Lo escuchas, es un susurro, un aliento helado golpea tu oreja, no voltees.

Solo siéntelo, cierra los ojos y entrégate a la sensación.

Un frio te estremece, sientes temor, sientes escalofrió y tal vez sientas miedo… unos firmes brazos te rodean con lentitud y gimes ante la expectativa.

Muerdes tus labios con deseos y tus ojos se abren de excitación.

Tu cuerpo tiembla anhelante de más sensaciones.

Tu respiración se vuelve lenta y pesada, sientes que tu corazón quiere salirse de tu pecho.

Un beso suave deja huella en tu cuello y un dulce mordisco te hace gritar por lo que vendrá a continuación.

No tienes idea de lo que te espera cuando la oscuridad toma la luz de tus ojos y un grito de terror escape por tus labios transfigurados por el horror.

No es tu amante el que te abraza, no es la muerte la que te rodea… es ella tu sombra que bebe con deleite la vida que las has ofrecido por un minuto de excitación.

LUNA ROJA

Capitulo 27

Hermione descansaba dentro de una tina de agua helada perfumada con jazmín. Sus ojos cerrados y una sonrisa en sus labios. Disfrutaba de aquella sensación. Estaba de vuelta, aquella habitación en las profundidades de las mazmorras. Frente a ella el lago negro mostraba su esplendor, aguas turbias abrigadoras de secretos y criaturas misteriosas. Con voz melodiosa tarareo con suavidad aquella nana susurrada por una mujer en un sueño lejano, borroso. Entregada y su dulce tataratear sonrió con suavidad al sentir una gentil caricia recorrer su rostro hasta su cuello donde unas perfectas uñas arañaron la piel dejando que la sangre negra de Hermione fluyera en un delgado hilo espeso y lento. Hermione gimió al sentir una helada lengua lamer con lentitud aquella zona de su cuerpo que sanaba velozmente.

-Te has vuelto muy travieso… - susurro abriendo sus ojos cuando dos brazos la rodearon y un cuerpo ajeno al de ella entraba dentro de la tina.

-Madre…-susurro con voz enronquecida aquel vampiro de cabellos negros y ojos tormentosos anhelantes.

-Ha pasado mucho tiempo querido Tom… -susurro Hermione sonriendo acariciando el rostro de aquel hombre que aparentaba más edad que ella. Y pensar que lo había sostenido entre sus brazos con solo meses de nacido.

-He esperado por su despertar… Estefan ha de estar furioso…- hablo con tranquilidad provocando qué Hermione riera con gracia ante la imagen de su hermano enfurecido. Sin embargo un recuerdo borro toda alegría de su rostro. El recuerdo de sus cuerpos desvaneciéndose en las manos de aquellas criaturas y sin poder evitarlo, su cuerpo se estremeció y sus ojos por unos segundos se desenfocaron.

-¿Ocurre algo? – pregunto Tom notando aquel estremecimiento del cuerpo de su madre.

Hermione negó lentamente con la cabeza despejando aquellas visiones. Era definitivo odiaba las adivinaciones. Eran una completa maldición que obligaba al conocedor del futuro luchar contra su destino.

-Debes cuidarte de Estefan no te gustara que envié a Sebastián a castigarte… - susurro Hermione con una sonrisa en su rostro.

Tom se estremeció ante la mención de ese nombre. Miro a Hermione con incredulidad.

-El no lo haría… tu eres mi madre, no tengo porque contenerme por venir a verte, estoy en mi derecho. – reclamo volviendo a mantener la calma, odiaba a Sebastian y sus castigos extremistas que lo mantuvieron en cientos de ocasiones a un pie de la muerte.

-Pero es la sangre de Estefan que te ha dado la vida eterna. – argumento Hermione con aire nostálgico recordando aquella escena si tan solo Estefan le hubiera permitido alimentar a Tom otro seria la situación y la conversación que mantendrían en ese momento.

-Eso es algo sin relevancia. Mi lealtad está contigo madre. – aseguro mirando con firmeza los ojos de Hermione mostrándole con aquella acción la seguridad de sus palabras.

-Oh vaya te has vuelto testarudo. – Hermione sonrió y volvió a acariciar aquel rostro, sus ojos azules eran como una galaxia infinita y profunda donde se sumergía como una piscina. Eran tan atrayentes. Hermione suspiro y cerró sus ojos rodeando con sus brazos el cuerpo de Tom junto al de ella.

-Te encuentras bien… he sentido tu presencia desaparecer por mucho tiempo… incluso la de Artemis… -expuso dejándose envolver por ella, recordando aquellos viejos tiempos donde aun era joven y su madre le cuidaba con devota adoración.

-He ido a las cazadas de la muerte por Sirius Black. – susurro tras un suspiro tan rápido que solo un vampiro podría haber entendido aquella frase.

-Potter… ¿lo has envuelto en la telaraña de su incertidumbre? – pregunto impactado por la información.

-Si… el debe estar a mi lado.- susurro mirando las burbujas que estaban en sus manos para soplarlas lentamente.

-¿Por qué…? ¿Por qué tiene que ser él…? hay tantos magos humanos, tantos vampiros que desearan estar eternamente contigo ¿por qué tienes que elegirlo a él? – la frialdad de las palabras de Tom que eran un notable reproche enfriaron aquella habitación unos grados. El desprecio en su voz era abrumador, amargo con resentimiento evidente y la inconformidad fija en cada palabra de aquel apresurado reclamo.

-El me ama…- argumento con seguridad. Cerrando sus ojos para no enfrentar a los rojos de Tom.

-No es suficiente y lo sabes. – manifestó Tom posando sus manos sobre él los hombros de Hermione obligándola a mirarle a los ojos. Ella quería creer en algo que de lo cual dudaba, estaba seguro con solo mirarla esos posos cálidos que no podían ocultar la tristeza o emociones que se empañaba en esconder.

-El amor lo puede todo. – afirmo, esa frase célebre que todos los humanos se empeñaban en justificar su falta de capacidad o determinación para lograr algo que seria fácil de lograr con astucia y manipulación, dejaban todo a un sentimiento que cuya existencia era dudosa. Tom trato de no fruncir su seño ante la ingenuidad de su madre.

-Debo de confesarle que me encuentro incrédulo ante sus palabras… ¿amor? Un humano solo se ama así mismo, no siente esa emoción porque son egoístas. Amor una palabra vil que engaña y domina el juicio. ¡Amor pamplinas! –exclamo sin poder contener su aversión así ese sentimiento que arrancaba de toda criatura las más descabelladas acciones denigrante para cualquier criatura. Incluso las peores atrocidades se cometían en nombre de ese sentimiento.

-¿Oh Tom pero tú me amas? – susurro Hermione con una sonrisa frágil en sus labios, temerosa de que Tom se desviara del camino que había trazado para él, para esa nueva oportunidad.

-Es diferente mi amor es más poderoso de que puede sentir el corazón débil de un humano. Son tan asquerosamente frágiles que con el soplo de una ventisca se rompen. Sin embargo, el mío es como un juramento inquebrantable e incorruptible. –escalmo indignado por la insinuación de Hermione al comparar su amor por la de los humanos.

Hermione suspiro y miro una vez más el lago negro manteniendo a Tom refugiado en su cuello, el había crecido tanto, era todo un hombre, aun recordaba el día que le encontró allí en el bosque perdido. Un niño sin dirección a donde ir, sin saber quién era y que estaba ocurriendo. Un horrocrux, el primero de muchos. El verdadero Tom Riddle no tenia conciencia de él, un igual en poder e inteligencia que nunca tuvo conciencia de su existencia porque había dividido su alma accidentalmente aquella noche cuando Abraxas lo llevo ante ella.

Hermione cepillo con cariño el cabello de Tom, desde pequeño él le había llamado madre, le mantuvo como humano viviendo en una cabaña en medio del bosque rodeado de todo lo que un niño podía desear, lujos, juguetes y muchos manjares, le inculco los valores humanos que creía que serian necesarios para su crianza. Lo mantuvo lejos de la oscuridad aunque ella ensombrecía el lugar. Fue él quien le izo dar marcha atrás a su voraz apetito. A su empatía por las emociones humanas. Su pequeño Tom durante dos décadas fue su refugio. Hasta que el la descubrió y deseo ser como ella, para siempre estar a su lado… para toda la eternidad. El hambriento de afecto y calor humano. Hermione lo presiono un poco mas entre sus brazos recordando el día que creyó perderlo a causa de esos magos tenebrosos que le confundía con lord Voldemort. Fue Estefan quien le encontró y quien le transformo y fue su sangre que le ato a ella para siempre… el lazo más poderoso jamás creado por ella y su sangre, solo el lazo que le unía a su padre era superior al que tenia con Tom.

Tom tomo del cuello de Hermione aquel relicario similar al que colgaba de su cuello y le contempló en silencio.

-No me agrada Potter. – susurro dejando caer el relicario oscuro sobre el valle de los senos de Hermione.

Hermione rompió el aire con una risa sonora…

-Lo sé… te es inevitable después de todo algún defecto deberías de tener. – dijo con un evidente tono de burla.

-No creo que odiar al mago sea un defecto. Creo que es la mejor cualidad que poseo a demás de mi poder e inteligencia superior. – declaró con superioridad.

-Cuanta arrogancia… -Hermione alejo un poco el cuerpo de Tom que había dejando caer su peso contra ella sin preocupación por aplastarla, después de todo Hermione no tenía el cuerpo frágil que aparentaba tener.

-¿Por qué no me dices lo que te preocupa…? ¿Ya te has aburrido de los magos…? ¿Quieres regresar a casa? – pregunto tranquilamente ocultando la ansiedad de que ella regresara, él la necesitaba junto a él.

-¿Quiero despertar a mi padre?- confeso Hermione imprevistamente, aunque no era lo que deseaba decir ese era otro motivo por el cual se encontraba constantemente meditando.

-La tempestad se avecina… El oráculo del oriente me lo ha dicho, el mal viene del norte. El destino de este mundo está escrito mi dama. – Tom hablo con seriedad por primera vez que entro en aquel recinto. Con lentitud se puso de pie dejando a la vista de Hermione su desnudez que evito ver por pudor. Sin embargo tomo la mano que le ofrecía Tom para salir de la bañera donde las espumas habían desaparecido hacía mucho tiempo.

-He oído que ha retomado las clases de transfiguración y los cazadores se han marchado al Este. Sin embargo, lo que me ha sorprendido es hecho que ha caído en letargo a causa del toque de su líder. Es muy curioso y peligroso para usted madre. Me temo que no será necesario que le sugiera mantener la distancia.

-No… no está de más. Sin embargo el no tomara mi vida aunque mi cuello este bajo el filo de su espalda. Hay algo más fuerte que el odio de aquel cazador que se lo impide…

-Hay algo que deba saber. – pregunto Tom ayudando a Hermione salir de bañera.

-No hay mucha información que se escape de ti Tom, Todo lo que se lo sabes… - susurro Hermione sin mirarlo.

-No todo. – protesto con pereza y frialdad palpable en cada silaba.

-Noto rencor en tus palabras… deja el pasado atrás, además las mujeres siempre tenemos secretos si no… no seriamos misteriosas... Tú eres el que no debe ocultar nada de mi Tom, porque mas haya de ser tu madre, tu amiga, soy tu dueña. –concluyo Hermione poniéndose de puntilla para rodear con sus brazos el cuello de Tom atrayéndole a su boca donde sus colmillos se abrieron paso entre sus labios. –Me pregunto. – susurro cerca de su oído logrando que el cuerpo de Tom se estremeciera ante la expectativa de lo que vendría a continuación. – si tu sangre sabe igual que antaño, si aun es tan dulce, si calmara mi sed, si podre contenerme a ese sentimiento que me profesas y se encuentra como una firma en tu sangre oscurecida por esa oscuridad que fluye a través de ti… de tu magia tenebrosa… cierra los ojos hijo mío… y déjame ver a través de tus recuerdos muéstrame lo que has hecho, lo que has visto y lo que deseas que cumpla para ti…

Tom rodeo con fuerza el cuerpo frágil de Hermione sin importarle su desnudez bajo mas su cabeza para quedar a la altura de su cuerpo, ella era tan pequeña entre sus brazos, tan frágil que si la apretaba con todas sus fuerzas la partiría a la mitad. Trato de controlar en vano el gemidos que rompió su garganta. Los colmillos de Hermione perforaron su piel con una lentitud viciosa. Obligándole a morder sus labios hasta el punto de hacerlo sangrar para contener el deseo de él tambien morderle y beber su sangre. Pero no sería correcto, el no podría con la maldición de morderla. Muchos habían muerto con tan solo intentarlo. La sangre del rey se manifestaba con ira si alguien osaba, ambicionaba tomarla del cuerpo de su madre.

Hermione lamio la herida del cuello pálido de Tom con cariño.

Un jardeo atrajo a Hermione la realidad, un perfume humano muy conocido para ella irrumpía en la privacidad de su habitación. Maldijo interiormente Artemis y su ineficiencia en esos tiempos.

Tom levanto su cabeza y miro al mago pálido bajando su cabeza, sus ojos se desviaron hacia Artemis que observaba con burla. Tom no pudo evitar fruncir el seño al ver que el demonio que se suponía que debía proteger a su madre se quedaba observando cómo su privacidad era violada sin detener al intruso cuando lo sintió ir en su dirección. Los colmillos de Tom sonaran en chasquido fuerte y claro cuando olio el olor de su madre en aquel muchacho, y sin duda alguna lo supo que era un esclavo.

Hermione se giro para ver a Theo que mantenía su cabeza inclinada evitando ver la desnudez de ambos. Hermione suspiro y con tranquilidad se alejo de Tom y camino hacia su cama donde reposaba un abrigo de piel de oso, blanco y esponjoso con la que cubrió su desnudez. Tom solo cruzo sus brazos sobre su pecho orgulloso de su cuerpo y sin sentir vergüenza por su desnudes, después de todos su madre le había visto crecer y incluso le había bañado miles de veces no había parte su cuerpo que ella no conociera. A demás le gustaba ver la vergüenza en el rostro de aquel mago que a pesar de pretender mantenerse calmado no lo estaba, podía oler el miedo en su esencia, un miedo muy profundo, frunció aun más el seño y le miro con burla al detectar otras emociones en el perfume de su sangre.

-Cubre tu desnudes Tom… no es de buena cortesía incomodar a la visita con ella a pesar de que tu cuerpo sea perfecto. – aconsejo Hermione algo avergonzada por la situación en la que fue encontrada. No quería que Theo tuviera una imagen equivocada de ella.

-Oh madre el esclavo no…-

-El será tu hermano en el futuro. – corto Hermione deteniendo los movimientos de Tom que se cubría con un pesado abrigo de piel de lobos. Theo solo sintió como la sangre abandonaba sus labios y su cuerpo se encorvo en dolor. Sus huesos del tórax estaban completamente destruidos. Sintió como el aire se escapa de sus pulmones y sus ojos se abrían ante el terror de aquellos ojos rojos que despertaban todas sus pesadillas. Un aullido de Abismo recorrió todo el castillo, Niebla que había estado recostada sobre una alfombra junto a la chimenea miro horrorizada como aquel vampiro que se había portado tan gentil y amoroso con su ama había aplastado con sus manos al mago sin compasión y duda alguna.

Hermione observo la escena lentamente pasar frente a ella. Los movimientos de Tom fueron rápidos y precisos, ella no sintió cambio alguno en su aura ni aun en ese momento que intentaba matar al mago.

-¡¿Qué demonios crees que estás haciendo Tom?! – pregunto impresionada por el ataque que no tenía ni la remota idea a que se debía.

-Tú eres mi madre… no deseos tener más hermanos… no me remplazaras… - hablo con frialdad Tom absteniendo todo sentimiento lejos de sus palabras frías y distantes.

Hermione negó lentamente con su cabeza, con un movimiento más veloz incluso que la luz golpeo a Tom alejándole del cuerpo de Theo. El choque de la mano de Hermione sobre el mejilla de Tom resonó con la fuerza que lo haría el choque de los puños de dos titanes.

Tom llevo sus manos a la mejilla y miro a Hermione con resentimiento.

-No te atrevas a moverte de allí, tu y yo tendremos una charla… - susurro Hermione sabiendo que no necesitaba gritar para dejar ver lo indignada que se encontraba por el comportamiento posesivo de Tom. Aunque fue su culpa por no explicarle el motivo por el cual transformaría a mago en su hijo.

Hermione movió su varita con complejos movimientos concentrando la mayor cantidad de magia en aquel hechizo.

Media hora antes de lo ocurrido Theo miraba con frustración una torre de pergaminos. Odiaba todo aquello, porque él tenía que estar leyendo los disparates escritos por los estudiantes de primer año, su profesora de transfiguraciones sí que sabia darles trabajos, levanto su cabeza y miro a Draco murmurando entre dientes que a él no le pagaban ni daban puntos extras por ese trabajo que no le correspondía… Theo suspiro al escuchar su amigo maldecir ahogando un grito cuando leyó una locura en unos de los pergaminos. Susurro algo así como que no era un esclavo.

Theo desvió su mirada a la ventana, era un día fabuloso para leer en la biblioteca o deambular por Hogwarts leyendo un pesado volumen de magia elemental.

Dejo el pergamino que estaba leyendo a un lado solo quedaban cinco al contrario de Draco que parecía odiar cada segundo más aquel trabajo. Pansy termino de organizar los trabajos de tercer año y Luna los de segundo en sus respectivas gavetas del escritorio de Hermione.

-¿Por qué solo Blaise tiene mejor trabajo de todos, llevar a los lobos a pasear…? - repregunto Pansy estornudando por tercera vez en el día.

-Él fue el único que tenia la respuesta de la profesora… - respondió Luna suspirando con ojos ausentes concluyendo con su trabajo. Lista para retirarse.

Unos minutos más tarde solo Theo y Draco se encontraban en la oficina de Granger con quilométrico pergamino en sus manos con todo el trabajo de un mes de retraso de Hermione completamente.

-Debo entregárselo. -Susurro Theo poniéndose de pie de aquel cómodo mueble de cojines rojos y patas de madera negra de roble arqueadas.

Draco que se encontraba sentado frente al escritorio de Hermione miro a su amigo ponerse de pie con lentitud.

-Iré contigo. –

Theo miro a Draco por un instante buscando algún motivo para aquel ofrecimiento. Sin embargo sus ojos no revelaron nada.

-Bien… -fue la corta respuesta que dio Theo al ponerse en marcha. Era mejor ir en parejas merodeando el castillo. Los Slytherins era el blanco favorito de todo Hogwarts, ir solos de un lugar significar tener un blanco en la espalda.

El camino hacia las mazmorras fue algo fácil ya que la oficina de Hermione se encontraba en ellas. Así que no hubo dificulta alguna por el hecho de estar en su territorio.

Draco por primera vez se hundió en la oscuridad, miro a Theo que caminaba como si conociera a la perfección aquel camino inclinado que descendía y descendía, cada vez mas frio y húmedo.

Theo se detuvo frente a una puerta pesada de hierro. Miro a Draco y luego abrió la puerta ingresando el solo a la habitación. Draco frunció el seño quedándose atrás. Tenía curiosidad por saber cómo vivía Granger pero debió suponer que no tendría la entrada tan fácil, al menos podía saber donde estaba ubicada su habitación.

Draco escucho voces y luego un golpe y gritos de Granger. Algo no andaba bien tras tomar aire y contener la respiración empujo la puerta a medio cerrar revelando una escena que esfumo de él todo calor. Un frio estremeció su espalda. A unos pasos de él se encontraba Theo siendo sanando por la varita de Granger quien susurraba con determinación un hechizo en una lengua que desconocía, un cantico espeluznante y una potente energía recorría el cuerpo de Theo cuyo brillo volvía a sus ojos y la respiración se volvía más regular y la sangre que había huido pos su boca y ojos regresaban a su cuerpo.

-¿Que le estás haciendo? – pregunto sacando su varita de la funda de su antebrazo.

Hermione miro a Draco y la ira en sus ojos y algo más que pudo oler en el aire. El miedo crudo y puro.

Theo jardeo y cerro sus ojos el dolor pasaba, la presión y el sufrimiento que había sometido a su cuerpo desaparecía lentamente, sus huesos volvían a su lugar y sus órganos sanaban con rapidez.

-Le curó. – respondió Hermione tras suspirar. Se inclino hasta quedar cerca del rostro de Theo. – ¿te sientes mejor? – pregunto con suavidad mirándole con preocupación.

-Si… aunque me siento débil. -Respondió con voz apagada tratando de controlar los espasmos de su cuerpo.

-Una poción revitalizante y un poco de descanso te hará bien. –aconsejo ayudándole a sentarse con lentitud en uno de los muebles cercanos a su cama.

Theo cerró sus ojos ante un fuerte mareo. No podía moverse por sí mismo. Estuvo a segundos de morir aplastado por aquel extraño hombre que le ataco sin motivos. Los ojos de Theo barrieron el lugar hasta llegar aquel hombre entre los escombros de un armario con la cabeza gacha derrotado. Theo cerró sus ojos una vez más estremeciéndose de miedo al recordar esos ojos rojos que ya había visto en otro lugar, no eran iguales a los Hermione… esos ojos era los ojos de un demonio cruel y despiadado. Theo se vio obligado a desviar la mirada, por algún motivo temía verse reflejado una vez más en esos ojos.

-Siento por el comportamiento de mi hijo Theo. – susurro Hermione paralizando a Theo y a Draco que se había acercado a verificar el estado de su amigo.

-¿Tu hijo?- pregunto Draco sorprendido por lo oído mirando al hombre que mantenía su cabeza gacha sin levantarla desprendiendo un poder mágico tan oscuro que por un segundo creyó morir sofocado por la intensidad de la misma. Draco miro confundido a Hermione impresionando por lo oído.

-¿Hay algo que se te ofrezca Draco? – pregunto Hermione tomando interés en la presencia de Malfoy en su habitación.

Draco miro a Hermione sorprendido sin encontrar una respuesta rápida a su presencia. Miro a Theo en quien le miro a los ojos.

-He venido acompañando a Theo a entregar el informe que nos pediste como castigo…- hablo con fuerza como si responderle era un insulto hacia su persona.

Hermione observo un rollo de pergamino a un par de metros de ellos y luego a Theo.

-Lleva a Theo a la enfermería yo iré luego de que resuelva unos problemas de conducta. – Hermione ayudo a poner de pie a Theo y dejo que todo el peso del joven mago recayera en los hombros de Draco que lo sostuvo con fuerza.

Draco no protesto, quería salir de aquel lugar, ese hombre que se mantenía con la cabeza gacha le provocaba un terror similar al que le había causado Voldemort, aquella magia que rugía alrededor de la criatura que Granger había llamado hijo despertaba los horrores de la guerra pasada que trataba de someter desesperadamente.

Hermione tomo el pergamino del piso y suspiro antes de girarse para ver a Tom que aun mantenía su cabeza gacha, noto el temblor de su cuerpo, sabía que se estaba conteniendo. Suspiro una vez más y dejo el pergamino sobre una mesa.

-Yo no te podría remplazar nunca… eres como una parte de mi, una extremidad que no se puede cortar. –Hermione miro a Tom que aun se mantenía en silencio si levantar su rostro.- No debes temer… sabes que soy tu madre… para siempre… por toda la eternidad y Theo y ni padre podrán impedírmelo, porque yo te amo hijo mío…

Hermione noto como el cuerpo de Tom se agito ante la fuerza de sus palabras y la verdad pura que las resguardaba de cualquier ataque de contrariedad. La respiración de Tom se izo más pausada, Hermione podía escuchar su cerebro trabajar a toda marcha. Sonrió ante aquello, se inclino hasta quedar a la altura de Tom y con una mano acaricio su rostro.

-Eres lo único que tengo, eres lo que más amo madre… no puedo compartirte… - susurro levantando su vista mirando a Hermione con devoción… - porque no lo puedes ver… duele saber que necesitas alguien más a parte de mi, no deseo compartirte con alguien más…- concluyo levantando su mano para acariciar el rostro de Hermione.

-Tom… Tom mi egoísta y hermoso Tom… -Hermione se acerco mas a Tom y junto sus frente y sus ojos se cubrieron de sus ojos…- creo que mereces un castigo hijo mío…- con lentitud lamio sus labios… - Tu sangre es adictiva creo que tendrás que alimentarme Tom…- Tom gimió ante la expectativa sintiendo como su cuerpo caía suavemente sobre la mullida cama de Hermione, el movimiento fue rápido y limpio por lo que Tom solo se dejo hacer.

Hermione acaricio aquella mejilla que había golpeado con violencia y dejo que sus labios reposaran sobre el daño que sanaba lentamente, un beso suave el cual deslizo con lentitud hasta el cuello de Tom quien abrió la boca para dejar escapar un gemido que murió en su garganta.

-Yo tambien te amo Tom… - susurro Hermione en oído de Tom dejando que su aliento helado estremeciera aun mas a su hijo. – Pero no te pertenezco, y no le perteneceré a Theo ni Harry ni a mis hermanos… porque yo ya tengo dueño… y lo sabes… padre es quien siempre tendrá la última palabra… pero no temas adorado hijo, él nunca se interpondría entre tú y yo… -Hermione clavo sus colmillos una vez más en el cuello de Tom y se abandono al sabor de su sangre a los recuerdos de su infancia… Tom siempre la dejaba vagar por aquellos años donde Hermione le cuidaba con tanto cariño que el se había vuelto su mundo.

Hermione entro por la ventana de la enfermería que se encontraba abierta. Con pasos silenciosos llego a la cama de Theo donde este dormía apaciblemente. Ajeno a ella y la oscuridad que llevaba consigo.

Una varita detuvo su avance, Hermione se giro para ver a Draco quien sostenía su varita con firmeza a unos centímetros de su rostro.

-Ahora mismo me vas a explicar que sucedió en la habitación para dejar a Theo en esas condiciones. – exigió pausadamente manteniendo su varita en alto.

-No tengo por qué darte explicaciones querido Draco. –susurro Hermione con burla.

-Si tienes que. Soy amigo de Theo y me preocupa su estado y lo obsesionado que está contigo.

-¿Son celos los que escucho en tu voz? – pregunto manteniendo una sonrisa en su rostro.

-Celos dices, ¿por quien me tomas mujer despiadada…?

-Al menos ya no soy un monstruo, creo que nuestra relación se está afianzado querido Draco. – Hermione sonrió y poso su mano sobre la mano de Draco que sostenía la varita sin dejar de mirarlo a los ojos… - si quieres escuchar de mis labios lo que ocurrió en la habitación debes venir conmigo… seria descortés si despierto a Theo de su sueño…

-¿No iras a ver a Sirius Black? – pregunto recordando al mago que estaba a unas camas de la de su amigo completamente dormido por unas pociones.

-Creí que estabas impacientes por estar a solas conmigo en una noche oscura sin luna testigo de nuestro encuentro… - sonrió Hermione insinuante cosa que dejo helado a Draco el nunca se espero un coqueteo tan abierto de Hermione, su insinuación repentinamente seco su garganta y logro que su pulso se acelerada, y supo que Hermione sintió todos los cambios que logro que su cuerpo sintiera con solo decir sus palabras con doble sentidos. Sus manos se apuñaron por la indignación que le causaba que ella se burlara de él y por su cuerpo al reaccionar a sus palabras.

-No tengo tiempo para tu juegos solo quiero la verdad… - exigió saber elevando su voz.

-Entonces ven a mis brazos será más rápido si viajamos entre la oscuridad… - Hermione extendió su mano en dirección de Draco para que este caminara hacia ella y le tomara. Hermione sonrió ante la dudas del rostro de Draco, estaba siendo precavido al pesar de que el sabia que ella no podía tomar su vida, pero no podía asegurar con exactitud si no terminaría como Theo.

-¿Me temes Malfoy? – pregunto Hermione notando como Draco miraba su mano como si fuera una cobra lista para picarlo cuando osara acercar su mano a ella.

La única respuesta de Draco fue una mirada helada y un fuerte apretón en su mano. La risa suave de Hermione se extendió por el lugar desvaneciéndose en la oscuridad abrazando a Draco quien tenso su cuerpo cerrando sus ojos aferrándose aquella malvada criatura, cruel y despiadada que cubría su maldad con velo de belleza y ternura. Seduciendo a las almas, despertando la lujuria de los hombres y temor que doblegaba sus espíritus. Hermione vil vampira de sonrisa angelical, lengua venenosa y mortífera mirada. Draco gimió ante su masoquismo, se aferraba a la causante de miedo de su familia y la dueña de su cuerpo por miedo a la oscuridad a la que ella le condenaba, donde ella lo guiaba entre esas sombras frías que tomaban las formas de sus pesadillas.

N/A:

Hola!

Oh ya ha pasado mucho tiempo desde que publique, lamento la tardanza. Pero estaba enferma y tenía que tener descanso, si que estoy de nuevo… jajaja. Espero que este capítulo haiga sido una recompensa por la tardanza. Les agradezco a las siguientes personas por su apoyo y sus comentarios constantes…

lunatico0030: Hola amor es bueno seguir contando con tu apoyo… bueno lamento que niebla no tenga mucho escena esta vez pero quería introducir a Tom así que tuve que dejarla a ella y Harry de un lado por ahora. Muchos besos y cuídate.

Alona: Hola, es grato saber que disfrutas de la historia y que esperas con impaciencia cada actualización, en realidad los capítulos los escribo rápido solo en tres horas como máximo, sin embargo mi problema está en subirlos, mi internet no ha estado funcionando muy bien y es una lentitud de muerte. Aun así hago mi mejor esfuerza jajaja… en cuanto a tu comentario referente a Harry y Luna debo confesarte que nunca espere que ellos tomaran ese camino, Harry ama a Hermione de eso no hay duda y luna ama a Harry ese es otro hecho, y Hermione ni se diga. Sin embargo Hermione comienza a comprender que el corazón humano es muy frágil y corrompedle, que puede cambiar con facilidad si se estimula el cambio, por ello se aferra a Harry mediante el pacto que le obliga a estar con ella. y bueno quise tener otra Hermione en esta historia, y creo que he hecho un buen trabajo hasta ahora, lo que ves es una capa de ella, si recuerdas el primer capítulo ella fue tan gentil en ir en busca de unas aves y ponerlas bajo su protección. Hermione en estos momentos está herida por dentro. Siente desconfianza y temor de mostrarse como era, porque sabe que la van a derriban y ella no tendrá la fuerza para ponerse en pie. Ese un factor de gran importancia que debes tener en cuenta. Jajaja tienes razón en cuanto a Draco y Hermione, pero no logro encontrar ese momento, pero se va a dar porque realmente la historia tiene que llegar a su fin. Muchas gracias por tu comentario a sido maravilloso escribirte. Besos.

Anisabel : Hola, es un justo saber que te ha encantado una de mis historia, aunque espero leer ese comentario en la historia que te gusto como tal, pero bueno creo que te he cumplido el deseo después de todo no hace muchos días que actualice la historia… de igual manera gracias por el apoyo. Besos.