Cap.28

-Mi papá me decía que si quería recorrer el mundo aprendiera bien la carrera que me escogieron y tal vez me darían un negocio que implicara viajar -reí.- ¿Sabes qué sería genial? Recorrer el mundo en escoba -estaba empezando a emocionarme como si lo fuera a hacer en fin de semana que viniera.

Henry rió y tratando de no apoyarse en los brazos se sentó.

- En escoba... es tentador -se rió.- Pero arriesgado, los muggles podrían verte.

- Eres un fastidio, ¿lo sabías? -la miré, ella asintió y me senté sobre la mesa de noche para no sentarme en la cama.- Apenas puede sentarse... otro día, Vi...

-Si un muggle te ve pasar en una escoba dirá que eres un OVNI, irá a decirles a sus amigos y le dirán que está loco - lo miré.- Además, si las cosas no tuvieran un poquito de riesgo serían aburridas ¿no? -sonreí.

-Ya me senté Clary -le puso la mano sobre la suya como dándole a entender que ya estaba mejor.

- Supongo... -miró el techo y soltó una risa.- Sólo es mi yo preocupado hablando.

- Pero tus huesos aún no se acomodan... -lo miré y un flash me cegó.- ¡Violette Rose!

- Apreté el botón sin querer -sonrió.

- Pues si te preocupa entonces vía... -reí por lo que había pensado. - Sería divertido, pero no creo que lo haría porque si llueve o hace frío no sería buena idea, sobretodo porque no puedes hospedarte en un lugar con tu escoba sin llamar la atención.

Henry rió. - ¿Al menos saldremos bien en la foto?

- Puedes usar un encantamiento de espacio en alguna mochila y guardar la mochila para no atraer la atención -la miró.- ¿Qué ibas a decir al principio?

- Seguramente -dijo Vi y rió.- Ahora sí, acomódense para la foto.

-Encantamiento de espacio, es una buena opción -sonreí e ignoré la segunda pregunta, apenas me di cuenta que nos habíamos detenido hacía un rato. Henry miró a Clary y luego a la cámara.

- Sí, siempre es buena opción. Cuando quieras, puedes pedirme mi mochila -sonrió.

- Está bien, Vi... -suspiré y sonreí.

- Sonríe más natural, Clary... -bufé y miré de reojo a Henry. Volví a sonreír y Vi tomó la foto.- Esperen, otra -volvió a tomarla y sonrió.- Listo.

-Gracias -sonreí.

Para la segunda foto Henry había visto de reojo a Clary, sonrió al notar que ella también lo veía.

- De nada -sonrió más y le tomó la mano.- ¿No deberíamos apurarnos?

- Quedaron perfectas, le daré una copia a cada uno -dijo Vi mientras miraba a los gatitos y también les tomaba fotos. Me sonrojé un poco y me bajé de la mesa.

- Ya deberías acostarte de nuevo -le dije a Henry sin mirarlo.

-Sí, creo que ya tuvieron un buen tiempo solos ¿no? -reí y caminé con él.

-Gracias, Vi -se volvió a acostar y sonrió.

- Tal vez Clarissa ya lo hartó de regaños... pudieron pasar muchas cosas en nuestra ausencia... -rió.

- De nada, chico ave -se levantó.- No te acuestes, quiero una foto con Clary...

- Violette, te estás pasando...

-Tal vez romancearon -recordé lo que me había contado Henry acerca de unas uvas y sonreí, esperaba que hubieran hecho algo así.

-Ahí si te fallo, Violette. No puedo agarrar cosas con facilidad.

- Esperemos que sí -dieron vuelta y tomaron el pasillo que daba a la enfermería.

- Que bueno... -susurré y ella me miró con un puchero.

-Espera a que lleguen los otros dos y ya les pides que te tomen la foto -quiso estirarse pero supo que le dolería.- En todo caso, ya se tardaron ¿no?

- Bien, ¿hicieron fiesta mientras no estábamos? -dijo Nick mientras abría la puerta de la enfermería. Me volteé a verlos.

- Violette tiene la culpa -dije más relajada.

-Qué lindo, la familia reunida -dije con una sonrisa al ver como los gatitos se amontonaban sobre Shasta y le mordisqueaban las orejas o trataban de atrapar la cola.

-¿Me trajeron algo? -dijo Henry, le pasé una servilleta con panecillos y me senté en el suelo a jugar con los gatos.

- Traje una cámara para tomarnos fotos -dijo Vi y se la dio a Nick.- Tómame una con Clarissa -él asintió y se puso junto a mí pasándome un brazo por los hombros. Sonreí y la tomó. Suspiré.- ¡Tomemos muchas!

-No sé si Vi es la chica más normal de esta bolita y todos somos raros o ella es la rara y nosotros normales -susurré a Henry, rió y se encogió de hombros, también reí y le robé un panecillo.

Violette empezó a tomar fotos como desesperada: mis amigos comiendo pastelillos, Nick y Kailen sentados en la misma cama, yo jugando con Ely... Estuvo así durante un buen rato, hasta que la regañé porque me mareó el flash.- Ya basta...

- Aburrida -dijo, guardando su cámara.- Después les enseño las fotos.

-Me parece bien -me estiré.- Henry me contagias tu sueño.

-Siempre tienes sueño de todos modos -bostezó.

- ¿Será por qué ya está anocheciendo? -dije mientras veía por la ventana. Miré a Nick.- Lleva a tu cisne a que se duerma y yo me voy con Vi a mi sala común.

-Te imaginé con plumas -me dijo Henry.

-Aquí el emplumado eres tú -reí y asintió. -Buenas noches.

-Buenas noches, tráeme en la mañana algo del comedor.

-Lo pensaré -cargué a Shasta y a Aravis.

Tomé la canasta y Nick se adelantó para abrir la puerta.- Buenas noches a todos -dije mientras caminaba, Vi asintió y me siguió. Mi primo soltó una risita.

-Buenas noches a todos -respondió Henry y cerró los ojos. Salí tras mis amigas y esperé a Nick. La señora Pomfrey salió de su despacho con el ceño fruncido tras "tanto escándalo" y lo revisó.

Nick cerró la puerta y me miró.- Deberías quedarte con él -fruncí el ceño.

- Está bien solo...

- Pero compañía no le haría falta.

- Scott se quedó con él.

-Puedes quedarte en la cama de a lado, no creo que te diga nada la señora Pomfrey -imaginé que Henry despertaba y la veía durmiendo casi a su lado, entonces no dormiría en un buen rato y al otro día me contaría feliz su noche.

- Ya les dije que no. Hasta mañana -caminé rápido hacia mi sala común con una Vi risueña a mis espaldas. Llegando a nuestro dormitorio, dejé a los gatitos dormidos cerca de la cama, donde siempre. Aunque dentro de mí sí quería quedarme con Henry, pensaba que se merecía estar solo. Vi me miró con una sonrisa perversa.

- Pobre Henry... imagínate si de repente alguno de sus huesos no encaja bien y la señora Pomfrey no lo escucha -guardó su bolsa.- O alguien peligroso a quien cortaron por culpa de él y que conoce dónde está...

- Gabor... -susurré y me asusté porque sus palabras tenían sentido. Tomé un suéter y mi varita del baúl, aún no me cambiaba.- No se lo digas a nadie -asintió y me dirigí a la enfermería casi corriendo.

Vi a Clary apurarse y reí.- Mañana va a ser la primera en la enfermería-le dije a Nick mientras caminábamos. Henry se quedó dormido cuando la señora Pomfrey terminó de revisarlo, así que no notó que Clary había vuelto.

- Deberíamos venir temprano para averiguarlo -le sonrió.- Sólo para fastidiarla.

Afortunadamente no me encontré a mi primo ni a mi amiga de regreso a la enfermería. Abrí la puerta con cuidado... pero la señora Pomfrey me escuchó y le pedí que me dejara quedarme.

-Sip, intentaré no quedarme dormida-sonreí. Henry se despertó hasta cerca de medianoche cuando todo dentro de él cambió y se ajustó lo cual le hizo sentir unas fuertes nauseas.

- Y si te quedas dormida... yo te cuento lo que pase -rió pensando cómo burlarse de su prima. La señora Pomfrey sólo asintió y regresó a su despecho. Me senté en la cama de a lado, recargándome en la pared y subiendo mis pies. No pude dormir, aunque cabeceaba de vez en vez. Escuché un par de ruidos extraños provenientes de Henry y me levanté rápido.

-Me parece bien -reí, nos despedimos en la entrada a mi sala común. Henry despertó y se dio cuenta de que Clary estaba allí, sonrió aunque se sentía mal.

- Nos vemos mañana, pequeña Kailen -le dio un beso en la frente y se fue al barco. Fruncí el ceño.- Tienes muy mal aspecto -miré los frascos que había en su mesa de noche.- Voy por la Señora Pomfrey...

-Solo tengo náuseas, ahorita se quitan.

No dejé de fruncir el ceño y abrí los frascos para olerlos, para ver si alguno le serví. Cuando encontré el adecuado, le levanté la cabeza con cuidado e hice que bebiera un poco.- Mi efusión de canela es mejor, pero éste también te puede servir.

Tomó un poco y sonrió.- Me gustó oír eso de que el tuyo es mejor.

- ¿Por qué? -dejé su cabeza en la almohada de nuevo y tapé el frasco de nuevo, acomodándolo justo donde estaba. Lo miré, esperando que las náuseas se le hubieran pasado.

-Porque me gusta que experimentes, hagas tus pociones y queden mejor que las de otros -se sintió mejor.

- Hago lo que puedo... aunque por lo menos no me han salido plumas en el cuerpo -su expresión cambió y volví a sentarme en la otra cama.

Rió - Entonces tú serías el cisne blanco.

- El cisne blanco... -meneé la cabeza y me recargué en la pared.

-Te imaginé cubierta de plumas -sonrió y cerró los ojos.

- Gracioso -susurré y miré la pared de enfrente, esperando que se durmiera de nuevo.

-¿Por qué viniste? -la miró.

Me congelé ante su pregunta, había planeado quedarme ahí hasta el amanecer con un Henry dormido, pero nunca se me ocurrido que despertaría... y que me preguntaría. Por nada en especial, sólo temía que Gabor te hiciera algo después de que le dije que lo había usado para olvidarte. ¿Ves? Nada importante.- Si te molesta, me voy.

-No me molesta, al contrario -bostezó y cerró los ojos.

- Entonces duerme ya -me puse a jugar con mi varita para no dormir.

-Duerme un rato tú también -intentó dormir.

No contesté y dejé mi varita a un lado, cabeceando de nuevo pero decidida a no quedarme dormida.

Se quedó dormido y soñó con ella, se despertaba a ratos cuando algo tronaba fuerte.

Cada que despertaba le acariciaba el cabello para que volviera a dormir. A la tercera vez, hice las pócimas a un lado y me senté en la mesita para estar más cerca. Me dolerá la espalda después... pero no me importa.

Sentía que le acariciaba el cabello y esperaba que pudieran seguir así un buen rato pero siempre volvía a quedarse dormido. En la madrugada ya tenía la pierna del todo bien, su interior y la mitad de un brazo también. En cierto momento, como consecuencia de lo incómodo que dormía por los dolores, comenzó a roncar.

Cerré los ojos y golpeé mi cabeza en la pared. Bien, ya empezó... Lo miré entre la oscuridad de la habitación, aunque por las ventanas entraba un poco de luz. Me bajé de la mesita y recordé algo que me había dicho durante las vacaciones de verano. Sonreí.- Stuart, cállate -susurré cerca de su oído.

Henry roncó más bajito y quiso girarse pero el dolor del brazo evitó que lo hiciera, hizo una mueca y siguió roncando.

- Pobre Stuart -le acaricié la mejilla al ver que hacía un gesto y acomodé su brazo cuidadosamente. Cuando me caía o sufría algún golpe, mi madre solía darme un beso en la parte herida, diciendo que así se me quitaría el dolor... después me ponía alguna poción, claro. Le di un beso en la mano.

Henry sonrió un poco y roncó un poco más bajo.

- Dormido pareces ser tan vulnerable... no podía dejarte solo después de lo que Vi me dijo... -susurré y acaricie su rostro de nuevo, pasando el pulgar peligrosamente cerca de su labio inferior. Suspiré.

Poco a poco fue dejando de roncar, soñaba con ella en las gradas del campo de Quidditch después de un partido, solo los dos.

Sonreí cuando dejó de roncar, recargué mi frente con la suya y lo miré.- ¿Por qué me enamoré de mi mejor amigo? -recordé las veces en que nuestros labios se habían rozado, siempre por accidente. Me sonrojé un poco.

Henry suspiró y siguió durmiendo tranquilo, con una sonrisa en sus labios.

- ¿Todavía me lo pregunto? Es obvio -me dije al verlo sonreír.- Has dejado de roncar, mereces un premio... no puedo evitarlo, quiero hacerlo... y está vez no por accidente -me acerqué y le di un beso en los labios, algo preocupada por su despertaba.

Henry sonrió entre sueños, sintió aquél beso de su sueño como real pero sabía que solo era un sueño, no podía ser real.

Por un momento deseé que despertara y correspondiera el beso... pero sabía que no iba a ser así. Me separé de él y vi su sonrisa.- Debes tener lindos sueños, te dejaré descansar entonces -volví a la otra cama con menos ganas de dormir y sin dejar de verlo.

Henry no despertó ya y siguió soñando con ella, luego con el Quidditch. Cuando los primeros rayos del sol entraron por las ventanas despertó y encontró que Clary finalmente se había quedado dormida, sonrió. -Gracias por quedarte, princesa Clarissa -susurró.

No pude dejar de pensar muchísimas cosas mientras lo miraba. Pero después el sueño me venció al final y me quedé dormida recargada en la pared por un par de horas.

Se levantó con un poco de dificultad, apoyando su peso en la pierna buena, con la mano que ya estaba mejor la recostó con cuidado, se agachó y besó su mejilla. Volvió a su cama antes de que la señora Pomfrey se diera cuenta de que se había levantado y se quedó mirándola hasta que despertó.

Me desperté sobresaltada al darme cuenta de que me había quedado dormida. Abrí los ojos rápidamente y lo primero que vi fue a Henry mirándome. Está bien. Suspiré aliviada.

-Buenos días -dijo con una sonrisa.

- Buenos días -noté que estaba en una posición diferente a la que recordaba haber dormido. Supongo que me acomodé mientras dormía.- ¿Cómo van tus huesos?

Levantó la mano menos lastimada y movió los dedos, dobló la pierna y la estiró.- La pierna yo creo ya logra sostenerme bien y la mano ya agarra y no me duele casi, solo falta que se unan dos dedos, o al menos eso siento -la venda le impedía ver bien.

- Que bueno -miré por la ventana y me levanté.- Creo que ya es hora de que me vaya...

-Gracias por pasar aquí la noche -sonrió, realmente le había alegrado aquél gesto y esa felicidad le había ayudado a aguantar cuando los grandes huesos se juntaban y además había ayudado a que se mejorara más rápido.

- No hay de qué -me estiré y bostecé. Busqué mis zapatos y me los puse.- Vuelvo al rato con los chicos.

-Está bien, te veo al rato -en ese momento entró la señora Pomfrey a revisarlo y cambiarle las vendas, ese día entero se quedaría allí.

- Hasta después -me despedí con una mano.- Gracias, señora Pomfrey -abrí la puerta y salí de la enfermería. Aún tenía tiempo para arreglarme, tomar mis cosas e ir a desayunar.

- Así que volviste -dijo una voz detrás de mí cuando bajaba las escaleras. Era Nick con una sonrisa burlona.

Cuando desperté no era tan temprano como hubiera querido pero me apresuré para encontrarme con Nick, sin embargo él se encontró a Clary antes de que yo lo encontrase a él.

Lo miré con rostro inexpresivo.- No sé de qué hablas -seguí bajando.

- No importa, no me digas. Puedo averiguarlo con Henry -me siguió.

- Tenía miedo de que le pasara algo, ¿contento? -dije resignada sin detenerme.

Los encontré platicando en las escaleras, subí con tranquilidad, me crucé con ella. -Buenos días -dije con una sonrisa.

- Rayos, juntos son peores -dije cuando vi a Kailen llegar. Nick sonrió y se puso junto a ella.

- Buenos días. ¿A quién crees que acabo de encontrar saliendo de la enfermería? -la miró.

Reí.- Ya me dará los detalles Henry, pero por lo que veo se quedó allí toda la noche ¿en serio esperaremos hasta sexto para hacer algo al respecto?

- ¡Por Merlín! -bajé corriendo las escaleras, no quería escucharlos y ya debía estar en mi habitación para llegar a tiempo a clases. La risa de Nick me siguió hasta la mitad del camino.

- Depende de cómo se desarrolle todo este asunto. Ya veremos -sonrió.- ¿Vamos por los detalles?

-Pasemos primero por algo al Gran Comedor, la comida en la enfermería es generosa pero es sana y falta lo delicioso del azúcar -me estiré y caminé. -Además tengo hambre -reí.

- Está bien, vamos -rió y caminó junto a ella. Llegué a mi habitación y me arreglé lo más rápido que pude, apenas alcanzaría a comer algo antes de clases. Violette dijo que me esperaría pero me negué.

- Voy a tardarme, Vi. Mejor adelántate y guárdame algo -asintió y se fue.

Pasamos por algo de comida y le llevamos a Henry, mientras desayunábamos con él nos contó que había despertado en la noche y había descubierto que Clarissa estaba con él cuidándolo. Le había ayudado con unas náuseas y habían platicado un poco, había pasado la mayor parte de la noche en vela vigilándolo hasta que en algún momento se quedó dormida. Todo lo contó con una sonrisa.

No pude secarme el cabello porque miré el reloj y supe que iba más tarde de lo que creía. Noté que en mi mesa de noche seguía la foto de Gabor y yo, la tomé y con la varita la incendié. Los gatitos se pusieron a jugar con las cenizas, tomé mi bolsa y corrí al comedor. Afortunadamente, todavía había comida.

Llegó el momento de ir a clases, le dije a Henry que tomaría apuntes por él, le sonreí a Nick y corrí para no llegar tarde a Aritmancia. Mi amigo comió todo lo que le habíamos llevado.

Comí rápido y poco, no tenía mucha hambre. Si Gabor estuvo en la mesa, no me di cuenta. Corrí al aula de Estudios Muggles y ya que estuve sentada, recordé que Henry no asistiría... pero no iba a pasarle apuntes, él ya sabía bastante de la materia. Empecé a quedarme dormida a mitad de clase. Nick se quedó otro rato con Henry y después fue a ver qué tal se la estaba pasando el ex novio de su prima.

Henry aprovechó para descansar y lo pasó durmiendo la mayor parte del día, luego tuvo unas visitas gatunas y siguió durmiendo. Me aburrí en algunas clases sin él pero aproveché para poner un poco más de atención y tomaba los apuntes para los dos al mismo tiempo. A la hora de la comida fui de nuevo al Gran Comedor y me senté en la mesa de Slytherin.

En la siguiente clase, Violette fue quien me mantuvo despierta, después de que la profesora Charity me llamara la atención en Estudios Muggles. Me llevó casi arrastrando a comer, caminaba prácticamente con los ojos cerrados. Nick buscó a Gabor en el barco y en parte del castillo, pero no lo encontró. No le importó tampoco y cuando estuvo en el Gran Comedor, vio entrar a Kailen, quien se sentó junto a él.

-Las clases han sido aburridas hasta ahora -bostecé y tomé un pastelillo.- Y nos dejaron mucha tarea -fruncí el ceño. - Parece que los profesores no recuerdan que alguna vez fueron estudiantes adolescentes que prefieren hacer otras cosas que solo tareas.

Nick soltó una risa.- Que bueno que ya no estoy en clases -le sonrió y siguió comiendo.- Prometo no olvidar eso cuando sea profesor.

Lo miré - ¿Cuándo crees que sea eso?

- Si tengo suerte... en un par de años -se volvió a reír.

- Hola, chicos -dijo Vi con una sonrisa y me dejé caer en la banca. Sólo solté un gemido a manera de saludo.

-Bueno -vi a Vi y Clary, reí. -¿Cansada? -pregunté a mi amiga.

La fulminé con la mirada y puse mi cabeza sobre la mesa.- Vi tiene la culpa...

- ¿Yo? -se mostró ofendida pero después soltó una risita.

- No es bueno echarle tu culpa a los demás, Diane -dijo Nick en tono aparentemente serio.

-Hoy duerme mucho, puedo yo pasar ahora con Henry la noche, aunque él cree que no necesitará otra noche ahí -guardé un par de panecillos para él.

- Eso cree él -dije en voz baja y cerré los ojos.- La señora Pomfrey me comentó que tal vez lo deje más días, pero no me dijo cuántos. No te preocupes, me quedaré hoy de nuevo.

- Habrá gente feliz si lo haces... -Nick rió, seguido de Violette.

Sonreí.- Pero duerme o pronto estarás tú ahí por no dormir.

- Tengo clase en la tarde todavía -suspiré y levanté la cabeza mientras me tallaba los ojos.- Pero en cuanto salga me iré a dormir un rato y haré mis deberes en la enfermería.

- Vaya, pensaste en todo... -susurró Vi y la ignoré. Empecé a comer, con las risas de ella y Nick.

- Está bien, tal vez haga las tareas con ustedes en la enfermería así Henry puede leer lo que voy haciendo y no se atrasa, sino luego dará lata con que le explique todo.

- Como quieras -me encogí de hombros.

- ¿Has visto a Gabor, Nick? -preguntó Violette al no verlo en la mesa, me concentré en mi comida, pues sabía que preguntaba por lo que me había dicho anoche. Mi primo negó.- Es extraño... espero que no esté torturando arañas de nuevo... -me estremecí.

-¿Lo busco? -me serví un poco más de comida.

- Tal vez sea... -empezó a decir Nick pero lo interrumpí.

- Sí, Kailen... por favor -ahora estaría en alerta constante durante mucho tiempo.

-Está bien -mordí un trozo de pan y lo busqué. -Está en la cubierta del barco, pensando cosas desagradables sin hacer nada en especial.

Suspiré aliviada.- Gracias -Nick me miró.

- Creo que es buen momento para ir a hablar con él -dijo mientras terminaba de comer.

Me daba curiosidad lo que hablarían, lo miré esperando que me dejara acompañarlo, si no pensaba ir de todas formas.

- ¿Para qué quieres hablar con él? -le pregunté.

- Para que puedas descansar, prima. Además... tengo algo de curiosidad -sonrió y se levantó. Miró a Kailen.- Te busco después.

-Está bien -pensé en ir y espiar, pero luego me regañé no era bueno estar espiando a la gente.

Asintió, le sonrió y se fue al barco. Lo seguí con la mirada.- ¿Ya es hora de irnos, Vi? -ella miró mi reloj y asintió.- ¿Entonces nos vemos en la enfermería? -miré a Kailen.

Asentí.- Allá las veo -me estiré.

- Está bien -nos levantamos, tomamos nuestras cosas y nos fuimos a la siguiente clase. Afortunadamente era Pociones, si no... me habría dormido. Nick llegó al barco y le habló a Gabor desde la orilla del Lago.

- Hey, ¿cómo estás? Clary me dijo que rompió contigo...

Tenía algo de tiempo antes de clase de música y tenía curiosidad de lo que diría Gabor, así que le pasé a dejar a Henry la comida, salí de la enfermería como si tuviese prisa y sin que Nick me viera me dirigí hacia el barco, me escondí en un árbol lo suficientemente cerca para saber que sucedía de la mente de Gabor.

Gabor sólo apretó los puños pero no dijo nada. Nick suspiró, sabía que sería difícil.

- ¿Le hiciste algo? -el chico búlgaro se atrevió a mirarlo con un poco de rabia.

- ¿Yo? Tu... prima es una tonta.

- Sin ofensas, Gabor -Nick estaba tranquilo.

Balancee los pies mientras los veía de lejos y a través de él a la vez, pensé que tal vez sería una plática normal y no tendría realmente nada de interesante.

- Eso es lo que es -golpeó la orilla del barco con un puño.- Mira que usarme a mí como un sustituto, como si valiera menos que el mocoso...

- Así que eso te dijo -Nick sonrió sin que el otro lo viera.- ¿Qué más te dijo?

- Que no sentía lo mismo por mí ya, pues lo que quería era olvidarse de su amigo Henry... -se quedó callado de repente, no pensaba mencionar lo demás.

Así me enteré de lo que habían platicado, negué, me pregunté cómo sería hablar ahora con él de cosas oscuras como habíamos estado platicando, supuse que no era algo que realmente necesitara saber pero tenía curiosidad.