicidad increíble. Prosiguieron con la conversación durante unos minutos más mientras que ella permanecía al margen, cada vez más dispuesta marcharse. Porque no entendía esa indiferencia de Rick hacia ella.
-¿Rick?-por suerte o por desgracia, una nueva interlocutora se unió a la conversación, y de nuevo a ella también la conocía. "No puede ser." Pensó Kate poniendo los ojos en blanco.
La mujer a la que había visto solo una vez en su vida y que había llegado a pensar que era la madre de Elliot, cuando ni siquiera sabía quién era Elliot, con quién Rick se había acostado pensando en ella y a la que se había referido como Gina, estaba allí parada. A diferencia de Sandra, a la rubia la repudiaba. Y estaba segura de que el sentimiento era mutuo.
-Ya me ha dicho Sandra que estáis aquí.-Rick avanzó de espaldas, viendo como la cola iba reduciéndose poco a poco, sin reparar en Kate.
-Queríamos comprar algo para casa, hacía mucho que no veníamos y bueno, ya sabes.-le sonrió Gina alzando los cosméticos que llevaba en la mano y que al parecer había ido a buscar mientras Sandra hacía hueco. Kate se pasó la mano por la frente, asqueada. Era un favor enorme que esa mujer la ignorara, porque así no tendría que utilizar ninguna excusa para saludarla o dirigirle la palabra. Aún recordaba su mirada ácida y prepotente cuando se conocieron y cómo no apartaba la vista de Rick.
-Yo igual.-se mostró amable, aunque Kate sabía que estaba enfadado. Por algo que ella no sabía, pero que lo estaba.
Le pareció un gesto sumamente detestable que hablase cómo si estuviese allí solo, como si ella no existiese. Que supiese que si Gina no le había dicho nada era por algún motivo personal y que aun así él no se dignase a presentarla como su novia. No tenía ningún problema con Sandra, no obstante en una mirada que le dedicó comprendió que ella también estaba comprendiendo la situación.
-Cariño, ¿no estuviste el otro día con Rick?
Si Kate no estaba descompuesta entre tantas cosas, eso hizo que cualquier pizca de cordura desapareciese de sus pensamientos. ¿Cariño? ¿Comprar algo para casa? ¿Cómo había sido tan idiota al pasar todos esos datos por alto? ¿Sandra y Gina eran pareja? Se llevó los dedos hasta el puente de la nariz, y se pellizcó la piel, intentando concentrarse. Así que no sólo se había morreado con una mujer, algo que siempre le había parecido curioso, sino que esa mujer tenía pareja. Pero al mismo tiempo, esa pareja se había acostado con su actual novio.
Eso fue el detonante para que terminase de decidirse, y parecía ser que Rick se había adelantado a ella leyéndole el pensamiento. La miró y ella hizo una mueca de enfado, negando lentamente. Se dio la vuelta y sorteando las cajas, desapareció por la puerta principal con la cabeza bien alta.
Nikki la recibió con una mirada más que sorprendida, que luego pasó a ser preocupada. Cosa normal teniendo en cuenta que Elliot no iba con ella, como tampoco lo iba Rick. Observó que la policía estaba empapada salvo su pelo, el cual permanecía en una coleta alta irregular. Los rasgos de su belleza se veían más acentuados gracias a las gotas de agua. El trikini dorado que realzaba su esbelto físico le dio una ligera idea de dónde podría estar Jameson.
-¿Ha pasado algo?-preguntó angustiada.
-No, tranquila.-Kate entró rápidamente, y la detective cerró la puerta de la misma forma, cortando de golpe la temperatura que estaba haciéndole temblar. Se desprendió de su abrigo y lo colgó en el perchero con los demás.-Supongo que ellos vendrán ahora.
Nikki frunció el ceño sin comprender todavía que sucedía. Sin embargo sí que reparó en la pequeña bolsa de plástico que aferraba en una de sus manos mientras se desvestía. No obstante, prefirió evitar cualquier comentario. Tenía ligeras sospechas de qué podía ser.
-¿Ha pasado algo?-preguntó de nuevo, acercándose al pie de la escalera. La joven había comenzado a subir evitando de esta forma la conversación. Algo le decía que toda esa escena se debía a un enfado con Rick, y que por eso ella había decidido volver a casa sola mientras que él terminaba de comprar con su hijo. Pisó con cuidado el parqué por miedo a resbalarse y caerse. Kate se detuvo a mitad de la subida para mirarla.
Vaciló antes de decir nada. En realidad sentía una necesidad imperiosa de bajar y llorar en su hombro, a pesar de que no la conocía en absoluto, le inspiraba una confianza terrible. Quería decirle que todo apuntaba a que estaba embarazada, que la situación le estaba ahogando y que encima Rick se comportaba como un gilipollas con él.
-Kate, Kate…-pero ya era demasiado tarde para decidir, las lágrimas de agobio la habían traicionado y si a eso se le añadía lo mucho que necesitaba a una amiga en esos momentos, todo se había desbordado.-Hey, ¿qué pasa?
Nikki acudió corriendo a su lado, abrazándola con fuerza. Se le partió el corazón cuando comenzó a sacudirse entre sus brazos gracias a los sollozos. Pero aún más cuando se apretó más contra su cuerpo húmedo sin importarle nada más que ser consolada. A decir verdad no tenía casi trato con Kate, pero eso no significaba que la considerase una mala persona, al contrario, había hecho cambiar a Rick y todos se lo agradecían profundamente. Y tal vez su instinto maternal se había sensibilizado con Elliot y le había sido imposible no contenerse. Era una conexión extraña.
-No puedo con todo esto.-sollozó entre gemidos.-Me siento como una mierda.
Agradeció que Nikki estuviese allí para tranquilizarla susurrándole palabras reconfortantes al oído, al mismo tiempo que acariciaba su pelo o su espalda. Se dejó llevar por su calidez a pesar de lo fría que estaba su piel y cerró los ojos controlando sus jadeos.
-¿Es por Rick?-susurró una vez hubo comprobado que sus respiraciones se habían normalizado.
-En parte.-respondió ella en el mismo tono de voz.
-Nikki, ¿qué pas…?-Rook se detuvo dónde minutos antes había estado su mujer y las miró incómodo. Al ver que tardaba en volver y que no se escuchaba nada, había decidido salir del jacuzzi para ver qué sucedía. Kate se limpió las lágrimas con las manos, apartando el rostro del campo visual de su cuñado. No sin antes comprobar que tenía razón. James solo llevaba puesto un bañador largo azul eléctrico. Pensó en el físico de Rick en comparación con el suyo, ya que Rick era todo gimnasio al ser policía, y su hermano era más bien fibra y fuerza. Y lo que tenían en común eran esos brazos devastadores.
Los hermanos Rodgers eran guapísimos, sin diferencia.
-Rook, me voy con Kate, espera a que vengan Rick y Elliot y no les digas nada.-esperó a que el periodista respondiese de forma afirmativa y añadió:-Por favor.
-Sí, sí, tranquilas.-fue lo único que dijo, probablemente hecho un lío.
Mientras Nikki encontraba algo para ponerse, Kate se sentó en su cama y comenzó a desahogarse comenzando por sus sospechas de embarazo, algo que la detective sabía que diría, pero fingió que no sabía nada. Después terminó con lo que había sucedido hoy. Con la inesperada visita de Sandra y Gina, sin mencionar qué unión tenía con las dos ni nada por el estilo, y el comportamiento infantil del agente del FBI. Nikki chasqueó la lengua indignada con su cuñado. Aunque en realidad no comprendía los motivos que le habían llevado a actuar así, puesto que Kate tampoco los conocía. Sin embargo nada justificaba sus actos.
-Los hombres pueden ser imbéciles sin motivos, cariño.-Nikki se sentó a su lado, dejando que Kate dejase caer la cabeza en su hombro, agotada.-Pero nunca he visto que Rick se comporte como un niño, a pesar de ser el pequeño, porque si no lo sabías, Rook es tres años mayor. Así que en parte, deberías saber que esto es nuevo para mí.
Kate supuso que Nikki debía tener la misma edad que el agente por su forma de hablar, pero tampoco lo preguntó. Se sentía genial así. Las dos solas, hablando, y sin nada que pudiese hacerle sentir mal.
-No me apetece hablar con él, en serio.-masculló.-Y tengo que hacerme la prueba. Joder Nikki, soy una cría para esto, es que me viene grande, yo no sé…-comenzó a alterarse. Vomitó la retahíla de palabras rápidamente y se removió.
-Vamos a hacer algo.-la detective la detuvo aferrando su rostro entre sus manos. Debía admitir que para lo joven que era, Kate era preciosa.-Entra al cuarto de baño, hazla y yo te estaré esperando aquí, no voy a dejarte sola.
El corazón de la abogada se deshizo en su corazón ante la mirada tan tierna y real que estaba lanzándole su cuñada, además de sus palabras que habían tenido un impacto favorable en su estado de ánimo.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
Kate suspiró profundamente. Cuando abrió los ojos, Nikki le sonreía animándola a levantarse e ir al baño. De alguna forma, se veía reflejada en ella. Sobre todo en el miedo que en su día sintió cuando tuvo que hacerse la misma prueba. La abogada obedeció, entrando al baño y cerrando la puerta detrás de su espalda. Las manos le temblaban mientras se deshacía del plástico de la bolsa y después del envase de cartón del predictor. Leyó las instrucciones con atención, haciendo hincapié en lo que debían expresar los resultados.
"Si las tiras reactivas expresan una doble línea en el lector correspondiente, indicará que se ha detectado la HGC y que usted está embarazada. De esta forma, la prueba se considerará positiva. En caso de aparecer una única línea vertical, la prueba se considerará fallida."
Se sentó con cuidado en la taza, sin tener idea de cómo posicionar el predictor para no mancharse al comenzar la prueba. Tras varios segundos probando distintas formas, decidió orinar en la parte del lector ya que por la otra punta estaba sujetándolo. Deseó que hubiese sido todo distinto y que Rick hubiese estado ahí con ella en lugar de Nikki, o que no tuviese ese miedo ante la reacción que pudiese tener en el caso de resultar positivo. Cerró la tapa del inodoro, sentándose encima incapaz de dejar de mirar el insignificante objeto de plástico blanco. Tan solo necesitaba tres míseros minutos para desencadenar algo nuevo. Se arrepintió de no haber llevado ese día su magnífico reloj, porque todo habría pasado más rápido. Sin embargo se tuvo que conformar con ir diciendo en voz baja los segundos que iban transcurriendo al mismo tiempo que los nervios iban más allá.
Contempló el predictor entre sus manos temblorosas. Para bien, o para mal, sabía que el resultado que quedase impreso en el pequeño espacio de plástico del final podría cambiarle la vida. En mil sentidos, de mil maneras... La barbilla se había unido al nerviosismo que expresaban sus dedos y no podía controlarla. Vibraba a pesar de tener la boca cerrada y bien sellada con los dientes prietos. Revisó varias veces que la puerta del baño no se abriese, ya que Rick podía llegar a casa en cualquier momento, buscarla y desatar una cadena de horrores.
Un minuto. Solo quedaba un minuto para que se revelase su futuro en un maldito predictor. Mantenía las piernas cruzadas, una encima de la otra, mientras continuaba sentada en la taza del inodoro. Contó mentalmente esos últimos segundos antes de mirar hacia lo que sería su nuevo destino.
Sintió sus ojos humedecerse hasta el punto en que las lágrimas comenzaban a desbordarse por el borde de sus párpados. Su pecho ascendía y descendía irregularmente, y ni siquiera sabía qué demonios hacía riéndose, cuando en realidad debía estar llorando el doble.
La puerta se abrió poco a poco, hasta que parte del rostro de Nikki se vio a través de ella.
-¿Qué es? ¡Estoy en ascuas, joder!-preguntó más nerviosa que ella.
Levantó el predictor, aunque sabía que no podía ver que el lector marcaba dos rayas verticales unidas.
-Embarazada.-sollozó al mismo tiempo que su garganta producía una risa seca.-Estoy embarazada.
En el próximo capítulo:
"-Dios, es increíble...-Kate susurró para no despertar a Elliot, quién a pesar de llevar un rato durmiendo continuaba mamando del pecho de Nikki.-Es...-ni siquiera tenía palabras para expresar cómo se sentía en ese momento.
-Dentro de unos meses te tocará a ti.-respondió la detective separando los dedos índice y corazón para colocarlos de forma paralela el uno al otro mientras que la boca de Elliot quedaba entre ambos y así controlar la deglución del niño.-Acostúmbrate.
Kate le sonrió con todo el cariño que pudo expresar, sabiendo que estaba en lo cierto. Cada segundo que pasaba estaba más cerca de su momento, y más cerca de enfrentarse a Rick."
