Cuando empecé a escribir este fic, no sabía dónde iba a terminar. Al pasar de los capítulos, convertí a Lina-chan prácticamente en mi propia hija, por lo que, a pesar de que pensaba terminar la historia con ella de niña, comencé a imaginarla en sus años de adolescente y me di cuenta que sería divertido relatarlo.
Como ya tengo mi fic de Los 10 Tesoros del Mugiwara, decidí que sería buena idea reciclar los personajes de dicha historia (los cuales interactúan con Lina también, aunque sea un "universo" totalmente distinto al de éste). Claro, quien haya leído ambos fics, se dará cuenta que los personajes sufren cambios con respecto a la historia ya mencionada, y en algunos casos, lo único que respeté, fue la apariencia y el nombre. Les pido me disculpen por esto.
Luego de tanta presentación, en este capítulo, más o menos por la mitad, empezaremos con la segunda parte de esta historia. Espero que el capítulo sea de su agrado.
Dejen reviews onegai!! Recuerden que One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda, Plue es de Hiro Mashima y estas paranoias son meramente mías.
- ¡Hoy es el día! - se dijo a sí misma Lina-chan al momento de despertar. No esperó a cambiarse ni nada parecido, pues con su ropa de dormir salió rápidamente a cubierta, miró al cielo tratando de buscar algo, fue de proa a popa intentando encontrarlo. Luego de dos vueltas a todo el barco, finalmente lo vio - ¡Oye, por aquí! - gritó, y un ave, parecida a una gaviota, bajó a posarse en la baranda de la embarcación, la adolescente introdujo una moneda a una especie de bolsa-monedero que el animal tenía colgando en su cuello, y éste, con su pico, sacó de otra mochila más grande un periódico para luego alejarse de ahí.
Lina empezó a buscar página tras página, hasta que encontró lo que quería hallar. Comenzó a indagar entonces en una doble página, que era la central del diario además, y finalmente vio su nombre en esa lista, dando entonces un salto bastante alto de felicidad. Acto seguido fue rápidamente hacia los camarotes y tocó con emoción la puerta de la habitación de sus padres, la cual se abrió algunos segundos después, dejando ver a una Nami que todavía parecía "zombie".
- ¿Qué quieres tan temprano?
- ¡Es que sí quedé mamá! ¡Mira, mi nombre está en la lista! - enseñó Lina el periódico a su madre, pero ella ni siquiera lo vio y con sus ojos entrecerrados, su boca semi abierta y su cabello enmarañado, prácticamente la ignoró.
- Ah sí, qué bueno... - pero la misma pelirroja reaccionó antes de decir una incoherencia - ¿qué...? Ah... ¡Estás en la lista! - sacudió su cabeza y se talló sus ojos – bueno, no me sorprende – sonrió y luego felicitó a su hija quien también sonreía ampliamente, aunque luego, fiel a su carácter, la reprendió por despertarla tan temprano.
La adolescente quiso celebrar y fue a la cocina, tenía hambre por la emoción y deseaba prepararse un buen desayuno. Sacó de las alacenas y del refrigerador harina, leche, huevo, algo de azúcar y además tocino. También fruta y jugo.
- ¿Vienes a ayudarme, Plue? No quise despertarte – le dijo la joven a su mascota quien arribaba a la cocina y se sentaba en una de las sillas, como respondiendo que en realidad no acudía a asistir a su ama, sino sólo a observar. - Bueno, lo haré yo sola, aunque no soy muy buena, hoy estoy de un gran humor – sonrió y empezó a hacer una masa, pero no podía lograr que ésta tomara buena consistencia. Por más que lo intentaba, no podía obtener el resultado esperado y ella misma comenzó a exasperarse.
Para su buena suerte, el pequeño Seta también había despertado y en ese instante estaba entrando a la cocina, pues luego de escuchar ruidos, decidió ir ahí. La Princesa Pirata pidió inmediatamente la ayuda del pequeño, quien a pesar de ser mucho menor que ella, cocinaba muchas veces mejor.
Al terminar de hacer el desayuno y comer todos un banquete, aunque la mayor parte la degustó Lina, ella misma se dispuso a lavar los platos y recibió una pregunta de su pequeño nakama.
- ¿Por qué estás tan contenta hoy?
- Lo que pasa es que salió la lista de aceptados en la preparatoria y estoy en ella. Ahora ya es totalmente seguro que asistiré la semana entrante a inscribirme y luego a clases – explicó con una sonrisa sincera y espontánea.
Seta hizo una pequeña mueca, vio hacia el suelo y luego bajó de la silla donde estaba sentado para ir a abrazarse de las piernas de Lina – ¿tienes que irte tan pronto? Te voy a extrañar mucho.
La adolescente entonces se agachó y finalmente se sentó en el suelo para estar al nivel del pelinegro a quien acarició la cabeza – yo también te extrañaré, eres como mi hermano menor, pero no te preocupes, no me iré para siempre, vendré muy seguido.
- De todas maneras te voy a extrañar – dijo él, abrazando a la Princesa Pirata, mientras que ella respondía con el mismo gesto.
- También les enviaré postales y si quieres, puedo mandarte fotos de las chicas bonitas que haya por ahí.
El pequeño sonrió divertido pero no dejó de abrazar a la morena - te quiero mucho, Lina.
- Yo también, Seta, yo también – y más adelante, Plue se unió al gesto cariñoso.
Luego de unas horas, todos estaban reunidos con Lina, felicitándola y hablando un poco sobre su futuro, aunque nadie quería pronunciar la palabra "partir" o cualquiera de sus conjugaciones o sinónimos. Claro está, todos tenían presente que la ida de la Princesa Pirata llegaría tarde o temprano, y en este caso, el tiempo se estaba agotando.
Durante toda una semana, los Mugiwara en su totalidad deseaban pasar el mayor tiempo posible con Lina. Franky aseguró que la puerta de su camarote necesitaba una reparación; Robin quiso señalarle libros útiles; Zoro observó el entrenamiento de lunes a viernes con el pretexto de observar alguna falla en su discípula; Chopper le realizó durante la semana algunos exámenes para asegurar su salud antes de irse; Sanji le llevó el desayuno cada mañana a su cama; Vivi le ayudó a peinarse en repetidas ocasiones y le enseñó nuevas formas de hacerlo.
Y por supuesto, sus padres la mimaban a cada segundo. No había hora en que Luffy no le diera un beso en la mejilla y Nami le ayudaba a organizar la ropa que se iba a llevar; finalmente llegaba la hora.
Ya el Thousand Sunny estaba cerca de la Isla Celeste, hogar de la preparatoria del Shin Sekai, a donde Lina acudiría. Ya estaban muy cerca del día de inscripción, el cual era lunes y ese día era ya sábado.
La noche se acercaba y se podían observar fácilmente las luces de dicha población. Desde su camarote, Lina veía dicho paisaje y se imaginaba en todo lo que pasaría en días cercanos. Con emoción, cerraba sus ojos y sonreía ampliamente, ansiosa por que el lunes llegara.
De esa forma, la adolescente no podía dormir, su adrenalina estaba al máximo y mejor se dispuso a revisar todos sus preparativos, los cuales estaban listos desde hacía varios días. Al percatarse que no tenía ya mucho que hacer en su propio camarote, salió a la cubierta donde, para su sorpresa, encontró a su padre, pero no estaba sentado en la proa, sino recargado en el barandal, con su mirada en dirección a la isla Celeste. Estaba tan pensativo que no se percató de la presencia de su hija sino hasta que ella le habló.
- Quisiera que no te fueras, creciste muy rápido – dijo él con un puchero. Fiel a su forma de ser, el moreno no sabía mentir y en su corazón, no deseaba separarse de su niña luego de tan sólo quince de años de tenerla junto a él.
- Sólo soy tres años menor que lo que tú eras cuando saliste de tu isla, y yo sí regresaré pronto y les visitaré muy seguido, además les escribiré.
Luffy cambió su semblante triste por una tímida sonrisa. Por su mente pasaba lo asertiva que era su hija y como tenía palabras correctas para muchas cosas. Por un momento la imaginó con el cabello naranja y le pareció muy parecida a su chica, y sin saber por qué, eso le puso muy triste, tanto, que empezó a llorar.
- Ya te lo dije papá, no me iré para siempre – le dijo ella mientras le abrazaba. Con sus manos le tomaba la cabeza al autor de sus días y la acomodaba en su propio hombro, como si no fuesen padre e hija.
- Sí, yo entiendo... pero... no sé por qué no puedo dejar de llorar, sólo abrázame, mi niña.
Rara vez, su padre le decía así. Él siempre la llamaba por su nombre, y al escuchar esas palabras, supo que el capitán pirata se sentía triste. Ella no quiso decir nada, sólo le abrazó lo más fuerte que pudo. Quién diría que el Rey de los Piratas podía llorar como un niño. Durante algunas horas ambos estuvieron remembrando muchos pasajes interesantes de los casi quince años de Lina en el barco pirata.
En la mañana siguiente, Nami se levantó muy temprano, pues quería preparar una fiesta de despedida para su hija, y por supuesto, todos ayudaron en la medida de lo posible.
- Hoy podrás comer todos los postres que tú quieras – le decía la pelirroja con una amplia sonrisa y es que la navegante continuamente revisaba que Lina no comiera demasiada azúcar, como toda madre "preocupona" que se digne. Por supuesto, ese día no iba a haber ninguna restricción para la Princesa Pirata, ya que sería el último en el Sunny por un buen tiempo para ella.
Mientras el día pasaba, la embarcación se acercaba cada vez más a isla Celeste, y cerca del atardecer ya estaban en condiciones de anclar en la costa, aunque claro, lo hicieron en la parte menos concurrida de esa isla tan grande. No querían causar alarma ente los habitantes.
La fiesta se prolongó hasta la media noche. Durante ese periodo, los tripulantes recordaban muchas anécdotas de la Princesa Pirata, algunas de ellas que avergonzaban a la propia adolescente, pero luego sonreía, pues sabía que no volvería a vivir momentos así, al menos no pronto. Rápidamente, la bebida se hizo presa de varios en la banda y Lina aprovechó para irse a dormir, pues el día siguiente sería muy ajetreado.
- Pasa buena noche – le deseó su madre.
- Pensé que ya estabas borracha – sonrió divertida Lina, deteniéndose antes de entrar por la puerta de los camarotes. Su madre le dio un trago más a su tarro, pero negó con su mano izquierda.
- No me conoces demasiado bien. Todavía podría aguantar mucho más, no como el resto – señaló a los demás que, en efecto, lucían ya muy ebrios, con excepción de Robin, quien de cualquier forma estaba ya siendo vencida por el sueño.
- No me incluyas, bruja. Puedo aguantar mucho más que tú – le aseguró Zoro, quien aunque, sentado en el suelo de forma poco ortodoxa sí parecía estar ya pasado de copas, su voz indicaba lo contrario.
- Vamos... - suspiró la pelirroja mientras hacía un gesto despectivo con la mano - ¿recuerdas aquella vez en Wiskey Peak? Creías que yo estaba ebria y finalmente terminaste haciendo lo que yo te dije – se burló la joven al tiempo que servía más bebida a su vaso.
- ¿Eso fue un reto?
- Si estás tan seguro que quieres retarme... - bebió más alcohol la navegante, mientras que su hija veía divertida la escena – por cierto, el alcohol es para mayores de edad – señaló, recordando que tenía una hija adolescente.
Una hora después, Nami y Zoro estaban bastante tomados, aunque la navegante había ganado por poco, sobre todo porque pensaba cobrarle algo al espadachín, pues iba a rebatirle que el reto, también había sido una apuesta.
A la mañana siguiente, a Lina le fue difícil levantarse de la cama luego de la desvelada, pero su emoción podía mucho más, así que se bañó y se cambió con rapidez. Salió a cubierta entonces, jalando un par de maletas bastante grandes y seguida por Plue, quien sería su única compañía en la nueva etapa de su vida. Soltó por un momento las agarraderas de las valijas, miró los alrededores del barco y suspiró luego viendo hacia el cielo. No era tiempo de ponerse triste o de recordar cosas, había tenido ya mucho tiempo y oportunidad para ello y lo único que la abordaba en ese momento era nerviosismo.
Robin salió junto con Seta la exterior. Ella, con su semblante sonriente y sin decirle nada le dio un abrazo y al oído le deseó suerte. Luego, la arqueóloga le dio un pequeño empujón para que empezara a caminar mientras tenía los ojos un poco húmedos – es hora, quiero noticias tuyas en breve – le exigió de forma algo seria.
- Adiós, Lina. Vuelve pronto – le dijo Seta con su infantil pero espontánea voz.
Era una despedida rara. Todos debían tener una resaca bastante fuerte, ya que no estaban presentes por ahí, al menos así pensaba Lina: "ayer ya fue una buena despedida, además creo que es mejor que no me vean irme".
Pero ella estaba equivocada, pues por lo menos dos más mugiwara si estaban al tanto, y cómo no, si eran sus padres – cuídate mucho, mi niña – le dijo Nami, quien se encontraba junto a Luffy en la plancha que estaba sobre la puerta que daba a los camarotes. El capitán pirata no dijo nada, y sólo sonrió tímidamente, como pocas veces lo hacía.
La Princesa Pirata miró sólo un poco, y sonrió, pero luego volteó su rostro para evitar que vieran sus lágrimas y sus gestos tristes, y mejor se dispuso a adentrarse en la Isla Celeste, llevando junto con ella sus recuerdos, el afecto, los cuidados, las enseñanzas y sobre todo, el amor de toda la tripulación que había conquistado Grand Line, aquella del sombrero de paja, y sobre todo, llevaba consigo sus sueños.
___________________________Fin de la primera parte_____________________________
Aunque Lina había entrado al pueblo por otro lado del que lo había hecho en su primera visita, poco a poco estaba orientándose y ya reconocía el camino hacia el colegio. El día anterior, su madre le había dado suficiente dinero para algunas semanas y además para la inscripción, que en su caso, no era mucho, ya que había pasado el examen. El Sunny ya debía estar alejándose, pues no se iba a quedar en Isla Celeste por mucho tiempo. No era adecuado para un barco pirata el estacionarse por mucho tiempo en una isla.
Llevando a rastras su par de maletas, Lina finalmente llegó al edificio de la preparatoria, se limpió el sudor de la frente con su antebrazo derecho y luego de buscar un poco con la mirada, vio una pequeña fila de jóvenes de su edad e intuyó que la inscripción debía ser en ese lugar.
La mayoría de los chicos y chicas platicaban entre sí, sólo Lina se encontraba sola con sus pensamientos, esperando a que la línea avanzara. Ella era además, la única que tenía algo tan grande cargando consigo, y ello era cansado cuando se tenía que esperar un buen tiempo a la espera.
- Puunnnnn.
- No te preocupes, Plue, sólo serán algunos minutos – le decía la morena a su mascota, al cual los otros chicos veían de reojo de forma extraña.
De pronto el pequeño ser de cuerpo blanco y nariz puntiaguda, corrió hacia el lado contrario del edificio sin que Lina pudiera hacer nada para detenerlo. Ella no sabía si dejar su lugar o no, además tenía sus valijas y tampoco iba a abandonarlas, pero justo cuando empezó a preocuparse vio a una joven pelirroja acercándose y que tenía a Plue en sus manos.
- No pensé que llegarías tan temprano – sonrió Hikari, quien llegaba ataviada de forma impecable como siempre. Con jeans ajustados a su figura, una blusa verde debajo de una pequeña chaqueta de tela de mezclilla. Durante el tiempo que no la había visto, Hikari había crecido mucho, a Lina le parecía que se había transformado en una chica muy hermosa, y las miradas de los jóvenes de los alrededores se lo confirmaban.
- Ya estaba pensando que no iba a verte sino hasta el miércoles, que empezaran las clases.
- Yo también tengo que inscribirme, además llegué desde ayer para arreglar mi departamento ¡al fin voy a vivir sola! - dijo emocionada la pelirroja, pero luego se dio cuenta de algo - ¿tú ya tienes donde quedarte? - preguntó a su amiga.
Lina dudó un poco y luego sonrió evidenciando que todavía no había arreglado ese asunto, aunque aseguró que en cuanto se inscribiera, buscaría un lugar para rentar.
- Oye, eso me insulta – le dijo Hikari cruzada de brazos mientras la Princesa Pirata no entendía el por qué – yo soy tu amiga, ¿crees que te dejaría sola? Mis padres me compraron un departamento en la isla, pero es grande... ven conmigo – le ofreció.
- Pero... no sé si tenga mucho dinero para...
- ¡Otra vez me estás insultando! - la interrumpió - ¿cuándo te pedí dinero? En cuanto nos registremos iremos a dejar tus maletas para que conozcas el nuevo lugar donde vivirás.
Lina sólo asintió ya sin decir nada. No era que no quisiera aceptar la amabilidad de Hikari, pero tampoco deseaba abusar de la confianza de su amiga. La fila entonces avanzó de forma no tan lenta y ambas adolescentes finalmente lograron inscribirse.
- Te ayudaré con una – dijo Hikari mientras trataba de agarrar una de las dos enormes valijas, pero en cuanto la tuvo con sus dos manos, no podía hacer que avanzara, a pesar de que tenía pequeñas ruedas de madera, obra de Franky, para mayor facilidad. - ¿Cómo puedes cargar con estas cosas? Parece que pasarás aquí 10 años con todo lo que debes traer aquí adentro.
- ¿De verdad está muy pesada? - preguntó Lina y luego se acercó a ayudar a la pelirroja – toma ésta, tal vez esté más ligera – la Princesa Pirata intercambió cargamento con su amiga, pero ello no cambió la situación.
- Creo que ésta es más pesada – afirmaba Hikari mientras se esforzaba con nulo resultado por jalar la pesada valija. Finalmente, Lina terminó llevándose sus dos "cargamentos", haciendo notar la diferencia de fuerza entre una y otra joven. - Digna de la hija del Rey de los Piratas – sonrió la chica de ojos verdes que guiaba el camino rumbo al apartamento y sí cargando algo: a Plue, quien descansaba en los brazos de la linda señorita.
Luego de caminar por no más de 10 minutos, Hikari señaló una casa no demasiado grande, pero de bella vista y con un tamaño muy aceptable en comparación con las demás que había en la Isla – aquí es, ¿qué te parece?
La Princesa Pirata se quedó en silencio, pero con la boca semi abierta admirando la fachada, que era rosada con blanco, con una puerta de madera color café obscuro y un pequeñísimo jardín al frente, tapado con con un tejabán de madera.
- Sí, ya sé que no es muy grande, pero mis padres dijeron que tenía que aprender a vivir en un lugar no tan cómodo.
- ¿Bromeas? ¡Está genial! - respondió Lina apresurándose a entrar. Hikari entonces utilizó su llave y abrió la puerta. La casa, al entrar, tenía la cocina del lado izquierdo y a un costado, una pequeña mesa con tres sillas; al lado derecho de la entrada, estaba una sala con un estante de libros, aún vacío. Ente cocina y sala, se encontraba un pasillo el cual tenía una puerta en su pared del lado izquierdo que daba hacia el baño, y finalmente, al fondo había un par de habitaciones.
- Lo siento, pero ya había elegido habitación, ¿está bien? - preguntó la pelirroja mientras entraba a la del lado, pero Lina no replicó absolutamente nada, pues las dos piezas eran prácticamente iguales. Pronto, nuestra protagonista comenzó a desempacar y a guardar la gran cantidad de ropa que había llevado. Era tanta que tardó más de una hora en hacerlo. Lo último que colocó en su lugar fue su Tsuda Sukehiro, la fiel espada que descansaría en la esquina junto a su cama.
- ¿Así que sigues practicando la espada? - se percató Hikari al ver el arma – si eres buena, hasta una beca podrían darte – le dijo, pero Lina no sabía lo que eso significaba. - ¿No sabes? Una beca es una ayuda de dinero para los estudiantes. Por ejemplo, sé que la preparatoria tiene un equipo de kendo y si entras y eres buena, podrían darte un descuento en las inscripciones de los próximos semestres o algo así.
Aunque le pareció interesante, a la Princesa Pirata no le gustaba mucho el uso de la pesada como competencia, pero luego imaginó que podría haber algo parecido con el beisbol, el cual sí le gustaba practicar competitivamente.
Al terminar de desempacar, Lina quiso regresar a las instalaciones del colegio, ya que deseaba ver si alguno de las chicos que había conocido anteriormente, estaba inscribiéndose o algo así. Tal vez Kai y Dinora estarían ahí, o Drake, Sand u otros más que se topó durante su niñez y preadolescencia, pero Hikari la desanimó un poco.
- El problema es que la Shin Sekai no es la única preparatoria en Grand Line. Está la preparatoria de Reverse Mountain, la preparatoria GL, la preparatoria del Este, y la de Marinford. La Shin Sekai es la que se supone tiene mejor nivel de alumnos, aunque las otras no se quedan atrás. La única problemática es la preparatoria del Éste, que es donde se concentran los alumnos más problemáticos de todo Grand Line y la preparatoria GL siempre gana las competencias de todo tipo.
Luego de escuchar la explicación de su amiga, Lina sonrió ampliamente con un gesto que le hacía parecerse mucho a su padre – la preparatoria va a ser muy interesante – dijo.
Durante el siguiente día, no pasó nada demasiado especial. Lo único interesante es que Hikari, por primera vez en su vida, tuvo que cocinar algo sola, ya que Lina ni por equivocación pudo ayudarle en algo. Afortunadamente la pelirroja sí había sido enseñada en las artes culinarias por la cocinera de su mansión, aunque de cualquier forma, le faltaba todavía muchísima práctica.
Y finalmente llegaba el gran día. Ya era miércoles y las dos adolescentes se levantaron temprano para darse un baño y estar listas para su primer día del colegio. Hicieron todo tan rápido, que realmente llegaron muy temprano, la preparatoria estaba desolada pues faltaba más de media hora para el inicio de las clases, tan sólo un hombre algo viejo, de cabello negro corto, pero ya con muchas canas, barba y bigote. Estaba en la puerta y parecía ser el conserje, por lo que les dio la bienvenida.
- ¿Señoritas nuevas, ehh? Bienvenidas a esta escuela, que será como su segunda casa – les dijo cortésmente – mi nombre es Hyuga, y cualquier problema que tengan, pueden acudir a mí – dijo tratando de lucir "cool".
- Lo tendremos en mente – respondió Hikari con sonrisa nerviosa y jaló a Lina para que ambas entraran finalmente al edificio, localizaron su salón y se asomaron por la puerta, pero se detuvieron al ver que ya había alguien.
Un chico pelirrojo con cabellos de punta y una chica de cabello rubio, algo descuidado, los dos vestidos totalmente de negro, estaban besándose apasionadamente en el rincón del aula sin percatarse que estaban siendo vistos, hasta que Hikari aclaró su garganta. El chico, como un reflejo, lanzó a la joven quien terminó golpeándose con una de las butacas, para luego levantarse y dar un golpe tremendo a la cabeza de su aparente novio. Después de todo eso, ella se presentó.
- Discúlpenos, mi nombre es Anna, y ese idiota es Ozzie, mi novio... - dijo esto último apretando los dientes mientras él saludaba más efusivamente. Ambos jóvenes explicaron que venían de una isla cercana y habían sido novios desde antes, aunque parecía que su relación estaba ya muy avanzada. De cualquier forma, no eran malos chicos y rápidamente Lina y Hikari hicieron amistad con ellos.
No pasó mucho tiempo antes que otra chica llegara, y ella ya era conocida de nuestra protagonista. Se trataba de Noriko, a quien Lina había conocido el día del examen. Ella ya estaba viviendo con su hermano, el cual ya estaba en un grado mayor.
- Vaya, niñas muy bonitas, ¡estoy en el paraíso! - dijo un chico de cabello verde que acababa de llegar, pero se dio cuenta que ya conocía a alguien - ¿Lina? ¿Lina-chan? Pero si es la bellísima Lina que conocí antes, y ahora debo decir que eres más bonita aún.
El adolescente en cuestión era Riko, un chico al que le gustaban demasiado las chicas, ya desde hacía bastante. Con todo y su carácter, no fue rechazado por los demás, debido a su actitud extraña y positiva.
Quien siguió de arribar al salón de clases, fue un chico con cabeza a rapa y caminando tímidamente y tenía un dije colgado al cuello con la forma de una tortuga. Se sentó adelante sin saludar a los demás y sacó un libro sobre animales.
- Yo te conozco – sonrió Lina – eres Sand, ¿verdad?
El joven reaccionó un poco asustado y sorprendido, pero luego sonrió al reconocer a quien le había hablado – esto sí es una sorpresa, eres Lina, la hija de... mghjgmm – la Princesa Pirata logró taparle la boca a su nuevo compañero para luego acercase a su oído.
- Eso es algo que yo misma quiero contarle a todos – le dijo en voz baja y él asintió.
Ya después, empezaron a llegar los alumnos en masa, por lo que ya no hubo saludos ni presentaciones, hasta que llegó el profesor, o más bien, la profesora. Como ya era predecible, Tashigi fue quien entró al salón de clases con sus anteojos y sus libros, lo que la hacían lucir como una verdadera maestra.
- Buenos días a todos, y bienvenidos. Hoy comienzan una nueva etapa de su vida, pero ya dejémonos de perder tiempo y empezaremos a pasar lista.
Y Así sonaron nombres como "Alí", un chico muy delgado, de cabello azul y mirada seria, pero a la vez contenta, Lexy, una chiquilla de ojos perdidos, de color verde, cabello castaño brillante y un lindo cuerpo, esos entre otros. Pero Tashigi llegó a un nombre que no fue respondido.
- Kayla... ¿No está alguien llamada Kayla? - nadie respondió, pero luego de casi un minuto, una chica de cabello blanco, largo, arribó al salón.
- Yo soy Kayla, perdón por llegar tarde, pero es que el único lugar donde mis padres pudieron construir una mansión para mí en esta isla, queda muy lejos del colegio y no calculé bien el tiempo – se disculpó y luego se sentó en una banca que estaba libre, ante la mirada extraña de varios.
De esa forma, comenzó el primer día de clases de Lina-chan en la preparatoria mientras ella, viendo en todas direcciones a sus compañeros, sonrió ampliamente – esto será una gran aventura – se dijo a sí misma...
Finalmente comenzamos con la segunda parte del fic, Lina en al preparatoria. Pero no se preocupen, que los mugiwara continuarán apareciendo, no olvidaremos al pequeño Seta ni a otros personajes que ya han aparecido por aquí. Por lo pronto, espero que hayan disfrutado de este capítulo.
Vamos con los reviews. Muchas gracias a los que siguen leyendo:
Kaiserofdarkness.- Sí, yo también pienso que creció muy rápido, pero ha sido divertido y lo que sigue también lo será. No creo que haya mucho ecchi xDD
Kaze no akuma.- A algunas de las amistades ya las conocemos, a otras no, pero ella, al igual que su padre tiene algo especial que la reúne con personas interesantes, así que por eso estará defraudada. De los maestros, aún estoy dudando en algo, que en el próximo ya decidiré. Saludos.
Gabe Logan.- Bueno, no creo que deje inconcluso el fic, lo seguiré hasta que acabe. Qué bueno que te haya gustado.
Flames to Dust.- Tenía que ser Zoro, es que con Sanji no hubiera sido lo mismo, por la rivalidad que tienen Nami y el espadachín, y por cierto que el peliverde tenía razón con eso de las anginas, pero él lo hubiera hecho de otra forma seguramente xDD Trato de no contenerla demasiado, lo que sucede es que Lina ha desarrollado un carácter muy observador, causado por todo el "freak", que tenía en el barco xDD
Nemo Robin.- Lo de Seta fue más que nada un gag, porque me encanta hacer enojar a Zoro, si soy como Nami, pero en hombre xD Me gusta mucho cuando estos dos se pelean. Y como comentas, la suerte de Lina le ayudará siempre, hay que recordar que tiene la "D" en su nombre.
En el próximo capítulo, ya estaremos entrando en materia con lo de la preparatoria. Veremos algo de Lina con los vecinos de por ahí y ella les revelará que es la Princesa Pirata, a ver cómo reaccionan sus compañeros.
Nos vemos.
