Lloré tanto recostada en la cama del hotel que el maquillaje se corrió y además de tener los ojos muy hinchados, dos manchas entre morado y gris adornaban el parte baja de mis ojos, no había pegado pestaña en toda la noche esperando a Jake; sin embargo no llegó. Me quité el vestido que habíamos comprado el día anterior y me di una ducha, debía presentarme en la empresa para decidir si seguir con todo esto o me regresaba a casa.

Faltaban pocos minutos para que me marchara cuando Jake apareció. Salí corriendo del baño y lo vi apoyado en la puerta con los ojos cerrados y la cabeza gacha. Tenía un aspecto fatal, se notaba a kilómetros que no había dormido y había llorado, y yo era la culpable. Y como si hubiera sentido mi presencia, levantó la cabeza y abrió los ojos quedando su mirada fija en mí. Sentía que el corazón se me iba a salir por la boca, me sentía estúpida no sabía que decir o hacer.

-Creí que te habías ido, lo siento solo me demoraré un par de minutos- dijo avanzando hacia una cómoda pequeña donde había dejado la ropa que horas antes había sacado de su maleta. Lo miré por varios minutos mientras acomodaba su equipaje de regreso en la maleta, ni siquiera me miraba, y lo sentía tan lejano que a pesar de tenerlo a mi lado era como si estuviera en otro continente y lo extrañaba. Pasó por mi lado para entrar al baño por su cepillo de dientes y sentí olor a alcohol, había estado bebiendo.

-¿Acaso ya no vas a hablarme nunca?- me ignoró- Jake por favor-

-Renesmee no hagas esto, yo te lo pido por favor-

-Yo necesito que me perdones, no puedes solo irte y no decir nada- no tenía moral para enfadarme pero su actitud me estaba enfureciendo.

-De hecho Renesmee lo estoy haciendo, no tengo nada que decir, al menos no por ahora. Sólo quiero largarme de este sitio y volver a casa- me estaba desesperando. Jake necesitaba desahogarse y tenía que ser conmigo. No podía ser que no me dijera nada en absoluto, ni un regaño, ni una mala mirada, ni un mal gesto. Solo me ignoraba.

-Jake sé que estas molesto, que todo esto es muy incómodo, pero fue sólo un beso- sabía que eso le molestaría, que yo le restara importancia a mi falta, y logré captar su atención.

Dejó de acomodar sus últimas prendas en su maleta lentamente y movió la cabeza negando.

-Sólo un beso- dijo bajito pero con rabia- si era sólo un beso, podrías habértelo ahorrado y nada de esto estaría pasando, se irguió y se me acercó.

-¿Quieres que te diga lo que ha causado tu beso?- ya estaba muy cerca de mí, tanto que yo sin darme cuenta había quedado acorralada entre su cuerpo y la pared.

-Eso quiero, di lo que tengas que decir, es mejor que tu silencio- sonrió levemente y agachó la cabeza.

Con su mano derecha golpeó la pared, dejando una marca igual a la de sus nudillos.

-Jake-dije con mi voz temblorosa y mis ojos llenos de lágrimas.

- Duele Ness, duele mucho que la iniciativa fue tuya, que tu deseo fue besarlo y sabes ¿porque?-

-Puedo imaginarlo-

-No, no puedes- me contradijo.

-He pasado cada día desde que te conocí peleando por tu amor- yo miré hacia abajo ya que la vergüenza evitaba que lo mirara a la cara- levantó mi rostro con una mano- tu padre me ha hecho la vida imposible, hice cosas que jamás había hecho, estaba tan desesperado por tener tu amor que lleve a tus amigos a vivir a mi casa, les abrí las puertas a ti y a ellos-

-¿me lo estás echando en cara?-

-tú no entiendes nada-dijo algo incrédulo- creí que yo era el niño malcriado-

-Ahora me estás diciendo malcriada- me tomó por los brazos y no fue muy cuidadoso.

-Ness yo te amo, esto no es un capricho para mí, te amo desde el primer día que te conocí, de cuando te vi a los ojos, desde que nos encontramos en la facultad y me preguntaste si te estaba siguiendo, desde que corriste detrás de mí en los pasillos de la universidad, desde que comimos pizza en nuestra primera cita, desde el día que te entregaste a mí, desde el día que me dijiste te amo por primera vez, desde cuando oí tu voz la primera vez a través del teléfono-hizo una pausa para secar sus lágrimas- desde que aceptaste casarte conmigo- me miró fijo y directo a los ojos- y lo peor de todo es que cada vez que te miro me enamoro más de ti, como ahora que debería odiarte pero no puedo, sé que te perdonaré por esto algún día pero no puedo pensar en eso en este mismo instante.

Mis ojos también estaban nublados por las lágrimas, quería besarlo, pero no sabía si hacerlo.

No esperaba que lo hiciera pero se acercó lentamente tomando mi rostro en sus manos y presionó sus labios en los míos; estaban tibios y un poco salados por las lágrimas que habían bajado por ellos, me aferré a él como si me hubiesen dicho que era la última vez que lo veía.

Sentí sus manos dejar mi rostro y afirmarse de mi cintura y recordé que eso me volvía loca, ¿Cómo había podido olvidar lo que amaba de Jake?

Entre abrió la boca para besarme con ansias y me apego a su cuerpo. Mi respiración ya estaba comenzando a entrecortarse cuando separó su boca de la mía.

-No puedo hacer esto y dejar de pensar en que tú lo besaste, que tu boca ya no es sólo mía, aún recuerdo cuando sin querer me confesaste que te di tu primer beso, estaba frenéticamente loco de sólo pensarlo-

-Ya basta Jake, creo que ya no puedo sentirme peor- después de todo era lo que yo quería que me dijera lo que sentía, aunque no imaginé que dolería tanto-

-Tú lo pediste- dijo alejándose, cerró la maleta y la dejó suavemente en el piso. Se acercó de nuevo pero irónicamente era para alejarse de forma definitiva, no tenía las suficientes agallas para rogarle que no se marchara una vez más y no tenía motivos para pensar que me dejaría acompañarle. Ya me lo había dejado claro. Así que no tuve más alternativa que hacerme a un lado y dejarle el paso libre.

-No arruines todo ahora, quédate, termina tu práctica y haz que este dolor al menos valga la pena para ti, yo me comunicaré con la empresa para renunciar. Abrió la puerta y mi corazón se desgarró de sólo oír el sonido de la manilla.

-Nos vemos en tres semanas Ness, te amo- cerró la puerta y se marchó así sin más. Me derrumbe allí mismo, sentí que me faltaba el aire y el pecho se me apretaba, el llanto no me salía. Corrí a la cama y me tiré sobre ella y ahogue el llanto que comenzaba a salir con mi rostro hundido en una de las almohadas.

"Jake perdóname"

Pensé en correr tras de el al aeropuerto y detenerlo, eso habría sido lo más adecuado pero me lo replantee y era mejor dejar que se marchara y estuviera solo para poder aclararse. Volví a lavar mi rostro una vez que tuve fuerzas para levantarme de la cama. Y salí rumbo a la empresa.

En cuanto entre al edificio todos se me quedaban viendo, mi rostro pálido y con huellas de haber llorado tanto llamaba la atención de cualquier persona. Espere el ascensor. Las puertas se abrieron y la señora Masen venía desde la planta baja con el mismo muchacho de la noche anterior.

-Renesmee querida ¿Qué te sucedió?- preguntó cuándo ya estaba dentro del ascensor y las puertas se cerraron.

Ella era muy amable, pero jamás como para contarle mis problemas íntimos así que mentí- no pasé una buena noche, ya sabe una ciudad extraña y la soledad no ayuda- me arrepentí de inmediato de haberlo dicho-

-¿Y el muchacho de anoche?- el ascensor me salvo de responder pero me trajo algo peor, Jared.

Estaba hablando con una muchacha, pero en cuanto noto mi presencia corto la plática.

-Yo bajo aquí, luego hablamos- me despedí de la señora Elizabeth. Pasé junto a Jared pero lo ignoré y me dirigí directo a la oficina donde trabajaríamos, lo único bueno era que hoy llegaba el practicante nuevo y no estaría sola con él.

Entro tras de mí, puso seguro a la puerta y bajó las persianas, no se veía nada en el interior desde fuera.

-¿Qué haces?- pregunté atónita.

-¿Tu novio ya se fue?- preguntó y dejó unas carpetas sobre la mesa, se sentó en el borde de ella.

-¿En verdad te importa?, deja de fingir-

-Yo nunca he fingido y nunca he hecho nada que no hayas querido-

-No tengo ganas ni tiempo de hablar de esto contigo, ¿podemos comenzar a trabajar?- si tenía que ser desagradable lo sería-

-Yo creo que no, tal vez sea yo el que deba actuar ahora- se acercó desafiantemente y me acorraló contra un escritorio.

-Te quitas o te haré un escándalo que jamás olvidarás- lo amenacé intentando sonar segura, pero estaba aterrada su mirada no era la de siempre, a este Jared no lo conocía.

-Inténtalo- dijo pero no tuve oportunidad de gritar porque tapó mi boca con la suya. Me abrazó bruscamente y llevó sus manos a mi cintura, apenas me dejaba respirar. Intentaba zafarme de su agarre pero era inútil, era más fuerte que yo. Con una mano logró llevar mis dos manos a mi espalda, era fuerte no podía soltarme.

-Si gritas te vas a arrepentir- me dijo y volvió a besarme con furia, me hacía daño. Por un instante creí que no me libraría de esto y si no hubiera sido por el chico misterioso, Jared no se habría detenido, no quería pensar en que hubiera ocurrido, Jared era un cobarde capaz de cualquier cosa. Ahora entendía cada una de las palabras de Jake cuando me advertía que no era lo que yo creía.

El chico se percató de inmediato de lo que sucedía, Jared se apartó velozmente de mí, se acomodó la ropa y salió disparado de la sala.

-¿Estás bien?- preguntó cuidadosamente.

-No te me acerques- estaba alterada.

-No te preocupes no me acercare, solo quiero saber si estás bien. ¿Te hizo daño?-

-Yo solo quiero irme, podrías decirle a la señora Elizabeth que enfermé y que no podré trabajar hoy- dije temblando aun.

-Claro, cuenta con eso-

¿Cómo podría confiar de ahora en adelante en alguien?, cada hombre que se cruzaba en mi camino terminaba haciéndome daño y el único que me ama y protegería con su vida se fue por mi culpa.

-Gracias- dije por cortesía. Sentía nauseas, estaba mareada, el pasillo se volvió muy largo parecía no tener fin. Las personas me miraban extrañadas, debía parecer una loca con ojos hinchados, desaliñada y cara de aterrada por lo que acaba de suceder. Espere el ascensor mientras bajaba desde el doceavo piso. Noté que alguien se paró tras de mí, rogaba que no fuera Jared nuevamente pero como en una película de suspenso o terror siempre es el asesino quien está detrás, mi vida parecía la de la protagonista, si era él.

-Hay muchas personas aquí- susurró en mi oído, no tuve valor para voltearme- no te haré nada Renesmee. Pasó sus dedos lentamente desde mis hombros bajando por mis brazos.

-Pero no puedo prometer lo mismo en el hotel, o de camino a este- se pegó más a mí y todo comenzó a darme vueltas- de todos modos querida no me quedaré con las ganas, hace un par de días atrás fuiste mía, te hice mía con todas mis ganas mientras estabas ebria y profundamente dormida- el aire comenzó a entrar escasamente en mis pulmones.

-Eso no es cierto- dije entre lágrimas y el ascensor abrió sus puertas.

Entre asqueada repitiéndome a mi misma que no podía ser verdad lo que me decía, cuando faltaban centímetros para que las puertas se cerraran por completo un pie lo detuvo y entro casi a la fuerza dejando detrás las puertas que cerraron de inmediato.

El chico no dejo de mirarme ni un segundo.

-¡Deja de mirarme!-

-No puedo, tienes que hacer algo-

-No me interesa, de verdad déjame sola.

-Tú no eres de aquí, no perteneces a este mundo, debes regresar a tu hogar con tu novio que por lo demás es muy guapo- lo mire confundida, ¿Qué se suponía significaba eso?-

-He tenido un muy mal día, solo déjame en paz-

-Hablare con la señora Elizabeth sobre lo sucedido con Jared, tenemos cámaras en todas partes no podrá negarlo-

-¡NO QUIERO QUE TE ENTROMETAS!- le grite histérica ya casi no podía mantenerme en pie, me apoye en una de las paredes del ascensor, pero de pronto todo se fue a negro.