De nuevo, fieles un martes más, que por cierto está más divertido que los anteriores, por que siempre es un buen día para sonreír. Espero que hayan tenido un inicio de semana bien bonito, les deseo una excelente semana.

El campo de los sueños

-Si señor? (tenía el pulso acelerado y unas gotas de sudor frío recorrieron su frente)

-Himeko-san... ¿Qué siente usted por mi hija? (Al parecer sospechaba la respuesta pero fue confirmada con el rostro de Himeko, sonrojado e incómodo, tal vez con un poquito de felicidad y hasta una ligera ternura)

-Yo... le pido perdón señor Himemiya, pero yo amo a su hija... Y lo hago de una manera que no me explico y que no he logrado entender-

-Mmm usted ama a mi hija? Y desea casarse... imagino que con ella o no?-

-Ah pues... creo que eso estaría bien pero... ella por alguna razón no me entiende-

-Jajaja... Vas a tener que disculparla, Chikane es muy distraída, de hecho ni ella sabe lo que siente, pero veo que tu si y eso me reconforta, tienes una decisión firme y sé que ella también pero solo cuando sabe a qué se enfrenta. Entiendo entonces que ella también te ama así que... Te pido que cuides bien de ella por favor-

-Eso... que significa? (Himeko no daba crédito a lo que sus oídos escucharon)

-Significa que les doy mi bendición, mi aprobación y mi apoyo. Eso si, recuerda que es mi única hija y la amo demasiado, por favor no le lastimes aún cuando no entiendas su actitud-

-Muchas gracias señor Himem... (La interrumpió el señor)

-Soy papá para ti ahora, puedes llamarme así Himeko-san-

-Si, papá! (Comenzó a llorar, el poder llamar a alguien papá y que le aceptara de tal manera, era sencillamente maravilloso)

-Por favor no llores Himeko-san, pensarán que te he dicho cosas desagradables-

La pequeña rubia salió de allí con la felicidad en las manos, solo le faltaba asegurarse de que Chikane estaba enamorada de ella.

-Himeko (susurró la peliazul desde una esquina) Himekooo (volvió a susurrar)

-EH? Chikane-chan? Qué haces aquí? (sin darse cuenta también estaba susurrando)

-Vine por ti pequeña! Acércarte! (le susurró su amada con cariño)

-Porque tan sospechosa Chikane-chan? (Susurraba mientras se acarcaba a la señorita)

-Por esto! (La jaló de la cintura y le besó de improvisto; un beso desesperado, que inconscientemente le daba a entender a la rubia que la señorita necesitaba de algo)

-(la rubia cortó el beso suavemente) Qué tienes Chikane-chan? (le preguntó mientras su mano reposaba en la mejilla de la peliazul y sus ojos le cobijaban el estrepitoso corazón que palpitaba como loco)

-Se me quema el corazón Himeko, está latiendo desesperadamente. Detenlo Himeko, o sino se me saldrá del pecho! (suplicaba Chikane)

-Qué sucede Chikane-chan? Estás muy pálida... Por favor dime qué te pasa! (su voz sonaba angustiada, y sin saber porqué comenzó a sentir una pequeña molestia en el pecho)

-Himeko... por favor... tienes... que detenerlo (la señorita tomó la mano de Himeko y la llevó hasta su pecho, donde su corazón parecía una máquina sin aceite, que al moverse lo hace con dificultad y dañando todo lo que tiene a su paso, tanto que parecía que rasgaría su piel)

-Por los dioses Chikane-chan! (comenzó a llorar) Dime cómo puedo detenerlo?-

-No... lo sé... (cayó al suelo sobre sus rodillas, y en la cabeza sentía una fuerte molestia)

-No puede ser... Chikane-chan... no te mueras por favor! (Se le vino un pensamiento a la mente muy extraño pero que no dudo en seguir paso a paso) espero que esto funcione-

Le desabrochó la blusa a la señorita y allí deleitó su vista con aquella piel, tan suave y blanca, que se asomaba por todas las grietas que le permitió la blusa. Después acercó sus labios hasta el espacio donde estaba el atrofiado corazón y lo besó después de susurrar unas palabras imperceptibles hasta para la señorita; una luz dorada resplandeció en su pecho y sus labios ardían pero eso no le importó pues se enteró de que el corazón de Chikane latía normalmente, subió su mirada hasta la cara de la peliazul que le miraba entre nostálgica y extrañada.

-Himeko? Qué hiciste?-

-No lo sé... pero te sientes mejor ahora? (preguntó nerviosa de que le respondiera con un "no")

-Me siento como nueva... muchas gracias Himeko! (atrapó el rostro de Himeko en sus manos y lo atrajo hasta el suyo, y le besó como si tuvieran años de no mirarse)

-Gracias a Dios estás bien (abrazó el cuerpo de la señorita)

-Gracias a ti pequeña!-

-Oigan mujercillas! Este no es el lugar ni el momento adecuado para andar haciendo cosas pervertidas! Vayan a dormir (la voz de Saeko les espantó sobremanera aunque no tenía mala intención)

-Mamá! (Dijeron ambas al mismo tiempo)

-Fufu qué pasa mis niñas?-

-Nada, creo que iremos a dormir ahora (dijo Chikane sonrojada)

-Eso sería lo mejor, buenas noches (les regaló a ambas un tierno beso en la frente, pero cuando lo hacía con Himeko tomó un pequeño mechón de cabello entre su mano y lo deslizó suave por ella) Eres increíble Himeko-chan! (dicho esto se volvió velozmente y se desapareció de la vista de ambas)

-Eso porqué fue?-

-No lo sé pero no importa, vamos a dormir Himeko-

-Tienes razón, vamos-

La peliazul tomada de la mano con la rubia le llevaba hasta su cuarto, emocionada y extrañada al mismo tiempo. Al contrario de Himeko que tenía la garganta hecha un puño, no sabía que le había pasado a su amada y no pudo escuchar ese "te amo" que le cambiaría la noche pero meditó en las palabras del señor Richard y siguió su camino.

-Estamos aquí, pero iré a tomar mi baño de siempre... Me acompañarías? (Habló Chikane rompiendo el silencio)

-No tengo ganas, me quedaré aquí y te esperaré pero... Gracias por el ofrecimiento (respondió Himeko suavemente)

-Oh... bueno... no tardaré mucho entonces... ya vuelvo (no sabía que pensar, solo sentía miedo)

La rubia se asomó por el balcón de la lujosa habitación y se quedó en silencio un largo rato, sin estar consciente del porqué habló a la luna.

-Por favor dale fuerzas a mi amada, no la lleves a tu lado todavía... Por favor te lo pido señorita Luna, ayúdame a mantenerme firme ante ella y a no rendirme porque no sé que siente ella por mí... enseñame a enamorarla de mí porque no tengo idea de cómo hacerlo-

Y en ese instante como si la luna le respondiera, una estrella fugaz alumbró el cielo que la rubia admiraba.

-Qué será lo que le pasa a Himeko (suspiró) será que no me ama porque soy débil? Joder! Si es así tengo que hacerme más fuerte... pero cómo?-

Salió del baño y se cambió rápidamente para no hacer esperar a Himeko. Entró a su habitación sin hacer mucho ruido; la rubia no le escuchó llegar y siguió en sus asuntos. Desde atrás, la señorita la admiraba fascinada, estaba acercándose para hacer notar su presencia pero Himeko habló para sí, lo que canceló todo movimiento de la peliazul.

-No quiero rendirme porque es muy hermosa, sabes? Pero parece que somos demasiado distintas y eso me tiene insegura... (suspiró y en ese momento sintió la presencia de Chikane) Chikane-chan espiar es de mala educación recuerdas?

-EH? (se sorprendió) cómo supiste que estaba detrás tuyo?-

-Porqué? Pues porque presiento tu compañía-

-Himeko... (estaba encantada de escuchar aquello) veo que te gusta la vista que ofrece el balcón...-

-Me encanta, sería genial tenerla todos los días-

-Jaja lo sé, yo también la disfruto a diario, y como tú, también vengo a hablarle a la luna...-

-(se sonrojó) Oh... oye! Qué maleducada!-

-Jajaja estás diciendo que mis padres son malos educándome?-

-No, pero elegiste la vía equivocada-

-Mejor vamos a dormir, ya es muy tarde-

-Tienes razón-

Como la anterior noche, la pequeña durmió abrazada por la señorita, que encantada se ofrecía. La noche pasó por la tierra como un suspiro, rápida pero a su vez disfrutada.

Mientras en otra habitación Otoha no podía dormir, así que encendió la televisión para mirar un programa nocturno.

-Claro que si, esta es una alerta general para los habitantes de Maho...-

Cambió de canal para buscar el programa pero en su cerebro se repetía: "Alerta general" y no pudo evitar cambiar de nuevo.

-Como decía hace unos minutos el jefe de la policía local, la cantidad de personas desaparecidas aumentó significativamente este año, se sugiere a los habitantes de la zona permanecer en sus hogares y no salir a altas horas de la noche, ya que la hora aproximada de las desapariciones es a media noche. Y en otras noticias la distinguida empresa "Luxios" está preparando una exposición para el nombramiento de su nuevo presidente...

Nuevamente apagó la televisión, solo que ahora se encontraba en pánico, tenía que informar a la familia de lo que estaba ocurriendo, ya que sabía que la señorita a veces llegaba tarde a casa.

~Habitación de Souma, Domingo~

Toc toc (sonó la puerta, al otro lado su hermano)

-Nii-san, alguien ha venido a buscarte pero no tengo idea de quien es, será mejor que vayas de inmediato-

-Voooooy (dijo Souma perezoso)

Se puso una camisa azul y un jeans y salió para comprobar la visita. Al llegar a la sala su mente no comprendía que hacía aquella hermosa mujer ahí, pero aliada segura y además importante para su plan, si astuto la adjuntaba a su juego.

-Señorita (dijo sorprendido) Es un placer tenerla por acá!-

-Souma! (habló la joven) Cómo has estado? (preguntó con extraña intención)

-Si te soy sincero... tengo problemas. Pero no es algo importante... no ahora que está usted acá (una extraña atmósfera llenaba la sala de esquina a esquina)

-Problemas? Yo también tengo unos recientemente... Será que podemos ayudarnos como en los viejos tiempos?-

-Nada me haría mas feliz que poder ayudar a tan distinguida señorita, además de que conozco a la perfección su excelente manera de resolver los míos...-

-No me alagues tanto, si hablamos de eficacia, Ogami Souma es el indicado-

-Me honra!... Y bien, qué es lo que le preocupa señorita Mikane Risa-san?-

Richard-san aceptó a Himeko y Chikane está insegura. Souma y Risa se conocen y están tramando algo. Además Otoha tuvo protagonismo! Definitivamente el capítulo ha estado fuera de todo. Nos reuniremos la próxima semana soldados; y recuerden entrenar!