antes de iniciar con el capitulo, quiero agardecer a tos ls que le han dado uan oportunidad a mi fic, y ponerlo como historia favorita, espero sigan , Alejandra n, Litzy y Selene silk, gracias por leer mi historia, espero sea de su agrado el siguiente capitulo; Starligt, amiga, por fin actualicé! espero no defraudarte con el capitulo! Que toda la buena vibra llene siempre su vida! nos estamos leyendo!
DECISION
Entré a casa, pensando en lo bien que me la había pasado en compañía de Seiya, la sorpresa que me había dado al comprar aquel vestido, el hermoso día de campo que organizó solo pasa los dos, el paseo en bote con la hermosa vista, en fin todo estuvo genial, aunque aun tenia esa pequeña insatisfacción porque Seiya no me había besado. Después de este día tan agotador y lleno de emociones, me di un relajante baño de espuma, y me fui a dormir.
A la mañana siguiente, súbitamente, me despertó el constante sonar de mi celular, intenté ignorarlo, hasta que, finalmente, decidí contestar.
¿Bueno? —dije con la voz aun adormilada.
¡Serena! ¡¿Como pudiste hacer eso? —era la voz claramente molesta de Haruka.
¿A que te refieres? —dije aun adormilada.
¡A las fotos que acabo de ver en una revista donde aparecen Seiya y tú, déjame decirte que gracias a eso están en boca de todo el mundo! ¿Cómo es posible que le hagas eso al príncipe?
Al decir estas palabras, un gran enojo me recorrió a lo que el respondí.
Para empezar Haruka, Seiya es mi amigo y no le veo ningún inconveniente en salir con él, y por lo visto todo el mundo se preocupa por lo que el pobre de Darién-dije esto en un tono de burla- está sufriendo, pero respóndeme, ¿A caso alguna de ustedes se ha puesto a pensar lo que él me hizo?
Claro que lo hemos pensado, y créeme que no aprobamos lo que te hizo, pero si tan solo…—en ese instante, la interrumpí.
Si ya se Haruka, "si tan solo le diera una oportunidad de explicarte entenderías", esas palabras realmente ya estoy cansada de escucharlas, y si quiero o no escucharlo ese es mi problema y de nadie más, así que por favor dejen de decirme que es lo que debo de hacer, Haruka realmente te estimo y no me gustaría pelearme contigo, así que saldré con Seiya las veces que yo quiera y nada ni nadie me lo impedirá.
Después de decir esto, un largo silencio siguió mis palabras, hasta que finalmente Haruka habló.
-Muy bien cabeza de bombón, solo cuídate y espero que no te arrepientas. Clic.
Escuché como colgó el teléfono sin darme la oportunidad de despedirme, un poco irritada me levanté, ya que al parecer hoy sería un día un poco agotador.
Mientras me estiraba un poco, nuevamente sonó mi celular.
-¿Bueno?- dije un poco molesta, ya que la discusión con Haruka me había dejado con un poco de mal humor.
-Hola bombón, ¿a caso te desperté?- era Seiya, al escuchar su voz, rápidamente mi mal humor desapareció.
-No para nada Seiya, es que hace unos instantes tuve una pequeña discusión con Haruka.
-Pues si discutieron por lo que me imagino, me extraña que no haya ido directo a tu casa para estrangularte.
Ante lo gracioso de su comentario, no pude más que reír.
-Tienes mucha razón, pero gracias al cielo, no pasó eso
-eso es lo importante, a propósito, ¿recuerdas que te dije que te enseñaría a manejar?
-por supuesto, solo que pensé que bromeabas.
-para nada bombón, así que, ¿Qué te parece si vamos a sacar tu permiso para conducir?
-está bien Seiya solo si no te importa que tus fans te vean conmigo.
-por mi la prensa puede especular lo que quiera, mientras tu y yo sepamos la realidad, lo demás no importa.
-siendo así esta bien, ¿a que hora vienes?
-te parece bien ¿en una hora?
-muy bien Seiya, aquí te espero.
Hice mis quehaceres lo más rápido posible, y mientras me duchaba, escuchaba el constante sonar de mi celular con los tonos de llamadas y de mensajes, seguramente eran las chicas que ya se habían enterado de lo sucedido. Terminé de arreglarme antes de lo esperado, así que para matar el tiempo, empecé a ver las llamadas perdidas y los mensajes sin leer.
Al parecer, antes que Haruka, Darién se había enterado, pues había alrededor de diez llamadas pérdidas de él, tenía dos llamadas de Rei, una de lita y Amy, y cinco de mina, no había necesidad de regresar las llamadas, pues me enviaron mensajes al ver que no respondía.
Primero leí el mensaje de mina.
Hola sere! Ya me enteré! Eres una pillina! Espero detalles OK? Y no te preocupes que si alguna de las chicas se pone en mal plan yo te ayudo con ellas jajaja espero tu respuesta! Xoxo.
El siguiente fue el de Rei.
Serena tonta! Como es que no te diste cuenta de los fotógrafos? Sabes que sea cual sea tu decisión cuentas conmigo! Espero que nos reunamos con las chicas para platicar.
El que me dejó un poco sorprendida fue el de Amy.
Hola serena! Me acabo de enterar de lo sucedido por una conversación de unas enfermeras, que al parecer te reconocieron como la ex prometida de Darién, espero nos cuentes que tal te fue en tu día de campo. Me despido porque tengo unos trabajos que entregar, estamos en contacto.
Solo esperaba que nadie dijera nada de que estuve comprometida con Darién, porque entonces si que metería en problemas a Seiya. En ese instante, escuché el timbre de la puerta así que rápidamente bajé para recibir a Seiya.
- ¡Ya me voy mamá!- dije al pasar casi corriendo hacia la puerta.
- ¿A dónde vas serena?- me preguntó mamá casi gritando.
Voy a salir con Seiya, llegaré un poco tarde- y diciendo esto, abrí la puerta, y ahí estaba frente a mi, mi sol personal: Seiya, mi corazón latió frenéticamente a encontrarme con su mirada, una sonrisa curvo sus labios al verme.
- ¿Lista bombón?- me preguntó.
- ¡Por supuesto!- le respondí alegremente.
- Muy bien vayamos por tu permiso para conducir. Mientras nos dirigíamos por mi permiso para conducir, platicamos de aquella noticia que tanto alarmó a las chicas.
- ¿Entonces Haruka se comportó un poco ruda contigo bombón?- me preguntó Seiya después de que el platiqué la manera en que me habló.
- Un poco Seiya, ya sabes el carácter que tiene, pero le dije claramente que yo te vería las veces que yo quisiera, y como siempre, salió a defensa de Darién –dije en un tono irónico- "si tan solo lo dejaras que te explicara las cosas, entenderías"- le dije arremedando la voz de Haruka, lo que causó que Seiya riera- explicarme ¿Qué?, ¿los detalles de su engaño? La verdad es que no, tuve más que suficiente en la boda.
- En eso tienes razón bombón, pero creo que en eso las chicas tienen razón, ¿de verdad nunca vas a hablar con él?- me preguntó, por un instante creí que bromeaba, pero al ver la seriedad de su expresión le respondí.
- Seiya, nunca pensé que serías tu quien apoyaría a las chicas.
- No es precisamente que las apoye, pero como dicen los terapeutas, "hay que cerrar círculos" creo que es algo así- hizo una pausa- y por lo que veo ya no te cuesta tanto trabajo hablar del tema bombón.
- No es que ya no me cueste trabajo Seiya, lo que sucede es que a tu lado, no me duele tanto hablar del tema- le dije mostrándole una calida sonrisa.
Finalmente, llegamos a la oficina de vialidad, tomaron mis datos, y gracias a las influencias de Seiya, rápidamente me dieron mi permiso para conducir.
- Toma- dijo Seiya, en cuanto salíamos del lugar, lanzándome las llaves de su automóvil, las alcancé a tomar torpemente.
- ¿Y que se supone que debo de hacer con ellas?- le dije mostrándole las llaves.
—Es obvio bombón —dijo mientras levantaba una ceja- tú conducirás.
El pánico me recorrió, ¿A caso no le había dicho de mi fatídica experiencia al volante?
—No Seiya yo ya te había dicho… —en ese instante me silenció.
—si ya lo se, y no me importa, así que anda sube al auto —me dijo sentado en el asiento del copiloto, una vez que me senté al volante, tomó mi mano y me dijo- no te preocupes bombón, todo saldrá bien.
—Pero…—empecé a decir nuevamente.
—Pero nada bombón, confío en ti, así que anda, vamos al centro comercial a comer algo.
Mis manos ya estaban temblando, sin ni siquiera haber encendido el auto. Di vuelta a la llave y el motor rugió al ser encendido, tenía mi pie pisando firmemente el freno.
—Suelta lentamente el freno, bombón- me dijo Seiya, mostrándome una sonrisa, para brindarme confianza. Así lo hice, Seiya me daba las instrucciones conforme avanzábamos, hasta que finalmente, llegamos al centro comercial.
—¡Uff! Esto fue agotador! –dije con un exagerado tono de cansancio.
—Para nada bombón, solo es cuestión de práctica, así que anda vamos a comer algo.
Así transcurrieron los días, entre clases de manejo y comidas principalmente, en el departamento de Seiya, quien constantemente se veía abordado por los comentarios de las chicas y de sus hermanos respecto al llevarme por avenidas transitadas a conducir.
—Lo que ella necesita es confianza —les dijo una tarde Seiya, mientras comíamos una pizza— así que se la estoy dando y como ven a mejorado bastante.
Y eso era verdad, yo no quería defraudar a Seiya, así que sin que el y las chicas lo supieran, por las noches antes de dormir, leía un manual de conducción, para así mejorar y no causar daño alguno a su auto. Y mientras hacia esto, no podía dejar de pensar en que pasaría si me encontrara en esta misma situación en compañía de Darién, para empezar, no me haría conducir por avenidas transitadas, y en lugar de enseñarme él, estaba casi segura que me enviaría a una escuela de manejo.
—¿Y que piensan hacer respecto a esto? —dijo Mina, lanzando las revistas sensacionalistas llenas de fotografías de Seiya en mi compañía, conduciendo por la ciudad; el primer reportaje, de aquel paseo que di con él, había alterado bastante a mis padres, pero se tranquilizaron al asegurarles que Seiya era solo mi amigo, y que los chismes se debían, principalmente a que el era una figura publica.
—Porque están en boca de todo el mundo —continuó diciendo Yaten.
—Realmente, mientras ustedes y nosotros sepamos al verdad, lo demás sale sobrando ¿no creen? —finalizó Seiya. Súbitamente, la plática cambió de rumbo al concierto en el que actuarían Mina, presentando algunos temas de su disco, seguida de la presentación de Lady Gaga, y finalmente, el lanzamiento del primer sencillo de los Three Lights.
Mis pensamientos cambiaron súbitamente al recordar a la pequeña Rini, que nunca más volvería a ver, a mi pequeño, que solo tuve la oportunidad de verlo entre mis brazos, sentí un nudo en la garganta al evocar aquellas imágenes de mis pequeños, aquel que sacrifiqué por salvar al universo, y a mi pequeña, que nunca tendría al oportunidad de verla crecer.
—¿Serena? —Gritó Mina— ¡despierta!
—Perdón —al mirarlos, vi una mirada inquisitiva en todos ellos, rápidamente deseché aquellos pensamientos de mi mente.
Hay serena, siempre que pones esa mirada perdida, me asustas, dime ¿en que piensas?
—En nada Mina— pude ver que no los engañaba, Mina solo se limitó a alzar los hombros, mientras los demás, desviaban las miradas— y ¿Qué me decías?
—Que aun no nos has dado la invitación a tu graduación, tontita —dijo Mina.
Es cierto, la ceremonia se llevará a cabo en el salón de hotel "Luna turquesa", y la recepción será en los jardines, así que si quieren estar en primera fila, tendrán que llegar antes de las tres de la tarde.
—Muy bien serena, entonces ahí estaremos—dijo Amy.
—Los dejo —empecé a decir-—ya que mañana el día será largísimo, así que los espero no me fallen.
Me despedí de todos, Seiya me llevaba a casa, o mejor dicho, yo lo llevaba, ya que siempre me dejaba conducir de camino a casa. Mientras ponía un CD de lady gaga para que me fuera familiarizando con su música, ya que según él, tenia que ir obligatoriamente al concierto ya que me dijo, me tenía una sorpresa. Mientras tarareábamos una canción, el semáforo se puso en alto, así que lentamente frené. Mientras escuchaba cantar a Seiya, sentí la mirada de alguien, así que disimuladamente, miré en dirección al auto que se encontraba a la derecha; no puede ser, pensé, era Darién, parecía como si lo hubiera conjurado, quise cerciorarme de que era él, pero repentinamente, el semáforo cambió su luz a verde, dejándome con la duda.
—Bombón, arranca –me dijo Seiya.
Llegamos a casa, antes de despedirnos, repentinamente, Seiya me detuvo.
—Bombón, ¿algún día me contarás que es lo que te pasa? – dijo, tocando mi mejilla con el dorso de su mano, esa caricia lanzó un torrente de emociones, que no pude explicar.
—Solo dame tiempo ¿si? –le dije lanzándole una mirada suplicante.
Inesperadamente, me abrazó, automáticamente, correspondí a ese abrazo, feliz de encontrarme entre sus brazos, me sentía tan bien en su compañía, si tan solo… pero antes de pensar en esa posibilidad, tenia una cosa muy importante que hacer.
—Que duermas bien bombón— seguido de estas palabras, deposito un suave y dulce beso en mi frente, y subió a su auto.
Mientras me disponía a descansar, a mi mente llegaron los recuerdos de los momentos que pasé a lado de Darién, y a su vez, los vividos con Seiya, era inevitable hacer una comparación, entre uno y otro. ¿Por qué no darme una oportunidad con Seiya? Después de todo, lo amaba, no de la manera en que amé a Darién, por que lo que hubo entre él y yo, venia desde hace tiempo atrás, ambos sabíamos que en el pasado nos amamos, y que por consecuente, nuestro destino era culminar con lo ocurrido en el pasado, se podría decir que, mas que un amor a primera vista, este surgió como consecuencia de recuerdos pasados.
A diferencia de Seiya, que lo nuestro fue, inesperado, el se enamoro de mi, no por alguna alzo de pasado, sino que se enamoro de mi forma de ser, con todos mis defectos y virtudes, pero sobre todo, sin intentar cambiarme, en pocas palabras, se enamoró de tal como soy.
¿Por qué no? Después de todo, la utopia de Tokio de cristal se vino abajo, con la infidelidad de Darién, por largo tiempo me culpé, por no haber sido lo suficiente madura, por no haber cambiado mi actitud infantil, por no ser lo que él esperaba; pero si él realmente me hubiera amado, no hubiera intentado cambiar mi forma de ser ¿o a caso no era así? Ya sabía que tarde o temprano yo llegaría a gobernar la tierra, y por eso me pedía más de mí. Lo único que yo realmente quería, era que me amara tal como soy.
Así que ahora que había encontrado a al persona que me amaba como era, debía de cerrar mi círculo con Darién. Así que, tomé la decisión de finalmente, hablar con Darién. No sabía como ni cuándo lo haría, pero de que lo haría, lo haría. Antes de hablarlo con las chicas, la primera persona que debía saber mi decisión era Seiya, ya que de lo que el dijera dependía nuestro futuro.
A la mañana siguiente, me desperté lo mas temprano posible, ya que hoy seria un día muy importante en mi vida, hoy me graduaría de la universidad. Me tomé mi tiempo para vestirme, indecisa en si debía ponerme aquel vestido tan atrevido que me había regalado Seiya.
Terminé de maquillarme, fue un maquillaje muy ligero, ay que no quería lucir exagerada, me puse unos discretos aretes con una perla, y una gargantilla también de perlas. Me puse el vestido, en conjunto con las perlas, me daba un aire de distinción, con un poco de sensualidad, me sonrojé al pensar en lo que diría Seiya al verme así. Después de todo, la toga cubriría el vestido la mayor parte de la ceremonia.
Bajé lentamente las escaleras, pensando en la reacción de mis padres al verme con este vestido.
—Luces hermosa —fueron las palabras de mamá.
—No puedo creer que hoy te gradúes mi pequeña –dijo papá con los ojos llorosos- parece que fue ayer cuando llegaste a casa siendo a penas un bebé, y mira en lo que te has convertido, en una hermosa dama.
—Basta papá que me vas hacer llorar –le dije con la voz entrecortada.
—Andando, que quiero ver cuando te anuncien ganadora – dijo muy orgulloso papá.
—Pero papá, ya te dije que es muy poco probable el que yo gane.
—No sé porque pero presiento que tu ganaras princesa –dijo papá con una gran sonrisa.
Antes de salir, me puse la toga, pues no estaba lista para que todo mundo me viera entrar con ese revelador vestido. Fuimos de los primeros en llegar, aun no llegaban las chicas, pero tarde o temprano llegarían, así que me fui a sentar en mi lugar, a algunos de mis compañeros no los había visto desde aquel día de mi boda.
—¡Serena, ven siéntate aquí! –me dijo una compañera de clase, que fue una de mis invitadas a la boda.
—Hola Tsuki –la saludé una vez sentada en la silla que se encontraba a su lado.
—Ni preguntar como has estado ¿verdad? –me dijo para mi sorpresa.
—¿A que te refieres?
—Pues que por lo que muestran las revistas, andas de romance con ¡Seiya Kou! –Dijo muy emocionada- pensé que después de lo ocurrido aquel día, pensé que estarías devastada, pero cual fue mi sorpresa al ver aquellas ¡fotos! Mira que consolarte nada más y nada menos que en los brazos del guapísimo Seiya ¡hay serena! –Dijo después de un largo suspiro- ¡como te envidio!
No quería hablar más del tema, así que rápidamente, cambié la conversación hacia temas más superficiales, y mi táctica funcionó a la perfección. Pronto la sala empezó a llenarse, había reporteros por todas partes, solo esperaba que no se encontrara entre ellos algún reportero sensacionalista que me pudiera reconocer. Pude ver cuando mis amigas, en compañía de Yaten y Taiki, llegaron, pero ahí hacia falta Seiya, una y otra vez dirigía mi mirada hacia la entrada del salón, en espera de que llegara Seiya, pues la ceremonia no tardaría en dar inicio.
El rector de la universidad, dio inicio a la ceremonia. Mientras yo intentaba poner atención a las palabras del rector, Tsuki seguía hablando acerca de su proyecto.
—…y mi papá me dijo que si no ganaba el concurso, el podía conseguirme trabajo en… —repentinamente, guardó silencio—oye serena —dijo elevando un poco la voz— ¿Qué aquel no es tu ex prometido?
Rápidamente, dirigí mi mirada hacia el publico, el pánico se apoderó de mi, no es posible, pensé; el destino me estaba jugando una broma, porque una cosa era que quisiera escucharlo y otra muy distinta, el hacerlo precisamente el día de hoy. Busqué y no encontré nada, así que respiré aliviada.
Uno a uno fueron pasando los graduados, llegó mi turno y escuché los aplausos de mi familia y amigos, en cuanto recibí mi diploma, dirigí una sonrisa en dirección de ellos.
—A llegado la hora de anunciar al ganador del concurso –dijo el rector, e inmediatamente todos guardamos silencio- el ganador es… la señorita ¡Serena Tsukino!
Todo el mundo estalló en aplausos, yo permanecí sentada con la sorpresa grabada en mi rostro.
—Anda Serena, ¡te están esperando! –fueron las palabras de Tsuki, así que me levanté y me dirigí hacia donde se encontraba el director a recibir el reconocimiento. Los flashes de las cámaras empezaron a relampaguear en mi rostro.
—¿Cómo se siente de ser la ganadora?-era la pregunta que todos los reporteros me hacían, solo pude sonreír, ya que me había quedado sin palabras, finalmente el rector dio por terminada la ceremonia lo que causó gran emoción entre todos nosotros, mis compañeros me felicitaron por me triunfo, e inmediatamente se acercaron a mi familia, y las chicas.
—¡Te lo dije hija que tu ganarías! –fueron las palabras de papá.
—Muchas felicidades hija! – me dijo mamá.
—Felicidades serena – me dijeron las chicas. Repentinamente, entró Seiya con un enorme armo de rosas rojas, mi corazón palpitó de emoción al verlo, así que sin pensarlo, corrí en su dirección.
—¡Gané Seiya! –le comuniqué lanzándome a sus brazos.
—¡Muchas felicidades bombón! —Me dijo claramente emocionado por mi triunfo— estas rosas son para ti.
—Gracias Seiya pero no te hubieras molestado –le dije sonrojándome.
—Hija nos vamos al jardín en donde será la fiesta, ¿te esperamos? –me preguntó mamá.
—No mamá, adelántense en un momento los alcanzo –les dije.
—Muy bien, te veremos allá –dijo mamá.
—Y ustedes chicas ¿No van a asistir a al fiesta? —les pregunté, ya que al parecer no se querían mover de ahí, era como si esperaran a alguien.
—Si, en un momento serena, no te preocupes— me respondió mina, y por alguna razón Yaten la miró de un modo un tanto molesto.
—¿Por qué no se adelantan Seiya? l—e dijo Yaten, lanzándole una mirada significativa.
—Anda bombón, vamos— e inmediatamente me tomó de la mano, llevándome a un jardín lleno de rosas de todas las clases, y en medio de ese pequeño paraíso, se encontraba una hermosa fuente, con unos lindos peces dorados nadando en ella.
—Este lugar es hermoso Seiya— le dije.
—No más que tu bombón —comentó galantemente.
—Tu solo lo dices por quedar bien.
—Para nada bombón, y apropósito de bellezas, ¿te pusiste mi regalo?
Inmediatamente, me quité la toga que hasta el momento ocultaba el vestido, pude ver como se quedó impresionado al verme e inmediatamente dijo.
—Definitivamente luces es-pec-ta-cu-lar —dijo tomando mi mano y girándome para observarme bien— si no fuera porque nos están esperando, te robaría en este instante bombón.
Ante su comentario, no pude más que reír. E impulsivamente, me lancé a sus brazos.
—¿Y este abrazo?—dijo Seiya después de unos instantes.
—Es porque me gusta estar entre tus brazos, Seiya—le dije escondiendo mi rostro.
—Ese es el efecto que causo en las mujeres—dijo con un tono de voz un poco grave, haciendo una pobre imitación de un donjuán.
—Tengo que decirte algo Seiya—dije apartándome un poco de su lado, mirándolo a los ojos.
—Te escucho, bombón.
—Pues, que e decidido—tomé un poco de aire antes de continuar—escuchar a Darién.
Sentí como se tensó al escuchar mis palabras, y antes de que las mal interpretara continué.
Y no es porque tenga pensado regresar con él, sino que he pensado las cosas y antes de iniciar algo, creo que debo cerrar círculos, como tú lo dijiste, así que, ahora mas que nunca, necesito que estés a mi lado Seiya—finalicé, con una sonrisa, la cual el imitó.
—Sabes que siempre podrás contar conmigo bombón—dijo mientras pasaba sus dedos suavemente por mi barbilla—y si se puede saber ¿a que te refieres con iniciar algo?
—Lo sabrás a su debido tiempo Seiya, y te prometo que cuando llegue el momento te contaré todo—dije esto, depositando un beso fugaz muy cerca de sus labios, y pude ver la sorpresa grabada en su rostro.
—Ejem—se escuchó un carraspeo a nuestras espaldas, y al mirar a nuestras espaldas, se encontraba Rei mirándonos.
— ¿Qué no piensan ir a la fiesta? Los estamos esperando chicos.
—Ya íbamos hacia allá Rei—empecé a decir, y tomé Seiya de la mano—anda vámonos Seiya.
Nos dirigimos en compañía de Rei al jardín en el que se llevaría a cabo la fiesta, todos nos estaban esperando en nuestra mesa. Instantes después, sirvieron la comida.
— ¿le podrías decir a Yaten que si me puede prestar las llaves de su auto?—le dijo mina a Seiya quien solo elevó una ceja ante su comentario.
—Yaten que dice mina—en ese momento, Seiya fue interrumpido por Yaten.
—Ya la escuché—dijo en un tono bastante molesto—dile que para que demonios las quiere.
Seiya me preguntaba con la mirada si sabia algo, yo solo eleve os hombros en señal de negativa.
—que dice que…—pero nuevamente, Seiya no pudo concluir la frase, al ser interrumpido por una mina encolerizada.
— ¡dile que olvidé sacar mi bolso y mi abrigo!
Seiya estaba a punto de repetir lo que le dijo mina, y yo no pude evitar empezar a reírme a carcajadas ante lo gracioso de la situación, cosa que dejó bastante extrañados a los demás.
— ¿De que te ríes serena?—me preguntó lita.
—jajaja—yo no podía parar de reír—Es que es muy gracioso, Mina y Yaten tratando de ignorarse, usando a Seiya como mensajero, ¡y ni siquiera lo dejan terminar las frases! Jajaja—en ese momento, las lágrimas debidas a tanto reír, resbalaban por mis mejillas.
—Solo a ti esta situación te podría parecer graciosa serena—dijo Yaten en un tono sarcástico, como era su costumbre.
—Y a todo esto, ¿se puede saber por que se enojaron?—pregunté.
— Que te lo diga Mina—fue la respuesta de Yaten, dando por terminada la conversación y al mismo tiempo, dándole las llaves de su auto a mina.
—Chicas, ¿me acompañan por mis cosas?—nos dijo mina, mirándonos de forma suplicante. Todas nos levantamos de nuestros lugares para acompañarla.
—Mina, ¿Nos vas a decir por que te enojaste con Seiya?—le pregunté mientras nos dirigíamos al estacionamiento.
Después de mucho dudar, finalmente me respondió.
—Por cosas sin importancia serena.
Llegamos al auto de Yaten, y mientras mina sacaba sus cosas, pensé que este era el momento ideal para hablar con las chicas.
—Chicas, tengo algo importante que decirles—empecé a decir, todas me miraban de manera extraña.
— ¿De que se trata serena?—dijo lita.
—Que he decidido—dije, mientras alisaba mí vestido—escuchar a Darién.
Me esperaba cualquier cosa, menos la reacción que tenían en ese momento, se miraron unas a otras bastante confundidas, hasta que finalmente, Rei habló.
—Pero tu y Seiya…-dijo esto, haciendo un ademán con la mano como insinuando algo.
—Si lo que tratas de decir que si Seiya y yo somos novios, la verdad es que no—y agregué—aun no.
—Y con aun no quieres decir…-preguntó Mina.
—Que aun no lo hemos hablado, ya que antes de pasar a ese tema, antes quiero dejar aclarada mi situación con Darién.
—Eso quiere decir que… ¿no regresaras con él?—me preguntó Amy.
—Así es chicas, y se lo mucho que aprecian a Darién, pero sinceramente, una infidelidad que tuvo como consecuencia una hija, no es algo que sea fácil dejar pasar por alto y que la relación siga.
Todas guardaron silencio por un largo rato, lanzándose miradas confusas, hasta que finalmente, Amy habló.
—Si esa es tu decisión, la sabremos respetar serena, si crees que tu felicidad ya no está a lado de Darién, cuentas con nuestro apoyo.
—Así es serena—dijo Rei—además pase lo que pase siempre seremos amigas.
— ¿Y cuando piensas hablar con Darién, Serena?—me preguntó lita.
—Sinceramente, no lo sé, solo se que es necesario aclarar las cosas, para que así empiecen a sanar las heridas ¿no creen?
—Tienes razón serena, solo que…-mina dudó por un momento, al parecer quería decirme algo.
— ¿Qué mina?—pregunté.
—Que espero que seas feliz—dijo con una gran sonrisa, pero una vocecita en mi interior, me decía que mina me estaba ocultando algo. Nos dirigimos de regreso al jardín, la comida, aunque sencilla, estuvo genial. Bailamos y nos divertimos hasta ya entrada la madrugada, llegó la hora de despedimos, con la promesa de que nos veríamos por la tarde en la cafetería de Lita.
Me desperté casi a medio día, así que rápidamente me di una ducha y me arreglé, ya que me encontraba bastante hambrienta. Al llegar a la sala, encontré a mamá mirando unas fotografías, bastante afligida.
—mamá, ¿te encuentras bien?—en ese instante, me miró, pude ver sus ojos irritados de tanto llorar.
—Es que, hace un rato, me llamaron para decirme que, mi tío Ichiro, falleció ayer por la noche. Y como soy su único familiar, tengo que ir a encargarme de los preparativos para el funeral.
— ¿Y el no tenia, hijos?
—Tiene una hija, tal vez la recuerdes, tu tía Aiko—a mi mente, llegaron recuerdos confusos, pero por más que lo intentaba no la recordaba.
—Mira, es ella—dijo mamá, extendiéndome una foto en al que se encontraba una hermosa mujer de cabellos rubios que caían en pequeñas ondas a la altura de la espalda, y estaba acompañadas de dos pequeñas, de aproximadamente un año y tres años de edad, respectivamente, ambas rubias, la mas grande de ellas, tenia los ojos de un verde jade y el cabello sujetado en media coleta, mientras que la mas pequeña…
— ¿A caso esta soy yo mamá?—dije señalando a la mas pequeña.
—Así es serena, mi prima y yo nos queríamos tanto, que fue por eso que sufija se llama Selene y tú te llamas Serena, queríamos que ambas crecieran juntas y se vieran como hermanas, al igual que ella y yo, pero…—en ese instante mamá empezó a sollozar.
— ¿Qué sucedió mamá? ¿Por qué se fue la tía Aiko?
—Por un disgusto que tuvo con sus padres, por el hecho de que ella se había enamorado de un norteamericano, mis tíos se opusieron rotundamente a su matrimonio, pero aun así, ellas se caso con Robert, ella pensó que sus padres al conocer a la pequeña Selene, ablandarían su corazón, pero no fue así, ella luchó mucho por lograr su perdón, hasta que, llegó el día en que se tuvo que ir con su marido a vivir a Chicago.
— ¿Y nunca volviste a saber de ella?—le pregunté a mamá.
—si hija—dijo limpiándose las lagrimas—nos estuvimos enviando cartas, por mucho tiempo, hasta que un día, dejaron de llegar, y mis cartas enviadas fueron devueltas, así que supuse que ya no quería saber nada de la familia.
— ¿Así que ahora quieres encontrarla?
—si hija, y no se por donde empezar, ya que lo ultimo que supe de ella, fue que enviudó al poco tiempo de llegar a Chicago, y que había conocido a un hombre maravilloso que estaba dispuesto a hacerse cargo de ella y la pequeña Selene, pero después, ya no supe mas.
—No te preocupes mamá—le dije, sonriéndole para darle ánimos—yo encontraré la manera de ayudarte, y sé quien nos puede ayudar.
—Gracias hija, por tu apoyo—me abrazó fuertemente, derramando las lágrimas que hasta el momento, había intentado contener.
Tengo que pedirle ayuda a Haruka y Michiru, pensé.
