Capítulo 28-Decisión

Camino a la habitación de Sakuno, se encontraba su entrenadora platicando con Sumire acerca del próximo juego. Ya tenían suficientes antecedentes de la rival de su nieta, por ello habían decidido informarle frente a qué tipo de oponente tendría que lidiar, perteneciente al club de tenis de Inglaterra. No obstante, apenas llegaron se percataron que Sakuno no estaba allí, de hecho para su sorpresa ni sus propias amigas sabían dónde se encontraba, ya que señalaban haberla visto por última vez cuando finalizaron el entrenamiento.

Alarmada por la noticia, Sumire se dirigió a las habitaciones masculinas, para preguntarle a alguien si la había visto, considerando que muchos de ellos habían estado entrenando por los alrededores, sin embargo todos negaron haberla visto. Salvo Kawamura, Inui y Eiji que intercambiaron miradas inquietas, recordando que la habían visto en el jardín durmiendo, cuando el ambarino la había besado. Cuando Sumire se dirigió al ambarino, é negó haberla visto, lo que sorprendió a los tres. Entonces Eiji se atrevió a decir que la había visto en el Jardín hace unas horas. Kintaro al escuchar la noticia, escapó de la reunión para ir a buscarla, ya eran cerca de las siete y sería peligroso dejarla caminar sola por allí. "¿No será que ella sigue durmiendo…?" Pensó el ambarino, recordando haberla visto, omitiendo por completo sus recuerdos del beso que le había propinado. Entonces salió de la habitación sin ser visto. No podía dejar que Kintaro la encontrara, eso sería peligroso, por lo que debía encontrarla antes.

Sakuno dormía profundamente, cuando sintió que el frío comenzaba a envolverla. Al abrir los ojos, se percató que aún se encontraba en el árbol en que había decidido dormir, el cielo ya se había tornado oscuro, por lo que era hora de regresar, su abuela la mataría si se enteraba de eso. Se levantó con cuidado, no podía dejar de recordar el sueño que había tenido, en el que cierto ambarino aparecía en medio del partido y la besaba…lo sentido tan real, que no podía imaginar que fuera mentira. Pero los sueños eran así, utópicos e inalcanzables. Se sintió tonta por volver a creer que algo así pudiera ocurrir, si bien ya se habían besado antes…eso no se volvería a repetir.

Por otro lado del hotel, Kintaro ya se encontraba en el jardín corriendo en busca de la castaña ¿Dónde estaría? ¿Y sí le había pasado algo? En medio de esa neblina todo era posible, sin embargo esperaba estar equivocado.

Vio la silueta de una chica de cabello suelto, caminando como si estuviera perdida en medio de la oscuridad ¿Y si era ella? "Sakuno ¿Eres tú?" Gritó y cortó la distancia que había entre ellos para tomarla de la mano. Pero no oyó su respuesta, por lo que infirió que se encontraba asustada. Jaló de su brazo para estrellarla contra él, era su mismo cabello, olía a lavanda. "Todo estará bien, ya he llegado" le susurró, viendo como ella no decía una palabra ¿Acaso se había sorprendido tanto que ni siquiera quería alejarse de él? Extrañado, se apartó de ella para mirarla y quedó atónito al percatarse que no se trataba de su amada castaña…sino que era otra persona. Una chica de grandes ojos celestes y cabello castaño lacio, quien la observaba sonrojada. Viendo mejor su figura, era muy distinta a Sakuno, su cuerpo estaba más desarrollado, incluso tenía pecas. Su corazón latió al ver que lo observaba avergonzada ¿En qué lío se había metido? La había confundido con una chica inglesa o quizás americana, porque sus rasgos no eran para nada asiáticos, quizás ni siquiera podía entenderla una palabra de lo que había dicho y podría estar asustada porque la abrazó de ese modo.

—Y-Yo lo siento…no soy ningún acosador o nada parecido. Bueno, no sé si puedes entenderme, pero lo lamento — Se sonrojó, sentía su rostro arder de vergüenza. —Te he confundido con alguien más.

—Ya veo, no tienes que disculparte. —Sonrió la chica de ojos celestes. —Y si puedo entenderte, viví un tiempo en Japón por el trabajo de mi padre, así que aprendí a dominarlo en ese tiempo. Lo siento por no decir nada, pero me sorprendiste por un momento…pensé que se trataba de algún acosador realmente, pero al oír tus palabras me percaté que era porque buscabas a alguien más.

—Lo lamento de verdad, estaba buscando a una chica que tiene el mismo cabello que tú, incluso son del mismo tamaño. Estaba tan desesperado que no noté la diferencia. Por cierto ¿Eres tenista?—Desvió el tema, viendo que llevaba una raqueta con ella.

—Sí, de hecho estoy aquí porque he venido a competir.

—Ya veo, a la persona que busco…se llama Sakuno-Chan, ella también ha venido a competir con otros países. Por eso quería venir a apoyarla.

— Sakuno, eh. Ya veo, entonces puede que ser una de mis rivales, porque debemos enfrentarnos a Japón mañana. Esa tal Sakuno ¿Es tu novia?

— ¿Eh? N-No, no lo es. Me gustaría que lo fuera, pero ella quiere a alguien más. —Susurró triste—Pero no me rendiré hasta conseguirlo, soy mucho mejor que ese tipo. —Gruñó, presionando el puño.

—Un triangulo amoroso—Concluyó, sabiendo a qué se refería. Pero no entendía como esa chica no lo quería, era tan guapo y tierno. No quería admitirlo, pero cuando la había abrazado en un comienzo se había asustado…sin embargo cuando lo había visto, sintió otras cosas. —Suerte con eso.

—Gracias…—Se sonrojó, aún avergonzado por la situación. —Por cierto, mi nombre es Kintaro, había olvidado presentarme.

—Yo también olvidé hacerlo. —Sonrió—El mío es Angeline, pertenezco al club de tenis de Inglaterra ¿Tu también juegas tenis?

—Angeline es un lindo nombre. Y sí, pertenezco a un club de tenis de Japón. De hecho, acabamos de participar en las competencias de América.

— ¿De verdad? ¿Y han triunfado?

—Sí, ganamos. —Esbozó una gran sonrisa, era una chica agradable, de seguro tenía muchos pretendientes en Inglaterra.

— ¡Qué bueno saberlo! Entonces deben ser muy buenos.

—Sí, lo somos. —Salvo alguien que era mucho mejor y se había llevado el crédito de todo…por eso Sakuno lo quería a él, entonces recordó el verdadero motivo por el que estaba hablando con esa chica. —Oh es verdad, me gustaría seguir charlando, pero tengo que encontrar a Sakuno-Chan.

—Es verdad, por cierto Kintaro-Kun. —No quería alejarse de él, por eso no le mencionó antes que había visto a alguien pasar cerca de ellos. — ¿Sakuno es una chica de figura delgada que lleva trenzas? Si tiene el mismo color de cabello que yo, creo que la he visto.

— ¿Eh? Sí, es ella ¿Dónde la viste?

—La acabo de ver pasar, hace como unos cinco minutos tras nosotros. Te lo iba a decir, pero no quería interrumpirte.

—Oh ¿De verdad? entonces debo ir a buscarla. —Sonrió—Nos vemos otro día, Angeline. Suerte en la competencia.

—Gracias, nos vemos Kintaro-Kun.

El pelirrojo desapareció entre las sombras, dejando a Angeline pensativa. No tenía que haber estado enamorada antes para poder comprender lo que estaba sintiendo, porque con el sólo hecho de ver el estado en que estaba su corazón, tenía una idea de ello.

Kintaro se llevaba tan bien con esa chica, que no había notado su presencia. Triunfante, la castaña caminó en sentido contrario para volver al hotel. El frío se iba apoderando cada vez más de ella, por lo que ya se sentía completamente helada. Cruzó los jardines para volver a los ascensores, presionó el número que necesitaba para ir a su habitación, pero entonces el ascensor se detuvo sin siquiera avanzar un piso y Kintaro apareció frente a ella. "Al fin te he encontrado, Sakuno-Chan" Sonrió y presionó el botón nuevamente. El ascensor avanzó sigilosamente, hasta que extrañamente se detuvo en un piso que no habían presionado, quizás alguien más necesitaba tomarlo ascensor. Cuando las puertas se abrieron, Ryoma apareció frente a ellos y se quedó observándola confuso, sin decir una palabra la tomó del brazo y la sacó de ese ascensor. Lo que ninguno de los ocupantes vio venir. Cuando Kintaro quiso intervenir, Ryoma le hizo una señal de adiós para llevársela lejos. "EH, espera koshimae. Yo la vi primero" Gruñó el pelirrojo, pero no pudo impedirlo, porque volvieron a cerrarse las puertas del ascensor.

—Veo que has despertado. —Dijo una vez que se detuvieron en el pasillo.

— ¿Eh? ¿Cómo sabías que dormía?

—Eso no importa.

— ¿Por qué has hecho eso?

— ¿Qué?

—Sacarme del ascensor así. —Susurró, viendo que aún sostenía su brazo.

—Te he salvado ¿No deberías agradecerme por ello? Además todos te estaban buscando.

—No tengo nada que agradecer, podía escapar yo misma. Ya he hablado con mi abuela y le dije que estaba bien, planeaba reunirme con ella en la mañana. Así que no deberías haber hecho eso. —El sonido de un mensaje, la hizo reaccionar. Provocando que el ambarino la liberara enfadado —Esto es…—Extrajo su celular de su bolsillo para verlo. Era de Dan, lo abrió en silencio viendo como le decía que tuviera buenas noches y que le fuera bien en el partido. Le sonrió a la pantalla un momento, olvidando que él aún seguía ahí.

— ¿Taichi otra vez?

—S-Sí. —Asintió sonrojada y se giró hacia él confusa, recordando que Ryoma no estaba al tanto de sus conversaciones por lo que le parecía extraño ese comentario. — ¿Cómo sabías que era de él?

—He escuchado que han estado hablando por mensajes.

— ¿Cuánto sabes sobre eso…?

—Lo suficiente para saber que se te ha confesado. —Desvió su mirada, para asegurar el pasillo. No había nadie en él.

—Ah ya veo. —No parecía haber reaccionado bien a eso, pero no podía sacar conclusiones innecesarias.

—No entiendo porque no lo has rechazado, sí claros tus sentimientos de la misma forma que con Toyama, deberías haberlo hecho. Creí que no te gustaba jugar con los sentimientos de las personas.

— Es verdad, no me gusta jugar con nadie y no lo estoy haciendo ahora.—Vaciló, no sabía por qué habían llegado a ese tema— La situación con Dan-Kun…no es la misma que con Kintaro.

— ¿Qué quieres decir?—Frunció el ceño

—Qué con Kintaro…desde el comienzo supe que no sentía nada por él. Pero con Dan-Kun, aún no tengo claro lo que siento… —Le costó decir eso, pero finalmente lo había hecho.

— Debes estar bromeando.

—No es ningún tipo de broma. Desde que te marchaste, Dan-Kun ha estado conmigo todo el tiempo y nos hemos aprendido a conocer.

—Hace unos días, mencionaste que era imposible que cambiaras tanto en tan sólo unos meses. Pareciera que con esto te contradices por completo.

—Me refería a que sigo siendo una distraída, pero en sentimientos creo que si he cambiado. He aprendido muchas cosas en este tiempo, como valorar a la gente que realmente me quiere, en lugar de queriendo a alguien que jamás me amará.

—Estás diciendo que ¿Quieres obligarte estar con Taichi porque no hay otra alternativa? No puedo creer que estés cayendo tan bajo, Ryuzaki.

—No estoy diciendo eso, no me estoy obligando a quererlo ni estoy jugando con sus sentimientos. Más bien lo que siento…es real. —Gruñó, era tan insensible. Siempre lograba malinterpretar sus palabras. —Además no debería importarte la decisión que tome, si no tenemos relación alguna. Ni siquiera deberías preocuparte por mí, porque ese no es tu trabajo.

—Tienes razón, no debería importarme en lo absoluto. Es tu problema si eliges tomar decisiones erróneas. Desde ahora en adelante, no me busques más cuando necesites algo, para eso lo tendrás a él.

—Es cierto, yo puedo ocuparme de mis propios asuntos. No te buscaré más, no sé cómo he sido capaz de quererte todos estos años, si nunca me has demostrado nada ni una sola prueba de que sea correspondido. En cambio él, es todo lo contrario a ti, es mejor que tú.

—Siempre me he preguntado lo mismo, pero no debo darte una respuesta a eso ¿Verdad? Deberías saberlo —Se burló, sabiendo que le había dicho cientos de veces que no sentía lo mismo por ella, pero no era capaz de comprenderlo. —Pero me alegra saber que al fin lo hayas comprendido. Nunca he sentido nada por ti, Ryuzaki. No sé cuantas veces debo decírtelo para que te quede claro, pero aún así sigues creyendo que puede llegar a pasar algo entre nosotros. Es absurdo, nunca estaría con alguien como tú. Eso te tiene que quedar bien claro.

—Lo tengo claro. —Sus ojos se nublaron, siempre conseguía hacerla sentirse así. Pero más que todo, ella era la tonta que siempre caía en lo mismo una y otra vez. ¿Qué esperaba? ¿Qué él cambiara y la amara? Eso era ridículo, lo sabía muy bien. —Y siempre lo he sabido, no necesitas decir nada más. Tienes razón, jamás podrá pasar algo entre nosotros, porque somos completamente distintos y no nacimos para ser el uno para el otro. Espero que algún día puedas encontrar a la persona que si esté a tu nivel. Si es que existe… Porque yo, ya me cansé de esto. —Sentenció, no quería verlo más. Era un idiota.

Corrió de regreso a los ascensores, pero el botón no funcionaba y no era capaz de mirar atrás, Ryoma seguía en la misma postura mirando hacia otro lado. En su deseo por querer salir de ahí, corrió a las escaleras para ir a su habitación. Prefería subir todos los pisos necesarios para llegar a ella, en lugar de quedarse ahí llorando, mientras él se burlaba de ella.

Cuando giró la manilla, Ann corrió hacia ella para abrazarla, estaba tan preocupada. Pero entonces, se sorprendió al ver que Sakuno no se encontraba bien, más bien sus ojos brillaban como nunca. Conocía esa mirada ¿Ryoma otra vez? No fue necesario preguntarle nada, porque ella lloró a mares en sus brazos, liberando incluso sollozos.

Se encontró con Momoshiro en el pasillo, lo esperaba en silencio, parecía haber hablado con Ann por teléfono porque lo miraba como si supiera todo lo que había pasado. Lo siguió hacia la terraza sin decir nada, no tenía deseos de hablar de ello, pero no quería entrar sabiendo que Kintaro lo buscaba y sería un fastidio escucharlo.

El viento jugaba con sus cabellos, siendo tan poderoso que le hacía sentirse como si se encontrara en uno de sus tantos cruceros por el mundo, la intensidad era similar a ello. Se quedó contemplando el cielo, esperando que su amigo hablara.

— ¿Qué ocurre? Momo-Sempai.

—He oído lo que has hecho.

—Veo entonces que Ryuzaki ya ha vuelto a su habitación, es bueno saberlo.

—No entiendo porqué eres tan frío con las chicas. Pero más que todo, no comprendo si lo haces por querer ocultar tus sentimientos o porque en verdad eres así.

—No sé de qué hablas, nunca he dicho que siento algo por ella, por lo que no debería sorprenderte esto.

—Es cierto, nunca lo has hecho. Pero tus actitudes muestran lo contrario.

—No sé qué te habrá dicho Tachibana, pero no he hecho nada.

—Ann no me ha dicho nada, pero Kikumaru-Sempai si lo hizo, incluidas dos personas más, quienes fueron testigos de lo que le hiciste a Ryuzaki en el Jardín. —Al verlo voltear hacia él, se percató que su reacción no era la misma. —Veo que lo has recordado, Echizen. ¿Crees que nadie había visto que besaste a Ryuzaki? Si no la quieres, eres un poco contradictorio ¿no crees?

—No insinúes cosas sin sentido, no siento nada por Ryuzaki. Eso que sucedió, no significó nada para mí.

— ¿Estás seguro de eso? Para tu tranquilidad, Ryuzaki no sabe nada sobre esto. Pienso que eso causaría más problemas, Ann vendría matarte ¿Estás consciente de eso?—Suspiró—Quizás debería permitir que lo haga, porque te lo mereces por hacer llorar a una chica. Pero en el fondo, sigues siendo mi amigo. Así que no podría permitir que te lastimaran.

—Ya veo, pero aunque seamos amigos…no significa que te tengo que contar todo. Ni mucho menos, debo dejarme llevar por lo que dices y encontrarte razón. Porque no es así, quieras o no, no siento nada lo mismo por Ryuzaki.

—Tan terco como siempre. Es cierto que hay algunos chicos que juegan con los sentimientos de las demás, los conozco muy bien. Y puede que estés haciendo precisamente eso ahora, como besarla y luego fingir que nada pasa. Pero no creo que seas de ese tipo de personas, sino que pienso que estás confundido, eso es todo. Por lo mismo, deberías tomarte un tiempo para pensar qué es lo que realmente sientes por ella. Antes que me repitas tu lema, piénsalo de verdad. Yo creo que esto que ha pasado no puede ser algo insignificante. No para alguien como tú, tan razonable con las decisiones que tomas. Ya que esto no tiene lógica alguna.

—Me extrañas que menciones algo así. Considerando que alguien como tú, nunca ha tomado en cuenta lo racional en la vida, actúas por impulso, sin pensar bien las cosas.

—Es verdad, yo soy así. Por lo que podría considerarse, normal que esté diciendo este tipo de cosas. Pero ¿Qué hay de ti? Ahora que has actuado por impulso ¿Cómo explicas que besaste a Ryuzaki?

—Deberías dejar de mencionar ese tema, alguien podría oírte.

— ¿Y qué? Da igual si alguien lo oye o no, aún así deberías dar una respuesta coherente ante mi comentario.

—No tengo esa respuesta. —Suspiró y se apartó de él, para caminar de regreso al pasillo. —Ya es suficiente de esta charla sin sentido, quiero dormir.

Momo lo detuvo, tomándolo por el hombro una vez que se encontraron en el pasillo. Ryoma lo miró fríamente para separarse de él ¿Por qué le importaba tanto sus actos? Era su mejor amigo, pero nada más que eso. Más allá de lo que Tachibana podría haberle dicho, no podía dejarse influenciar tanto por su novia. No merecía una explicación, de hecho no tenía que darle ningún motivo del porque lo hizo. Más bien, porque ni él mismo lo comprendía.

— ¿Qué quieres? Momo-Sempai. Ya estoy harto de esta charla. —Gruñó— ¿Tanto te importa lo que ocurra entre Ryuzaki y yo?

—Por supuesto, Ryuzaki-san merece ser tratada como corresponde. No lo digo sólo porque Ann sea mi novia, sino porque no tolero que traten de ese modo a las chicas buenas como ella.

— ¿Desde cuándo eres defensor de las chicas? En fin, no me interesa seguir hablando de esto.

—Te dejaré en paz, sólo si me dices porqué lo hiciste.

—No tengo la menor idea.

—Eso hace pensar muchas cosas…porque un beso no se da por sólo jugar con los sentimientos. Más considerando que ella no estaba consciente de lo que estaba viviendo, por ello en este caso tú serías el responsable de todo.

—No malinterpretes mis palabras, estás escuchando lo que tú quieres oír, pero no es así. No estoy enamorado de ella. Parece que nadie puede entenderlo. En fin, me voy a dormir. Nos vemos después.

Dicho esto, el ambarino caminó a zancadas de regreso a su habitación, dejando a Momo enfadado por no haber sido honesto con él. Quizás lo mejor sería hablarle a Ann sobre todo, aún si eso implicara que Echizen estuviese en problemas por su causa. Su novia podría saber qué hacer en esos momentos.

Yuzuki quien caminaba por los alrededores en esos momentos, se quedó helada al escuchar cierta conversación, las palabras "Beso y inconsciente", revoloteaban en su cabeza tratando de unir todo lo que habían hablado. Todo parecía dar a entender, que Sakuno había sido besada por el ambarino ¿Cuándo? Quién sabe, si la castaña no estaba consciente de lo que estaba pasando, infirió que había ocurrido mientras dormía, en nada menos que en el lugar que les había mencionado. Ahora las piezas del rompecabezas comenzaban a coincidir y le daban sentido a todo. Sin embargo no comprendía que es lo que pretendía el ambarino con todo eso, tenía deseos de contarle todo a sus amigas, pero si lo hacía temía separar otra pareja...Ann de seguro se enfadaría si se enteraba que Momo le había escondido algo tan importante. Además por otro lado, sí Sakuno sabía que había sido besada, más odio sentiría contra él y al mismo tiempo, se sentiría confundida. Por lo que decidió mantener distancia, esperando que todo se resolviera pronto.

A la mañana siguiente, Sakuno se levantó con los ojos hinchados de tanto llorar por lo sucedido. Si bien había dormido poco la noche anterior, no podía quedarse llorando como solía hacerlo, aquel día debía competir contra Inglaterra, por ello tenía que darse ánimos para hacerlo.

Se dio una corta ducha, para luego lucir su traje de tenis y prepararse para el partido. Tal como habían acordado, Sumire y su entrenadora entraron en la habitación para darle consejos sobre cómo debía actuar en el juego. Las escuchó atentamente, ignorando sus preguntas sobre porque tenía los ojos hinchados, ya que no quería hablar sobre ese tema.

Ann la ayudó a maquillarse, de modo que no se vieran sus ojeras, para finalmente salir con ella para dirigirse a las canchas de tenis. Antes de su juego, se encontraba el de Ayami contra Angeline de Inglaterra. No reconocía su nombre, hasta que la vio a lo lejos y se dio cuenta que se trataba de la misma chica que charlaba con Kintaro la noche anterior. Sus movimientos eran buenos, era tan rápida que ni la propia Ayami era capaz de alcanzarla. Para la sorpresa de todas, Angeline logró derrotar a Ayami que no dijo una palabra cuando todo había terminado. Estaba feliz por un lado, pero triste por el otro. No podía desearle mal, aún si ella siempre se encargaba de desearle mal.

"Es tu turno, suerte Sakuno. Tú puedes" Le sonrió Ann y Yuzuki le dedicó una amplia sonrisa, animándola a competir. Miró hacia el público, entre ellos se encontraban sus compañeras, incluso Sumire en el centro, mientras a su lado se encontraba Seigaku apoyándola.. Por mucho que no deseara verlo, ahí estaba observando sin prestarle mayor atención. Dicho desprecio, hizo que su corazón se estremeciera y recordara todo lo vivido la noche pasada.

De súbito su celular comenzó a vibrar, creía que se trataba de un mensaje, cuando notó que era una llamada. Aún podía contestar, tomando en cuenta que tenía unos minutos para prepararse, por lo que decidió coger la llamada, quizás se trataba de Tomo-Chan, porque parecía ser internacional.

— ¿Sí?

—Soy yo, Sakuno. —Habló una voz masculina que supo identificar.

—Dan-Kun…no esperaba que llamarías. Además es demasiado alto el costo para llamar a números internacionales.

—Lo sé, pero sé que esta llamada…valdrá la pena. Porque quería escucharte ¿Cómo estás? Sakuno.

—B-Bien, un poco nerviosa. Dentro de unos minutos, tendré que competir con una rival.

—Eso quiere decir que te he interrumpido, lo lamento.

—No me has interrumpido en nada, no te preocupes.

—Pero aún así, no puedo permitir que te retrases en este juego, más por mi causa. Por ello, quiero desearte suerte en este partido. Eres capaz de muchas cosas, Sakuno. Así que confía en tus capacidades y podrás lograrlo. No soy muy bueno dando consejos, pero estoy seguro que vas a triunfar, después de todo lo que has entrenado. Eres fuerte, demuéstrales a todos que puedes lograrlo. No te rindas por nada, Sakuno. ¡Mucho ánimo!

—Gracias, Dan-Kun. No esperaba menos de ti, aunque estés lejos…me sigues apoyando a la distancia. —Sonrió, viendo como el público la observaba. —Debo irme ahora, pero pronto nos veremos. Gracias por llamar ¿Quién dice que no sabes dar consejos? Precisamente ahora, me has subido el ánimo una vez más. Te lo agradezco.

—No me lo agradezcas, me alegro haber sido de ayuda. Cuídate, Sakuno-Chan. Hablamos, adiós.

Tras recibir esa llamada, su semblante cambió como si hubiese olvidado todo lo malo de la otra noche. Por lo que abrochó bien los cordones de sus zapatillas y caminó hacia la cancha de tenis para encontrarse con su rival, una chica de tez blanca como la nieve y ojos pardos tan verdes que destellaban con la luz del sol. Aunque tenía cara de pocos amigos, no le tenía miedo, no después de haber sido apoyada de ese modo. Tomó la pelota en silencio, mientras apreciaba como entre el público sus amigas y su abuela la animaban con una sonrisa. Desvió su mirada de Ryoma, para concentrarse en las palabras que Dan le había dado de aliento en ese último momento y lanzó la pelota al cielo hasta ubicarla a la altura del sol y finalmente golpearla con todas sus fuerzas. Un saque perfecto, pensó Sumire orgullosa.

A pesar de que la otra chica era fuerte, Sakuno no se rendiría, por lo que le dio un buen uso a sus brazos para poder devolver cada pelota que se le aproximaba. No permitiría que la chica inglesa le ganara, sí bien el marcador indicaba que llevaba ventaja, daría lo mejor de ella. Respiró hondo y se preparó para correr a toda velocidad a donde la pelota se encontrara, no iba a rendirse tan fácilmente, ni mucho menos perder. "Eres fuerte, demuéstrales a todos que puedes lograrlo. No te rindas por nada, Sakuno" recordó las palabras de Dan. Debía confiar en sus capacidades y vencer de alguna forma.

El partido acabó en empate, no estaba preparada para escuchar eso. Creía que habría un ganador o un vencedor, no un empate necesariamente. Pero para ser su primer partido en París, Sumire estaba orgullosa de lo fuerte que se había vuelto. Le dio la mano a su rival que curiosamente la felicitó por el juego, nunca creía que escucharía algo así por parte de otras competidoras, lo que más le sorprendía era que lo había dicho en un perfecto japonés. Se despidió de ella con una sonrisa, agradeciéndole por dicho cumplido y se percató que era compañera de la misma chica que había derrotado a Ayami y habló con Kintaro la otra noche, quizás por ella sabía manejar el japonés.

Cuando caminó de regreso a donde se encontraban los demás, Ann y Yuzuki fueron las primeras en correr a felicitarla por su gran desempeño en su primer juego internacional, luego fue Sumire quien le dedicó una sonrisa, diciéndole que para ser una contrincante tan poderosa, había podido empatar contra ella, por ello eso hablaba muy bien de ella. Finalmente apareció su entrenadora, quien logró abrirse paso entre la multitud para felicitarla "Muy buen trabajo, Sakuno. Sigue así" Le sonrió, aunque fueron unas pocas palabras, no pudo contener la emoción que sentía en esos momentos, si bien no había un ganador o un perdedor, había podido empatar con una rival poderosa y eso la hacía sentirse completamente feliz. Los titulares de Seigaku no quedaron atrás con sus palabras, aparecieron juntos a ella para manifestarle lo que habían sentido cuando la vieron jugar así, incluso Tezuka y Inui la apoyaron con sus críticas constructivistas. Kintaro se abrió camino para abrazarla, y decirle que lo había hecho grandioso. Todos, incluso sus compañeras del club se acercaban a ella a felicitarla, salvo dos personas de las que no esperaba recibir nada de ellos. Ayami que no tenía fe en ella y creería que perdería. Y Ryoma quien había visto gran parte del partido, pero no era bueno felicitando a la gente, ni mucho menos por lo que habían dicho la noche pasada, por lo que no tenía nada que hacer ahí y se había marchado. No es que esperara que él precisamente le dijera algo en particular por ello, pero al mismo tiempo se sintió extraña al notar que no se encontraba allí. Entonces reemplazo ese sentimiento de amargura por la felicidad de haber triunfado en el tenis, porque su ánimo no debía depender de si él estaba o no ahí.

Tras una serie de encuentros con otros países que duraron semanas, Japón quedó seleccionado para un próximo encuentro de la asociación de tenis de mujeres, por lo que podían regresar a su país, ya que aun faltaba mucho para ello.

En el aeropuerto, se encontraban todas las jugadoras listas para volver a sus determinados países, incluso entre ellas estaba Angeline, quien se despedía de Kintaro triste. En las últimas semanas, se habían encontrado en más de una ocasión para charlar y practicar tenis juntos. Hace tiempo que no sentía tanta atracción por un chico, y el pelirrojo se había encargado de robarle su corazón en esos días. Por ese motivo se encontraba ahí, despidiéndose de él porque tenía algo importante que decirle. Como aún tenía asuntos que resolver en Francia, no volvería a Inglaterra con sus compañeras, sólo había decidido ir al aeropuerto como excusa que las despediría, pero adicionalmente a eso era para verlo por última vez.

—Es hora de irme, Angeline. Espero que sigamos en contacto de algún modo u otro.

—Lo sé, ya anoté tu dirección. Podemos escribirnos por correspondencia.

—Está bien, esperaré tus cartas. —Esbozó una gran sonrisa e hizo una reverencia para despedirse como lo hacían en Japón. —Entonces nos vemos.

—Espera. —Besó su mejilla, provocando que él se sonrojara nervioso. —En mi país nos despedimos de este modo, por eso quise hacerlo.

—Ah ya veo…Qué extraña forma de hacerlo. —No podía ocultar lo rojo que estaba, no veía venir ese gesto. Además de su madre, ninguna otra persona lo había besado en la mejilla así.

—Sí, pero no sólo lo hice en forma de despedida. Quizás los japoneses no son tan directos como nosotros, pero hay algo que debo decirte.

— ¿Eh? ¿Qué cosa?

—Puede que sea una locura, considerando que hace tan sólo unas semanas nos hemos venido conociendo. Pero quiero que lo sepas ahora, sin rodeos.

—Me estás asustando, Angeline.

—Lo que quiero decirte es que…me gustas, Kintaro Toyama.

— E-Es la primera vez que alguien me dice algo así…por lo que no sé qué decir. —Ahora sí su rostro ardía de color rojo vivo. —Supongo que debo decir…gracias por sentir eso, pero yo…ya tengo a alguien que me gusta...

—Sí, lo sé muy bien. —Sonrió—Pero no me voy a rendir, voy a luchar hasta el final.

—Pero…

—Si sé lo que estás pensando, pero en eso nos parecemos mucho. Y es que ninguno de los dos nos rendiremos tan fácilmente cuando estamos enamorados. De la misma forma que das tu mayor esfuerzo por conquistar a Sakuno, lo voy a hacer por ti.

—Entiendo a lo qué te refieres, pero no sé si sea buena idea que lo intentes…incluso hasta en mi caso, hay momentos en los que he pensado desistir. Es bastante duro cuando no sale como lo esperabas.

—Bien, entonces…cuando pienses en desistir de conquistar a Sakuno, voy a estar ahí para ti.

"Kintaro, date prisa" Le gritó Momo desde el otro lado y él asintió nervioso. No sabía que decirle, jamás imaginaba que conocería a una chica igual a él, con la misma determinación que lo impulsaba a levantarse cada mañana para luchar por el amor de Sakuno. A decir verdad, Angeline no le desagradaba, era una chica hermosa con sus cabellos castaños que se rizaban por el frío de las mañanas y sus ojos celestes como el mismo mar, que parecían volverse perlas preciosas de brillaban en la oscuridad. Sin embargo, no podía sacarse de la cabeza a Sakuno, ella podía ser cien veces mejor. Porque la amaba hace muchos años, en cambio a Angeline sólo la conocía hace semanas, de eso no podía concluir nada.

—Nos vemos, Angeline.

—Nos vemos, Kintaro-Kun. Que tengas un buen viaje. —Esbozó una gran sonrisa.

Durante el viaje, los titulares se burlaban de Kintaro que seguía rojo como un tomate, las palabras de Angeline revoloteaban en su mente. Mientras tanto, en el asiento de atrás se encontraba Ryoma mirando por la ventana como las nubes flotaban por el hermoso cielo, reproduciendo una y otra vez la discusión que había tenido con la castaña en su cabeza. Nuevamente había actuado por impulso, no tenía derecho a criticar a su mejor amigo con que era un defecto suyo, porque él hacía exactamente lo mismo. Pero de alguna forma u otra, gracias a esa discusión le había dejado las cosas claras a Ryuzaki, esperando que por fin entendiera todo.

En la otra hilera del avión, se encontraban las chicas ordenadas de la misma forma que antes. Salvo por el cambio de ventana, ahora Ann iba mirando las nubes y sus dos amigas estaban a su lado. Sakuno tenía su mirada perdida en una revista de moda, no leía nada en ella, sólo se dedicaba a ver las imágenes tratando de distraerse. Yuzuki la contemplaba en silencio, preguntándose en qué pensaría en esos momentos. Tenía deseos de decirle sobre el beso de Ryoma, pero si lo hacía todo empeoraría, así que tan sólo se atrevió a preguntarle por Dan.

— ¿Qué piensas hacer?

— ¿Eh? ¿De qué hablas?—Preguntó la castaña confusa.

—Sobre Taichi-Kun.

—Ah…no lo sé aún.

—Él fue quien te llamó antes del partido ¿Verdad?

—S-Sí…podría decirse que sus palabras me motivaron a seguir adelante, y olvidara por un segundo todo lo malo que pasó.

—Si Dan te hace sentir tan bien ¿No has pensado en responderle? —Intervino Ann, sorprendiendo a ambas. Siempre había querido apoyar a Sakuno en todo, sea que decisión tomase. Pero no podía seguir deseando que se quedara con Ryoma, él sólo la hacía sufrir y no quería eso para su mejor amiga. —Piénsalo, Sakuno. Quizás Dan es la mejor opción.

—No lo sé, es decir…sé que es la mejor opción. Pero no puedo jugar con sus sentimientos así, sólo estaría haciéndole lo mismo que me hicieron todo este tiempo.

—No estaría jugando con él, porque sé que en el fondo estás confundida, y sientes algo por él.

—Aunque fuera el caso…no sé si Dan pudiera entenderlo.

—Deberías hablar con él, de seguro lo entenderá. Después de todo, está enamorado de ti.

—Es verdad, apoyo a Ann. Deberías hablar con Taichi-Kun y explicarle todo. Si realmente te ama…debería aceptarlo.

—Tienen razón…pero estoy tan nerviosa, dudo que salga bien.

—No te precipites todavía, lo harás bien. Ya verás—Le sonrió Ann y Yuzuki asintió.

No sabía que decir frente sus palabras, incluso si faltaba Tomoka allí, sabía que opinaría lo mismo. Todo el mundo le señalaba el mismo camino, pero era decisión de ella seguirlo o no.

En el aeropuerto de regreso, se encontraban la Familia Echizen recibiéndolos con una sonrisa. Rinko la abrazó como si no la viera en años, Sakura también se aferró a ella deseosa de escuchar todas sus historias, olvidando la presencia de su hermano. Qué después de unos minutos, fue saludado por los demás. La castaña de ojos carmesí apreciaba la escena sintiéndose extraña, se sentía como si ambos fueran parte de una familia, como si en verdad…estuvieran comprometidos, pero eso no era verdad. Incluso en el aeropuerto proyectaban ese tipo de familias, donde Vivian todos juntos. Se despidió de sus amigas a la distancia, para caminar al furgón que los esperaba en el estacionamiento.

Desempacó sus maletas para dejarse caer en la cama, ya habían vuelto a Japón, debía volver a la Preparatoria…el lugar donde estaba obligada a verlo las 24 horas del día. Suspiró, no quería pensar en eso. Más ahora que habían vuelto a la casa donde compartían el mismo techo, debía olvidarlo de una vez por todas, y esta vez sería definitivo. O al menos eso esperaba.

Sakura apareció frente a ella, sabiendo que no se encontraba bien, podía leerlo en su mirada. Podía engañar a su madre, pero a ella no.

— ¿Puedo sentarme?

—Por supuesto, Sakura-Chan ¿Cómo te ha ido en el Instituto?—Sonrió— ¿Van bien las cosas con ese chico?

—Sí, todo bien. He subido mis calificaciones y he podido hablar más con él. Pero no he venido a hablar de eso.

—Puedes decirme cualquier cosa, Sakura-Chan.

—Pues… ¿Cómo has estado? aunque hayas empatado en el partido y quedaran seleccionadas, no te ves nada bien.

—Ah…estoy un poco confundida.

— ¿Es por Dan? ¿O es por mi hermano?

—P-Pues…por los dos.

— ¿Ocurrió algo en Paris?

—Algo así, no quiero hablar de eso. Pero en resumen, discutí con Ryoma-Kun y…dejamos claro que no volveríamos a hablar.

—Pero ¿Por qué pelearon?

—Porque él se enteró que Dan se confesó…no sé cómo, pero lo hizo. Entonces sacó conclusiones precipitadas, creyendo que quería estar con Dan, sólo porque no me quedaba otra alternativa y

—Espera un minuto, no puedo creer que él haya dicho algo así…—Susurró, creyendo que quizás estaba celoso. —Además no puede pedirte explicaciones así, como si fuera tu novio. No permitas que sus palabras te hagan sentir mal, Sakuno.

—Lo sé, es sólo que es inevitable no sentirme así.

— ¿Y qué piensas sobre Dan? Con todo esto…

—He estado hablando con él por mensajes de texto, incluso recibí una llamada de mi juego. Siento que con Dan-Kun a mi lado, las cosas pueden ser muy distintas. Está siempre apoyándome. —Sus mejillas se sonrojaron.

—Hablas como si lo quisieras, si es así… ¿Porqué no le das una respuesta?

— ¿Eh? N-No he dicho eso. Todos me dicen que le dé una respuesta, pero no sé cómo hacerlo ni en qué momento.

—Este puede ser el momento…pues verás, me encontré con él hace unos días y le dije que volverías hoy. Y me dijo que vendría a visitarte, debe estar por llegar.

— ¿EH? ¿Vendrá? ¿Ahora? Ni siquiera me he cambiado—Su corazón latía a mil, no estaba preparada para hacerlo…no podía ¿Qué debía decir exactamente?

—Te ves bien tal como estás. Yo sé que harás lo correcto. Sólo confía en ti, Sakuno. —Le sonrió, aunque quería que ella formara parte de su familia, no quería verla sufrir por alguien que no valía la pena.

Sin previo aviso, el timbre sonó a sus espaldas, logrando que un escalofrío recorriera todo su cuerpo y la obligara a reaccionar. Tenía que pensar en algo pronto.

Rinko iba a abrir la puerta, preguntándose de quien se trataría, como acababan de llegar no tenía la menor idea de quien se podría tratar. Sakura se adelantó, para llegar antes a la puerta que ella, sabía que si su madre se enteraba, Dan no podría entrar. "Yo abriré" anunció, tranquilizando a su madre que asintió y regresó a la cocina.

Ryoma se encontraba comiendo un sándwich, cuando escuchó la voz de alguien proveniente de la sala ¿De quién se podría tratar? ¿Un amigo de Sakura? Eso le parecía muy sospechoso. Caminó hacia allí en silencio y se encontró con que su madre había servido galletitas con un vaso de jugo a nadie menos que Taichi. El chico de cabello negro permanecía sentado en el sofá en silencio, mostrando sus mejillas sonrojadas. No comprendía qué hacía ahí, ni mucho menos entendía cómo había descubierto que ya habían regresado, en esos ámbitos se parecía al pelirrojo. Aprovechando de que estaba solo, entró a la habitación.

—Echizen-Kun...—Susurró— ¿Cómo te ha ido en los partidos? Supe que te habías marchado.

— Bien —Respondió fríamente, no quería hablar de eso. — ¿Qué te trae por aquí? Taichi.

—Pues…he venido a ver a Sakuno.

—Podrías haber esperado verlo otro día, acabamos de llegar.

—Es verdad, podría haber esperado. Pero necesitaba verla.

—Aún así, no deberías haber venido como si nada. Tendrías que haberle preguntado a ella primero.

—Lo sé, no iba a venir precisamente hoy…pero

—No le hables así a Dan—Habló la pequeña castaña, viendo como su hermano la miraba con odio.

—No te metas en esto, Sakura. No tienes nada que decir.

—Sí tengo algo que decir. Yo invite a Dan, ya que me encontré con él hace unos días, estaba tan preocupado por Sakuno que decidí invitarlo a que viniera hoy. Ya que esta casa no es solamente tuya, también es de ella. Así que tiene derecho a ver a quien sea.

—Ya veo…—Suspiró—Sin embargo, no han pensado que quizás ella está cansada del viaje. Y no quiere recibir visitas.

—Al contrario, le hablé a Sakuno-Chan sobre esto…y estuvo de acuerdo. De hecho, va a bajar en unos minutos. Así que espera tranquilo, Dan.

—Está bien, muchas gracias Sakura-San.

—No es nada.

Enfadado de esa situación, los dejó solos sin decir una palabra. No podía creer que su propia hermana lo tratara de ese modo, por defender a Sakuno. Iba a subir las escaleras disgustado, cuando se encontró con la castaña de ojos carmesí en la que pensaba, había dejado caer su cabello lacio sobre sus hombros, tenía un poco de brillo en los labios y llevaba el mismo vestido rosa de siempre con listones azules, pero aun así lucía distinta. No supo que decir cuando sus miradas se encontraron ¿Desde cuándo se maquillaba así? Sakuno desvió su mirada de él para caminar hacia la sala, obligándolo a callar lo que estuvo a punto de decir.

—Lo siento por hacerte esperar, Dan-Kun.

—No te preocupes, Sakuno—Se levantó, notando lo linda que lucía esa tarde. Provocando que sus mejillas se volvieran rojas.

— ¿Ocurre algo?

—L-Luces bien, es decir…te ves hermosa. —Logró decir Dan.

—Es verdad, luces muy bien. Deberías dejarte el cabello así. —Le sonrió Sakura.

—G-Gracias…me siento extraña, quizás debería cambiarme.

—No lo hagas, está bien así. —Dan la tomó de la mano sin saber porque. —Lo siento, no quería hacer eso.

—No importa, esto… ¿Vamos a caminar?

—Estoy de acuerdo, vamos.

Se despidió de Sakura en silencio, para caminar con Dan hacia la puerta. Ryoma los observaba desde el pasillo, incluso su hermana había podido notar eso, por mucho que se escondiera tras el muro…se preguntaba si en verdad se encontraba así por celos.

Caminaron bajo el crepúsculo, hace mucho tiempo que no compartían el mismo cielo anaranjado. Estaba nerviosa, su corazón latía a mil y no sabía porque. Se habían dedicado a hablar sobre el partido y sobre sus vidas en las últimas semanas, cuando no eran capaces de hablar de lo que era realmente importante.

Se sentaron en los columpios de una pequeña plaza, habían niños jugando por todas partes, sonreían disfrutando el día a día, sin tener que lidiar con problemas de ese tipo, ya que en la época en la que se encontraban un hombre y una mujer podían sólo muy buenos amigos, y no sentían ese tipo de atracción que ella estaba sintiendo.

El frío viento se encargó de refrescarla, no sabía si era producto de los nervios, pero sentía mucho calor. No había estado suficiente tiempo en Francia como para acostumbrarse tanto a su clima que no podía tolerar el de Japón, así que infería que era producto del momento en el que se encontraban.

—Sakuno…respecto a lo que te dije en el Aeropuerto. —Habló primero Dan. — ¿Has pensado sobre ello? Te dije que te iba a esperar, pero cuando me enteré que Echizen-Kun también iría a ese viaje, no he dejado de pensar en lo que sientes.

—He pensado mucho en lo que me dijiste, aún si Ryoma-Kun estaba ahí. —Tomó aire, no sabía cómo decirlo. —No sé cómo empezar, nunca antes he hecho esto.

— ¿Estás segura de eso?—Sonrió mirando a otro lado. —Ya has rechazado a alguien antes, no debería ser tan difícil para ti. Puedes confiar en mí, no me enfadaré por tu respuesta. Podemos seguir siendo amigos.

—N-No es lo que crees…yo no iba a rechazarte. Pienso que lo que sientes por mi es distinto a lo de Kintaro. Porque esta vez...siento que de verdad estoy confundida.

— ¿De qué hablas? Es decir que tú… ¿También sientes lo mismo?

—S-Sí…lo estuve pensando este tiempo, cuando estoy contigo Dan-Kun…me siento diferente. Siempre me estás apoyando y me haces sentir mejor, cuando más lo necesito. Nunca antes había sentido algo así por alguien…que puede estar ahí para mí de la misma forma en la que estaré yo para él —Sabiendo que su amor siempre era no correspondido. —Sentir lo mutuo en esto…soy mala para estas cosas, no sé cómo explicarlo. Pero me di cuenta durante el partido, aunque digas que eres malo dando consejos, tus palabras lograron llegar a mi corazón…no sé cómo lo hiciste, pero algo en ti me hizo cambiar de parecer y darlo todo.

—Pensé que sólo querías a Echizen-Kun…no me di cuenta que sentíamos lo mismo. —Sonrió sonrojado. —Me hace feliz pensar en eso, tenía tanto miedo de que me rechazaras. De hecho creía que eso iba a pasar ahora.

—Estaba confundida entre ambos…pero Ann-Chan y Yuzuki-Chan me dejaron más claro todo.

—Eso quiere decir… ¿Te sigues sintiendo atraída por Echizen-Kun?

—S-Sí, no podría olvidarlo tan rápido…lo he amado hace tanto tiempo. Sin embargo, si tuviera que elegir entre la persona que me hace infeliz y la persona que me hace completamente feliz, por supuesto que te elegiría a ti.

—Me alegra saber eso. —Cortó la distancia entre ellos para acercarse más. —Entiendo que estés confundida, no te voy a obligar que lo olvides ahora, más si lo amas hace tanto tiempo. Sin embargo, ahora que sé tus sentimientos…quiero que sepas que no me rendiré y haré lo que sea para que seas feliz. Porque es lo que más quiero.

—Sé que podrás hacerlo. —Sonrió, no sabía que decir en esos momentos. Nunca había sido correspondida y se sentía nerviosa.

—E-Entonces… ¿Quieres ser mi novia? Sakuno.

—S-Sí quiero. —Esbozó una sonrisa, tiñendo sus mejillas de rojo. —Cuida bien de mí.

— Lo haré.

Sus brazos la envolvieron y la estrechó contra él, para su sorpresa su abrazo fue correspondido lo que facilitó más las cosas. La castaña apoyó su mejilla donde su cuello se unía con su hombro, escuchando como le susurraba que la cuidaría bien. Su corazón latía desesperadamente, si bien se había tensado en un comienzo, ahora se había dejado llevar por el momento y sentía el aroma de Dan cerca de ella. Recordó a Ryoma en la escalera, su mirada sobre sus ojos carmesí, queriendo penetrar en ellos y dominarlos como otras veces, pero no lo había conseguido. De pronto no sólo ese recuerdo invadió su mente, sino también muchos otros, cuando había entrado a la Preparatoria, cuando había sido besada por él y todo lo demás, incluyendo cierta discusión de París. No era justo para Dan que pensara en otro chico mientras lo abrazaba, por ello desvió sus pensamientos de ello y se concentró en el momento que estaba viviendo. Esta vez era definitivo, se olvidaría de Ryoma para siempre y amaría a quien realmente la valoraba.

Regresó cerca de las nueve, Rinko la recibió preocupada porque no se había comunicado con ellos, pero al verla bien le sonrió. Tenía deseos de interrogarla, de preguntarle acerca de lo que habían hablado con Dan, pero no podía hacerlo. Saludó a todos los integrantes y se despidió de ellos para irse a dormir. Subió las escaleras pensando en lo que había presenciado, preguntándose cómo serían los hechos a partir de ese día. Se detuvo al encontrarse con Ryoma al final del pasillo, quien la observaba en silencio.

— ¿Cómo te fue? Sakuno. —Le preguntó Sakura, entrando en escena. Ignorando la presencia de su hermano en el pasillo. — ¿Se lo has dicho?

—Sí, lo hice.

— ¿Y cómo se lo ha tomado?—Preguntó curiosa, quería analizar la expresión de su hermano en esos momentos.

—Bien…—No podía pronunciar esas palabras frente a él.

—Quiero escuchar todo. —La tomó de la muñeca para conducirla a su habitación.

Ryoma las observó cansado de la situación, no quería oírlas y no tenía deseos de saber lo que había hablado con Taichi. Por lo que volteó para dirigirse a su habitación. Pero un inesperado grito de su hermana lo obligó a detenerse ¿Qué había sido eso? Se acercó sigilosamente al umbral de la puerta que permanecía cerrada, rara vez la escuchaba gritar de esa forma. "No puedo creer que estés saliendo con Dan ¡Es una gran noticia!" La escuchó decir, provocando que músculos se tensaran por dicha noticia ¿De verdad lo había hecho? Si estaba saliendo con Taichi significaba que había aclarado sus sentimientos finalmente…eso era imposible. Sintió como su mano se encogía producto de lo furioso que estaba y no comprendía cual era el motivo.

— Ryoma-Kun ¿Estás bien?—Le preguntó Rinko casi en un susurro

—Sí, no es nada. Me iré a dormir.

Las dos castañas permanecieron en silencio, habían escuchado las voces desde el interior de la habitación, se trataban de Rinko y Ryoma ¿Acaso él estaba escuchando todo? Más que todo ¿Qué hacía Ryoma espiando sus conversaciones? era extraño que actuara así, pero de cierta forma era mejor que se enterara "¿Has oído eso?" Le preguntó Sakura y ella asintió. No quería hablar sobre ello, no imaginaba el motivo por el cual el ambarino estaba ahí, pero no podía hacer nada al respecto. Tenía que enterarse tarde o temprano, además él le había aclarado que entre ellos no había nada, por lo mismo que ella estuviera saliendo con Dan…no le incumbía.

Hola ¿Cómo están? Espero que bien

Lamento la tardanza, he estado escribiendo otras cosas.

Según mis cálculos debería terminar este fic en alrededor de cinco capítulos.

Gracias por pasarse y comenten.

Mi página de facebook es Hinata-Sakuno fanfiction

No sé cuando actualizaré, les aviso por la página. Pero tengo todo planeado para los próximos capítulos.

Saludos :D