Konichiwa a todos!!! Si todavía no han olvidado mi fic pero ha pasado el tiempo suficiente para que no me maten entonces disfrutaran de este nuevo capi!! Pido disculpas por mi larga ausencia pero mi trabajo no me da chance de nada!!! Y temo ahora que empiezo la uni en unas dos semanas más!!! Igual seguiré escribiendo no teman!! Naruto y demás pertenecen a Kishimoto-san… Gracias a kami ya obviara el relleno por tiempo indefinido!! xD

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Cap. XVIII. Convivencia, Mi compañía es tu alegría.

Una cálida brisa rozaba todo su cuerpo dándole una sensación de complacencia que la invitaba a seguir en brazos de Morfeo, suspiro pesadamente dudando si era la mejor opción abrir los ojos, no quería despertar de aquel dulce sueño, sonrió para si estirándose lentamente sintiendo que algo cortaba su movimiento.

"Sasuke-kun…" Pensó abriendo lentamente sus ojos, descubriendo delante de si unos ojos negros que brillaban con algo que no supo descifrar, sintió su cálido aliento chocar contra su rostro haciéndole cosquillas, no pudo evitar una sonrisa que broto traviesa de sus labios.

-Buenos días- Dijo neutralmente levantándose un poco para rozar velozmente aquellos rosados labios, la ojiblanca solo atino a parpadear rápidamente intentando controlar el latir de su corazón, tal vez era demasiado temprano para sentir aquello.

-Buenos días… Sasuke-kun- Respondió nerviosa girándose hacia el chico que volvió a apoyar todo su cuerpo en la cama, una nueva corriente de aire le dio a entender que se encontraba totalmente desnuda, suspiro intentando encontrar lo más rápido posible la sabana para cubrir su desnudez mas una risa prepotente la detuvo.

-Te prefiero así- Dijo volviendo su mirada hacia la chica, esta se cubría con ambos brazos sus grandes senos y en sus ojos se dibujaba un rastro de vergüenza, el siempre había disfrutado de aquella inocencia, única e irrepetible de la ojiblanca.

-Sasuke-kun…- Se quejo poniéndose de pie lo más rápido que pudo, odiaba sentirse asediada por la mirada del pelinegro, pero una sonrisa broto de sus rosados labios sorprendiéndola, no le molestaba, es mas amaba aquella forma en la que el solía tratarla.

Se detuvo frente al gran balcón de la habitación principal, podía apreciar aun mas belleza que la noche anterior, un gran jardín se extendía por toda la parte posterior de la casa, diferentes plantas llenas de flores crecían llenando de vida aquel lugar, dejando el sonido de la playa como un fondo bastante embriagador.

-No quiero que alguien más te desee- Susurro muy cerca de su oído sintiéndola sobresaltarse, la obligo a darse la vuelta para encararlo notando sus ojos bastante desconcertados, gruño irritado y le coloco una de sus camisas, la primera que había conseguido.

-Nani?- Interrogo una vez recuperada de la sorpresa, su cuerpo se había perdido entre los roces del pelinegro al momento de ponerle una de sus camisas, se sentía tan bien teniendo esa prenda, nunca lo había hecho, temía que él pudiera molestarse pero, ahora era él quien prácticamente la obligaba a usarla.

-No estamos solos sabes?- Murmuro algo irritado señalando hacia el exterior, Hinata todavía confundida se giro nuevamente al jardín pero noto algo diferente, mas allá del hermoso paisaje, más allá de las cercas que dividían aquella propiedad se podía apreciar vida, la vida de aquel hermoso lugar.

Abrió los ojos aterrorizada y avergonzada retrocediendo unos cuantos pasos chocando de lleno contra el pecho desnudo del pelinegro que rio por lo debajo abrazándola por los hombros, sus delicadas manos empezaron a acariciar aquellos grandes antebrazos intentando tranquilizarse.

-Gomen…- Dijo tímidamente rozando sus labios con aquellos brazos que se empeñaban en protegerla a cada cosa que podía pasar. –No lo pensé- Admitió sintiendo sus mejillas sonrojadas, un cálido aliento choco contra su oreja estremeciéndola, justo cuando el depósito un travieso beso bajo esta, cerca de la nuca.

-No has cambiado mucho cierto?- Se burlo separándose definitivamente de la chica, camino tranquilamente hasta la puerta de la habitación, extrañamente se sentía más ligero, sonrió comprendiendo que el peso que había cargado todos esos años era el mismo sentimiento de traición que se convirtió en un odio hacia la chica que había robado su corazón.

Lanzo una última mirada hacia el exterior sintiéndose optimista de todo aquello, vio como unos cuantos niños corrían muy cerca de aquel maravilloso jardín deleitándose con la brisa del mar y jugando en aquel impresionante paisaje, suspiro girándose hacia donde supuso había ido el pelinegro caminando lentamente, quería grabar en su consciencia cada detalle de aquel maravilloso lugar.

-Sasuke-kun…- Llamo tímidamente al salir por la puerta, ahora notaba la elegancia que adornaba todo el lugar, la casa parecía ahora más grande, el corto pasillo adornado con unas cuantas pinturas y dos mesitas con floreros, unas hermosas flores moradas resaltan entre las paredes de un crema brillante.

Sintió la necesidad de acariciar las paredes, la punta de sus dedos rozaron el crema dejándose llevar por la sensación de suavidad mientras abandonaba el elegante pasillo, no había rastro del Uchiha pero su curiosidad era mucho más grande, una gran cantidad de luz la cegó por unos segundos dándole a entender que acababa de entrar en la sala, la cual no detallo demasiado la noche anterior.

"Todo… Sasuke-kun diseño todo esto" Pensó intentando esconder nuevamente una sonrisa que luchaba por volverse risa, realmente se sentía feliz, no importaba nadie, todo lo que estuviera afuera era sencillamente algo secundario, de lo cual podía prescindir. Grandes sillones de terciopelo blanco descansaban en el medio de la sala, nuevamente mas pinturas abstractas, reconocidas mundialmente, prefirió ignorar el hecho de que era un Uchiha y como tal podría conseguir cualquier cosa.

Sus perlados ojos divagaron por todo el lugar llenándose de la tranquilidad que parecía cubrir todo el lugar, entrando en la atmosfera costera, una suave y fría tela llamo su atención, la había pisado mientras seguía adentrándose en el mundo de su pelinegro y con vergüenza intento permanecer tranquila.

Empezó a recordar cada detalle de la noche anterior y como aquella delicada prenda había terminado en ese lugar, nada había sido tocado por el pelinegro, como si el mismo temiera que desaparecería al instante, sonrió manteniendo aquel pensamiento y se agacho para recoger sus ropas, tenía mucho que organizar y no había mucho tiempo disponible.

Suspiro apoyándose en uno de los sillones recorriendo con la mirada nuevamente la estancia, no había señales del pelinegro, se extraño pues no habían muchas habitaciones donde el podría estar, una ola de miedo recorrió su cuerpo pero intento hacer caso omiso a esa sensación, al final era algo que ambos habían decidido.

Flash Back.

Abrió la puerta lo mas silenciosamente posible, podía ver que todavía no habían vuelto sus dos amigas, la matarían pero quería hacer aquello, sonrió complacida y sintió un cambio de luces a sus espaldas por lo que cerro y subió casi corriendo las escaleras que la separaban de su habitación.

Unos ruidos la alertaron haciendo que se detuviera de golpe, sus perlados ojos buscaron el lugar de donde provenían y vio unas cuantas luces azuladas salir desde la habitación de su hermana, debía haberse quedado dormida viendo alguno de sus programas, suspiro algo recelosa pero cambio su dirección a la habitación de su hermana.

Tal como lo pensó, ahí estaba la castaña, acurrucada entre sus sabanas dormida, mientras su televisor iluminaba todo el lugar, Hinata sintió una punzada de dolor al pensar que la dejaría sola unos cuantos días pero, quería ser egoísta, solo por una vez en su vida.

"Solo esta vez" Pensó sonriendo al tiempo que apagaba la televisión, se acerco a la cama de su hermana que se revolvió en su lugar algo disgustada, siempre hacia eso cuando alguien apagaba la televisión pero nunca llegaba a levantarse, acaricio un poco sus cabellos desenredándolos y salió de la habitación rápidamente, tenía que salir pronto de allí, sino podrían llegar sus queridas amigas y no podría salirse con la suya.

Camino hacia su habitación una vez más, tenía que recoger algunas cosas nada mas, solo unas pocas, no sería tan difícil, empujo su puerta encendiendo la luz, busco uno de sus bolsos de viaje y empezó a guardar todo lo que encontraba en su camino, metió vestidos, pantalones, su ropa interior, camisas, la bocina del auto del pelinegro sonó sobresaltándola, apago la luz con rapidez y corrió escaleras abajo, sacando un pequeño papel doblado y lo dejo en la mesa junto a la puerta.

Vio como el auto del pelinegro tenia las luces apagadas pero el motor en marcha lo que significaba que la camioneta estaba cerca, avanzo intentando aguantar la risa de sus acciones, abrió la puerta y lanzo su bolso en el asiento trasero mientras sentía como el auto pasaba de cero a casi 100 kilómetros en un segundo rio abiertamente mientras se giraba para comprobar lo que había intuido, la camioneta se estaciono frente a su casa unos segundos después.

-Que tanto estabas haciendo?- Se quejo el pelinegro unos minutos después, Hinata solo asintió sonriendo y apoyándose totalmente en el espaldar del asiento, sentía su corazón latir fuertemente, lo sentía contra sus costillas, nunca había escapado de su casa, y ahora que lo hacía, se sentía de maravilla, suspiro intentando calmarse y miro de reojo la expresión tranquila del pelinegro.

-Gomen…- Dijo en un murmullo volviendo su mirada al frente, sabia donde irían ahora pero tenía miedo; temía que aquella mujer lo detuviera, sintió como Sasuke acariciaba su mejilla y sonrojándose sonrió tímidamente bajando su mirada, esta vez nadie podría ponerse entre ellos.

Fin del Flash Back.

Sonrió suspirando justo cuando abrió los ojos, el cielo azul se abría delante de si, un horizonte que le daba muchas opciones para continuar, todas incluyendo al pelinegro, negó lentamente quitándose esas infantiles ideas de la cabeza, tenía mucho que hacer y debía comenzar de una vez; tomo su maleta lentamente y la llevo hasta la habitación, por alguna extraña razón sentía que aquello había sido diseñado para que estuviera cómoda, pero se deshizo de esa idea inmediatamente, el tenia mucho tiempo odiándola como para pensar en diseñar aquello para ella.

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Salió de la habitación a paso rápido, sabía que la chica había dejado todo en el restaurante pero, el si tenía sus cosas en el auto y el móvil tenía que estar apagado para que nadie pudiera intentar ubicarlo, sabía muy bien que su querido padre lo haría, solamente para castigarlo por haberse escapado así.

"Kuso…" Pensó irritado justo cuando abrió la puerta de la casa, unas cuantas personas le saludaron sonrientes, el tenia algunas buenas relaciones en aquel lugar, ellos sabían quién era pero, entendían que ese lugar era una especie de refugio para él, le dedico demasiado tiempo como para ser una simple propiedad mas.

Su cuerpo estaba acostumbrado de alguna forma al calor tropical de aquella zona, la brisa del mar era algo que conseguía bajarle las molestias que conseguía acumular en la ciudad, su padre, Akane, la empresa, todo se amontonaba llenándolo de rabia, frustraciones pero en aquel lugar olvidaba todo y ahora que lo pensaba lo hacía pensar persistentemente en la ojiblanca.

Suspiro apoyándose en la puerta del conductor, no podía creer lo ciego que había sido todo ese tiempo, nunca había logrado olvidarla y ahora, cinco años después había simplemente escapado con ella, nadie sabía que aquel lugar existía pero él no era de los que escapaba, apretó sus puños frustrado intentando olvidar esas ideas, vio como en el asiento del conductor brillaba insistentemente su móvil, gruño irritado y abrió lo más rápido que pudo para ver quién podía ser.

-Teme!!! Donde estas metido!...- Escucho apenas toco la tecla para contestar, se aliviaba de saber que era Naruto quien se había dignado a llamarlo, aunque si él lo había hecho Akane no había dudado en hacerlo, posiblemente no había dormido intentando dar con él, pero a final de cuentas con los años había colocado una muralla entre ellos, ella no podía entrar en esa parte de él, nunca la dejaría.

-Cálmate dobe…- Dijo neutralmente apoyando todo su cuerpo en el auto, podía escuchar mucho ajetreo al otro lado de la línea, causándole preocupación, podía ser que él estuviera ayudando a la peliplata a buscarlo.

-Como que me calme! Teme… Te llevaste a Hina-chan… La estas secuestrando! Tráela ya! Francesca y Natalie están como locas! Y eso que no saben que logre que me contestaras- Se podía escuchar lo agitado que estaba el chico, era peor de lo que imaginaba, no era a él a quien estaban buscando sino a la ojiblanca que lo acompañaba, tan malo pensaban que podía llegar a ser.

-Dobe… Cálmate… No la secuestre ella está bien…- Dijo intentando calmar al rubio, el escándalo parecía alejarse cosa que lo relajo, noto como a través de los grandes ventanales de la casa se movía una silueta, sonrió recordando a Hinata, a la Hinata de la noche anterior.

-Me están volviendo loco! Creen que la estas torturando o algo por el estilo! Tienes que volver ahora mismo Teme!- Grito al tiempo que una puerta golpeaba contra algo, al parecer el rubio realmente estaba alterado y esa situación le causo risa al pelinegro.

-Diles que ella está bien… Esta aquí por su voluntad y no… No pienso volver Naruto… No por los momentos- Explico justo cuando un tono retumbaba en su móvil, una llamada en espera, se aparto un poco para ver la pantalla y vio que era de Akane.

-Teme demo… Como voy a decirles eso… Dime….- Sasuke corto la comunicación de un solo golpe, tenía que evitar que esa mujer supiera donde se encontraba, golpeo su auto gruñendo y guardando el móvil en uno de sus bolsillos volvió lentamente hacia la casa.

El viento marino estaba más frio que de costumbre, llovería en algunas horas, la temporada de primavera solía ser así, igualmente la casa que había diseñado tenia de todo como para notar que no podría salir a ningún lugar, irónicamente había terminado de construirla hacia unos seis meses, era la primera obra que había tardado tanto tiempo en construir, detalle tras detalle lo planifico cuidadosamente, tomando todas las probabilidades que podrían acontecer en la costa.

La madera crujió justo antes de que pudiera tocar la puerta, sonrió ligeramente suspirando, había pasado tanto tiempo ya? Aquel lugar tenía que seguir en mantenimiento mucho tiempo mas, cuidar de la madera en aquel clima era casi imposible pero, a el no le importaba cuanto tuviera que invertir amaba aquel lugar, como nunca pensó querer una propiedad.

Su vista paseo entre cada una de sus pinturas, notando la puerta de cristal que daba a la terraza abierta, las cortinas trasparentosas flotaban lánguidamente dejando que los rayos del sol se alternaran al momento de irrumpir en tan elegante sala, se giro hacia el pasillo de las habitaciones notando que ya la maleta no se encontraba frente a la barra de la cocina, sonrió y camino cansadamente hacia la habitación que compartiría con la ojiblanca.

"Hinata… Me encargare de recordarte que eres solamente mía" Pensó sonriendo prepotentemente mientras se acercaba a la puerta de la habitación, tenía demasiado tiempo deseándola como para saciarse con solo unas cuantas horas de poseerla, si fuera por el pasaría todos esos días encerrado con ella en esa habitación.

Se detuvo frente a la puerta al escuchar como algunos cajones se abrían, el silencio dentro de la casa era tal que podía sentir la respiración agitada de la chica al otro lado de la puerta, ansiaba poder verla, admirar cada gota de sudor que podía brotar de su nívea piel, el sonrojo de sus mejillas por el esfuerzo mezclado por la vergüenza, mordió su labio inferior y abrió lentamente la puerta notando la delgada figura de la mujer sentada en el suelo frente a unos cuantos cajones abiertos.

-Sasuke-kun…- Susurro algo sobresaltada girándose hacia donde estaba el pelinegro, había logrado conseguir entre todas sus ropas unos short cortos color blanco y una camisa de tiras lila claro ajustado a su cuerpo, se veía algo infantil pero aquella apariencia solo provocaba mas al pelinegro.

-Que estás haciendo?- Pregunto intentando disimular su burla, pero el puchero que hizo la joven mujer le dio a entender que no había podido disimularlo del todo, su mirada rodo por toda la ropa esparcida en el suelo ropa de mujer incluso la que ya estaba en los cajones se veía revuelta.

-Es que… No metí traje de baño- Dijo algo avergonzada suspirando y poniéndose de pie lentamente, camino hacia la cama frustrada sentándose en uno de los bordes y recogiendo rápidamente su largo cabello para colocarlo sobre su hombro derecho.

Sasuke sonrió divertido apoyándose en el marco de la puerta, podía admirar como la chica parecía realmente deprimida con aquella idea, sabiendo lo fácil que era conseguir un pequeño traje de baño para aquel perfecto cuerpo, odiaba el hecho de que algunas personas aparte de el la admirarían en un estado casi puro.

-Y eso te preocupa porque?- Soltó algo cansado mientras caminaba hacia la chica, podía sentir su agitada respiración con cada paso que daba, realmente la deseaba con demasiada insistencia pero, ella estaba preocupada por otras cosas y tal vez lo vería mal.

-Es difícil conseguir uno para mi…- Admitió sonrojada justo cuando se giro para verlo, estaba avergonzada pero el pelinegro parecía no entender a que se refería. –Mis senos son… Son más grandes de lo normal y…. Y es difícil- Dijo nerviosa bajando su mirada abochornada, muy pocas personas conocían aquel pequeño detalle sobre ella.

-A mí me gustan- Comento al momento que se dejo caer en la cama, coloco los brazos en su nuca y cerró los ojos sonriendo de lado mientras escuchaba un ligero gruñido de inconformidad por parte de la ojiblanca.

-Iie… Eso… Eso no hará que me alcance uno cualquiera- Dijo todavía sonrojada apoyándose en sus manos para poder colocar su rostro sobre el del chico, separándolos unos cuantos centímetros. – Sasuke-kun…- Se quejo llamándolo mientras este abría los ojos algo fastidiado, realmente prefería que ella no saliera de aquella habitación.

-Encontrare uno para ti…- Dijo seguro de lo que decía sonriendo mientras la mirada de la chica mostraba la confusión que le provocaron aquellas palabras. En un movimiento rápido se apoyo en sus codos haciendo que su rostro estuviera a unos cuantos milímetros de la chica y rozando sus labios la escucho gemir de sorpresa.

-Sasuke-kun…- Lo llamo algo desconcertada mientras pasaba la lengua por sus labios, todavía había algo que le molestaba pero estaba esperando el momento ideal para preguntarlo. –Basta- Completo cuando vio que el pelinegro la iba a tomar de la cintura, siendo ella más rápida se puso de pie como pudo y sonriendo camino hacia los cajones.

-Hmp- Sasuke gruño inconforme volviendo su vista al techo, era de madera clara, un poco más delicada que el resto de la casa, sin embargo más resistente ante aquellas temperaturas que podían dañar la madera, todavía no podía entender como había hecho para construir algo que le recordara a ella constantemente, todo en aquella casa era como un pequeño detalle de lo que conoció, llenándose inconscientemente de aquel delicado ser que ahora estaba sentada frente a las cómodas intentando descifrar algo que para el eran banalidades.

-Sasuke- Nuevamente era esa voz llena de sensualidad que el apenas podía reconocer, se giro lentamente hacia donde provenía viendo como la ojiblanca se levantaba de su lugar y caminaba lentamente hacia él, su mirada iba baja causándole una sensación de intranquilidad.

Lo escucho gruñir con cierto cansancio en su tono, no entendía bien que era lo que pasaba por la mente del Uchiha en esos momentos, realmente deseaba estar con él, fuera de aquellas cuatro paredes, en su mundo, en el mundo de él, realmente deseaba pertenecer total y definitivamente a ese mundo, pero ella, el único obstáculo que siempre había aparecido entre ellos, la única cosa que siempre la había hecho sentir insegura.

-Que sucede?- Pregunto tranquilo apoyándose en la cabecera de la cama, vio como la ojiblanca se sentaba algo nerviosa frente a él, sus manos estaban apretadas sobre su pecho intentando calmar su respiración mientras suspiraba pesadamente.

-Cuando volvamos… Que pasara?- Soltó al tiempo que se sentaba a unos cuantos centímetros del lugar donde estaba el pelinegro, sus manos estaban frente a su cuerpo inclinándola ligeramente mientras miraba expectante al pelinegro, este sonrió al tiempo que echaba su cabeza para atrás descansándola en la madera.

-No lo sé…- Dijo con tranquilidad sintiendo como la chica se sobresaltaba, esas delicadas manos habían abandonado el colchón. –Que deseas que pase?- Interrogo viendo fijamente a la ojiblanca que se sorprendió ante tal pregunta.

Hinata bajo la vista una vez más, el la estaba poniendo a decidir, una presión en su pecho la hizo gemir por lo debajo ahogándola ligeramente, ella no era quien tenía que decidir, ella no tenía nada con nadie; sentía las lagrimas prisioneras en sus ojos, la presión de aquello no le correspondía y como pudo alzo su mirada hacia el chico.

-Hinata…- Murmuro preocupado al ver la expresión que tenia la ojiblanca, sus ojos mostraban una tristeza que nunca le había conocido, un daño que él le estaba causando. Sasuke se movió ágilmente para poder abrazar a la chica intentando consolarla de lo que la estaba agobiando.

-Porque?- Murmuro como pudo apartándose ligeramente del chico, podía ver la confusión reflejada en esos ojos negros que la atrapaban. –Porque debo decidirlo?- Completo sintiendo como era él quien buscaba la distancia entre sus cuerpos, bajo nuevamente su cara abrazándose a sí misma, tenía demasiado miedo con respecto a lo que él fuera a decir.

-Que te impide decidirlo?- Interrogo cambiando su tono a uno más serio, estaba consciente de que esta sería la última vez, era ahora o nunca más, debían decidir o estar juntos o alejarse definitivamente para dejar de lastimarse mutuamente.

-Tu realidad- Confeso sintiendo como su cuerpo temblaba ligeramente al decir abiertamente lo que estaba pensando. –En ella… En esa realidad no hay espacio para mí- Dijo entrecortadamente sintiendo como sus lagrimas empezaban a escapar furtivamente de sus ojos.

Sasuke admiro aquella escena con cierta molestia, nuevamente era por el que estaba llorando, porque se sentía desplazada, y realmente era así, su realidad no tenia espacio para ella, porque alguien más lo había tomado, alguien que el mismo había metido y que desde que volvió a ver a la ojiblanca se arrepentía de esa decisión.

Cubrió su rostro con sus manos, no podía permitirse ser débil, no delante de él, para poder seguir tenían que aclararlo, el debía aclararlo sino ella tendría que irse, se congelo ante la idea, ella debía irse, debía salir de aquel lugar.

-Hinata…- Llamo justo cuando sintió que el peso de la chica abandonaba la cama, subió su mirada y la vio empezar a correr hacia la puerta de la habitación. –Matte!- Gruño saltando de la cama para alcanzarla, odiaba que huyera, ella no tenia porque huir.

-Déjame!- Dijo entre sollozos levantando su vista justo cuando iba a chocar contra una de las columnas de la casa, la esquivo por muy poco pero eso le costó su equilibrio cayendo al suelo fuertemente.

El pelinegro se detuvo a unos cuantos pasos de la chica que sollozaba en el suelo, solo había una respuesta que él podía darle y sonriendo se agacho hasta quedar a la altura de la chica que todavía estaba sumida en su tristeza.

-Hinata… Deja de huir- Hablo firmemente tomando a la chica en brazos sintiéndola sobresaltarse ante su comportamiento, el solo conseguía sonreír ante la situación, extrañamente no se sentía incomodo por lo que diría, era con ella con la única persona que él podía ser totalmente abierto.

-No… No lo entiendes- Dijo cubriendo su rostro con sus manos, estaba avergonzada, el calor de sus mejillas la frustraban enteramente, ella quería huir y dentro de su precipitada decisión se había lastimado, siendo nuevamente rescatada por el pelinegro.

-Si me escucharas no te habrías lastimado- Se quejo empujando la puerta de la habitación con su pie, la cerro apoyándose en ella y tranquilamente se encamino hacia la cama, podía sentirla moverse entre sus brazos obligándolo a gruñir.

-Deja de huir… onegai- Murmuro justo cuando la sentaba en la cama, la ojiblanca solo atino a abrir sus ojos sorprendida al escuchar la última palabra, el nunca había solicitado algo de esa manera.

-Sasuke…- Murmuro viendo como el pelinegro se arrodillaba frente a la cama, apoyando su cabeza en sus piernas, abrazándola de la cintura, podía sentir su corazón latir rápidamente ante aquella acción, el nunca había bajado su guardia, jamás en todo el tiempo que lo conocía, ni siquiera con ella.

-Escucha bien lo que diré… No lo repetiré- Dijo un poco más serio pero todavía con su rostro escondido entre las piernas de la chica, adoraba sentir aquella delicada piel rozando la suya. –Yo… Yo deseo estar contigo… Eres la única persona que he amado… Y… Y nadie más podría hacerme sentir como me siento contigo… Hinata yo… Yo quiero que vuelvas conmigo- Su voz se había entrecortado totalmente, la rapidez con la que latía su corazón lo había traicionado y odiaba eso, como era posible que ella causara eso en el gran Sasuke Uchiha.

-Sasuke…- Murmuro sorprendida, no podía creer lo que había escuchado, el, Sasuke Uchiha había bajado la guardia, había sido sincero, se expuso a ser vulnerable; Hinata sentía que no podía controlar mucho más tiempo su propio cuerpo, soltó un ligero gritito al tiempo que lo veía alzar su rostro y sonriendo se lanzo sobre él para poder besarlo, ya no había nada que la hiciera dudar del pelinegro.

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Suspiro cansada mientras miraba de reojo su móvil, no había recibido ninguna llamada desde el día anterior y aunque sabía que eso pasaría no pensaba que sería tan pronto, sonrió resignada poniéndose de pie lentamente.

-Akane-san…- Una voz ligeramente infantil llamo su atención obligándola a girarse hacia el lugar de donde salía. –La comida esta lista- Completo al tiempo que la peliplata asentía caminando hacia la puerta.

-Necesito que hagas algo por mi…- Murmuro deteniéndose junto a la muchacha, que algo nerviosa asintió confundida. –Necesito que llames a Itachi-san… Dile que es urgente- Ordeno avanzando hacia el comedor.

-Demo… Akane-san… Es casi imposible que yo consiga entregar ese mensaje- Dijo dudosa la castaña caminando algo rápido para dar alcance a la imponente mujer.

-Si vas de parte de Sasuke-kun no te negaran nada… Ahora ve a hacer lo que digo- Hablo mezquinamente mirando de reojo como la chica bajaba su rostro algo contrariada. –Necesito que venga a la casa lo antes posible- Dijo dando por terminada la conversación, su vista se concentro en la gran mesa de madera servida, solo para uno.

-Hai Akane-san…- Acepto luego de unos segundos en silencio la chica, y saliendo del lugar dejo totalmente sola a la peliplata que suspirando se dejo caer en la silla delante de los platos servidos.

-Si no deseas hablar conmigo Sasuke-kun… No me quedara de otra que acudir a tu familia… Mikoto-san no está para estas preocupaciones- Murmuro para sí soltando un suspiro cansado, realmente empezaba a impacientarse por aquella desaparición y aunque había intentando contactarlo este nunca atendió.

Paseo sus manos por la pulida madera, realmente adoraba aquella sensación, su mente empezó a divagar en los años que había podido compartir junto al pelinegro, sintiéndose cada vez más miserable, odiaba con todas sus fuerzas a la Hyuuga, cerro una de sus manos sintiendo de inmediato un dolor agudo en la palma.

-Baka…- Murmuro neutralmente viendo como el carmesí empezaba a manchar lentamente el blanco mantel, justo bajo su mano se encontraba el cuchillo que debido a su brusco movimiento la había lastimado, sonrió disfrutando de la sensación, era mucho mejor que saberse rechazada una vez más.

El sonido de los truenos empezaba a hacerse más fuerte indicando que una tormenta se estaba acercando, a ella le incomodaba un poco debido al ruido que causaba pero por un leve segundo deseo que aquello la afectara, quería tener miedo, deseaba sentir algo más que dolor, algo más que el constante rechazo de su pelinegro.

-Sasuke-kun…- Dijo volviendo su mirada a una mesa cercana, donde se encontraban unas cuantas fotos, momentos que habían pasado juntos, donde el parecía estar satisfecho, con lo que él podría haber seguido viviendo, no completamente feliz pero teniendo la seguridad de que ella nunca lo abandonaría.

Se puso de pie lánguidamente, aquel lugar empezaba a atormentarla, podía sentir el lento latir de su corazón mientras que el aire empezaba a faltarle, pronto aparecería nuevamente el dolor, no era importante, no cuando la ojiblanca estaba cerca; la lluvia empezó a caer produciendo un ligero ronroneo al chocar contra las grandes ventanas de cristal.

-Quisiera que me amaras a mi…- Susurro sintiendo el dolor acumularse en sus ojos, jamás daba muestras de debilidad pero en ese momento estaba sola, como siempre se había sentido y deseando nuevamente poder llorar abiertamente. –Desearía que ella nunca hubiera aparecido- Suplico dejándose caer sobre sus rodillas, cubrió su rostro con las manos escondiendo su vergüenza mientras las lagrimas caían precipitadamente siendo acallados sus lamentos por la fuerte tormenta que parecía llorar por ella, la vida realmente se había encargado de torturarla, y ahora estando sola en aquella habitación solo conseguía llorar abiertamente estando sola, deseando que alguien más sintiera ese dolor que la agobiaba, esperando que cierta mujer desapareciera junto con el rastro que dejaría la tormenta al día siguiente.

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Qué tal?... Espero sea de su agrado!!! No prometo nada con respecto a la próxima actualización pero intentare que sea lo más pronto posible!!! Agradecimientos especiales a todas las personas que me dejan un review!! Realmente eso es lo que me ha motivado esforzarse y robarme un poco de tiempo para seguir escribiendo!!! Muchos besos y se me cuidan!!!

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Gracias a ustedes por seguir mi historia!!! Me encanta leer sus opiniones son importantes para mí!!! Cuídense y espero nos leamos lo antes posible! Matta ne!